T r'.Hcvro 4 } ■ / i :\ i ARCHlTECTURA DE M. VITRUVIO FOLIÓN. ' 7 ' LOS DIEZ LIBROS DE ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO FOLION TRADUCIDOS DEL LATIN, Y COMENTADOS POR DON JOSBPH ORTÍZ T SANZ, PRESBÍTERO. DE ORDEN SUPERIOR. EN MADRID EN LA IMPRENTA REAL. AÑO DE 1787. y AL REY. SEÑOR. libro que pongo á los pies de V. M. se debe todo ó su beneficencia. Con el auxilio de V. M. recorrí la Italia en busca de muchos materiales que para formarle juzgué precisos: y a des- después ha costeado su publicación, con grande honor mió, y espero que también con utilidad de sus vasallos. Vitruvio ha sido siempre libro de Monarcas. A Cesar Augusto le dedicó su autor: al Pontífice Julio II el P. lo- cando, y después á Juliano de Médicis: Guillermo Philandro á Francisco I, y Juan Martin á Henrique II, Reyes de Francia : Miguel de Urrea y Juan Gradan al Sr. D. Fe- lipe II : Claudio Perrault á Luis XIV -, y á V. M. siendo Rey de las dos Sicilias el Marques Berardo Galiani. Sea V. M. el primero á quien Vitruvio se rinde y con- sagra dos veces, como es el renovador de dos mundos con tantos ilustres edificios: y goce yo la gloria de que mis tareas se miren exaltadas con la benigna aceptación de V. M. Madrid 30 de Enero de 1787. SEÑOR. jA los fies de V. M. Joseph Ortiz y Sanz , Presbítero. PRÓ- PRÓLOGO. III Jl/uego que la bella Architectura Griega empezó á restablecerse entre las naciones cultas , al cabo de doce siglos de abandono y desprecio, echaron de ver los restauradores que no eran suficientes para el perfecto restablecimiento de ella los monumentos antiguos que venturosamente se habian conservado en medio del goticismo y arabismo. Los Architectos Florentines Bruneleschi y Alberti empezaron a desterrar de Italia la Archi- tectura barbara. Insistieron en lo mismo los Sangallos, Fr. locundo , Mi- guel Angelo, Rafael de Urbino, Sanmichéli, Peruzzi, y otros muchos; pero al mismo tiempo que hacían rápidos progresos sin otra guia que su talento y observación del Antiguo, conocieron que Vitruvio era quien debía in- terpretar las dudas que de la variedad de sistemas se originaban. Estudióle radicalmente locundo , como manifiesta la bella edición en folio que )iÍzo, adornada con 13Ó figuras, el año i yi i , y reimprimió en octavo en 151 3. Siguiéronse varias traducciones en Italia, Francia, Alemania, España, según referiré adelante; pero casi todas tan obscuras, tan miserables, y muchas veces tan descaminadas, que su mayor utilidad fue ser del todo inútiles. Los comentarios Latinos que á mediados del siglo XVI nos dió el superior talento de Guillermo Philandro, Francés de nación, índuxeron á Daniel Bárbaro, Patriarca de Aquileya, á trabajar nueva traducción Ita- liana, que publicó en I5'5Ó; y aunque todavía muy floxa é insuficiente, sobre atormentada de una confusión y ferrago insoportable de comenta- rios , fue lo menos malo que produxo Italia , hasta que publicó la suya en Ñapóles el Marques Berardo Galiani en lyyS. Deseando la Francia á fines del siglo anterior desterrar del texto Vi- truviano la obscuridad que Italia no había podido hasta entonces, encargó su gran Rey Luis XIV á Claudio Perrault , sabio Medico y Matemático Parisiense , hiciese una traducción Francesa y comentarios , sin perdonar gasto ni diligencia alguna; y en i6’73 se publicó la obra con tanta mag- nificencia y riqueza de láminas como saben todos ; logrando tal acepta- ción del público, que fue necesario reimprimirla en 1ÓS4 con el mismo y aun mayor luxo. A exemplo de Francia é Italia era ya razón que en nuestra España despertase alguno de los nobles ingenios que produce , y nos diese bien traducido y explicado este venerable doctor de la Architectura Griega. Pedíalo á voces la necesidad y escasez de otros escritos Españoles sobre esta Arte , ademas de la superioridad de Vitruvio á todos ellos. Pedíanlo también últimamente los repetidos Decretos de nuestro Soberano , que prohíben construir edificios públicos sin sujetar los planos, alzados y per- files al examen de las Reales Academias de las Nobles Artes; pero ocupadas las plumas Españolas que pudieran desempeñar este asunto en otros de igual im- IV importancia, dieron lugar á que yo le emprendiese, á pesar de mis ocu- paciones, hallándome Vicario mayor de la Iglesia Colegial de la ciudad de Xativa, ahora San Felipe. Sin otro auxilio que el Vitruvio de Philandro, el de Bárbaro , y el de Galiani empezé mi traducción el año 1 777 j pero antes de concluir el Libro tercero ya tuve bastante conocida la dificultad del empeño, y que sin examinar ocularmente algunos códices MSS. de Vi- truvio, y mucho mas los edificios antiguos que quedan en Italia, era impo- sible dar paso sin tropiezo , como había sucedido a los que me precedie- ron en la empresa de aclarar á Vitruvio. Vime pues en la dura precisión de abandonar obra tan util, ó de dexar mi casa, patria, empleo y con- veniencias. Mas fácil éralo primero j pero yo preferí lo segundo, sacri- ficándolo todo en servicio de la patria. Dexé á España con el beneplácito de S. M. en 1 1 de Agosto de 1778, y llegué felizmente á Roma en 20 del Setiembre siguiente. Empezé desde luego á correr y observar atentamente los inaprecia- bles residuos de la antigüedad Griego-Romana que poseen aquellas felices regiones de Roma y su campaña. Ñapóles, Baya, Pozzuolo, Hercolano, Pompeya, Posidonia ó Pesco, y otras circunvecinas: recogí los apunta- mientos y observaciones que hacían á mi intento j y en Agosto de 177P me establecí en Roma, y con el auxilio que me dió la gene- rosidad del Rey , volví á mi traducción. Tan iluminado me hallé in- sensiblemente después de estos viages, que apenas encontré dificultad en lo que antes las veía insuperables; y conocí claramente que muchas de ellas lo eran solo por la desidia y negligencia de los comentadores de Vitruvio. Esta es la razón y causa del presente Libro. En orden á su composición , método y circunstancias prevengo lo siguiente. Considerando que las traducciones muy literales y atadas á las pala- bras del texto suelen salir obscuras, pesadas y desapacibles, por el diferen- te carácter y particulares sinteses de cada idioma , he procurado en la pre- sente reducir el texto Latino á nuestra lengua de suerte, que no degene- rando un punto del sentido formal del Autor, tenga la claridad, fidelidad, y corriente que á semejante obra corresponde. Fie procurado digo, como escribe Perrault , seguir cuidadosamente á mi Autor hacia donde va , sin necesidad de poner mis pies sobre sus mismas huellas. En la traducción del texto no he seguido absolutamente ninguno de los impresos ni MSS.j pero he tenido presentes la primera edición procu- rada por Juan Sulpicio (la qual no siendo otra cosa que un códice MS. que imprimió sin añadir ni quitar cosa alguna, suele citarse baxo el nom- bre de el códice Sulpiciano) publicada sin nombre de impresor, lugar, n¡ año de impresión ; aunque por algunas circunstancias de la Epístola dedi- catoria al Cardenal Rafael Riario , Canceller entonces del Papa Inocencio VIII, se debe tener por del año 1487, y verosímilmente hecha en Roma por Juan Hugo de Gingembach , ó bien por Jorge Herolt , lo qual tengo por I V por mas probable, habiendo cotejado algunas ediciones de Herolc con esta de Vitruvio ; las tres del P. Juan locundo, doctísimo Dominicano Veronés, y habilísimo Architecto , publicadas en 1511, 1515, y 1523: la de Guillermo Philandro de 1552: la de Daniel Bárbaro de la de Juan Laet de id+p; y la del Marques Berardo Galiani, dedicada á nuestro Católico Monarca siendo Rey de Ñapóles, en 1758; todas las quales po- seo, excepto la de Juan Laet. De estos textos Vicruvianos, como también de quatro códices de la Biblioteca Vaticana y dos de la del Escorial , he tomado, en los pasos que las variantes han corrompido, la lección que he juzgado mas natural y propia, ó menos disonante y extraña; siendo también algunas las ocasiones en que he indicado la verdadera lección de un lugar depravado , combinándole con otro su análogo íntegro y cor- riente , corrigiendo el texto por el texto mismo j pero siempre con suma cautela y parsimonia, y dando aviso en Nota particular siendo necesario. non (decía el gran Vives Lib. i De causis corrupt. Art.) istud passim usuvenit , ut quod per se parum intelligitur , ex collatione priorum eü posteriorum fiat manifestum\ Donde no he hallado motivo particular de apartarme, sigo la lección común de locundo, Philandro, Laet y Galiani. Claudio Perrault , trabajando su traducción Francesa , á cada paso que no penetraba , que son en gran numero, iba proyectando y hallaba cor- recciones á su modo , oliendole á corrupción de libreros cada frase y palabra recóndita. Si hubieran sido de carácter tan ligero Hermolao Bár- baro , Vives , los Chacones , Erasmo , Lambino , Carnerario , Grifio, Salisburgio , Barthio , Lipsio , Scotto , Vossio , Valesio , Manucios , Es- tefanos y tantos otros prudentes literatos, que con indecibles afanes y vi- gilias procuraron restituir á los autores clasicos el esplendor primitivo, ciertamente no se hubieran grangeado la perenne gloriosa memoria que á sus desvelos se debe. La propia manía había tenido en parte el doctísimo Bernardino Baldi , y otros que de paso ó ex profeso trabajaron algo en beneficio de Vitruvio ; pero se debe confesar , que las correcciones ó mu- taciones que estos sabios proyectaron en el texto Vitruviano , sí bien no le fueron muy útiles , tampoco le fueron perjudiciales , pues las executaron fuera del texto , y solo proponiendo á los doctos , no decidiendo. No asi el P. locundo , cuyo texto se aparta del de los códices en muchos lugares, de tal manera , que no se puede dudar , según ya observó el erudito Marques Polen! en sus Animadversiones Vxtruvianae , de la damnable libertad que se tomó de ordenarlos á su capricho , y sin darnos razón alguna de si esta discrepancia procedía de códices MSS , que dice vio muchos j ó de lo que tenia observado en los edificios antiguos , que también indica , y es lo mas probable. Pero de qualquier modo que fuese , siempre debía locundo dar razón del origen de tales correcciones, ó abstenerse de hacerlas , como hizo Sulpicio. Estos inconsiderados arro- jos de algunos editores de libros antiguos en los primeros tiempos de VI la imprenta , han hecho siempre prorrumpir en justisimas quejas á los literatos mas prudentes. At vero , prosigue Vives en el lugar citado , qiii 21! locum mendosutn incidit , non haeret , nihil cunctatur , sed somnium aliquod comminisdtiir , quod affirmet scriptoris esse sensum purum putum. Unde mirae in enarrationibus scriptorum ineptiae et hae tempere et aetate auctae •. quae moles somniorum , ac umbrarum , admota , qua lociis illustra- retur j lucerna quamlibet tenui , protinus evanesceret. Y aun antes dexa dicho : Non solum Librarii errata persequebantur semidoctuli , sed etiam probe scripta quae ipsi non caperent. De las simples traducciones de Vitruvio he visto la Italiana de Fran- cisco Lucio, llamado el Durantino , de 1524 j y la Española de Miguel de Urrea , impresa en Alcalá año de 158a por Juan Gracian , dedicada al Sr. Felipe II. Juan Martin hizo una Francesa, publicada en i547> la qual no he podido ver. En quinto á traducciones con Notas ó comentarlos , todas las he visto; y son, las quatro Italianas , de Cesar Cesariano impresa en lyai, de Juan Bautista Caporal , que solo publicó los cinco Libros primeros en 153Ó, de Daniel Bárbaro de 175Ó, reimpresa dos veces en 1784 y iÓ2j?, y la del Marques Galiani antes mencionada; la Alemana de Gualtero Rivio de 1575, y la Francesa de Claudio Perrault de 1Ó84: todas las quales poseo también , excepto la Alemana. De estas versiones con Notas y sin ellas ningún fruto he sacado , exceptuando las de Per- rault y Galiani, que no han dexado de auxiliarme en algunas ocasiones, como se verá en el cuerpo de la obra. Pero quien me ha abierto mas dilatado campo , y le abrió á los que le siguieron , es Guillermo Philandro en sus doctísimas Notas á Vi- truvio , impresas en I5'44, y reimpresas después con el texto en 1752, Hágasele justicia ; lo que Philandro no hizo en los lugares difíciles que comenta , nadie lo ha hecho , á excepción de alguna cosa de poca im- portancia : y si hubiera comentado quanto en Vitruvio requería comento, apenas hubiera dexado que hacer á los venideros. En una cosa es fuerza culpar á Philandro , y es no haber juntado el gran numero de variantes que hubiera podido en su tiempo , para no seguir ciegamente en mu- chos lugares la lección de locundo , evidentemente depravada, y diversa de los MSS. aun ahora existentes ; y poder acrisolar por ellas el texto Vitruviano , con aquel particular conocimiento que de Vitruvio tema , y singular talento de que estuvo dotado. Según aparece de sus comen- tarios, no vio mas de tres códices, uno propio, y dos agenos. Después de dos siglos se pudieran juntar en Europa mas de treinta. En las difícultades ocurridas en mi traducción y Notas no hago ley de seguir este ni el otro de dichos ilustres comentadores , sino quando comprendo que va con la verdad ó mayor probabilidad ; acomodán- dome al genio de Plinio , que en el Proemio del libro 3 dice : Aucto- rem VIt rem nemhiem tinum sequar , sed ut quemque vertshnum in quaque parte ■ arbitrabor. Noto y enmiendo con plena libertad muchos errores ( cales los he juzgado ) en Pliilandro , Perrault , Galiani &c , no obstante Iiaber por estos tres evitado algunos escollos pues pudiendo muy poco conmigo otros respetos que la verdad desnuda de preocupaciones , necesariamente me debo alejar de ellos donde entiendo que no la hallaron , á fin de que otros no yerren \ pero merecen todo mi aprecio en donde acerta- ron , como se verá en mis Notas , y por lo mismo les disimulo otra cantidad de equivocaciones ligeras y poco perjudiciales. Ñeque á repre- hensione amicorum , dice Polibio 1,4, ñeque ab aemulorum laudibus abs~ tinendum , ñeque turpe putanduin si eosdem aliquando reprebendhnus , in~ terim laudemus : siquidem eos , ñeque semper recte f acere , ñeque semper errare verisimtle est. Equivocaráse mucho quien por algunas expresiones acres al parecer , y poco respetosas á diferentes escritores de qualquiera nación que sean, me crea desatento, mordaz y arrogante. Yo le pro- testo que soy todo atención , todo respeto á su buena memoria y hon- rosas fatigas i y que ningún otro motivo tengo de escribir asi , que la libertad y rigor con que juzgo deben ser censuradas las obras pertene- cientes á las Bellas Artes , para conducirlas con semejantes estímulos a la mayor perfección de que son capaces j quedando siempre intacta la sin- ceridad y buena fe con que escribieron. En la división de Capítulos de cada Libro sigo por lo común la de Jocundo , aunque bastante inexacta ; porque de lo contrario no corres- ponderian las freqüentes citaciones de unos lugares a otros , ni las de otros escritores que citan á Vitruvio. Sin embargo , muchas veces me remito de un Libro á otro, no por Capítulos , sino siguiendo la subdi- visión que de los Libros he hecho en parágrafos ó números , para mayor comodidad del lector , según la costumbre moderna j con la prevención, que quando cito un numero sin Libro, se entiende el Libro en que está la cica. Los epígrafes de los Capítulos son muchas veces tan impropios en los códices y ediciones , que ha sido fuerza reformarlos en parre, según lo que en el Capítulo principalmente se trata. Quando Vitruvio se remite a las figuras que de varias cosas dexó dibuxadas , suele usar las palabras in ultimo libro, in extremo volumine &c. Esta es una expresión ambigua, como se ve y puede significar el Libro ultimo de su obra, v. gr. el once , que no contendria mas que los dibuxos j ó bien el fin del Libro en que las pone. En mi traducción he usado la libertad de entenderlo de ambos modos , á fin de que el lector lo tome como guste •, puesto que de ninguno se seguirá inconveniente : pero tengo por ■mas verosímil que Vitruvio puso al fin de cada Libro los dibuxos ó -figuras á el pertenecientes. Las notas al pie del texto pocas veces se extienden á mas que á VIII interpretar lugares de difici! inteligencia , sin empeñarme demasiado en refutar opiniones agenas , ní en hacinar cosas de mera erudición , y no conducentes para entender a Vitruvio ; pues al fin esto sería aumentar palabras , no conocimientos. Exceptúo solamente uno ú otro caso en que puede ser útil la noticia de varios pareceres, algunos Proemios, y las ocasiones en que Vitruvio es tratado con poca modestia , sin estar bien demostrada su equivocación , error ó engaño pues son muchos los que se han arrojado á corregirle y censurarle antes de entenderle , y acaso estudiarle. Sin embargo tengo por imposible que mis Nocas y comentarios á Vitruvio no parezcan muy cortas ó muy largas á dife- rentes clases de lectores , á proporción del gusto , inclinación y capacidad de cada uno. Se han intercalado algunas Notas , señaladas con asteris- cos, por haberme parecido conveniente ilustrar algunos lugares, ademas de los que estaban ya ilustrados , y ordenado el numero de las Nocas y mutuas remisiones entre ellas. Otras muchas pudieran haberse añadido^ pero no perteneciendo directamente á los Architectos , las he reservado para la edición latina de Vitruvio que voy trabajando. Hallará el lector en las Notas algunos pasages de autores Griegos y Latinos sin traducción Española. No se han traducido por motivo que son por lo común bas- tante claros á qualquiera Architecto de luces, principalmente quando del resto de texto y Notas se deduce la inteligencia de dichos pasages, que solo se ponen para confirmación de lo que alli se trata. Aunque sea costumbre muy introducida entre los que comentan los escritores clasicos defender cada uno la doctrina de su autor en todo trance y evento , yo sin embargo no sigo este sistema , ni pude jamas aprobar defectos , ni desautorizar perfecciones por temas , escuelas ó partidos , quando la razón hace la verdad patente. Nunca diré yo que quanto escribe Vitruvio es absolutamente perfecto , seguro é incapaz de reforma , aun considerado en lo antiguo j pues no ignoro tiene algunas cosas que nos parecen menos graciosas que las que vemos en algunos monumentos del Antiguo , v. gr. la mucha proyectura de la basa Artica, la poca del capitel Dórico , la sobrada altura de los dentellones dupla de su anchura , la falta de naturalidad y poca ventaja del éntasis ó barriga de las colunas , la coluna Dórica sin basa , la pesadez de la basa Jónica , la mucha altura de la corona en las puertas , la inutilidad de los resaltes per scamillos impares Ate. Pero estas , y algunas otras menudencias que se le suelen notar, no son capaces de eclipsar, ni de- gradar la belleza y magestad que reyna generalmente en sus proporcio- nes. Ademas , que de ninguna de ellas fue autor Vitruvio , sabiéndose tomó toda su doctrina Architectónica de los autores Griegos que en su tiempo existian y tuvo presentes para componer su obra , como inge- nuamente confiesa en varios lugares , en especial en el Proemio del Li- bro VIL Por otra parce, la veneración que los antiguos tuvieron á las co- sas IX sas de otros mas antiguos , mirándolos como padres de las Artes , creo yo fue causa de no haberlas reformado , como lo executó en la nueva distribución de métopas y triglifos angulares , que ségun doctrina de sus maestros (cuyos nombres debia haber expresado) nos da en el Capítulo 3 del Libro IV, como cosa de importancia: si ya no es que estos que suelen tenerse por defectos no lo sean realmente, y deban contarse entre las cosas de moda, que rara vez podemos saber qual sea la mejor, siendo los gustos humanos tan varios y mudables. Las críticas sobre las Bellas Artes conducen mucho á perfeccionar- las , siendo fundadas, juiciosas, y sin preocupaciones > pero el común de los que las hacen rara vez dexa de dar en algún extremo. Casi siem- pre censuran ó califican un artefacto , ó juzgan y deciden de la preferen- cia de un artífice los que carecen de los principios, experiencia, reflexión y gusto que se necesita para executarlo debidamente. Mirari se dixit, escribe Laercio del Filósofo Anacarsis, quomodo apud Graecos artífices cer- tarent , judicarentque qui artífices non essent. Alguna razón habia para que los Griegos lo hiciesen , porque sabian las Artes infinitos que no las profesaban: ¿pero al presente es esto muy común en Europa? No me he tomado pena alguna en reformar según el sentir moderno algunos puncos de Filosofía antigua) pues tuve por despropósito llenar mis Notas de arengas interminables , que sobre ser poco menos que inútiles al Architecto , y estar muchos de ellos en disputa, se deben buscar en otros libros que los tratan ex profeso , y los hay en abundancia. De los escritores antiguos que la crueldad de los tiempos barbaros ha perdonado, acaso no hay otro mas arduo de interpretar que Vitruvio, por las razones siguientes: I. Porque para ello es indispensable saber bien la lengua Latina , no ignorar la Griega , habituarse por mucho tiempo á la frase Vitruviana , poseer perfectamente la Archicectura ceorico-práctica, y tener mas que ordinario conocimiento de Física , Historia , Música, Geometria, Dibuxo, Hidráulica, Dinámica, Astronomía, Maquinaria óccj todo lo qual rara vez se halla unido en un sujeto. II.* Por ser su estilo no de un Cesar , Cicerón , Salustio , Nepote , Livio y otros coetáneos suyos , Oradores , Poetas , Historiadores Scc ; sino de un Artista que em- pleó su tiempo, antes en poseer á fondo la Architectura que profesaba, que no la Gramática, Retorica, y demas letras humanas, según él mis- mo confiesa al fin del Capítulo i del Libro I : y esta es la causa de ha- llarse en Vitruvio diferentes locuciones inusitadas, y de suma dificultad para quien no esté mas versado en su lectura y estilo, que en la de otros Latinos mas elegantes) aun excluyendo las voces técnicas ó artísticas que usa propias del Arte. III.* Por ser muy poco, y como unos mal arregla- dos ensayos ó partículas dispersas lo que Fussicio , Varron y Septimio habian escrito de Archicectura, según se queja en los Proemios del Libro IV y vn ) y por consiguiente ser el primer Latino que se esforzó á com- c po- X poner un cuerpo completo de ella. Fuele forzoso tomarlo casi todo de los autores Griegos , según se ha dicho, y luchar perpetuamente con las dos lenguas Griega y Latina , para expresar en esta las cosas que codavia no tenían nombre Romano , ó le tenían equivocado, como se ve en el Proemio y Capítulo 4 del Libro V, en el 10 del VI, y en otros lugares: y aun en muchisimos adopta las mismas voces Griegas , conociendo la gran dificultad de hallar voz Latina que con la misma fuerza y energía las expresase. Diré algo de esto en las Notas á los lugares propios, sin- gularmente en la i al Proemio del Libro V, con ocasión de vindicar á Vitruvio de la calumnia de León Bautista Alberti. IV." Porque habiéndose perdido ó abandonado el uso, el conocimiento, y casi la memoria de muchas cosas antiguas que Vitruvio trata, v. gr. las palestras, xistos, ba- ños, teatros, maquinas bélicas y pneumáticas, reloxes de horas desiguales, jaharrados, y muchísimas otras, es menester ir adivinando y con gran riesgo de errar, aun después de todo el auxilio de otros libros antiguos, medallas, relieves, ruinas y desvelos de varios sujetos versados en Antiqua- ria. V." Por no habernos quedado otro autor antiguo de Architectura Grie- go ni Latino de quien poder valernos para explicar á este en los lugares obscuros y depravados. Y VI.“ por haberse perdido en los siglos baxos los diseños y figuras que de vanas cosas dexó Vitruvio al fin de cada Libro j de modo, que quando se halló en Europa el arte de la imprenta y graba- do de láminas, ya todos los códices Vitruvianos carecían de dibuxos, aca- so por no haberlos sabido copiar los libreros , sin embargo de ser tan necesarios para su inteligencia como en los libros de Geometría , Cosmo- grafia. Astronomía &c , los quales no teniendo figuras que hablen á los ojos lo que se explica á los oidos , tendrán respectivamente igual obscu- ridad que Vitruvio. Asi, no es maravilla se hayan dedicado tan pocos a ilustrarle; y aun estos antes lo hicieron para provecho nacional que para beneficio común, excepto solo Guillermo Philandro , y en parte Daniel Barbare. De esto diremos algo en la Nota p al Proemio del Libro VI. Este terrible numero de dificultades debió sin duda remover ó desani- mar á muchos para ilustrar á Vitruvio ; y mas viendo el poco progreso que en ello se hizo antes de Philandro. Esta es en mi sentir la razón de que aun en estos tiempos hasta sujetos preciados de eruditos le conocen poco. Puedo asegurar, que mas de uno de estos semidoctos en humani- dades supieron de mi boca que hay tai Autor en el mundo. De otros sé que le vieron una ú otra vez en toda su vida: y es un fenómeno ha- llarle en las librerías aun de los doctos , quanto mas en las de los mer- caderes de libros. Uno me dixo, que le compró de lance , le abrió una sola vez. ,y asustado al leer aquellos terminazos exóticos, lo trocó por los Comentarios de Cesar. Otros finalmente le habrán cargado de ultrajes y desprecios por la misma causa ; sin embargo de ser casi el único escritor que nos puede enseñar la lengua Latina vulgar, según se hablaba en Roma en XI en tiempo de Augusto. Pero como Vitruvio trata una materia tan precisa para la vida civil como es la Archicectura, casi único medio para que los hombres se diferencien de los brutos , nunca faltarán personas ilustradas y de gusto en las Bellas Artes^ que sabrán conocerle y apreciarle debida- mente a menos que haya en el mundo una general revolución , y a la verdadera belleza Architectónica , restaurada en estos tiempos , vuelva a succeder alguna caprichosa y desproporcionada, según aconteció en la caída del Imperio Romano. Habiendo conocido por experiencia propia que los Architectos entien- den mejor ios preceptos del Arte demostrados por figuras que con repe- tidas explicaciones, he procurado que en mi obra haya las que se nece- sitan para el efecto , sin ostentación , luxo , ni superfluidades. Son casi todas geométricas, para que den mas seguras las dimensiones. Creo ha- berlas dibuxado con exactitud al tenor del texto , que es lo que requiere esta clase de escritos j aunque no todos los grabadores han conservado escrupulosamente este carácter. Pero debe advertirse que alguna corta in- exactitud que podrá hallarse en los miembros dibuxados puede provenir del retiro del papel al enxugarse que suele ser una sexagésima partea si bien varía en diferentes especies de papel , y suele ser mas el retiro en ancho que en largo. En algunas plantas de Templos he puesto escala de pies geométricos, no para servirse de ella en su construcción, sino para practicar varios pre- ceptos del Autor: v. gr. hago ancha 24 pies la nave del Templo in antisy y 30 la del dípteros , para que tengan lugar las dos colunas entre las ancas que en el Capítulo 4 del Libro IV manda poner Vitruvio. Por la misma razón hago de 60 pies la del hypetros, en el qual coloco quatro colunas entre las mismas ancas. Al contrario en las del próstylos , am- phiprostylos y perípteros, las quales son de 20 pies. Si algunos dibuxos no pudieren por su pequenez reducirse a medida segura, se debe recurrir á las Notas ó al texto , donde se hallarán las dimensiones. La razón de otras muchas cosas se dara en sus propios lugares , v. gr. de haber omiti- do las figuras de los reloxes solares y maquinales , maquinas bélicas &c. Tengo por ocioso persuadir aqui la preferencia de las proporciones Vitruvianas sobre todas las del Antiguo, según nos las han condimentado diferentes modernos pues de semejante aserción ni duda ningún Archicec- to juicioso, ni las demas personas de gusto, atendiendo no solo á la belleza y elegancia, sino también y principalmente a la solidez y grave- dad de los edificios. Y si algunos han preferido algunas cosas de poca consideración que vieron en las ruinas de Roma, Atenas, Balbek, Palmita, Tebas &c, acaso tuvieron por mas bello lo mas rico, lo mas atormenta- do de adornos , lo mas esbelto i no parándose en la solidez , seriedad y simplicidad , que son las tres principales propiedades de los edificios per- fectos. Ademas, que siendo estas menudencias cosas accidentales, puede y xri y debe el Archkecto añadirlas ó quitarlas alguna porción moderada y pru- dente j y aun estudiar sobre ellas y mejorarlas , acomodándolas á los casos y circunstancias que le ocurran en sus edificios , según Vitruvio mismo recomienda en diferentes lugares. En una palabra^ quien sepa bien á Vitruvio, poco le queda que desear del Antiguo y autores de Arcliitec- tura, como tenga talento para meditar, raciocinar, é inventar sobre sus preceptos y reglas generales. Añado, que las verdaderas y legitimas pro- porciones Vitruvianas en orden á la coluna Jónica y Corintia no han sido hasta ahora perfectamente conocidas , ó digamos establecidas , como se desengañará quien lea la Nota 2l, pag. dx, la 14, pag. 83, y las citadas en esta ultima. Por lo que mira al método de conmensurar las partes mayores y menores de un cuerpo de Architectura no hay necesidad de persuadir la preferencia del de Vitruvio á todos los demas. Es mucho mas cómodo y fecil de encomendar á la memoria , por mas sencillo , ó menos com- plicado y embarazoso que los de Vignola, Paladio , Scamozzi y otros, gobernados por la escala de módulos , y subdivisión de un módulo en cierto numero arbitrario de partículas. En el método Vitruviano (que los modernos han abandonado, excepto Serlio) no se necesita escala de mó- dulos ni partículas j pues cada miembro conmensura consigo mismo sus partes menores. Aun las areas de los Templos se podian describir, y de hecho se describían sin otro módulo que el enibater ó comenzador , que servia principalmente para determinar la frente del área : lo demas que- daba determinado por el numero de colunas é Intercolunios. Por un exemplo del referido método vease elNumero a8 del Libro III, pag. yz, y alli mi Nota 18, donde en lugar de Serlio se debe leer Scamozzi. Los partidarios de los sistemas modernos pueden en hora buena estimar en quanto quieran el de Vignola (formado casi todo por algunos miembros antiguos no muy exquisitos en proporciones , que actualmente se conser- van en los huertos Farnesianos del Palatino en Roma) el de Paladio &c; pero harían poco honor á su juicio si reprobaran el método de Vitruvio; y darían á entender haber hecho elección de sistema antes de saber qual debían elegir, ó antes de empezar el estudio de la Architectura. No parece fuera de proposito poner aqui lo que escribía Sebastian Serlio en el Libro 3 de su Architectura pag. óp b. en orden á la doctrina Vitruviana, en tiempo que apenas era entendido Vitruvio. Dice: »»No creo V que con el exemplo del Antiguo deben errar los Architectos modernos, «(llamo errar al obrar contra los preceptos de Vitruvio) ni presumir tanto « de sí , que hagan una cornisa ú otro miembro puntualmente de aquella «forma que han visto y medido, y la pongan en el edificio; porque no «basta decir: si los antiguos lo hicieron, también lo puedo hacer yo, sin «advertir si es ó no correspondiente al resto del edificio. Ademas, que si el Architecto antiguo que lo execucó fue licencioso, no por eso lo hemos «de «de ser nosotros: y mientras la razón no persuade otra cosa, debemos « tener por guia y regla infalible la doctrina de Vitruvio puesto que desde «los sabios antiguos hasta nuestros tiempos no vemos que ninguno haya «escrito de Archicectura mejor, ni mas doctamente que él. Y si en todas 9 » las nobles Artes vemos uno u otro mas sobresaliente , a cuyos dichos y «autoridad se da entera fe y crédito, í quién negará sin temeridad esta «superioridad a Vitruvio? íy que sus escritos, adonde no obsta la razón, «deben mirarse como sacrosantos é inviolables, y seguirse mas que nin- «gun edificio Romano? Porque aunque los Romanos aprendieron de los 91 Griegos el verdadero modo de edificar , el haberlos después dominado «los hizo licenciosos. Quien hubiese visto las admirables obras de los Griegos , de las quales apenas han dexado cosa en pie los tiempos y « las guerras , no podría menos de confesar que fueron muy superiores 9 » á los Romanos. Asi , todos ¿os Arcbitectos que despreciaren los escritos ■>'9 aprobado , y lo es actualmente de los sabios. « Escribía Serlio esto por los años de i 544. En el mismo Libro, pag. pp b. añade: «Los que están ebrios en ■>1 las cosas antiguas de Roma acaso me culparán de atrevido en censurar- « las, siendo obras de los Romanos antiguos que fueron en ello tan inte- 9» ligentes ■, pero estos tales deben tomar mis palabras en buen sentido, ■>•> pues todo mi conato es enseñar al que no sabe , y se dignare de oir « lo que le digo. Una cosa es imitar el Antiguo como se halla , y otra «saber elegir lo bello con la autoridad de Vitruvio, condenando lo feo 9» y mal entendido. El mejor dote que puede tener un Architecto es un 9» juicio perspicaz, que no le engañe, como sucede á muchos, que encas- «quetados en su parecer, executan las cosas como las han visto en Roma, «diciendo: Los antiguos las hicieron: con lo qual se ponen á cubierto, 99 sin dar otra razón. Y aun otros añaden, que Vitruvio no fue mas que 99 un hombre , y que también ellos son hombres capaces de hallar cosas ■» nuevas \ pero no advierten que Vitruvio confiesa haber aprendido de «muchos y de muy sabios Architectos de su tiempo, y de los antiguos, 99 leyendo sus libros y examinando sus obras. “ No faltará quien acuse mi insuficiencia para obra tan ardua como la presente , creyendo sin reflexión que a un Eclesiástico de mis circunstan- cias , cuyo principal estudio ha sido Derechos y Teología, le faltará cau- dal para el desempeño; y aun se le hara novedad que yo haya querido poner mi piedra in acervum Mercurii. Confesando sinceramente mi igno- rancia de un gran numero de conocimientos que para esta empresa se requieren, por ser ciertisima la sentencia de Varron nemo potest omnia scire ; alegaré en mi abono , que sin embargo de casi no haber tenido mas maestro en Archicectura que el mismo Vitruvio, mi constancia en XIV estudiarle j mis viages, y mi suma diligencia en consultar edificios, rui- nas antiguas, libros, dibuxos y modelos, me hacen esperar quede bas- tante cubierta aquella falta , y que m¡ traducción sea preferible á todas las anteriores: diciendo con Galilei in Dial. Cosm. pag. 35?; Ibi mille De- mosthenes , mille Aristóteles , vel a mediocris ingenii homine único , qui meliori forma verum atnplexus est , prosternuntur. ME- MEMORIAS SOBRE LA VIDA DE VITRUVIO. XV I Ue la Vida de Vitruvio no nos han quedado mas noticias que las que se han podido recoger de su misma obra, y verle citado en algunos escritores anti- guos. Se duda de su prenombre, queriendo unos fuese Lucio, otros Marco, otros Lucio Marco , y otros Aula. El códice Sulpiciano le llama Lucio Victruvio Fo- lión: las ediciones Florentina de 1469, y Veneciana de 1497 Ludo Vitruvio Folión-, y las de locundo, la de Jorge Marchéropíeo de 1543, las de Philandro, Bárbaro &c, Marco Vitruvio. Cesar Cesariano le llama Lucio-, y Francisco Lucio Durantino ¡unta ambos prenombres , y le Kama Marco Lucio. Entre tanta varie- dad de pareceres no es fácil tomar partido ; puesto que los códices se contentan con llamarle Vitruvio , como también los autores que le citan. Solo en uno de los códices Vaticanos se halla el titulo del Libro V escrito de esta forma M Vitruvii liber quintus-, pero no constando si este carácter es M ó A , ó bien ambas letras unidas MA, y quiera decir Marco, queda en pie la dificultad misma. De los có- dices MSS de otros autores , y de diferentes lápidas antes resulta que dicho carác- ter es A que M. Sin embargo me conformo voluntariamente con el sentir de Jo- cundo y Philandro , que siendo como fueron hombres muy doctos y criticos , no debieron sin fundamento dexar los demas prenombres de Vitruvio, y ponerle el de Marco. El antiguo Compendio anónimo de Archítectura le llama Vitruvio Folión, como también algunos códices MSS. Asi, he creido mas probable que su nombre fue Marco Vitruvio Folión. II Igual duda tenemos de su patria; y aun se puede asegurar que enteramente se ignora. Unos le hicieron Veronés, otros Formiano, y otros Fundano, por ha- berse hallado en Verona, en Formia, y en Fundi ó Fondi algunas inscripciones sepulcrales pertenecientes á la familia Vitruvia; pero realmente esto solo prueba que en aquellas ciudades hubo familias de este nombre; lo qual, respeto á Fondi, es cosa mas antigua que nuestro Vitruvio, como se puede ver en Livio Lib. 8, Cap. 19 y 20. Ademas, que las inscripciones, y aun la del mismo Vitruvio si se hallase , denotan el lugar de la muerte y entierro, no el del nacimiento. Ni Cicerón fue Formiano , ni Virgilio Napolitano ; y con todo vemos sus sepulcros en Formia y Ñapóles. ¿Y quántos exemplos de estos pudiéramos alegar? No se ve otra cosa en Roma que sepulcros antiguos y modernos de familias que no fueron Romanas. III Cesar Cesariano, que es el primer traductor y comentador de Vitruvio, sostuvo que fue Romano. Su fundamento se reduce á que Vitruvio en el Cap. 2 del Libro UI, tratando de las proporciones éustylas de Hermogenes, dice: Hujus exemplar Romae nullum habemtis , sed : esto es , no tenemos en Roma exemplar de Templo con intercolunios éustylos ^c. Si Vitruvio no hubiera sido Romano, dice Cesariano, no debía decir no tenemos , sino no tenéis ^c. ¿Quién no ve lo flaco , y aun lo absurdo de esta razón ? La que añade Cesariano tomada del Proemio del Libro V es todavia mas leve. IV No obstante, mientras no se descubran monumentos indubitables de la patria de Vitruvio , yo me inclino á que fue Romano ; no por las razones de Cesariano, que nada concluyen, sino por el mismo silencio de \^itruvio en orden 4 su patria, como suponiéndola Roma. Que en el Cap. 4 del Libro IX haga men- ción de Placencia para el fin que la hace, aunque es circunstancia notable, tampo- XVI co convence cosa alguna para creerle Placentíno ; pues si Vitruvlo siguió á Cesar en algunas expediciones , como se hace verosimil por la narrativa é historia del lárice que da en el Cap. 9 dei Libro II , pag. 5 3 , por los calcidicos que parece vio en la basílica Aquilina en el Friuli de la Galla Narbonense, por las aguas de Ismuc 6cc , tuvo mas de una ocasión de examinar y saber la sombra que daba un gno- mon en Placencia. Vease Suetonio tn Caes. Cap. 69; Lucano 5, 244 j Dion Cassio 41 ; Apiano 2 , y otros. V Que Vitruvio fue educado en Roma parece indubitable; pues acaso en- tonces solo Roma le podía proporcionar los maestros que tuvo, capaces de en- señarle el extraordinario caudal de doctrina Architectdnica civil y militar que pose- yó, y á suministrarle el prodigioso numero de libros Griegos que leyó, la discipli- na encíclica , las Matemáticas , y demas ciencias de que estuvo adornado. En el Proemio del Libro VI dice que le conocían pocos ; pero no porque fuese foras- tero, sino porque no era ambicioso ni codicioso en su Arte, ni pcsquisador de obras, como los demas Archítectos que entonces había en Roma, suponiendo que sus maestros, que le ensenaron la buena moral que en este particular practicaba, eran ya muertos. Confirma mi dictamen el sobrenombre de Polión que tuvo Vi- truvio ; no dudando que los Pollones fueron familia Romana y de alguna consi- deración. VI El padre de Vitruvio no fue Archítecto , según se infiere de lo que dice en el mismo Proemio, á saber, que sus padres cuidaron de que aprendiese un Arte , y tal que no puede poseerse sin literatura , y sin conocimiento de todas las disciplinas. Me arte erudiendum curaverunt , et ea, quae non f otest esse pro- bata sine literatura , encyclioque doctrinarum omnium disciplina. Cum ergo et parentum cura , et praeceptorum doctrinis auctas haber em copias disciplina- rutn ^c. Lo propio se deduce del Proemio del Libro III, donde dice que los Archítectos que no tenían ya nombre y fama de sus antepasados, no conseguían el honor correspondiente á sus estudios. VII Que fue pobre y corto de caudales lo dice y repite en diferentes ocasio- nes , dando por causa su ninguna codicia , buena moral , y aborrecimiento á las diferencias y contiendas con los otros Archítectos sus coetáneos ; los quales con intrigas y baxezas le desdoraban y quitaban las obras de las roanos. Pero conocido finalmente su mérito por el Emperador mismo, le asignó una pensión vitalicia á recomendación de su hermana, según dice en el Proemio del Libro I, y en el del VI. Con este auxilio pudo con mas comodidad concluir y publicar su libro : sobre lo qual se verá la Nota 4, pag. i. Sin embargo de lo dicho, parece no fue tanta la pobreza de Vitruvio, constando en el Num. 33 del Libro VIII, pag. 201 , que hospedó por algún tiempo en su casa á un sujeto de tanta distinción como fue Cayo Julio, hijo de Masinisa, de que hablaremos en el Num. XVI. VIII Hubo quien puso en duda que fuese Cesar Augusto el Emperador á quien Vitruvio dedicó su libro; pero sin fundamento alguno, y aun podemos de- cir que contra la evidencia. Consta bastantemente por los códices y ediciones; pero lo haré indubitable por las conjeturas siguientes en orden al tiempo en que escribió , las quales unidas concluyen y determinan la era que deseamos. IX En el Num. 23 del Libro Vlll, pag. 197, nombra la ciudad de Mazaca en Capadocia ; y consta de Eutropio , Suidas y otros , que Tiberio la mudó el nombre en el de Cesaréa : y lo mismo dice S. Gerónimo in Chron. por estas pa- labras : Tiberius mullos reges ad se per blanditias evocatos nunquam remisit ■ in quibus et Mrchelaum Cappadocem, cujas regno in provinciam verso, Maza- cam nobilissimam civitatem Caesaream appellari jussit. De lo qual se infiere que XVII que Vitruvio no alcanzó tal mutación de nombre; pues de lo contrario segura- mente la hubiera llamado Cesaréa. X. En el Libro 11 , Num. 28, pag. 46, en el V, Num. 3ijpag. 126, y en el Proemio del VII , Num. VIII , pag. 1 64 , nombra como existente la ciudad de Tralla ó Tralles; y según Eusebio in Chron. y otros , el año 27 antes de la Era Christiana la reduxo un terremoto á tal estado , que no quedó en pie cosa alguna de ella. Bien que yo juzgo hubo dos Trallas ambas en Asia menor, no bien dis- tinguidas aun por los autores antiguos que nos quedan. Del referido terremoto parece habló fatídicamente la Sibila por estos versos : u 4 s( Tral/is vicina Epheso succussa tremente Terra , compositos muros , hominumque labores Diruet , et ¡atices ferventes térra refundet. Lo propio que á Tralla, y en el terremoto mismo sucedió á Magnesia; pero Vi- truvio la supone existente , nombrándola en el Num. 1 1 del Libro III , pag. 63 , en el Proemio del VII , Num. VIII, pag. 164 , en el Num. 38 , pag. 182 , y en el 33 del Libro VIII, pag. 201. De poner Vitruvio en el Num. 38, pag. 182, junto á Efeso la referida Magnesia, y de haber padecido la misma ruina que Tralla , parece que la Tralla de Vitruvio es la que estaba cerca del Meandro y Magnesia. XI Otro tanto digo de Zama, ciudad de Africa, nombrada en el Num. 33 del Libro VIII, pag. 201 , la qual fue destruida del todo por los Romanos en tiempo deEstrabon, según él mismo escribe en el Libro 17,2 saber, hácia los fines del Imperio de Augusto, ó principios del de Tiberio. Pero Vitruvio no al- canzó esta destrucción ; antes dice que el Rey Juba la cercó de dobles muros : "Zama civitas Jífrorum, cujus moenia rex Tuba duplici muro sepsit , iblque re- giam sibi domum constituit. Lo qual concuerda con lo que de Zama refiere Hir- cio Cap. 91 De bello Jlfric. diciendo: Rex interim Tuba, ut ex praelio fugerat, una cum Petrejo ínter diu in villis latitando, tándem, noc tumis itineribus con- Jectis , in regnum pervenit , atque ad oppidum 2 .amam, ubi ipse domicilium, conjuges, liberosque habebat ; quó ex cuncto regno omnem pecuniam, carisst- masque res comportaverat , quodque , inito bello , operibus maximis murúeraty accedit. Es también muy probable que Vitruvio se halló en estas guerras de Cesar contra Scipion, luba, Petreyo, Labieno &c, y vió los muros que luba habia construido á Zama. XII En el Num. 3 del Libro V, pag. no, hace mención del Templo de Augusto, aedes Augiisti , edificado unidamente con la basílica por el mismo Vi- truvio en Ja ciudad de Fano. Hallo en esta expresión dos circunstancias muy con- ducentes para conjeturar la época de Vitruvio : la primera es, que Augusto ya te- nia este renombre ó titulo, y se le consagraban Templos. Lo primero ciertamente no fue hasta el año 723 de Roma, 30 antes del nacimiento de Christo, se- gún la cronología Sigoniana: ó bien el 727 de Roma, y 26 antes de Christo según Fabricio y otros Cronólogos: y lo segundo algunos años después; habiendo Au- gusto resistido al principio constantemente se le dedicasen Templos , como es de ver en Suetonio , y permitidolo después con dificultad , con la condición que se dedicasen en el nombre de Roma y el suyo. Si esto se executó asi , este pasage de \'itruvio prueba que solo quedaba á tales Templos el nombre de Augusto, y se olvidaba el de Roma : tanto puede la adulación en los hombres. La otra cir- cunstancia que de las referidas palabras infiero es, que Augusto vivia; pues si hu- biera sido ya muerto, no hubiera Vitruvio escrito aedes Augusti , sino aedes Diz i Augusti, como executó en otros lugares con Julio Cesar, llamándole Divas e Cae- XVIII Caesar , Dívus JiiUus : siendo esto común entre los Romanos , que deificaban á sus Emperadores después de muertos sí habían sido benignos y amados del pueblo. El mismo Augusto solía llamarse liivi Jiilii Jilius , sin embargo de que lo fue solo adoptivo. Asi, podemos asegurar de ambas circunstancias, que Vitruvío no publicó su obra hasta después del referido ano 723 ó 727 de Roma, y que vivía Augusto, el qual no murió hasta el año 14 de Jesu-Christo : luego fue este el Emperador á quien Vitruvio dedicó su libro, y Julio Cesar el que llama ^adre de Augusto en el Proemio del Libro I. XIII Dice en este Proemio que el Emperador había construido muchos edi~ jicios , y i^ue d la sazón los estaba construyendo-, de lo qual deduzco , que sien- do Augusto, como supongo , hablaba Vitruvio asi después del ano 730 de Roma; pues desde el 723, vencidos Antonio y Cleopatra, hasta el 730 ó 732 apenas tuvo Augusto lugar de construir en Roma ningún edificio; y los que se constru- yeron fueron por dirección y á expensas de Agripa. Ni parece verosímil que Vi- truvio quisiese aludir á la ciudad de Nicópolis que Augusto fundó en Accio, para eternizar por este medio la victoria que obtuvo aíli contra Antonio; pues no ten- go duda alguna que Vitruvio habla de los edificios levantados en Roma : los qua- les debian ser los que menciona Suetonio in Atig. Cap. 29. XIV En el Libro III , Num. 1 2 , pag. 63 , y en el VII , Num. 44 , pag. 184, nombra el Templo Dórico de Q.uirino. SÍ es el que Augusto edificó (ó re- edificó en mas rica forma y magnificencia, según yo siento y diré en la Nota 32, pag. 63) se infiere que Vitruvio no publicó su libro hasta después del año 734 de Roma , en el qual se construyó , siguiendo el cómputo de Fabricio á Dion Cassio. Que fue este el Templo de Qiiirino que cita Vitruvio lo persuade el mismo Cassio diciendo tenia 76 colunas ; y tantas corresponden al dípteros que era según Vitruvio. XV En el Libro III, Num. 16, pag. 64, parece que por las palabras yr/n/o al teatro de piedra, ad theatrwn lapideum , indica que entonces no había en Roma mas que un teatro de estructura, que sin duda era el de Pompeyo. Lo mismo se arguye de lo que dice en el Num. 19 del Libro V, pag. 1 18 , y en el Proemio del X, Num. III, pag. 236. De lo qual se deduce, que Vitruvio es- cribió esto antes del año 723 de Roma según Cassio, en el qual Statilio Tauro edificó el suyo. Me inclino á creer que le llamó teatro de piedra , por no hacer memoria de Pompeyo, estando las cosas tan mudadas, y habiendo Vitruvio sido del partido de Cesar. Al de Marcelo parece no pudo aludir lo referido, no ha- biéndose dedicado hasta el 743, siguiendo los Fastos Consulares anónimos, el mis- mo Cassio , y Plinio 8 , 1 7 ; en cuyo tiempo se construyeron otros teatros esta- bles , según dice Estrabon en el Libro 5. XVI En el Num. 33 del Libro \HI, pag. 201, hace mención de un tal Cayo Julio, hijo de Masinisa , y señor de un pueblo y territorio de Numidia llamado Ismuc, á veinte millas de Zama, el qual militó en las banderas de Cesar, acaso en la guerra Africana , donde debió contraer amistad con Vitruvio. Cajus Julias, dice, Massinissae Jilius, cujas erant totius oppidi {Ismuc) agrorum possessiones , cum paire Caesare militavit. Prosigue diciendo que este Cayo Julio fue su huésped por algún tiempo (doy por supuesto que en Roma) y que con este motivo solian conferenciar sobre puntos de Filología. Quisieron algunos que este Masinisa , padre de Cayo Julio, fuese el célebre Masinisa Rey en Numidia, aliado y amigo de los Romanos; pero ¿quién se persuadirá, que habiendo muerto Masinisa el año 602 de Roma , pudiese ninguno de sus hijos militar con Cesar, que nació mas de ¿o años después? Esta repugnancia, ó sea anacronismo, ha da- XIX dado motivo á que crean algunos que hay depravación en el texto Vitruviano en orden á la palabra Masinisa. El Marques Gaüani se engañó en substituir Masin- tha , y con un prolixo discurso apoyado de un supuesto falso, añadir otras dos correcciones en el texto, ordenándolo asi: Cajus Ju/ius Masinthae films... cum patre siib Caes are milieavit, en lugar de Cajiis Julitis , Massinissae filius — . cum patre Caesare militavit, que leen todos los textos. Creyó este sabio comen' tador , que diciendo aquí VItruvio cum patre Caesare , haría relación á Augusto á quien dedicó su obra , como si dlxera : Cayo Julio, hijo de Masinisa , que militó con Cesar tu padre ^c ; ,,pues excepto en ios Proemios, dice Galiani, y „casos semejantes, no se halla expresión algtma que indique que Vitruvio en el „cuerpo de la obra entienda dirigir las palabras á Augusto: asi, en el Cap. x del „Libro V dice: ne impediant aspectus pronai aedis .Augusti , quando debiera „decir aedis tuae.“ Esto es un engaño evidente. Vitruvio no quiere aqui mas que llamar á Cesar padre del pueblo, padre común, ó padre de la patria, como hacen todos los escritores de aquellos tiempos, y aun los posteriores, especialmente mientras vivió Augusto. Curiam, in qua occisus est (Caesar') dice Suetonio, obstruí placuit ; idus que martias parriddium nominar í. Floro 4, 2: Omnes itmtm in principem congesti honores: circa templa imagines, in theatro dis- tincta radiis corona, sug gestas in curia, fiastigium in domo, mensis in coelo'. ad haec pater ipse patriae, perpetuusque dictator. Livio Epitom. 116: Plu- rimi maximique honores Caesari d Senatu decreti , Ínter quos ut pater pa- triae appellaretur , et sacrosanctiis , ac dictator in perpetuum. Valerio Max. Lib. I , Cap. 6 , Num. 13 : Tuas aras , tuaque sawtissima templa. Dive Juli, veneratus oro, ut propitio ac faventi numine tantorum casus sub tui exempli praesidio ac tutela delitescere patiaris. Te enim accepimus eo die , quo pur- purea veste velatus aurea in sella consedisti, ne máximo studio Senatus ex- quisitum , et delatum honor em s previste videreris: prius quam exoptatum d- vium oculis conspectum tui (fierres , cultui religionis, in quam mox eras Irans- iturus , vacasse : mactatoque optimo bove , cor in extis non reperisse: ac res- ponsum tibí á Spurina aruspice , pertinere id sígnum ad vitam et consilium tuum , quod utraque hace corde continerenlur. Erupit deinde eorum parrid- dium , qui dum te hominum numero subtrahere volunt , Deorum concilio adje- cerunt. XVII Cayo Julio pues, sirvió con Cesar padre, no sirvió d Cesar en com- pañía de su padre. No fue hijo del primer Masinisa, sino de otro mas moderno, á quien Porapeyo Magno restableció en el reyno de Numidia que quitó á Hiarba. Expresamente lo dice Pub. Aurelio Víctor en la Vida de Pompeyo ; Numidiam Jíiarbae ereptam Massinissae (^Pómpejus') restituit. Verdad es que Plutarco no le llama Masinisa , sino Hiempsal ; pero si por Hicmpsal quiere entender al hijo menor de Micipsa, y padre de luba el mayor (ni de otro Hiempsal mas moderno se halla memoria) á quien venció Cesar, se equivocó Plutarco, habiéndole muerto lugurta algunos años antes que Pompeyo naciese; esto es, por los de 636 de Roma; y Pompeyo no venció á Domicio compañero de Hiarba hasta el 669; lue- go mal restituirla Pompeyo el reyno de Numidia á Hiempsal tantos años muerto. Algunos comentadores de Víctor pretenden corregirle por Plutarco; pero parece mas verosímil la corrección de Plutarco por Víctor y Vitruvio. Vease el fragmen- to de Salustio en A. Gelio 9, 12. Es creíble que el Rey de Numídía á quien Pompeyo restituyó la corona quitada á Hiarba se llamase Hiempsal, porque acaso era hijo del otro Hiempsal, hijo de Micipsa; y juntamente retuviese el nombre de Masinisa su bisabuelo , siendo aceptísima á los Romanos la memoria de este. XX Si esre Rey conservaba ambos nombres , como es probable , no hay necesidad de corregir á Vitruvio, Víctor, Plutarco, ni Salustio. XVIII Ni debiera Galiani maravillarse de que dicho hijo de Masinisa se lla- mase C¿?yo Julio, que es nombre y sobrenombre Romano , siendo Africano; pues habiendo Cesar hecho Provincia Romana á la Numídia, era natural llevarse consigo á dicho Cayo Julio, á quien pertenecía tal vez la corona, darle su mismo nombre y agnombre, asignarle puesto decente en su exército, y dexarle la propiedad del lugar y territorio de Ismuc ¿cc. Ademas, que ya era costumbre entonces entre las naciones vencidas tomar los que querían nombres y sobrenombres Romanos. XIX En el Proemio del Libro IX, Num. XII, pag. 214, nombra los Poe- tas Ennio y Accio , como muertos mucho tiempo antes : á Lucrecio y á Cicerón los nombra como muertos en sus dias; pero de Varron habla como que aun vivia, aludiendo á sus libros De lingua Latina , tres de los quales fueron dedicados á Cicerón. Murió Varron el año 725 de Roma, 28 antes de la venida de Christo; de lo qual consta que Vitruvio había escrito dicho pasage antes del referido año. Vease también el Num. XII del Proemio del Libro VII. ■ XX En el Num. 1 2 del Libro X , pag. 243 , dice , que en sus días se hubo de labrar en Eféso basa nueva á la estatua colosal de Apolo , y que un tal Paconio que tomó á su cai^o la conducción, no pudo dar cumplimiento por su vanidad é impericia. Entiendo fue esta la estatua de Apolo que restituyó Augusto , quitada antes por el Tríumvir Antonio, según refiere Pünio 34, 8; para lo qual debieron hacer basa nueva. Parece que esto sucedió hácia los años 730 ó 732 de Roma, quando Augusto pasó de Lesbos á Bitinia. Vease Dion Cassio, y mi Nota 3 á dicho lugar de Vitruvio. XXI En elProemio del Libro VII, Num. XI , pag. 166, dice, que en su tiempo solo se conocían en el Imperio Romano quatro Templos de marmol sólido, según diié allí en mi Nota 23 : y siendo cierto que Augusto edificó algunos, todos de marmol, según asegura Plínio, Victor, Cassio y otros, hay lugar de suponer que Vitruvio lo dixo antes de que Augusto los edificase; y por consiguiente háci.a el año 730 de Roma. XXII De todos estos extremos, y algunos otros que pudieran agregarse , se deduce con bastante certeza, que Vitruvio lioreció en los tiempos de las guerras civiles de Cesar y Pompeyo, y de Augusto contra Bruto y Cassio, Antonio &c, y que dedicó sus diez libros de Architectura al mismo Augusto después de paci- ficadas las turbulencias civiles. En efecto, no hay palabra en el Proemio del Li- bro I que pueda aplicarse á otro de los Emperadores Romanos, atendidas las re- flexiones y conjeturas hasta aqui hechas. Siendo esto cierto, se sigue, que la her- mana del Emperador que alíi nombra Vitruvio, por cuyo medio consiguió la pensión vitalicia, fue una de las dos que Augusto tuvo, ambas llamadas Octa- vias. De Octavia la menor, que fue hermana de Augusto de padre y madre, se halla poca memoria en los autores , por no haber ¡do mezclada en los sucesos his- toríeos memorables; pero de la mayor, que solo fue hermana de Augusto por par- te de padre, hacen los escritores de Historia Romana un exemplar de Princesas, y un compendio de virtudes morales , digno de la verdadera religión. Sutrió con la mayor prudencia y ánimo varonil los desayres, la Infidelidad conyugal, y hasta el repudio mismo de su malvado marido Marco Antonio. Crió con sumo desvelo los hijos de entrambos , igualmente que los que Marco Antonio tenia de Fulvia su primera muger ; sin embargo de verle anegado en las escandalosas delicias de Cleopatra. Y finalmente intercedía con su hermano Augusto por quantos se pre- sentaban implorando piedad y perdón de la vida por haber sido del bando de An- XXI Antonio ó demas proscritos : y esta era la causa de que Augusto la amase tan en- trañablemente. Asi, podemos asegurar que esta fue la que intercedió por ^'itruvio; siendo muy natural , que viendo este la piedad y buen corazón de Octavia , for- mase memorial suplicando algún socorro á su cansada vejez, habiendo servido con fidelidad y entereza, no á Pompeyo, Bruto, Cassio, y demas proscritos y enemi- gos de la patria; sino á Cesar padre , y á Augusto mismo : y que por intercesión de esta señora fuese atendido y remunerado. Es también natural, y para mí cierto, que quando Vitruvio la nombra en dicho Proemio, fuese todavía viva; y habien- do muerto Octavia el año 741 de Roma, según la cronología Sigoniana, once ó doce antes del nacimiento de Christo, se sigue que Vitruvio escribió antes de este año 741 de Roma: y como de las conjeturas antecedentes se deduce que Vitruvio nombra el Templo de Quiriilo que Augusto construyó el 734 de Roma; podemos concluir, que desde este año hasta el 741 publicó su libro. XXIII Conozco que las personas eruditas notarán en estas reflexiones algunas leves repugnancias cronológicas; pero también sé no se les ocultará el principio de que dimanan, á saber, la variedad de cálculos cronológicos y fastos Romanos. Igualmente provienen estas dificultades de que Vitruvio debía tener de algunos años atras empezada su obra , y trabajada en gran parre , y la indigencia no le habría dado lugar para concluirla; pero después que tuvo el vitalicio que le asignó Au- gusto, debió rever y proseguir sus escritos, y añadiendo los Proemios, y algunas cosas acaecidas y hechas en aquel medio tiempo, como parece lo fue la basílica de Fano y Templo de Augusto, y otras que realmente indican haberse interpolado en lo antes escrito, por mostrarse agradecido, los publicó dedicados al Emperador. Esta conjetura mía se indica bastante en el Proemio del Libro I, donde dice: 7 Vb« audebam (antis occupationibus , de Architectura, scripta, et magnís cogitationi- bus explicata, edere , metuens ne non apto tempore ¡nterpellans , subirem tui animi (ffensionem. Cum vero attenderem , te non solum de vita communi om- nhim curam, ptiblicaeque rei constitutionem haber e , sed etiam de opportuni- tatc publicorum aedificiorum , . . . non putavi praetermittendum , quin primo qnoqite tempore de his rebiis ea tibi ederem. XXIV En orden al año en que murió Vitruvio nada podemos decir , sino que quando escribió el Proemio del Libro 11 ya era hombre provecto, y al pare- cer de mas de 60 años. Dice : Mihi autem , Imperator , staturam non tribuit natura, faciem deformavit aetas, valetudo detraxit vires ^c. Asi que, aten- dida su edad y poca salud , no debió sobrevivir mucho á la publicación de su obra; y si suponemos que la publicó hácia el año 736 de Roma, y le damos hasta 70 años de vida , debió morir unos diez ó doce años antes que Christo na- ciese. En este interv'alo es muy natural que Augusto, Agripa y otros le cncargasea la dirección de algunos edificios públicos que se levantaron entonces. XXV Cinco autores antiguos hacen memoria de Vitruvio, y son Plinio el mayor. Frontino , Sidonio Apolinar, Servio, y un Compendio de Archítecrura anónimo , reputado por autor del siglo VIH. Gerónimo Mercurial, docto Médico Italiano , en su Tratado De arte Gymnastica dice : Vitruvii auctoritatem nun~ quam multi fadendam existimavi , nempe quem Ti/aJ'o-oAcyM , et sua aetate minime aestimatum puto. Qiiod enim ab Augusto nullis egregiis fabricis, nisi so/is ballistis praefectus fuerit , quando scilicet in urbe, et extra urbem mag- nifica aedificia extruebantur , quod etiam a nullo fere póster teme auctore no- minatus inveniatur , praeterquam in capitum Plinti librorum catalogo , qui ab a/iquibus , minime Plmianus, vel saltem adulteratus putatur , magnam cene ipsiits existimationis suspicionem mérito parit. Tengo por cierto que Aler- / cu- XXII curial se arrojó á llamar •?ra/aJ'e5t'\o-yoy á Vitnivío con el apoj'o de León Bautista Alberti , cuyo juicio sobre VItruvio áe verá en la Nota i a! Proemio del Libro V. Ambos escritores son los primeros plagiarios de VitruvIOj y también los pri- meros que le desacreditaron. Hubiera dado Mercurial alguna verosimilitud á su discurso si hubiera probado que Augusto no empleó á Vitruvio en ningún edificio. ¿Quién podrá saber sí Vitruvio dirigió ó no los edificios que hizo Augusto? ¿Y qué importará que ninguno hubiese dirigido? ¿No nos demuestra su libro el gran caudal de Achítectura que poseía, y quan señor era de esta Arte? Pero Mercurial y Alberti tuvieron dos grandes motivos de menospreciar á Vitruvio j el uno es que realmente no le entendieron en muchos Jugares; y el otro para disimular el plagio que de él hicieron. XXVI En orden á si el indice de autores , que PJinio hace el primer Libro de su Historia natural, es ó no de Plinio , era tiempo de que los patronos de esta Opinión volviesen sobre sí, y abandonasen cosa tan absurda. Creo que para lla- marla paradoxa no le filtaba mas que ser adoptada por el P. Harduin. Todos los esfuerzos hechos en este particular no han obtenido mas que demostrar lo infun- dado de esta sentencia , como haria patente , si este fuera lugar á proposito. Baste decir, que el mismo Plinio se defiende de estos criticastros, prohibiendo que le dividan en dos su Libro 2, como pretenden, para salvar su paradoxa. Establecen la división entre el Capítulo 62 y 63 ; pero Plinio en el Libro 6, Cap. 29, se remite al 73 del segundo-, y en el Libro 18, Cap. 32, se remite al mismo Libro segundo. Capítulo 14: luego llamando Plinio Libro segundo antes y después del lugar donde quieren hacer división aquellos eruditos, queda enteramente destrui- da su Opinión, siendo esta división la ultima áncora en que estrivaba. Ademas, que aunque Plinio nunca nombrase á Vitruvio, nada importaría para conocer claramen- te lo mucho que le disfrutó , copiándole repetidas veces á la letra; ni para que sea antiguo el indice Piiniano, hallándose en todos los códices numerado por el Libro I de su Historia natural. XXVII Frontino en el Libro I)e aquaediictibus urbis Romae hace men- ción de Vitruvio sobre la Introducción del nombre de quinarias , octonarias , de- narias &c en las fístulas ó cañas de plomo para los conductos de agua , de las quales trata Vitruvio en el Capítulo 7 del Libro VIH. Se dudaba ya en tiempo de Frontino, que escribió un siglo después del nacimiento de Christo, si el autor de los referidos nombres y orden de cañas de plomo había sido Marco Agripa, hierno de Augusto, que conduxo tantas fuentes á Roma por los años de 731 de esta , aunque algunos cómputos van discordes en el tiempo ; ó si era nuestro Vitruvio, de quien lo tomaron y adoptaron los fundidores de plomo. De esto no dexa de inferirse , que la referida introducción de nombre en los plomos fue sín- crona á Vitruvio y Agripa , puesto que en cien años ya se había confundido su autor , no sabiéndole distinguir los Prefectos de las aguas ; ni aun el mismo Fron- tino, hombre Consular, y de alguna literatura: y por consiguiente confirma de algún modo la época de Vitruvio al tiempo de Agripa. Ni parece verosímil fuese este el inventor del sobredidio módulo en los encañados; pues á serlo, era difícil se ignorase dentro de tan poco tiempo. ¿Y por qué no pudo ser Vitruvio el con- ductor de estas aguas? XXVIII Censura Frontino de poco exacta la razón de llamar Vitruvio quina- ria , octonaria 5 cc á una caña de plomo , cuya plancha antes de curvarse tiene cinco dedos , ocho &c , por motivo de que al doblarla se contrae la superficie cóncava , y se extiende la convexa. Sed koc ¡ncertum est , dice , quoniam cum circumagitur , sicut interiore garle attrahitur , ita ger illant, quae foris sgec- XXJII tat i extenditur. Creo que en esto se equivoca Frontino; porque ¿qué importarían semejante extensión y contracción, para que las cañas tomasen nombre de la an- chtu-a de las planchas , y no del diámetro del tubo que formaban ? Ademas , que se tiene por seguro , que los plomeros antiguos no hacían las cañas á pulso , sino sobre almas de hierro ó madera sólida, para evitar toda injusticia, como se hacen actualmente. Los museos y excavaciones modernas de Roma ofrecen cada dia exem- plares que confirman esta verdad. Y aun quando algunos conductos, que no re- querían exactitud, se hiciesen á pulso, se compensarían bastantemente la contrac- ción interna con la extensión externa. XXIX El mismo autor en el Fragmento De Limitibus pone el pasage si- guiente : Et si'ciit qtiidam garriunt Archltecti , deluhra in occidentem recte spectare debere. Sin duda quiso significar á Vitruvio , como diré en la Nota i , pag. 96, donde da esta doctrina ; pues aunque Varron, Sinnio Capitón , y Cincio íipud Festum dicen lo mismo , no es probable que Frontino les llamase Archb- tectos como á Vitiuvio. Ademas, que habiendo en otro lugar censurado expresa- mente á Vitruvio, como se ha dicho, es conseqüente quisiera hacerlo en la obra De Limitibus , aunque bastante fuera de proposito. No debió notar mas , por- que no supo mas; pero no han faltado otros Zoyios de todas naciones después del renacimiento de las Letras y Artes, cuyo catálogo se reserva para tiempo mas oportuno. XXX Otros mas astutos; pero ingratos y poco ingenuos, v. gr. Columela, PJinio el joven, Paladío, y Vegecio se contentaron con disfrutar á Vitruvio clan- destinamente, y copiar de él quanto Ies vino á cuento; pero siempre atentos á no citarle , ya fuese por ostentarse inventores, ya por no confesarse deudores de un Archírecto; teniendo por mejor in furto deprehendi , qudm mutuum redderey como dice Plinio el mayor. Estos hombres prodigiosos que lo supieron rodo , han tenido grandísimo numero de sequaces , incapaz de reducir á catálogo perfecto; pero no falta de tiempo en tiempo quien descubra sus plagios. XXXI Sidonio Apolinar hizo de Vitruvio muy diferente juicio que Frontino, Alberti, Mercurial, Scamozzí y sus imitadores. Dice Lib. 4, Epist. á Claudiano: Si fors exigit, tener e non abnuit cum Orpkeo plecírum, cum Aesculapio bacu- Iwn , cum Archimede radium , cum Euphrate horoscopium , cum Per dice circi- num, cum Vitruvio perpendicuhim comparando á Vitruvio respectivamente con Jos primeros Artistas del mundo. Lo mismo repite en la Epist. 6 del Libro 8, diciendo á Namasio: Venaris? aedificas ? rusticarisne? an horum aliquid unum^ an singuia vicissim, an pariter et cuneta? Sed de Vitruvio y sive Columella, seti alterutrum ambosve sectere , decentissime facis: potes enim utrumque more quo qiii Optimo, id est, ut Cultor aliquis e primis Architectumque. XXXII El anónimo que escribió un Compendio de Architectura , que según el docto Juan Poleni y otros , es autor del siglo VIII , no solo cita á Vitruvio Polión y sino que en cierto modo podemos llamar á su obra Compendio de Vi- truvio ; bien que muy diminuto. Servio cita á Vitruvio en los comentarios á la Eneida de Virgilio sobre I3 voz ostium, Lib. 6, v. 43. Isac Tzecze, autor del siglo XII, también hace mención de Vitruvio. XXXIII A vista de esto ¿quién no se admira de la libertad y audacia de Mercurial , Alberti y otros, que para celar los plagios de Vitruvio, le menospre- cian diciendo que es autor de ningún mérito aun por lo tocante á su Arte? Es preciso que todo redunde contra ellos mismos; y que nada derogue al mérito que hallaron en Vitruvio los primeros hombres, v. gr. locundo. Vives, Erasmo, Bu- deo, Philandro, Casaubono, Salmasio, Baldi, Vossio, Bartio, Borrichío, Reynesio, XXIV Perrault, Polenl, GalianI y otros innumerables literatos y Anístas. ¿Que sabríamos de la Archítectura Griega y Architectos antiguos si hubieran perecido los Libros de Vitruvio? ¿Se sabría ni aun el nombre de un gran niimero de miembros Ar- chitectónicos? las especies de Templos que usaron? la diferencia, justa distribu- ción, y nombre de los intercolunios? Sabríamos distinguir por su carácter acaso ri los tres Ordenes Griegos Dórico, Jónico y Corintio? Se podría haber restable- cido el teatro Griego ? Las ruinas antiguas contribuyen mucho para dibuxar los miembros que Vitruvio describe , habiéndose perdido los diseños que dexó j pero ellas solas no bastaban á la entera restauración del Arte. XXXIV La moral que muestra Vitruvio en su obra es la mas sana y entera: oxalá se practicara al mismo tiempo que sus preceptos Archítectónlcos. Seguramen- te se verían menos desordenes, menos ambición, menos codicia, con notable be- neficio del Arte y honor de los Architectos. IN- XXV INDICE DE LOS CAPITULOS QUE CONTIENE ESTA OBRA. LIBRO PRIMERO. Proemio. Pag. i. Cap. i. De la esencia de la Ar- chitectura , é instituciones de los Architectos. 2. Cap. II. De qué cosas conste la Architectura. 8 . Cap. III. De las partes en que se divide la Architectura. 14. Cap. IV. De la elección de para- ges sanos. ibid. Cap. V. De la construcción de los muros y torres. 1 8. Cap. vi. De la recta distribución y situación de los edificios de muros adentro. 40. Cap. VII. De la elección de áreas para los lugares del uso común de la ciudad. 24. LIBRO SEGUNDO. Proemio. 26. Cap. i. Del principio délos edificios. 28. Cap. II. De los principios de las cosas , según las opiniones de los Filósofos. 3 1 . Cap. III. De los ladrillos. ibid. Cap. IV. De la arena , y su elec- ción para el mortero. 34. Cap. V. De la cal, y elección de la piedra para cocerla. 33. Cap. vi. Del polvo llamado Poz- zolana. 37. Cap. Aai. De las canteras. 40. Cap. •v^II. De las diversas mane- ras de edificar. 42. Cap. IX. De la madera. 50. Cap. X. Del abeto superior é infe- rior. 54. LIBRO TERCERO. 56. Cap. i. De la composición y sime- tría de los Templos. 58. Cap. II. De las especies de Tem- plos. 64. Cap. III. De los fundamentos pa- ra colanas y demas sobreorna- tos. 69. LIBRO QUARTO. Proemio. 8 1 . Cap. i. De las tres especies de ca- luñas , y de su invención. 8 2 . Cap. II. De los ornatos de las ca- luñas. 86. Cap. III. Del Orden Dórico. 89. Cap. IV. De la distribución de las naves y prondos de los Tem- plos. 94. Cap. V. De la situación de los Templos respecto d las regiones celestes. 96. Cap. vi. De la proporción de las puertas de los Templos. ibid. Cap. vii. De las proporciones de los Templos d la Toscana. i o i . Cap. viii. De la situación de las aras de los Dioses. io¿. LIBRO QUINTO. Proemio. i 06. Cap. i. Del foro y basílicas. 1 08. Cap. II. Del erario , corceles y curia. II 2. Cap. III. Del teatro, y su saluda- ble situación. ibid. Cap. IV. De la armonía. ^ ^ 5 - Cap. V. De los vasos del teatro. 1 1 7. Cap. VI. De la figura del teatro. 119. Cap. \^I. Del pórtico y demas partes del teatro. 1 2 1 . Cap. VIII. De las tres especies de scenas , y de los teatros Grie- gos. Proemio. g 123. Cap. XXVI Cap. IX. De los pórticos y paseos detras de la scena. Cap. X. Déla disposición y par- tes de los baños. 128. Cap. XI. De la construcción de las palestras. 131. Cap. XII. De los puertos de mar, y otros edificios en el agua. 133* LIBRO SEXTO. Drozmio. 136. Cap. i. De la situación de los edi- Jicios en orden d las condiciones de los parages. 139. Cap. II. De la conmensuración de proporciones en orden d la na- turaleza de los sitios. 1 43 . Cap. ni. De los atrios ó zaguanes. 145. Cap. IV. De los atrios , alas , ta- blinos , y peristilos. 146. Cap. V. De los tricUnios , salones, exédras , y galerías. 1 49- Cap. VI. De los salones día Grie- ga. _ 150. Cap. VII. De las partes del cielo d que deben mirar los edificios para su buen uso. ^ 5 ^ • Cap. VIII. De la disposición de los edificios para cada clase de personas. 152. Cap. IX. De las casas de campo. 153- Cap. X. De las casas d laGriega. 136. Cap. XI. De la firmeza de los edi- ficios. 158. LIBRO SEPTIMO. Proemio. 161. Cap. i. De los pavimentos. 1 67. Cap. II. De la maceracion de la cal para los enlucidos. 1 70. Cap. III. De los jaharrados. tjt. Cap. IV. De los enlucidos en pa- rages húmedos. 1 76. Cap. V. De la pintura en las pa- redes. 178. Cap. VI. De la preparación del marmol para enlucidos. 1 8 1 . Cap. VII. De los colores minera- les. Cap. VIII. Del bermellón. Cap. IX. De la laboracion del ber- mellón. Cap. X. De los colores artificiales. Cap. XI. Del azul , y del ocre que- mado. Cap. XII. Del albayalde, cardeni- llo, y sandaraca. Cap. XIII. De la púrpura. Cap. XIV. De otros colores artifi- ciales. LIBRO OCTAVO. Proemio. Cap. I. Del modo de hallar el agua. Cap. II. Del agua llovediza. Cap. III. De las propiedades de algunas fuentes. Cap. IV. De las propiedades de algunas otras fuentes. Cap. V. De las pruebas del agua. Cap. vi. De las nivelaciones de las aguas. Cap. VII. De la conducción de las aguas. LIBRO NONO. Proemio. Cap. i. Cap. II. Cap. III. Cap. IV. De la esfera, y los pla- netas. Cap. V. Del curso del sol por los doce signos. Cap. VI. De las constelaciones septentrionales. Cap. VII. De las constelaciones meridionales. Cap. VIII. De la descripción de los reloxes por medio del ana- lema. C.AP. IX. De la descripción de al- gunos reloxes, y de sus inven- tores. 183. 186. ibid. 187. 188. ,89. 191- 194. 201. 202. 203. 204. 209. 210. 2 1 1. 212. 214. 221. 222. 226. 228. 230. LI- ibid- LIBRO DECIMO. Proemio. ^ 235. I- Qtié cosa sea máquina, en qué se diferencie del órgano , y de su origen y necesidad. 237. Cap. II. T)e las máquinas tracto- rias. 239. Cap. iir. láe otra máquina trac- íoria , y del modo de levan- tarla. 240. Cap. IV. Jáe otra máquina trac- tor ia. 241. Cap. V. De otra especie de má- quina tractoria. ibid. Cap. vi. De la invención de Ctesi- fonte para conducir pesos gran- des. 242. Cap. VII. Del hallazgo de la can- tera de Efeso. 244. Cap. VIII. De los principios de Mecánica. ibid. Cap. IX. De los artificios para sacar agua. *47* XXVII Cap. X. De otro tímpano , y de las haceñas. 248 Cap. XI. De la cóclea de sacar agua. ibid Cap. xu. De la máquina deCte- sihio. 250 Cap. XIII. De los órganos músicos con agua. 231 Cap. XIV. Del modo de medir las millas en un camino. 232 Cap. XV. De las catapultas. 234 Cap. XVI. De la construcción de las ballestas. 236 Cap. x\ir. De las proporciones de las ballestas. 257 Cap. XVIII. Del modo de armar al disparo las catapultas y ba- llestas. Cap. XIX. De las máquinas opug- natorias. 2^ Cap. XX. De la tortuga para lle- nar fosos. 261 Cap. XXI. De otras tortugas. 262 Cap. XXII. Conclusión de la obra. 26^ ER- XXVIII ERRATAS OCURRIDAS EN EL TEXTO. Pag. !4 > Un. 12 , ^moáUjJ. . . 23 , ]rn. 30, antv'eUUo. . . 46 , Iin. I , Los Templos. 46, lín. 2 r eniablaoiento. . 231 r Un. 33 > llamada. . . . 2,-9. lin. 1 , gicadui. . . . 239, lin. d, cemplan. . . . CORRECCIONES. utilidad. Vullumn. nivelado. El Templo, entablamicnio. llamada, se templan. EN LAS NOTAS. ERRORES. 3 , Nota 7 y lin. 8 , id * * , lin. 2 , Igorancía CORRECCIONES. K. 1 3 , lin. 4. Justino Pompeyo. Justino ex Trogo Pom^ejo. a esicceícendo. . ■ 3S- col. 2. lin. lili. XXXII. . . Scamozzi. . XXII. , lin. 39 y ajferani 13 , lin. 9,8 1, á continuación de la lin. [3 coloqúense las palabias r, &c. halladas en la linea 22. i.lin. 10, LXVJI XLVII. ligo el capitel de los iW- , laiirudiuem áltirudinem. col. 1 y lin. ule. .de del. Nota 13. lia. 4, José Josué. Nota 14. lin. id . drputaiiones dhputathnes. Noca 10 y lin. 7 . conservándolo conservando. col. 2. lin. 2, después de Nonio se pondrá coma. Nota d , lin. 3 , en el Vicruvio. en Yiiruvio. 1 LOS DIEZ LIBROS DE ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO FOLIÓN. LIBRO PRIMERO. PROEMIO. ocasión , 6 Cesar ’ , que tu numen y mente divina tenia el im- perio del orbe de la tierra * ^ y deshechos con invicto valor todos tus enemigos ^ j se congratulaban los ciudadanos con tu triunfo y victoria; las Naciones todas sujetas pendian de cu voluntad j y el Pueblo Romano y Senado , libre ya de temor , era gobernado por tus sapientísimas má- ximas y disposiciones , no me resolvía á presentarte estos escritos de Architectura , trabajados con el mayor desvelo , por verte en cantas ocupaciones , temeroso de que mi intempestivo embarazo pudiera ofen- derte. Pero advirtiendo que no solo ocupa tu cuidado el bien común y feliz estado de la Republicaj sino también la comodidad de las obras pú- blicas , para aumentar la ciudad no solo sujetando Provincias á su do- minio , sino también para que á la magestad del Imperio corresponda la magnificencia de los edificios^ determiné no diferirlo Ya en otro tiem- po fui conocido de tu padre * por Architecto , y muy afecto á su va- lor : y habiéndole los Dioses celestiales trasladado al trono de la inmor- talidad y puesto en cu poder el Imperio de tu padre , aquel antiguo atéc- 1 Augusto , primero délos Emperadores Romiuos, como dexamos probado en las Mcmor'uí íobrt la ílda de Vitruvio. 1 Por Orbe de U elerra entiende Vitruvio compren- der lo que de ¿1 poseían los Romanos . que ya era la mayor y mejor parte del mundo entonces conocido. A esto llamaban elios Orbu Kemanuí. 5 Lucio Antonio , Bruto y Cassio , Sexto Pompe- yo, Lcpido.y Marco Antonio con Cleopaira. 4 No dexa de inferirse de esta narrativa , que Vi- truvio tenia de antemano proyectada su obra , y escrita en borrador, compuesta, como sucede a otros muchos, en ios ratos que dexan libres las ocupaciones ordinarias. Ko la habría podido poner en orden y estado de pu- blicarla , debiendo acudir al mantenimieuto de su casa: pero luego que la pensión vitalicia que le dió Augusto, y abaxo refiere, le aseguró una honesta subsistencia, revió sus escritos, los ordenó, añadió algunas cosas , y finalmente los publicó dedicados al mismo Emperador. Sobre estas conjeturas trato mas por exteoso en la t'ida de Yitmie. 5 Julio Cesar, que siendo hermano de Julia , abuela de Augusto , le adoptó por hijo , y 1 ® hizo su heredero. Por esto los escritores antiguos le llaman pudre de Augus- fe , y á este bije de Cesar. 6 Dice claramente , que en las turbulencias civiles de Pompeyo y Cesar, había seguido el partido de éste; y se puede interir que le había servido en las guerras Gáu- licas. En el Lib. II, Cap. 9 tratando del Lárice ó Alerce, hay indicios claros de lo mismo : como también en el Lib. VIH , Cap. 4Sobre Cayo Julio , hijo de .Massinissa. 7 Se pueden ver Plínio bise. nae. 2,^5 hacia el fin; Suet. cB Jal. Caesar.St : Horacio i Carm. I2 i y mi Nota 5 al Cap. 2 del Lib. III. 2 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO afecto que en mí perseverábanme grangeó también tu benevolencia. Asi, estuve pronto con M. Aurelio , P. Minidio , y Gn. Conidio , para la pre- paración de las ballestas y escorpiones, y para la composición Je las otras máquinas de guerra , recibiendo como ellos el sueldo señalado , que dcs- 8 pues mandaste se me continuase por pensión , á ruego de tu hermana Quedándote , pues , tan obligado por este beneficio , como que no temo pobreza mientras viva, empezé á escribir para ti estos Comentarios, por haber advertido que has hecho muchos edificios , y al presente los liaces; y porque en lo venidero cuidarás de que las obras públicas y particula- res sean conformes á la grandeza de tus hazañas , para que su memoria quede á la posteridad , puse en orden estos ajustados preceptos , á fin de que teniéndolos presentes, puedas saber por ti mismo la calidad de las obras hechas y hacederas j pues en ellos explico todas las reglas del Arte. CAPÍTULO PRIMERO. J^e la esencia de la Architectura , é instituciones de los Architectos. I La Architectura es una ciencia adornada de otras muchas disci- plinas y conocimientos , por el juicio de la qual pasan las obras de las otras artes. Es práctica y tétrica. La práctica es una continua y expe- dita freqüentacion del uso , executada con las manos , sobre la materia correspondiente á lo que se desea formar. La teórica es la que sabe ex- plicar y demostrar con la sutileza y leyes de la proporción , las obras exe- cutadas. As¡ , los Architectos que sin letras solo procuraron ser prácticos « y diestros de manos ’ , no pudieron con sus obras conseguir crédito al- » guno. Los que se fiaron del solo raciocinio y letras * , siguieron una som- bra de la cosa, nó la cosa misma. Pero los que se instruyeron en ambas, como prevenidos de todas armas , consiguieron brevemente y con aplau- 3 so lo que se propusieron 2 8 OenvU U mayor , según se dixo en la VUi it 1 Lhmanse ‘Frícñui ; los quales no se CMÍenden i más, que í executar lo que el ArcUitccto les ordena, y mandarlo á los Albañiles. Suélense llamar JfirejAdoTis , con mas extensión que la voz Francesa A^^xrfiUeur yát que parece derivarse. Vitruvio ai fin del Lib. V llama Ofjiáni- tor al Albañil que executa lo que el Architccto inventa. 2 Los llamamos Trarirar ; mas aptos para disputar de la belleza , comodidad , simetría , euritmia , y demas requisitos externos de los edificios hechos , que para sa- berlos inventar, definir su firmeza, cimientos, materia- les , duración , impulso , peso , asiento , y otras muchas leyes que han establecido la experiencia y estudio unidos, á fuerza de años y dificultades vencidas. En Italia se llaman DiltiMiti di Mckiltituiii esto es, A$litnAÍaí áU Ar.hitectitja : y es fuerza confesar, que esta noble Arce debe á sus criticas una gran parte de su perfección. ^ Estos son los driñiretres : voz Griega , equivalente i XIBRO I , CAPÍTULO I. 3 2 Tiene, como las demas arces, principalmence la Architectura, aque- llas dos cosas de significado y significante. Significado es la cosa pro- puesta á tratarse. Significante es la demostración de la cosa con razones científicas. Por lo qué , parece debe escar exercicado en ambas, el que quiera llamarse Architecto. Deberá, pues, ser ingenioso y aplicado j pues ni el talento sin el estudio , ni éste sin aquel , pueden formar un artí- fice perfecto. Será instruido en las Buenas Letras , diestro en el Dibuxo, hábil en la Geometría, inteligente en la Óptica, instruido en la Aritmé- tica , versado en la Historia, Filósofo , Médico , Jurisconsulto , y Astrólo- go. La causa de necesitar todo esto , es la siguiente. 3 Conviene que el Architecto sea Literato , para poder con escritos asegurar sus estudios en la memoria Dibuxante , para trazar con ele- gancia las obras que se le ofrecieren. La Geometría auxilia mucho á la Architectura , principalmente por el uso de la regla y el compás , con lo qual más fácilmente se describen las plantas de los edificios en los planos , se forman esquadras ^ , se tiran nivelaciones y otras líneas. Con la Óptica se toman en los edificios las mejores luces y de mejor par- te *. Por la Aritmética se calculan los gastos de las obras , se notan las medidas , y se resuelven intrincados problemas de las proporciones. Sa- brá la Historia , porque los Architectos ponen muchas veces en los edifi- cios diferentes ornatos , de cuyo origen conviene dar razón á quien la pidiere; como si alguno, en vez de colanas, colocare en la fabrica es- tatuas de niugeres con adornos matronales , llamadas Cariátides ^ , y en- cima pusiere modillones ® y coronamientos á quien preguntare la cau- sa, la dará de esta manera. Caria, ciudad ® del Peloponéso, se confede- ró contra Grecia con los Persas , sus enemigos , y habiendo los Griegos salido gloriosamente victoriosos de esta guerra , de común acuerdo la de- clararon á los de Caria. Tomada y asolada la ciudad , y pasados á cu- chillo los hombres, se llevaron cautivas sus matronas, sin consentir que dexasen las vestiduras matronales j no contentándose con aquel triunfo solo, sino queriendo también, que con la afrenta de la perenne memoria de 7 De las estatuas mugeriles en ver de colanas , lla- madas Cariátides , hallamos memoria en Piinio 56 , 5, y dice que las puso en el Panteón de M. Agripa , hoy U E«HíniÍ4 , el Escultor Diógenes Ateniense , y mere- cieron general aprobación. Debieron estas quitarse en alguna de las restauraciones que le hicieron después Do- miciano, Septimio Severo, Antoníno Caracalla , Adria- no, y muchos Papas, substituyendo las 16 riquisimas co- De semejantes estatuas por colimas hace mención Heró- doto, Lib. 3 y 4. Sobre la Roca de Atenas queda to- davía un Pórtico de Templo , sostenido por estatuas mugeriles en lugar de colunas ; pero se cree represen- ten las Can/phtras ó Doncellas de Juno. Véase Mr. Le- Roy en sus ídifiáoi de GrecU : Dion. Halicarn. Lib. I, pag. 17, edición de 1704: Pausarías, Ateneo y 8 MediUenes, que representan los cabos volantes de los canterios , como diremos en el Cap. o del Lib. IV. 9 La ciudad de Caria en el Peloponóso , era ca- beza de la Provincia también llamada Caria. 4 Esto es , debe saber leer , escribir , y poner un papel con elegancia siempre que lo pida una consulta, sienes que ocurren á menudo. Deberá entender las len- guas cultas, principalmente la Latina, para poder enri- quecer su mente con las bellas producciones de Jos An- tiguos. La Italiana y Francesa le serán muy útiles para poder aprovecharse de los libros que de esta Facultad han producido y siguen produciendo estas Kacioiies : bien que con elección y discernimiento i hallándose ordinaria- mente en ellos mucho de malo. 5 Aquí no carece de dílicultad elTexto en las pa- labras nortuMumejae .... diricttones. He acomodado mi traducción al sentido que me pareció mas obvio. La es- quadra se forma geométricamantc haciendo un triángulo- rectángulo en un semicírculo , cuyo diámetro sea la hi- potenusa, según la ^ 1 del 3 de Euclides. La invención de la esquadra ó ángulo recto , por Pytágoras , se halla en el Proemio del Libro IX , Cap. 2 , Num. 7. 6 Alude á la doctrina que da en el Libro VT, Cap. 9 , Nutn. 40. 4 ARCHlTECTURA DE M. VITRUVIO de su esclavitud, pareciesen pagar eternamente la culpa de su Pueblo. Por lo qual, los Archíteccos de aquella edad pusieron en los edificios públicos las imágenes de estas mugeres, sosteniendo el peso, para dexar memoria á la posteridad del castigo de la culpa de Caria. 4 Igualmente los Lacónios , conducidos por su Capitán Pausánias, ” hijo de Cleombróto ” , habiendo con poca gente vencido infinita del ” exército Persiano en la batalla de Platea, y celebrado un glorioso triun- fo de despojos y presa, testigo de su valor y gloría, edificaron con ello el Pórtico Persiano , trofeo á las edades , en señal de la victoria , y pu- sieron en él las estatuas de los cautivos , con su mismo trage Persiano, en acto de sostener el techo (merecido castigo á su soberbia), para que los enemigos se atemorizasen del valor de los Lacónios , y para que los ciudadanos de estos , animados á vista de aquel testimonio de su va- ‘^lor, estuviesen siempre dispuestos á la defensa de su libertad De aquí vino que muchos colocaron después estatuas Persianas sosteniendo los ar- chitrabes y demas sobre-ornatos , enriqueciendo con ello las fabricas de gustosa variedad. Otras historias hay de esta especie , cuya noticia con- viene tengan los Architectos. 5 La Filosofía hace magnánimo al Architecto, y que no sea arrogan- te, antes flexible, leal y justo; sin avaricia, que es lo principal ; pues no puede haber obra bien hecha sin fidelidad y entereza. No será codi- cioso , ni amigo de recibir regalos j antes procure mantener su reputa- ción con gravedad y buena fama ■, que todo esto prescribe la Filoso- fía ’L Trata también de la naturaleza de las cosas , que en Griego se lla- ma Fisiología t la qual debe saberse con mayor cuidado, tanto por con- tener muchas y varias qüestiones naturales , quanto por lo que mira á la conducción de aguas encanadas: porque en su camino, rodeos y su- bidas se excitan ay res de varias maneras, cuya resistencia no podrá evi- tar sino quien por la Filosofía sepa la naturaleza de las cosas Tam- bién el que lea los escritos de Ctesíbio, de Archimedes y otros semejan- tes , no los podrá encender , si los Filósofos no le hubieren instruido en estas cosas. 6 10 Lacónios es lo mismo que Lacedemonios , Es- Mardónio su Caudillo. partános 6 Esparciatas. 1 5 De este Pórtico Persiano todavía queda alguna 1 1 El célebre Capitán Pausánias que ganó la memo- parte en la plaza de Lacedemonia , como refieren algunos rabie victoria en la batalla de Platea el ano 2? de la Viageros : pero podemos dudar de su identidad , siendo Ülympíada 75 (esto es , el ^■’9 antes de la venida de casi cierto que la moderna Lacedemonia ( h y demas derechos á ellas pertenecientes > previéndolo todo an- tes de empezar las obras, para no dexar litigios entre los interesados des- pués de concluidas j y para que en su locación quede acción cierta al dueño y al Archítecto ; porque estando clara la escritura y documento, podrán ambos librarse de mutuos engaños. ^ Por la Astrología , finalmente, se conoce el oriente , occidente, «4 me- 1 6 CMoniiÁm r^i'wnem et ittáthematictm , traduzco so ístiliádm son lis goteras y los aleros del tejado las liyts del sonidt j maremaeicas : sobre lo qiial podrá que sacan las aguas Ibera de las paredes , el vuelo de los verse A. Celio ¡&, i8i Boethio de Musical Ger. Juan quales tiene en el Derecho sus determinadas leyes, se- Vossio de Siient. Machem. io , S. j y otros. En el gun el sitio donde desaguan. Cap. 5 del Lib. V, Num. 17 se halla mención de 21 íaredes comunes son las qiiatro externas do una esto mismo. Vease también Varron in fragm. pag. 20, casa. Tomaban este nombre por estar ordinariamente yers. 56 , edieion de 1619. hacia lugares del uso público y común , como son ’ Vease la Kota 5 a! Cap. 5 de este Libro. calles , plazas , caminos , paseos S;c. Las paredes de 17 Vease el Cap. t8 del Lib. X. medianería entre vecinos se llamaban fsr'sttes ineergerini. ** Esto es, el sonido que sale de la scena, aniso- En el Lib. II , Cap. 8 , Kum. 55 , y en el Lib. VI, no con aquel vaso que está en el mismo punto ó gra- Cap. 9 , Num. 40 , se hace memoria de lo mismo, do de son. 22 En los canalones de ios tejados , albañalcs Sc:. ó ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO mediodía, y septentrión ; como también la constitución celeste, a saber, los equinoccios, solsticios, y curso de los astros-, de cuya noticia quien careciere , de ningún modo entenderá la Gnomónica. Siendo , pues , la Architectura una ciencia condecorada de tantas otras , y tan llena de erudiciones muchas y diversas, juzgo que no pueden con razón llamar- se Architeccos , sino los que desde su ninez subiendo por los grados de estas disciplinas, y creciendo en la adquisición de muchas Letras y Arces, llegaren al sublime templo de la Architectura I o Parecerá mucho , tal vez , á los ignorantes , el que se pueda na- turalmente aprender canta multitud de ciencias , y retenerlas en la me- moria } pero a reflexionaren que todas tienen recíproca conexión , y co- mo una mutua conveniencia, conocerán la facilidad de conseguirlo En efecto , /a disciplina encíclica es un cuerpo formado de estas partes : asi que los que desde su tierna edad , con repetidas y varias lecciones, se instruyeron en todas Letras , saben las ciencias que principalmente es- tudiaron , y al mismo tiempo ven la comunicación de todas las otras disciplinas j y por ello con mas facilidad se hacen universalmente doctos. I I Por esta razón Píthlo , antiguo Archicecto , que tan noblemen- te construyó el Templo de Minerva en Priene , dice en sus Comenta- rios , que el Architecto debe exceder en todas las artes y doctrinas á aquellos que con su aplicación pusieron cada una de ellas en la mayor claridad, Pero esto no se ve en la práctica ; pues á la verdad , no está obligado , ni puede el Architecto ser tan Gramático como Aristarco, pero ni menos debe ignorar la Gramática : ni tan Músico como Aristó- xénes , pero no sin entender algo de Música : ni can Pintor como Ape- les , pero no sin práctica de Dibuxo : no tan Estatuario como Mirón, ó Policléto, mas no ignorante de las reglas de Escultura: ni menos tan Médico como Hipócrates , pero con algún conocimiento de Medicina. En suma , no está tenido á ser excelente en las demas ciencias ; pero tampoco debe hallarse ayuno de ninguna : porque no es fecil en tanta va- riedad de cosas, que todos penetren las mayores sutilezas en particular, sien- 25 M milime tetiiph de U ArMnetarf. 6Sto £S , i la rara gloria y honor de ser un Architecto consumado en todas sus partes. £s frase figurada , al modo t^ue poco después dice : nm ef^cient , ut habeant omnes summam lauáis prinápattím : a saber, lleguen ad súentiafít summam, como en el Proemio del Líb. III, Parece , pues , haberlo entendido muy materialmente Philandro, queriendo se re- fiera el caballete de un tejado , por estar allí las vigas lla- madas teaipks, como veremos en el Cap. 2 del Lib. IV. ~6 Confórme á esta doctrina decía Cicerón pra Ar^ tbU Poeta: Omnes artes , t¡Hae ad humaahaiem periiitent, babent commane quoddam viaculum , ee quasi cognaeione qaaijiii inrer se íoarinentar. En otras muchas partes re- 27 ¡r.ííclica es lo mismo que eircuiar, Vease Quin- tiiiano 1 , 10. 2S Entiéndese de la Gramática particular de cada idioma , de manera . que según diximos Nota 4 . debe el Architecto saber su lengua con la perfección que baste i escribiiia debidamente i aunque no siempre sepa dar Por Plastes traduzco Psrataar'io , queriendo coi er á los que llamamos Pscultores en qualquic ia que trabajen. Los Architectos deben tener c yan de trabajar los capiteles jónicc mpanos s de , ^ [tares &c : y en fin para co- nocer dónde y cómo harán bien ó mal los ornatos en fundo ó en relieve: siendo cosa cierta, que de lo bien cortado de los perfiles en los miembros de un edificio, depende su euritmia', morbidez, buen carácter y gracia, como diremos en el Capítulo siguiente. Es cosa clara, que de quantas circunstancias desea Viiruvio en el Archi- tecto , ninguna le es tan necesaria como el Dibuxo: no pudiendo producir sin él sus invenciones , dar gracias i sos edificios , ui evitar un sin número de escollos. LIBRO I, CAPÍTULO I. J siendo apenas posible llegar a conocer su esencia y principios. Ni son los Archiiectos solamente los que no pueden ser consumados en codas marenas sino que aun de aquellos que poseen las Artes en particular, no llegan todos á la mayor perteccion, y mas alto grado de gloria. Pues si en cada una de ellas en particular , sus particulares profesores, no co- dos , sino algunos , por toda la antigüedad , apenas consiguieron la ce- lebridad , ¿cómo podrá el Archicecto, que debe instruirse en tantas, no causar maravilla que nada ignore de ellas , antes supere a todos los ar- tífices que pusieron todo su cuidado y estudio particular en una sola? li Parece, pues, que Píthio se engañó en esto, por no haber ad- vertido, que todas las Arces constan de dos cosas, que son práctica, y teórica ; y que la una es propia de los exercitados en todas las partes de su execucion , que es la práctica', y la otra común á todos los doc- tos , que es la teórica. Asi , común es á Médicos y á Músicos la pulsa- ción de las venas , y el movimiento de los pies ; pero si se ha de curar una herida , ó sacar á un enfermo de peligro , no llamaremos al Músico, sino al Médico, como cosa propia de su oficio: ni menos pul- sará el Médico un instrumento de música para recreo del oido , sino el Músico. Igualmente , común es á Astrólogos y Músicos la qüestion so- bre la simpatía de los planetas y de las consonancias en quadrados y trí- gonos , á quarta y quinta : como también á los Geómetras la de la visión , que los Griegos llaman logos ópticos : y asi en las demas cien- cías hay muchas cosas , ó todas , que solo para disputar especulativamen- te son comunes ; pero la obra que se ha de conducir á perfección y complemento con el exercicio de las manos, toca solo á los que se em- plearon prácticamente en aquella Arte,baxo los preceptos que su teórica prescribe. Parece, por tanto, haber hecho su deber el Architecto, que de cada facultad sabe medianamente los principios y fundamentos, especial- mente de aquellas que la Arcliitectura necesita, para que en caso de ha- ber de juzgar algo á ellas perteneciente, se halle capaz de hacerlo debi- damente JO Entenderánse Aileriai , como quiere Varron 54 De un discurso tan Justo y racional como este (apud Gelliam j, 10, y 18, 10), de quien pudo to- de Vitruvio contra el parecer de Píthio, se aparta Vicen- mario Vitruvio. yease también Plin. 1 1 , J7 , y 29, 1. te Scamozzi , y defiende la parte de Píthio contra Vi- 1 7 , y apunta Vitruvio en el Proemio del Lib. V. Vease 10 ira/er diUgencta en ¡us eimiss , dearibiende mas clara también Cicer. de Oraiere j , 19S. y cientificamente las mediilaciones de hs Ordenes , cea las J2 Los Pitagóricos , y algunos otros Filósofos anti- ^eferáenes de sus parres y mieinbres , y sansas erras ce- guos, decían, que codo el Universo estaba arreglado en sas gue derrámense faltan en su ebra: y demesrtar rulo- te en las esfitras celestes , dando ya tonos , ya semico- come era eenvenienre á un excelente Atcbitecte : cen una nos de unas í otras, cuya opinión reprueba con razón infinidad de exemplos de escriiei, y de las famosas obras Aristóteles 2 de coelo. De esto se podrán ver Plin. 2, 32: de Grecia , que en su tiempo estaban en U jior ; y cea Dion Cassio: Díogen. Laerc. lo Pjihag. rica : C^int ilian, todo eso no las 7Ío\ ni las observo' en nada, I , to: Macrobio 2 ia Sarao. Scip. Capp. i, 2 3cc. : Vossio Solo la arrogancia de un Scamozji pudiera dexar de Sciens. iíachem. Cap. 20. Esta es la causa de poner Vi- impresa semejante invectiva , y la jactanciosa fiinferro- truvio aquí , y en el Lib. VI , Cap. I ia semejanza de nada de arrimarse al parecer de Píthio , contra toda apa- los planetas y siiifbnías , en orden í la armonía. Tal rienda de verisimilitud. Lc.insc los escritos de Scamozzi, J-- - . - 1 I , I .. .. j. Libro que (r -- 1- ■ 1 - 8 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO 13 Los que recibieron de la naturaleza tanto talento, perspicacia y memoria, que puedan adquirir perfectamente la Geometría, Astrología, Música, y demas disciplinas, pasan los límites de Arcliitectos , y se ha- cen Matemáticos; con lo qual pueden fácilmente disputar de estas cien- cias , hallándose apercibidos con el conocimiento de otras muchas. Pero raras veces se ven tales sujetos , como en otros tiempos lo fueron Aris- tarco Samio , Philoláo y Archkas Tarentinos , Apolonio Pergéo, Eratós- 35 renes Cyrenéo , y Archimedes y Scopínas Siracusanos ; los quales dexa- ron á la posteridad muchas invenciones orgánicas y gnomónicas , halla- das y explicadas por cálculo numérico, y razones naturales. Concedien- do , pues , la naturaleza este don no á todos , sino á rarisimos , y exi- giendo el empleo del Architecto el exercicio de todas las disciplinas, per- mite la razón , por lo vasto de la materia , que no tenga , según con- vendría , el perfecto conocimiento de las ciencias , sino el mediano. Asi, te suplico , ó Cesar , á ti , y á quantos leyeren esta Obra , que si alguna expresión pecare en las reglas Gramaticales , se me disimule ; pues no la compuse como perfecto Filósofo , Retórico elegante , ó Gramático de es- tilo , puntual en los preceptos del arte , sino como Architecto , y con una tintura de las otras ciencias. Pero en quanto á lo sustancial del Arte y sus reglas , prometo y espero instruir en estos Libros no solo á los que edifican , sino también á los demas sabios, con la mayor auto- 3® ridad y magisterio CAPITULO II. De qué cosas conste la Archítectura. 1 4 I-^a Archítectura consta de Ordenación , que en Griego se llama taxis , de Disposición , que los Griegos llaman áiáthesis , de Euritmia, Simetría, Decoro, y Distribución, llamada en Griego economía. La Or- denación es una apropiada comodidad de los miembros en particular del edificio , y una relación de todas sus proporciones con la simetría. Regú- lase por la Cantidad ' , que en Griego se llama posóles ; y la Cantidad es necesitase. Vitruvio publicó su obra bien provista d« dibuxos '• la igoraocia de los siglos baxos ios ha per- dido, no sabiendo copiarlos los Libreros; y Scamozíi dice!, t)üe Vitruvio debía haber puesto también di- 5 5 En cl Cap. 9 del Lib. IX habla de un Sío^as tam- bién Siracusano, como inventor del relox píínrliiii , ó Ittíúnir. Sospecho que es este mismo Scpy:nss , y que ha padecido aquí depravación el texto. Puede también ser que írtf/nas fuese hijo de ScofM , como parece del nom- bre , que muestra ser diminuiivo, 6 patronímico. Aca- so es esto lo mas probable , constando de Eilano Lib. i2 , Cap, 1 f'ar. Hiii. que hubo urv Scefjs llamado el menor , júnior. Otro Scopnt Escultor nombra en el Proe- mio del Lib. Vil , que trabajó una de las quatro fa- chadas del Mausoleo de .Artemisia , y es también nom- brado de P lint o , del CatalecA Vezer. Parrar, y otros au- tores. Tal vez este es también el Siracusano. Vease la Kota 1 5 de dicho Proemio. 36 Como derivada de toda la antigüedad griega y latina , cuyos escritores tenia presentes , y de cuya au- toridad pocas veces se aparta. I Según esta diünicion de la Ordinicion es constante, que más pertenece i la comodidad de las piezas de un edificio, que á su belleza, como no sean tan des- mesuradas que parezcan de otro edificio. Por grande, por rico, por hermoso que sea un Templo, si la Ca- pilla mayor , v, gr. , carece del espacio que se requie- re para celebrar con desahogo las sacras funciones acos- tumbradas , y contener los utensilios que se necesitan en ellas , no se podrá decir bien ordenado. Lo mismo diremos proporcionalmente del Coro, Sacristías , Aulas Capitulares &c. á LIBRO I, CAPITULO 11. 9 es una conveniente dimensión por módulos * de todo el edificio, y de cada uno de sus miembros. I y La Disposición es vna apta colocación y efecto elegante en la com- posición del edificio en orden á la calidad Las especies de Disposición, que en Griego se llaman ideas , son Icnografía , Ortografía , y Scenogra- fía ■*. La Icnografía es un dibuxo en pequeño , formado con la regla y el compás , del qual se toman las dimensiones , para demarcar en el ter- reno de la área el vestigio 6 planta del edificio. Ortografía es una re- presentación en pequeño de la frente del edificio futuro , y de su figura por elevación , con todas sus dimensiones. Y la Scenografía es el dibuxo sombreado de la frente y lados del En un Palacio no bastará i», y ftm/j. Advierto que donde el texto lee bítisrae , debe resti- tuirse balUtií, ó hilistí en ablativo, como lo están »edi- bus «cris , y 9 Intersculmio es la distancia que hay de un remo á sialmui , que es la clavija á que se ya el remo. Perrtult. guno, supuesto que ignoramos casi toda la Archiiecrura 10 Luego el Decoro versa sobre la calidad, origen y naturaleza de cada miembro ortográfico del edificio; no sobre su cantidad , según diximos Cap. 2 , Nota ;. 1 1 He traducido rico la voz stario, que parece verbal de scatuo; porque los sacerdotes Gentiles tenían estable- cido qué forma y figura de Templo pertenecía á cada deidad , determinada por algunas congruencias o atri- buios de cada una , como aquí y en el Cap. ultimo de esM Libro refiere Vitruvio , acaso tomados de la disci- eran coactivas, sino solo directivas , puesto que ly ha- Lib. VII leemos que Ictíno hizo un Templo Dórico en Eleusina á Proserpína y Ceres. Dórico le destinaba Hermogenes á Liíiro-Padre en la ciudad de Teos ; y por la dificultad que halló en la distribución de trigli- fos y métopas , le liízo Jónico , como veremos en el Cap. 2 del Lib. III, Nota 17, y en cl Cap. 5 del Lib. IV. pero mi instituto no pide aquí mas , que el distinguir la euritmia de la timetna ( por hallarse confundidas y equivocadas en sus nombres y significado , acaso por todos los comentadores de Vitruvio , y por otros mu- chos escritores ) para que los Archítectos procuren unir- las en sus fobricas, haciéndolas bellas y graciosas. Ha sido forzoso dilatar mas de lo ordinario la pre- sente Nota , por contener un punto nuevo , y de nadie, que yo sepa , tratado. 6 Armonía llama Varron Lib. 9 de Ling. Lat. i esta bella correspondencia de partes en los edificios , y aun en las estatuas. El mismo nombre da Filóstrato in Vita Apoil. lyan. i la buena organización del cuerpo humano. " De esta simetría y conmensuración en el cuerpo del hombre trata Vitruvio en el Cap. i del Lib. III. 7 Triglyphit es palabra Griega que significa tres gra- baduras , que son las tres canalitas grabadas a esquadra que tiene el triglifo, esto es, dos en su medio, y dos medias canalitas á los ángulos, que componen la tercera. Sobre esto critica Perrault pesada é importunamente. El triglifo es miembro peculiar, y el mayor distintivo del Orden Dórico. Así , será un abuso intolerable poner triglifos en otras partes que en cl friso de este Orden , ni aun por ornato , pues siempre será insignificante. 8 El periodo presente está bastante alterado en el texto Latino , y según le explican los intérpretes , abso- lutamente incomprensible, por la errada puntuación y distinción de cláusulas , y por no haber dado significa- ción alguna 3 la voz Griega embacer. Según mi parecer debe escribirse asi : Es psimum in aedibus sacris , aut e co- ¡umnaru/n erassicudinibus , auc e criglrpho , auc etiam em- basere: balUtis foramine, quod Graeci Ttplrpnrm vocisancí navibus interscalmió , ipuod birexuadi dicitur : isem cáese- rorum operum e inembris inremcur synimerriarum ratio. No habiendo los comentadores entendido la voz embatere , unos la omitieron , otros la aplicaron errada- mente á la ballesta , ó á su agujero , que reculaba su construcción , y escribieron asi : auc etiam emhcert ba- iiscae foramine , quod &c. Para la recta inteligencia del pasage , que es muy esencial.se ha de saber, que los .^rcnitectos antiguos establecían ó tomaban el módulo en los Templos v de- más edificios , de tres maneras ; el primero era todo el 12 ARCHlXECTüRA DE M. VITRUVIO de estas deidades están patentes, y á vista de todos. Haránse Templos Dóricos á Minerva, á Marte, y á Hercules j pues á estos Dioses, por su fortaleza, no Ies corresponden edificios delicados. A Venus, Flora, Proser- pína, y a las Náyades, parece convenir el Orden Corintio , porque las fabricas primorosas , y adornadas de flores , hojas y volutas , parecen añadir belleza á la propia de estas deidades. A Juno , Diana , Libero-Pa- ”dre, y otros Dioses semejantes, haciéndoles Templos Jónicos, se ten- drá un medio , templando la robustez Dórica , y la delicadeza Corintia. ip El Decoro de costumbre pide, que á los edificios magníficos en lo interno, corresponda la magnificencia y elegancia de los vestíbulos'^: pues si lo interior fuere elegante , y las entradas humildes y groseras, no habrá Decoro. Igualmente , si en el cornisón Dórico se tallasen den- tellones ’■* , ó triglifos en el Jónico , trasportando las propiedades arre- gladas de un Orden á otro , se ofendería la vista , por ser diversas las leyes de cada uno , establecidas ya por antigua costumbre. ío El Decoro natural será , que para los Templos se procuren ele- gir los sitios mas sanos , se traigan aguas suficientes y salubres , y allí se construyan : especialmente los dedicados á Esculapio , á la Salud , y a aquellos Dioses por cuyo beneficio parece sanan muchos enfermos^ por- que llevados los cuerpos accidentados de un lugar pestilente á otro salu- dable , y bebiendo buenas aguas , convalecerán mas presto : así las dei- ’s dades aumentarán su fama con la bondad del sitio Será también De- coro natural dar luz de oriente á las alcobas ó dormitorios , y á las bibliotecas. A los baños y habitaciones de invierno , del poniente iber- nal. A las galerías de pinturas , y demas oficinas que requieren luz pe- renemente igual, se dará por septentrión; pues el curso del sol no hace crecer ni menguar la luz de esta parte del cielo , sino que permanece to- do el dia en un estado mismo. z I La Distribución es un debido empleo de los materiales y sitio , y un 12 Libero-Padre es io mismo que Baco. Philandro, y los que sin reflexión le siguieron: pues ca- I 5 Nunca describe Vilruvio el vestíbulo , aunque reciendo su cornisón de modillones , fuera muy pobre le nombra muchas veces: ni consra todavía su figura si no tuviera dentículo. de autor alguno ; bien que no se duda su sitio , que era Los Archíteclos Romanos se cuidaron poco de obser- antes del atrio. En el Cap. 8 del Lib. VI, Nota t , var con puntualidad estas leyes Griegas , aunque fun- diremos lo que nos parece mas probable acerca del ves- dadas , pues casi todos los restos Corintios de la anti- tíbulo. güedad en Roma y demas partes de Italia, Francia &c, 14 Los Griegos nunca tallaron dentellones en el tienen modillones y dentículo. Y aun el cornisón del cornisón Dórico , porque siempre le ponian modillones; Templo de la Concordia á la fiilda del Capitolio , que y como estos representan los cabos volantes de los ma- es una especie de Dórico-Compuesto sin triglifos, tiene deros del cubierto llamados canterios , no era , ni es también dentículo y modillones. En el Cap. 1 , Not. 4, natural estuviesen sobre los dentellones , que significan y Cap. 2 , Not. 20 del Lib. IV volveremos á decir los extremos de los asnes ó listones , puestos sobre los algo de este importante punto. maderos llamados tcmfics , que están sobre los referidos 1 5 Los Gentiles llevaban sus enfermos á los refe- canrérios i debiendo los roaderiUos menores estar sobre ridos Templos de Esculapio , de la Salud y otros , para los maderos mayores. recobrarla de mano de dichas deidades. En Roma te- En el Orden Jónico, por el contrario, nunca po- nia Esculapio su Templo en la isla Tiberina , cuyas nian modillones , y por consiguiente tenían lugar los reliquias todavía se ven donde ahora está la Iglesia de dentellones. Infiero de aquí , que quando por alguna ra- S. Bartolomé. Celebérrimo fue el que tuvo en Eupi- 2on no se ponian modillones en el Dórico , no eran ir- dauro t de que se podrán leer Escrabon Lib. 8 : Philós- racionales los dentellones. Asi que por solo el motivo trato in Orartone Apcllími Ttan. ad rhjmirunum IX; de tenerlos el Dórico del Teatro de Marcelo en Roma, Plauto in Cminl. t , t , v. 61 , y otros, no se debe negar sea archiiectado por V'itruvio (siendo tí Vitruvio las llama Fiaaceibéai con nombre La- todo io demas conforme á su docurina) como hizo tino tomado del Griego. i LIBRO I, CAPÍTULO 11. I 3 un económico gasto en las obras , gobernado con prudencia. Se observa- rá esta principalmente , no buscando el Archicecto cosas que no se ha- llan ni acopian sino con crecidos gastos j pues no todos los países abundan de arena minera!, piedra, abetos y su madera limpia de nudos*, ni már- * moles i sino que unas cosas se crian en un parage, y otras en otro; y el conseguirlas todas seria difícil y costoso. Por lo qual, donde no se hallare arena de mina , se usará la de rio , ó la de mar después de la- vada La falta de abetos sin nudos podrá suplirla el ciprés, el álamo, el olmo , y el pino. Todo lo demas se entenderá del modo mismo. Otro grado de Distribución es disponer los edificios para el común de los ciu- dadanos , ó para los adinerados, ó para las personas ilustres; y también es cierto deben tener otra disposición las casas en la ciudad, que las gran- jas donde se recogen los frutos y cosechas de las heredades. De un mo- do las de los comerciantes , y de otro las de los señores y delicados. Para los magnates, y que gobiernan la República, se dispondrán según el empleo pidiere. Y en suma , la Distribución en los edificios debe siempre adaptarse á sus habitadores CA- nos y venustos , sin afectácion alguni , sin malí manera, con Ii simplicidad posible , y parcos en el ornato. V El Decore requiere que no haya parte ó miem- bro en el edificio, que no tenga su propio significado, y haga su oficio verdadero ó aparente > desterrando to- do lo ocioso é insignificante. Puede solo permitirse al- gún grabado , ó relieve en el cornisón , pero , como dixe , pateo y bien entendido. Pide también el Decoro , que un edificio noble se vaya ornando mas ricamente , quanto mas se acerca á su parte principa!, para que siempre vaya el ojo descu- briendo nuevas pereciónos , hasra llegar al centro. VI La DísMucioa dispone que no se gasten super- fluidades, ni profusiones inútiles en los materiales (prin- cipalmente en edificios privados, que deben estar esentos de luxo) , ni se pierda terreno; sino que todo procure caminar á la unlidad , comodidad y provecho. El otro grado de Dúmiucion que pone aquí Vitru- vio , entiendo que es accidental y extraordinario : v. g. hacer de mayor espesor las pareáes en las casas de te- soros , depósitos , bancos &c ; con las ventanas altas , y bien guarnecidas de rejas. En las de ios señores y ami- gos de recreos , dorados , pinturas , follages y otros or- natos. De esto trata el Autor mas por menor en el Cap. 8 del Lib. VI. MCUipiC ctUdpiditrC A bUti ildUIUUUlCb • Sobre !a parte inferior y superior de los abetos, vease el Num. 40 del Lib. II hácia el fin. 17 Entiéndese, con agua dulce, para que pierda el salobre. Vease el Cap. 4 del Lib. II. 18 Los seis requisitos que desea Vítruvio en un edi- ficio , los debe tener antes bien sabidos el Archítecto inventor , como que de ellos pende toda la perfección de aquel ; y filiándole alguno , no se podrá llamar edi- c . T. : . ^ entendido. Asi , para que cois mayor facilidad nendar muy ¿íl , i diferencia aquí compendi. I La Ordenación da i las piezas icnográficas de un edificio la debida capacidad para el uso que han de te- ner , atendido quien las ha de usar, y la magnitud de lodo el edificio. Regúlase por la cantidad. II La Diífoticion manda que dichas piezas se co- loquen en el sitio mas propio al uso , y con la menos incomodidad que se pueda. Regúlase por m La fíeos de! edificio z quiere que los n togra- D 14 ARCHITECTURA PE M. VITRUVIO CAPÍTULO UL Tk las partes en que se divide la Archítectura. 11 L/as partes de la Archítectura son tres: Construcción j Gnomó- nica ‘ , y Maquinaria *. La Construcción se divide en otras dos j una es la edificación de las murallas y obras públicas ; y la otra la de las particulares. Los edificios públicos se dividen en tres clases; una pertene- ce á la defensa , otra á la religión , y otra á la comodidad. Para la de- fensa son los muros, torres y puertas; inventado todo para rechazar en todos tiempos las invasiones de los enemigos. A la religión pertenece la erección de Templos y edificios sagrados a los dioses inmortales: y a la comodidad 3X3. situación de los lugares de uso público, como puertos, pla- zas , pórticos , baños , teatros , paseos , y otros semejantes , que por la misma razón se colocan en parages públicos. Estos edificios deben cons- truirse con atención á la firmeza, comodidad y hermosura K Serán firmes quando se profundizaren las zanjas hasta hallar terreno sólido: y quando se eligieren con atención y sin escasez los materiales de toda especie. La utilidad se conseguirá con la oportuna situación de las partes , de modo que no haya impedimento en el uso ; y por la correspondiente coloca- ción de cada una de ellas hacia el aspecto celeste que mas le convenga. Y la hermosura, quando el aspecto de la obra fuere agradable y de buen gus- to ; y sus miembros arreglados á la simetría en sus dimensiones ■*. CAPÍTULO IV. % Tie la elección de parages sanos. 23 Ein la fundación de una ciudad, será la primera diligencia la elección del parage mas sano. Lo será siendo elevado , libre de nieblas y escarchas ; no expuesto á aspectos calorosos ni frios , sino templados. Evitaráse también la cercanía de lagunas ; porque viniendo á la ciudad las auras matutinas al salir el sol , traerán consigo los humores nebulosos que allí nacen , juntamente con los hálitos de las sabandijas palustres, y es- 1 Hasra el siglo C de la Era Christiana no había otros reloxes que los de so! y de agua , descritos por Vítruvio en el Lib. IX í y siendo tan necesarios para el gobierno civil , no es maravilla que la Gnomónica fue- ra en aquellos tiempos una parte muy considerable de la Architcctura. 2 Baxo el nombre de Architecrura se comprende también la militar y nava!. Vítruvio solo trata de la civil, V algo de la militar, que eran las que regular- mente entonces irian unidas. Hoy están separadas; y los Architeccos militares suelen llamarse Ingenieros. I’ero realmente esta separación no es nueva , pues )'a hace mención de ella Plutarco en la l'tdit de M. Márcele. Lo cierto es , que si el Architecto militar ignora la parte de Archítectura civil, que trata de los modos de fa- bricar , V rnucho mas , los cortes de cantería , come- terá errores de mucha consideración, y de funestas con- I.IBRO I , CAPÍTULO TV. I 5 esparciendo sobre los cuerpos de los habitantes sus venenosos efluvios mezclados con la niebla , harian pestilente aquel pueblo. 24 Tampoco serán sanos los lugares junco al mar por parte de medio- día ó poniente } porque en el estío , á la parte meridional por la maña- na picará el sol , y á medio dia abrasará. Asimismo , por el poniente , salido el sol j se entibia el parage ^ á medio dia se calienta, y á la tarde hier- ve : asi , con estas mutaciones de calor y frió , se vician los cuerpos de los habitantes. Observamos esto aun en las cosas inanimadas : en las bo- degas cubiertas ‘ nadie toma las luces por el mediodía ni poniente, sino por el septentrión j porque esta parte del cielo no esta sujeta a mutacio- nes , sino que se mantiene siempre igual. Por lo mismo las troxes que miran al curso del sol , brevemente deterioran el grano ; y los frutos que no se custodian á la parte contraria, no se conservan mucho ciempoj porque el calor va continuamente cociendo y quitando la consistencia á las cosas , y chupándolas con sus ardientes rayos la virtud natural , las relaxa , y blandas con el calor , las debilita. A la manera que notamos en el hierro , que aunque duro por naturaleza , penetrado en la fragua del calor del fuego , se ablanda de manera , que se dexa reducir á qual- quiera figura: y si estando encendido y flexible, se mete en agua fria, se endurece , y se restituye á su rigidez primera. ay Confírmase esta verdad con que por el estío, no solo en lugares mal sanos, sino también en los saludables, todos los cuerpos se debilitan por el calor ; y en el invierno , aun las regiones pestilentísimas son sa- nas , consolidadas del frío. Esta es también la causa de que los cuerpos trasladados de un pais frió á otro cálido , se disuelven y no duran ; pero los que de partes cálidas pasan á las septentrionales frías, no solo no en- ferman por la mutación , sino que aun se hacen mas fuertes. ad Por todo lo qual parece necesario , que en la fundación de ciu- dades se eviten aquellas regiones , que pueden esparcir vapores caloro- sos sobre los cuerpos de los habitantes ; pues estos se componen de los principios que los Griegos llaman stoicbéia , á saber , de fuego , agua, tierra, y ayre * ; de cuya varia combinación, con artificio natural, re- sultan generalmente las calidades de todos los animales del mundo. En aquellos cuerpos, pues , en que redunda el fuego, con su calor resuelve y destruye los demas principios : lo qual proviene del gran ardor que causa lo inflamado de algunas regiones celestes , introduciéndose en los cuerpos más de lo que pueden llevar por su natural temperatura. De la misma forma , si el agua ocupa los vasos corpóreos tanto que sean inca- paces de contenerla , los demas principios , como corruptos del húmido, se resuelven, y se destruye el compuesto. También los enfriamientos del agua, j Las había también descubiertas, y se experimen- 2 Los Filósofos nombrados íltmentjres , llamaban taban aproposiio para ciertas especies de vino. C-uiipaniae rs-xí* á una presupuesta materia de que decían for- ( dice Plinio 14 , 21) luíiliisinu í TÍ114 ) exfssii* suh dio mirse todas las cosas del mundo. Vease la Nota l al ¡B iíáa MTbnai solé , tuno , ¡mbre , rentii , jpiinimam Cap. 2 dd Lib. U. Tídífur. Puede verse Horacio 2 Satjjia, 4» l6 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO agua , vientos , y auras infunden en los cuerpos diferentes vicios. Y fi- nalmente , el natural temperamento de ayre y tierra en el cuerpo , ya creciendo , ya menguando , los térreos por la repleción de comida , los aéreos por la gravedad de la atmósfera, debilita los demas principios. i'j Quien con mayor claridad quiera comprender todo lo dicho, ob- serve con atención la naturaleza de las aves , de los peces , y de los ani- males terrestres, y en todos hallara su diferencia de temperamentos: pues uno es el de las aves, otro el de los peces, y otro el de los animales de tierra. Los volátiles tienen poco de ésta y de agua , fiiego templada- mente , y mucho ayre: asi, que constando de principios mas ligeros, fácilmente se levantan y mantienen en vuelo. La aquatil ^ naturaleza de los peces , por componerse de moderado fuego , mucho ayre y tierra, y muy poco de agua, se conservan en ésta tanto mas fácilmente, quan- ro menos participan de ella en su natural temperatura : asi , sacados al seco, pierden luego la vida. En fin, los animales terrestres, por tener en su composición templado ayre y fuego , menos tierra , y mucha agua, prevaleciendo la parte húmeda , no pueden conservar su vida en el agua largo tiempo. 28 Pues si estas cosas, las experimentamos como llevo dicho, y tocamos por nuestros sentidos que los cuerpos de los animales se com- ponen de dichos principios , como también que del exceso ó defecto de ellos enferman, y aun perecen, no dudamos de la necesidad de pro- curar con la mayor diligencia la elección de las regiones mas benig- nas de cielo, queriendo dar á una nueva ciudad sitio saludable. Por esto juzgo digna de la mayor atención la regla de los antiguos en esta par- te : observaban cuidadosamente los hígados de las reses que sacrificaban, apacentadas siempre en aquellos parages donde querían fundar pueblo , ó quarteles de invierno. Si los hallaban cárdenos ó viciados en las primeras, inmolaban otras, dudando si lo causarla el pasto, ó alguna enfermedad. Exploradas muchas reses , y aseguradose de la salud y buen estado de los hígados , proveniente de las aguas y pasto , alli edificaban. Pero si los hallaban dañados , inferian que las aguas y pastos de aquellos sitios serian también dañosos á los hombres ; y asi pasaban á otra parte , mu- dando regiones , y procurando salubridad en todas las cosas 2p Que de los pastos y mantenimientos se conozcan las propiedades del terreno , lo podemos advertir y conocer de los campos de Creta , á las margenes del rio Potereo , que corre por esta isla entre las ciudades Cnosa y Cortina. A diestra y siniestra de este rio se apacientan ganados; de los quales los que pacen a la parte de Cnosa tienen bazo; y los que á la de Cortina no se Ies encuentra. Inquiriendo los Médicos sobre esta cosa , hallaron alli una yerba , que comida de las reses , disminuía sus bazos : asi , que con ella curan á ios que padecen mal de bazo. Llaman- la 5 Dice y poT ser anímales de agua, 00 por- 4 Antonio Thisio en las Anotaciones á A. Gcllo <5ue en su composición natural abunden de ella , antes Lib. i , Cap. 7 , Ntim. 35 , edición de 1666 , discurre bien dice lo contrario. muy lejos de la verdad , citando este lugar de \ iiruvio. LIBRO I, CAPÍTULO IV. I7 la los Cretenses ásplenon De aquí podemos advertir , que las propieda- des naturales sanas ó enfermas de los lugares , provienen de los pastos y bebida. 30 Si se fundare pueblo junto á lagunas, y estas estuvieren cercanas al mar por el septentrión , ó bien entre septentrión y oriente , teniendo su fondo mas alto que la playa, no parece defectuosa la fundacionj por- que abriendo canales hacia el mar, se dará salida á las aguas: y asimis- mo , subiendo el mar agitado de los vientos , vierte en las lagunas , y mezclando sus amargas aguas , no dexa criar alli ningún género de sa- bandijas palustres y las que baxen nadando hacia la playa , mueren al tocar el no acostumbrado salobre. Podrán servir de exemplo las lagunas -Gáulicas , al contorno de Altíno , Ravena , Aquileya y otros Municipios que hay en aquel pais , los quales por dicha razón gozan una sanidad increíble. Pero donde las lagunas son baxas , y sin salida al mar , ni aun por canales, como las Pomtinas * , se corrompen por encharcadas, y des- piden en el distrito hálitos graves y pestilentes. 3 1 En sitios asi paludosos estaba edificada ¡a antigua población de Salapia , que fundó Diomedes vuelto de Troya , ó como quieren algu- nos , Elfias Rhodio ; por cuya causa los habitantes, que todos los años padecían enfermedades , acudiendo á M. Hostíüo , pidieron y alcanzaron en nombre del público les procurase y eligiese un sitio sano adonde tras- ladar su pueblo- No se detuvo aquel , sino que hecha breve y prudente diligencia , compró junto al mar una posesión en terreno saludable , pi- dió permiso al Senado y Pueblo Romano para transferir el lugar, cons- truyó los muros , y distribuyó los suelos á cada vecino por el leve canon de un sestercio Hecho esto , abrió paso del lago al mar , y formó de aquel un puerto para la nueva población. Asi los Salapínos, aparcándose de su antiguo pueblo el espacio de quacro millas * , habitan aliora en lugar sano. CA- 5 Esto es y priP4tiv4 del Es probable que esta planta sea la tsíohfendtU , y no la Hemleniie áe Piinio, aunque ambas tienen virtud de disminuir el bazo. Ho- mero, Pausánias, y otros escritores , cuya opinión si- go, ponen Ctioia y Gonina, no Gnosa y Corrina como Vitruvlo. 6 Estas célebres lagunas , sitas entre Sermoneta y Tetracína en el Estado Pontificio , cuyo desagüe ha sido por espacio de dos mil años el empeño de los pri- meros hombres del mundo, están va por la mayor parte reducidas á cultivo , y no muy lejos de serlo todas. Emprendió esta importante obra N. M. S. P. Pío VI i ios principios de su Pontificado , baxo U dirección del Architccto Cayetano Rappini. En tiempo de Viiruvio tenían su fondo mas baxo que el mar vecino: en el día tienen declivio suficiente para evacuar sus aguas, ó pa- sar sin detenerse en ellas. 7 SeitiTcie era la quarta parte de iin Denirii , y correspondía á unos cinco quartos y medio de Cas- tilla. 8 El texto Latino dice aquí ^aaraer mi/liJuí pariiíar: frase usada de Varron , Cesar , Flinio y otros Latinos antiguos y modernos. Philandro y Galiani la han cen- surado de poco latina , ó error dé libreros. La misma fiase usó el Traductor de la Viilgaia en el Eclesiastes, Cap. 6 , V. 6. i8 archítectura de m. vitruvio CAPÍTULO V. T)e la construcción de los muros y torres. 32 Hallada la salubridad del sitio para la fundación de la ciudad, según las reglas referidas , y elegidos campos fértiles para que fructifi- quen su mantenimiento : abiertos y edificados los caminos , y hallados ríos vecinos , ó puertos que faciliten las conducciones marítimas j se pasará á dar principio á los fundamentos de las torres y muros en esta forma. Se cavará hasta hallar suelo firme si se puede , y alli se tomará mayor anchura de la que se le quiere dar á la pared fuera de tierra , en aquel tanto que pareciere conveniente , atendida la magnitud y calidad de la íábrica ’ ; y este hueco se irá llenando de estructura solidísima. 3 3 Las torres volarán hacia fuera de los muros , para que quando el enemigo se llegare á querer asaltarlos, pueda ser ofendido por las tro- neras de las torres á una y otra mano. Se ha de procurar también mu- clio dificultar los asaltos con lo arduo del acceso al muro , conducién- dolo por parages de precipicio ; y abriendo los caminos que guian á las puertas, no directos á ellas, sino inclinados hácia la mano izquierda *: pues de esta forma el lado derecho del soldado enemigo que el pavés no cubre ® , caerá á la parte del muro. 34 Las ciudades no deben ser quadradas , ni de ángulos agudos, si- no á la redonda , para que el enemigo pueda ser descubierto de muchas partes. Las de ángulos extendidos se defienden con dificultad , á causa de que el ángulo agudo favorece mas al sitiador que al sitiado. 35' La anchura del muro juzgo deberá ser tanta , que puedan pasar libremente por arriba dos hombres armados , sin que se impidan al en- contrarse. En su construcción se irán metiendo espesos leños ó trozos de olivo tostados, para que atando con ellos, como travas , las dos caras del muro , tenga duración eterna : porque contra esta madera no pue- den obrar la intemperie, la carcoma, ni los años; pues ya sea en tierra, ya en agua, permanece útil y sin vicio perpetuamente. Por lo qual, no solamente los muros externos, sino también los fundamentos, y qua- lesquiera paredes de mucho espesor , atadas de esta forma , no se vicia- rán tan presto. 3(5 1 En ninguna ác las tres ó quatro veces, i mas de esta , que Vitruvio manda dar mayor anchura á los fun- damentos , que 3 las paredes fuera de la tierra , la dc- ictroina , dexandola siempre i la prudencia del Archi- tecio , atendidas las calidades del sitio , materiales y editicios. Ko siendo en la realidad ditinible esta mayor anchura en ios fundamentos , se han dividido ios mo- dernos en varias opiniones. Unos quieren que sea doble, otros la mitad mayor , otros un quarto. Pero todos son pareceres particulares, qtie no se pueden aplicar ge- neralmente á tosías las obras. En las ruinas del Antiguo es cosa bien moderada la mayor anchura de los funda- mentos , y ninguna de quantas he observado pasa de un quario de la pared superior por cada parte. Donde se hayan de sobreponer colunas , es preciso sean los fun- damentos doble anchos que el diámetro de ellas , pe» lo que se dirá en el Lib. III , Num. 24 y Kum. 28, 2 A la izquierda de los que salen de la dudad. 5 Porque el pavés ó escudo se llevaba en el brazo izquierdo. Estas leyes serian de ninguna utilidad en nuestros tiempos , en que la Polémica es tan diferente, por la invención de la pólvora. 4 Pero será un error muy peligroso meter estos le- ños tan largos, que saquen sus cabos i una y otra fez de la pared , como dibuxaron algunos ; pues estarían expuestos al fuego, y segura ruina. Estas llaves, no solo serán útilísimas de través en el muro , sino cambíen a la larga y paralelas con él , puestas aiiernadamcncc , y bien anegadas en mortero. LIBRO I, CAPÍTULO V. I9 36 Las torres no distarán entre sí mas de un tiro de flecha; para que si alguna de ellas fuere opugnada pueda de las próximas á una y otra mano , ser rechazado el enemigo con los escorpiones * y demas ar- mas arrojadizas. Por la parce interior de las torres se dividirá el muro con intervalos tan anchos como las torres mismas * : y la entrada a ellas será por puentes de maderaj simplemente caídas sobre los intervalos, para que si el enemigo hubiere ocupado alguna parte del muro, le corten el paso los defensores : lo qual execucado con diligencia , impedirá que pe- netre á lo restante de torres y muros, si no quiere precipitarse. Las torres serán redondas ó polígonas ; porque las quadradas padecen mayor daño con las máquinas, rompiendo sus ángulos los golpes del ariete: en la- figura redonda no causan daño , escando las piedras en forma de cuñas hácia el centro de la torre L 37 Si á las fortificaciones de muros y torres se añaden terraplenes, serán muy seguras ; pues así ni los arietes , ni las minas , ni las otras máquinas podrán perjudicarlas. Pero no todo el muro necesita de terra- plén , sino solo a la parte en que fuere dominado de alguna eminencia en la campaña , de la qual pudiere ser opugnada la ciudad á pie llano 38 En estos parages se hará el foso muy capaz en anchura y profun- didad : luego la zanja del muro se cavará dentro del foso mismo “ , y se construirá de tal anchura, que pueda fácilmente resistir al impulso del ter- raplén. A la parte de adentro se construirá otro fundamento, á tal distancia del muro, que pueda la tropa formarse y hacer sus operaciones de defensa. Construidos asi ambos fundamentos, se construirán otros de través entre los primeros , dispuestos en figura de peyne , y como dientes de sierra. De esta forma , el peso del terreno distribuido en pequeñas porciones , y no impeliendo junta toda su gravedad , de ningún modo podrá reven- tar los fundamentos del muro 3p En orden á los materiales de que se deben edificar los muros, no podemos dar regla fíxa, por no hallarse en todas partes los que deseamos: pero donde hubiere piedra de corte" , pedernal “ , ó secmentos, ladrillo ; Escorpiones se llamaban las ballestas de mano, con que los soldados llamados SugiitarU disparaban flechas. Vitruvio los nombra diferentes veces , pero no los des- cribe, por no contener su construcción especial difi- cultad. Esra es la única máquina bélica que nos que- dó de los antiguos , después de la invención de la pólvora. Las catapultas , baílestas , tortugas , elépoles, arietes 8ec, como maquinas costosísimas y muy emba- razosas , desaparecieron del mundo , luego que se co- 6 LI Marques Galianl entendió siniestramente esra división deí muro , y abrió las torres de arriba á batto. 7 He añadido al texto la voz f iedris , siendo na- tural que dichas cuñas fuesen de piedra , pudiéndose apenas entender el texto de la mampostería , ladrillo &c. 8 Esto es, donde no se hubiere podido conducir el m-jro per parages de precipitíe , como dice arriba. 9 El Marques Galiani traduce este paso muy lejos de la verdad. co- deben encender las piedras esquadradas ( aunque por accidente pueden sus ángulos ser mayores ó menores que el recto) que comunmente llamamos sitiares ó piedra de terse , de qualquiera calidad ó especie que sean; excepto el marmol, jaspe, pórfido, alabastros &c, y excepto también el siiex propiamente cal , de que luego trataremos. Asimismo , el saxa cuadrara , no significa las piedras perfectamente cúbicas , iguales en sus tres dimensiones como ios dados; sino las paralelopípedas ó quadrilongas. Las mas aptas para la buena rravazon y hermosura de U pared parecen ser las quadrilongas duplas, esto es, que consten de dos cubos unidos; como son las de las substrucciones dcl Capitolio; ó bien triplas , como las del Foro de Nerva ; ó finalmente de unas y otras alter- nativamente , como bs del Templo de la Sibila en Ti- voli. Trataremos de esto en el Cap. 8 del Lib. 11, Nota IX. Vease b Lamina IV, figg. 8 y 9. 12 Siempre que Vitruvio nombra el sílex, ó saxa si- Ucea, y yo traduzco pedernal , no se debe entender el pedernal propiamente cal, que los Griegos llaman py- 20 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO cocido ó crudo , podrán usar : pues no porque 'los Babilonios , que con ladrillo cocido j y por mortero betún liquido , de que abundan, edi- ficaron sus muros , han de poder al tenor mismo todas las regiones y lugares gozar semejantes conveniencias , para levantar muros eternos y sin detecto, CAPÍTULO VI. De la recta distribución y situación de los edificios de muros adentro. 40 Concluido el giro de los muros, se sigue dentro la distribución de su recinto, con la dirección de calles y callejones á las regiones celes^ tes. Delinearánse estas con acierto , sí se procuran abrigar lo posible de los vientos ; pues estos si son fríos ofenden , si cálidos vician , si húme- dos danan. Por lo qual deberá evitarse este perjuicio , y procurar no suceda lo que en muchas ciudades, como por exemplo en la de Mitilene de la isla de Lesbos , edificada con magnificencia y hermosura , pero in- discretamente situada: pues en ella, quando corre austro, enferma la gen- te j quando coro, tose; y quando septentrional , se recobra : ni se puede parar en sus calles , por el crudo frió que hace. 41 El viento no es otra cosa que una ola de ayre agitado , con mo- 'vimiento fuerte y errante. Origínase quando el calor choca con el hú- mido , y el impulso de aquel exprime los soplos. Que esto sea asi se puede ver en las eolipilas ' de bronce , y de este artificial invento , infe- rir la verdad de las cosas ocultas de la naturaleza. Las eolipilas se hacen de bronce , huecas , y tienen un agujero muy angosto , por donde se llenan de agua: expuestas al fuego, antes de calentarse, no despiden ay- re alguno , pero luego que toman calor , arrojan vehementisimo viento. De estos pequeños exemplares podemos argüir las grandes y prodigiosas operaciones de la naturaleza en orden á los vientos. 42 Pudiéndose , pues , evitar los vientos , no solo sera sano el lugar pa- ritc5, por !a mismi causa que nosotros f'ifárA de fuego; sino qualquiera piedra dura , de que no es freqüence U sillería , por U diüculcad de crabajsrls. Una sola vez nombra ■ Vitruvio el verdadero pedernal , y es para uso muy diverso del edificar. Dice Cap. 5 , Lib. A'III, Num. 29, que el fuego no puede disolver el pedernal , esto es, calcinarle : y en el Cap. 5 del Lib. II habla diversamente : de lo qual deduzco yo la difisrcncia del uno al otro lUtx. Los aurores de la mejor latinidad dan también el nombre de iilex i qual- quieta piedra. Froniino ¡a fregm. de CoUmis , hablando de la Colonia Ve¡uj , distingue el sílex , de la piedra Tiburtina. Del úiex ordinario no he visto sillería antigua en Roma ni sus contornos. Paredes cemtntkus hay infini- tas, principalmente en fiindamentos y fabricas en el 'agua. Las célebres Vias .^ppia, Flaminia, Aurelia, Ti- burtina Sic , eran de esia piedra , como vemos en lt>s pedazos que restan de ellas. Todo el empedrado de Roma lo es también. Sus canteras están á tres millas de la ciudad sobre la Via Appia. En las ísotas t del Cap. 4, y 2 del 8 del Lib. 11 , daremos una justa idea de las paredes lemenrkus , que nosotros llamamos de mamfonesU ; bien que la hacemos de piedras mas grandes. rj De esta estructura de los tr por Semíramis hace otra vez mcnci Cap. 5 del Lib. \TII , Num. 22 .• memoria de ella Heródoto , Jtistinc Ovidio .Veril. 4, v. 56. Estrabon 1 Marcial , Propercio y otros muchos. nuros de Babilonia ■ion Vitruvio en el r y también hacen o Pompeyo 1,2. ;6. Plinio 35 , 15. LIBRO I, CAPITULO VI. 2 1 para los cuerpos robustos, sino aun en caso de haber algunas dolencias originadas de otras causas que en otros lugares igualmente sanos admi- ten curación con las medicinas apropiadas , se curarán en éste con mas focilidad , por el buen temple que le da el abrigo de los vientos. Los males de difícil curación en las poblaciones sobredichas son el catarro, el dolor de nervios , la tos , el dolor de coscado , la tísica , los esputos de sangre , y otros que se curan por addicion , nó por detracción. Cútan- se estos dificultosamente, ya por ser causados de frió , ya cambien por- que , quebrantadas las fuerzas del paciente con el mal, el ay re movido con agitaciones , se adelgaza y lleva consigo el xugo de los cuerpos ya débiles, y los debilita mas. Al contrario el ayre blando y grueso que no padece agitaciones, ni freqüentes refluxos, fomentando los miembros con su tranquilidad , ayuda y confirma á los que padecen tales achaques. 43 Algunos han querido que los vientos sean quatro : del oriente equinoccial el solano , de mediodía el austro , del occidente equinoccial el favonio, y del norte el septentrional. Pero los que los observaron con mayor diligencia , principalmente Andrónico Cyrrhestes , hallaron ocho. Hizo éste la demostración en Atenas , fabricando una torre de marmol octógona , y en cada lado de ella esculpió la imagen de cada viento , de cara hacia donde sopla *. Sobre la torre puso un remate piramidal ^ , y en su punta un tritón de bronce , que alargaba una vara con la mano dere- cha , acomodado de suerte, que el viento le girase, y parase siempre contra él , viniendo la vara á caer sobre la imagen esculpida del viento que reynaba. Y asi , pusiéronse entre solano y austro al oriente ibernal el euro : entre el austro y el favonio al occidente ibernal el africano : entre favonio y septentrional el cauro , á quien muchos llaman coro : y entre el septentrional y el solano el aquilón. Con esto parece quedar inte- ligible el numero y nombres de los vientos , y fixas las partes de donde sopla cada uno. Lo qual sabido , para hallar la región y nacimiento de cada viento , se obrará de esta manera. 44 Coloqúese en el centro del giro de los muros un pedestal de marmol , perfectamente anivelado á la orizontal : ó bien paviméntese un lugar alli mismo , y allanase á nivel y regla , de modo que no se necesite pedestal alguno. En el medio de dicho lugar fixese un gnomon de bron- ce índice de la sombra, llamado sciatheras. Unas cinco horas antes de 2 Varron ; , 5 De rt rusiitd nomtsra está torre , y á su autor Andrónico Cynh.íici ; bien que en la edición de ¡6¡9 se lee Cjprestis. Un Cyrrheiiis nombra también Frontino Llí. i , Srratjgi Sum- d. 111 antiguo Anónimo compendiador de Vitruvio pone Andrígem Cj^esles: debió tener á la mano algún códice cerruplisimo ^ co- mo se inliere de otras muchas partes . ó padeció tam- bién su compendio las depravaciones comunes i todos los antiguos. VatTon en el lugar citado da á la referida torre el nombre de rrUx , á mas del de erkis rinnrrum. De he- cho, ella existe todavía, y tiene su relox de sol. En las caras que miran i su curso quedan ya solo las rayas de las horas cavadas en el marmol. El gnomon estaba en el ángulo común á las dos caras que contienen el relox. Mr. Le-Roy en sus Bdifie'its di Greíu , Mr. Whe- Icr, Stuart y otros Viageros, reiteren las circunstan- cias de dicha torre , con li explicación de las figuras de los vientos, muy notable y digna de leerse. El mi>- mo compendiador de Vitruvio dice , que en Roma también había otra torre como esta : por ventura seria la de Varron. 5 El -Marques Gaiiani por mtiim mjnmmeiin tra- duce un Unrerníao ; no sé por qué motivo. Lo mismo dice Milizia en U Vida de este Andrónico Cyrrhestes. Acaso se ño de U traducción de Gaiiani. 2 2 ARCHlTECTÜRA DE M. VITRUVIO medio día * se notará con un punto el extremo de la sombra del gnomon^ y poniendo un pie del compás en el centro ® ^ y alargando el otro al pun- to referido , extremo de la sombra del gnomon , se describirá un círculo. Observaráse por la tarde el extremo de la sombra del gnomon , que va creciendo , y quando tocare la circunferencia del círculo , haciendo igual sombra á la que hizo por la mañana , se notará con otro punto. Desde estos dos puntos se hará con el compás una decusacion ® , y por esta y el centro se tirará una línea hasta la parte opuesta del círculo, y se ten- drán hallados el mediodía y el septentrión. Luego se tomará la decima- sexta parte de la circunferencia , y haciendo centro en cada cabo de la línea meridiana adonde corta el círculo, se notarán dos puncos en el círcu- lo mismo, á una y otra mano por cada parte, meridional y septentrio- nal; desde estos quatro puntos se tiran dos líneas diametrales, que se cru- zan obliquamente en el centro , y con ello se tendrá una octava parte al austro , y otra al norte. Las demas partes, tres á derecha, y tres á iz- quierda, iguales á las primeras, se distribuirán en lo restante del círculo, para formar los espacios iguales de los ocho vientos en la figura. 4 pues si perseveran después de salido , paran en viento euro. A éste le lla- man euros los Griegos, acaso por originarse de dichas auras: y al dia de mañana le llaman aurion , por las auras matutinas , según dicen. 48 Niegan algunos que Eratóstenes pudiera averiguar la verdadera medida del orbe de la tierra ; pero que ella sea exacta , que no lo sea, no por eso lo dexarán de ser los espacios que aqui damos de las regio- nes de que proceden los vientos : y solo se sigue , que los vientos no ocupen un espacio averiguado , sino mayor ó menor cada uno de ellos. Y porque todas estas cosas las tratamos con mucha brevedad, me ha pa- recido bien, para su mas fácil inteligencia, dar en el ultimo Libro dos di- buxos ”, ó como los llaman los Griegos, schémata', el uno que demues- tre la parte de donde nacen los vientos frióse y el otro el modo de plan- tificar las calles y callejones para resguardarlas de sus ímpetus. 45? Sea , pues , en el arriba dicho sitio anivelado el centro A , y la sombra matutinal del gnomon en B ; de dicho centro A ábrase el com- pás hasta el extremo de la sombra B , y describase un círculo. Vuelto á poner el gnomon donde estaba antes , esperese á que baxe la sombra, y que nuevamente creciendo , sea igual á la de la mañana , tocando el círculo en C : luego desde los puntos B y C con una decusacion de compás se buscará el punto D; desde el qual, y por el centro, se tirará una línea hasta la otra parte del círculo, en los extremos de la qual es- tan E y F : esta línea será el índice del mediodía y del septentrión. Tómese luego con el compás la decimasexta parte de toda la circunfe- rencia , y con este intervalo , puesto un pie del compás en el extremo de 8 Vitruvio usa el paso de cinco pies geomecrícos ; nombres d nuestra inteligencia lo mejor que he sabido, consta Lib. X, Cap. I4. 10 Hipparco fue uno de estos, como vemos en 9 Muchos de estos vientos, ó no tienen en nuestra Estrabon. lengua nombre diverso del Latino , ó bien le tienen pro- 1 1 Que para el intento basun , si es que con ello vincúl, y aun equivocado. He procurado acomodar sus puede conseguirse. Veanse en la Lim. I. 2 4 ARCHITECTURA DZ M. VITRUVIO de la línea meridiana como centro, donde toca el círculo en E, y no- tese un punco a cada parte donde están G y H. Asimismo a la parte septentrional se pondrá el pie del compás en F , y se notará un punto á cada parte donde están I y K : luego de G á K , y de H á I se ti- rarán dos líneas por el centro. Asi , el espacio de G á H será el que ocupa el viento austro y parte meridional j y el de I á K el intervalo del septentrional. Lo restante se dividirá en tres partes iguales á cada lado : las orientales notadas con L M, y las occidentales con N O. De M á O, y .■de L á N se tirarán dos líneas, que se cortarán obliquamente en el centroj y con esto quedarán en el círculo los ocho espacios iguales de los vientos. yo En esta descripción vendrán á cada ángulo del octógono , co- menzando del mediodia , en esta forma : entre euro y austro caerá en el ángulo la letra G : entre austro y africano H : entre africano y fa- vonio N : entre favonio y cauro O : entre cauro y septentrional K : entre septentrional y aquilón I ; entre aquilón y solano L ; y entre so- lano y euro M. Esto prevenido , se pondrá de nuevo el gnomon en- ‘ ere los ángulos del octógono ” , según el qual se tirarán las ocho direc- ciones de calles principales y menores. CAPÍTULO VII. De la elección de áreas para los lugares del uso común de la ciudad. yi Establecidas las calles mayores y menores , se sigue tratar de las áreas oportunas para el uso común de la ciudad, como son Tem- plos sagrados , foro , y demas lugares públicos. Si la ciudad fuere marí- tima , la área para el foro se destinará junto al puerto; pero siendo me- diterránea , se establecerá en medio de la ciudad. Las áreas para los Templos de los dioses titulares de la ciudad 3 como también para Júpi- ter, Juno y Minerva, se destinarán en el sitio mas elevado, desde don- de se descubra la mayor parte de la ciudad. A Mercurio en el foro , ó en el mercado 3 como también á Isis y á Serápis. A Apolo y á Libero- Padre junto al teatro. A Hercules, en las ciudades donde no hubiere gim- nasios ' ni anfiteatros , se pondrá junto al circo. A Marte fuera de la ciudad, pero hácia su campo % A Venus junco á las puertas. To- 12 Nunci <£a Vícruvio i U esquadra el nombre de reccion de las calles. Estos ¿ngulu iil titogmi) son los gnomon , sino el de normn ; ni sé qué motivo tuvieron dcl octógono formado tn el círculo , como se ha di- Philandro , Perrault , Galiani y otros , para pretender cho , no los del muro , como piensa el Marques Ca- que aquí gnomon sea esquadra. Tengo por cierto , que lian! i con cuyo engaño saca un muro octógono en su gnántn no significa aquí otra cosa , que el gnomon ó ciudad , siendo cierto debe tener mas ángulos , si se palo del círculo , tantas veces nombrado ariiba. Asi, atiende á la doctrina de N'itruvio en este Capítulo y el Jas palabras ínter nngates oíiogoni gnomon poiuiur , no pasado. Obsérvese bien la fig. 2 , Lam. I. contienen otro misterio , que el de volver á poner el gnomon ó palo en el mismo centro del círculo como i Vease la Mota z al Proemio del Lib. VI. antes estaba , y por él y los ángulos del octógono , for- 2 Campo de Marte llamaban í un sitio destinado mados en el círculo, tirar las visuales, que den la di- á los exercicios militares. LIBRO I, CAPÍTULO VH. 25 52 Todo esto lo hallamos también establecido en los preceptos y ritos de los agoreros Hetruscos y en la siguiente forma. A Venus , Vul- cano y Marte se les edifican los Templos extra-muros , para que no se haga común á las jovenes , ó á las matronas la luxuria dentro de la ciu- dad : para que removiendo de ella el rigor de Vulcano con sacrificios y actos religiosos , parezcan estar seguros los edificios del temor de los incendios; y á Marte dándole su Templo fuera de la ciudad, no habrá guerras ni discordias civiles ; antes será defendida de los enemigos , y libre de los peligros de la guerra. También á Ceres se la dará Templo fuera de la ciudad , adonde las gentes no necesiten ir sino para ofrecer sacrificios ; debiendo tratarse este lugar casta y religiosamente , y con santas costumbres. Finalmente , á los demas dioses se les elegirán para Templos áreas proporcionadas á la calidad de sus sacrificios. 5 3 En el tercero y quarro Libro daré las reglas para la construcción de los Templos, y simetrías de sus áreas; porque me ha parecido tra- tar primero en el segundo de los materiales que se han de prevenir, de qué condiciones sean, y cómo deben emplearse; pasando después á ex- poner las conmensuraciones de los edificios , los Ordenes , y cada espe- cie de simetría ; dándolo todo explicado en Libros particulares. o AR- 2Ó ARCHITECTÜRA DE M. VITRUVIO FOLIÓN. LIBRO SEGUNDO. PROEMIO. I lEl Architecto Dinócrates * , fiado de su capacidad y estudio , quando Alexandro iba conquistando el mundo * , partió de Macedonia al exército, solícito de la Real protección. Tomó en su patria de los parien- tes y amigos algunas cartas de favor para los áulicos y principales de la corte, á fin de introducirse con mas íácilidadj á los quales , que le reci- bieron cortesmente, suplicó le presentasen quanto antes á Alexandro j pero aunque se lo prometieron , lo dilataron algún tiempo esperando ocasión oportuna. Creyendo Dinócrates que le burlaban, se aconsejó consigo mis- mo para el intento. Era de estatura hidalga, de rostro agradable, y de la mayor magestad y gentileza. Confiado, pues, en estos dotes natura- les , se quitó sus vestidos en la posada , untóse todo el cuerpo de acey- te , púsose una corona de álamo en la cabeza , cubrió su hombro iz- quierdo con una piel de león , y con su clava en la mano derecha , se fue á presentar delante del tribunal de Alexandro , que á la sazón estaba administrando justicia. La novedad atraxo la atención de la gente que es- taba delante , de manera que el Rey le vió , y admirado , le mandó ha- cer paso para que se acercase j y preguntándole quien era , respondió : ó’oj’ Dinócrates , Arcbkecto Macedón , que te traigo invenciones y obras dignas de tu grandeza. He formado un modelo del monte Athos, en figura de 1 Asi le llaman Valerio Mixiroo , Atnmíano Mar- cha fiase rirum fsriri se exprese ser señor de todo el ceüno y Solino : Piinio unas v^s le llama Dlnochires , mundo , y que Alexandro lo fuese jamas. De una pe- nombres. Acaso parte de esta variedad pudo nacer de quando dccia de ellos Justino i6, 5 , Cum rerum foi'f haber Alexandro fundado dos Alexandrias, como vemos reiirur Aibenifnm, Otro tanto dice de los Tebanos 8, I. en Justino ex Troge 12,5; Curcio 7 , y Arriano. Gru- Lo mismo Piinio 6,2), de los Etiopes. Vease Tácito LIBRO II, PROEMIO. 2/ de varón ^ , que tiene en su mano izquierda una gran ciudad , y en la ^ derecha una taza , en que reciba todas las aguas 'de los ríos que hay en él , para que de alli caigan al mar ^ II Agradóse Alexandro de la idea, y al puftto preguntó, sí había por alli campos que pudiesen proveer de grano la ciudad. Sabido que no los había, y que debia venir todo de transporte, le dixo : Bien veo, Dinócrates , lo noble de tu pensamiento , y me place en extremo pero también considero que quien en tal sitio estableciese una colonia , baria muy poco honor á su juicio : porque asi como nacido un infante , sin la leche de la nutriz no puede mantenerse , ni caminar por grados á la edad adulta-, del modo mismo una ciudad sin los campos , y la abundancia de sus frutos j no puede tomar aumento , ser freqüentada de naciones , ni aun mantener sus habitantes. Por lo qiial, quanto conozco digno de mérito el modelo , tanto juzgo impropio el sitio * sin embargo quiero quedes en s mi compañia , para aprovecharme de tu ingenio en otra parte. Desde en- tonces siguió Dinócrates al Rey , y le acompañó hasta Egipto , donde advirciendo Alexandro un parage por naturaleza seguro para un puerto de mar, gran proporción para el comercio, campos fecundísimos de gra- no por todo el Egipto , y las grandes comodidades del caudaloso Nilo, le mandó edificar una ciudad , que de su nombre la llamó Alexandría. III Dinócrates, pues, favorecido de su rostro y gentil estatura, se fabricó su fortuna; pero á mí, ó Cesar, no me dió la naturaleza buen talle , los años han desfigurado mi rostro * , la poca salud me ha quita- ^ do las fuerzas : asi , porque carezco de estos auxilios , espero conseguir vuestro favor con mis estudios y escritos. Habiendo , pues , tratado en el Libro primero del oficio y leyes de la Archltectura, de los muros, y distribución de los solares en su recinto , pedia el orden explicar ahora las proporciones y simetrías que corresponden á los Templos , y a los edificios públicos y privados; pero he pensado no hacerlo, sin tratar an- tes de los materiales , con los quales , combinando estructura y madera- ge , se forman los edificios: qué propiedades tienen las obras; y final- mente , de qué principios se componen. Pero antes de empezar la expli- cación de la naturaleza de las cosas , daré noticia del origen de los edi- ficios , y cómo se fueron adelantando las invenciones ; en lo qual iré si- guiendo los pasos de la antigüedad ’ , ya tomando de la naturaleza de i ca- 3 Plutarco, Estrabon y otros dicen, que la figura que Dinócrates presentó í Alexandro, era retrato de este. 4 Teófilo Gjlaim debió leer muy precipitadamente a Vitrüvio , quando en sus Erreres de ios Arebiteítos pag. 7 dice, que Alexandro despreció la fundación de un» ciudad en el monte Athos , como Dinócrates le pro- ponía, por no haber aguas en él. I Sin embargo de esto, leemos en Heródoto 7, Kum. lói , que en el Athos habia cinco ciudades. Lo mismo escribe Tucídides 7 , Num. 27, Vease también principio de la sociedad humana , es una narrativa sin fundamento ni verosimilitud alguna , en la qual van acordes todos los escritores Gentiles. Ko me causa esto tanta maravilla, como el que sigan este mismo camino, y se acorden con los Gentiles en esta parte muchos de los escritores modernos. Los que tenemos conoci- miento del verdadero Dios , y principio dei mundo por las Sagradas Letras , leeremos dicho Cap. solo par» darle gracias de habernos comunicado gradosanaente la verdad que quiso tener velada i los Gentiles , por otra pane tan instruidos en las ciencias humanas. Ko es iovercsimil que Hesiódo , Ovidio y otros , tomasen 2 ^ archItectüra de M. vitruvio cada cosa j ya de los que con sus escritos y preceptos nos dexaron no- ticia del principio de la sociedad humana , y de los descubrimientos he- * chos : lo que expondré según me lo han enseñado capítulo primero. Del principio de los edificios. I I-jos hombres en los antiguos tiempos nacían en las selvas , grutas y bosques como fieras, y vivían sustentándose de pastos silvestres. Sucedió en una ocasión encenderse cierto bosque á la continua confricación de sus arboles y densísimas ramas en una tempestad de vientos. Espantados del fuego y su voracidad los que por allí vivían , huyeron al punco ; pe- ro mitigado después , se fueron acercando ; y advirtiendo ser de una gran comodidad para los cuerpos, añadieron nuevo pábulo al fuego que quedaba , le conservaron , y fueron convocando otras gentes , á quienes por señas iban informando de las utilidades del fuego. En este congreso de personas , comenzando á formarse de nuevo modo las voces , con el uso ordinario repetido , fueron estableciendo los vocablos conforme les ocurrían ; después, significando con algunas palabras las cosas mas usua- les , comenzaron á hablar , todo por acaso y fortuitamente , establecien- do para ellos su idioma. 2 , Habiendo, pues, por la invención del fuego tenido principio en la antigüedad los concursos entre los hombres , la vida común y fre- qüencia de muchos en un sitio ; teniendo por naturaleza , á diferencia de los otros animales , el no caminar inclinados a la tierra , sino rectos y elevados para ver la magnificencia del cielo y astros 5 como también, hallándose aptos con sus manos y articulaciones para tratar fácilmente quanto querían, empezaron unos á disponer sus cubiertos de ramas: otros á cavar cuevas á la raiz de los montes : algunos imitando los nidos de las golondrinas y su estructura, con virgúleos y lodo hicieron donde gua- recerse ; otros finalmente , que observaban estos abrigos , adelantando un poco mas sus invenciones , iban de dia en día erigiendo menos mal arre- gladas chozas : asi , que siendo aquellos hombres de imitadora y dócil na- turaleza , gloriándose cada dia de sus invenciones , se enseñaban unos á otros las nuevas formas de las casas que levantaban \ y exercitandose los ingenios en estas emulaciones , las iban de grado en grado mejorando de gusto. 3 Primeramente plantaron horcones , y texiendo los vanos con ra- mas , y cubriéndolas de lodo , formaron sus paredes. Otros cortando te- pes, 8 Como Vitruvio trata ei! este II Libro de los ma- instruir mejor al principiante en la doctrina Vitruviana terialcs para toda especie de edificios , y de las mane- sobre varios puntos , en que ios demas interpretes van ras de edificar Griegas y Latinas , lia sido necesario di- á obscuras y equivocados , siendo como son , cosas de latar algunas Notas mas de lo acostumbrado , á fin de suma importancia. LIBRO ri, CAPÍTULO I. 29 pes , y secándolos , iban aleando paredes , travadas con algunos maderosj y para precaverse de lluvias y soles, lo techaban de canas y hoja. Pero porcjue techos semejantes no podian sufrir las lluvias continuadas , ele- vando caballete, y cubriendo de Iodo los tejarozes inclinados, iban des- viando las aguas. 4 Que todas estas cosas hayan tenido el origen referido lo pode- mos colegir de que aun en el día ' las naciones extrangeras hacen sus habitaciones de dichos materiales, como en Galia, España, Lusitania y Aquitania, donde las cubren con tablicas de roble , ó con paja. Los de Coicos en el Ponto, por la abundancia de selvas que tienen, ponen llanos en tierra troncos enteros de arboles á una y otra mano , dexando entre ellos tanto espacio quanto sufre su longitud , á cuyos extremos van atra- vesando otros que cierran el espacio de la habitación. Luego ponen otros encima á los quatro lados alternativamente , que van formando los ángulos con su travazon : y creciendo asi las paredes á plomo de los troncos de abaxo , elevan torres bien altas ■, cerrando después los intersti- cios de los maderos con zoquetes y barro. De la misma suerte forman la techumbre con maderos atravesados , cortando lo sobrante á sus extre- mos , y contrayendo el espacio de tronco en tronco. Prosiguiendo de este modo las quatro paredes , van formando una especie de pirámides en lo sumo ; y cubriéndolas de hojas y lodo , concluyen los techos de tales corres á manera de bóveda , siguiendo su inculta costumbre. f Por el contrario , los Frigios , que habitan en pais llano , care- ciendo de maderos por falca de bosques , escogen algunas colinas natura- les j y las ahuecan en medio : abren varias calles , y dilatan las habita- ciones quanto sufre la naturaleza del sitio : encima ponen sus maderos, unidos en punta al medio como pirámide , vistiéndolos de cañas y dife- rentes henos : y finalmente lo cubren todo con cantidad de tierra ; con lo que logran unas habitaciones calientes en invierno , y frescas en vera- no. Algunos cubren también sus chozas con enea. Y finalmente , las de- mas gentes y naciones disponen sus cabanas para habitar , poco mas ó menos, del modo referido. También podemos observar que en Marsella los techos de las casas no son de teja , sino de lodo amasado con paja. En Atenas el Areopago cubierto de Iodo se conserva todavía para memo- ria de su antigüedad. Igualmente la choza de Rómulo en el Capitolio so- bre I Quando Vitriivio escribía se usaban sin duda las de Atenas, choza de Rómulo sobre U Roca, España, chozas en todas panes, de ia misma suerte ejue se usan Galia , Lusitania &c; pues mucho mas antiguos Tucron ahora , )- se habrían usado desde el principio dcl mun- los_ prodigios Archicectónicos de Babilonia , Egipto , yenit de que por Jas chozas haya empezado toda Archi- dudar las santas Escrituras , U Historia profana , y aun lectura , como suponen Fclibien, Laugier , Frezier , Mi» muchos de los mismos monumentos todavía existentes, lizia , Fossati y otros muchos. Podría esto concederse luchando con millares de años , rigores de! tiempo , y (aunque también es falso) de los Ordenes, ó dcl pri- barbarie de injustos posesores. La Architeaura simple mero de ellos ; pero quando estos tuvieron principio sin Ordenes de colunas v demas ornatos es tan antigua en Grecia , y fiicron reducidos á Arte , tenia la Archi- como el mundo ; y la misma antigüedad tienen sin duda lectura llana y sin colunas muchos siglos de edad. Las las chozas , siendo , como son , hijas de la pobreza. Pero nciicias históricas sobre el origen de la Archítectura , este es punto que se ventilará en campo mas libre que que no se derivan de ios Libros sacres , convencen poco, el de una Nota, Álenos convencen ios e.tempiares de Marsella , .ñreopago H 30 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO bre la Fortaleza sacra, cubierta de henos, nos puede manifestar el modo » de fabricar antiguo *. 6 De estos exemplares que nos quedan de los antiguos edificios po- demos inferir no haber sido otro el modo de edificar en los primitivos tiempos. Pero como después, continuando este exercicio, se agilitasen las manos en la práctica de edificar , y hallasen los hombres ingeniosos con el mismo exercicio varias arces, perfeccionándolo todo la industria, los mas diligentes y adelantados vinieron á llamarse artífices. Con estos principios, habiendo la naturaleza dotado a los hombres, no solo de sentidos como á los demas animales, sino también armadoles la mente con razón y dis- curso, sujetando los brutos á su dominio, comenzaron con la construc- ción de fabricas á extenderse poco á poco á las demas arces y disciplinas, conduciendo la naturaleza humana de una vida feroz y campestre á la civil y política. Después de esto , acopiando animosamente materiales , y tomando pensamientos mas altos, sacados de otras muchas arces, comen- zaron á levantar, no ya chozas y cabanas, sino casas con cimientos, con las paredes de ladrillo ó piedra , correspondiente maderage , y su techumbre de cejas : luego extendiéndose el discurso con nuevas observa- ciones en el estudio , fueron reduciendo á reglas y preceptos de simetría lo que hasta alli había sido arbitrarlo , y á placer de cada uno. Obser- vando finalmente las abundantes producciones de madera que la cierra da- ba, y demas materiales para los edificios, las aumentaron con el cultivo, y crecidas , las destinaron al gusto y comodidades de la vida humana, con el auxilio de las arces. 7 De estos materiales explicaré ahora , como mejor pueda , quáles sean los mas aptos para los edificios , y quáles sus calidades y virtudes. Pero si alguno me disputare el orden de este Libro , creyendo debia co- locarse primero que el antecedente •, para que no piense que fue falca de advertencia , le prevengo en esta forma. Escribiendo yo este tratado de Architectura , destiné el Libro primero para referir las ciencias y discipli- nas que la adornan : separar con divisiones sus especies j y finalmente las partes que la componen j de modo que dexé alli establecidas las circuns- 3 tandas que deben adornar un Architecto Luego con razón , si tracé en el primer Libro del objeto del Arte , vendré á tratar en este segundo de los materiales y sus usos ; porque en él no se refiere de qué partes se componga la Architectura , sino del origen de los edificios , de su pro- moción y progresos , hasta llegar de grado en grado al estado presente. Asi que siguiendo el debido orden, este es el lugar correspondiente ai pre- sente Libro. 8 Vuelvo ahora á mi proposito , y voy á tratar de los materiales aptos a la construcción de los edificios , de qué modo parece producirlos la naturaleza, y con qué mixtión de los elementos se formen, de mane- ra 2 He estimado superfluo el dar dibuxadas estas ca- siguiendo la narrativa del texto, bañas , como hiciyon los otros comentadores , pues 5 Al fin del Lib. III habla Viituvio mas por roe- LIBRO II, CAPÍTULO II T III. 31 ra que todas estas noticias queden claras y perceptibles á mis lectores j pues es cierto que ninguna especie de maderas , cuerpos , ni otra cosa puede nacer ní sujetarse á nuestros sentidos , sin el congreso de los pri- meros principios : ni tampoco podemos explicar bien la naturaleza de las cosas por los preceptos de los Físicos , si no se demuestran con sutileza su razón y causas , de qué modo , y por qué fueron asi criadas. CAPÍTULO II. T)e los principios de las cosas , según las opiniones de los Filósofos. p Primeramente Thales dÍxo que el agua era el primer principio de las cosas Heráclito Efesino ( á quien los Griegos por la obscuridad de sus escritos llamaron scótinos ) dixo que era el fuego. Demócrito y su sequaz Epicuro dixeron que eran los átomos , que los nuestros llaman cuerpos indivisibles , y algunos, individuos. Pero la escuela Pytagórica al agua y fuego anadió el ayre y la tierra. Asi que Demócrito , aunque en confuso, ya lo anunció i y el llamarlos cuerpos individuos parece fue, porque siendo partículas desunidas y de por sí , no pueden recibir daño alguno ni destrucción, ni tampoco dividirse en partes menores ^ sino que perpetuamente retienen consigo una eterna consistencia. Parece, pues, que del concurso y conglobación de estos corpúsculos se forman y nacen to- das las cosas. Siendo estas por naturaleza de infinitas especies, he juzgado conveniente declarar la variedad y diferencia de sus usos , y de que cali- dades sean en los edificios para que instruidos de ello los que quisieren edificar, no cometan error alguno, sino que puedan prevenir los materia- les de buena condición para las obras. CAPÍTULO III. De los ladrillos. 10 T'rataré primero de los ladrillos, y de la tierra de que se de- ben fabricar. No se formarán de lodo que tenga parte alguna de arena fina ó gorda , ni guijas j porque serán pesados , y puestos en la fabrica los deleznan y disuelven las lluvias : asimismo la paja que se mezcla en el lodo no trava por su aspereza. Haránse, pues, de cierra blanquecina gre- do- 1 Por frinilfia ¡it Iji tisis encendían loe antiguos en el Lib. I , Cap. 4 parece se inclina mas á la secta una snjíerii ^ts/ssctí , ó sea printipii snjttsiit <, de que elementar, que i la Cispiscsüir ó itesnissi.a \ bien que provienen ó resultan los entes naturales. Qual sea esta se diferencian poco. Véase Dic^cnes Lacrcio i» fí/a Zt- materia esta todavía sin averiguar. Los Filósofos mo- nonU. Juan Van-Helmoni es el único, que yo sepa , de demos parece conspiran con Leucíppo , DeniOcrito y los modernos , que sigue la sentencia de rbalcs Isli- Epiíuio , que la quisieron tcomss. Vitravio aqai , y iesio. 32 archítectura de m. vitruvio dosa j ó de almagre , ó bien de arena-macho ’ ; porque estas masas por su morbidez gozan tenacidad , no son pesadas en la fabrica j y mas fá- cilmente se colocan en ella. Se harán por primavera y otoño j para que se vayan secando con lentitud y a un tenor mismo j porque los fabrica- dos en el estío son malos, á causa de que desecada con la fuerza del sol la cara exterior , hace que parezcan secos no estándolo ; y secándose con el tiempo, se retiran, y se quiebra la parte ya seca; de que se sigue quedar todos resquebrajados y de poco provecho. 1 1 Los mejores serán los que se fabricaren dos años antes de em- plearse , no pudicndo secarse bien en menos tiempo pues si se emplean recientes , y antes de estar perfectamente secos , sucede , que permane- ciendo firme el revoque de la pared, y contrayéndose los ladrillos quan- do con el tiempo se secan en la fabrica , y hacen asiento , no pueden conservar el mismo puesto que el revoque, sino que con el retiro de su contracción , se desunen y separan de él. Separado el revoque de Ja pa- red , siendo delgado , y no pudiendo sostenerse por sí solo , se rompe. Hasta las mismas paredes padecen con el intempestivo asiento. Por esto los Uticenses ponen en obra los ladrillos quando están ya secos de cinco años , y con la aprobación del Magistrado *. la Rácense ladrillos de tres especies: al primero llaman los Griegos didoron del qual usan los nuestros, á saber, un pie de largo, y me- dio de ancho De las otras dos especies usan solamente los Griegos , y son el que llaman pentádoron , y el tetrádoron. La palabra doran en len- gua Griega significa el palmo , derivado del hacer regalos y presentes, que también se llaman doran-, pues el regalo siempre se presenta con las palmas de las manos : asi , el ladrillo que tiene cinco palmos por cada la- I Traduzco artna-macbo las palabras tn^tículo sibultnf. Qual sea esta arena , ó jáMp itniíbo de los antiguos , es para mi incógnito. Varias veces nombra Vitruvio cl ra- iiihx linas ie llama sucho , sábulo solutus : otras mucho, como en cl presente lugar ; y otras sábulo solamente. Siendo este sábulo mucho apto pata hacer ladiillos, no debía de ser arena , sino tierra ; y aunque tuviese alguna parte arenisca , ó seria esta de naturaleza terrea . ó á lo menos , de calidad que travasc bien con la tierra en que estaba. Vease Plinio , 14. Seria muy útil que los Mineralógicos hicieran algunas investigaciones, para ha- llar este sábulo y sus dilércnclas. z Advierto ahora para siempre , que en qualquiera parte que Vitruvio nombre el ladrillo , sin añadir la ca- lidad de crudo , iiscuceo , ú otra , se debe entender pre- cisamente áel crudo que llamamos adobe. El hlarques Galiani , pag. 74 de su Vitruvio Sota 2 , se enredó en este punto , sin dar razón congruente. Lo que dice no merece crédito alguno. Los Latinos llamaban al ladrillo cocido sesea, láser eocsus , ¡utír tessaceus , y aun seguía', bien que este ultimo nombre solo convenía a los ladri- llos muy grandes , y que solían emplearse en pavimen- tos al descubierto , en cubierta de canales ó conductos, y casos semejantes. La causa de no hallarse en las rui- nas antiguas de Roma ladrillo crudo , habiéndole usado los antiguos, es, dice Scamozzi, forijue se cociesen en ¡o¡ incendios ifue padeció- la ciudad en variar Tiempos. iPjsuM teneatis awíiii La verdadera causa se vera en el Cap. 8, >umeros 33 y 54, y allí la Sota I9. 3 Didoron significa dos calmos , entendiéndose de los menores , esto es , quatro dedos cada uno ; y asi el ladrillo dídoro tenia ocho dedos de ancho. Los Latinos llamaban palmus á los quatro dedos de la mano unidos, y este palmo era la quarta parte dcl pie. El mismo palmo tenían los Giicgos , y le llamaban dároii: de que tomaron nombre los tres tamaños de ladrillo que usaron. El Códice Sulpiciano pone lichum en vez de didoron : la tengo por lección espuria , aunque cl significado no sea diverso, siendo lichus el que llamamos xeme, 4 Aqui varían algunos Códices y ediciones. Lo mas probable , y para mí cierto , es deberse leer longum pede, ¡acum semipede, y á esta lectura corresponde mi versión. En los Códices Vaticanos , en el Sulpiciano, y en Plinio se ice: longum sesquipede, larum semipede. Mo vióme á esta corrección cl no haber podido descubrir en ninguna ruina antigua ladrillo alguno triplo de nin- gún tamaño, como leen dichos textos con Plinio, esto es, largo pe j medio, y medio de ancho. Al contrario, del ladrillo duplo y aun quadrado se halla mucho; aun- que los antiguos usaron mucho mas el ladrillo triangu- lar que ningún otro , como diremos luego. Los Romanos usaren también ladrillos duplos , de dos pies de largo y uno de ancho, y aun tal vez majo- res: pero era en fábricas muy grandes, cuyos arcos nece- sitaban de mucho espesor, ó por su mucha luz, ó por sostener mucho peso. Los ladrillos quadrados no se usa- ron entre los Latinos sino es en pavimentos, como se di- xo en la Nota 1. Vease la Nota 5 al Cap. 10 dcl Lib. V. LIBRO II, CAPÍTULO III. 33 lado se llama pentádoron , y el de quatro tetrádoron. Hacen las obra» públicas con el pentádoron, y con el tetrádoron las particulares Para con s estos ladrillos se hacen otros llamados medios-ladrillos * , los quales se « sientan en la fábrica alternativamente > esto es, una fila de enteros y otra de medios , y prosiguiendo asi en ponerlos á nivel por ambas partes, quedan las paredes bien travadas j y los medios-ladrillos sentados sobre las juntas de los enteros concillan firmeza al muro, y no hacen mala vista. 13 En Calentó de la España ulterior, en Marsella de la Galia , y en Pitaña de Asia ’ se fabrican unos ladrillos, que una vez secos, no se 7 hun- ) Es , en mi sentir , un error crasísimo el de los de ladrillo triangular, como la habia observado, que imaginan , que estas dimensiones del finníánon y Pero sin embargo de esto , Vitruvio no hace men- 6 Medios-ladrílios , esto es , pata el fentádman , de porque se introduMron después , por la mala interpre- dicí dedos por cada lado i y para el temíitran , de tacion de este mismo paso , ó porque estos ladrillos no ocho. Vease la Lámina lil, fg. i , letras D E. se fabricaban asi, sino que resultaban de los quadrados. Creyó el Marques Galiani que estos medios-ladrillos, partiéndolos por la diagonal después de cocidos , como «miíárrrej, eran paralelepípedos, proporcionados respec- tengo observado. Esto era cosa accidental; pues he tivamente al ftittíieran y tendiajon , es í saber , iguales encontrado algunos de ellos , que por lo desigual de í ellos en la^o , y su mitad en ancho. Engañóse sin los lados , se conoce no fueron antes quadrados sino travazon en la pared , supuesto que se debian colocar Seria muy conveniente fenOVar el uso de estos la- en ella con la cara estrecha i fuera , y no a! contrario drilles triangulares , siendo necesarios en las obras cir- ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO hunden en el agua : esto parece posible , porque la tierra de que se for- man será de la naturaleza de la pómez, que por ser tan ligera, después de penetrada del ayre , no admite humor alguno. Asi que siendo ligera y porosa la tierra, y no recibiendo en sí ninguna humedad, por grande ó pequeño volumen que forme, es naturalmente sostenido del agua como la pómez. Estos ladrillos son muy útiles , porque no agravan los edificios con su peso j y quando se hacen no Ies perjudican las lluvias. CAPÍTULO IV. T)e la arena , y su elección para el mortero. 14. En las obras cementicias * lo primero que se ha de procurar es buena arena para la mezcla del mortero , que no tenga tierra alguna. Las especies de arena mineral son negra , blanca , roxa , y carbúnculo La mejor de todas estas será la que rechinare estregada con las manos ; lo qual no hará la que tuviere parte de tierra , por carecer de la aspere- za. Será también buena , si puesta sobre un lienzo cándido , no dexare tierra ni señal de mancha. Si no hubiere cavas de arena , se tomará de los rios, ó se cernerá del cascajo. Podrá también usarse la de las playas del <]usda convencido en nuestras MmnUi rair» U Vidii de yUrürle. Qué ciudad de España fuese Calcnre no me consta. Acaso debe leetse Cálete ó Caliere , antiguo pueblo de Andalucía , según Plinio 3 , i. De Mojtia, ciudad tam- bién de Andalucía, se halla mas noticia en los Geógrafos antiguos , y la citan Teopompo apud See/ibaniirK , To- lomco y otros. Este ultimo Geógrafo la llama láaxilva, y algunas ediciones de Plinio, de lo qual pudo introducirse en los Códices Vitruvianos la lección co- miin. Lo cierto es , que la variedad con que en los Códices MSS. de Vitruvio se halla este pasage, muestra basiairtemenie haber sido alterado por algún copiante que intentó corregirle. Bernardo Aldtete en sus Orígenes de la lengua Erpa- neU Líb. 3 , Cap. ii , hace memoria de los ladrillos de Massia ; pero nada dice de su materia. Resultaría suma utilidad al público de restablecer estos ladrillos; siendo cosa fácil í los Mineralogistas hacer algunas investiga- ciones sobre ello. I La estructura cementítU, que podríamos llamar ma- z,a£Bte , ú hormigón , se componía de mortero común y piedra de figura irregular, llamada de los Latinos latmtn- rum ó (oemenra. Usábase mucho eo ios cimientos de los edificiets (en los de ^ua siempre) donde se podía apiso- nar, siendo como era de piedra menuda. Los restos de la antigüedad Romana nos ofrecen un sinnúmero de estos exemplares . con espondicntes a la descripción que de esta estructura hace Vitruvio. Sus piedras son ordinariamente desde una hasta rres libras ; están tan anegadas en el mortero , que seguramente ocupa doble lugar que la pie- dra. Esta es casi coda de la dura que en la Kola 1 a al Cap. 5 dei Lib. I, pag. 19 llamarnos sílex ordinario. Esta estructura eementítu era la misma que 'a ¡n- ííerra que explicaremos en el Cap. 8 , sin otra dilcien- cia, que en los cimientos donde se podía apisonar, se arrojaba ia argamasa de mortero y piedra sin orden par- ticular, en confijso y á piedra perdida como dicen; pero en las paredes se cuidaba de darla algún orden , como diremos en dicho Cap. 8 , Nota 2 sobre la voz iiuérísata. Los Latinos la llamaron snucrura caemenritia , porque sus piedras son los segmentos, cascos ó ripios que resultan de los desbastes de piedras mayores , recogidos en las cameras y talleres , llamados rocalla. A estas piedras irre- gulares llamaban incena caementa, como se ha dicho, y í la pared hecha de ellas fatíes caemensitias. Por io qual pa- rece haber equivocado el nombre Latino el traductor del Génesis en nuestra Vulgata , quando Cap. 1 1 , v. 5 dixo : venite faciamus láseres , es coquamus eos igni : habucriinsqne laeeies fte saxis , rr liitumen pro CMMESTO, El betún r.o pudo servir de piedra laentemum, pues sirvieron de ella los ladrillos , sino de mortero , como en los muros de Ba- bilonia y ottas partes. Vease Phiion Hebreo en su Libro De la confusión de las lenguas : Paulo Orosio Hissor. Lié, 2 . Cap. 6 : Plinio 55, 13: Justino i , 2 , y otros. Esta es- tructura apisonada se demuestra en la Lámina IV, fig. 2. 2 De lo que dice aquí Vitruvio , en el Cap. ó , y en el 1 dcl Lib. VIII se deduce, que los antiguos cono- cían y distinguían dos especies de carbúnculo : el uno era pora los edificios tan bueno como la puzolana ; y de este traca el Autor en dicho Cap. 6 : el otro no se gas- taba en edificios. El primero parece era una especie de ceniza que resultaba de algún material combustible, actuado lentamente por fijcgos subterráneos , como diré en el mismo Cap. 6 , Kota 8. El segundo era tierra arenisca , ó arena terrosa natural , y el mismo que nombran Plinio 17 , 20 y 4, donde abiertamente dice que es tierra , y ios demas escritores de Re rusi'sca. No seria inútil que los Mineralógicos Toscanos die- ran algún paso en busca del primero de estos dos car- búnculos, como can apto para todo género de edificios. LIBRO II , CAPÍTULO IV. 3 5 del mar ; pero esta tiene el inconveniente de secarse con dificultad en la fabrica , y la pared de esta arena no puede cargarse de presto y sin de- xarla descansar con intermisiones ; por cuya misma causa no es buena pa- ra bóvedas. Tiene otro inconveniente , y es que las paredes de esta are- na escupen el salobre , que hace caer quanco revoque se les ponga. Pero la de mina se seca brevemente en las obras, no perjudica á los revoques, y sufre las bóvedas ; bien que estas calidades las tiene recien sacada de ía minaj porque si se dexa mucho tiempo fuera, cocida del sol, luna y escarchas, pierde el vigor y se hace terrosa; por lo qual si se pone en la fabrica , no puede tener las piedras , sino que se desatan y van cayen- do ; y las paredes no tienen fuerza para mantener el edificio. Esta arena recien sacada de la mina , aunque tiene todas estas buenas circunstancias, no debe con todo eso emplearse en los revoques ; porque su mortero , aun mezclándole paja , no se seca sin resquebrajarse , por ser muy pin- güe y vehemente. Pero la de rio , como menos pingüe , recibe en los revoques tanta firmeza como la obra signina ^ , si se bate bien con ma- s zuelos. CAPÍTULO V. De la cal , y elección de la piedra para cocerla. JiLlegida la mejor arena para el mortero, se ha de poner no me- nos diligencia en la cal , haciéndola de piedra blanca , ó de pedernal ' La de piedra densa y dura será mejor para fabricar : la de piedra mas porosa, para los revoques. Después de apagada * , se liara el mortero en * esta 5 oirá j¡¿n¡ii4 se llamaba el suelo de cisternas , U- 1 Vease la Nota 12 ai Cap. 5 del Lib. I, don- gos artificiales , arcas de agua , aqUeductos > baños y de expliqué lo que es el lilex ó pedernal de los Ro- demas receptáculos. Se hacia de argamasa compuesta manos. de cal , arena ó puzolana , polvos de ladrillos , y cas- £1 compendio antiguo anónimo de Archltectura, qtii;o de ladrillo cocido en vez de piedra. Constaban artic. 9 tratando de la piedra para cal, dice; Calx . . . estos suelos de varias capas de dicha mezcla , sin otra de alio saxo , reí riinirthú , aur lolambino fiuviarit'i co- diférencia que la de tener la inferior casquijos de ladri- quitur , aut rubro , aur ípongia : quae tnim ex ípisso er lio cocido mas grandes que las superiores ; de manera, duro saxo , uriliter structuris eonveniel : quae aiiiein ex que estaban graduadas con mucho discernimiento. La ptuloso , aui exiUore lapide fuirir , com-eniet operi rec- capi superior inmediata al agua era de un estuco finlsi* lorio. Acaso en tiempo de este escritor se hacia cal en mo, en que parece entraban polvos de marmol en lugar Roma ( en donde ciertamente escribió ) de todas estas de arena ó puzolana , bien que acompañados de polvos piedras. En el día no se gasta otra cal en Roma que de ladrillo cocido muy finos. Todo lo he examinado de piedra Tiburtina ó dcTívoli, de que trataremos en prolixameote , y aun hecho análisis , en los aqücductos la Nota 6 al Cap. 7. y receptáculos de agua en la campaña de Roma. Plinio z No dice Viiruvio quanto tiempo necesita la cal ^5, 12 hacia el fin índica en parte esta argamasa misma, para apagarse y confeccionarse en el lago, antes de Llamábase obra ¡¡¡nina, porque en sus principios e! mezclarla con arena , y componer el mortero. El eom- ladrülo que en ella entraba era de Signia ( antigua ciu- pendió de Archítectura citado en la Nota antecedente. 2,6 ARCHITECTURA DE M. VITRÜVIO esta forma : si la arena fuere de mina, á tres partes de ella se pondrá una de cal > incorporándolo todo bien: y si fuere de rio ó mar, á dos par- tes de arena, una de cal ; esta regla es la que debe seguirse en la com- posición del mortero. Si á la arena de mar ó rio se añadiese una tercera parte de polvos cernidos de ladrillo cocido , hará una mezcla de mucho mejor calidad. id La causa de tomar la cal con el agua y arena tanta unión parece ser, porque las piedras están, como los otros cuerpos, compuestas de los quatro elementos : las que tienen mayor porción de ayre son ciernasj las que tienen mas de agua son suaves por el húmido ; las que mas tierra son duras ; y las de mas fuego quebradizas. Si qualesquiera de estas piedras sin cocer se quebrantasen y moliesen , y con arena y agua se hiciese mortero para edificar , ni travaria , ni podria sostener el muro j pero penetradas del fuego en el horno , pierden lo rígido de su solidez primera^ y consumidas y exhaladas sus fuerzas, quedan esponjosas, abier- XIBRO II, CAPÍTULO V. 37 abiertas y vacías de poro. Extraídos de ellas el agua y ayre , y quedan- do el fuego , ahogado éste en otra agua antes que se exhale > toma vi- gor y fuerza, y penetrando el húmido en lo vacío de los poros, se en- ciende en hervores , hasta que salido todo el calor que tenía antes , se enfria. Esta es la causa de que las piedras después de cocidas pesan menos que antes, aunque queden del mismo volumen j y hecha la prueba, se las halla una tercera parte menos de peso. Ahora pues , teniendo la cal el poro abierto , arrebata á sí la arena que se le mezcla, uniéndose mutua- mente ; y abrazando después ambas la piedra al secarse, hacen todos un cuerpo , de que resulta la solidez de los edificios. CAPÍTULO VI. T>el polvo llamado Pozzolana 17 Hay también una especie de polvo de virtud maravillosa , que se cria en los contornos de Bayas , y territorios de los municipios sitos á la fiilda del Vesiivio. Este polvo , mezclado con la cal y piedra , no solo conciba la mayor firmeza á los edificios , sino que aun las obras de mar construidas con él se consolidan debaxo del agua misma. La causa de ello parece ser los grandes incendios subterráneos que hay de azufre, alumbre ó betún en las entrañas de dichos montes , según demuestran las muchas fuentes de agua hirviendo que alli nacen; pues corriendo por las venas de la tierra el fuego y vapor de sus llamas , la vuelve ligera , de forma, que la tova que alli se halla es aridísima y extremamente enxuta. Haciendo conjunto de estas tres cosas ’ que el fuego actuó de una manera misma, luego que toman el agua, se unen súbitamente en un cuerpo, y se endurecen por instantes, consolidándose en el agua de modo, que no bastan á desatarlas ni la violencia de las olas, ni ninguna otra fuerza de las aguas. I Vítruvio no llama fut^Una i esta tierra , sino hajjnj 6 íuvuna, Scncca . Minio, el compendio antiguo de Alchitcctura , y otros posteriores la dan el nom- bre de polvo de Puzol , fulvis fucfolanuí. Ambos nom- bres le convienen. En Roma (no se bolla en otra parte) usan de tierra de sus campos en lugar de arena para componer el mortero , y hace el mismo efecto que la mejor arena. Llamarla también puz-oUnA, por semejanza i la tierra de Puzol en el territorio de Bayas. No dice Vítruvio que en su tiempo se usase en Ro- ma la puzoUüA de su campaña , pero los ediácios anti- guos ccnvcnccn que apenas se us¿ otra arena , i lo me- nos desde el tiempo de Vítruvio hasta el presente. El anfiteatro de Vespasiano , el palacio de los Césares en el monte Palatino , el loro de Nerva , las termas de Tito , de Caraca'la , de Dioclcciano , y otras muchas ruinas antiguas dentro y fuera de Roma casi coevas i Vítruvio , se construyeron con puzoiana en lugar de 38 ARCHITECTÜRA DE M. VITRUVIO 1 8 Que haya incendios subterráneos en aquellos sitios se puede tam- bién colegir de que en los montes de Cuma y Bayas hay muchas cuevas que sirven de sudatorios ^ j en las quales el vapor ardiente que sube de la tierra la va penetrando con su calor y vehemencia , y corriendo por sus venas, viene á salir en aquellas partes, y da no poca utilidad con dichos sudatorios. Refierese también , que antiguamente ardió el monte Vesuvio , y despidió grandísimos incendios de sus entrañas , vomitando las llamas hasta los campos circunvecinos : y la piedra esponja , llamada pómez Pompeyana, parece no ser otra cosa que alguna especie de piedra, que penetrada del fuego, se reduce á la calidad de pómez. Esta piedra esponja que alli se saca no se halla en otra parte mas que á los contor- nos del Etna, y en los collados de Missia, llamados de los Griegos Ca~ tacecaumeni , y acaso en algún otro sitio semejante. 19 Pues si en estos territorios hay fuentes de agua hirviendo, y en las cuevas de sus montes vapores ardientes : asimismo , si consta por las historias que estos lugares tuvieron en otros tiempos fuegos subterráneos que se derramaron y extendieron por los campos ® , parece sin disputa, que la vehemencia del fuego chupó de la tova y terreno toda la hume- dad y xugo , como lo hace con la cal en el horno : por lo qual , jun- tas y unidas en un cuerpo estas cosas, aunque diversas y desemejantes, saciada repentinamente la sed que tienen con abundante agua , se calienta ésta , y aun hierve por el calor que todos tres cuerpos mezclados ocul- tan , y les hace unir estrechamente , resultando del todo un cuerpo cons- tante y sólido. 20 Habrá quien diga que hallándose en Toscana fuentes de agua hir- viendo, «por qué no ha de haber allí también este polvo que consolida las obras aun dentro del agua? Antes que se me haga este reparo, me ha parecido dar la razón según la siento. No en todas las regiones y luga- res hay las mismas especies de terrenos y piedras ; sino que en unos son terrosas, en otros sablonosas , en otros cascajosas, en otros areniscas, y en otros finalmente son varias en todo , y de distintas especies , según las diversas calidades de los sitios. Esto puede principalmente notarse en eí monte Apenino por la parte que abraza las regiones de Italia y Toscana, donde á cada paso se hallan minas de arena j pero á la otra falda de este mon- 3 Vcasc Estrabon Lib. 5 , donde dice, que de estos pozos termales tomó U ciudad de Puzol ó Pozzuolo el nombre Pwríffíi , y Pausan. Lib. 4, Cap. 53. Losreic- ridos sudatorios, que ahora Uainan de rr/raii, están junto al mismo seno de Baj’as, y se usan actualmente , concur- riendo por el mes de Junio muchos enfermos de diversas partes, especialmente los que envía el hospital de la Anun- ciación de Ñapóles. Están cavados en un monte, y su ex- tensión en varios ramales es tanta, que sin guia no es fácil correrlos sin perderse. Los vapores que exbala la tierra, y los que salen de las aguas cálidas que Itay en lo mas adentro de las cavas , hacen sudar copiosamente á los que entran. Permítase esta corta dísresion , ya que es conducente pata confirmar lo que dice Xbtnivio. 4 £1 incendio mas memorable del monte Vesuvio , ítte en el primer ano dcl imperio de Tito , esto es, el 79 de la Era vulgar , en el qual murió Plinio el mayor, sufocado dcl tufo que despedían las /arar (que SOIS las materias líquidas que arroja aquel volcan ) que- riendo examinar de cerca aquel horrible fenómeno. En esta Ocasión quedaron sepultadas debaxo de la arena y guijo que despedía el Vesuvio , las tres ciudades de Her- culano , Pompeya y Estabia descubiertas por nuestro Católico Monarca Carlos III siendo R.cy de las dos Si- cilias , de donde se sacan todavía preciosos monumen- tos de antigüedad. 5 Vease Esttabon Lib. 3, 6 Consta nuevamente de aquí la diícreticia que ha- cían los antiguos del sábulo , arena y giárea, ^'e3sc la Nota 1 al Cap. 5 de este Libro. LIBRO ir, CAPÍTULO VI. monte hacia el mar Adriático ^ ninguna se halla En Acaya , en Asia y demas provincias ultramarinas * ni aun se oye el nombre de arena mi- neral. Luego no en todos los países donde nacen aguas cálidas pueden concurrir las mismas cosas 5 sino que la naturaleza las ha dado fortuitas y de varios modos, no á voluntad de los hombres. Por lo qual , donde los montes carecen de terreno , y son de calidad lapideo-lignea ® , cor- riendo por sus venas la fuerza del fuego , la enciende , y calcina todo lo tierno y menos rígido , dexando solamente lo duro y áspero : y asi co- mo en Campania la tierra tostada se convierte en aquel polvo , en Tos- cana aquella materia lapideo-lignea abrasada se reduce á carbúnculo (am- bas cosas son excelentes en las fabricas, ésta solo en las de cierra, aquella en las de tierra y agua) : pues en Toscana se cria cal materia lapideo- lignea , mas floxa que la tova , y mas sólida que la cierra , la qual re- cocida del todo á la vehemencia del calor subterráneo, se cria en algunos lugares de alli la especie de arena llama carbúnculo. CA- 7 Plinio 55,25, dice !o mismo. Philandro asegura que ha>’ allí minas de arena. Acaso tomó esta noticia vaga de quien lo ignoraba como el, pues yo estoy in- formado de que no las hay. El Marques Galiani dice que Vicente Scamozzi es del mismo sentir que Philan- dro. Ko seria mucho , quando Scamozzi hizo el mayor estudio de abatir las cosas de Vitruvio para engrande- cer las suj-as ; pero realmente Scamozzi no dice tal cosa; antes cica estos pasages de Vitruvio y Plinio , sin opo- ner cosa alguna. De Acaya , Asia y provincias ultra- marinas pone una conjetuia tomada de Pausánias, pero nada conclin’ente. * Esto es , á la otra parte del mar Adriático y Io- nio , hacia Acaya y Asia menor. 8 Los que cotejaren mi traducción al periodo pre- sente con el texto Latino de Vitruvio hallarán acaso que notar , viéndola tan diferente de la que dan los traductores Italianos y Franceses. Pondré aqui todo el pasage, para que cada qual se le traduzca á su modo, quando no le agradase el mío. Dice Vitruvio r irga ^ui- l/Ks ioás nan sunt ittjaai ammas , sed disfosiat maieriae quditssam hihenees , ignh vis fer ejus van4i egredUns^ adarh eim , et quai malla est er renarum exurit , qaid nuiam -aspamm, raUaqiiit ; ¡raque urs in Campanea exasta térra puhit , sie in Hemeria axiacta materia , tffiricur car- haetíulas. Ese auiem iii materiae patestas maliiiir qaam ta- pUas , salidiar quant térra , qao paneras ah ima vehee/eeeeeii vapares adaeea , eeonaiittís taeis pracreatar id gemas arenar, qaae dkiiar (arhuníulus. Las palabras dispasitae mareriat , txcacia materia, materiae patestas tres veces repetidas , parecen signi- ficar algún material resultado de vegetales podridos, como el azabache ; ó bien algunas mirtas de hornague- ra , carbón mineral , ó turba imperfecta , de cuj'a parce combustible exhalado el fiogisco por la acción lenta de fuegos mas profundos , venia á reducirse á dicho car- búnculo ó polvo negro. Esto se hace probable con que Vitruvio da cambien í la madera el nombre de materia: y con que en la Toscana son hoy día freqüentes las mi- nas de azabache , porque en lo antiguo era coda selvas espesísimas. Esta es la causa de que en la Nota 2 al Cap. 4 llamé reetUa al refeiido carbúnculo. 40 ARCHITECTURA DE M. VITRÜVIO CAPÍTULO VII. De las canteras. 2 1 C^ueda tratado de la cal y arena , sus diferencias y virtudes : síguese por orden hablar de las canteras j de dónde se sacan y trans- ’ portan para los edificios la piedra esquadrada ' y la irregular. Halla- mos ser estas de varias y diversas calidades : porque unas son floxas , 3 como las roxas al rededor de Roma “ y las Palienses * , las Fidenates y I las Albanas ® : otras templadas y como las Tiburtinas ^ y las Amiterni- nas. IIBRO n, CAPÍTULO VII. 4I ñas’ , las Soraccinas ® y otras de esta clase. Otras son duras, como las de pedernal Hay aun otras muchas especies de piedras, como en Campa- nia la tova roxa y negra, en Umbría, en el Picentino y en Venecia la pie- dra blanca que se corta con sierra dentada, á modo de madera ’®. De to- das estas canteras las floxas tienen la ventaja, que sacadas las piezas, se tra- bajan con facilidad, y estando á cubierto resisten el peso de la Hbricaj pe- ro si están al descubierto, los hielos y escarchas las demuelen y comen: asimismo, si están junto al mar, las consume el salobre, y no pueden re- sistir á las olas “. Pero la piedra Tiburtina y demas de su especie sufren el peso, y qualesquiera injurias de los tiempos: solo del fuego no se libran, porque tocadas de él, se quiebran y saltan en piezas. La causa es, porque en su natural composición tienen poco de agua y tierra , pero mucho ayre y fuego: por lo qual, estando escasas de tierra y agua, la fuerza del fiaego y sus vapores hace retirar el ayre á las partes interiores de la piedra , y siguiéndole hasta ocupar las cavidades y poros de ella , le in- flama y hace arder , asemejando las partículas de aquel á las suyas. 22 También hay muchas canteras en los confines deTarquinia ”, lla- madas Anicianas , del color de las Albanas , las quales se hallan principal- mente junto al lago deBolséna, y en la Prefectura Statoníense. Estas son muy buenas, porque ni los hielos ni el fuego las perjudican, y son su- fridas y permanentes muchos siglos. La razón es, por tener en su natu- ral composición poca porción de ayre y fuego, agua templadamente, y mucha tierra : así que siendo densamente compactas , ni las ofende la intemperie fria , ni la violencia del fuego las daña. Podemos principal- mente colegirlo de los monumentos que nos restan del municipio Feren- tino con piedra de estas canceras, donde se hallan estatuas grandes muy bien entendidas, otras pequeñas, flores y hojas de capiteles Corintios’"*, trabajado todo con elegancia cuyos fragmentos , siendo antiguos , pare- cen tan recientes como si estuvieran hechos ahora. También los fundido- res los cinco puentes sobre el Tiber, e! sepulcro de C. Ce- cilia Meléia en la Via Apia , el de los Plaiicios cerca de Tívoli , y otros muchos enteros y arruinados. 7 Amiterno era pueblo ó pueblos cerca de Roma en Sabinia , de los quales tomaron nombre estas canteras. Vease Varron De L'm¿. Laiin, pag. 12 , V. 2$ , edición 8 La piedra Soractina se traía del monte Sorac- te, í zz millas de Roma por el norte , entre el Tiber y la Via Fiaminia. Ahora se llama el mente de S. S¡¡- 9 De esta piedra traté en la Nota 12 al Cap. 5 del Lib. I, pag. 19. 10 Plinio Lib. , Cap. zz copia todo esto de Vi- truvio tocante á las canteras y piedras. 1 1 Traduzco , y ne pueden resUtir d Us olas , las pa- labras de Vitruvio ñeque ptrferunt aesriis ; y tengo por agena de la mente del Autor la traducción del Marques Galiani que dice , que no resisten i los calores, A estas piedras no las perjudica el calor del so!, ni aun de un fuego moderado; quien las descompone y consume son los hielos y las olas del mar. Asi por aestus no debe entenderse el calor , sino el embate y hostigo del mar alborotado. De este modo lo entienden Plinio Lib. 56, Cap. 22: Tácito Lib. 15 de sus Anales ; y pare- ce que también Lucrecio Lib. 6, v. 925. ,£qilor¡s exesor murorum ¡ireora propter. Un efecto Vitruvio quiso decir aqui de las piedras Bostas lo contrario de lo que dixo arriba Cap. antece- dente de la cal, tova y puzolana , á saber: ñeque eas Ruceas , rteqne yis aquae potete distolvere. Véase Vegecio Lib. 4 , Cap, 42. 12 Los pueblos Tarquinienses estaban entre los con- fines de Toscana , y los primitivos de Roma , al contor- no del lago de Bolséna. Alli mismo estaba la Prefectura Statoníense, hoy llamada Scatdne, 13 Hubo antiguamente, y hay en el dia varios Fe- rentinos. El presente es el que está cerca de Viterbo, llamado ahora ílcrentino , en cuyas inmediaciones están las canteras Anicianas. 14 Traduzco asi las palabras J^eres et acantbos , por- que no puede dudarse de que Vitruvio quiere signiBcar por ellas las flores y hojas del capitel Corintio. Vease la Nota 18 al Cap. 1 del Lib. IV. 42 ARCHÍTECTüRA DE M. VITRUVIO res de metales para vaciar sus obras tienen la mayor comodidad hacien* ■3 do sus moldes de la piedra referida Y cierto que si estas canteras es- tuvieran mas cercanas á Roma , merecian hacerse de ellas todos los edi- ficios. Pero por quanto la necesidad obliga á usar de la piedra roxa, Pa- líense , y otras circunvecinas á la ciudad , para hacerlo sin error será en esta forma : se cortaran las piedras dos años antes que se hayan de emplear, no en el invierno, sino en el verano, dexandolas estar al des- cubierto : las que en estos dos años tocadas de la intemperie salieren da- ñadas se meterán en los cimientos j las sanas , como aprobadas por la naturaleza, serán buenas y durarán en las paredes exteriores. Esto se prac- ticará no solo en la piedra trabajada, sino también en la de mamposcería CAPÍTULO VIII. n De las diversas maneras de edificar I 2 5 T y oc géneros de construcción son el reticulado ‘ , de que todos 5 usan en el dia, y el antiguo, que llaman incierto De estos el reticulado es 15 Lo propio dice Piinio Lib. 56 , Cap. 22. 16 De aguí consta que la piedra roxa estaba cer- cana a Roma , según dixc en la Nota 2. 17 El mismo expediente leemos en Catón , Piinio y otros antiguos. ^ Anfes de explicar quantas y quales fueron las maneras de estructura ó de construir pared de ios an- tiguos Romanos y Griegos , según nos las describe Vi- truvío, debo prevenir, que lo que de días dice Clau- dio Perrault en sus comentaiios á este Capítulo , es un agregado de desconciertos , muy poco scmajaiues al texto de Vitruvio , meditado con la reflexión que me- rece punto tan impoitantc. Lo iré demostrando en las Notas siguientes eon la brevedad posible. Sin embar- go tuvo Perrault valor para decir con su acostumbrada precipitación , que urU faíü fonet eiu materia en me^or método que tí de Víithvío. Poco menos digo respectivamente de Cesatiano, Ca- poral , Phílandro , Bárbaro , Galiani , Minútulo y otros, con toda ia caterva de Antiquarios y Encyclopedistas que trataron este punto , siguiéndose ciegamente unos i otros , sin el debido eximen de Vitruvio , ni de las fabricas Griegas y Romanas. I El reticulado ha sido mal entendido y peor ex- plicado por todos los intérpretes de Vitruvio , excepto Philandro y Galiani que le observaron en las ruinas del Antiguo. Creyeron que esta estructura constaba de pie- dras esquadradas , puestas de ángulo en la pared , y co- mando codo su espesor de una superíieie á otra. Este es un engaño manihesto en los edificios anriguos i pues el reticulado se componía de piedras pequeñas , según dice Vitruvio , en figura de pirámides quadrangulares , cuya base no excede de unos quacro dedos en quadru. La calidad de la piedra es coda de las floxas arriba nom- bradas, y mas de la roxa que de las demas. La base de las piedras que forma la red Cdeque tomó el nombre) ó cara de la pared, está amolada exactamente, y aviva- dos sus ángulos V filos para mayor unión y hermosura de la obra. Las piedras no son mas largas que hasta medio píe , y nada mas entran en la pared ; pues su macizo es siempre, ó de la estructura ccmenticia que ex- plicamos en el Cap. 4, Nota 1 , pag. 6 de ladrillo roto tomado ai parecer de otras fabricas demolidas. También he visto algunos rctículados de ladrííiejos pequeños quadrados , los quales puestos como si fueran piedras, forman la red con sus Juntas, al modo de nues- tros azulejos en los pavimentos. Son tantas las tuinas y edificios aun existentes en Roma y su campana de estructura reticuiada , que seria molesto el referirlos. Pero es digno de notar , que sien- do esta esctuctura hermosa y agradable á ia vista , no obstante sofian muchas veces tos antiguos cubrirla de revoques y enlucidos bien gruesos , estucos , pinturas &c ! cosa que habiéndola observado en diferentes oca- siones y lugares , nunca dexó de maravillarme , sin po- der entender el motivo de que pusiesen tanta exactitud y trabajo en el reticulado que debía quedar cubierto del jaharrado. La estructura reticuiada se demuestra en la Lámina IV, fig. i. z La estructura iniiertí solo se diferenciaba de la cementicia, descrita arriba Cap. 4, Nota 1 , como la especie del genero; á saber, que la incierta también cta cementicia , por componerse ambas de piedra irre- gular o en bruto. En dicho lugar la llama Vitruvio cementicia , aquí incierta , ó inceria caemenra, como si dixera de fiedra irregular ea figura. En los fundamentos se apisonaba , y no llevaba orden particular t pues alií solo se procuraba formar un macizo capaz por su soli- dez de sostener el peso de las paredes superiores , y que no hiciese notable asiento. Fuera de tierra solían meter piedras mayores , y formaban una estructura poco 6 nada diferente de nuestra mamposteri'a. De una y otra estructura quedan infinitos exempla- res ; pero muchos mas de la de rocalla 6 piedra rnenuda, que no de la mavor. En Tívoli quedan dos famosos edificios de esta ultima estructura , que son la nave del Templo redondo, que llaman de la fiibila , y la quinta de Mecenas, ambos arruinados en gran parte. Su estruc- tura en nada difiere de nuestra mamposteria , en la quaí LIBRO II, CAPITULO VIH. 43 es mas hermoso, pero expuesto á abrir algunas hendeduras, por no posar las piedras sobre lechos orizontales, sino de lado; pero en el incierto, sen- tando unas sobre otras, y coligadas entre sí, forman una estructura, sino bella como el reticulado , mas firme. Ambas se executan con piedras pequeñas , para que las paredes bien hartas de mortero , sean de mas du- ra. Son estas piedras de naturaleza blanda y porosa , que chupan y se beben el xugo del mortero ; y siendo éste en abundancia de forma que sobrenade, como la pared tiene mas xugo, no se desvanecerá tan presto, y se mantendrá firme. Pero luego que este xugo del mortero fuere chupa- do por las porosidades de la piedra, separándose la cal de la arena, viene á disolverse j y no pudiendo ya las piedras permanecer unidas á ella, se van abriendo poco á poco las paredes. Puede esto observarse aun en al- gunos monumentos de marmol ó de piedra de corte alrededor de Roma, con lo interior cementicio apisonado , que desvanecido ya por la vejez el xugo , y chupado por la porosidad de las piedras , se van desgajando todas j y desunida la travazon de sus juntas con la misma ruina, se pre- cipitan los edificios 2. s 24 Los que quieran evitar estos inconvenientes podrán dexai vacío el espacio del medio en la pared , entre las piedras de las caras , que se llenará después de piedra roxa esquadrada , de ladrillo cocido , ó de pie- dra dura ordinaria , formando en dicho medio una pared de dos pies de ancho , atando las dos frentes con grapas de hierro emplomadas. Esta interior estructura no siendo á piedra perdida, sino arreglada, podra eter- nizar la fabrica sin vicio : pues estando por sus lechos y juntas alter- nativamente travadas y aseguradas , no causarán impulso , ni dexarán caer las piedras de las caras, por sus mutuos ligamentos Por lo qual ^ no es de menospreciar la estructura de los Griegos. No hacen estos obras cementicias con las caras de chapa j sino que quando no edifican de aunque las piedras no están colocadas en orden especial asi unida , ó por mejor decir , su unión y conjunto se como la siller.'a, tampoco lo están sin alguno; y lo indica llamaba imhiario, como pot semejanza leemos en Plinto Viiruvio por las palabras : ¡ncertt rm Cítmenta díi.t mper II, 57 , donde dice , que la lengua de los leones , par- alii sedeaiia, Ínter seijne hnlirííaia &e , con lo qual quie- dos y gatos es imMciiije asperiijiii : sin que nos deba- te signiác4r,que las piedras en esta estructura no se ponen raos meter á indagar la etimología de esta palabra, que de canto como en la rcticulada , sino llanas y del mejor nos podría llevar lejos del sentido mas obvio del pasagc- modo que se puede, atendida su irregularidad, de ma- j Esta puede ser ia causa de quedar hoy muy pu- 44 ARCHITECTÜRA DE M. VITRUVIO de piedra esquadrada ® j lo hacen de pedernal , ó de piedra dura ordina- ria ’ , que travandola como ladrillo, v^an abrazando las juntas con alter- nadas filas , y vienen á formar asi fabricas de gran duración. 25 Esta estructura ® es en dos maneras; la una se llama isódomum, y la otra pseudo-isódomum. Llámase isódomum quando todas las filas de las piedras fueren de igual crasicie : pseudodsódomum quando fueren des- iguales *. Ambas son firmes •, porque la piedra que emplean es dura y cerrada de poro, y por consiguiente no puede chupar el xugo de la mez- cla, conservándose ésta xugosa hasta la mayor vejez. También, porque estando sus lechos perfectamente orizontales , no dexan caer el material hasta la mas larga edad. Otra manera tienen llamada emplecton, de que también usan nuestros aldeanos. Para ella se trabajan los paramentos ex- ternos de las piedras , dexando lo demas como salió de la cantera j y colocándolas alternativamente sobre las juntas, las van cravando y unien- do con el mortero 16 5 Piedn esquadrada {stxum tjuaitatum) significa en Vitruvio toda piedra puesta en csquadra, y trabajada por cantero para la sillería , excepto el pedernal 6 piedra raiiy dura(rdex), el inarmol , jaspe, pórfido &c , según dixe Lib. I, Cap. 5 , Nota 1 1. Y asi , las palabras de Vitruvio : cam áncesierunt a quadraie , significan , que los Griegos, quando no edificaban de piedra esquadrada común , lo hacian de piedra dura ordinaria también es- quadrada; pero nunca de mamposiería. 6 Por pedernal se entiende aquí la piedra dura y muy cenada, como se dixo en el lugar inmediatamen- te citado. Nota 12, Vitruvio la llama piedra dieta or- dinaria, para diferenciarla de las piedras duras extraordi- narias; pues yo entiendo que por las palabras : de siliee jeu de lapide duro ordinario , no se significan dos especies de piedra , sino una misma ; aunque lo contrario no es improbable. 7 Un error de copiantes, no conocido de los intér- pretes de Vitruvio, les induxo é fingir aquí otra especie de estructura que jamas ha existido. Todos los códices que he visto tienen : ponuiic de silke leu de lapide duro ordinaria’, y lo mismo ia edición primera de Vitruvio, llamada el Co'dke SulpUtano. El error era fácil de cor- regir, substituyendo la e á la 4 final de la dicción or- dinaria, y haciéndola nombre adjetivo concordado con lapide duro: y asi lo indica el mismo Vitruvio al princi- pio del Capiculo por las palabras sUictíruí ordinariis, Pero el P. locundo le corrompió por enmendarle, añadiendo la in á la dicción referida , y leyendo ordinariam. Phí- landro siguió la lección de locundo , y la acreditó con su autoridad de manera , que ninguno de los interpretes posteriores ha dudado de su legitimidad ; y aun la han querido ennoblecer con poner mayúscula su primera le- tra escribiendo Ordinariain , y dándola su explicación, aunque de capricho, y sin conocer tal esiruaura. Bas- tará copiar aquí lo que dice Phiiandro para conocer la insubsistencia de esta lección. Ordinaria irrerrara ( dice) inedia ese inrer eam quae fie ex quadraio lapide, et quae in- formi íaemento teniere congesto , «ir lapides , etsi ad nor~ sium non respondene , a re invieem non a^borrenr, et ordine coagmenrantitr. Qye es decir en sustancia , que la es- tructura Ordinaria era media entre la de sillería , y la cementicia incierta, ó mampostería. Como tal estructura jamas existió , nadie la conoce ni puede darla explicación que satisfaga , y ^ue la dife- rencie de la cementicia. 2 Y quien se podra persuadir que Vitruvio pondría una estructura sin describir y ex- plicar su mecánica ? Para dexar enteramente acreditada mi corrección, y que debe leerse criiinaTie y no Ordinariam , pongo aqui las palabras de Plinto que lo persuaden , tomadas de Vitruvio antes de ser corrompido por los libreros. Dice Lib. JÓ, Cap. 21 : Graeci ex lapide duro, ac siliie aequait construunt oelati ¡ateririot parieres. Caro ira fecerint is<^ domum ’eocant gentes strucrurae. Je cum rnaequali crassirtt- dine serucsa sune, pseudisodomuns. De donde consta que los Griegos nunca edificaron sino de piedra de corle ó sillería, fuese de calidad dura ó durísima. Por lo qual el decir Vitruvio aqui, ^iie quando ¡os Griegos no edijieatt de piedra esquadrada , ¡o hacen de pedernal ri-r, se debe entender según apuntamos en la Nota 5 , esto es, que quando su sillería no ei a de piedra común , la hacian de piedra dura ordinaria , de la qual por su dureza no se acostumbraba hacer sillería. S Comprende aqui Vitruvio lo formal de las estruo- turas Griegas ; pues en quanto á lo material ya dexa di- cho arriba que nunca era e molli eaemento potira, esto es , de rocalla floxa con las superficies de piedra buena aserrada , como usaban y usan los Romanos , sino de piedra de corte todo el macizo de las paredes; ó bien quando no era de esta piedra esquadrada ( que era de las comunes ) por querer otra mas firme , usaban el pedernal, ó alguna otra piedra de las duras comunes ú ordinarias , no costosa como las extraordinarias , tam- bién esquadrada ; pues como se ha dicho , los Griegos no usaban la estructura cementicia. * La estructura iso'doma se representa en la Lámina IV', fíg. j : la pseudisodoma en la fig. 4. 9 Esta estructura Griega llamada emplecton , esto es, henchimiento ó llenura , era , como dice. Vitruvio, co- mún 3 los Latinos , principalmente en las aldeas ; pero muy diferente en su mecánica : porque los Latinos la usaban según va en la fig. 5 , Lámina IV ; pero los Griegos según la fig. ó. Los perpiaños ( llamados tn Griego diaionos ) indicados en dicha fig. 6 por la le- tra .K , ataban maravillosamente la pared , y no se ne- cesltabarv grapas de hierro. Por esto Vitruvio en el Num. 24 antecedente acon- seja á sus Romanos que no llenen de fragmentos el tras- dós ó hueco de estas paredes, sino de piedra esquadrada, ó de ladrillo , para evitar los inconvenientes que de io primero se seguían , y demostraban los edificios airui- LIBRO II, CAPITULO VIH. 45 •iS Pero los nuescros deseando la brevedad levantan á plomo las dos caras del muro , cuidando solo de lo exterior , y en el hueco del medio meten toda suerte de ripio y fragmentos con mortero sm orden alguno , ni travazon con las caras : de lo que vienen a resultar en estas obras tres cuerpos ó hojas de pared, dos en las frentes, y otra en el re- lleno del medio. No hacen asi los Griegos, sino que colocando llanas las filas de las piedras, y travandolas unas con otras á lo largo en la crasicie del muro , no dexan hueco en medio por llenar j antes bien haciendo frente unas piedras á una parte, y otras á otra, componen codo el ma- cizo de la pared : y á mas de esto meten también algunos perpiaños con cara á los dos cabos, que toman toda la pared, y abrazan sus dos pa- ramentos, llamados diatonos, con los quales atan maravillosamente la so- lidez de las paredes. ay Quien quisiere reflexibnaf eStos escritos , y hacer elección de es- tructura , podrá conseguir duración en las fabricas ; porque á la verdad las cementicias de piedra floxa, con las caras encostradas, no pueden me- nos de arruinarse antes de mucho tiempo “. En efecto , quando se ta- san las paredes ext^iores “ de una casa no se tasan precisamente por lo que costaron sino que hallado por las escrituras el tiempo de su cons- trucción, por cada año de los pasados suelen quitar una ochentesima par- te del coste, declarando se pague el resto como su justo precio, y dando por sentado que no pueden durar mas de ochenta años. 28 De las de ladrillo nada se quita mientras permanezcan á plomo, y se aprecian siempre por lo que costaron. Por esta causa en muchas ciudades son de ladrillo, no solamente los edificios públicos, sino tam- bién las casas particulares, aun de Reyes. Primeramente en Atenas el mu- ro por la parte del monte Hymetto y Pentel, como también varias pa- re- nados fuera de Roma , como dice en el Num. 25 y 25 . Anade fucTA de Reina , porejue dentro no se permitian paredes mas anchas de un pie y medio en edincios pri- vados ; y las sobredichas fórzosameine habían de ser mucho mas anchas. 10 Porque lo llenaban todo d un tiempo mismo, pane con las mismas piedras de las caras , y lo restante con otras : pero nunca como los Romanos, que, como he dicho, levantaban dos costras delgadas en lo exic- rior llamadas ortejratas , engatilladas con grapas de hierro emplomadas, y llenaban el hueco de fragmentos y mor- tero. Lo mismo practican en el día. I ¡ Meditado bien el texto de todo este Capítulo parece constante , que los Latinos solo tuvieron dos especies de estructura propias , y de su invención : , que en tiempo de ur.que generalmente :e diferene íedanie , que qurere dc( Cíteme y que signiíica e< •ado , estas dos especies e, siendo ambas de sillería, y con ton. La otra especie llamada emfli in parte común á los Latinos, como d Asi que todas las especies dei tigua Griega y Romana se reducen i cinco , aun sqia- rando el fseudísodotno del uo'dome. Ko se infiera de aquí que los Latineé no usaron las Griega tanto o mas que las suyas , singularmente en editicios públicos. En la Lámina IV , tig. 8 se demuestra la estruc- tura del foro de Nerva en Roma , que es muy parti- cular y merece ser imitada. Vease la explicación de esta y de las figuras siguientes en la misma Lámina. En la úg. 9 se expresa la estructura del Capitolio antiguo de Roma. En la 10 he represenudo la estructura del Templo de Keptuno en Roma en la calle Julia , que es de pie- dra Tiburtina , y muy bien trabajada á la rustica. La fig. 7 demuestra la estructura de piedras iguales en longitud y altura , nombrada por Viiruvio Lib. IV, Cap. 4 , Num. 29 , aunque no he visco ninguna de esta especie en el Antiguo. Sobre las referidas especies v nombres de estrucrura dice fueriee despropósitos Antonio Zara en su AnAiomii ingenieram. 12 Las paredes exteriores de una casa se llamaban E or los Latines faredes comunes , porque regularmente acen cara á sitios del uso común y público. Vease la Nota. 21 al Cap. i del Lib. 1 , pag. 5. M 46 archítectura de m. vitruvio redes en la ciudad. Los Templos de Júpiter y Hercules tienen las naves de ladrillo , siendo en el pórtico de alrededor las colunas y entablamen- to de piedra. En Italia el antiguo muro de Arezo , muy bien trabajado. La casa de los Reyes Attalicos en Tralla , que sirve ahora de habitación al que por el tiempo exerce el Sacerdocio de la ciudad. En Lacedemonia se sacaron ciertas pinturas cortando las paredes de ladrillo donde estaban; y ciñendo las piezas con marcos y caxones de madera, fueron trasladadas á la curia para ornato , siendo Ediles Varron y Murena *. La casa de Creso , que los Sardianos dieron á sus ciudadanos para recreo en tiempos de ocio , y después la hicieron Colegio de hombres ancianos , llamado Gerusia. El palacio del poderosísimo Rey Mausolo en HaJicarnaso , aun- que con todos los ornatos ** de marmol Proconnés , tiene las paredes de ladrillo mantenidas aun hoy dia maravillosamente firmes, y con tan buen enlucido , que parecen cubiertas de vidrio Ni este Rey lo hizo asi por ser pobre , porque gozaba riquezas infinitas , como que era Rey de to- da la Caria : y se puede inferir su conocimiento y pericia en materia de edificios de que habiendo nacido en Mylasa , y observando que Ha- licarnaso era lugar fuerte por naturaleza, oportuno para el comercio , y puerto de mucha utilidad , edificó allí su palacio de morada. ap El sitio de esta ciudad es en forma circular a manera de teatro: en lo baxo junto al puerto está el foro : en el centro de la curvatura, y á mitad de la subida sobre el corredor ó ándito, hay una calle muy ancha , en cuyo medio está el mausoleo fabricado tan diestra y ricamen- te , que se cuenta por una de las siete maravillas 'L En lo alto del mon- te, también en el centro, está el Templo de Marte, con su estatua colo- sal que llaman Acrolrtbon , de mano de Telocháres , ó según algunos, de Timothéo. En la punca de mano derecha está el Templo de Venus y Mercurio , junco á la misma fuente de Salmacis. De esta agua se dice falsamente que hace luxuriosos á los que la beben ; de cuya fabula asi esparcida por el mundo no será molesto referir el principio ; siendo in- ve- ■* Parece que esto íüc unos 80 años antes de la Era vulgar. Vease Plutarco y Aurelio Victor en la Yiix de í. Luft/He, Por ernatei se entienden colunas y cornisón. 15 Plinio55> 14 copía literalmente todas estas no- ticias , y ios loores del ladrillo i entendiéndolo siempre del crudo ó adobe. 14 Gisbtrto Cupero trae una medalla que represen- ta este sepulcro de .Mausolo; pero es reputada por su- puesta , de mala nota , v formada al tenor de la des- cripción que de él hace Pliiiio 36, 5. Algunos escritores antiguos y modernos confunden con esta Artemisia hija de Hecatomno , hermana y mu- ger de Mausolo, con la otra Artemisia hija de Ligda- Leon Allacio creyó que quanto refiere aqui Vitru- vio dei puerto de Halicarnaso, Templo de Marte, Tem- plo de Venus, fiiente Salmacis , psiaeio de Mausolo Sre, lo comprendía y abrazaba el referido sepulcro. Por las alabanzas que aqui da Víttuvío al ladrillo, creyó Philandro que el mausoleo era de este material; y añade que en su tiempo se decía eatistir aun. \'case el Proemio del Lib. Vil , y Plinio en el lugar citado. Díogenes Laercio en la Vida de Anaságoras dice, que este Filósofo desaprobó los gastos de! mausoleo de Artemisia ; pero por la cronología parece imposible que Anaxágotas de Clazomene pudiese haber visto este edifi- cio, habiendo muerto mas de 70 años antes de su erección. 1 5 El Marques Galiani traduce fegx el mal vinireo ¿ les que la beben. Si quiso entender el mal que llaman Gálico ó Napolitano ( í«e» venerei) según hoy se cono- ce , parece un engaño manifiesto , teniéndose por cosa averiguada que esta es enfermedad moderna , como las farapam , pxriimque Asixe , Libiaeque per urbes Sxevit : in Lxtium vero per triscu bella Callerum mapu'ií , rsemenque t ge?ite receplt. . . XIBRO II, CAPÍTULO VIH. 47 verosímil que esta fuente vuelva impúdicos y venereos, quando la cali- dad de sus aguas es sumamente cristalina y sabrosa. 30 Fue el caso, que quando Melas y Arevanias llevaron de común acuerdo una colonia á aquel sitio compuesta de Argivos y Trezenos, echa- ron de él á los barbaros Cares y Lélegas *. Huidos estos á los montes , dis- currían en tropas por varias partes , cometiendo toda suerte de latrocinios, y haciendo á la colonia notables daños. Después un vecino de ella puso una tienda bien provista de vituallas para su lucro junto á la referida fuente , llevado de la excelencia del agua; y exercitando su trato de venta, iba atrayendo y alhagando aquellos barbaros. Acudiendo, pues, estos á la hostería , ya separados , ya juntos, á tener sus convites, depuesta de dia en dia su fiera barbarie , se fueron espontáneamente mudando y re- duciendo a la suavidad y policía Griega. Asi que aquella fuente adquirió dicha fama, no por causar inclinación al impúdico vicio, sino por haber ablandado dulcemente los ánimos y costumbres de aquellos barbaros. 3 1 Ahora nos falta concluir la descripción de la ciudad que comen- zamos. Está pues, como deciamos, á la punca de mano derecha elTem- plo de Venus y la referida fuente ; á la izquierda el palacio Real que edificó Mausolo por su idea y dirección. De él se descubre á mano dere- cha el foro, el puerto, y todo el recinto de los muros; á la izquierda un puerto oculto ó reservado á la falda de unos montes, de manera que nadie puede registrar lo que se hace dentro ; y el Rey desde su mismo palacio mandaba á los marineros y soldados lo que convenia , sin saberlo nadie. 32 Muerto Mausolo, y reynando Artemisia su esposa, disgustados los Rodios de que una muger mandase toda la Caria, salieron con su ar- mada con ánimo de apoderarse del rey no. Súpolo Artemisia, y luego es- condió la suya en el puerto oculto , con coda la tripulación de marine- ros y soldados. Entrados los Rodios con su armada en el puerro mayor, mandó la Reyna á los ciudadanos que estaban sobre los muros, hiciesen llamada y señas de regocijo, ofreciéndoles francamente la ciudad; los qua- les , habiendo dexado al momento las naves , no dudaron de penetrar los muros. Entonces Artemisia , haciendo de improviso abrir paso , sacó del puerto oculto al grande toda su armada , cuya gente se apoderó de las naves Rodias que estaban sin defensa , y las llevó á alta mar. No te- niendo entonces los Rodios adonde retirarse , cerrados dentro de los mu- ros, fueron todos pasados á cuchillo en el mismo foro; y Artemisia to- mó el rumbo hacia Rodas con su gente sobre las naves Rodias. Quando la ciudad vió volver sus naves enramadas y con indicios de victoria, cre- yendo recibir su armada que volvía vencedora , recibió sus enemigos. Luego Artemisia, tomada la ciudad, y quitada la vida á los principales, erigió en ella un trofeo de su victoria, levantando dos estatuas de bron- ce, una que representaba la capital de Rodas, y otra á la misma Artemi- sia en acto de herirla. Pasado tiempo , no pudiendo los Rodios quitar aquel * Vease el Cap. i del Lib. IV de Vitruño , y Eliano Tar. biir. Lib. 8, Cap, 5. 48 ARCHITECTURA DE M. VITRÜVIO aquel trofeo , por impedirlo su religión , le cercaron de pared , y al- zando sobre ella maderage á la Griega, le cubrieron para que nadie pu- i« diera registrarle , y le pusieron el nombre de Abaton 33 No habiendo, pues, despreciado la estructura latericia Reyes tan poderosos, á quienes, por la riqueza de sus reynos y victorias alcan- *7 zadas , era facilísimo edificar no solo de mampostería y de piedra es- quadrada , sino también de marmol, creo no debemos reprobar los edi- • ficios de ladrillo , como escen bien jaharrados *. Pero esto no lo pode- mos hacer en Roma ; porque las leyes públicas no permiten mayor es- .8 pesor que de un pie y medio en las paredes exteriores ** de los edi- ficios dentro de la ciudad: las otras por no estrechar las habitaciones, tampoco se hacen mas anchas. Las paredes latericias , si no tienen el espe- 19 sor de dos ó tres ladrillos ^ y solo son de pie y medio , no podrán sostener mas que un alto ; en una dudad , pues , tan magnífica y de un inmenso numero de ciudadanos , fue preciso hacer inumerables habitacio- nes i y no pudiendo el suelo de ella bastar á tanta muchedumbre , fue ne- cesario recurrir á la multiplicación de altos con elevar los edificios. Asi, 30 construyendo pilares de piedra , y paredes de ladrillo cocido ** y cemen- ticias, levantan las fabricas, y las enlazan con buen numero de altos; re- sultando de ello la utilidad de haber muchos apartamentos y buena vis- ta. Con este aumento de altos , según permite la elevación , y con va- • rios salidizos * , tiene todo el pueblo Romano cómodas y desembarazadas habitaciones. 34 Dada la razón de no permitirse en Roma paredes de ladrillo, que es por no estrechar el sitio con su mayor grueso , si se ofreciere usar- las \6 Esto es , ¡mpnrium , incntrable 6 prohibido de e! Autor Cap. 5 , Kum. I3,pag. jl. Usa ¡as voces Grie- enlrar. De otro íhniiin hace mcncicn Eliano IVr. bis- gas Jipliitibii y eriplinthii , como mas breves y expresivas, nr. 8 , 18. El sentido es,qiie no teniendo las paredes exteriores (que 17 Siempre que traduzco nramps/ír/ií se debe enten- son las que ordinariamente sostienen los altos) dos ó der estructura cemeniicia , según queda explicada arriba tres pies de anchura , y no mas de uno y medio que P^g- 54 > Nota I ,y en varias partes del presente Capítulo, mandaban las leyes , no podían sufrir roas de un alto. ” Los códices Vaticanos , los dos del Escorial , y Estrabon , Victor y otros refieren , que el Eropera- LIBRO 11, CAPITULO VIH. 49 las fuera de la ciudad, para asegurarlas sin vicio mucho tiempo, se obra- rá asi: el remate de las paredes junto al alero será de ladrillo cocido, y como de pie y medio de alto , con su volada ó cornisa de lo mis- mo : con lo qual quedará precavido el iftconveniente que suele ocurrir en las paredes ; pues si se quiebra ó descompone por el viento alguna teja , y da paso al agua de las lluvias , dicho remate de ladrillo cocido no la dexará calar en perjuicio del crudo : y la cornisa verterá el agua fuera , conservando libres las paredes. 35’ La buena ó mala calidad del ladrillo cocido nadie puede cono- cerla á primera vista, hasta que puesto en el techo, y castigado del rigor de los tiempos, se experimenta su firmeza. El que fuere de mala greda, ó no estuviere bien cocido , se verá como los hielos y escarchas le pene- tran : y asi , el que alli no pudiere sufrir estas injurias, tampoco podrá sos- tener el peso de la fabrica : por lo qual será mas seguro hacer dichos co- ronamientos de paredes con ladrillo usado en otras fabricas. 3^ Las paredes de telar**, ó tabicones, quisiera que no se hubie-,i sen inventado; porque quanto su construcción es breve, y ahorra sitio, tanto son expuestas á la mayor y común calamidad, ardiendo en los in- cendios como teas. Mejor es gastar algo mas comprando ladrillo cocido, que por el ahorro estar en continuo peligro. Asimismo, en estas paredes caso que se hayan de jaharrar , por pedirlo asi el sitio donde se hallan, se quiebra el revoque al tenor de los maderos , tanto perpendiculares, quanto transversales ; porque al recibir el material , penetrados de la hu- medad , se hinchan ; y después al secarse se retiran , con cuya contrac- ción hienden el cuerpo del jaharrado. Pero porque á veces la prisa , la cortedad de medios , ó la naturaleza deí sitio obligan á algunos á tales obras, podrán hacerlo elevando un zócalo, en quanto la rtideracion y demas capas del pavimento no lleguen á los maderos : porque si posa- ren metidos en él, vienen á pudrirse con el tiempo, se hunden, se sa- len de su lugar , y resquebrajan el enlucido. 37 He tratado hasta aqui de las paredes, y de la preparación y con- diciones de sus materiales en general del mejor modo que he podido ; ahora paso á explicar los maderages y su acopio , cómo se ha de ele- gir la madera , y hacerla durar mucho tiempo ; todo según ensena la naturaleza. 2 1 Llamo f atáis ¿c tila 6 tabicones á las que se forman con entramados de quariones de madera , según demuestro en la Lárnina V , letras A y B. No constaban de madera sola ; pues los quartones quedaban abraza- dos con la estructura que llenaba ios espacios , y era del mismo espesor que ellos. Si los comentadores de CA- Vitruvio hicieron esta reflexión > a lo menos dibuxaron mal estas paredes en sus tiguras. Qlte deban ser como yo las diseño constará en la Nota zi al Cap. 5 del Lib. vn. 22 En el Cap. i del Lib. Vil se veri lo que es TMáerjcioa. 5 ° ARCHÍTECTURA DE M. YITRUVIO CAPITULO IX. De la madera. 38 La madera debe cortarse desde principios de ocoiío , hasta antes » que empiece á correr el ftivonio ' ; porque en la primavera todos los arboles abundan de savia , y echan su natural vigor en hojas y anuales frutos y estando , por motivo de la estación , anchos de poros y carga- dos de humor , vienen á ser leves y de poca fuerza. Al modo que el cuerpo de las mugeres preñadas desde la concepción al parto no se reputa » sano ; ni por sanas se venden las que se venden preñadas : y es la razón porque tomando aumento el feto en el útero , toma también para sí parte de la sustancia que le dan los alimentos , y quanto mas camina al parto j tanto mas extenúa el cuerpo de la madre j pero en habiendo esta parido , aquella parte de alimento que el feto consumía , no necesitando separarse para ninguno, es recibida con todo el resto en los vasos abier- tos y vacíos del cuerpo , que chupando el xugo alimenticio , se fortifica y restituye á su natural robustez primera. Del modo mismo por el oto- ño las plantas , suelta ya la hoja por la madurez del fruto , chupando los arboles por la raiz el suco de la tierra, se recobran y restituyen á su primera firmeza. Entonces la fuerza del viento ibernal que les sobreviene, las consolida durante dicho tiempo : luego la madera cortada en él será buena. 39 El mejor modo de executarlo será, dar á las piezas un corte cir- cular en anillo hasta el corazón, y dexarlas asi, para que por la cortadura se destile y desvanezca todo el humor: con esta diligencia, evacuándose por la albura aquel inútil xugo que encierra , no se corromperá dentro, ni viciará la madera. Quando las piezas esten ya secas y sin humor algu- no, se derribarán, y serán de buena condición para las obras. Que esto sea asi puede notarse también en toda especie de arboles j pues quando al tiempo propio de cada uno se resquebrajan por el tronco , destilan de su cuerpo por la herida el humor vicioso de que abundan , y enxugandose de esta manera, se conservan sanos mucho tiempo: pero si no se da salida á los humores, actuándose en los troncos mismos , los corrompen y de- bilitan. Luego si los arboles para madera se van secando en pie, y aun 3 vivos ^ j y son curados en dicha forma , serán ciertamente muy útiles para durar en los edificios. 40 bastante agenas de un Nlédico docto, } El Códice Siiipiciano lee asi : er^e si iiainei n vivx ciUceiceuio CüN'AEN'rsci’NT. Los Vaticanos y los del Escorial XOX ÍEXESCI'NT; y lo mismo los textos impre- sos. Esta segunda leceion es tan evidentemente corrupta, y legitima la del Suipiciano , que causa itiaravilla el que los intérpretes no lo hayan advertido. Ademas de constar del mismo sentido del texto , Jo contárma íHinio id , 40, diciendo : ¡unití^ue a tiumcuarj ¡icc.irat fidíHsrii. LIBRO II , CAPITULO IX. 5 I 40 Varias y diversas en virtudes son las maderas; v. gr. el roble, el olmo , el álamo , el ciprés , el abeto y demas que prueban bien en los edificios; porque no puede el roble ser del uso mismo que el abeto, ni el ciprés que el olmo , ni los demas arboles tienen entre sí las mis- mas condiciones naturales, sino que cada qual tiene las suyas propias co- municadas por la naturaleza , acomodándose unos á un uso , y otros á otro. Primeramente el abeto, teniendo mucho ayre y íuego , y muy poco de agua y tierra , como compuesto de los principios mas ligeros, no es pesado , y persistiendo en su natural rigidez , no le dobla fácil- mente el peso, y persevera recto en su lugar ; pero por lo mismo de contener mayor porción de fuego , engendra y mantiene la carcoma que le vicia. Es asimismo muy expuesto á encenderse , por razón que su rari- dad siempre abierta toma fácilmente el fuego , y arde en vivísimas lla- mas. Del abeto la parte próxima al suelo, como que recibe inmediata- mente por la raiz el xugo de la tierra, es lisa y sin nudos: la de arriba, por el sobrado calor , hace nudos, y arroja por ellos ramas á todas partes: asi, la pieza cortada desde unos veinte pies hacia arriba, y preparada, por la dureza de dichos nudos suele llamarse fusterna : la de abaxo, quan- do después de cortada se halla separada con quatro fluxos de venas **, quitada la albura, se emplea en labores , y se llama sapinea. 41 La encina por el contrarío, abundando de principios térreos, y teniendo poco de agua, ayre y fuego, si se emplea en obras subterrá- neas, dura eternamente, por causa que siendo cerrada de poros, no pue- de recibir la humedad que la toca ; sino que despidiéndola de sí , resiste y cabecea , y asi resquebraja las obras en que está puesta. 42 4 Las palabras del texto , quiárijixvUs áiifrrttar son cienamente tomadas de Teofrasto ^ * i- Los co- mentadores de este gran Katoralista dudan de la inte- gridad de ellas en el texto Griego , sospechan errónea la versión de Teodoro Gaza , y no muy propia la de Plinío , que cambien trae el pasage. La voz menos vi- ciada parece tttrAx.ooiis , que Vitrovio traduce quadrilta- VÜ ) y Plinío quadriparriti veiuram chtsus. Sea lo que fuere de la palabra Griega y de la propiedad de sus versiones , de la narrativa de Tcofrasto se infiere bien . que hay abetos que tienen dos ñuxos de fibra por cada pane (esto es, dos á derecha y dos i izquierda, diame- tralrucnte opuestos) ademas de los que forman capas circu- lares , que se dicen ser el registro de ios años que tiene la pieza. Los prácticos en esta madera aseguran hallarse tales abetos , aunque pocos. Otros, en mayor numero , no lienert mas que un nuxo de fibras por cada parte , y suelen estar hacia el oriente y occidente , como demos- trando la línea equinoccial. Y finalmente, otros, que son los mas , no tienen otras fibras que las de las capas circu- lares. Las sobredichas fibras extraordinarias están espesas y tcxidas unas sobre otras obliquamonte en forma de ce- losía : y esto es lo que, junto con las fibras de las canas circulares, da la bondad y hermosura í e; semejante textura de nervios tenia tan exti za aquel soldado de Pompeyo , que rcfi< Ttin, 7 , 20. Los abetos que solo tienen un nuxo o bras por cada lado , llamados dúplices , dice Teofi que suelen torcerse. Los que no tienen mas que las fi en círculo llamados íímpUies , no se tuercen ; pero los mas inferiores en bondad , por carecer de aquella textura que los hermosea y fortifica. El Marques Galiant creyó que dichas palabras quAdrifliiriis diipiratur significan aserrar el tronco en quatro quarios. ¡Dificultad presto vencida! ¿Y quintas veces el abeto se corta en mas de qua- tro parles, y qua’iuas en ninguna, por ser asi necesario I Advierto que las capas circulares de fibras en los arboles no son perfectamente redondas , ni tienen su centro en medio de la pieza , sino en los que se crian en la zona tórrida. Asi , quando los mercaderes ven- den el ¿vano, brasil, y otros palos por legítimos no siéndolo, se descubre el engaño fácilmente cortando un tronco : sí tuviere los círculos de fibras perfectamente redondos, será legitimo; y espurio el que no los tuviere, ; Baxo el nombre de encmt comprende la lengua Española varias especies de este arbo!. Quai de ellas sea el quercus , y qtial el tteutuj de los Latinos todavía se ignora , ó por lo menos se duda mucho : sobre lo quai se podrá leer i Mr, Du-Hamei. Del Hex , que Vitruvio nombra uita sola vez en el Lib. X , Cap. 6 , tampoco Los Latinos las distinguían , y daban a cada una su nombre , como consta en Minio 16, SigUndim, quAt proprU tnteliigitux , ftrunt xohur , quercus , fsíulus , cerrar , ilex , su’jtT. Llamo encina al quxríus , v al es- talas carrasca : el práctico en estos arboles sabrá distin- guirlos mejor que S'o : pues no me puedo pcrstiadir i que Vitruvio por quersus quiera entender el roble , sin embargo de que no pone las calidades de este , y se pasa con solo notnbrarJe. 52 ARCHÍTECTÜRA DE M. VITRUVIO 4^ La carrasca por participar igualmente de todos los elementos ^ es muy Util en los edificios pero en lugares húmedos tomando la liume- dad en sus poros , y despidiendo el ayre y fuego , se vicia por la hu- medad misma. 43 El mesto, el alcornoque y la haya^ que tienen corta porclon de agua , fuego y tierra , pero excesivo ayre , recibiendo toda humedad en sus abiertos poros , se pudren brevemente. 44 El álamo blanco y negro, el sauce, el tilo y el saucegatillo abun- dantisimos de fuego y ayre, templados de agua, y con poca tierra, por gozar de un temperamento leve, tienen bastante fuerza y tensión en los edificios : como también , careciendo su fibra de la dureza térrea , y sien- do raros de poros , son blancos y muy suaves para trabajar toda suerte de labores. 45 El chopo que se cría en las margenes de los ríos, y parece ma- dera de poca utilidad, tiene sin embargo muy buenas condiciones, estan- do compuesto de mucho ayre y fuego , no mucha tierra , y poco de agua; por lo qual, no siendo húmedo por naturaleza, sirve para las esta- cadas unidas que se hacen debaxo de los fundamentos de las fabricas en sitios paludosos ; porque recibiendo alli la humedad de que escasea , per- severa sin vicio una eternidad, sosteniendo el peso inmenso de la fabrica sobrepuesta, sin flaquear en nada. Es esta una madera que expuesta al ay- re dura poco , pero metida en la humedad de la tierra persevera larga- mente. Puede notarse en Ravena mejor que en ninguna otra parce , por tener empalizadas de chopo baxo los cimientos todos sus edificios públi- cos y privados. 4Ó El olmo y el fresno, que tienen muchísima agua, muy poco ayre y fuego , y moderada tierra , son floxos en los edificios , y les falca la resistencia al peso por la abundancia de humedad, y brevemente se pan- dean. Pero ya secos de muchos años ( sea en obra ó en el campo ) y enxutos de aquellas humedades de que abundaban estando vivos , se en- durecen bastantemente , y son buenos para travazones , encaxes y enca- denamientos , á causa de su docilidad y blandura. 47 El carpe , que tiene poquísimo fuego y tierra, y mucho ayre y agua , no es frágil , sino de gran suavidad. Los Griegos le llaman zugian, porque de él hacen los yugos de labranza llamados en Griego zuga. 48 No son menos de notar el ciprés y el pino , que abundando de agua, y teniendo igual temperatura de los otros elementos, por solo el e.xceso de humedad , suelen pandearse en los edificios ; pero duran sanos mucho tiempo , por ser su xugo amargo , que no sufre la carcoma , ni demas insectos nocivos : por lo qual las labores de esta madera duran una eternidad. 47 se sigue. In antis será el Templo, quando llevare en la fachada ancas al 74 Pienso qus haber juzgado números perfectos el i6 La inteligencia de cada una de estas siete espe- diez y el seis , fue por ser estos los dos primeros nume- cies de Templos se hace feeilisima teniendo presentes sus ros pares que se componen de dichas moiixdes: v. gr. plantas y alzados , mientras se lee su descripción en sus el $ se compone de i , 2 y 3 ; y el lo de i , 2 , números particulares. Pero es también preciso no leer, 3 y 4. ó poner en olvido los despropósitos que escribe Pcrrault El 16 se puede tener por el perfectisimo en esta en esta materia, para estudiar y retener U verdad de! accepcion , después del 10 , si se atiende á la comodi- texto Vitruviano libre de delirios. No corrijo sus errores LIBRO III, CAPÍTULO T. 6^1 al cabo de las paredes de la nave : al medio entre las antas, dos colimas; y encima su frontispicio , formado según la regla que se dará en este Libro El exemplar de esta especie se ve en las tres Fortunas', de los tres, el que está mas próximo á la puerca Collina 8 El próstylos tiene lo mismo que el in antis-, excepto que enfrente de las ancas tiene las dos colunas angulares : el frontispicio será también como el in antis ; pero á uno y otro cabo sobre los ángulos correrá el cornisón un intercolunio Tenemos el exemplar en los Templos de Jú- piter y Fauno de la Ínsula Tiberina p El amphiprbstyhs tiene lo mismo que el próstylos , sin otra diferencia, que en el póstico lleva también colunas y frontispicio lo Perípteros será el Templo quando tenga en la fachada y pós- tico seis colunas > y á los lados once , inclusas las angulares ; can dis- tantes de las paredes de la nave como entre sí , formando un paseo á todo el rededor de la misma nave del Templo ; como en el pórtico de Metélo el Templo de Júpiter Scator obra del Architecto Hermo- do- tatts mn uno; pilsrts que formaban lo; extremos d cabos de las paredes de la nave en ios Templos no re- dondos , con tres caras de abaso arriba , con basa y capitel , y de la misma altura y diámetro que las co- lunas , con estrías d sin ellas , pero sin diminución en el sumoscapo. Demuesiranse por planta en la Lámina VII, letra A , y en todas las demas especies de Templos desde el mismo m antis hasta el bofenas. El alzado, y aun la planta , se ve principalmente en la Lámina VIII. Pero la yiUstra no tiene mas de una cara , y un moderado relieve ; lo restante se aparenta metido en la pareds bien que tiene todo lo demas que tiene la ansa, como basa. El P. Laugier y otros críticos se empeñaron con demasiado calor en desterrar las pilastras; pero con tan débiles fundamentos , que apenas merecen el trabajo de refutarlos. Mr. Frezicr ya las defendió, pero no debidamente , habiendo admitido el falso supuesto de Laugier , de que no criando la naturaleza cuerpos qua- draáos , sino redondos , como son los arboles , no puede el arte apartarse de ella , ni cl hombre adaptarla á su gusto y utilidad en la construcción de los edifi- cios. Este , sin duda , es un discurso y crítica dema- siadamente rigurosa : pues aun concediendo que las colunas de piedra hayan sucedido á las de madera, se puede negar muy bien que los hombres las havan hecho redondas por imitar los troncos de los arboles, sino porque redondas son mas cómodas para el desem- barazo de los intercolunios 5 presentan aspecto mas gra- cioso en ¡os colunados , y no quitan la luz á los pór- ticos , como la quitarían las colunas qnadradis ó árticas, singularmente si no se disminuían en cl sumoscapo. Ade- mas que si no se debieran usar Us pilastras ni antas por- que la naturaleza no cria troncos quadrados , tampoco deberían hacerse quadrados los archítrábes , triglifos , muculos , dentellones &c , que representan ios maderos del cubierto. Pero en otra ocasión tendremos lugar mas á propósito para ventilar este punto, 18 Cap. 5 , Kum 40, y Nota 4Ó. 19 Hoy ninguno de estos tres Templos existe ni aun en ruinas. De la puerta Collina ó Salaria antigua se des- cubrieron ios vestigios á mitad dcl corriente siglo en la quinta del Antiquario Antonio Borioní , ahora de Vc- rospí , no lejos de la moderna puerta Salaría ó Salara. Viiruvio parece suponer , que este Templo i» ansis de la Fortuna junto i la puerta Collina era mas ancho de 20 pies, puesto, que según la doctrina del Lib. IV, Cap. 4, Num. 27 y 28, pone dos colunas entre las antas. La planta y elevación del Templo in antis se ha- llan en las Láminas Vil y VIII. 20 Tr^siyhs significa con colunas ddints ; y se daba este nombre peculiarmente á los Templos que tenían qua- tro colunas en la fechada, como el de Us Láminas IX y X. 2 1 Esto es , que desde la coluna angular hasta la anta haya un intercolunio tan ancho como los de la fechada ; y encima pase el cornisón desde dicha coluna angular hasta la anta, en ambas partes. El Marques Ga- lianí es el primero que yo sepa , que explica bien las pabbras singula esfistjüa del presente lugar. Para ma- yor confirmación de ello, veanse las Nous 29, 5 1 y 5 5 al Cap. 5 del Lib. IV, y U 9 al Cap. 9 del Lib. V. 22 En la proa de la Ínsula Tiberina , donde está ahora el hospital de San Juan Calibita , estaba antigua- mente el Templo de Fauno , y cerca de este el de Jú- piter aquí nombrados. Ambos debían de ser frdsrjlos, puesto que Vitruvio los da por exemplar de esta espe- cie. Usa la frase ¡n aidi por in aedibus i como en otros lugares. Las Láminas IX y X demuestran el próstylos. 25 Amfhsfrdstjles es lo mismo que frdsrpos por am- bas panes , ó en U frente y póstico. La Lámina XI de- muestra en planta el ampbipro'ssylos. £1 afeado es el mismo que el próstylos , dado en la Lámina X. 24 PdsrUo significa la fachada posterior del Templo, esto es , la de la parte contraria í la fechada principal ó de la puerta. En sentido mas amplio significa también toda la porción de pórtico posterior de un Templo opues- ta al pronáo , á saber , desde la pared posterior de la nave hasta las colunas exteriores. Vease lo que era el pronáo en la Nota 54 de este Capítulo , pag. 65. 2 5 Pero no puerta , como veremos en el bjpenos Nota 55 , pag. 6}. 26 Perípteros vale con alas de colunas al rededor de la nave. Preros es voz Griega que significa ala ; y así la toma Vitruvio en el Cap. 5 de este Libro ; pero pecu- liarmente se daba este nombre i los Templos que tenían una sola fila ó ala de colunas en rededor , con el nu- mero y distribución que el Autor señala. Vease por planta en ¡a Lámina XII; y por alzado en la XIII, fig. 1. 27 Qjainio Metélo Macedónico, por los años 610 de Roma circuyó con su célebre pórtico , que se halla Q, 62 ARCHÍTECTüRA DE M. VITRUVIO doro y el del Honor y Valor á los Monumentos de Mirio^ construido por Mucio, sin póstico II El pseudodípteros tiene odio colunas en la fachada , y otras ocho en el póstico : en los lados quince por parte , inclusas las angulares. Asi las paredes de la nave en fachada y póstico tienen enfrente las quatro colunas del medio : y el espacio en rededor desde las paredes de la nave á en algunas medallas , dos Templos ; y Augusto abrazó los mismos Templos y pórtico, con los celebérrimos pór- ticos llamados de Oeeavia su hermana , tal vez edifica- dos por Vitruvio. Consta de Veleyo Palcrculo Lib. I ¡ de Suetonio in Augmt. Cap. 29 ¡ y de Plinio 54, 8; }5 , 10 ; y 5S, 5. Uno de estos Templos era el de Jú- piter Stator ( que aquí nombra Vitruvio , y dice que era ferífuriii) como consta en la planta antigua de Ro- ma ilustrada por Bcllori Lámina II. El otro era de Juno, según el mismo Plinio en dicho lugar , donde se lee, que los edificaron Sauro y Batrachá, Archíiectos Lace- demonios. Vease también el Cap. 6 del Lib. 54 del mis- mo Plinio. Todos estos edificios estaban junto al circo Flaminio, donde ahora está el palacio dcl Principe Matei, y sus alrededores. Vease Macrobio 5 Smum. Cap. 4. El Marques Galiani en su Nota 5 llenó de obscu- ridad el paso presente queriendo aciararie. Justo Lipsio comentando las palabras de Veleyo ¡ine iustúitiene , discurre como olvidado de su profunda erudición. El decir Vitruvio , que las colunas del perípteros estaban tan distantes de las paredes de la nave como entre sí , lo entiendo contando esta distancia desde un jmoscapo á otro; porque si se cuenta de plinto i plinto, será preciso decir que las paredes de la nave tenían pi- lastras ó colunas unidas. Esto ultimo no es improbable; y se podría corroborar con algunos excmplatcs , ademas de que las pilastras , ó medias colunas unidas á la nave, serian muy convenientes para regir con igualdad el peso de los archítrábes dcl pórtico. Esta doctrina debe ex- tenderse á todas las especies de Templos que llevan co- lunas al rededor. 28 Plinio en el referido Lib. 56 , Cap. 5 dice que los Archítectos de los Templos antedichos de Júpiter y Juno fueron Sauro y Batrachó , como dixe arriba. Aca- so edificaron el de Juno solo , y Hermodoro el de Jú- piter , como dice Vitruvio , el qual sendo mas antiguo y Archiiecto , merece mas ft. La lección común tiene Hrrweál por Hermeácrí , que enmendó Adriano Turncbo Lih, 9 Adversar, no hallán- dose memoria de Hermodo Archítecto en ningún autor antiguo. De Hermodoro leemos en Cornelio Nepote apud Priscián. IlA. 8. /idee Mariis ese in dren Tlatninin arebiteciata ib Bermsdori) Salainiaii). Cicerón li^. I Ce Orame dice, que Hermodoro y Filón, Archítectos , dis- putaron sobre quien había de conducir la obra del arse- nal de Atenas , y que venció Filón por ser mas clo- qiiente que Hermodoro. Pero este parece mas antiguo que el Hermodoro que cita Vitruvio, puesto que Filón vivía en tiempo de Demetrio Falereo, esto es , mas de 500 años antes de la Era vulgar. En efecto, si Hermo- doro de Saíamina construyó el Templo de Marte en el circo Flaminio , como dice Nepote , precisamente debe ser diverso del que disputó con Filón , siendo Opinión común que el circo Flaminio fue edificado por alguno de los Flaminios que fueron muy posteriores á Dcmc- E 1 Sr. Milizia en sus Vidas de tos mas eñebres Ar— ebiteeios cayó en algunos anacronismos , fixando el tiem- po en que vivió Hermodoro de Saíamina á un siglo antes de la Era vulgar , y ai mismo tiempo haciéndole cons- truir el Templo de Júpiter Stator por orden de Postumio Metello , que vívia mas de cien años antes. También equivoca el nombre del Archítecto S4»ro , escribiendo Sárirff , no adviniendo que la lagartija que este puso en la basa de la coluna (no en los pedestales, como dice Milizia) pata significar su nombre , se llama en Griego En la Iglesia de S. Lorenzo fuera de los muros de Roma se halla un capitel Jónico , que en el ojo de la voluta tiene por una parce una rana , y por la otra una lagartija. Siendo estos dos animales los que esculpieron Sauro y Batrachó in eotumnarum Jpirir, como dice Plinio, en significado de sus nombres que les prohibieron gra- bar , han querido algunos sea este capitel uno de los de dicho Templo ; pero no es de creer que Plinio lla- mara sfira á la voluta , aunque le convenga el nombre, sino á la basa , como hace en otras parces , siguiendo á Vittuvio y demas Latinos. 29 Cayo Mario, famoso Cónsul Romano , edificó los Templos del Honor y Valor, Honoris et Ilrrarir, siendo el Archítecto Cayo Mucio , según consta en el Proemio del Lib, Vil , Num, XI. Estos Monumentos de Mario estaban entre los montes Exquilino y Vimi- nal , donde está ahora la Iglesia de S. Mateo in Islera- Una , tal vc2 derivado de ad Mariana , como acostum- braban llamarse dichos edificios. Eran dos naves de Tem- plo circuidas de pórtico en rededor, como dice Vitruvio, formando todo la figura de un Templo feripeeros ; al modo que muchos Templos de Grecia , según refiere Pausánias : ó bien era una sola nave dividida en dos por- ciones, que es lo mas probable. 5 . Agustín 5 , 12 De Civir. Del dice , que nadie po- día entrar en el Templo del Honor , que no entrase pri- mero en el del Valor : de lo qual parece cierto , que solo el dcl Valor tenia puerta exterior , y de este se pasaba al del Honor. La significación moral y política de esto es , que los que aspiran al honor , deben pri- mero manifestar su valor: con lo qual parece que Mario quiso significarse í si mismo ; pues siendo como era de una familia obscura , vino á gozar por su valor el raro honor de ser siete veces Cónsul. Vease Plutarco De /er- tuna Kemanorum-, y Valeria Máximo 2, 5; y 4, 4. Eran cosas diversas Marii Trofaea , y Monumenta Mi- ríi ó Mariana. Los trofeos de Mario eran unos escudos grandes de marmol , con armas , banderas , paveses , y demas adherentes militares que Mario hizo esculpir des- pués de su victoria Címbrica ; los quales destru)'ó Sila su enemigo , y los restauró Julio Cesar , según refiere Suetonio Cap. 1 1 in Caesar. Pero los Monumentos de Mario eran los Templos referidos del Honor y Valor, con Curia y otros edificios anexos , donde se tuvo el eá- lebre Senado De revoeande Cicerone in patriam. Vitruvio dice ad Mariana , porque había en Roma otros Templos del mismo nombre. 3 o Pseudodípteros significa falso-dípteros , ó que pa- rece dípteros no siéndolo. El dípteros , como veremos en el Numero siguiente , tenía dos alas ó filas de co- lunas en rededor : el pseudodípteros ocupaba el mismo espacio , y no tenia mas de una fila ; porque la fila in- terior no se ponía , y quedaba un pórtico ancho y des^ embarazado. Vease la Lámina XIV , y Xill , fig. 2. LIBRO ni, CAPITULO I. 63 á las colunas sera de dos intercolunios y un imoscapo. Exemplar de esta especie no le hay en Roma; pero sí en Magnesia, y es el Templo de Diana, edificado por Hermogenes de Alabanda , y el de Apolo , por s' Mneste. iz El dípteros tiene también ocho colunas en la frente y póstico ; pero al rededor tiene dos ordenes de ellas: como es de ver en el Templo Dórico de Quiríno , y el Jónico de Diana en Efeso, construido por Ctesifonce. 3* 13 El hypetros tiene diez colunas en el pronáo ^ y póstico: todo” lo demas como el dípteros ; pero dentro tiene dos ordenes de colunas, uno sobre otro , apartadas de la pared en rededor como pórticos de peristilos ‘ : el medio descubierto y sin techo alguno ; y puerta á los * dos cabos en pronáo y póstico pn Roma no hay exemplar de este ss Templo, pero le hay en Atenas de ocho colunas en la frente, y es el de Júpiter Olímpico CA- Este Templo de Duna en la ciudad de Magne- sia , edíEcado por Hermogenes de Alabanda , fue Jónico, como dice Vitruvio en el Proemio del Lib- VII , Hum, 8. Vease el Num. 20 del Capitulo siguiente Nota 18. 32 De este Templo de Quiríno ó Rómulo , que estaba en el monee Quirindl , tratamos en la Vtdt dt Yunivit. Algunos Antiquarios quieren que en el Qjiiri- nál hubiese dos Templos de Qpiríno. Yo no encuentro con certidumbre mas de uno , que es el que construyó Numa Pompilio , ó según Livio y Plinto , el Cónsul Lucio Papirio , reediñeado últimamente por Augusto. Este Templo de Qpirino existió medio arruinado hasta el año 1348, en que para construir la famosa escalera de Ara-CiU , se demolió , y se tomó de él una prodigiosa cantidad de mármoles. En el Lib. VII , Cap. 9 nom- bra otia vez Vitruvio este Templo. El dípteros se de- muestra por planta en la Lámina XV. El alzado es el mismo que el pseudodípieros Lámina XIII , ñg. 2. 3 5 Hyfttres significa dinuburto per auihi , ó lin ttihe. Los Gentiles hadan estos Templos á ciertas dei- dades , á quienes creían convenir asi , como es de ver en el Lib. I , Cap. 2 , Num. 18 , tratando del Decoro que llamamos de rito. La Lámina XVI representa el hy- perrtu en planta ; y la XVII , fig. i , el aliado. Qyicren los comentadores de Vitruvio y otros crí- neos , que sobre el orden inferior de colunas de dentro de la nave no se debía poner todo el cornisón , sino solo el archiirábe : y asi pretenden se haga siempre que se pusiere un orden de colunas sobre otro. Yo creo que este es un error manifiesto ; pues significándose por el cornisón el maderage y demas cosas que componen un alto ó piso , esto es , por el archítrábe las xácenas ó maderos mayores , por el friso los tirantes ó quartones de la contigacion , por el dentículo los listones ó Átrr- jes 6cc , como diremos largamente en el Cap. 2 , dcl Lib. IV , es forioso que siempre gue sobre ei primer orden de colunas deba haber piso o alto , se ponga no solo archítrábe , sino cambien friso , dentículo y coro- na; pues codos esros miembros concurren á formar un alto. Solo la gola deberá reservarse para el cornisón su- perior, donde por ella se representa el texado. Vease la Nota 7 al Cap. 5 del Lib. VI. Vease en la Lámina XVIII el alzado de un lado del pórtico interior , descubierto íce , del byf tiros. 34 Tronao era propiamente el espacio que había en los Templos desde las antas hasta la pared de b puerta, como se ve por planta particular en la Lámina Vlil. Pero en significado mas amplio se tomaba también por la fachada principal de los Templos, opuesta al póstico. que explicamos Nota 24, pag. 61. Sóbrela primera significación del pronáo vease la Nota i al Cap. 4 del Lib. IV. * Esto es , á semejanza de los pórticos de los pe- ristilos en las casas, de que trata el Autor en el Cap. 4 del Lib. VI. Pero parece imposible que las colunas dis- tasen tanto de las paredes quanto tenían de alcas , como en los peristilos referidos. 35 Infiérese de aqui , que solo el hypetros tenia puerca en ei póstico igualmente que en el pronáo. Lo mismo se colige dcl Cap. 3 de este Libro , donde dice Vitruvio SI ex tribus lartribus podium faíiendum etst. Del Cap. 4 del Lib. IV por las palabras i^ui pjries 'eulvurusst babuerit coUotationem , cuyo Capítulo debe meditarse bien para entender perféaamente lo interno de los Templos antiguos. Del Cap. 5 de dicho Lib. IV, Nota 2. De los Templos á la Toscana. Y finalmente de todos los que actualmente quedan en Grecia , Italia , Francia &c. Vease la Nota i al Cap. 4 del Lib. IV. No obsta á esto el que Vitruvio haga en algunos Templos el intercolunio de enmedio en pronáo y pós- tico mas ancho que los otros , para dar al Templo entrada mas expedita , como al eusij'los de Hermo- genes en el Capítulo siguiente , y en los Dóricos del Cap. 5 del Lib. IV ; pues esto se entiende del pronáo en orden á U entrada dcl Templo , y del póstico en or- den á la simetría , y necesidad de hacer los intercolu- nios iguales á ios de la fachada. 36 El Marques Galíani dice aqui en su Nota 6, que el célebre Templo de Júpiter Olímpico en la Roca de Aténas no debía de ser dípteros , sino perípteros, esto es , con una ala sola de colunas at rededor de la nave ; porque de lo contnctio , dice , te hubiera quedado arriba muy poco ó ningún espacio descubierto. Esto prueba bastante que Galiani no entendió bien la formación in- terna del hypetros. Las colunas que formaban el pór- tico dentro de la nave precisamente serian menores que las de afuera , y por consiguiente sus intercolunios de- bían ser también menores; luego estando mas retiradas hacia las paredes de la nave , podría quedar en el medio de ella espacio suficiente para el descubierto que cons- tituía la especie hypetra, singularmente si era diásivlos, y de la magnitud que dice Vitruvio y otros escritores. Pero lo mas singular en este punto es , que Vitruvio en ei Proemio del Lib. VII, Num. 10 dice abiertamente que este Templo era dípteros , y que le construyó el Archi- tecto Romano Cossucio &c , de lo qual nada tuvo pre- Igual descuido muestra en su Noca 3 , dando por 64 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO CAPÍTULO IL De Jas especies de Templos 14. X-^ínco son las especies ‘ de Templos; y sus denominaciones las siguientes: pycnóstylos , esto es, de colanas espesas; systylos , algo mas aparcadas: diástylos ^ aun mas distantes: arebstylos , raxi claras de lo que conviene ; y éustylos , de una justa y proporcionada distancia. 1 5 Será el Templo pycnóstylos quando el intercolunio tenga de ancho imoscapo * y medio; como es el Templo de "Divo Julio ® , el de Venus en el foro de Cesar , y si hay algunos otros semejantes á estos. 1 6 Systylos es quando el intercolunio consta de dos imoscapos : viniendo á ser la distancia entre dos plintos quanco la anchura de un plinto ; como el Templo de la Fortuna eqüestre * junto ai teatro de pie- dra ^ , y otros como este. Estas dos especies de Templos son defectuosas, porque quando las matronas van á orar, subidas las gradas, no pueden entrar por intercolunios tan angostos asidas de las manos, sino volviéndose de lado. También la multitud de colunas impide la vista de las puertas, quita la luz á las estatuas, y no se puede pasear por el pórtico al rededor del Templo. probable U lección tndectitjlos que Pbilandro vio en algunos códices , y la reprobó ! pues teniendo el Tem- plo once colunas por frente , era imposible poner dobles inietcoiunios en ios costados, y ser también doble lai^o que ancho , como dice Vitruvio en el Cap. 5 de este Libro, "Num. 26, Alli en mi Noca p daré el modo de conseguir esta facilísima circunstancia , que Perrault y Galiaiii creyeron imposible. La lección endtcdUjUi re- pugna también á otros muchos preceptos de Vitruvio que de;:o por brevedad. ^ Desde el Num. 7 hasta aquí trata Vitruvio de las especies y diferencias de los Templos Griegos ordinarios, y que se usaban con mas freqüencia. En dicho Num. 7 llama prinripiar dt hs Ttmplss i las circunstancias que les diveiaifícan unos de otros , como ya díxe en la Nota 5 al Proemio de este Libro , pag. 57. Ninguna fgura usaron tanto los antiguos en sus Templos como la quadrilonga,que ciertamente debe pre- ferirse i qualquier otra, circular d obliqua. El edideio í ángulos rectos tiene muchas ventajas que no gozan los oblíquos y circulares. Los ángulos agudos y los obtusos son incómodos por dentro , y ftos por fuera. Los co- lunados circulares no hacen mala vista , pero su corni- són estriva en falso, singularmente en la parte convexa, y siendo los intercoiunios mas anchos que el pycnóstylos. Las incomodidades que traen consigo ios ediíicios obli- quos, mixtilíneos y polígonos en arcos, puertas , ven- tanas , cornisones &c, las conocerá solo aquel, que de- sando aparte los discursos teóricos , emprenda la di- rección de alguno de ellos. Esta es , en mi sentir , la causa de reservar Vitru- vio para otro lugar la descripción de los Templos circu- lares , Toscanos , mixtos &c , como cosa menos perfecta, y fuera de la serie de las siete especies referidas. t En el Capítulo antecedente distingue Vitruvio los Templos sustancialmentc , esto es , por su figura , nu- 17 mero de colunas &c : en el presente por la magnitud de los intercolunios, que es cosa accidental, pudiendo todas siete especies variar de intercolunios , según aquí los pone Vitruvio , sin que por eso varíe la especie. El texto está claro , y no necesita explicación. 2 Itnoscafo es lo mismo que el diámetro ó espesor de la coluna en su pie , esto es , en su mayor grueso, excluso el íntaái de que hablaremos en la Nota 25. 5 Julio Cesar, á quien después de muerto, no solo se dedicaron Templos é hicieron honores divinos , sino que también se le destinó constelación en el cielo, lla- mada Ciinris thronon , según refieren Plinto 2 , 2 5 y 70, Dion Cassio Lib. 45 , Sueionio in J7¡v. Caes. Cap. ule. y otros. Del Templo de Divo ^uUe, edificado por Augusto, vease Piinio 55 , 10. De uno y otro trac medallas Juan Hemelario Lámina III , y la explicación pag. 10 y ii. Vease ia Nota 7 al Proemio del Lib. I. 4 No dice aquí Vitruvio en el fera de Divo Cesar, porque Cesar le construyó viviendo , y después le que- dó el nombre de forum Caesaris. 5 Vease Livio Lib. 42, Cap. 4, y Valerio Máximo Lib. I , Cap. I , Num. 20. Philandro debit citar so- bre este punco el Lib. 5 de los Anales de Tácito, no el 14. SI es verdad que hacia la mitad del imperio de Tiberio no había en Roma Templo alguno de la Fortuna eqüestre, como dice Tácito en el lugar citado, podría- mos creer que ya no existia el citado por Vitruvio y demas autores , acaso quemado con el teatro de Pom- pe\*o , junto á quien estaba. ó Parece sería el de Pompeyo , y que no había otro de estructura entonces en Roma. Los demas eran temporarios , y todos de madera , como indica el Autor en el Lib. V, Num. 29 , y en el Proemio del Lib. X. Esta sería la causa de llamarse el tenso de fiedta ; pero poco se debieron tardar en edificar ei de .Marcelo , Baibo r LIBRO III, CAPÍTULO II.' 65 17 El diástylos ’ será quando el intercolunlo tiene de ancho tres ? imoscapos j como en el Templo de Apolo y Diana. Esta disposición tiene el inconveniente de que los arcliitrabes se rompen por el demasiado intervalo. 18 En los areóstylos no se pueden poner architrábes de piedra ni marmol, sino de madera. El aspecto de estos Templos hace pesado, cabezudo , chato y ancho : y sus tímpanos se adornan á la Toscana con relieves de greda ó metal dorado j como el Templo de Ceres junto al circo máximo * , y el de Hercules Pompeyano ® j como también el Ca- ® pitolio « 19 Explicaremos ahora el éustylos que es la especie mas propia” deTempIos, sea para el uso, sea para la hermosura, sea para la firmeza. Haránse los intercolunios de dos diámetros y un quarto del imoscapo; y el intercolunio del medio en la fachada y póstico será de tres diámetros De esta forma tendrá belleza en el aspecto, la entrada expedita, y mages- tuoso el paseo al rededor de la nave. En la práctica de esta especie se obrará de esta manera; si el Templo hubiere de ser tetrástylos , se'* dividirá la frente de la área en once partes y media, exclusa la proyectura de 7 La palabra dUstjht no significa precisamente un Hermogcnes, como abaxo se refiere ( roas no todas cinco inttríílunii) de tres dUmetres del ¡rnosctfe , sino íolunís especies de intercolunios, según imaginó Mr. Le-Roy) dimnies enne ai. Los Architectos Grifos quisieron dar y nos las da Vitruvio tales quales las tomó de los es- este nombre y significado compendioso á dichos Ínter- critos de aquel célebre Architecto. Son realmente las coiunios , para entenderse y distinguirlos de los demas. mejores para la firmezay hermosura, por ser sus in* Pero será también diástylos el intercolunio aunque tenga tercolunios un medio entre los muy estrechos y muy* algo mas ó menos de tres diámetros, como no sea tamo anchos. Pero el hacer diástylos el del medio en pronáo que se acerque mas al éustylos ó areóstylos. En efecto, y póstico , podría ser solamente necesario quando las en el Lib. ÍV,Num. zj llama también Vitruvio diás- colunas fuesen tan pequeñas, que dos diámetros y un tylos á un intercolunio Dórico de dos diámetros y tres quarto no bastasen á dar un intercolunio suficiente para quarios. entrar y salir con desembarazo. Esta puede ser la causa 8 Plioio 5 5 , 12 confirma lo que dice Vitruvio de de no hallarse practicado tal expediente en los Templos este Templo de Ceres, y añade fueron los Escultores Da- antiguos que quedan en Roma , pues tienen las colunas mófilo y Gorgaso quienes hicieron las esculturas de barro, tan grandes, que aun siendo casi codos entre syscylos 9 Pompeyo el Grande construyó este Templo í y pycnóstylos, dexan intercolunios muy capaces. Hercules junto al circo máximo , según consta de Plinio Philandro habló con poca razón contra el Archi- 54,8, cuya estatua hizo Mirón. tecto de la Rotunda de Roma , por haber omitido la La lección común en este lugar es: Cteereris et Herculis, referida circunstancia del intercolunio del medio ; pues InBfe'iani ítem Cífitelii. Philandro ya sospechó error en teniendo sus colunas quatro pies y medio de diámetro, la puntuación, y quiso escribir dererii , et Herculis Para- y su distribución syscyla, dan un intercolunio bastante fejsni , ítem Ci«pire/ii , como efectivamente debia : pero expedito. Pero realmente el intercolunio de! medio en no lo hizo por no haber hallado noticia alguna de que dicho Templo es algo mayor que los demas , aunque Pompeyo hubiese edificado Templo i Hercules. Causa no se conoce á primera vista; porque tiene diez pies y maravilla que se le escapase dicho lugar de Plinio, cerca de medio , y los otros un pie menos , i saber, quando cita otro de! mismo Libro, Capítulo antecedente, nueve pies y cinco pulgadas. Sea lo que fuere de esta El Marques Galiani puso corriente este paso , y no invención de Hermogenes en orden al intercolunio del queda duda de que Vitruvio da aqui por exemplar del medio , lo cierto es que Vitruvio la olvidó , ó no la areóstylos los tres Templos referidos de Ceres , de quiso comprender, quando en e! Capítulo siguiente hace Hercules , y de Júpiter Capitolino. los Templos doble largos que anchos ; lo qual es im- E 1 intercolunio areóstylos no tenia anchura deter- posible, no siendo iguales los intercolunios : y es muy minada , sino que se hacia can ancho quanio se nece- probable que esta costumbre fuese Latina , y no Griega, sitaba y pedían las circunstancias. Asi todo intercolunio como veremos en la Nota 19 ; á acaso establecida por que fílese considerablemente mayor que el diástylos, era Vitruvio. areóstylos: y siendo imposible que los architrábes de 15 Tetr/ístyles significa de ¡¡UAere alunes es U fe- piedia no se rompiesen por la demasiada longitud , era chedx ; y lo son el próstylos y el amphiprósts los. Tam- fqrzoso hacerlos de madera. Se equivocó Bails quando bien el i» tnsis puede incluirse en esta especie , para el diámetros* de coluna al intercolunio areóstylos. com. y 1' Pycnóstylos. I. y í. ] 10. . . . r' Éustylos. ^ 1 y í- j s. y i. .| Quisiera Perrault que Vitruvio diera i las colimas del éustylos nueve diámetros de su imoscapo, no ocho y medio , suponiendo que este intercolunio es medio entre diástylos y systylos. Pero debía advertir este sabio comentador , que las proporciones éustylas que da Ví- truvio son tomadas de Hermogenes, como ingenuamente conbesa Kum. 20, y diximos Kota 12, Vitruvio respetaba mas que Perrault á los inventores de las leyes Archíteció- nicas , para presumir corregirlos á cada paso. LosRoma- nos eran todavía discípulos bisónos de los Griegos, y si se hallaban capaces de imitarlos , no lo eran de excederlos ni corregirlos. En efecto, si hemos de formar juicio de esto por Tos monumentos que nos quedan de una y otra nación , jamas los Latinos superaron á los Griegos en la ciencia Architectónica , si acaso les igualaron. Aun los Emperadores Romanos se valían casi siempre de Ar- chitectos y demás artífices Griegos en sus principales edificios. Añádese contra Perrault , que el intercolunio éusty- los no es medio entre el diást)'Ios y st'siylos, como es evidente ; en especial haciendo Hennogenes diástylos el intercolunio piincipal en pronáo y pósiico , según arri- ba diximos. Si seguimos la lección de! códice Suloicia- 110 , y la de los MSS. Vaticanos y Escorialenses , que ciertamente es muy probable , como veremos en ia Ko- ta 14 al Cap. I del Lib. IV , daremos á la coluna del éustylos nueve cilároetros y medio de su imoscapo, co- mo al systylos ; con lo qual no se mejora en nada Ja cansa de Perrault, y se muestra de reídos modos in- fundeda su pretendida corrección. 68 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO metro en el imoscapo en seis partes , y se darán cinco al grueso del sumoscapo. En la que sea alta de i ^ á ^o pies se dividirá el imoscapo en seis partes y media dando cinco y media de ellas al sumoscapo. En las de zo á 30 pies dividase el imoscapo en siete partes, y se daran seis al sumoscapo. En la que sea alta de 30 pies á 40 se dividirá el imoscapo en siete partes y media , dando seis y media al sumoscapo. Y en las que fueren altas de 40 á yo pies dividase el imoscapo en ocho parces , y siete *de ellas se darán al sumoscapo. Si se necesitaren mas alcas , se disminuirán pro rata , según el mismo método j pues estas por su gran altura engañan al ojo que las mira de abaxo, y por ello debe ser menos la diminución. La vista busca siempre la belleza j y si no la vamos alhagando con la proporción y aumento de dimensiones para suplir con prudencia el engaño que padece , daremos un aspecto feo y despro- porcionado 23 Del aumento que se da á las colunas en su medio, llamado por los Griegos énfasis , daremos el método por figura en el ultimo Libro, demostrando el modo de sacarla suave y proporcionada 22 Para mayor comodidad pongo U tabla siguíen* te , en que va arreglada la varia diminución de las co- iunas al tenor de sus lespeciivas alturas , según el texto Las colunas menores de ly pies se disminuyen la sexta parte del imoscapo como las de 15 pies. Philandro xro se opone a esto , según cree el ^larques Gallani í y el error de este en solo imaginar que las colunas mas altas de 50 pies no se deben disminuir , es de los mas crasos . como demostré en mi jíbjten resejaturn desde la pag. 62. Si aun después de la doctrina Vitruviana en orden á la diminución de las colunas me es licito decir mi parecer , aconsejo i los Atchitectos , que en sus co- lunas hagan todavía menos diminución que la que prescribe Vitruvlo , pues las colunas muy disminuidas, como la Toscana , hacen muv mala vista. 2; Gallani muestra mucho sentimiento por la per- dida de esta águra de Vitruvio. Pero oxalá que esta desgracia no hulsiese alcanzado á todas las demas, y se hubiese contentado con privarnos de cosa can inútil. Los CA- modernos se han ingeniado de varios modos para res- taurarla , y creo lo han conseguido con bastante ftlici- dad> indicio de su poca importancia. iDeseo que mis Architectos Españoles no usen de tales colunas con (ñUsií , ó barrigudas , y nunca culparé á ninguno que ignore el modo de hacerlas. Omito , por tanto > la figu- ra , como trabajo perdido , y aun perjudicial , y quisiera que la omitieran todos los escritores de Archítectura. La diminución de la coluna debe empezar desde su imos- capo, como las de la Rotunda, del teatro de Marcelo y otras. Vitruvio dice que esta hinchazón se hacia al medio de la coluna; y si se incroduxo por imitar al cuerpo humano, debía hacerse ai medio, como está la bartiga del hombre. Galiani quiere se hiciese al primer tercio, aunque confiesa que no queda de ellas ninguna antigua: pues pregunto ide dónde sabe que se hacia al primer tercio i Lo cierto es , que esta hiuchazon era tan poca. y tan suavemente disminuida hacia aniba como dice Vitruvio , que no es muy ingrau á la visca. Es cosa notable que el Marques Gallani diga francamente que no se halla ninguna coluna antigua con dicha hinchazón, quando se podrán hallar en Roma hasta mil de ellas. En solo el palacio dei Príncipe Borguese hay mas de 70, todas de graitíto oriental. En el palacio Strozzi las hay estriadas. De marmol blanco he visto dos en la villa Negroni. En otros palacios, soportales, Templos &c, se hallan muchas de las mismas, ya mas, ya menos hin- chadas. Su aumento suele ser una trigésima parce de su diámetro , y en todas hacia el medio. Mr. de Corderooy cambien niega que se halle ninguna coluna antigua con LIBRO iri , CAp/tulo III. capítulo III. 69 De los fundamentos para colanas y demas sobreornatos. 14 I- 6 del diámetro de la coluna i bien que separan unos miembros de otros. La altura de todo cima* hay en esto mucha variedad , i veces en un mismo edifi- cio es un sexto de la del miembro de quien es cimacio, ció. Tengo observado , que el referido anillo suele ser excepto los del architrábe y friso en el Jónico, que son un mayor quanto fueren mayores los miembros de la basa séptimo , y aun la tixa del Dórico, como avisaremos en sobre que sienta, á saber, es mas alto quando esta sobre su lugar: luego los filetes tendrán de altos una sexta parte basa Atticurga , ó sobre la que llaman Dórica , que no del miembro á que pertenecen. El de debaxo de la esco- quando está sobre basa Compuesta , cuyos miembros cia pertenece al toro inferior, y el de encima i la escocia sois mas menudos. Q^c sea apófige se dirá en la Nota } misma. El toro superior do tiene filete , por hacer sus ve- al Cap. 7 del Lib. IV. ces el anillo de la coluna. Esto resulta de diferentes basas Haré aqui una corta digresión , si asi puede llamar- Atticui^s que he medido con mucha prolixidad. se , conducente á descerrar errores y equivocaciones cu Digan ahora los genios dsiemácicos , si no es mas asunto de basas, fácil de conservar en la memoria el método de Vitruvio De solas tres basas hace memoria y descripción Vi- en la construcción de cada miembro Architectónico , truvio , que son la Atticurga , la Jónica y la Toscana : que el de Viñola , Serbo , Paladio , y demas modernos, bien que esta y sus Templos no deben contarse entre la en los quales para cada cosilla se ha de recurrir i U es- bella Archíceccura , como diremos en el Lib. !V. Am- cala gíiicrai , ó bien retener en la memoria los módulos, bas á dos Atticurga y Jónica servían indistintamente para LIBRO III, CAPITULO III. 73 30 Hechas y colocadas las basasj se pondrán sobre ellas las colanas; las del medio en pronao y póstico arregladas al verdadero perpendículo y línea de su exe : pero todas las de los lados del Templo á una y otra mano inclusas las angulares , trabajadas de manera , que el lado interior de ellas que mira a las paredes de la nave quede perfectamente a plomo; y todo lo exterior se disminuirá según la regla dada para la diminución de las colunas De este modo quedará la diminución de colunas en *4 tales Templos recta y debidamente. 3 1 Puestas las cañas de las colunas , se siguen los capiteles ; que debiendo ser de coxin ’S se harán con las proporciones siguientes: quanta >s fuere la anchura del imoscapo , tanta será la longitud y latitud del abaco, con una decimaoctava parte mas: su altura, inclusas las volutas, la mitad de su anchura. Desde el filo del abaco hacia dentro en las caras de las volutas se tomará una decimaoctava parte y media , y á raso de dicho filo del abaco, en las quatro caras de las volutas, se dexarán caer quatro líneas , que llamamos catetos. Luego la altura del capitel se dividirá en nueve partes y media : una y media de estas se dará á la crasicie del abaco ; de las ocho restantes se construirán las volutas. Después en dis- tan- anBtearro de Vc.pasiano (í^iie de una inscripción custo- diada «n la Iglesia subterránea de Santa Martina , puede argüirsc fue un Christiano llamado Gaaitnúi , maitiri- zado pur Tito Vespasiaiio en ci anfiteatro mismo) tiene muy poca gracia. Se conoce que quiso sacar una imi- tación de la Airicurga , y al mismo tiempo apartarse de ella; pues conociendo que la Aiticurga no es bastante fuerte para el Orden Dórico . especialmente el de dicho anfiteatro , qi:c es muy robusto . sin ornatos , y sos- tiene otros tres cuerpos de Archítcctura , procuró aco- modarla ai intento , quitándole la escocia , y supliendo SU hueco con una linea ondeada , que une los dos toros. Atlicurga muy bella era la del Templo Dórico que Bra- mante llamaba sur ilelicias , y nos le ha conservado Ta- baco , en cuyo tiempo existia en ei foto Romano , del qual )'a en el siglo pasado no quedaba vestigio, y hoy se ignora hasta el sitio en que estaba. Semejante i la misma es la del Templo Dórico-mixto de la Concordia i la &idj del Capitolio. Por estos exemplares acaso soñó de nuevo Laugier , que la basa Aiiicuiga es propia del Como , según diximos con Vitruvio , la basa Aiti- curga era tan propia del Jónico como la Jónica, la usa- ron los antiguos después de su invención también en el Orden Jónico , abandonando la suya. Asi lo executó el Architecto del Templo de la Fortuna viril , el del teatro de Marcelo , el del anfiteatro de Vespasiano y otros. Lo mismo hicieron en el Corintio ios mejores Archíteclosí pero después extendiéndose la libertad de los ignorantes, no sabiendo producir cosa alguna mejor que lo ya in- ventado , y deseando diferenciar sus obras de las demas, cayeron en mil monstruosidades horribles á ia vista , y contrarias á la naturaleza de las cosas. Prueba irrefraga- ble es el gran numero de basas (lo mismo de capiteles y demas miembros) que vemos á montones por las calles de Roma , y en poder de los marmolistas , ignorantcí y crueles verdugos de la Archítcctura , de extrañísima construcción y figura , en las quales no se descubre in- teligencia , gusto , ni verdad alguna, sino un fastidioso deseo de diferenciarse de los que acertaron. De lo qual sacamos , que la basa Acticurga es tam- bién propia d:l Jonico: siéndolo de este, lo es igualmente del Corintio , como antes dixe : y finalmente , se ha usa- do y puede usarse en el Dórico , desde que se le dió basa. Lo mismo digo de la Jónica ; pero como es menos agradable que ia Aiticurga, pues apenas podrá el ingenio humano imaginar basa mas simétrica y euritimca que esta , tuvieron bastante razón los Architeccos que la abandonaron y metieron ia Acticurga en sus edificios: aunque realmente no debía ser desterrada para siempre. £1 Orden Compuesto podrá usar la suya , ó qual- quier otra que de nuevo se ¡e invente, no habiendo razón que repugne. £n la Lámina XXX, fig.d he puesto la basa Atli- curga del Jónico del anfiteatro de Vespasiano; y en la fig. 7 la dei Corintio del tercer cuerpo del mismo anfi- teatro, ambas medidas por mi mano. El pitipié que está en el plinto de la de la fig. 7 es de 15 dedos geométricos. 2) Como qualquiera coluna ordinaria sobre su pe- 24 En mi yíí.ira» rtseratum expliqué por menor la particular construcción de estas colunas laterales. Cum- prenderáse fácilmente teniendo a la vista la Lámina XXII , y la explicación de las fig. a y 2. Véanse tam- bién las Notas 14 y 58. 25 De coxin , fuhmatd ^ y sean los que liamamos Jónicos , cuya canal y costilla en tre e! abaco y óvolo parece que representa un coxin ’ó colchoncillo , lo so- brante del qual arrollado á una *y otra parce , forma los dos balaustres , y su orla las v olmas en la frente. En orden á ia propiedad de la vc>z pidviaxra puede verse Plinio I ) , 4 , hablando de! hueso de ios diiilesi y i ; 22 de la corteza primera ó ciítcrna de las nueces ver- des. Uno y otro tiene alguna semejanza con el coxin del capitel Jónico. De la condicional li del texto parece había capiteles Jónicos que no eran de coxin , pulvinara ; pero Vitru- vio ni los describe , ni aun los nombra. Acaso podrían pasar por tales los del Templo du la Concordia á la falda dei Capitolio , cuvas quatro volutas salen de dentro dei tambor por debaxo del abaco, como en ei Compuesto; pues los otros miembros no desdicen mucho del Tónico ordinario ; aunque el cornisón parece Dórico sin trigli- fos, pero con modillones v dentículo. ARCHlTECTURA DE M. VITRUVIO rancia de una parte y media hacia dentro de la línea que se tiró desde el filo del abaco se dexará caer otra. Dividiránse dichas líneas de modoj que quatro partes y media queden baxo del abaco j y en este punto que divide las quatro partes y media, y tres y media, se notará el centro del ojo de la voluta , y se hará un círculo , cuyo diámetro será una de dichas ocho parces Esta será la magnitud del ojo, y en él se tirará otra línea perpendicular á dicho cateto , y á ángulos rectos con este Luego, comenzando desde la parte inferior del abaco, se irán describiendo las vueltas, y en cada quadrante se acortará el compás un semidiámetro del ojo , prosiguiendo asi hasta volver al quadrante mismo baxo del abaco i6 No en las frentes de las volutas , Como dixo de los catetos ó exes , sino á los lados donde han de estar los coxines ó balaustres , de forma que si cada una de las líneas catetos distan del ángulo respectivo del ábaco en las frentes una parte y media de aquellas 19 en que le divide , otro tanto dista del ángulo respectivo hacia dentro cada una de estas otras quatro líneas de los cos- tados. Denotan estas el tanto que se deben rebaxar las frentes de ias volutas contado desde cl frío del ábaco, y por consiguiente , cl tanto que este vuela mas que las volutas en su frente. Perraulc nunca pudo entender para qué servían estas líneas , y las declaro inútiles. Bs cierto que las palabras rajrc ea inua quae íecandum airad tremam fattem áimissa erit , in inurmem jaritm alia tttedat mim tt dimUiatae foriii Uritudint , parecen in- dicar que dichas líneas de ios coscados deben distar de las de las frentes llamadas catetos , una parce y media en las mismas frentes; peto es claro por cl contexto, que ía referida distancia se debe tomar desde el ángulo soli- do del abaco como las otras ; bien que á los costados ; y esto significa la frase ¡a inierierim fatiem , según dexará persuadido la Noca jo. 27 Las de las frentes de fas volutas llamadas catetos. 28 En este ojo solian esculpir ios antiguos una ro- sita ó flor de hojas llanas , con que borraban ios puntos que diremos en la Nota jo. 29 De forma que hagan cruz en el centro del ojo, quede dividido en quatro quadrantes. Estas líneas son orizonuíes, y tan largas prudencialmence como los exes ó catetos. JO De la presente descripción del capitel Jónico se conoce , que Vicruvio le enseña á trabajar sobre la ma- teria , no 4 dibuxar sobre el papel , como comunmente se ha creído. Su construcción comprendo ser la siguien- te. Cortado el ábaco tan ancho en quadro como el diá- metro de la coluna , con un dietiochavo roas , y no- tado el punto C Lámina XXXI , hasta donde han de pender las volutas (que es la mitad de la anchura del ábaco , á saber , nueve' parces y media , mitad de las 19 en que le divide, sisgun se notan en el cateto con estrelUtas , y en el filo s'*apcrior del ábaco con divisio- nes) se tomará desde el ángulo D del ábaco , hasta B en ia frente de las volutas, una parce y media de dichas 19 : lo quai se executa á los quiero ángulos , por ser quatro bs volutas. De los quatro puntos B se dexan caer quatro perpendiculares hasta ios puntos C , llamadas ca- tetos ó exes. Luego desde C á B se notarán las 9 partes y media mismas arriba nombradas; una y media de las quales se dará á la altura ó espesor del ábaco A , como de B á G : de bs ocho restantes se construirán bs vo- lutas. Consta de aquí que el ábaeo tiene canta proyec- tura como espesor; que es regla general de Vittuvio en este mismo Capiojio. Para saber ahora el tanto que deben rebaxarse las frentes de las volutas desde el filo ó rcgiita del ábaco. 3Z se dexan caer de éste por bs partes de los balaustres, ó sea costados del capitel , otras quatro perpendiculares, según diximos Nota 26 , y demuestran los dos perpen- dículos de la frg, j , Lámina XXX ; esto es , distantes det ángulo del ábaco una parte y media , como distan los exes en las frentes. Estas quatro líneas difrnen la longi- tud de los balaustres. Para describir la voluta se dividirá en dos partes lo que resta de los catetos quitado el ábaco , á saber, las ochos partes de C á C , dando á la de arriba de G á H quatro partes y media de las odio, y á b de abaxo de H á C las tres y media restantes. En el punto de b división H se describirá un círculo , cuyo diámetro será una de dichas ocho partes , á saber, bs dos medias pró- ximas á la división H. Este círculo se llama ojo de la voluta ; encima del qual hay quatro partes , y debaxo tres. Por el centro H de este círculo se tira la horizone tal N I , que cruza el exe en dicho centro á ángulos rectos: con lo qual quedan hechos quatro quadrantes, para describir las espiras. Tiraránse también las dos ho- rizontales R L, y T P; y las dos perpendiculares V Q,, y M S , para mas fací! y exacta formación de ios giros, notando ios quatro puntos S L V T , de los quales co- mo centros se describen las espiras. Pongase pues el píe fíxo del compás en el pumo S, y alargando el otro á X debaxo del ábaco en su perfil, se dará aquel quarto de vuelta hasta R. Trasladase ahora el pie fixo del compás al punto L , y estrechando su in- tervalo quanto excede , que es la distancia de S á L , á saber, un semidiámetro dcl ojo de b voluta , como Vi- truvio dice , se describirá el segundo quadrante de R á Q. Transfiérase nuevamente ei pie del compás al punto V , y contraído su intervalo como arriba , se girará de Q_á P. Finalmente , colocado el compás en T , con- traído su intervalo , y dadole vuelta de P á M , queda terminada una entera vuelta de la línea exterior de b voluta. La segunda vuelta desde M hasta U estrella su- perior del ojo se executa como la primera. La línea interior que prescribe la costilb espiral de ¡a voluta se describe desde los mismos quatro puntos que la exterior , empezando desde O , punto buscado por la línea oculta S X. De este modo tiene el espesor, ó sea anchura de b costilla , una entera parte de las ocho que dividen el cateto , á saber , de G hasta K, como dice Vittuvio por las palabras axet rolutarum iie írassiores sint quam oculi magmiudoi cuy'a genuíua iuter- precacion daré en la Nota jj. Los modernos que disminuyeron esta costilla espiral- mente desde su principio hasta cl ojo, y se fatigaron raneo en hallar método geométrico de execuiarlo, gastaron cl tiempo en una cosa que no hallarán en ningún ca- pitel antiguo en nuestros tiempos ; á lo menos de los bien trabajados, v que muestran á primera vista la maes- tría y habilidad de su artífice. Confieso no haber po- dido comprender de dónde sacaron sus vcluc.s Serlio, LIBRO III, CAPITULO III. ' 75 ' La altura del capitel se repartirá de esta manera: dé aquellas nueve partes y media las tres quedarán baxo del ascrágalo del sumosca- po : lo restante será para el cimacio , canal y abaco *. La volada del ci- PhiJandro , Pjiaclio, Vínola , Salviiti, GoMmano, Ca- ramuel , Pcrrault, Hercolani, Bibiona, Gaiianí , y tan- tos otros escritores de Architectura , que diferente de esta la enseñaron ; ni con qué fundamento pretendieron fuese Vitruviana , quando la de Vitruvio es tan simple, y la de ellos tan enredosa , impropia y buscada. Es impropia i porque representando lo sobrante arrollado de un coxln ó colchoncillo , atado con los vínculos in- dicados en U Nota 35, no es natural que el hueco re- presentado por la canal sea mas ancho que el lleno, representado por la costilla: ni ésta mas delgada hácia fos extremos , sino toda de un espesor mismo. Es cierto se hallan en Roma algunos capiteles Jónicos, cuya canal es algo mas ancha que la costilla ; pero es para dar ma- yor cuerpo y magestad í los vichos , hojas , vastagos &c , que se hallan esculpidos en ella : pero la costilla es igualmente ancha desde su principio hasta el ojo. Ciento y. treinta capiteles Jónicos todos uniformes he examii:a<Ío prolixameiiie, para poder asegurarme de quanto escribo ; y en ninguna otra cosa de Vitruvio he puesto mayor cuidado , que en restablecer su voluta. Para hallar los quatro puntos de los quales se describe, tiré en uno de dichos capiteles las dos líneas perpendi- cular y horiaorual , y en lo demas obró según enseña la Geometría para hallar el centro de qualquiera por- ción de círculo. Hallados los quatro puntos no queda diñculrad que vencer : pero se ha de cuidar mucho de que estén exactisimamentc en sus lugares , y que se co- mience la espira primera no del punto G, sino de X, pues de lo contrario no saldrá justa la operación. Lo mismo se advertirá en la linea interior , empezándola de O , no de K , como se dixo. Para demostración mas clara del ojo de la voluta y los quatro puntos de que se describe , le he puesto en grande en la ñg. z. Esta es sin duda la voluta Vitruviana que tantos pretendieron haber hallado , dándonos volutas tan di- versas ; y la única que se halla en el Antiguo , en quanto á la igualdad de la costilla. Ni fue necesario que Vitru- vio se difundiera en la descripción de la espira siendo tan simple y ihcil ; quando en la de los mñdernos era fuerza una explicación mas prolixa. La necesidad de res- tablecer esta voluta para reducir el capitel Jónico á su simplicidad antigua , me movió á escribir un tratado de ella en lengua Italiana , citando positivamente los pa- lages de Roma en que actualmente se hallan los capi- teles que he exáminado ; pero su publicación se ha re- servado para otro tiempo. Advierto , que los antiguos en las fachadas de los Templos , pórticos , ú otros edificios rodeados de co- lunas Jónicas , solían hacer los capiteles angulares con la voluta angular á dos caras , como una de las que usa el Orden Compuesto ; y á las otras dos partes del ca- pitel metían los balaustres , que se unían ó encontra- ban en el ángulo interior del edificio. Uno de estos observé en el Iforo Romano en poder de un marmolis- ta , en compañía de D. Jayme Folc y D. joseph Guer- ra , Escultores pensionistas por la Real Academia de San Fernando, el dia 16 de Julio del ano 1781 , y es e! de la Lámina Vlll , fig. i. Semejantes á éste los hay en TívoU en un Templo antiguo , ahora dedicado á San Jorge. Asi son también los del Templo de la Fortuna viril en Roma , hoy Santa María Egvpciaca , aunque muy maltratados del tiempo. Sebastian Scrlio observó algunos de estos , y aun de pilastras ó antas , como nos dice en sus escritos; y Piranési ios trae también eu sus Áaiiguedidei KmAnji. Otros Architcctos tomaron otro expediente para que el capitel angular hiciera frente i la fachada y también al costado del Templo. Abandonaron del todo los ba- laustres en todos los capiteles de un edificio Jónico, ha- ciéndolos con quatro volutas como Ja angular arriba nombrada , lo qual era una imitación de la parte supe- rior del capitel Compuesto. Vió algunos de ellos Juan Montano, descubiertos entre las ruinas del Antiguo, y nos los dexó dlbuxados en el tomo i de su ArchítecruTA^ pag. 37. Como estos son los del Templo de la Concor- dia á la falda del Capitolio. Quatro hay en el pórtico de la Iglesia de Sia. Cecilia ; uno en el claustro de San Clemente junto a! anfiteatro de Vespasiano ¡ otro junto á la puerta de S. Cesarlo, sobre la mano izquierda: otro en el portal de la hostería de la campana detras del teatro de Marcelo; y otros muchos esparcidos por las calles de Ro- ma, y en poder de los marmolistas, y varios particulares. Siendo , pues , cosa tan común én el Antiguo este capitel angular con quatro volutas como el Compuesto sin balaustres, y aunque no siempre, con el abaco ex- cavado curvamente como del Corintio enseña Vitruvio Lib. IV , Cap. I , tuvo valor Scamozzi para hacerse su inventor , y paciencia Italia , Francia , Alemania , In- glaterra, España, para darle crédito, yaun honrarle con el titulo de corrector del cufiiel 'jo’nice antigao. Los es- critores que le dan este honor debieran advertir , que aun quando no nos quedase ningún capitel antiguo de estos , y se creyese hallazgo moderno , se debía dar esta gloria i Antonio de Sangalio , que los puso en el palacio Vaticano muchos años antes que Scamozzi naciese : ó bien á otro de quien acaso los tomó Sangalio , y yo ignoro. Usáronlos mucho antes que Scamozzi Jayme Viñola , y Baltasar Peruzzi. Jayme de la Porta los puso en el pala- cio Merescotti; y Francisco de Volaterta en el de Lance- lotti en Roma, y otros en otras partes. También debie- ron hacerse antes que Scamozzi pensase en ello los que Domingo Fontana puso en la gran fuente de Térraini; el qual apenas usó en sus edificios otro capitel que el referido. Lo mismo puede decirse de los que Martín Lungui puso en el portal del palacio Poli; y aun los de Carlos Maderno en el pórtico de San Pedro , y otras partes: pero esto ya no es del intento. Yo no puedo convenir con los que prefieren esté ca- pitel Jónico-Compuesto al Jónico simple Vitruviano, ó sea antiguo. Los críticos que tienen por defecto que el capitel angular Jonico presente por la fachada las volu- tas, y por el costado los balaustres , debían fundar me- jor su crítica. zQué dirían de una Cariátide puesta en semejante lugar I ^Podría una figura humana presentar á todos lados su rostro? O quando lo luciese , ¿podría loarse semejante estrañeza ? 3 1 Luego el astrágalo del sumoscapo ocupa la mitad inferior del ojo de la voluta , como diremos también en la Nota I al Cap. 1 del Lib. IV. El cimacio J com- prende dos partes y media desde el astrágalo hasta la ca- nal F , y determina su altura el fin del primer giro de la voluta en M. La pane de M á K es para la canal F. La reglita ó anillo debaxo dcl astrágalo del sumos- capo , que une á sí la apófige , no tiene magnitud fixa en el Antiguo , como del anillo del imoscapo dixímos en la Nota 22 , pag. 72 : lo mas couaun es ser d , ó í del ** Dice Vitruvio cjmotio addieo ohíco et cáhaIí reliquA lie firs &t: porque aunque la altura del abaco quedó ya arriba determinada , que es una parte y media de B i C , parecía necesaria repetirla aquí , para que todo 76 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO 3* cimacio fuera del filo del abaco será quanco es el ojo de la volata 3’. 33 Los vínculos de los coxines ^3 volarán del abaco afuera en esta forma : puesto un pie del compás en el centro superior horizontal del capitel , y extendido el otro al filo del cimacio, dándole vuelta, tocará lo exterior II de los vínculos Las costillas de las volutas 3s no deben ser mas gruesas 3 '® que la magnitud del ojo) y la profundidad de las espiras 3 ® sea un dozavo de su anchura. 33 Estas serán las proporciones de los capiteles en las col unas no mayores de quince pies : en las otras mayores serán las mismas , ex- cepto el abaco , que tendrá en quadro la anchura del imoscapo , con un noveno mas ) para que quanto menos diminución tuviere la coluna como mas alta, no le falte al capitel la correspondiente proyectura y adición , estando en puesto elevado. La descripción de las volutas , y el modo de formar con el compás debidamente sus espiras se dará por figu- 3 ^ ra en el ultimo Libro 3 ^ 34 Concluidos los capiteles, y puestos sobre las colunas , no como en las ordinarias , sino como piden estas disminuidas solo en las partes exteriores , para poder colocar en los architrábes un resalte y adición 3 * correspondiente á la que se hizo en los pedestales 3 ® , se harán los archi-. trábes en esta proporción : si las colunas fueren de 12 á i y pies , la altura del architrábe será la mitad del diámetro del imoscapo ; si fueren de ly á 20 pies, se dividirá la altura de ellas en trece partes, y una será la altura del architrábe: si de 20 á ay pies, divídase su altura en doce partes y media , y una se dará á la altura del architrábe : si fueren de junto sea un tercio del imoscapo , altura del capitel , ex- resaltes por escahelos desiguales , per siiimUhs íafaris, clusa la paite inferior de la voluta de H i C , como ve- como expliqué Nota 14, pag. 71 , era conseqüente ha- remos Lib. IV, Cap. t. cer en el cornisón otros resaltes , que correspondiesen i 52 Como en la misma Lámina y figura la distancia los referidos del podio , y medio resalte en k fachada do Y á Z , demostrada por el círculo D , de la misma y póstico , encima de las colunas angulares. Pero por magnitud del ojo. quanto esto eia imposible sin hacer el sumoscapo de las LIBRO III, CAPITULO III. 77 i? * 30 pies, se dividirá su altura en doce parces, una de las quales se dará al architrábe ■, y según esta regla , contbrme fuere la altura de las colunas , se determinará pro rata la de los archítrábes : porque quanto mas altos suben los radios visuales, rompen con mayor dificultad lo denso del ayre j y esparcida y cansada la vista por la mucha elevación , se presenta á los ojos incierto y mal difinido el tamaño de los objetos. Por lo qual siempre se debe hacer el justo suplemento en la proporción de los miembros, para que quando estuvieren en sitios elevados, ó ellos fueren muy grandes , se dexen ver de una magnitud proporcionada 3? La anchura del architrábe en la parce inferior que sienta sobre los capiteles será la misma que la del sumoscapo baxo del capitel : en la parte de arriba será tan ancho como el imoscapo El cimacio del arclii- trábe será un séptimo de su altura : su proyectura lo mismo. Quitado el cimacio, se dividirá lo demas en doce partes 5 de las quales se darán tres á la primera fáxa , quatro á la segunda, y cinco á la de arriba. 3(5 El friso sobre el architrábe será una quarta parte menor que este; pero si se hubieren de tallar algunos relieves, será una quarta parte mas alto que el mismo architrábe, para dar magestad á las figuras *. 37 El cimacio del friso será un séptimo de este : su vuelo quanto la altura. 38 ;9 La tabla siguiente expone en compendio la al- tura de ¡os architrdbes , según la diversa altura de las colunas. En las colunas altas de 12 á 1$ pies la al- tura del architrdbe tiene un semidiámetro del imoscapo i De i j á 20 pies, un treceavo de la altura. De 20 á 25 , dos veinteicincoavos. . . . De 2 5 á 5 o , un dozavo y asi de las demas. Pero realmente esta regla parece de- fectuosa , pues i las colunas de 90 6 too pies, como la Trajina , Antoniana y otras , correspondería un archi- trábe de un quinto ó un quarto de la coluna misma; lo qual parece exorbitante , atendidos los mejores monu- mentos )ónicos Y Corintios del Antiguo que nos quedan. Por lo qual es de creer que Vitruvio no quiso compren- der en esta regla sino las colunas que por io ordinario se usaban y pueden usarse cómodamente, como son de 12 hasta 40 ó ;o pies. También por esta división de la altura de la coluna de 12 á 15 píes , y siguientes , para determinar la altura del architrábe , el semidiámetro de la qual da í la altura de éste , parece suponerla de siete módulos. Si este dis- curso es fiindacio , acaso Vitruvio , como tomaba sus preceptos de diferentes autores , y entre ellos habría tam- bién variedad de gustos y opiniones, no debió advertir la inconseqüencía , dsttando poco antes establecida la coluna de Hermogenes de altura de ocho módulos y medio. 40 Galiani en su Nota 4 al presente, lugar se engaña evidentemente, como demostré en mi Aittoa Tesetjmm peg. 64 y siguientes. Por alcas que sean las colunas, nun- ca puede llegar el caso de no disminuirse . siguiendo la regla de Vitruvio dada en el Capitulo 2, pag- 67 y 7 colunas en Corinto á aquella imitación , y fíxó las proporciones ’’ ; que puestas en práctica , vinieron á establecer el Orden Corintio 8 La conmensuración del capitel es, que tenga de alto, incluso el abaco , un grueso del imoscapo. La anchura del abaco será , que su dia- misma elevación señala a las colimas de los Templos re- „aun en Corinto mismo , no se ve este Orden; y por dolidos ; y la misma dio' á las de su basílica de Fano. „consiguiente que su uso y nombre se inventó después Véanse los Kumeros 55, 54 y 55 del Lib. V , donde „de la destrucción ite aquella célebre ciudad : que los acabaremos de resolver esta duda en la Nota 13 al Cap. ..Romanos habiendo hecho algunos capiteles del metal 9 . Vease también la Nota 4 al Cap. 4. de este Libro. „( corintio) con las hojas y figuras que vemos, les die- 1 5 No era , al parecer , sepulcro elevado y de es- ,,ren aquel nombre , como llamaban corintios i los va- tructuta , como muchos suponen , sino un simple foso „50S y candeleros hechos del mismo metal. Y aunque capaz de contener el cadáver , cubierto después con la „la linterna de Dlogenes , y la torre de los vientos en misma tierra , como actualmente se practica en los ce- ..Atenas eran de este Orden , creo yo que se tabrica- menterios. Cieno moderno dice haber leído en Viiruvio, ,.ron despucs.“ que de la estatura de la referida doncella enterrada se Podríamos inferir de este discurso , que el Orden tomo la dimensión de la coluna Corintia : debía de te- Corintio no es Griego , sino Romano : y qite tuvo Vi- ner la mente en otra parte quando leía. tiuvio valor para quitar á sii nación , tan hambrienta ’ De aquí se confirma lo que dice Vitruvio en el de gloria , invención tan feliz y gloriosa , y de consa- Cap. 5 de! Lib. II , á saber , que los Griegos solo usa- grar á Augusto tan solemne mentira ¡ principalmente ban el ladrillo quadrado. Viiruvio le Ibma rrgaU , que siendo en aquel tiempo cosa tan reciente la destrucción algunos erradamente iraduxeron rexá. Sobre esto vease de Corinto, y teniéndola ^'itruvio tan en memoria como la Nota 1 , pag. ¡2. Los ladrillos grandes que servían consta en el Num. 19 del Lib V. jEra posible que en para cubrir conductos , ó alguna otra cosa , se llamaban ti siglo de Augusto se ignorase la invención del capitel tigxUt , de! verbo rege. Corintio , si hubiese sido Romana ? Y si es posible que se id Es una especie de cardo silvestre . que suele lia- ignorase , ¿quinto mas posible es que la ignorase nucs- marse yerOa glgaxte. Los Italianos la llaman íraacu mi- tro moderno? nj , esto es , pie ó tne»o de eje , porque sus hojas se ie No dice de donde tomó noticia tan incógnita quan- parecen. Este cardo tiene muchas espinas ¡ y parece que to grata i los Romanos ; pero es natural la tomase de por ellas le dieron los Griegos el nombre de Muntiie, Plinio 34, 5 , donde dice que Cneo Octavio, Pretor, que significa ejpriij, (de quien habla Justino 35, ult . ; Patétculo t , 9 ; Li- 1 7 Del capitel mismo , y comparado con la coluna vio Lib. 45 , Capítulos 4 , 51, 35) habiendo trluii- y demás miembros del Orden. fado por la victoria naval contra el Rey Perséo , hizo 18 Muchos tienen por historieta el hallazgo del ca- junto al circo Fiaminio un pórtico doble . á quien lla- pltel Corintio que aquí pone \ itruvio ; pero sin dar ta- marón Corintio , porque los capiteles de ¡as colunas eran litud , y solo por ostentar en- de metal . qtue íOTÍnehia sir eppetlarj a eapirutií aereií ee- lumnarum. Aquí no dice Plinio de qué Orden fueron tan conocido , como benemé- estos capiteles i y ademas de que pudieron ser Dóricos dice que ,.el Orden Corintio ó jónicos , aunque de metal , es cierto que no pudieron LIBRO IV , CAPÍTULO 1. 85 gonal sea dupla de la altura del capitel * : asi serán las quatro frentes de • anchura proporcionada. Estas quatro frentes se recortarán cóncavamente desde los ángulos una novena parte de su longitud. El pie del capitel será de la anchura misma que el sumoscapo en su vivo. La altura del abaco será un séptimo de la del capitel **. Quitado el abaco j se dividirá lo restante en tres partes; una de las quales se dará á las hojas inferiores, la segunda á las de enmedio, y la tercera á los cauUcolos, de los quales nacen las hojas que se extienden á encontrar el ábaco. Las volutas que salen de estas hojas se esculpen debaxo de los ángulos del ábaco ; y las espiras menores, debaxo de las flores que están enmedio de las frentes del ábaco mismo. Las referidas quatro flores serán tan grandes como el grueso del ábaco. Y con esto tendrá el capitel Corintio sus debidas pro- porciones. p Sobre estas mismas tres especies de colunas suelen ponerse diferentes capiteles con varios nombres ; pero ni podemos conceder el acierto en las simetrías de tales capiteles , ni que constituyan diverso carácter de colunas; sino que sus nombres son deducidos con alteración de las Co- rintias, Jónicas y Dóricas, cuyas proporciones se transfirieron á nueva combinación de partes CA- triuDÍb de Cneo Octavio fue el aSo 58S de Roma, se- gún Livío , y Mummio no incendió á Corinco basca el ¿08. Pudieron hacerse del meu) corintio común , ^ue ya de mucho antes era estimado entre los demas, y ¡os Corintios tenían especial habilidad para trabajar metales: pero del metal que resultó de Ja destrucción de Corin- to no pudieron ser , como se ha dicho, pues Plioio y Patérculo a&rman que de aquel metal nada vino á Italia; y mucho menos IJaiiiarse perrira Cariurio , por ser de este Orden los capiteles. Desde la toma de Corinto hasta que Vitruvio nació debieron mediar poco mas de 50 años: en cuya corta distancia no parece creíble se ignorase en Roma la inven- ción del capitel Corintio , si Ihese Romana , y se supiese la de Calimaco, que se tiene por cierto haber florecido mas de joo anos antes. ^ Podía ignorarla Vitruvio, que había visto los vasos de bronce que traxo Mummio í Roma , como diremos al fin del Cap. 5 1 ¿Y el sapien- tisiino M. Varron hubiera atribuido este hallazgo á Cali- maco , según lo debió hacer en los libros que escribió de Architectura que Vitruvio tenia presentes, si hubiera sido invención Romana! Para mayor prueba del poco fundamento de esta Opinión baste saber , que el Templo de Júpiter Olím- pico en la Roca de Atenas era de Orden Corintio , y que le construyó Cossucio , Atchíiecto Romano, por lo menos 100 años antes de la coma de Corinto : las colunas del qual quitó el Cónsul Syla , y las traxo al Templo de Júpiter Capitoüno en Roma, como dice Plinio ; 6 , ti : que el Arcbítecco Ai^elio escribió im tratado del Orden Corintio poco después de su inven- ción , y probablemente unos 400 años antes de Viiru- vio , s<^un uno y otro consta en el Proemio del Lib. VII : y que en tiempo de Vitruvio se hallaban en la Prefectura Staconiense capiteles Corintios entre las rui- nas de edificios antiguos, coioo diximos pag. 41 , No- Mr. Wood en sus EaiB« de Palmyre dice que la ma- yor parte del Corintio que se halla en Grecia , parece posterior al establecimiento de los Romanos en ella. Acaso esto dió motivo á que nuestro moderno discur- riese asi de dicho Orden. * Vendrá á tener de ancho por cada lado de los quatro siete quintos del imoscapo , ó de la altura del capitel , que es lo mismo. Porque le sirve de cimacio ; y este suele ser un séptimo del miembro de quien es cimacio. Vease la Nota 41 al Cap. j del Lib. III , pag. 77. I? Los libros modernos de Architectura y antigüe- dades de Setlio , Pabdio , Labaco, Montano, Piranési y otros , están llenos de estos capiteles monstruosos , to- mados de las ruinas del Antiguo : y aun se ve mayor numero en poder de los marmolistas y de otros par- ticulares. En ellos balbmos delfines , águilas , tridentes, soles, vasos , cornucopias , bustos y otros atributos de las deidades gentílicas , en lugar de volutas , flores , eau- lícolos tice. Dos hay muy particulares en Roma en el atrio del palacio de Maximír : y en la calle llamada felice vi uno que represenuba un canasto lleno de fru- tas , y por volutas colgaban racimos de uvas. 86 ARCHITECTÜRA DE M. VJTRUVIO CAPÍTULO 11. De los ornatos de las colanas. • lo Jveferido el origen é invención de las especies de colunas *, parece conseqiience , siguiendo los mismos principios, tratar ahora de sus • ornatos ‘ , cómo empezaron , y de dónde tomaron origen y principio. » En todos los edificios se pone encima el maderage * , á cuyas piezas solemos dar diferentes nombres , según son también sus usos diferentes. Maderos mayores , ó madres se llaman las xácenas ó piezas que sientan 3 sobre las colunas , pilastras , ó antas K Los de los altos quartones y ta- ♦ bleros \ En la armadura del techo, si el espacio es muy grande, se po- nen el madero del caballete en lo alto, llamado coliimen (de que tomaron * nombre las colunas ^), los tirantes ^ y los cabrios SÍ el ancho es mo- ® derado , entra también el columen , y los pares llamados cantérios ® , 9 que vuelan fuera de la pared á formar el alero ^ Sobre dichos cantérios * Que son dos , Dórica y Jónica, La Corintia es ia Jónica misma. 1 Esto es , todos los miembros sostenidos por las colunas, como son architriíbe, friso, dentículo, mo- dillones, corona y gola; y ademas, en la fachada el frotuispicio. Pero puede excluirse el tímpano , por no tener ni representar miembro alguno , no siendo otra cosa que una pared recta que cierra el vano que dexan los cantérios elevados en caballete. Todas estas panes del edificio se llamaban generalmente otnamintí , orna- tos , aunque todas son precisas , y no de solo adorno. Para no obrar contra lo natural y verosímil en estos or- natos , debe el Archítecto leer con sumo cuidado este Capítulo , y tenerle siempre en memoria. 2 A saber , toda la madera que concurre á formar los altos y cubierto de un edificio. 5 En los principios de la Archítectura no se hacían de piedra los archítrabes , sino de madera , como luego dice Vitruvio. En la Lámina VI , figuras J y 6 señala estas xácenas la letra A. 4 El maderage de un alto ó piso, en que concurrían los quanones lig/iA , y los tabloncillos lacs , se llamaba comigHaiie y coAxatio , tomado uno y otro nombre de »i¿iu y de axff. Yo le llamaré unas veces amignacion, y otras coAxíííon , por retenerlos ambos. El maderage del techo se llama!» maiejuiis , y reantn. 5 Del madero del caballete , llamado lolumin , dice que tomaron nombre las colunas que le sostienen; no los cábrios , como han entendido los Interpretes , á los quales no creo convenga tal nombre , teniéndole propio. El nombre tolumen debió derivarse de culmen, que es lo mas alto del techo. Varron j , 7 De ¡te run. dice que de celHine» tomaron nombre las palomas columbae , porque siempre se paran en él. El columen se indica por la ierra B en la Lámina y figuras referidas. 6 Son los maderos horizontales C , sostenidos in- mediatamente por las xácenas, llamados también cade- nas y alfardas. Los Latinos los llamaron iranscra, como á todo madero atravesado horizontalmcnce en qualquier artefacto. El mismo nombre da Vitruvio i los maderos que atravesaban los de Coicos en el cubierto de sus ca- sas , Lib. II , Cap. i ; y lo mismo executa en otras partes. Acaso U lengua Española derivó de ¡tanstrií la V02 tiraHtSí. van 7 Notados con la letra D. Los Latinos acaso los lla- maron ca^Tcotí, por el cabrito montés que tiene este nom- bre, y cuya figura parece representan , con su cuerpo derecho sobre el tirante , y con los puntales 1,1, como cuentos abiertos i una y otra mano , que van á soste- ner ei medio de los cantérios E , E , para que no se pandeen con el peso del texado. Advierto que Cesar en sus comentarios , y aun Vi- iruvio Lib. X , Capítulos 20, 21 y Z2 , llaman larabicn ctfréoli í los cantérios ; pero como allí tratan ambos de las máquinas de guerra , debían de tener por accepcion vulgar los canterios este mismo nombre , como vemos en otras muchas cosas que se derivaron de los Griegos, y ios Latinos las equivocaron ó confundieron el nombre. Vitruvio mismo se queja de ello en e! Lib. VI , Cap. lo, Números 47 y 48. En el presente lugar no cabe duda, en que capríttU , cábrios , no pueden ser los cantérios, cdntbcrii ; porque los cábrios solo se necesitaban quando el vano que se había de techar era muy ancho , y no podían los cantérios sostener el peso de los templos, ásstres , tablazón , texado ó pavimento , sin ser ayuda- dos hacia su medio en E , por los puntales I de los cá- bríos. Dionis. Vossio en sus Notas á Cesar 2 , 10 I^r Bell. cipa, explica bien el tafcéoli , pero contra la mente de Cesar. Por tanto , parece ya tiempo de que se des- lierren equivocaciones en el nombre de las piezas ue las armaduras en techumbres y altos , pues los hallo equivor cados en casi todos los autores de Archítectura. 8 Señalados por la letra E. Pudieion tomar este nom- bre de que el contorno de su punta en el alero se pare- cía i la cabeza del caballo castrado , que se llama enn- Therias. O bien de la cortadura misma que á estos ma- deros se les hace eu la punta, como diré Nota 15. 9 Volaban fuera de las paredes á formar el alero en. ios primeros tiempos de la Archítectura , como también los ásseres del cubierto ; pero después que á la madera sucedió el marmol , quedan los cantérios , y todos los demas maderos dentro de la fabrica , y se representan en el cornisón con los modillones y dentellones. En los edi- ficios que no tienen Orden de Archítectura, volaron (y vuelan á veces todavía) los canterios, ásseres y tablas del texado a formar el alero. Infierolo de Vitruvio mismo Lib. II , Cap. 9 , Kum. 51, pag. 54 , donde dice , que poniendo i los aleros algunas cablas de lárice , se libra- A LIBRO IV, CAPÍTULO II. 87 van las vigas ó quartones llamados templos : y sobre estos inmediatos á las texas los listones llamados ásseres ” , que también salen fiiera de las paredes quanto baste á protegerlas. Y en esta forma todas las cosas tienen su propio lugar , género y orden. II De las quales,y de todo el enmaderamiento ya trabajado, toma- ron imitación los Archítectos en los Templos de piedra y marmol , exe- cutandolo todo de estos materiales, con las mismas disposiciones, juzgán- dolo digno de propagación. Porque los obreros antiguos, habiendo hecho un edificio , y puestos los quartones * de modo que volasen sus cabos fuera de las paredes externas, cerraron de estructura los intertignios colocando encima cornisas y frontispicios de madera con bellisimas labo- res. Cortaron después al filo de las paredes los cabos volantes de los quartones j pero pareciendoles que hadan mala vista, cubrieron los cortes con ciertas tablillas, talladas como ahora los triglifos, las clavaron en los cabos mismos, y las pintaron con cera azulj para que asi cubiertos, no ofendiesen la vista. Asi , de los cabos de los quartones cortados , cubier- tos á modo de nuestros triglifos, tomaron principio el intertignio y la opa en las obras Dóricas. I a Otros después en varios edifidos dieron vuelo fuera de la pared á los cantérios encima de los triglifos, y les hicieron un contorno gra- cioso Asi que , como de los cabos cubiertos de los quartones nacieron los triglifos, de las proyecturas de los cantérios provinieron los modillones debaxo de las cornisas. Por este motivo aun los de piedra y marmol suelen hacerse inclinados, siendo imitación de los cantérios, que lo deben estar , por el declivio de las aguas Luego es constante que de aquella imitación vino la razón de triglifos y modillones en las obras Dóricas. rían iaa casaadc la comunicación de las llamas en los in- cendios , siendo el lárice una madera en rjue no prende Muchos Archítectos, ignorando el significado de los modillones , suelen parear en los aleros las proyecturas de los cauiários , y acaso por esto los llaman jajts ; sin embaído de que en las armaduras y contignaciones los ponen á distancias iguales. Esto es obrar en lo externo inconseqUenic i la disposición interna , y dar á entender que ias bovedillas son desiguales. ao Indicados por la letra F. 1 1 Sefialanse por la letra G. La proyectura de los ásseres que dice el Autor , se entiende de los tiempos primitivos, y de las casas particulares, sin Ordenes de coiunas , como dixe Nota 9. Sobre los ásseres no va ya otra madera que la tablazón , que recibe inmediatamente las texas , ó el pavimento. ■ Aunque Vicruvio pone aqui tigna, y yo traduzco . qaarroiifs , debe entenderse t'ajntii , trMiitta, pues estos fueron ios que cortaron y cubrieron con tabiitas , de que se originaron ¡os triglifos. Discurro asi , porque los no acostumbraban ale los Templos. Vivían sas con bóveda , sint hacían cabo á las quai ta 5 al Cap. ;. 12 iHtertignia es la armadura ó madera la disiancia de un tirante á otro en ge del techo s pero se entiende solo 13 encima del architrábe , esto es , en lo sólido del friso , y no dentro del edificio. He acomodado á nuestra lengua la palabra Latina inrmignium , por no haberla podido hallar equivalente que la expresase bien. 1^ OpA es voz Griega que significa el mechinal ó sitio que ocupan en las paredes los cabos de los lírantes en la armadura dcl cubierto, como consta mas por exten- so cii el Num. i;. 14 También Dóricos. 15 Asi traduzco la frase Latina proyectar ai cAntiriey mAveru/it , pareciendo cierto que Vitruvio quiere expre- sar por ella aquel contorno y perfil como gola reversa que sueleo tener en su frente los modillones. En los tiempos posteriores se usaron generalmente los modillo- nes en el Corintio, como ya dixe pag. 12, Nota 24, ademas de los dentículos ; pero como en estos modillones no se grababan gotas, por no corresponder estas sino al Dórico , los tallaron con varias labores ; siendo el mas común una hoja de acanto con sti voluta , confórme poco mas ó menos, á la ménsola de la puerta Jónica Lá- mina XXXVIII , letras B C. 1$ Modillones IncUnados hiela abaxo como están los cantérios en las armaduras , se ven en los Dóricos de .^rigenco , Atenas &c. La razón persuade que se deben hacer inclinados , para la perfecta imíracioc de los canterios , á lo menos en los lados de los edificios; sin embargo ha prevalecido la costumbre de hacerlos horizontales , sin duda por el mejor aspecto que causan. 88 ARCHÍTECTÜRA DE M. VITRUVIO 13 Ni es posible , como erradamente dixeron algunos , que los tri- glifos representen ventanas > pues los triglifos se colocan en los ángulos 'í del edificio sobre los dos quarcos de las colunas en cuyo sitio no son practicables las ventanas , porque se desatarían las junturas de los ángulos del edificio. También , si donde se ponen ahora los triglifos imaginamos que en su origen hubo ventanas , lo mismo deberemos decir de los dentículos en el Orden Jónico i pues métopas se llaman los •5 intervalos de uno y otro Opas llaman los Griegos á los lechos tanto de los quartones , quanto de los listones ó ásseres , como nosotros los llamamos cava columbaria : asi que al inrertignio j por estar entre dos opas le llaman métopa. Luego por la misma razón con que se hallaron antes los triglifos y modillones en el Dórico , vino después a tener su propio lugar y significado el dentículo en el Orden Jónico : y como los modillones representan en el Dórico el vuelo de los cantérios , asi los • dentellones imitan en el Jónico la proyectura de los asseres . 14 Por esta causa en ningún edificio Griego se pusieron dentículos debaxo de los modillones, por ser imposible que los ásseres esten debaxo «9 de los cantérios : y si lo que realmente debe colocarse sobre los can- térios y templos se representa esculpido debaxo , hará ver una obra in- verosimil y mentirosa. I 5" Tampoco establecieron ni aprobaron los antiguos los modillones ni dentículos en los frontispicios, sino las cornisas llanas; por razón de que ni ios cantérios, ni los ásseres se colocan de punta hácia los fron- tispicios; y por tanto no pueden volar por aquella parte; sino inclinados «o del caballete á los aleros Asi, juzgaron que lo que en la realidad no es posible , tampoco lo debe ser en apariencia ; y solo adoptaron en los edificios las cosas apropiadas y fundadas en naturaleza , aprobando solo aquellas que, en caso de duda, se las pueda señalar la razón y el ver- J7 Esto es, sobre los dos quartos del sumoscapo he formado el cornisón Corintio en la Lámina XXXII, hácia el ángulo del Templo. Todos los Dóricos antiguos que ios demas interpretes omitieron. Infiero de aquí, tienen el triglifo angular sobre el ángulo mismo , tanto que dicha ley Griega del Kum. 14 debe entenderse pre- <1 de la fachada, quanto el del costado. Véase la Mota cisamente del Orden Dórico , que es el fundado en na- 5 al Capítulo siguiente. tur.ileza, y de quien se derivaron los otros. 1 8 Por esta razón dixe en la Nota 45 al Cap. 3 dcl No es posible salvar todos ios inconvenientes , quair- Lib. lU, que allí podria leetse en vez de metp'chL do se trata de hermanar la comodidad con la belleza y * No porque el Dórico no tuviese cambien ásseres gracia; y aquel Atchitecto procederá mejor, que mas bien encima de los maderos llamados templos , sino porque supiere disimularlos, sin falcar notablemente á la verdad no se imiiaton en él con el dentículo , sino en el Jónico, y origen de cada miembro. Debemos atender i que los Acaso lo hicieron los Jonios para suplir este olvido de mas je ellos fueron invención de la necesidad y natura- ios Dorios, como suplieron el de la basa en las colunas: leza de los edificios , y los adoptó la magesiad y belle- y este es el derecho que tiene el Jónico á la invención de za. Lar colunas, dice Cicerón , stitiimn los Tcmflos j ¡os la basa y dentículo. fOttteos ; pero no sirven menos a la utilidad que d la belte~ 19 Vease la Nota 14 , pag. 12. n.a. SI frontispicio del Templo de "jupiter Capitelino , / de 20 Pero los Archítectos posteriores Griegos y Ro- otros , no se binar por U hermosura , sino por la necesidadi, manos tomaron todos estos miembros por ornato , y pues hallada la forma de dar declivio por ana j otra parte tallaron mutulos y dentellones en un mismo cornisón á tas aguas , a esta utilidad del Templo , se siguió la ma- Corintio , Compuesto , y aun Dórico , no solo en los gestad del frontispicio. Debe pues el Archítccto entallar sus coscados , sino también en la fachada y póscico; y aun ornatos en el cuerpo Aschítectónico de suerte , que no en las cornisas obiiquas del frontispicio , conociendo que apartando'e de la verdad y naturaleza de cada cosa , le en la realidad no oienden la vista ni aun de los inteli- de la hermosura que la buena imitación produce , apU- gentcs. En efecto , Vitruvio mismo confiesa en el Ca- cada con elegancia al oficio peculiar de cada miembro, pículo I de este libro , que eJ Orden Corintio tomó los aun aparente v de mero ornato; pero siempre con sim- tnodillones del Dórico , v el dentículo de! Jónico , ador- p.icidad y parsimonia , v evitando como peste la multi- oandose con ambos miembros. SigLíendo esta docerma tud y confusión de .partes. irBB-O IV, CAPÍTULO iir. 89 dadero significado. De estos orígenes nos dexaron establecidas las reglas y proporciones para cada Orden j á los quales siguiendo yo é ilustrando, dexé tratadas arriba la manera Jónica y Corintia , y ahora pasaré á explicar brevemente la Dórica con todas sus particularidades. CAPÍTULO III. Del Orden Dórico. .6 D ixeron algunos Architectos antiguos que no convenía el Orden Dórico para los Templos, por ser sus proporciones inconseqüentes y de- fectuosas. De este parecer fueron Tarchésio , Píthio ‘ , y aun Hermoge- nes * ; el qual , teniendo prevenidos los mármoles para edificar un Tem- plo Dórico á Libero-Padre , mudó consejo, y le hizo Jónico. Pero esto no es porque no sea bella su forma y aspecto , ni porque carezca de magestad y grandeza , sino por el embarazo que causa la distribución de triglifos y métopas ® : pues los triglifos deben necesariamente colocarse sobre las dos quartas partes del medio de las colunas ^ , y las métopas entre los triglifos deben ser tan anchas como altas j pero al contrario en las colunas angulares , los triglifos se colocan sobre las dos quartas partes exteriores ® , y no sobre las dos de enmedio. Asi las métopas contiguas á dichos triglifos angulares no salen quadradas , sino mas largas quanto la anchura de un medio triglifo : y ios que las quieren hacer iguales es- 2 1 Repetidas veces dice Vitruvío , que el Orden Co- lindo DO tiene otra ditérencia del Jónico que el capitel y los modillones , de modo que si á un edíácio Jónico se ponen capiteles Corintios , será Corintio, aunque ca- rezca de modillones. Ensañan al público muchas mo- dernos con escribir, que Vitruvío da diversa modulación, Qumero y corte de miembros al Corintio. t Escribo Títhu , aunque la común y códices MSS. leen Hthia ; y es para mi cierto que este Pít'nio es el nombrado en las pag. 6 y y. Números ii y 12, donde le llama , como aquí , uno de los Archíiectos antiguos. En el Proemio del Lib. VII , Num. VÍIi , le llama PhiUus , sin duda también por error de copiantes: y debe asi mismo resiiiuirse Pyihius, constando de ambos lugares , que Píthio ediácó el Templo Jónico de Mi- nerva en Priena , y publicó relación de lo executado en él , según acostumbraban los antiguos , y dixe arriba p3g. 59 > Nota 10. En el mismo Num. VIII se hace mención de un Thyibtus como escritor, ó descriptor del mausoleo de Artemisia : pero entiendo que este es mas moderno , y que allí necesita el texto de la explicación que le daremos en la Nota i 5. Los nombres Pyrbeuí y Piw/íuj son freqüenies en Heródoto , Pausánias , )• otros escritores antiguos. PbiUus , dice Heródoto, se llamó el Architecto Samio , padre de Rlieco , también Archícecto de Samos, y padre de Teodoro, de quien hablaré en la Nota 8 al Proemio de dicho Lib. VII. 2 De Hcrmt^cnes se habló en el Lib. III, Cap, 2, Num. 20 , y Notas I3, 17, iSyzt, desde la pag. 65 , que deben verse. ; Aquí por la palabra Ucunatitrum se enrienden las métopas , pues á estas corresponde en fíla el artesonado de Icü pórticos , y el de dentro del Templo. La inter- pretación de Galiani parece ¡níúndida , como diremos en la Nota 21 , pag. 92. 4 De las colunas del medio de la lachada : esto es, tocÉs las que hubiere , excepto las angulares. 5 Esto es , desde el ángulo hacia adentro , de ma- nera , que la media canalita del trigliíb angular de la fachada sea común al triglifo dcl costado , viniendo á cortar el ángulo del friso en superficie llana. La dispo- sición del enmaderamiento pide indispensablemente esta colocación de triglifos angulares. La causa es , que de- biendo el friso formar ángulo saliente entre los dos tii- glifos referidos , esto es , el de la fachada y el del lado del Templo , necesariamente han de estar contiguos y unidos por su media canalita. Los antiguos nunca hi- cieron bovedillas en los cielos de sus casas, pórticos &c, como nosotros , sino siempre artesonados. Aun en algu- nos Templos que cubrían de bóveda, solían tallar ar- lesonados , bien que con poca verosimilitud. Por lo qual, no era irracional poner triglifos i todo el rededor dé un edihdo , pues hacia todas quairo partes hacían cara los maderos encadenados á encaxe que formaban el arteso- nado. De esta contignacion del techo en edificios pri- vados , de que nacieron los triglifos , se pasó después la práctica á los Templos, siendo el primero en que se usó el de Apolo Paníonio , según parece resultar de lo que Vitruvio dice en el Cap. i y 2 de este Libro. .Asi, como en ios edificios privados frieron los quartones del techo quienes dieron motivo á los triglifos , y á estos representaban , en los edificios públicos representaban los tirantes iraarrra , que con otros maderos atravesados á encaxe , formaban el artesonado. 6 Comenzando el triglifo desde el ángulo del fHso hacia dentro , y teniendo de ancho un semidiámetro de la coluna en su imoscapo , que es un módulo Dórico, po ARCHÍTECTÜRA DE M. VITRUVIO estrechan otro tanto los últimos incercolunios. Esto siempre es defectuo- so, hora se haga con la longitud de las métopas, hora con la contracción de los intercolunios: y esta es la causa de haber los antiguos evitado las 7 proporciones Dóricas en los Templos 17 Pero nosotros, siguiendo nuestro método, las explicarémos como nuestros maestros nos las enseñaron , para que si alguno , pareciendole bien, quisiere practicarlas, pueda fácilmente comprenderlas, y construir Templos Dóricos sin defecto , y perfectamente correctos. 18 Dividase , pues, la frente del Templo donde se han de poner « las colunas Dóricas en iy partes ^ , si el Templo fuere tetrástylos i y si 9 bexastylos , en 4a ® : una de las quales será el módulo, que los Griegos «o llaman embater ; con el qual se conmensurará toda la distribución del edificio. El diámetro de las colunas tendrá dos módulos : la altura , in- cluso el capitel , catorce. La altura de este un módulo : su anchura dos y ” un sexto La altura del capitel se dividirá en tres partes , de las ” quales una será para el plinto con su cimacio : la otra se dará al echi- Jlimado embater según dixepag. ii , Nota 8, y abaxo Noca lo. era forzoso pasase mas adentro del exe ó medio de b coluna angular aquel tanto qae U coluna tuviese de diminución por aquella parte dcl sumoscapo t y por con- siguiente la mécopa primera no podía ser medio ttigiilo justo mas larga que alca , sino aquella porción menos de medio triglifo que este ocupaba mas adentro del exe del sumoscapo. Asi, es evidente que aquí Vicruvio por medio , cncendid quaii-medio. 7 Sin embargo en Grecia , Italia , y otras partes que- dan bastantes Dóricos antiguos , y codos con los tri- glifos angulares sobre el ángulo mismo , como arriba se ha dicho. 8 La lección común y códices MSS. que he visto tienen aquí 28. Phiiandro la cotrigió , y reduxo á 27, que es la verdadera. Pruébase asi : en el Templo tenis- rjhs, esto es, de quatro colunas , en que hay tres interco- lunios , poniendo un triglifo sobre cada coluna, dos sobre cada intcrcolunio angular , tres sobre el del medio , co- mo dice Vicruvio, y el espacio de medio triglifo que hay í cada ángulo , habrá en todo doce triglifos. Asi mismo , en cada intercolunio angular habrá tres méto- pas , y quatro en el del medio , que son diez. Ahora, teniendo el triglifo un módulo, y la mécopa uno y me- dio , suman 27 módulos cabales. Los intérpretes pos- teriores á Phiiandro han abrazado esta corrección como indubitable ; y por eso debe establecerse en el texto de Viiruvio. 9 Por la misma razón pongo aqui en e! texto el nú- mero 42 como legítimo , excluyendo el 45 del texto común , el $2 del códice Sulpiciano y del bscorial , y el 5? de los Vaticanos, errores fáciles de conocer y 10 Este es el módulo comens.adoT , in^rfrwr, que ex- plique en la Nota 8 , pag. ii , pag. 65 , Nota 15 , y otras partes. No habiendo sido este módulo conocido de nadie hasta ahora , se han atrevido algunos calumnia- dores presumidos á tachar á Vicruvio de inconseqúente, diciendo que en el Lib. III señala por modulo cerdo el imoscapo de la coluna, v aqui solo la mitad. Ll Sr. Go- fredi , Napolitano , da con gran libertad á Vitruvio esta reprensión en su tratado de Architectura civil , Bguran- dose , que como los sistemas modernos de Archuectura hacen generalmente su módulo dcl scaiieüá metro de la coluna en el imoscapo , debía Vitruvio haber hecho lo mhmo. El pobre hombre no entendió i Vitruvio en este lugar, ni tuvo á quien arrimarse para encenderle, sobre estar clarisimo. No probará el Sr. Gofredi que Vi- cruvio haga aqui , ni en el Libro siguiente , Cap. 9 , el módulo dcl semidiámetro de la coluna. Vitruvio solo dice que el imoscapo tiene dos del módulo tomado de la frente de la área , llamado embater. Ahora , que de este módulo diesen los Griegos dos á la ccluna Dórica, y uno á la Jónica ¿qué inconseqüencía es? Nunca to- maron los antiguos el módulo Dórico del imoscapo de la coiuna , sino de la altura de esta , de la anchura del triglifo , ó de li frente de la área. La causa que para ello tuvieron sería <1 habcilo asi establecido les primeros que reduxcroii á leyes y conmensuración este Orden. Asi , debiera el Sr. Gofredi hacerse honor de escribir bien , y con mas respeto á los padres de la Archítectura ; no áe set el primer Safoliiano que estribe de esta Arte. 1 1 Pareció á Pcrrault poca anchura la que da Vj- rruvio al capitel Dórico , y quisiera corregir el texto á su gusto. Sería preciso corregir también lo mismo en el Lib.V,Cap. 9, Num.25. Los Dóricos antiguos por lo general tienen el capitel con algo mas de proyecturas pero yo hallo muy bastante la de Vitruvio , como pue- de verse en la coluna C de la Lámina XXIX ; bien que el abaco está sin cimacio , como todos los Dóricos que nos quedan anteriores á Vitruvio. Tampoco parecerá es- casa la proyectura del mismo capitel , que doy en las Láminas XXXIJI y XXXIV , cuyo abaco lleva cimacio. En algunos Dóricos antiguos tiene el capitel todavía me- nos proyectura , pero no se advierte , por estar sus co- lunas disminuidas un quinto de su imoscapo. 12 flinco es voz Griega que significa ladrillo qua- drado. Por la semejanza que tiene de ladrillo quadrado, tomó este nombre el zócalo quadrado en las basas de las colunas , y aqui el abaco dcl capitel Dórico. Los Griegos parece llamaban betnrplinron , temilsdrillo, al la- drillo quadrilongo , según ocurre algunas veces en He- ródoco y otros autores. Esto podría militar contra lo que dixe en mi Noca 6 , pag. 3 5 , si se pudiera evi- denciar que dichos escritores hablan del ladrillo qua- driiongo, y no de los de la Lámina III, fig. i , letras D £ , que eran semiladrillos respeto del feniádoro y rr- tr adoro. LIBRO IV , CAPITULO III. 9 1 echino y anillos ; y la tercera al hipotrachélio La diminución ’f de las colunas se executará según de las Jónicas se dixo en el Libro III ■« ip La altura del archicrábe será de un módulo, inclusa la faxa y gotas 'L Dicha faxa será alca un séptimo de módulo La longitud de \l las gotas debaxo de la faxa y triglifos será un sexto de módulo , inclusa la reglita. La anchura horizontal inferior del archicrábe corresponderá á la del sumoscapo en el hipotrachélio. to Sobre el archicrábe se colocan los triglifos con sus métopas, altos módulo y medio , anchos en su frente un módulo. Distribuiránse de modo que venga á caer derechamente uno sobre las dos quartas partes del medio de cada coluna, tanto en las angulares, quanco en las de en- medio; y dos sobre cada intercolunio , excepto el del medio en pronáo y póstico , que llevarán tres triglifos. Asi , ensanchados los dos interco- lunios del medio , habrá paso mas libre para los que entran á adorar los simulacros de los Dioses. Para tallar los triglifos se dividirá su anchura en seis partes , y dexando cinco en el medio , se notará una mitad de la sexu á cada lado. Quedará en el medio una reglita llamada muslo , y en Griego meros : á sus lados se cavarán dos canalitas á ángulo recto. Junco á ellas a una y otra mano, quedarán otras reglitas, ó sean muslos, y en las dos medias partes de los ángulos dos medias canalitas. 21 Terminados asi los triglifos, se harán enere ellos las métopas, tan altas como largas : y á. los ángulos del Templo dos semimétopas de i; Suele llamarse iimbien Swh, como los Italianos quariones , e la distribución de las naves y pronáos de los Templos. 'i'j X- la Lámina VI, fig. 2, letras B y C. De una y otra se hallan ejemplos en el Antiguo. Sobre la diferencia de rrrix, ti»t\ , y strit , lUnt eatre dos canules , vease la Nou ; i , pag. 79, y la 5 al Capítulo siguiente. jd Cap. 2 ; y alli mi Nota 2j , pag. ¿8. 57 Luego hablando aquí Vitruvio disyuntivamente, fílUrum , pTonaiqiit dissributsonss , consta que el pronáo propiamenie tal, según queda descrito en la Noca 54, pag. 6 5 , se contaba como una parte de la nave <5 celia, singularmente estando separado del pórtico con los ata- jadizos que dice Vitruvio en el Capítulo siguiente, Num. 27. Vease la Nota siguiente. ' t Habiendo Vitruvio tratado basca aquí solo de lo exterior de los Templos , pasa ahora á su interno , que es el pronáo, y lo restante de puercas adentro. Pertault Imaginó que aquí comienza Vitruvio á dar reglas y pro- porciones de otros Templos diferentes en todo de los arriba descritos , v se los va ideando á su gusto , unos sin colunas , otros con ellas , de modo , que mas parece qualquiera otra cosa , que traducción de Vitruvio. No habla Vitruvio de Templos diversos de los re- feridos , ni menos de ia nave comparada con lo exte- rior del Templo , sino de esta proporcionada , ó con- mensurada consigo misma , esto es , de la longitud de la celia , que comprende desde U puerta hasta la pared del póstico, comparada con su latitud; y asi mismo, de la parte que ha de quedar desde la pared de la puerca hasta las ancas; supuesto que toda ¡a nave des- de las ancas hasta la pared del póstico debe ser doble larga que ancha, segur» lo era también todo el Tem- plo , por doctrina del Lib. 111, Num. 2Ó, y alli mi Nota 9 , pag. 70. Divide, pues, Vitruvio la longitud de coda la nave en ocho parces iguales , de las quales cinco pertenecen á ia celia, inclusa la pared de la puerta; y las tres res- tantes quedan para el pronáo, que es desde dicha pared de la puerta hasta las ancas. Consta nuevamente de aquí que los Templos antiguos, excepto el hypetros , no te- nían puerta en el póstico, ni antas avanzadas como en el pronáo, según dixe pag. 65, Noca 55. Los Templos próstylos y amphipróstylos serán do- ble largos que anchos solamente en la nave como el írf arts¡í~ Todo lo evidencian las respectivas Láminas VII, IX, XI, XII, XIV, XV, XVI, XIX y XXVIL 2 Como las de las Láminas XIV v XV , letra A A. 5 Como las de la Lámina XVI, letra A A. LIBRO IV, CAPÍTULO IV. 95 tienen la nona ó decima , estas se minorarán pro rata ; pues estando dentro a ayre cerrado , no se advertirá que sean mas delgadas. Pero si se percibiere, teniendo las externas 24. escrias * , se harán en estas 28 ó 52 ; pues el mayor numero de estrias suplirá, y no dexará ver lo que se quitó á la coluna : igualando por medio de una desigualdad la diversa crasicie de las colunas. La causa de ello es, porque hiriendo la visca varios repetidos objetos, se extiende por todos, y crece con multitud de giros. En efecto, si dos colunas de igual grueso, una con estrias y otra sin ellas, se circuyen con un hilo , de forma que en la estriada corra por dentro y fuera de las canales , aunque las colunas sean iguales , no lo serán los hilos que las circuyeron j porque el circuito de canales y costillas hará crecer el suyo. Si este raciocinio fuere justo , no sería errado en lugares angostos y cerrados hacer las colunas mas delgadasj quedando el recurso de las estrias para el aspecto. 2p El grueso de las paredes de la nave será prudencialmente propor- donado á su magnitud ** j pero las antas tendrán el mismo grueso que las colunas. Si estas paredes fueren de mampostería ’ , será bien que la piedra sea menuda : y si de piedra esquadrada ó de marmol , parece que también bastarán piedras de poco volumen , y codas iguales j porque estando unas de medio á medio sobre las juntas de las otras, las atarán y harán mas firme toda la febrica. Asi mismo, dexando un resalte al rededor de los despezos , hará buena visca con su entalle CA- 4 Supone aquí Vimivlo colunas altas diez diáme- tros de su imoscapo, entendiendo hablar, en mi sen- tir , dcl intercolunio pycnósr^'los , como indique pag. S; , Nota 14 : lo qual conñrma lo que allí dixe acer- ca de la lección nnem en vez de miesemii. Enriendó- lo también inclusos capitel y basa, como en dicha 5 En ta Nota 5 i , pag. 79, dexé advertido, que los Latinos llamaron sitiges , con nombre que adoptaron del Griego , i las canales ó sulcos de tas colunas ; y íir'uu i los espacios llanos entre las canales de la coluna Jónica. Kepito esta advertencia , para que nadie equi- voque sus nombres, por mas que en el Capitulo ante- cedente ¡os confunda Vittuvio mismo, atmque con al- guna apariencia de razón. Habla alli de las dos estría- duras Dóricas , que son la llana , y la abierta en ca- nales, ninguna de las quales tiene ¡trias, esto es, aque- llos espacios entre dos canales, sino ángulos rectilíneos obtusos la llana , y curvilíneos agudos la acanalada. Asi parece i^ue Viiruvio en dicho lugar llama lirias i las canales Dóricas , por no serlo las no abiertas , y las abiertas serlo solo una porción de círculoi como tam- bién, por no haber en ellas espacio llano entre lasca- nales. Pero en el Lib. III , Num. 44 , pag. 79 , es evi- dente la distinción que hace de ambos miembros y nombres diciendo : cslamuarum siriges fatiendae sunr XXíV ; iia tscíiuat , «ti norma in caro strigis tum faeric conjcíta, ciríumacia y ira anconil/us siriarum dexrra ao si~ niara ángulos tangas , nr acumen normas circitmrorundario- ne tangendo ftnagari fosái. Y aunque muchos códices MSS. tienen srriai en lugar de arigts y strigis , es cier- tamente error de copiantes , como demuestran las pa- labras siguientes que tratan del llano entre dos canales: Crassitudines strixrum ficienáae suni &c. Con la misma claridad habla en el presente lugar diciendo : mingue si duae columnae aeque crassae ¡intit circummecíentur , e qu¡- hus una sit non s tríala, it altera iiriaiai ti caca srri- gmm cava , et aagalot striarum linea corfora tanga: , ea- metti columnae aeque crassae futrint , tineae quae cir- cumdaiae eruut , non erune aequales , quid striarum , et sirigium eircuitus majorem effeiet lineas ¡engitudinem. Véa- se la Nota 4 al Cap. 15 del Lib. X. 6 Ni aqui diline Vitruvio el grueso de las paredes, como ya noté pag. i S , Nota i , y otros lugares. En el Lib. II , Cap. 4 y 8 , y otras partes llama parieses caementieios á los que aqui trruceos, Signifíca uno y otro nombre ia estructura cementicia que expEco pag. 34 , Nota i, y pag. 42 , Nota 2. 7 En longitud y altura unas con otras , para la buena travazon y entalladura que luego dice. La que yo tengo por mejor proporción de piedras en dichas dos dimensiones , que son las que sirven á ¡os para- mentos externos , es la quadiilonga dupla , como dos cubos unidos, según dixe pag. 19, Noca ir. Véase la Nota 1 1 , pag. 45. 8 El resalte que hace aqui Vitruvio al rededor de las piedras , ademas del ornato , podría servir para es- conder las juntas, como ahora praaicamos. Vitruvio dexa un resalte ó moldura de relieve , que parece po- dría semejar á nuestros acarres ; pero nosotros abrimos una canal quadrada á todo el rededor de los despezos, con la qual viene á salir un almohadillado llano. Lo mismo usaron también los antiguos , como vemos en la tnaiion quarrée de Nimes ! en los sepulcros de C. Cecilia Mecéla y de los Plaucios en la campaña de Koma; en el de .Munacio Planeo en Gayeta , y otros monumentos antiguos. El Templo de la Porcuna viril en Roma tam- bién tiene esta moldura, aunque ahora cubierto con los reparos y remiendos. En la fig. 7 , Lámina IV , se de- muestra U referida entalladura de canales. 96 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO CAPÍTULO V. De la situación de los Templos respecto á las regiones celestes. 50 I_/as regiones á que deben mirar los Templos de los Dioses in« mortales se procurarán en esta forma. Si no hubiere algún impedimento, y el sitio fuere libre , la deidad que en la nave se colocare estará de * cara al occidente para que asi, los que ofrecen y sacrifican á sus aras, miren hácia el oriente al mismo tiempo que al simulacro : como también miren al mismo, y á las regiones de oriente los que impetran sus peti- ciones ; y parezca que las deidades vienen del oriente , y miran a los que las invocan y ofrecen sacrificios. Por cuya razón parece que las aras de los Dioses deben mirar al oriente. 3 1 Pero si el lugar no lo permitiere , se situarán de modo que de su área se descubra la mayor parte de la ciudad. También si se cons- truyen Templos junto á los rios, como en Egipto junto al Nilo, parece * deben mirar hácia la margen Y finalmente , si cerca de los caminos públicos, se pondrán de suerte que los pasageros vean la puerta, y pue- ® dan hacer sus acatamientos CAPÍTULO VI. De la proporción de las puertas de los Templos. ‘ 3 z En las proporciones de las puertas ' y sus jambas se ha de saber lo primero de qué Orden han de ser. Tres son las especies de puertas, * á saber , Dórica , Jónica , y Atticurga ®. Las proporciones de la Dórica se- I Es decir, que U fachada principal del Templo, que es Ja del prooáo y puerta, mire derechamente al poniente equinoccial , y la del póstico al oriente. Esta situación tiene la mayor parte de nuestras Catedrales, y es la que dió Felipe II al Escorial , y los Ingleses á su gran Templo de S. Pablo de Londres. La disciplina Ecle- siástica ha variado en este rito , y en tiempos diferentes ha seguido también usos diversos , atemperándose í las situaciones ; pero mas seguida fue la costumbre de le- vantar la fachada principal hácia el oriente , esto es, al contrario que los gentiles, frosftctai basUicat , decia San Paulino en su carta 12 á Severo, non, «c uiita- titr mos est , m'untem sftttat. Al oriente equinoccial mira cambien la fachada y Templo de San Pedro de Roma , San Juan /» Laterano, Sta. Alaría nani Tibeüm y otros. Véanse las Ínstituíiones de la fabriía de las Igle- sias por S. Carlos Borromeo. Frontino , en el íragmenco De Limisibus que nos que- da , parece despreciar este rito de su religión gentílica diciendo t er sUus quídam garriuns ArebiteíH, delubra in occideniem rene sfeciate debite. Estoy persuadido á que lo dice por Vitruvio, como noté en la Vida de este. No eran parlas de los Architectos esta y otras obser- vancias de los antiguos en la disposición de sus Tem- plos, En la pag. 1 1 , Num, i S , y allí mi Noca 1 1 , vimos el Decoro de rito que observó la antigüedad eo este punco; y seria ^cil probar por ia historia antigua, que el referido uso era antiquísimo en la teología de los gentiles , que Frontino parece tuvo en poco. Podra verse por exemplo el Idifo Colon, de Sófocles, v. 46S, 2 Tampoco ignoraba Vitruvio la disciplina de los Egipcios, como consta de aquí y del Proemio del Lib.VllI. 5 Confirmase nuevamente por el píeseme lugar, que los Templos antiguos , excepto el hypetros , solo tenían la puerta del ptonao, como dixe en ia Nota 55, pag. ój , y en otras parces. 1 Tamas, esto es, el vano ó lu2 por donde en- tramos en el Templo. De las hojas ó puertas para cer- rar se trata mas adelante. 2 De las palabras Quas rasiones aediam saítarum in fonuarionibus opotteae Jieri Doriíis, Joniíis, Corinrbiisqae o^ribus exposui Ó"! , puestas al fin de este Capítulo consta que aquí por puerta Atticurga se entiende Ja del Orden Corintio, al qual, no teniéndola propia como los otros dos Ordenes, se la dieron los Atenienses. Por tan- to es sttperfiua la Nota ^ de Galiani sobre esta circuns- tancia, Puedese probar tambiert de aqui, que el Corintio era codo Jónico , excepto el capitel v mutulos , según ya diximos pag. 72 , Nota 22 , y en otras partes. LIBRO IV, CAPÍTULO VI. 97 serán las siguientes : la parte superior de la corona que va encima del dintel ® subirá al igual de lo alto de los capiteles de las colanas del pro- náo *• La luz de la puerta se determinara asi : la altura del Templo desde el pavimento al artesonado ^ se dividirá en tres parces y media , y dos de ellas se darán á la altura de dicha luz ó vano ^ Divídase esta altura en doce partes , de las quales cinco y media será la anchura de la luz en lo baxo : arriba se estrechará en esta forma : si el vano fuere alto hasta ló pies, se estrechará un tercio de la anchura de la jamba, ó sea ttranquero ; si de 16 pies á a 5 , se contraerá de arriba dicha luz un quarto de jamba j y si fuere de 25 á 30, un octavo. Las que fueren mas alcas parece deberán dexarse perfectamente á plomo 33 Las jambas serán anchas en su frente un dozavo de la altura del vano ; y se contraerán de arriba una decimaquarta parte de su anchura. La altura del dintel será quanco la anchura superior de las jambas : y la del cimacio un sexto del dintel •. su proyectura igual á su altura. Este cimacio será Lesbio, con su astrágalo Sobre él se pondrá el friso, de la altura misma que el dintel ; y se le tallará un cimacio Dórico. El astrágalo será Lesbio con grabadura sima 34 ; Encima del dintel, supn 4ntepa¡meittum saptriai, y aun encima dei friso j pues la corona es el miemoro mas alto de todo el ornato de la puerta. £1 cimacio de la corona llega al ni''el del tilo superior del abaco de los capiteles de las colunas. * Adonde solo había puerta. 4 Esto es, hasta el artesonado inclusivamente , se- gún yo siento , y dibuxo en las Láminas XXXV, XXXVI y XXXV'II. Peto si se quiere entender excluso dicho artesonado, no se sigue inconveniente alguno. í Que es darle quatro séptimos de dicha altura. Dice lumini vílvaranj , esto es , á todo el vano ó lúa que cerraba Ja armazón de madera, ú otro material ; en me- dio de la qual estaban las hojas para cerrar . ferts , con su marco particular, como diremos en la Nota l6. 6 La puerta y ventanas del Tempio redondo de Tí- voli tienen esta contracción. Hállase también en algunas ventanas de Leí ruineí de Palmyre por Wr. Wood , sin- guiarmente en las de las Láminas XII, XX , XXX, y otras en otr.s partes. Los Architectos modernos igual- mente la han practicado, y la tiene la puerta del cas- tillo de S. Angelo en Roma , las ventanas internas del entresuelo del palacio de Farnesio, las segundas del pa- lacio de Sacchétti, y otras. Pero á la verdad , sea por ser en estos exemplarcs demasiada díclia contracción, ó por otras causas , hace bastante mal efecto , y no merece Imitarse. Porque | de qué sirve una práctica, que para que agrade no se debe conocer ? ¿Y quándo sucederá que el ojo inteligente y perspicaz no discierna la inclinación de las líneas verticales, ó vea perpendiculares las que no 7 Como de todos los cimacios , y de los exceptua- dos en esta regla general dixc pag. 72 , Kota 18; pag, 77 , Kota 41 , y en otras partes. Pcrrault quisiera au- mentar este cimacio á un tercio de la jamba. Es cierto que haría mejor vista , careciendo de ftxas la puerta Dó- rica i pero sería obrar expresamente contra el Autor. 8 Ko me corsta qual era el cimacio Lesbio, y en que se diferenciaba del Dórico , que luego pone Vitru- vio, V vo indiqué pag. 92 , Kota 22. Ki m-nos de es- te tengo certeza positiva , coiso allí díze. Mi sentir es. que el cimacio y astrágalo Lesbios en nada diferían de los Dóricos , sino en estar aquellos grabados de talla baxi y de poco relieve. De este parecer fue Philan- dro , que sin razón desprecia Galiani , siendo mas des- preciable el suyo , tomado de Baldi , que en Architectura Vitruviana tuvo la vista inhniiamence mas corta que Philandro. Según esta interpretación dibuxo el cimacio Lesbio en las jambas de la puerta Jór.ica , Lámina XXXVIII, y es susiancialmente el de la puerta de la Rotunda de Roma. En quanto al astrágalo tengo por cierta la Opinión de Philandro, á saber, que entallado de labores es Les- blo, y Dórico el liso; pero ambos de un mismo per- fil , que es circular , como todo astrágalo. Grabados los vemos en basas, capiteles , tranqueros de puertas y ven- tanas, arcos Sic. de edificios antiguos existentes en di- versas partes del mundo, y en los miembros Archítec- tónicos que cada dia se descubren entre las ruinas : y traen muchos en sus diseños Paladio , Labáco , Mon- tano, Piranésí , Le-Roy , Clerisseau y otros varios. Ln quanto al nombre es creible que los Lesbios fue- sen los primeros que tallasen de labores los sobredi- chos miembros , como célebres marmolistas que eran, é inventores de la regla-cercha, que llaman regula Lej- bia , y de otras cosas primorosas , según se infiere de Heródoio Lib. 4. Mr. de Cordemoy dice que el cima- cio Lesbio es un talón con su reglita , sostenido de un astrágalo. Esto es hablar á ciegas. Vitruvio no dice que este cimacio y astrágalo circuyan todo el marco de la puerta ; pero parece debe ser asi. 9 Aunque el texto tiene ítanitude, debe entenderse tliiiude , altura. 10 Sima íialpturt, grabadura ó talla i'mt, rebaxa- da, o de poco relieve. Shauf es entre los Latinos el de narices chatas ó romas, y por tenerlas romas se llaman simae las cabras, y sitaenes ios delfines. El grabado mas friqüer.te en todo cimacio ó gola reversa , eymañurn , es el que dibuxo a] rededor del marco de Ja puerca Jónica Lámina XXXVIII, El de ios asiragalos suele va- riar 3 gusto del artífice. Yo le he tallado en sartas de agallones, como indiqué pag. 82, Nota 5. ^8 ARCHÍTECTURA de M. VITRUVIO ” 34 La corona que va encima será llana " » y llevará su cimacio: la proyectura de la corona será quanco la altura del friso que va sobre el dintel y jambas } pero á una y otra mano volará quanto se requiera para cubrir los pies de las jambasj y los cimacios se unirán á uña sobre los ” ángulos ”, 35 Si las puertas fueren Jónicas , parece debe ser la altura del vano la misma que en las Dóricas j pero para la anchura se dividirá la altura *3 en dos partes y media , y se la dará una y media en su pie La con- tracción de arriba se hará como en las Dóricas. La anchura de las jambas ó postes en la frente será una catorcena parte de la altura del vano; y el cimacio un sexto de la anchura del poste. Excluso el cimacio , se di- vidirá lo demas en doce partes: tres se darán á la primera fixa con su * astrágalo * > quatro á la segunda; y cinco á la tercera: las quales con sus astrágalos circuirán toda la puerta. El friso se hará del mismo modo que los Dóricos. Las ménsulas , ó llamémoslas prothyrides , se esculpirán á una y otra mano, y penderán hasta la parte inferior del dintel, exclusa la hoja La anchura de estas ménsulas en su frente será un tercio del poste; disminuyéndolas en lo baxo una quarta parte de su anchura superior. !! 30 Las puertas para cerrar se construirán asi : los muslos qui- cia- 1 1 Ocupa to^o el espacio desde el cimacio del friso hasta el filo superior del dbaco de las coiunas. En ella nada se grababa , según parece significar la voz fUnt que usa Vitruvio. Ha parecido á teñios demasiado alta , y acaso por esto no hallamos exemplar de ella en el An- tiguos sin embargo no se puede negar que es mages- tuosa y noble , y lleiu un espacio , que » quedara va- significante el frontispicio , aunque muy usado por los modernos. La mente de Vitruvio en quanto á esta co- rona es clara , y no sufre interpretación diversa. Por U mucha altura no le da Vitruvio mas proyectura en la frente que la altura del friso con su cimacio , para que tto peUgre con el peso. A los costados la da la proyec- tura que necesite para cubrir todos los miembros infe- riores , atendida su diminución en lo alto. El cimacio de la corona será de alto un sexto de ella , por la re- gla general dada en la Moca 41 , pag. 77. Vease la Nota l8,pag. 72. 1 2 Los íotírpretes de Horacio , Virgilio , Persio y Celso , que traen la frase de unir í mt ó semejante, deducen su explicación de la prueba que hacen los mar- molistas quando unen dos piezas de marmol, metiendo la nña en las juntas para experimentar su perfecta 6 mala unión. Podrá esta exposición ser legitima en los lugares de dichos autores , pero no parece aplicable á los cimacios , es hacer saliente el ángulo que forman á su extremo, desde donde sigue el mismo cimacio hasta la pared á que se apoya el marco y demas miemb/os de la puerta : de manera que cada miembro tiene en sus costados el nnsmo cimacio que en la frente, y su perfil en el ángulo es parecido al corte de una uña. Esto solo se entiende del cimacio del friso y del de la coro- na , pues el de ¡os postes 6 jambas circuye todo el marco , y su ángulo, que se puede llamar entrante , va obliquamente hacia el de la luz de la puerta. &guienda esta explicación como tan natural, añado en mi versión las palabras joJtí ííi ángulci. ij Qiie son dos quintos de la airara. * De donde se infiere , que el astrágalo es el boce- lito que vemos en el Antiguo entre las fkxas de las puertas , nichos, ventanas . archtrtábes &c. £1 grabado debia de ser el Lesbio , y el liso , Dórico , Jónico ó Corintio. Vease la Noca 8. 14 La que dibuxo Lámina XXXVIII por frente y lado es tomada del Templo de Cayo y Lucio, sobrinos de Augusto , existente en Nimes , llamado U maisn qumit, pero la he acomodado á las dimensiones Vittuvianas. El oficio de estas ménsulas es sostener cl vuelo de la corona á una y otra parte , y al mismo tiempo adornar los lados de la puerta. Galianí dice que en U puerta Jónica no volaba la corona y cimacio i una y otra parte, y que en su lugar se nenian estas ménsu- las: luego estarían ociosas y sin oficio. Aunque Vitru- vlo no describe la corona en las puertas Jónica ni Atd- curga , es constante que debe ser como en la Dórica, según se infiere del contexto, y de no describirla ; pues en las Jónicas y Atticurgas solo añade lo que no tenian común con la Dórica. IJ Entra aqui Vitruvio á tratar y describir laS puer- tas ú hojas para cerrar , de qualquiera materia que sean. En su narración ocurren dificultades casi insuperables , á causa de que algunos términos que usa nos son descono- cidos; pero no tanto que no nos dexen entender todo lo principal en la construcción de las puertas antiguas. 16 Antes de empezar la explicación necesaria en la presente descripción, es de notar (cosa que ningún intér- prete ha observado) que los antiguos , aunque hacían e! vano ó luz de la puerta en los Templos proporcio- nado á la magnitud de estos , como arriba se ha dicho que eran rectángulas , no llenaban to¿ el vano referi- do ; sino que se hacían regulares y manejables , y se colocaban en medio , abrazadas al rededor por una ar- mazón ó caxa llamada yiltit, que las contenía, y em- bebia la diminución del vano. Esta armazón , en la Ro- se compone de una pilastra Dórica á cada parte, con sut aletas y paflón , y su cornisón encima . codo de LIBRO IV, CAPÍTULO VI. 99 cíales 6 largueros serán anchos un dozavo de la altura de la luz : entre ellos se forman los tímpanos , anchos tres partes de dichas doce. La distribución de los peynazos ó travesanos será la siguiente ; divídase la altura en cinco partes , y se darán dos arriba , y tres abaxo : á la división del medio se colocarán dos travesanos : ios demas arriba y abaxo en sus lugares La anchura de estos travesanos será un tercio de la del tímpano ; y su cimacio un sexto del travesano. La anchura de los largueros batientes será la mitad de la de los travesanos. El rebaxo, ó sea batidor ** , será una mitad y un sexto de travesano. Y los cabios ó travesanos de los cabos serán anchos la mitad «que los otros 37 Si estas puertas hubieren de llevar postigos , se dexarán de la altura misma ■, y en anchura se las añadirá el ancho de una hoja r pero debiendo también tener postiguillos arriba , se las añadirá altura. 38 La puerta Atticurga sigue las proporciones de la Dórica, excepto tjue las faxas del cimacio adentro en dintel y jambas , que la circuyen toda, se distribuyen asi: de siete partes que tenga la anchura de la jam- ba se da una ai cimacio, y dos á cada faxa Las valvas no se ador- nan bronce, como son las puertas. Encima de este corni- són queda un espacio bastante grande cerrado con re- xa , para tomar luz. Veaose las Láminas XXXVI y XXXVíI , en que he omitido la rexa , que puede verse en la XXXV. Con esta advertencia quedan inteligibles casi todas las dificultades que se tenían en este Capítulo. 17 No habiendo Galianl hecho la rcBexion de la Nota antecedente, trastornó el texto del Autor, po- niendo aquí aníbura df la litz. en lugar de altura^ según se lee en todas las ediciones y códices Vitruvianos. 18 Todos estos nombres van en la explicación de la Lámina XXXVI. Los tímpanos notados con la letra B se llaman en Español tntrepanos , que parece voz de- rivada de la Latina tjm^anum. ip De es Entiendo uno en cada hoja, 21 Sobre las referidas divisiones. Estos peynazos ó travesanos suelen también llamarse Humazos , y ta- bleros los tímpanos. 22 Aqui usa Vitruvio la voz rrpluw, cuyo signifi- cado se ignora. Unos quieren sea talón , ó gola que cir- cuía entre los tímpanos y peynazos , ó bien algunos ataires que los adornaban ambos. Yo viendo que Vitru- gucros del n todos los c 5 de u medida ; regubrn u al- ion del rebaxo ledio , por donde unen ambas hojas , pien- _ « significa por jeilumi pareciendo natural que Vitruvio no le pasase en silencio, siendo can ne- cesario , y no desconviniéndole la medida, tomada la sniiad en cada hoja. 25 Todos los textos impresos y MSS. leen aqui: Scapi qei suni ante setundum pa¿menrum dimidium imfa~ gis íonseituanruri por cuyas palabras sin duda quiere sig- nificar Vitruvio los cabics ó travesanos de los cabos. Yo leería asi : seapi qu¡ jnnr setundum aneepagmentum sa- psriiu &c, pues apenas puedo creer que la preposición ante no corresponda i pagmenrum, que sin ella no es voz Urina conocida; y asi mismo, los referidos cabios están jumo al arcbitiábe de U puerta, llainado por Vitruvio ya tBperciÜBiB , ya anrepagmenium superins, como indi- qué Nota 5. 24 Traduzco así la frase: Sin autem yalvatae erunr &c , no constándome qual sea su verdadero significado, debiéndose entender de ftnes el adjetivo valraiae. Vicru- vlo en este caso da á las hojas mayor anchura , sin au- mentarlas en altura: aliiiudmes iia manebant: in lal'itn- áinem adjiíiaettr anplius feris íaritudo. Para llevar posti- gos, como era regular se usasen , se requeriiia mayor anchura. 25 También ignoro e! significado propio de las pa- labras : Si quadrifms fatuta est , ahitada adjkiatur, de- biendo entenderse como arriba : ai quadtifaris futura esc feris , ahitada &c , incluyendo ambas hojas. Todos ios intérpretes quieren que sean puercas plegadas como se usan en lonjas y tiendas , para que ocupen poco diio. Yo no he podido conformarme con este sentir , pare- ciendome cosa ridicula en los Templos semejante do- bladura de puertas; y porque Vitruvio dice que en este caso se hagan mas altas. ¿Para qué podía servir enton- ces mayor altura? Serviría si mayor anchura. Por lo qual se puede creer, que la voz quadrifarii significa puer- ta con posugos abaxo , y ventanillos arriba , puesto que qaaitifaris también significa cosa con quatro aberturas ó agujeros. Los Templos antiguos carecían ordinariamente de ventanas, y no lenian otra luz que la que suminis- traba la puerta. Asi , no era maravilla que hicieran pos- tiguillos en lo alto de las hojas , ademas de la abertura que quedaba en las valvas , como dixe Noca id. 2d Este es el mejor modo que he hallado para po- ner aqui corriente el texto , que en mi sentir está adul- terado, ó muy obscuro. Las palabras Latinas son : Prae- terea catsae sai cjmatús ia antepagmentis lireumdantar, qaae ha distribuí debenc , aii in anrepagmentis , praeter lymaúum , ex partibas septem babeant daas partes. A sa- ber, que dividida la anchura de la jamba en siete partes, una se dará al cimacio, y de las seis restantes dos á cada faxa. Si esta interpretación es buena, resulta, que la puerta Atricui^ tenia las tres faxas iguales, y que su cimacio era un séptimo de toda ia jamba , como de los del archítrábe y friso Jónico dixe pag. 72 , Noca 18; pag. 77, Noca qi , y en ocias parces. lOO ARCHÍT£CTURA DE M. VITRUVIO «7 nan con labores de marfil ó conchas ni son de dos hojas sino de »8 una con postigos , que se abren hacia fuera 27 El texto Latino dice aquí : ¡fsajiu fmmti orm- Vteatt «o» fiuai ctrosnela, sed vilvita. La voz cerosneia ha puesto en tormento á quantos han querido interpre- tar este paso. Los mis dicen que esta palabra ha sido corrompida ; y por tanto unos substituyen tíatrbara, otros destrata, oexos tUustratt, y otros ctsnúa. Estas y otras variantes se hallan en los MSS. sobre esta voz. Los dos códices Escorialenses y el Sulpiciano leen ceUs- uam. Entre tanta variedad de pareceres , yo siento que se puede retener la voz cerosndta sin hacer violencia al texto Vitruviano, puesto que el P. locundo la puso en sus ediciones , la siguió Philandro , Laed y otros. Los versados en la Antiquaria saben quan usado Ese por los antiguos el cubrir ¡as mesas , caxas , camas ^ aparadores , puertas , instrumentos músicos y demas al- hajas con marüles, coochas, huesos, cuerno &c, y aun cubrían los muebles de maderas ordinarias con otras finas y preciosas. Hallamos pruebas evidentes de ello en Teo- frasto , Varron , Est tabón , Pausanias, Plauto, Horacio, Ovidio, Sucio, Árbitro, Plinio, Luciano, Juvenal, Sé- neca , Marcial , Tibúio, Propercio, Eliano , S. Clemeote Alexandrino , y otros muchos , cuyas citas omito por brevedad , principalmente de Plinio , que lo menciona en muchísimos lugares. Traeré sin embargo algunas auto- ridades mas concluyentes, y que dexan el punto fuera de duda. Cicerón 4 io Verr. habla de las puertas ó valvas del Templo de Minerva en Sitacusa que quitó Verres , del modo siguiente. Jum tero quid ego de v/dtis iUsHs Tem- fíi commemorem ? Vereor ne haec qui non viderune , omnU me nimis asigne , asque ornare arhitrentnr : qnod tomen ne" Ko jwpiCíiTi deber , rom esst me cugidum , ut roe tiros pri- narsos teism , graesertsm ex ¡udicum nsssnero , qui Syttcasts fuirine , qui hace tider'sssc , esse temersrati , ee rssendacio meo (essscios. Confirmare hee liquido, judsces, gossum , tai- tas magnificentsores ex auro , et ebore gerfeetsores nallas unquasn uUe remgore fussse. Intredibile diceu ese , quam vsulsi Graeci de taltarum harum puUhritudirse sersptum re- Isquerine. Kimsum forsiean haec ilü mireniur , arque afe- ranr. Ex ebore diligenrsssinse perfecta argumenta erani in raltis : la detrabenda curatit emnia. Gorgonis os pul- íherrinmsn , ermirum angusius , revelUr , arque abstulit: et ¡amen judicatit , se non solum ¡tresficto , sed etsam pretio, quaestuque duci : nam bullas osnnes aureas ex his talt/s, quae crant et nsultae , er grates , non dubitatsr auferre; quorum iste non opere delectaíarur , sed pondere, ¡raque ejusmodi taitas reliquie , «r quae olim ad ornassdum Tem- flum erarse máxime , rsunc tanrum ad claudendum factat tese tidentur. ¿Por qué no podían estas puertas llamarse terostrosaei Yo creo que no había nombre Griego que mas les conviniese , y que Vitruvio le adoptó , como que tomó de los Griegos la mayor parte de lo que es- cribe. Ni los Griegos que, según Cicerón, las descri- bieron, las debieron dar otro nombre; porque llamán- dose cu Griego ceras el cuerno , y srrotos el fiarrado ó cubierto de chapas, resultaba la voz compuesta cerostrotos, para significar las cosas cubiertas con chapas ó láminas de cuerno : y de este se extendió á significar láminas ó chapas de marfil , huesos , conchas &c ; aunque también llamaron cuerno a! marfil , como consta en Füósuato in tira dpoll. Tyan.Lib, z. Cap. ¡;. Virgilio 2 Georg. v. 458 canta asi: ¡O fortustatos nirnium , sua ei lona norint jígricelas! Quibus ipsa procul discordibus armit Tundir humo facilem turum jusrissima tellus. Si no» sngenresn foribus domus alta superbis Mane saluranrusn rotis romir aedibics undam, Xec torios inhiarst puiihsa tesrudint postes. 39 Y nótese aquí la equivocación de Plin. iS, 45 , don- de dice haberse inventado en tiempo de Nerón el cu- brir las alhajas con conchas de tortuga; de lo que des- pués se retrata ^ 3 , 11, haciendo con Fenestcla algo mas antigua esta invención ; pero no debieron tener presente dicho paso de Virgilio : ó bien entienden decir que en tiempo de Tiberio y Nerón se extendió aquel arte á toda suene de alhajas , y aun hasta los tríclínios : lo qual también se podría probar ser falso. Lucano i Pharsal. v. 117. MareotUa tastos ison opersr postes , sed star pro robore vsls Auxiliatn non forma demus , ebur arria vestir. Er suffixa marsu foribus testudinis ¡rsdae Terga seienr , crebro tnacuüs distincta smaragdo. fulgor gensma lorís , et jaspide fulta supellex : De marfil estaban cubiertas las valvas del Templo de Apolo Palatino, según Propercio 2 , Eleg. 3 , que dices’ Er taltae Lybiei nobile áensis opus. JY qué diremos de aquella celebérrima ara cornea contada entre las siete maravillas del mundo, que nom- bran Marcial I Epig. I, v. 4; Ovid. Epist. heroid. 21, V. 9?; Calimaco in hymn.Apoll. y otrosí Bastará traer las palabras de Plutarco 1 De ansmalium solerria, que como testigo de vista, la describe asi: Aram corauiam tsdi, Ínter seprem mussdi miracula, quid ñeque glutine uUo, sseque aüit rinculis cohaerens , e sotis dextris cornibus compacta esr. Podríanse sobre lo mismo traer otras autoridades antiguas igualmente concluycnies; y de muchos moder- nos , como Cardano, Alexandro Napolitano, Angelo Policiano , y otros, que se dexan por no ser necesarias, para persuadirse de la costumbre antigua de cubrir las valvas con conchas, cuernos, marfiles &e! y por con- siguiente de la propiedad de la voz cerostrota , para sig- nificar que los Atenienses no usaban semejantes cubier- tas en las valvas de sus Templos, y para que Galiant no dixera tan abiertamente, que esta toe. no solo es obs- cura, sino del rodo incomprensible. Podrá verse Plinio ti, S75 '7, 45 : 9. 55 . y«n otros lugares. Las palabras de Vitruvio ipsaque forium ornamenta las entiendo, no que las hojas de abrir y cerrar tuvie- sen el arriba dicho cubierto , sino los postes , eomison y caxa de madera que las conicnian , como dixe en la Nota 16. A esto llama ornamenta forium , como en el Cap. 2 de este Libro , y en otros lugares ornamenta co- lumnarum á todos los miembros que posan encima de las colunas, según dixe alli Nota i. Por esta razón Vir- gilio , Lucano y demas autores arriba citados no dicen que las conchas y demas chapas cubriesen las puertas, fores, sino la armazón que las contenia , postes-, y por lo mismo uso yo la voz taitas. Vease dicha Nota 16. El P. Harduino en los comentarios í Plinio Lib. 1 1, Cap.37,por cerossro'ta ¡ee ceserora, derivando este ad- jetivo de cesrrum, que era un instrumentillo de hierro con que se fixaban los colores en cierta especie de pin- tura encáustica. Parece que esu corrección tiene tan poco fundamento como otras muchas de Harduino. El adjeti- vo testrota formado de cestrum lo manifiesta bastante. 28 Los Griegos acostumbraron abrir hacia la calle no solo las puertas de los Templos , sino también las de sus casas , como consta de Plutarco en la Vida de Publicóla; de Terencio Heautonsimot . 5, ult. 52; de Plauto , y de los Cómicos Griegos á cada paso. Por esta razón , antes de abrir las puertas daban algunos golpes en ellas, pasa que se desviasen los que pasaban por la hacera , y no fuesen ofendidos. Esto significa en Plauto aquella freqüente fiase: crepuerunt fores ■. crepuit ostium &Cá LIBRO IV, CAPITULO VIL lOl 59 He dado como mejor he podido las proporciones de los Templos Dóricos , Jónicos y Corintios , siguiendo las reglas establecidas por la experiencia. Ahora trataré del modo de construir los Templos á la Toscana. CAPÍTULO VIL De las proporciones de los Templos á la Toscana '» 40 I^a proporción de los Templos Toscanos en largo y ancho será de seis á cinco. Dividiráse la longitud por el medio j y la parte de adentro será para las naves ; la de afuera hácia la frente será para las co- lunas. Dividase cambien la anchura en diez partes, de las quales se darán tres á cada lado para las naves laterales , sean separadas con pared , ó seanlo con colunas : las otras quatro partes serán para la nave del medio. El espacio exterior en el pronáo se arreglará de colunas de modo , que haya dos en los ángulos enfrente de las antas de las ultimas paredes : dos en- I Es error creer, como muchos se persuadieron, que aqui Vitruvio da las proporciones de un Orden Archiiectónlco llamado Toscanoi pues solo pone las que los Hecruscos , aniíquisimos pueblos de Toscana, usaban en sus Templos. Los Hetruscos vinieron de Gre- cia, según Herodoco, Estrabon , Dionisio de Halícar- Diso, Ta'cito , Patérculo , Plinio y otros, en tiempos muy antiguos , anteriores á la invención de los tres Ór- denes Griegos. Quando mas pudo ser que ya i la sa- zón se hubiese invenudo el Dórico primitivo : y sea por esto , ó por la comunicación que los Hetruscos tuvieron con la Grecia, es muy verisitnil que sin in- ventarlas, imitaron aquellas dimensiones. Preocupados casi todos los modernos de que el Tos- cano es uno de los cinco Ordenes que se han figurado, y el mas basto y rustico de todos ellos, se maravillan que Vitruvio haga la coluna Toscana alca siete diámetros de su imoscapo como la Dórica. Vitruvio no es inventor de las proporciones Toscanas > sino un autor facultati- vo que nos da las que usaban los Toscanos no en sus colunas , sino en la disposición de sus Templos t del mismo modo que nos ha dado en el Libro lli , y pane del presente las que seguían los Griegos. Otro tanto pu- diera haber hecho de la disposición que daban á los su- yos los Españoles, Alemanes , ingleses , Franceses S;c , si hubiera querido, ó si los hubiera hallado dignos de ello. Yo he visco en baxos-relieves y pinturas Hecruscas coiu- oas Dóricas, Jónicas, y aun Corintias, aunque maldibu- xadast de que se inhere que conociendo después los tres Ordenes Griegos , se tomaron la libertad de usar el Dórico con las dimensiones que acomodaban á sus cos- tumbres y á su religión: en la qual , y sus ceremonias eran como los padres y árbitros de toda Italia. Hay al- gunos tan persuadidos á que el Toscano es un Orden di- ferente del Dórico primitivo , que pasan á decir que al Toscano se dió este nombro , por ser tosco y rustico. Acaso dieron motivo á esta suposición Aibcrii, Scriio, Vínola, Paladio y demas modernos, poniendo en sus tratados de Architectura, y aun en los edificios , primero su Toscano reformado , luego el Dórico , encima el Jó- nico, scáare este el Corintio, y por remate su Compues- to. Tomaron ios discípulos esta ruta, é hincó tales raí- ces , que no sería fací! extirparla. Tal vez por estar Ser- lio en esta preocupación de que hay cinco Ordenes , le pareció Compuesto el quarto del anfiteatro de Vespasia- no, siendo Corintio como el tercero. Digamos aqui de paso , que en las fachadas de los Templos es un error insufrible poner dos ó mas Orde- nes de Architectura unos sobre otros , siendo cierto que dentro no hay altos. En los hypetros lo hicieron los Griegos dentro de la nave; pero era porque aquella dis- posición de Templos lo requería indispensablemente, asi para tener pórtico cubierto abaxo , y tribuna arriba, como para que las segundas colunas llegasen al caballe- te que giraba al rededor del descubierto , no siendo po- sible acomodarlas tan grandes como para ello se nece- sitaban. Pero en este caso, y algún otro que pudiera ociirrirles, eran ambos cuerpos de un mismo Orden, para observar el Decoro, y proporcionarlas bien unas con otras. £n los foros , palacios , scenas S:c , donde realmente ó en apariencia había muchos altos, tenían lu- gar colunas sobre colunas, pero también de un mismo Orden. Los Romanos introduxeron el abuso de poner un Orden sobre otro. El teatro de Marcelo tiene dos. Dórico y Jónico : el anfiteatro de Vespasiano quatro. Dórico , Jónico , Corintio , y otro Corintio en pilas- tras. Cada Orden indica un alto , y era imposible sin multiplicar cuerpos unos sobre otros , elevar edificios tan enormes ; pero en quanto á mezclar los Ordenes en un como tampoco se debe imitar otro gran numero de de- fectos palpables que en estos edificios se hallan. Mr. de Cordemoy nota también á Vitruvio el des- cuido de que, dando las proporciones de la puerca Atií- ca , ó sea Aiticutga, no trata dcl Orden Artico. El ciego prurito de censurar no le dexó ver, que V'itruvio no hace mas que describir la puerta Corintia, ó la que los Griegos daban al Orden Corintio , que por ser in- ventada por los Atenienses conservó cl nombre de Ald- ea ó Atticurga. El que los modernos llaman cuerpo Attico es un monstruo Archítcctónico , pocas veces útil, y muchas perjudicial. Las colunas Alticas que nombra Plinio 2^, no eran otra cosa que pilares quadrados al modo de las ancas , que no constituyeron Orden alguno. CC 102 ARCHÍTECTüRA DE M. VITRUVIO enmedio enfrente de las paredes que están entre las antas y la nave del medio : y finalmente , entre las antas y las primeras colimas se irán co- locando otras en sus puestos. 41 La anchura del imoscapo será un séptimo de la altura de la cola- na: y las colunas altas un tercio de la anchura del Templo. Se disminui- rán arriba un quarto de su imoscapo *. La altura de la basa será el se- midiámetro de la coluna : el plinto será circular ; y su altura la mitad de la de la basa. El toro irá sobre el plinto, que con su apófíge hará la otra mitad de la altura. El capitel tendrá de alto medio imoscapo: la anchura del abaco será igual á la del imoscapo. Divídase la altura del capitel en tres partes una para el plinto que sirve de abaco i la otra al echino , y la tercera al liipotrachélio con su apófige 42 Sobre las colunas va el architrábe , que se compone de dos ma- deros unidos ; y su altura será quanto pida la magnitud de la obra La anchura de estos maderos unidos será igual al hipotrachélio del su- moscapo : y se atarán mutuamente con grapas y llaves á cola de milano, de manera que entre ambos quede la huelga de dos dedos; porque si se besan , no pudiendo transitar el ayre , se cuecen y brevemente se pudren *. 43 Sobre los referidos maderos, y sobre las paredes * volarán los mo- dillones un quarto de la altura de las colunas *. En la frente se pondrán los otros sobreornatos ’ : y encima se alzará el tímpano y frontispicio de estructura ó de madera. Encima del frontispicio va el columen, los canté- rios 2 La misma diminución , poco mas ó menos, tienen los Dórieos de Grecia, Pesto y Agrigento que son an- liquisimos ; y esto al parecer confirma que los Hetrus- cos tomaron las proporciones para sus colunas del Dóri- co primitivo, y añadieron la basa. Algunos quieren que las colanas Trajana, Antonia- na , y Rostrata sean Toscanas. Yo realmente no veo indicio do ello en sus miembros ; porque en todo son Dóricas, con la basa misma que puso el Architccto del anfiteatro de Vespasiano en las colunas Corintias , y yo doy en la Lámina XXX, fig. 7. Solo la Rostrata pu- diera parecer Toscana si tuviera el plinto circular. ^ Todas las ediciones y códices AISS. tienen aquí: tetút hy¡iíi!rí(hir y los de las colunas en los ínter colunios, quedan para dar luz Quatro colunas por cabo toman la anchura del espacio del medio, contadas las angulares; á lo largo en la parte contigua al foro hay ocho, inclusas las mismas an- gulares j pero en la otra parte hay solo seis con las angulares j porque las dos correspondientes al medio se dexaron de poner para que no qui- tasen la vista al pronáo dcl Templo de Augusto , que está á la mitad de aquel lado , y mira al medio del foro y Templo de Júpiter. * 4 En este Templo * hay tribunal, cuya figura es curva, y algo me- nos de un semicírculo ; pues el diámetro de enfrente tiene ^6 pies , y su profundidad i y. Sirve para que los negociantes de la basílica no estor- ben á los que están con los Magistrados. Sobre las colunas por todo el edificio corre el madero mayor, compuesto de tres maderos juntos, aleo cada uno dos pies Este madero quando llega á las terceras colunas de la parte de dentro , dobla hacia las antas que vienen del pronáo , y llega por ambas partes á tocar el semicírculo Sobre dicho madero á plo- 1 1 Por las palabras cnlamnat altieudiniius ferperuis tur» íafUulis fidum L, quiere significar , según yo en- tiendo, toda la coluna con basa y capitel, aunque no las aberturas para dar luz no mas alcas de tres pies, co- mo veremos Nota t^¡ pero si no se incluye , que tam- bién es probable, quedarían cinco pies y medio. Uno y otro sería suficiente para alumbrar la basílica, siendo 17 por lo menos los intercolunios dcmde quedaban abiertas estas lumbreras. Los pórticos de arriba y aba- xo era natural tuviesen ventanas, para tomar mas luz 1 3 Segundas. 14 Para dar luz i la bóveda por las aberturas que quedan entre los capiteles , desde el tezado de los pór- ticos hasta el architribe 9, según indicamos Nota 11, Computada la altura de las colunas, que es so pies, y la de los pórticos, vendrían á quedar las referidas jum- fig. 2; ur j del pis< t , Lámina XLI , son quarenta y siete pies, fii en la altura de las colunas DO se computa la basa , todo eso de mas tendrían dichas luces. Según esta inteligencia las he dexado eo la reíé. rlda Lámina y figura. 1 5 Consta de aquí , que Vitruvio publicó su Libro, y aun edificó la basílica de Fano y Templo de Augus- to á ella contiguo, después que Augusto tenia ya este nombre, esto es , unos 25 años antes de la venida de Chrisio. De esto tratamos en las Meíjiojíns sabré U i’id^ de t'isruvíe. • £n el Templo de Augusto. ló Este madero era regular tuviese en su parte ho- rizontal inferior la misma anchura que el sumoscapo, como que servia de architribe ; y en la superior sería tan ancho como el imoscapo , por el aumento de las faxas que debía tener. Este aumento y proyectura del cimacio eran muy esenciales para dar pie ó salmér al arranque de la bóveda , como es de ver en el corte B, Lámina XLI , fig. 2 , encima de la coluna C. 17 A las antas dcl Templo de Augusto , indicadas por la letra B , en la referida Lámina , fig. x, 18 Este semicírculo parece no puede ser otro que el que formaba la bóveda del pronáo dcl Templo de Augusto: no habiendo ap.riertcia de que el architribe de madera arriba dicho llegase al semicírculo del tribu- nal , como pudiera entender alguno. Esta bóveda podie ser de medio círculo ó algo menos , como diré en la Nota 21 , y en la £ al Capíttdo 5 del Líb, VI; pare- ciendo cierto que Vitruvio llama también semicírculo, btmkjclum , í una porciou de semicírculo, como le lab á LIBRO V, CAPÍTULO I. III plomo de los cíipitclcs hay unos pilares que sirven de sustentantes altos j? tres piesj anchos quatro en quadro. Encima de ellos en contorno va un madero labrado, compuesto de otros dos unidos, de dos pies cada uno, y sobre este cargan los tirantes con sus cabrios, á plomo de dichos pilares, antas y paredes del pronáo , sosteniendo el caballete de toda la basílica á lo largo : y el otro que sale del medio , y va hasta encima del pro- náo del Templo Resultaron de aquí dos maneras de frontispicios, el exterior del cubierto , y el interior de la bóveda , que hacen una bella vista Asi mismo , quitado el cornisón , y el segundo orden de co- H lunas con los pretiles , se ahorró mucha molestia , y gasto. Por el con- trario, subiendo las colunas toda la elevación de la basílica hasta el ma- dero de la bóveda parecen aumentar magnificencia al gasto hecho y autoridad al edificio. 19 Mo solo de sustentantes al madero 8 y demás armadura del texado que sostienen , sino también de Imiareies ó estribos i ia bóveda ii, según dixe Nota iS, y acabará de convencer Ja 21. Asi mismo es natural, que en el Intervalo de un pilarico á otro hubiese cam- bíen salmcr para la bóveda. 20 Va hacia el pronáo del Templo de Augusto, que indica la letra A , Itg. i de dicha Lámina. Encon- trándose estas dos bóvedas circulares , necesariamente formarían dos aristas desde el centro C hasta la co- luna D y su colateral , sirviendo de formero el semi- Circuio de la Nota 18. 21 Viiruvio no hace expresa mención de cornisa- mento arreglado en Jas frenies de la basílica , y es de creer que hiciesen sus veces el madero mayor , los pi- laritos , y el segundo madero. Con esta suposición pa- rece cierto , que de los dos frontispicios que nombra, circular y triangular, fuese el primero la rosca ó espe- sor de la bóveda, que se demostraba por fuera por me- dio de algunas moldttras debaxo del triangular, y el se- gundo el acostumbrado frontispicio que representaba U armadura del cexado. Asi va dibuxado en la Lámina, fig. 1. Perrault , Galianl y otros creyeron que esta bóve- da de la basílica de Vitruvio era de medio canon ó círculo, por las palabras que pone de altas restudinis; pero se engañaron seguramente. Pruébelo asi ; esta bó- veda arrancaba desde encima del madero que servia de archíttábe, como dice Vitruvio, llamándole traii iii- tudinis y madero de ia bóveda, y yo repetiré Nota 23$ ni podía nacer de otra parte, como es claro. Del ar- ranque de la bóveda hasta los tirantes , rra^íera , no había mas elevación que la de siete pies , í saber, tres de los pílarlcos 7,7 quatro del segundo madero 8 t luego solo siete pies podía elevarse la bóveda en su medio. Para ser de medio círculo necesitaba ia mitad de la anchura de la basílica , que eran 30 pies , inciuso el espesor ó rosca de la bóveda 1 1 : luego nunca pudo ser ¡a bóveda sino rebaxada. Perrault y Galianx busca- ron de varias maneras estos dos frontispicios , y no los hadaron sino muy disparatados. CA- La bóveda que venia del pronáo del Templo de Augusto í encontrar con la de la basílica , arrancaba inmediaumente sobre los capiteles de las antas , 6 bien al frjo de los mismos sobre ei madero; y era mas estre- cha que aquella: asi que para que fuesen ambas iguales en altura , no lo podían ser en curvatura. 22 Quiere entender el cornisón primero de los dos que había en las basílicas ordinarias ; y aun se puede entender el segundo, puesto que, según dixc en la Nota antecedente, ni este iba arreglado á leyes de cornisón en esta de Vitruvio. Pero era preciso que en el pórtico de arriba hubiese plúteo ó antepecho en los intercolu- nios , para precaver la caída , y para el mismo fin que el de las basílicas ordinarias. Su altura era en ellas tres quartos de las colunas segundas entre quienes estaba, y el resto era para dar luz al pórtico. Con esta pro- porción le he dibuxado en esta basílica Vicruviana, indi- cado por el Num. ó. Creyeron algunos demasiada altu- ra la de este plúteo , y explicaron erróneamente las pa- labras Pluiium ijiiod faerit Ínter superiores iolumnas , ittin qnarta parte miaus quam superiores eolumnae faertni , opor- tere jicri videeur , uri sapta basilkae coneignaiionem am- bulantes ab negoriatoribus ne conspitiantur. Todos ven que no admiten otra interpretación que la que yo las he dado. ¡Y qué sabemos nosotros de los estilos antiguos en este particular , para no esur á lo que resulta de ua texto claro 1 Si atendemos á que los antiguos no acos- tumbraban abrir ventanas á la calle para registrar casas agenas, sino solo para tomar luces; y aun estas casi siempre las tomaban por patios , claraboyas y otras lum- breras que dexaban dentro, ó sobre sus casas mismas, no nos causará maiavilla la altura del plúteo en las basílicas. 2 3 Qpe es el madero 9 sobre quien , como dixe Noca 21 , arrancaba la bóveda. 24 Los Latinos llamaban hnpensa , no solo al coste de las obras , sino Cambien í los materiales que le cau- saban. Aquí parece ^ue Vitruvio por magnificentUm im- pensae , mas inclina a significar la de los materiales por io grandioso de las colunas, que no la del gasto; pues- to que dexa dicho antes , que siguiendo aquella idea, se ahorcó caucho gasto, y mucho trabajo al Archicecto. 112. ARCHÍTECTÜRA DE M. VITRUVIO CAPÍTULO II. "Del erario , cárceles y curia. j y El erarioj las cárceles y la curia ‘ deben estar junto al foro, sin que su magnitud y simetría desdigan de la de aquel. En primer lugar la curia debe hacerse según la calidad del municipio ó ciudad. Si fuere quadrada, se la dará en altura vez y media de su anchura j pero si fuere oblonga , súmense longitud y latitud , y la mitad de la suma será la al- * tura hasta el artesonado *. Asi mismo , las paredes internas se ceñirán á 3 la mitad de su altura con una cornisa de madera ó de estuco ^ ; porque no habiéndola , elevándose á lo alto la voz de los que disputan , no se dexa entender bien de los oyentes > pero ceñidas las paredes con cornisas, detenida la voz en ellas anees que por la elevación se disipe , será per- cibida del oido. CAPITULO III. T)el teatro , y su saludable situación. 6 ^Establecido el foro , se debe también elegir el lugar mas sano para el teatro en que se celebran los espectáculos en los dias festivos de los Dioses inmortales , siguiendo las reglas de salubridad que para la fun- 1 dación de ciudades dimos en el Lib. I La causa es , porque los especta- lores con sus hijos y mugeres, estando sentados y sin movimiento por el gusto que les da la representación , tienen á causa de su quietud y deleyte abiertos los poros del cuerpo, por donde se penetra el ayre; y si este fuere paludoso, ó en qualquiera manera viciado, introducirá consigo en los cuerpos efluvios dañosos. Eligiendo , pues , con atención el sitio para el teatro, se evitarán estos inconvenientes. Se tendrá también cuidado de abrigarle de vientos meridionales : porque llegando el sol al medio de su círculo por aquella parte , y no pudiendo el ayre cerrado en su ca- vidad divagar libremente , revolviéndose consigo mismo , se calienta y enardece, y con este calor abrasa, recuece y chupa el xugo de los cuer- pos. I El erario era el tesoro de la ciudad. Las caree- Lib. VI, Kum. 24. El baSo de agua-cal se nombra en les lodos las conocen. Las curias eran salas donde se el Cap. 4 de dicho Lib. Vil, Nuni. 19 , por estas pala- juntaba el Senado para determinar toda suerte de negó- bras : Tu.n mam cite ex Aqua liquidx (leguUe') dul- cios públicos. En Roma hubo muchas , i-h.-.í i-_ .ivt..— n:_: xr... « LIBRO V, CAPÍTULO III. II3 pos. Por estas causas , pues , se deben huir mucho para semejantes edifi- cios los sitios viciados, y elegir los saludables. 7 Si aquel en que se hubiere de fundar teatro fiiere monte , serán feciles los cimientos pero si por necesidad se edificare en llano , ó en lugar aguanoso , la consolidación y cimientos se harán según diximos de los Templos en el Lib. III *. Concluidos los cimientos, sobre su estruc- tura se sentarán las gradas de piedra ó marmol. Los ánditos ó corredo- res * serán quantos requiera la magnitud del teatro ; ni mas altos que su anchura ^ ; porque haciéndose mas altos rechazarán la voz hácia el medio, y en los asientos que están de los ánditos arriba no se percibirán enteras las palabras. Y en suma, se dirigirán de modo, que tirando un cordel desde el corredor á la grada ínfima y á la suprema toque todos 2 Cap. 5 , pag. 6?; y allí en mi Nota 1 se verá U remi^on á la i de la pag. ¡S. j Llamados en Latín fraednceunes , por la semejan- za ;^ue tenían de una larga &xai c^ue abrazaba ó ceñía todas las cufias de un cabo i otro ; y en Griego diax.o- nuta, por la misma razón : eran una , dos , ó tres gra- das doblado anchas y altas que las de los asientos , que á proporcionadas distancias había en la gradería de los teatros , para pasar la gente , buscar asiento , puertas su- periores, escaleras &c, sin incomodar i los que ya es- taban sentados. Los que han dicho que estas fneiiniúí- Kii se llamaban prima , ¡icunda , ó rereis raveis, habla- ron sin fundamento : prima capea solía llamarse la pri- mera porción de gradas desde ia orchéstra hasta el pri- mer corredor i de allí hasta el segundo , meiiia cavea, y de este al tercero, tirria cavea &c; y á toda la gra- dería llamaban capea , tanto en los teatros , como en los anfiteatros. £1 anfiteatro de Vespasiano en Roma , que es el mayor que ha conocido el mundo , y podía contener 'SyS espectatores , tenia dos corredores ó ánditos de los teféridos , uno hácia la mitad del tendido , y otro des- pués de la ultima grada junto al pórtico. Este ultimo corredor era mas estrecho que el primero, pues su an- chura era de tres pies y medio , con poca diíérencia, como puede verse en una porción que queda por la par- te del nordeste. El de abaxo no está en estado de po- derse medir con seguridad ; pero su anchura creo ven- dría á ser de unos cinco pies. £1 teatro de la que ilaman TiUa Adriani cerca de Tívoii , tenia también dos corre- dores t ei primero, que está después de la grada uq- decima , tiene quatro pies de ancho ; el de arriba cinco. La gradería y proscenio de este teatro está bastante con- servada para tomar las medidas^ pero no todas concuer- dan con las Vitruviants, acaso por no ser teatro pú- blico, sino privado, y de poca magnitud. 4 Qire la pared o grada que se sigue al corredor deba ser tan alta como la anchura horizontal del corre- dor mismo, y no mas ni menos, es evidente por las palabras Praecmciípnei nt alr'mei qiiam quanra yrat- tíBCtioaií itinerií lie ¡arieude. Pcrrault, perturbado por al- guna de sus ordinarias preocupaciones, obscureció todo d pasage , estando claro y sin dificultad. Galiani no vió mas lejos que Perraulc. Milizia , Bails , Malféi , Boidin, y quantos han escrito después de Perrault sobre esta ma- teria , nada han adelantado. Dicen todos que los corre- dores no pueden ser tan altos como anchos , sino solo la mitad , y con la misma proporción que tuvieren las gra- das. Pruebanlo por el texto mismo con este argumento. Virruvio da aquí una regla general para la proporción de las gradas , diciendo , que tendiendo un cordel desde la primera grada hasta la ultima , debe tocar todos los los bordes ó cimas de Us gradas: luego no hay dificultad en que corredores y gradas han de tener una propor- £1 conseqiience fuera legitimo si no estribára sobre un supuesto &lso. No sí yo donde han hallado estos eruditos que Vitruvio diga, que tirando u» cordel desde la ¿rada indura ¿ la suprema &C4 Vitruvio solo dice : linea cum ai imam ¡raium, et ad ¡unimam exeenta faerir, tmnia cacúmina gtaduum, angulosque rangat: que es cosa muy diversa de lo que entendieron los referidos sabios. Significan estas palabras : tirando un cordel 4 la grada ín- fima j á ¡a lufrema , roque les tordei y los ángulos de todas ¡as gradas. Suponese Vitruvio en el corte vertical de la gradería de un teatro , sentando los mármoles de los asientos , y señaladamente en el medio F , Lámina XXVill, fig. 2 , del primer corredor que está descri- biendo. Dice que su altura D E no sea mayor que la anchura D A ; porque si lo fuere , rechazará la voz hácia lo alto del centro del teatro : ñeque atiiores , dice, faciendae, quam quanta yraecinciienis irineris sit latiiudos si enim excelsieres fuerint, repellent , et ejitiear i» sape- riorem yarrem vocrm, nec parienrur i» sedihus summis , quae sane sufra fsaetintiones , verhoram casui certa significan^- ne ad aures favesarc. De lo qual queda por indubitable que el corredor era tan alto como ancho, esto es , fi- guraba dos lados de un quadiado perfecto D B, D A. £11 segundo lugar djfine Vitruvio que la referida altura no era tampoco mas baxa que la anchura de dicho corredor , dando la regla de tirar desde F un cabo del cordel á la ínfima grada B, ad ¡mam padam , y otro á la suprema C , angulares ó de los lados Las gradas de asiento para la gente no serán mas baxas de un pie y quatro dedos, ni mas altas de un pie y seis dedos, «3 Su anchura no pasará de dos pies y medio , ni baxará de dos 8 Por , cunii , se encienden Us porciones de gradería de unas escaleras á otras en la misma grade- ría , i saber , desde un ángulo á otro de ios triángulos que ditigen dichas escaleras : y en medio de cada cuña habia una puerta ó salida. En la misma Lámina desde H á B hay tres cuñas hasta el primer corredor. De alli arriba se forman otras alternativamente. Llamábanse cu- ñas por su figura ancha de afuera y estrecha de adentro. Resulta de esto , que en un teatro de dos órdenes de gra- das , ó de dos caveas , habia trece cuñas y otras tantas puertas, como dixe Cap. 5 , Nota 5. De las cuñas hacen mención Juvcnal 6 , v. 61 ; Virgilio Aeaeiil. 5 , v. Qtie es F E. 10 De E hasta H. 1 1 Mas estrecho que los Latinos. 12 Esto es, representan en el proscenio 6 pulpito. • Porque en la orchéstra del teatro Griego había un lugar llamado tímele , que unos quieren haese ara de Baco , otros un palco , ó sitio elevado, donde el coro y músicos cantaban y tocaban varios instrumentos. 1 5 Que es el pulpito ó proscenio del teatro Griego» 14 Porque sirviendo el corredor ó ándito para ir y venir la gt-ntc , sin perturbar á los que estaban senudos. había en el macizo del teatro , para salir de él desde la gradería , demostradas en la Lámina XLli , con la le- tra O i sino las de la misma gradería , que la dividen en cuñas , y empiezan desde los ángulos de los trián- gulos de la orciicstra. Sus peldaños se abrían en las mismas gradas de asiento , y cada grada venia á tener dos peldaños. Véase la úg. 2 de la Lámina XLllI. í LIBRO V , CAPÍTULO IX. 1 2 J ra voz , chocando con los cuerpos sólidos superiores , es rechazada de ellos ; y retrocediendo abaxo , impide el paso á la segunda. Los circum- sonantes son aquellos en que la voz , circuyendo vagamente, y disipándo- se en el medio sin perfeccionar los últimos acentos, muere alli, dexando dudosa la inteligencia de las palabras. Los resonantes son aquellos en los quales , hiriendo la voz en algunas partes sólidas, es de alli repelida, for- mando y despidiendo las palabras con la repetición de las ultimas sílabas. Y los lugares consonantes son los que ayudando la voz desde abaxo, sube vigorosa, y llega á los oidos con distinción y claridad de palabras. Asi, poniéndose cuidadosa diligencia en la elección de lugares, saldra correcto el teatro para el buen efecto de la voz. La diferencia de su forma con- siste en que los que se ajustan por quadrados son á la Griega 5 y los que por triángulos equiláteros , á la Latina, Quien quisiere hacer teatros per- fectos , seguirá las sobredichas reglas. CAPÍTULO IX. De los pórticos y paseos detras de la scena. 3 1 Detras de la scena se deben construir pórticos , para que en caso de interrumpir los espectáculos alguna lluvia repentina , tenga el pue- blo adonde acogerse desde el teatro , y los corifeos lugar para disponer el coro : como son los pórticos de Pompeyo '. En Atenas los Eumeni- cos * , y el Templo de Libero-Padre. A la salida izquierda del teatro está el odeo * que edificó Pericles con colunas de piedra , cubriéndole de mástiles y antenas de naves de los despojos Persianos; el qual que- mado después en la guerra de Mitridates * , le reedificó el Rey Ariobar- zá- 1 caue estiban detras de su teatro , cuyas reliquias todavía se ven en Jas bodegas y sdtanos del palacio del Piincipe Pío , y otras casas de aquellos alrededores en el Campo de Flora. 2 Los textos impresos, y los MSS. que he visto leen aquí fffrücas Eameniri. Acaso debe leerse Etfmrnítee, siendo estos pórticos del teatro de Libero-Padre en Aténas , por ventura construidos por Lúmenes, Capitán Cardiano, bien conocido en Ja historia Griega. Durantino traduce íl porrite di Eumenúe. No estaban detras de la scena del teatro , por no permitirlo la pendiente de la gran Roca , sino al lado derecho. Eran rambien uno de los princi- pales paseos de Atenas , por la bella vista que ofrecía Ja altura de dicha Roca ; y se dice , que como en ellos disputaban paseando los Aristotélicos , de este paseo vi- nieron í llamarse PtripatécUos. Junto i estos pórticos estaba también el Templo de Baco que aquí dice Vitruvio , y í la otra parce del teacro estaba el odeo que luego nombra. Vease Mr- Le-Roy en sus Edijicm de GrecU , donde pone dlbuxadas las niiuas que restan de todo lo referido. ; odie era un edificio pequeño de figura circular, con asientos al rededor. Servia para divertirse los mú- sicos, y divertir ai pueblo con odas ó arias, conciertos 8;c ; y aun pata desates de los mismos cantores y mú- sicos , donde hadan muestra de su habilidad á juicio dcl pueblo. Estrabon le llama caníotítm retepraíiítum. Dice bien Galiani , que no en todos los teatros ha- bía odeo , como cree Perrault i sino que el de Atenas le tenia ; y podía haberle en qualquiera ciudad , aunque Domiciano edificó un odeo en Roma , como leemos en Suetonio y Lutropio. Ou'o hizo Adriano Emperador, por su Architecto Apolodoro de Damasco : y otros dos se hicieron en otros tiempos , de que puede verse Dion Cas. i» AdrUn, Lib. 69 , y los comentarios de Fabiído í este lugar. Julio Cesar Escalígero en las Nocas i Suetonio hace decir i Vitruvio lo que nunca dixo sobre el referido odeo de Domiciano. Estaba edíEcado , según se erec, donde ahora está el Monasterio de Monjas de S. Silvestre in capiie. * Le quemó SyU en la guerra contra Mitridates, Incendiando i Atenas. Entonces fue quandoquitó las co- lunas del Templo de Júpiter Olímpico en Atenas , y las traxo al de Júpiter Capicolíno en Roma , como dixe pag. 85 , Noca t8. Vease Pausánias Lib. 1 , Cap. 20. Reedificó este odeo Aríobarzanes el padre , por los anos 69Z de k fundación de Roma. II 1 26 ARCHlTECTüRA DE M. VlTRUVIO * zánes. En Esmirna está el estrategéo En Tralla se construyeron pór- ticos á una y otra parte del teatro, á modo de scenas, sobre el estadio'*. Y las demas ciudades que lograron Architeccos hábiles, junco á los teatros tienen pórticos y paseaderos. 32 Estos parece conveniente que sean dobles j y las colunas exteriores s Dóricas con sus architrábes y demas sobreornatos ajustados á este Orden. La anchura desde las colunas exteriores hasta las del medio , tomada por su pie, parece debe ser quanto la altura de las mismas colunas exteriores; y lo mismo habrá de las del medio hasta la pared que cierra los pórticos. Las colunas del medio serán un quinto mas altas que las de fuera, pero * Jónicas ó Corintias 33 La proporción de las colunas y su simetría no se regulará por las leyes dadas en los Templos; pues una cosa pide la gravedad de estos, como casa de los Dioses inmortales , y otra la gallardía de los pórticos, y obras semejantes. Y asi , siendo Dóricas las colunas , divídase su altura, 7 incluso el capitel ’ , en quince partes , una de las quales será el módulo ® que dará la dimensión á toda la obra Al imoscapo se darán dos módu- s’ los ; á los incercolunios cinco módulos y medio ; á la altura de la co- luna sin capitel catorce. La altura del capitel tendrá un módulo : su an- chura dos y un sexto Las demas partes se proporcionarán según las reglas dadas para los Templos en el Lib. IV. 34 Pero siendo Jónicas, la cana sin basa ni capitel se dividirá en •' ocho partes y media, de las quales tendrá una el imoscapo ” : la basa medio imoscapo ; y el capitel se hará según queda descrito en el Lib. »m 3? * Estrategéo, ¡tritegeum , 4 strítigtam, parece era salvar todos estos pequeños estorbos, y reducir i sime, armería , quattel de soldados , ó bien la casa del Ge- tria general el agregado de todos los miembros de se- (leral de los Esmirncos, que podiiamos llamar pretorio, mejanies edificios , añadiendo ó quitando algo de sus 4 POTtirsí i mdt dt sunts enáim iíl estaiit. Luego ordinarias dimensiones. Vease la fig. i , I.ámina XLIV. las scenas formaban pórticos abaxo y arriba con colunas Los resaltes por escabeles , que dice Vitruvio en el Num. % En tos Num. 33 y 34 parece que también las Nota 5 ; bien que siendo Dóricas y sin basa , no ha- permite Jónicas ó Corintias : por tanto aqui debe en- rían muy buen efecto. tenderse el texto literalmente i esto es , que será mas 7 Basa no la tenia el Dórico , según Ite dicho en conveniente sean Dóricas las colunas exteriores : lo qual otros lugares. colunas exteriotes entiendo las que forman el peristilo ó determinada , ni numero cierto de colunas , no podía descubierto L en la Lámina XLII ; porque habiendo en sacarse en ellos el módulo tmhattr , explicado en la pag. lo externo paredes que abrazaban los pórticos , como 90, Nota 10, y otras partes. Por esto Vitruvio le saca luego dice , no se necesitaban colunas. aqui de la altura de la coluna ; y esta es la practica en 6 La razón es clara , aunque ningún intérprete la la cantería , cortando ptimeto las colunas de la longitud hadado. Estos pórticos tenían artesonado horizontal establecida, v. gr. de i 3 partes , y adelgazando su ituos- de madera , según acostumbraron los antiguos. De las capo hasta que tenga de diámetro dos de estas panes, colunas Dóricas hasta las del medio no podía haber 9 Y asi cada archítrábe de exe á exe de coluna architrábes de piedra por la mucha distancia : luego el tendrá dos métopas , dos triglifos enteros , y medio Iri- anesonado sentaba en las colunas Dóricas sobre el cor- glifo á cada cabo. Este intercolunio de cinco módulos nison , y en las de dentro , sobre los capiteles : asi , era y medio se ve en la Lámina XVII , fig. 3 , letras A y foerza fuesen mas altas que las de afuera. Un quinto, B ; pero el del medio tiene ocho módulos. Los mismos dice Vitruvio , esto es , si las Dóricas eran altas 20 cinco y medio tiene el intereolunio del medio del Ri- pies , 24 lo serian las Jónicas , ó las Corintias , inclu- ry/on-nraBarri^íjplia» , explicado pag. 9 3 , Nota 29. Vease sos basa y capitel. De esta suerte los referidos quairo allí la Nota 3 3. pies que las Dóricas tenían menos , los suplía el cor- 10 Vease la Nota il , pig. 90. nison i y los imoscapcis de unas y otras vendrian á 11 Vease la Nfota to, pag. 90. podía haber siendo Jónicas, ó Corintias , respecto de la Luego estas colunas con basa y capitel tendrían de al- diversa altura de estos capiteles , la dexa Vtruvio á la tura nueve módulos y un tercio. En grueso poco se di- prudencia y perspicacia del Architecio i el qual debe feicnciarian de las Dóricas. LIBRO V, capítulo IX. I27 3 f Si fueren Corintias la caña con basa será como en las Jónicas j y el capitel según queda expreso en el Lib. IV 3 ó La adición que se hace á los pedestales por escóbelos desiguales se tomará de su descripción dada en el Lib. III 37 Los architrábes , cornisas y demas miembros se regularán á las colunas , como queda explicado en los Libros antecedentes. 38 El descubierto que se dexa en el medio entre los pórticos parece debe vestirse de plantas. Su paseo al descubierto es muy saludable, sin- gularmente para la vista j pues enrarecido y extenuado el ayre por el verde, introduciéndose en el cuerpo con el movimiento , sutiliza los rayos vi- suales , y quitando de los ojos el humor craso , hace la vista perspicaz y aguda. Asi mismo, tomando el cuerpo calor con el movimiento del paseo, y desecando el ayre los humores de los miembros, alivia la ple- nitud , y evacúa las superfluidades , disipando lo que no puede llevar el cuerpo. 3P Consta esta verdad de que en lugares techados, aunque haya fuentes ó aguas subterráneas , no se exhalan vapores nebulosos ; pero ’s en los descubiertos y á cielo libre , luego que el sol toca la tierra con sus rayos , saca el agua de los húmedos donde abunda , y la levanta conglobada por el ayre. Siendo pues constante, que en los lugares á cielo abierto enxuga el ayre los humores molestos de los cuerpos , al modo que lo hace con la tierra, como por la niebla lo vemos, no creo debe ponerse en duda la conveniencia de hacer en las ciudades espaciosos y deliciosos paseos á ayre patente y cielo descubierto. 40 Para que estos paseos se conserven siempre tratables y sin Iodos, se hará de esta manera : profundizese el suelo quanto se pueda : luego á una y otra parte se harán alcantarillas de estructura , y en sus paredes interiores contiguas al paseo se irán metiendo algunos arcaduces inclina- dos con declivio á las alcantarillas. Hecho esto, llenese el foso de carbón, y luego se cubrirá de sablón y se igualará el paseo. De esta forma, '7 por la natural porosidad del carbón , y por los referidos tubos , se ab- sumen y escurren las aguas, dexando enxutos y sin humedad los paseos. 41 En estas obras tuvieron los antiguos los almacenes de lo necesa- rio > porque á la verdad en los asedios de las ciudades todas las cosas se ha- i ; Tendrían diez módulos de altura estas colunas 14. Vease la Nota 6 en orden al lugar de estos re- «stos pórticos , según dixe Nota 6 , sería forzoso que el 15 A lo menos no se advierte í la vísta ; pero no grueso de su itnoscapo fuese algo menor que el delasDó- hay duda que también se exhalan, ricas; pero estando a' ayre cerrado no se advertiría. Las ifi O una zanja ó canal á cada parte , con buen dimensiones del capitel las da en el Kum. 8 , pag. 84. declivio hacia algún rio > barranco . valle Scc. 128 AK.CHÍTECTURA DE M. VITRUVIO hallan con mas facilidad que la leña. La sal brevemente se acopia de antemano ; del grano presto se tiene cuidado por mano pública y pri- vada; y aun si faltase, puede suplirse con verduras, carne ó legumbres: el agua se logra abriendo pozos, y en las lluvias se recoge de los tezados; pero la leña , que es sumamente necesaria para cocer todo lo comestible, difícil y molestamente se previene, pues en tales coyunturas se trae tarde, y se consume mucha. 4Z En estas urgencias, pues, se abren los suelos de los paseos, y se da el carbón por medida á cada familia. Asi , que de semejantes paseos abiertos se sacan dos beneficios , uno de salud en tiempo de paz , otro de re- medio en las hostilidades. Por lo qual la construcción de paseos en dicho modo será muy útil á las ciudades , no solo en los teatros detras de la scena , sino también en todos los Templos de los Dioses inmortales. Y porque parece que todas estas cosas quedan bastantemente explicadas, seguiremos ahora á tratar de la disposición de los baños. CAPÍTULO X. "De la disposición y partes de los baños. 43 En primer lugar se elegirá el sitio mas cálido, esto es, opuesto al norte y al aquilón; y los baños cálidos y tibios tomarán luz del oc- cidente ibernal. Pero si el sitio no lo permitiere , se tomará á lo menos de mediodia, siendo el tiempo propio para bañarse desde medio dia hasta la noche. Advertiráse también que los baños calientes para mugeres y para hombres esten contiguos y á dicha parte , para que con un horno mismo se caliente el agua de unos y otros vasos. 44 Sobre el hornillo se ponen tres calderas , una para el agua ca- liente , otra para la tibia , y la tercera para la natural ’ ; colocadas de modo , que quanta agua pasare de la tibia á la caliente , tanta entre de la fria á la tibia: y las bóvedas de los álveos ■* tomarán calor de un horno solo. 4^ El piso de estas estancias de baño cálido * se hará asi : se pavi- mentará con ladrillos anchos pie y medio en quadro , dándole tanto declivio hácia la boca del hornillo, que arrojando una bola no pueda parar en él , y se venga á la boca del horno ; de este modo la llama se extenderá naturalmente por debaxo con mas facilidad Sobre este sue- : Acaso no se necesitaba tercera caldera quando ha- bla agua corriente. 2 En la Nota ii diré qué cosa fuese el álveo. ; £s un error nianibesto el de algunos que aquí por íMjríj entienden quactos para sudar , y no para baño caliente. Si asi fuera . }£ qué En había de poner Vitru- vio en elios labro ó álveo ? A los sudatorios los llama Imouiíoí } y mdjtiones. Los que así discurren habrán leído sin reflexión alguna los Num. 47 , 48 y 49 si- guientes. 4 £I pavimento de estas estancias de baño se lla- maba lUipensHtíC y porque su piso superior estaba como pendiente sobre los pilaritos que luego veremos , los quaies sin duda alguna posarían sobre bóveda , que Ibr- niaba el suelo inclinado de abaxo. En esta bóveda itr bian dexarse algunos agujeros , para que la llama se es- LIBRO V, CAPÍTULO X. I29 suelo se levantarán unos pequeños pilares de ladrillo de ocho pulgadas s tan distantes entre sí que sobre ellos puedan colocarse otros ladrillos de dos pies ; su altura será también dos pies : construiránse con arcilla ama- sada con pelo y encima se sentarán dichos ladrillos de dos pies , que sostendrán el pavimento. 46 El techo de las estancias , si fuere á bóveda j será mejor : pero habiendo contignacion ^ se le antepondrá una falsa bóveda de barro y texa en esta forma. Háganse unas reglas de hierro curvas en arco : estas se asegurarán á la contignacion con cantidad de corchetes de hierro. Dispondránse los cercos de manera, que sobre ellos de uno á otro pue- dan sentarse texas sin margen ® , formando asi un techo de bóveda ^ sostenido en hierro. Las junturas de las texas por la parte de arriba de- berán unirse con arcilla amasada con pelo : por abaxo se dará primero 7 una capa de mortero de cal y polvos de ladrillo cocido * ^ y después « se enlucirá con estuco , ó con otro revoco 9 47 Estas bóvedas en estancias de baño cálido conviene sean dos, para que el vapor del agua que el fuego eleva no penetre á la madera de la contignacion , sino que se disipe en el medio de ellas. 48 La magnitud de los baños parece deberá proporcionarse á la gente que concurre La figura será dándoles de latitud un tercio menos 10 de su longitud, no incluso el recinto del labro “ y del álveo. El labro «« con- irsse al hueco que había entre ella y el segundo pavi- mento. Este segundo pavimento bien podía estar á nivel, supliendo el declivio de U bóveda inferior con elevar mas los pilaritos de afuera , 6 menos los de adentro. 5 No se contentaron los antiguos con solo los la- drillos ordinarios para los edificios , de que tratamos en el Cap. 2 del Lib. I! ; sino que para algunos casos ex- traordinarios los hicieron ya mayores, ya menores. Aquí y en el Cap. 4 del Lib. Vil , Num. 19 , hallamos la- drillos de ocho pulgadas , ó sea dos tercios de pie , y otros de dos pies , unos y otros en quadro. Los arcos latericios del anfiteatro de Vespasiano, los de los aqüe- ductos , muros de Roma , y otros muchos edificios an- tiguos, son de ladrillos anchos un pie, y largos dos, disminuido su grueso desde la dovela superior á la in- el o a circunstancia , que los modernos la consideración para la firmeza de los arcos ; pues tolos ladrillos, como el mortero, siendo de igual cta- e , dan y reciben el mutuo impulso con igualdad; y > es lo que les da toda la firmeza. Los ladrillos gean- tíUísíi , y servían para pavimentos , cubrir conduele umbien diclía pag. ;z. Nota 4. En diferentes ruinas de pavimentos antiguos he visto ladrillejos de seis dedos en largo , tres en ancho , y uno en grueso , puestos de canco, como diré en la Nota iz al Cap, i del Lib. Vil. 6 Entiende hablar de las texas llanas que se usan en algunos cexados , las quales , por su ligereza , eran en este caso mas á proposito que ios ladrillos. Se ¡es quitaban las luargenes relevadas, 6 se construían de intento sin ellas. 7 Podrá esto execucarse mejor ames que se haga la contignacion de encima, 8 Esra es la nuOnuien, que expUcaiémos en el L^. VII , Cap. 5 , Nota 8. Tomó este nombre del instru- mento con que se hace , que es la llana , palustre , ó paleta , llamadas nulU en lengua Latina y también en ú Española. 9 Opere altario, sive ferraría. Vease la Nota 5, pag.i I2. 10 Los antiguos acostumbraban bañarse todos los dias, y algunos muclias veces al día; y no es de admirar coloque Vitruvio esta materia entre ios cui- dados del Architecto. Tenían sus baños particulares en las casas de campo , quintas , ó quinterías : en las ciuda- des los había públicos. Después de Vitruvio creció en extremo la construcción de baños públicos : los hubo en Roma capaces de ocho mil personas , bañándose to- das á un mismo tiempo en quartitos particulares , y sin verse unos í otros. Quedan de eUo pruebas evidentes, ademas de las que suministra la Historia , en las termas de Tito , de Cataealla , y de Diocleciano , cuyas enor- mes ruinas son todavía la admiración de las gentes, aunque todas indignamente reducidas á heniles , esta- blos , pajares , bodegas &c. i¡ Dos parages ó receptáculos tenían los antiguos adonde tomar el baño: uno era un gran vaso movible de plata, bronce, cobre, madera , y aun de piedra , llamado laÍTum y selium por los Latinos, y por los Griegos pj/les. El Emperador Augusto le usaba de madera , y le llamaba Jurera en lengua Española de aquel tiempo, como dice Sueionio en su Vida Cap. 8. £1 otro receptáculo era un lago , esunque ó foso de estructura y mármotes, con su asiento dentro del agua , otra grada para los pies , y otra mas baja , que era ya el suelo del lago , como luego veremos. Este foso se llamaba alvium. Al rededor del labro , solio , ó álveo había espado ancho y capaz , donde esperaban los que querían ba- ñarse , mientras otros se bañaban. Este espacio se lla- maba scheUt acaso por la semejanza que el concurso y asientos le dabao á una escuela. <^4 cenarus san, dice Petronio , tirca roUum íeJtnriius carmen reinare. Es KK 1^0 ARCHÍTECTURA DE M. ViTRUVIO conviene se situé debaxo de la ventana, para que no le obscurezcan con sus sombras los del rededor. Los ■ recintos del labro deberán ser tan espaciosos, que mientras unos están en el baño , tengan los que esperan sitio para estar allí cómodamente. La anchura del álveo entre la pared ’* *3 y pretil no sea menor de seis pies , á fin de tomar dos de ellos para la grada inferior y el asiento js El lacónico y los sudaderos se harán junto al tepidario y tan anchos como altos hasta el arranque de la cúpula. Enmedio de ella se dexará una lumbrera, y de ella penderá con cadenas un escudo de bronce, que con subir ó baxar, templará el sudadero. El lacónico parece debe ser esférico, para que la fuerza de la llama y el vapor se vaya ex- tendiendo del medio, y suba con igualdad por el cóncavo de la curvatura. ercibU hubiese también labros y solios bxos , i manera de una gran taza ó pilón de piedra. De «tos se han bailado algunos entre las ruinas y excavaciones Romanas en diversos tiempos , de magnitud extraordinaria , ya de K anito . ya de porüdo » marmol &c , que nadie duda «en para dicho uso : como son las dos pilas de las fuentes de la plaza Farnesio , la de campo Vaccino , las dos de Vila-Medici , U de la plaza de Venecia , la del Museo Pio-Clementino , y otras. Las dos referidas de Vila-Mediei fueron halbdas en bs termas de Tito; lo que confirma la opinión referida. Tanto el labro , quanto el bbro y solio se situaban debaxo de b ventana que miraba hacia el occidente íbernal , y daba luz á la escancia , para que los circuns- tantes no la obscureciesen con su sombra. De donde se colige el engaño de los intérpretes de Vitruvio que dicen se tomaba la luz por U bóveda 6 cúpula; pues de esta forma no la podrían impedir los circunstantes, ni era fácil cayesen gotas de agua sobre los que se lavaban de la que se elevaba en vapores í la bóveda, como dice el Autor en el Lib. VIH , Cap. 3 , donde tocaremos otra vez este punto en la Nota 2 , ni finalmente se podría saber qué pared es la que dice aquí Vitruvio , entre la qual y el pretil estaba el álveo: alvei ¡tuiem Utitait imtr fdrititm et pluteum &c. De todo lo qual , que en vano buscará el lector en los demas intérpretes de Vitruvio , consta que el álveo se hacia contiguo á la pared exterior de la estancia que mi- debaxo de la ventana. Hacen mención del solio y labro Corn. Celso, Petron. Árbitro, Cicerón, los dos Plinios, Catón y otros. Vease la Lámina XLV. 12 La pared notada con el num. 4 en la misma Lámina , y en ella b ventana con el num. J. 15 El pretil, fluteum , se indica por el num. 5. Circula los tres lados del álveo , dexando debute uno 6 dos portillos para la entrada. 14 Y asi, el fondo del álveo , que nota el num. i, tenia de anchó quatro pies; uno la grada inferior num. 7, y el canapé , puhinui , para sentarse , otro pie. y por mayor , se deduce , que ios que se bañaban en el álveo se sentaban en b primera grada, por cuyo mo- tivo U llama pulviuus, esto es, escaño 6 canapé , y po- nían sus pies en la grada que se seguía. En esta situa- ción se irbn lavando pies , piernas , muslos &c , supo- niéndose que la agua cubría et pulvino. Estando en el agua sobre la cabeza , y con ciertos instruroentillos de metal de figura muy i proposito , llamados inígiles , se hacían estregar y raer perfectamente sus cuerpos , para que quedasen limpios del sudor, polvo, ungüentos, y demas suci^ades tomadas en el trabajo , camino, y ño del baño criados ó bañeros diestrisimos. Finalmente, antes de salir era natural baxasen al fondo del álveo, para que llegando la agua mas arriba , Tomase toda b inmundicia del cuerpo , y quedase del todo limpio. Detengome con gusto en estas cosas, aunque hoy de poco uso , deseando sea Vitruvio leído con alguna se- guridad , y pueda ponerlas en práctica quien quisiere, restableciendo los baños antiguos en lo posible ; no du- dando de su gran provecho aun en los cuerpos sanos, para precaver mil enfermedades que puede causar la sor- dicie del cuerpo , cerrando los poros , impidiendo el su- dor y la transpiración , y aun disolviendo el continuo por medio de particubs acres , mordientes , corrosivas Sec, según previenen todos los Médicos expertos. i; El lacónico era , según entiendo , una escancia redonda , cubierta con cúpula esférica , tan alta como ancha hasta el arranque de dicha cúpula ó bóveda; y en la clave de ésta quedaba un ojo , en que habla una co- bertera ó sopapo de bronce pendiente de una cadena, para templar el calor dándole mas ó menos salida por lo alto. Debaxo de b estancia estaba el hornillo que comunicaba el calor á los pavimentos, según dixe en construcción las escancias de baño caliente y el bcónico, que isosotros llamaríamos tstufa. En las termas de Tito se halló una pintura que re- presenta una porción de estancias de baño , estufas &c, con el hornillo y calderas ó vasos de agua arriba nom- brados. Se ve la escancia de sudar , y el bcónico se fi- gura dentro de ella á modo de una cupulita muy pe- queña , la qual tiene en su clave un agujerito y el so- papo arriba dicho para abrir ó cerrar el paso á la llama que sube por allí del hornillo que está debaxo. Esta pintura publicada por muchos anciquarios , y aun por Galiani pag. 214 de su Vitruvio, es de mucha autori- dad en la presente materia de baños , y aun de pales- tras : sin embargo yo no he podido acomodar á ella el texto Vicruviano en lo del lacónico; aunque tengo por cierto que esta pintura le representa del modo referido, porque el Pintor le habsia visto de aquella confórmidad en Us mismas termas de Tito , ó en otra parte ; pues no hay duda podía cambien executarse asi, y surtir el mismo efecto. Vease Plinto el menor en su carta id Gtllam, sobre su Quinti Lnurtiiiiíia. 16 Junco á bs escancias del álveo , bbro ó solio arriba descritas, para que un horno mismo diese calor i todo , dirigiendo b Ibma y vapores por particulares conductos. LIBRO Y, CAPITULO XI. CAPITULO XI. 131 IDe la construcción de las palestras. 50 jfiunque en Italia no se usan las palestras , he querido sin em- bargo dar aqui una cabal noticia de ellas al uso de los Griegos, los quales colocan en sus tres pórticos aulas espaciosas con asientos, adonde puedan disputar los Filósofos , Retóricos y demas aficionados á la litera- tura '• En las palestras, pues, sean sus peristilos quadrados ó quadrilon- gos , tendrán de largos los pórticos en rededor dos estadios ’ , á que los Griegos llaman diaylon : de estos pórticos los tres son sencillos ® y el quarto, que mira al mediodia, doble, para que los vientos en tiempo de tempestad no impelan el agua dentro. 51 En el pórtico doble se colocarán las piezas siguientes. En el medio el ephebéo ^ ■. este es una aula * muy grande con asientos , que tendrá de largo un tercio mas que de ancho. A la mano derecha ^ se pondrá el coríceo junto á este el conistério ® j y de este hasta el ángulo el lavatorio que los Griegos llaman loytron **. A la mano izquierda del ephebéo estara el eleotésio : junto á este el frigidario y desde él sobre el ángulo la entrada al propnigeo Mas adentro de esta entrada. 1 GalUni no penetró el sentido del principio de este Capitulo , y tuvo valor para transponer un largo pe- riodo , anteponiéndole otro t^ue realmente debe subse- guírsele. No me detengo en manifestar su error y dislo- cación del texto Vitruviano , aun quando hubiera im- presión , códice , ó razón que lo persuadiese , porque saltará luego á la visca de quien cotejare mi versión con el texto Latino. 2 ísniit significa aqui la longitud ó distancia de 1:0 pasos de cinco pies geométricos cada uno. Asi los referidos pórticos tenían en rededor 240 pasos , ó t2oo pies Griegos que hacen los dos estadios. Estadio signi- fica también el lugar mismo en que ios atletas ó lucha- dores se exercitaban en la lucha , por tener de largo dicha medida. Vease A. Gelio i , i. Piioio 2,25, hace el estadio de 125 pies , pero entiende píe Latino , que era algo mas corto que el Griego. 3 Para las aulas donde disputaban losEilósofos, FI- lólt^os , y otros literatos > como dice antes. 4 tfbibh era , según persuade el nombre , un lu- gar en que los jovenes empezaban í exerciiarse en todo genero de armas, y acaso en otras cosas pertenecientes á la Gimnástica. Vease Petron. Satjr. 5 íxHra significa lugar con asientos. Es voz Griega que adoptáronlos Latinos, y la usaron con freqüencia. Yo he traducido por ser aqui para enseñar. En otros lugares en que tenían otro uso , acomodo la ver- sión de b misma palabra al uso que allí tenia. La len- gua Española también suele usar la voz exUt» en el mismo sentido. 6 En otra estancia. 7 No concuerdan los autores en el significado de la voz túTíCtum : unos quieren fuesen sitios para jugar a la pelota , derivándolo de coryw , ó tnjeion , que sig- nifica piel hinchada ó llena de alguna cosa , creyendo podría entenderse la pelota de viento que los Italianos Ibman fMUne , aumeniatiYo de fíila, que entre ellos es pa- la pelota ordinaria. Otros dicen que el coríceo era es- cuela para muchachas , adonde se instruían en labores y exercicios propios de su sexo. Derivan este signifi- cado de la voz tere , que en Griego es mmhacht ó fufUí. Tengo por mas probable este segundo sentir , por pa- recerme impracticable e! juego de pelota , singularmente de viento , en una estancia tan corta y baxa ; y cons- undo que el lugar para jugar i la pelota se llamaba ¡fhaf Tísterium, Asi mismo , era dable que los Griegos tuviesen escuela pública para las muchachas pobres , como entre nosotros se acostumbra; y que su edificio estuviese agrega- do á la palestra , aunque se mandase por puerta prí- 8 Conistério era una pieza ó quarto donde estaba el polvo que se extendía en el sitio de la lucha llamado are- na, y usaban los luchadores , para poder cogerse el uno al otro en la lucha, sin que se les resvalasen los miem- bros desnudos , por el aceyte con que se untaban antes. Para este fin había palestras que tenían una fuente de aceyte. Servia también este polvo para embeber el aceyte de sus cuerpos terminada la lucha , y limpiarse en los baños calientes. El polvo se llama en Griego lonis. Vease Suetonio in Neraw. 45 ; Plinio 55 , 15. 9 Le llama frígida Uvaiio , y era un lago de agua natural , donde se lavaban y refrigeraban los que no gustaban ó necesitaban de baño cálido. zo Zteorésio era un quarto donde se tenían los un- güentos odorífétos con que se ungiao todos salidos del baño , para curarse de golpes , araños &c que hubiesen sacado de la lucha , y pata oler bien en sus cuerpos; de que tanto se preciaban ellos . y condenan Séneca, Plinio y otros. 1 1 Diferente del lavatorio, frigida laYarie, de la No- ta 9* £ra de agua natural , y en él se bañaban y la- vaban los que sallan del baño caliente. 12 Proynigoo era , al parecer , el hornillo que daba calor á las piezas que va á nombrar , como en los baños. 132 archítectura de M. ViTRUVrO pared enmedlo del frigidario, se hará un sudadero á bóveda, doble largo que ancho , que tendrá á un cabo el lacónico , con las mismas reglas arriba dadas ; y al otro un lago de agua caliente para lavarse. Los pe- ristilos de la palestra se distribuyen como arriba queda dicho. «3 ya Fuera se harán tres pórticos , uno al salir de la palestra , y los >4 otros dos, que serán estadiados á diestra y siniestra. De estos dos el que mira á la parte septentrional se hará doble y muy ancho : el otro sencilloj pero junto á la pared por una parte , y junto á las colunas por otra, se dexan dos sendas no menos anchas de diez pies ; y el medio tan re* baxado, que se hagan dos gradas para baxar, cuya altura unida sea de pie >s y medio. Lo llano de abaxo no será menos ancho de doce pies De esta forma los que pasean en dichas sendas no serán incomodados en su i6 ropa por los luchadores ungidos. Los Griegos llaman xutos á este pórtico ; porque los atletas en invierno luchan en estadios cubiertos. 55 Los xistos parece deberán construirse en esta forma : entre los ir dos pórticos se harán parques , ó plantarán plátanos j y entre ellos se ‘8 construirán paseos con sus descansos de obra signina ip 54 Junto al xisto y pórtico doble se dexarán los paseos descu- biertos, que los Griegos llaman peridromidas y y los Latinos xistos , en los quales se exercitan los atletas ; dexando el xisto cubierto aun en ¡n- »o vierno , si el tiempo está sereno. Detras del xisto se hará el estadio, y tan espacioso, que puedan las gentes con desahogo ver las luchas de los atletas. Con esto tengo dado el mejor modo de disponer quanto parece necesario en una ciudad. 15 E* feñstjlu. Llama peristilo i U palestra , por- que era un peristilo en red^or , como el de las casas, de que trata en el Lib. VI , Cap. 4. El primero de es- ros pórticos debería ser tan largo como la palestra mis- ma , i quien estaba unido por lo externo. 14 Esto es , serán largos un estadio cada uno , que son Seo pies Griegos , los quales eran algo mayores que los pies Romanos. Galiani cuenta el estadio por pies Romanos, y le salen da;. Entiendo que obra mal, pues los Latinos no usaban palestras , y Vitruvio to- maba estas dimensiones de los autores Griegos , sin que diga aquí , como en otro lugar , que las reduce á me- dida Latina. Qpando trata del pie ó paso en ediñeios, máquinas , ú otros artefactos usados por los Romanos, tengo por seguro que enriende el pie Romairo i y asi lo entendí eo la Kota 8 , pag. 23. Eliano 9,5, búe. hace mención de estos pór- ticos estadiados , y llama al doble líifhtbfro , ra- íiaü. T5 tftrrS®-. 1 5 Luego este pórtico no era menos ancho de 5 5 pies Griegos ; á saber , 20 para las dos sendas : I2 paca CA- el fondo del medio, y 3 para las quatro gradas: las quales parece eran tan altas como anchas , y la voz seiqnifcMit pertenece á la anchura y altura. Confirmase de aquí la altura de las gradas que dixe en la Nota 1 1 , pag. 70. ló Para evitar equivocaciones en la voz xíru es de advenir , que xystct significaba entre los Griegos estos pórticos cubiertos , donde los atletas se exeteitaban en la lucha quando el tiempo era lluvioso. Pero los Lati- nos llamaban x/tium , y en plural x^sra i los paseos descubiertos entre ios pórticos , á quienes los Griegos daban el nombre de yeridromiJas 6 ytridronw , como si dixera cinuiius , etteundatm. 17 Los dos pórticos estadiados que diximos Nora 14. 18 La obra signina se explicó en U Nota 5 , pag. 55. 19 Que es el que mira al septentrión , enfrente del pórtico sencillo , en que estaban las dos sendas ó ándi- tos que dice Vitruvio en el Num. 32. ao Esto es , á la parte opuesta del póiiico unido en largo á la palestra , como dixe Nota 13. En la Lámina XLVl van explicadas por menor las partes de la palestra. LIBRO V, capítulo XII. CAPÍTULO XII. 133 De los puertos de mar^ y otros edificios en el agua. 55 No debemos pasar en silencio la comodidad que ofrecen los puertos de mar^ y el modo de dar abrigo á las naves que se retiran en las tempestades. Los puertos^ quando son formados por la misma natura- leza, con sus puncas ó promontorios avanzados, que forman naturalmen- te su curvatura y seno iiácia la tierra , parece son sin comparación los mejores j pues basta construir atarazanas y pórticos todo al rededor, y desde estos los tránsitos al mercado. Asi mismo , fabricando torres en dichos cabos , se podrán cerrar los puercos tirando cadenas de torre á torre por medio de máquinas. JÓ Pero no habiendo lugar apto por naturaleza para el abrigo de las naves en los temporales , ni embarazándolo algún rio , sino que el un cabo sea firme , se le hará un muelle al otro cabo , avanzándole lo necesario , construido de estructura ó terraplén , con lo qual quede for- mada la curvatura para cerrar el puerto. 57 La estructura en el agua parece deberá ser esta : traeráse del polvo que se halla desde Cumas hasta el promontorio de Minerva ‘ , y ’ de este se mezclarán dos partes con una de cal , del modo mismo que el mortero común. Luego en el sitio destinado se meterán caxones tra- vados con quartones de roble , y con cadenas por todos los lados ® , y * se asegurarán firmemente. Todo el espacio encaxonado se igualará y lim- piará en el fondo desde algunos maderos que se atravesarán para execu- tarlo Iráse luego meciendo el material cementicio y el referido mortero ® hasta que se llene todo el espacio que ocupan los caxones. Esta preroga- tiva de la naturaleza logran los lugares que diximos arriba * 58 Donde por la violencia de las olas y refluxos de una playa libre y desamparada no pudieren asegurarse los caxones ^ , entonces fuera del ® agua ! Ejta es la puzolana <3e que se habló en el Cap. 6 furganda &c. Ko quieren significar otra cosa sino que del Lib. II, pag. 57. atravesando encima de los caxones algunos maderos , ten- deros , que traven y contengan la tablazón de los ca- fiingo y arena movible que hubiere , é tgualar el suelo. 134 archítectura de m. vitruvio • agua ó á su lengua se construirá un lecho firmisimo * , elevándole ho- rizontalmente hasta casi la mitad de su longitud : la otra hacia el agua se dexará con declivio. Después por junto al agua misma , y por los lados del lecho referido, se levantara una margen ancha pie y medio con poca diferencia , y tan alta como el mismo lecho en la parre llana. jp En seguida se llenara de arena el declivio , igualándole con la margen y llano del lecho. Sobre este llano de arena se fabricará un ma- chon ^ de la mayor magnitud que se pueda j y concluido, se dexará secar por espacio no menos de dos meses. Después de seco se quitará la margen que sostiene la arena, y corroida esta por las olas, hará caer en el agua el machón referido. Continuando de esta forma, se podrá avanzar dentro del mar quanro se necesite. 60 Pero donde se careciere del referido polvo se procederá de esta • manera. Métanse dobles caxones * bien travados con tablas, y asegurados con cadenas en el sitio determinado j y luego en el vacío entre uno y otro caxon se irán meciendo esportones de enea llenos de greda , bien apisonados. En escando bien calcado y bien denso dicho material , se sa- cará el agua del caxon interno, agotándola con cócleas, ruedas ó tímpa- 7 nos; y después se abrirán las zanjas en aquel espacio Si el suelo fuere de tierra , se profundizarán hasta lo firme , y siempre mas anchas de lo que ha de ser la fabrica fuera de la tierra. Luego vaciadas de la tierra y agua , se llenarán de estructura compuesta de piedra menuda y mor- s tero de cal y arena ®. Pero no hallando suelo firme, se hará empaliza- da de estacas chamuscadas de chopo, olivo ó roble; llenando de carbón 9 los intervalos, como enseñamos en los cimientos de teatros y muros \ Sobre este suelo se levantará en rededor una pared de piedras esquadra- 10 das lo mas largas que se pueda, para que haya menos juntas, y tra- ven mejor á las piedras de encima. El vacío que queda en el medio se 11 llenará de cascote, ó bien de estructura “ : y en esta forma se podrá levantar aunque sea una torre encima. 61 Concluido todo esto, se siguen las atarazanas; su regla será el que se construyan al septentrión; pues la parte del mediodía, por el calor, cria carcoma, polilla, gusanos y demas insectos nocivos. En estos edificios se debe poner poca madera, por el peligro de los incendios. De la mag- nitud nada podemos determinar; bien que deberán hacerse capaces délas na- * Un lecho de estructura í manera de malecón, llano por encima. 6 De este lugar se infiere que no usaron los an- tiguos fundar sus muelles sobre piedra seca irregular como los modernos , sino sobre Jas referidas pilas de estructura. Acaso es este método mas ventajoso , por po- derse construir los pilones de la magnitud que se quiera. ” Esto es, uno dentro de otro. 7 La ventaja de la putolma para las obras en el agua se colige* de que en donde no la hubiere , dice Vitruvio que se abran zanjas, que se saque el agua de los caxones , y se edifique en seco dentro de ellos. S Esta era la estructura cementicia en el agua, que expliqué pag. 54, Nota r. 9 Veasela Nota i , pag. 18; los Num. 24 y 2j, pag. 69 , y alli mi Nota 6. 10 Sobre esta piedra esquadrada, saxA ([HítárAtá , se verá la Nota 1 1 , pag. 19 ; y la ; , pag. 44. De este lugar se prueba el engaño de algunos , que por laxaa quadrAtum creyeron podría significarse la piedra qua- drada de figura cubica ; pues Vitruvio no solo entiende la qiiadrilonga , como en otros lugares , sino que aqui quiere que se pongan los sillares mas largos que se pueda, para que haya menos juntas , junctuiis quam Igngiiíixüu 1 1 Esta estructura sería en parte semejante respec- tivamente á las de la Lámina IV , figuras 5 y d. J LIBRO V , CAPITULO Xy. j - naves mayores, para que ésta no alcance , aunque siempre con prudencia , y evitando el exceso , que suele declinar en atéciacion. Las reglas que da para ello el Sr. Caramuel son por lo común extiavagantes y excesivas. En el Lib. III, Cap. 2 y ;, ya dio Vítruvio esta doctrina. 4 Esto es lo único que pretende persuadir Vitruvio, ¿ fin de que el Architecto procure auxiliar la vísta con todos ios recursos que pueda suministrar el arce. Lo mismo dicen Lucrecio Lib. 4 , v. 354; Pecronio Árbitro in fragm. v. 59 ; Macrobio Lib 7 , Cap. 14 , Salara, y otros. Vease Celio 5 , 16. Perrault dice aquí que V¡- a diafanidad del que las especies ó rayos de nuescr hasta la parte sumergida del reme n por ellos 144 AR.CH1TECTURA DE M. VITRUVIO si esta tiene muchas veces por falsas las cosas verdaderas , y en otras diversas de lo que son en sí j creo no debe dudarse la necesidad de aña- dir ó quitar algo en los edificios j según pidieren las circunstancias ocur- rentes ; pero siempre con la precaución de que en ningún modo se co- nozca falta. Esto no se consigue con solo el estudio , sino que requiere también agudeza de ingenio. 12 Establézcase, pues, en primer lugar la razón de simetría, a la qual se acordarán con seguridad qualesquiera mutaciones que se hicieren; y después se determinará la longitud y latitud de la planta del edificio futuro : á cuya magnitud , una vez establecida , se seguirá la aplicación de dicha proporción para el Decoro de la fachada , de manera que luego salte a los ojos inteligentes la euriti prácticamente , dando principio por con que deben hacerse tti que nuestra vista &t, da la razón y causa de enga- ñarse nuestra vista en las scenas pintadas y en los remos, según se ha dicho j pero yo no veo que el texto diga La Optica moderna aitibuye la dobladura de los re- mos í la refracción que padece nuestra vista al pasar de un cuerpo menos denso , como es el ayre , i otro mas denso , como el agua. 5 Quiere Vitruvio en este Capítulo manifestar a! Archítecto la suma diñcultad que tiene el hermanar en un ediñeio de consideración la comodidad, la belleza, y la gracia. Si procura la simetría y euritmia en lo ex- terior para conciliar al todo un aspecto ventajoso y ele- gante , sucederá que lo interno carecerá de la comodi- dad y conveniencia necesaria. Abrirá grandiosos claros, y á proporcionadas distancias , para que causen armonía al ojo inteligente i y no podrá dentro distribuir las pie- zas acomodadas al uso peculiar de cada una , según el dueño desea ó necesita. Requierense en algún quarto luces determinadas , y por ventanas reducidas para cier- tos y particulares ministerios ; y le será imposible to- marlas sin alterar y perturbar el buen orden de panes antes establecido en las paredes exteriores. Y á este te- nor le ocurrirán inconvenientes á millares en cocinas , despensas , retretes , quadras , privadas , pozos , verte- deros Scc. No es posible salvarlos todos i y como ya dixe en otro lugar , quien mejor los disimule será quien mejor obre. El Unico medio de ocultar defectos es el quitar 6 añadir alguna porción al tamaño de los miembros ma- yores ó menores del edificio, ó, lo que es correlativo, al de los espacios que encierran , para reducir su vastedad y desproporción á la debida gracia y armonía. Por exem- plo : ocurrirá que en una fecltada Dórica tres triglifos da- rán un incercolunío demasiado ancho , y dos le darán muy estrecho para la justa distribución de las puertas del Templo en medio de las naves y claustros , sea por estar «sus ya establecidas anteriormente, sea por pedir deter- minada proporción la nave mayor con las claustrales, 6 sea por otras causas que nunca falcan. En este lance es preciso que el Archítecto se valga de su ingenio , que ra- ciocine, que discurra el camino mas fácil y breve de alla- nía * : de cuyas reglas voy a tratar los atrios de las casas, y del modo CA- nar semejantes dificultades , añadiendo 6 quitando á las parles y espacios aquello que creyere preciso y bastante á cons^uir el fin deseado; pero esto con tanta sagaci- dad y destreza , que ni ei mas lince llegue á descubrir, ni aun sospechar el expediente que se ha tomado, para combinar cosas que parecían incompatibles. En efecto, ¿cómo puede nuestra vista , cuyas fuerzas son tan limi- tadas , discernir á distancia considerable si una métopa es exáctamente quadrada , ó si la altura de un trigUlb es dupla de la anchura , quando la diferencia es módi- ca I Y si acaso fuere tanta que se pudiese advertir , hay segundos recursos para los primeros : podrá añadir 6 quitar algo á la proyectura de la fáxa del arcititrábe, para que se descubra mas ó menos parte del friso, se- gún conviniere. Por estos medios podrá dar salida á muchos obstá- culos y dificultades , que á veces parecen imposibles de vencer. Para conseguirlo con felicidad podrá desde ahora meditar el gran caudal de estudio , ingenio y habilidad que necesita; pero para conocerlo á fondo , y confesar esta verdad , es preciso bailarse en estos lances; pues sue- len acontecer algunos que antes parecería paradoxa creer- los posibles , aumentar algo el capitel de los tríglifos &c. Del presente lugar consta tambicn lo que dixe pag. lo. Nota 5 , á saber , que la euritmia es atributo que sobreviene á la simetría , ó sea conmensuración de panes. 6 No va Vitruvio á dar aquí reglas teóricas , ó demostraciones geométricas ni orgánicas de simetría ni euritmia , como se executa con la Óptica , Perspeciiva y otras ; pues la euritmia y simetría no admiten otra demostración que la conformidad con un gusto depu- rado, y el consentimiento de los hombres ingeniosos, adquirido á fuerza de años , y de raciocinar sobre los mismos edificios. Vitruvio toma el partido de describir las casas Latina y Griega , señalando las proporciones que en ellas se usaban entonces , para que los Archi- teccos tuviesen abierto el camino que debían seguir en adelante en la construcción de semejantes edificios. A nosotros, aunque edificamos diversamente, nos pueden sin embargo ser muy útiles las reglas que seguían los antiguos , sabiendo el Archítecto acomodarlas á núes- LIBRO VI, CAPÍTULO III. 145 CAPÍTULO III. De los atrios ó zaguanes, O D e cinco especies son los zaguanes ' de las casas , á saber el * Toscano , el Corintio , el tetráscylo , el displuviado y el cubierto a bóveda; cuyos nombres se toman de sus figuras. El Toscano ’ es aquel * en que las trabes ó maderos mayores le atraviesan en ancho j y sostienen los otros dos en largo llamados interpensivos ^ , con los que de los an- 3 gulos de las paredes baxan á los de los maderos ■*. Tienen cambien los ■+ ásseresj que con la debida proyectura verterán el agua en medio del compluvio ® 14 En el Corintio * se colocan del mismo modo los maderos y ten- « didos; pero dichas trabes ó maderos grandes no nacen de las paredes, sino que se colocan sobre colunas en rededor ? 15 El tetrástylos ® es aquel en que se pone una coluna á cada uno * de los quatro ángulos , las quales árviendo de apeo á los maderos , les dan 146 ARCHÍTECTÜRA DE M. VITRUVIO dan firmeza por no necesitarse tan largos , ní agravarles el peso de los ^ interpensivos 16 El displuviado es aquel que recoge las aguas en unoj y queda sin goteras Esta especie de atrios es excelente para viviendas de invierno, pues estando los texados sin alero, no quitan la luz á los tríclinios; pero tienen el molesto inconveniente de haberse de reparar con freqüencia, porque los conductos que recogen el agua del texado por canales puestas al rededor del compluvio , no recibiéndola con ímpetu , se detiene en ellos, redunda, y penetra maderages y paredes, y fácilmente los corrompe. 17 Los cubiertos á bóveda " se construyen donde el vano fuere '* pequeño ” : asi en los altos de encima se hacen espaciosas habitaciones. CAPITULO IV. De los atrios , alas , tahlinos , y peristilos i8 La longitud y latitud de los atrios se proporcionan de tres maneras : la primera es dando á la anchura tres quintas partes de la lon- gitud : otra dividiendo la longitud en tres partes , se darán dos á la an- chu- 9 El peso que les darían los interpensivos y arca del dicha Lámina la fig. 5 , donde la letra A indica las v¡- texado si no hubiera colunas , pues entonces era preciso viendas que se hacían encima de la bóveda , como dice que los dos primeros maderos llegasen á las paredes, co- Vittuvio. mo en el Toscano los dos i, 1. De aquí consta con evidencia , que los interpensivos no llegaban i las paredes ^ El presente Capítulo es de los mas obscuros y aun quando no había colunas en el atrio , como se ha dihciles de explicar que hay en Vittuvio , por la mucha dicho. También es probable, que estas colunas de los brevedad que usa, como cosa que nadie ignoraba en- atrios tetrástylos podían ser Corintias como Us del Co- tonces. Nosotros que construimos diversamente , y ca- rintio , y Jónicas las de uno y otro. recemos de exemplares antiguos en este particular , ne- to El atrio displuviado no tenia alero en el complu- cesiianios de suma atención y diligencia en lo poco que vio , ni caían las aguas esparcidas'por Us canales ó goie- dice Vitruvio , para formar alguna idea de la casa La- ras , sino que , al modo de los Templos, tenían un cana- tina v sus partes. Asi , j>ara no multiplicar Notas á cada Ion todo al rededor del mismo compluvio que recogía las palabra diñcil , reduciré á compendio en ésta lo que juz- aguas , y de allí se derivaban ^or tubos de plomo que go colegirse de todo el Capítulo , singularmente por lo había unidos á ¡as colunas , o á Us paredes circunve- que mira al atrio , alas y tablino. ciñas , y se conducían y vertían adonde se necesitaba. Primeramente: por atrio, en orden i su longitud y Podrán servir de exemplo en parte los tubos que hay latitud, no se debe entender el impluvio ó descubierto en la casa de correos de esta Corte. No hay intérprete solo , como puede creer alguno , sino todo el espacio de Vitruvio , ni aniiquario que no delire en este displu- que abrazan sus quatro paredes , i saber el impluvio y viado. Adviértase que el canalón A , lig. 4 , Lámina el pórtico i su rededor. Es constante por las palabras XLVIII , pudiera también ser de plomo , y colocarse dei texto impiuvii lumin Uiam UiiiHÍms atrii ne miaat al borde mismo del compluvio , que con una pequeña qaarra , ne plus rertu parte reltnquatur , que contradis- moldura y gocciolacor , vertería Us aguas en él , y tinguen amura de impluvü turnen , proporcionándose , y de allí pasaría á los tubos verticales. Uno y otro puede dándose dimensiones el uno al otro. Por exemplo : ea inferirse del texto; pero con mas propiedad lo segundo, un atrio ancho 48 pies, tendrá 12 la luz, siendo ésta un Advierto asi mismo, que estos atrios displuviados pa- quarto de aquel, y t6 si fuere un tercio, pues una y rece no tenian colunas , ni pórtico al rededor del implu- otra dimensión solía tener i y quedan al pórtico 18 pies vio , sino altos y viviendas; pero quando las tuviesen, ó si U luz era el quarto , y t6 , igual á U misma luz , sí bien los Corintios y tetrástylos pudiesen hacerse displu- era el tercio. viados como en dicha fig. 4 , era dable que los tubos Segundariamente : la altura del atrio hasta las trabe* que vertían las aguas abaxo estuviesen unidos á las co- que sostienen el techo del pórtico en rededor , hubiese lunas angulares B , ó adonde la prudencia dictase que ó no hubiese colunas , era tres quinas panes de la lonr harían menos daño. gitui del mismo atrio, y la otra quarta parte hasta igua- 1 1 Varron en el lugar citado Nota i hace también lar la altura con la longitud , eia para el lagunar y ar- menclon de estos atrios con bóveda , teituáinata arria. madura. Sobre esta quarta pane , reli^um , mal enien- 12 Ya para que la bóveda no peligrase , ya lam- dida , dice Galiani fuertes despropósitos en su Nota y, bien para poderles dar luí por el vestíbulo , ó por otra pag. 251, la qual está muy bien discurrida para no parte , que en la realidad sería bastante difícil. Vease en entender palabra del texto Vitruviano. Baste decir , que LIBRO VI, CAPÍTULO IV. I47 chura ; y la tercera , dando a la longitud la diagonal del quadrado hecho de la anchura. La altura hasta debaxo de las trabes ó maderos mayores será igual á la longitud , menos una quarta parte : lo restante será para el artesonado , desvan y cubierto. Las alas á una y otra mano tendrán la anchura siguiente: si la longitud del atrio fuere de 30 á 40 pies, se hará de un tercio de esta: si fuere de 40 á 50, divídase la longitud en tres partes y media , y una de ellas se dará á la anchura de las alas. Siendo la longitud de 50 á 60 pies , daráse á las alas la quarta parte. De do á 80, divídase la longitud en quatro partes y media, dando una á la andiura de las alas. Y de 80 á 100 , dividida la longitud en cinco par- i toda la armadura de! techo inclusas las trabes y ele- vación de caballete . no da mas altura ^ue pie y medio. ¿En un aiiio de éo pies de anchura, cuyo pórtico podia tener zz pies y medio, y mas de z 6 el tendido de los te- laroces , sería bastante pie y medio para dar vcrcienie í las aguas, y para lo <]ue ocuparían las trabes , artesonado y demás maderagesi Era mucho mas raciocinada y dili- gente la conmensuración de partes que los antiguos usa- ban eu sus edificios, que lo que muchos suponen. Como i cada longitud de atrio daban su anchura , nunca po- día suceder que aquella quarta parte de altura destinada para el techo , teliquum Ucunariorum et atízí trai'ts Tarín bahejíUT , fuese poco , ó demasiado para el conve- niente declivio : y aun de aqtti se podría calcular por mayor el pendiente que daban los antiguos á los te- lados de sus casas en sitios que no había frontispicios. En tercer lugar: las que Vitruvio llama alas, alar, indicar su destino , no podían ser los sobredichas pórticos al rededor del impluvio , como suponen todos los intfrpretes , pues no las da mas elevación que su misma anchura : Ttaíis earun (alaran) limiitArei, dice, ira aire paaaarar , ar aliitudinei Ulitudimbus ííki dtqaz- lis. Trates Ummares eran las trabes qne sostenían una contignacion ó alto , quando los quartones no podían entrar en las paredes laterales í causa de los claros que en ellos babia , como por exemplo , las que puso Vj- truvio sobre las paiáscades ó reiropilascras en su basílica de Fano detrás de las colunas , para sostener por aquella parte los quartones y contignacion de los pórticos. De esto volveré á tratar en el Cap. 1 1. Ahora , siendo la anchura de las alas entre un tercio y un quarto de la lora* giiud del atrio , y no pudiendo ser mayor su altura , se sigue sin concradicion que no podía ser igual á la altura del atrio , que era tres quarios de su longitud hasta el artesonado , como se ha dicho ames ; ulritude eerwm (üfTíírani) dice Vitruvio, quanta loagituio fanit , qumt ¿emfsa , sat trates exroUarur : luego el alto de las alas no era el artesonado del pórtico que sostenían las co- lunas del atrio. Asi mismo en los atrios sin colunas no habría trates liminares, no habría terminados sobre ellas, ni aun habría alas ; lo qual es repugnante al texto. So- bre las trabes liminares véase la Nota 1 , Cap. 12, Para salvar estos absurdos es fuerza decir que las alas estaban á uno y otro lado del atrio , pero fuera de ¿I , como dos éndiros ó corredores , acaso para entrar y salir al peristilo, basüica , jardines , biblioteca, galería de pinturas, y demas piezas que había dentro, sin atrave- sar el atrio , Circes y tablino, puesto que por aquí no era decente pasar el tráfago y menage de la casa, especial- mente en cienos dias en que los Romanos descubrían las imágenes de cera de sus antepasados , que tenían en el atrio y tablino , ricamente vestidas al natural, con las ro- pas é inugnias de los empleos y cargos que exercieron en vida. Confirmase esto con que, según Varron, las casas Romanas lenian la cocina eu el póstico ó trasquarto. Asi mismo, con que sobre las alas había triclinios, y otras vi- viendas que adelante se notan: lo qual era imposible si las alas no fuesen cosa diferente de los pórticos del atrio, puesto que estos no tenían mas contignacion que la del cubierto. Persuádese también con que los Griegos, como no acostumbraban tener estas imágenes y retratos de cera de sus mayores, tampoco tenían atrios, tabiínos, ni alas, sino que pasaban al peristilo y viviendas interiores por un pasillo llamado tjttktian, como veremos en el Cap. 10, Sobre todo lo dicho vease la Lámina LXVII , en que he procurado dar una idea general de la casa Romana , con la mayor observancia del texto Vitruviano que he La longitud que Vitruvio asigna i los atrios , que es natural fuese la que solia y podia ponerse en uso , es entre 50 y loo pies. Ahora , si un atrio tenia los 100 pies de largo , quitado un quarto para el techo , que- daban 75 para la altura de las colunas, que para los palacios de los Césares , casa aurea de Meron , y otros edificios que la magnificencia, ó digamos delirio de los Romanos solia construir, era cosa moderada, singular- mente siendo Corintias , de muchas piezas , y acaso con pedestales. El coloso que de su imagen colocó Nerón en el atrio de dicha su casa aurea tenia de alto iZo pies, s^un Sueconio en su Vida , aunque Plinio dice que no cenia mas de 110. Lu^o era regular que ¡a altura del atrio correspondiese i estatua tan disforme, Marcial, Víctor , Esparciano , San Gerónimo y otros hacen me- moria de este coloso. Pero atrios semejantes serían muy pocos , i lo menos en tiempo de Vitruvio : se deduce, de que pudiendo tener mas de 70 pies de anchura un atrio de 100 de longitud, v. gr, el que tuviere de largo la diagonal del quadrado de la anchura , no obstante Vi- truvio DO proporciona el tablino con atrio mas ancho de óo pies , como veremos en la Noca z. La tabla siguiente da la proporción de la anchura de las alas con la longitud de! atrio. Lanptui del arrie. Anchura de ¡as alas. De JO á 40 pies . . De 40 á JO. -y De 50 á 60. -f- De 60 á 80 -|- De 80 á 100 De todas estas reflexiones poco ó nada se halla en los intérpretes de Vitruvio , antes por el contrario , van en casi todo can descaminados , que no es creíble hayan hecho mas que leer arrebatadamente el texto , sin la menor reflexión , y copiar lo que otros dixtron antes con la precipitación misma. De las prolixas Notas que Perrault pone en el asunto presente apenas se puede sacar fruto alguno paca encender el texto. 148 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO partes, viene una justa para la latitud de las alas. Las carreras dcl alto se colocarán en altura igual á la anchura. ip La anchura del tablino * será dos tercios de la del atrio, siendo esta de 20 á 30 pies. Si fuere de 30 á 40 , daráse á la anchura del ta- blino la mitad de la del atrio. Y si de 40 á 60, divídase en cinco partes, y dense dos de ellas á la del tablino. La razón es, porque los atrios me- nores no pueden tener las mismas simetrías que los mayores ; pues si en aquellos usásemos las proporciones de estos, ni los tablinos ni las alas serían de utilidad j y si en los menores siguiésemos las proporciones de los mayores , saldrían unos miembros sobradamente vastos y desmedi- dos K Por esto determiné elegir en general la simetría de partes mas propia á la comodidad y belleza. ' 20 La altura del tablino hasta el madero * será una octava parte mas que su anchura j y el artesonado se elevará encima un tercio de la misma anchura La entrada , quando el atrio es pequeño , será dos tercios de la anchura del tablino : en los atrios mayores la mitad. 21 Las imágenes ^ con sus ornatos se colocarán tan altas quanto fue- 1 Estas son ks qut arriba ¡lamamos con Vicruvio tTd'jes limiaaret. 2 £1 tablino parece era un lugar entre el atrio y el peristilo, adonde se guardaban en armarios los testamen- tos , escrituras , executorias , privilegios , derechos , y otras memorias antiguas de las casas , al qual nosotros solemos llamar archivo. De Vitruvio se infiere, que en el tablino también habia imágenes como en el atrio, según diremos en la Nota 7. Plínio, Festo , Apuleyo y otros hacen mención del tablino. Se engaña Philandro en decir que Vitruvio pone aqui tahiina en vez de fi- namtca. De la pinacoteca habla después', y con términos bien diferentes de la descripción del tablino. Las propor- ciones de su anchura con ú del atrio son como se sigue. Ancharu del arrio. Jnibura del raíliito. De 20 á 50 pies De ;o í 40 — De 40 á $0 — ; El sentido del texto parece requerir se lea aquí como va traducido , sin embargo de que de todos mo- dos se ve clara la mente de! Autor : y creo que Plii- landro se eng.iftd por ageno consejo , aunque los có- dices MSS. favorecen mas su lección. Según Philandro se debería traducir asi : La ra^en es , porque los atrios sstajores no fMedeti tenes las mismas simetrías que ¡os me- nores •, pues si en estos usasesnos las proporciones de aquellos, ni Us tablinos , ni las alas serian de uiiisdad, I si en los menores usastmos Us de los majores &c : con lo qual se viene á repetir dos veces una causal misma. 4 Parece que este madero era el umbral que llevaba encima la entrada ó puerta del tablino , llamada fastees, como diremos Nota 6, 5 Habiendo, como habia, atrios de 71 pies de an- chura , tendría la del tablino mas de 28 , y su tercera parte mas de nueve ; lo qual ciertamente es excesivo para el grueso de un artesonado. Perrault corrige el texto, según su genio , v substituye sexta donde se lee tenia. Caiiaiii sospecha puede entenderse de un artesonado no horizontal , sino á bóveda realzada , ó igual á aquella altura. Creo que el texto puede explicarse sin violencia alguna , diciendo que la tercera parte de la anchura del re tablino que se añade sobre la altura antes establecida hasta el umbral ó dintel de las Fauces, no es para el ar- tesonado , »no pata el espacio que debía haber desde dicho umbral hasta el artesonado : de manera , que si la anchura de un tablino era 16 pies, estaría alto el umbral de las fauces 18 pies, y 24 el artesonado, esto es , un tercio mas alto que la altura del umbral. Esta interpretación , ademas de ser tan natural , se indica por la palabra extoUasitut que usa el Autor , la qual nadie dirá que significa hacer altos los lagunares ó artesones, sino colocarlos mas arriba, laeusuria ejus (iMni) ler- tia ¡atiiudisiit ad Utirudinem edjetea, exrotlassesir. En este mismo sentido usa Vitruvio este verbo en el presente Capitulo diciendo : Alritudo atriorum qaanta lonptssda fuerit, quana detnpia, lub ¡sabes extollatur , de cuya ge* nuina inteligencia nadie duda. En otros lugares usa tam- bién el verbo exroltere en la misma significación de levan- tar ó alzar una cosa , y nunca en significado diferente. 6 Esto es , la puerca que da paso del atrio al cabli- no , señalada con la letra D en la Lámina XLVII. Vi- truvio la llama fauces , garganta , acaso porque no ten- dría puertas para cerrar , y creyó no convenirle el nom- bre de puerta , ostium ; ó bien porque vulgarmente se 1$ habría dado este. 7 Los antiguos no tenían las pinturas en el tablino, sino en la galería que llamaban pinacottea, esto es , Ingas para guardar ¡as tablas pisttadas , pues en estas pintaba comunmente, no sobre lienzo como nosotros. Asi, las imágenes que pone aqui Vitruvio eran sin duda los re- tratos de cera que tenían en armarios , como dixe pag. 147, Nota Es probable que en los pórticos del atrio hubiese también retratos de estos ; y así lo dicen los es- critores antiguos, sin hacer para ello memoria del tablint^ peto estos parece que confunden las imágenes de ceta re- feridas con otras estatuas de marmol que solían ponerse en vestíbulos y atrios , y aun confunden los nombres de todas estas piezas. Vitruvio por una parte parece que las coloca en el tablino , acaso sobre los armarios del archivo ; y por otra indica que estaban en los referidos pórticos del atrio , llamándolos alas i semejanza de los de los Templos , quando dice que las imágenes debes estar tan altas como la anchura de las alas; siendo cer- tísimo que no habla aqui, ni puede, de las alas que diximos arriba. LIBRO VI, CAPÍTULO V. I49 re la anchura de las alas. La proporción de la altura de las puertas á su anchura * , s¡ fueren Dóricas, se observará el Orden Dórico, y si Jónicas, el Jónico, según queda establecido en el Libro IV hablando de las puertas El claro del impluvio será no menos ancho del quarto, ni mas del tercio de la anchura del atrio ; su longitud según la del atrio , á proporción. 12 El peristilo ", que se dispone de través, se hará un tercio mas largo que hondo ; las colunas tan altas como la anchura de los pórticos. Los intercolunios no serán menores de tres diámetros del imoscapo, ni mayores de quatro. Pero si fueren Dóricas, se formara el módulo como se dixo de este Orden en el Libro IV " , por el qual, y según las leyes de los triglifos , se distribuirán las colunas. CAPÍTULO V. De los tricUnios^ salones^ exédras^ y galerías. 23 l./a longitud de los triclinios * será dupla de su latitud. La al- tura en general de salones y salas oblongas se hará sumando la longitud y latitud , y dando á la altura la mitad de la suma ■, pero siendo qua- drados se dará á la altura ancho y medio. 24 Las galerías de pinturas * se harán, como las exédras muy anchas y espaciosas. Los salones Corintios, y los tetrástylos, que llaman a la Egipcia , tendrán la proporción que arriba dexamos establecida para los triclinios j pero mediante que llevan alas de colunas , se harán mas espaciosos. La diferencia entre los salones Corintios y Egipcios es, que los Corintios tienen un solo cuerpo de colunas, hora posen sobre podios, hora en el suelo ^ : sobre ellas corre el architrábe y demas corona- mien- S Entiendo que hsbla de la puerta que había para pasar del vestíbulo al arrio , pues para entrar de la calle al vestíbulo acaso no había otra puerta que el inter- colunio del medio , que se cerraba con verjas d can- celes , y coo podio los otros intercolunios , á manera de las scenas y pronüos en los Templos. Vitruvio habla en plural en todo este Capítulo y en otros , aun de cosas únicas , porque da las reglas para coiisituiilas 9 En todo el Capítulo 6 , pag. $6, 10 De esto tratamos en la Nota ^ , pag. 14Í. 11 Por peristilo se entiende el patio grande que ha- bía en estas casas mas adentro del tablino, según se ve en la Lámina XLVll, letra F. Estaba cercado de pórtico con colunas, de que tomaba este nombre : el qual no conve- nía ni se daba á los pórticos de los Templos ú otros edi- ficios, como erradamente dice el P. Benaventc pag. ipp. 12 Entiende hablar del módulo emhater que expli- qué en b Nota 8 , pag. 1 1 ; pag. 90 , Nota 10 , y en I El triclinio , propiamente hablando , era b mesa en que común los antiguos. Tenia este nombre, porque es cada mesa había comunmente tres camas ó reclina- torios en vez de asientos , una á cada lado , y el otro lado de la mesa quedaba despejado para ministrar los platos. Las referidas camas estaban con algún declivio desde el borde de la mesa hacia fuera , adonde caían ios pies de los que comían echados en ellas. Eran de una pieza como nuestros escaños ó canapés , pero tan anchos que pudiera estar un hombre echado. Los Ro- r. 175. Los Judíos consta en diícrentes nador donde se pon llamaba triclinio , al bañarse, y al labro De esto nadie duda, Bails tom. de Archit. 5 Vease la Not* 4 Oye uno y o pedestales aisbdos qi V atron dice ; majn-ts msiri ¡tántts nerem btliuirum i Ltcsnibai et Ctr- supone Virgilio en su Eneida Lié. 7, : también comían acostados , como partes del Evangelio. La sala ó ce- nan estas mesas y lechos también se 1 modo que nosotros llamamos paseo ear, como al sitio . baño al acto de 3 ó álveo que contiene el agua &c. lü es Opinión de Gaiiani, como dice pag. 96. únacoiecas, según dúce en la Nota 1 6, , pag. 148- a 5, pag. j uando la necesidad lo pedia. íb IJO ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO miento , de madera ó estuco ® i y ademas encima mueve un artesonado de bóveda rebaxada *. Pero los Egipcios sobre las colunas llevan solo archítrábei y de éste á las paredes del rededor va la contignacionj sobre la qual se forma en todo el contorno un terrado descubierto bien pavi- mentado. Sobre el architrábe á plomo de las colunas inferiores se colocan otras un quarto menores : encima de estas y del cornisón ® se hace arce- sonado : y finalmente entre las colunas de arriba se dexan ventanas. Asi que mas se parecen á las basílicas que á los triclinios Corintios CAPÍTULO VI. "De los salones a la Griega. ay También se hacen salones diversos de la moda Italiana, llamados en Griego Cyzikenoys Sitúanse de cara al septentrión, y hacia donde se vean vergeles, con sus puertas en el medio Serán tan largos y an- chos , que pueda haber dos triclinios uno enfrente de otro , con el es- pacio necesario al rededor , y á los lados sus ventanas valvadas ^ , para gozar desde los mismos lechos la vista de los vergeles. La altura de estas piezas será ancho y medio. En esta especie de edificios se deben ob- servar las reglas de simetría que se puedan , sin incomodar al sitio. ^6 5 Parece que esta corona , quando era de estuco, iba pegada i los maderos que componían architrábe y feiso; ó bien era de madera solo el architrábe, y el friso y corona se hacían de estructura . y se estucaban des- pués ; lo qual parece mas probable. Qpe los architrábes eran de madera , á lo menos en los salones Egipcios , es constante, no pudicndo la piedra e la disposición de los edificios para cada clase de personas. 30 Dispuestas ya estas cosas al aspecto celeste , debese atender en los edificios privados á las reglas que se han de seguir en hacer las vi- viendas apropiadas á los dueños, y los lugares comunes á todos; pues en aquellas nadie entra sin ser llamado, como en las alcobas, triclinios, ba- ños , y otros de usos semejantes. Los lugares comunes son en donde puede entrar qualquiera del pueblo aunque no sea llamado, v. gr.' los vestíbu- los atrios, peristilos, y otros de este uso. Las personas ordinarias no necesitan vestíbulos magníficos , ni tablinos , ni atrios , pues estas suelen ir á cortejar á otros que lo desean. 31 En las casas de servicio rústico estarán en los vestíbulos los esta- blos y tiendas Dentro de casa las bodegas , graneros ® , almacenes , y otros repuestos de frutos, antes que cosas de vista y belleza. Para los mer- I En la Nota 13 > pag. 12 .indiqué la incenidumbre que hay acerca de fá figura del vestíbulo antiguo. Dis- putan los Graméticos sobre su etimología , y nada con- cluyen de su descripción. Lo mas probable que de ellos se deduce es , que el vestíbulo era un espacio bastante capaa que dexaban en la casa antes de la puerca del atrio , según se ve en U Lámina XLVII , letra A , y en él esperaban i que se abriese la puerta los que ve- xúan á la casa por negocios , ó salutaciones que tanto se usaban. Pata cerrar el vestíbulo acaso no había otra puerta que canceles ó verjas de iiierro en el intercolu- rio del medio , y podio en los demas intcrcolunios. Asi lo dibuxo en dicha Lámina , y lo insinué en la Nota 8 , pag. 149. Vease la Nota 10, Cap. lo.pag. 157- Para que los curiosos puedan juzgar mejor de lo dicho, pongo aqui lo que escribe A. Gclio Lib. 16, Cap. 3. Pitraque ¡uat wiaíuU , quikus rulgi urimur, ñe- que tímen Itquidk scimus quid tí praprie arque veré sl£m- ficenr ; sed ÍBíoinperraw et val¿arrjm iradiiúuem reí nea expiar arae sequuei , videmttr magts dicere quod volumus, qu'jm dicimus: ricurí est vcstibulum, vetburrt ¡n sermoiii- hus celebre arque obviuw non ómnibus tanien , qiii illo fa- cile uruiirur , satis spectatum. Mimadvtrii tnim qttasdam hiudquaquam indoctos viros opinari . restibulum este par- reí» domus primorem , quam rulgus airium vocal. CaicUius Calíus in libro De significarione verborum quae ad Jus Ci- vtle prrriijenr steundo , vestibulum esst dicit non ipsis atdibus , ñeque partens aedium , sed locutn ante januam eloniuí vacuum . per quem á vsa adirus accessusque ad aedis est , íMi« dextra simssraque ¡anuarum tecla tuni viae júncea , arque ipsa janua procul a via est areá vacante intérsiia. Quae porro hnic vocabuto rario sit &c. Sigue aqui tratando de la etimología del vestíbulo con bas- tante verosimilitud , y concluye : i^iritr 401 domor am- pias antiquirus faciebanr . locum ante januam vacuum re- tinquebanr . ^ui ínter fores demíss et viam medius etser. In 00 loco 4111 dominum ejus doniús salutatum venerant . príar- 4iíjm adniittejentut , consistehani ; er iie4ae ¡n via srjbant, fleque inira aedir erant. lib illa ergo grandit leci Consis- Tione , tt quasi quadant stabuiatione , vescibula appellara sunt spatia , sicut diximui , grandra ante fores aedium re- licta, in qutbus starent 4ni veníjíeat , priusquam in do- mum intromirterentur. Menúnitse autem debemus , añade. i¿ Tocabulum non semptr a veteiibus pioprié , sed per quaidam iranslaiiones esse dicrum: quae tamen iia sunt facial, ut ad irra.de qua diximui , proprietate non longe desciverinr &C. Era necesario que en las casas de los poderosos fuese el vestíbulo muy espacioso , por la multitud de clientes y aduladores que los venían á saludar y dar el buen dia á la hora de prima , como hemos visto en el arriba puesto epigrama de Marcial. Virgilio 2 Geiir¿. v. 461, lo expresa con la mayor energía diciendo: Si non ingentem foribus domas alea superhit Mané salutanium roris vomit aedibus andam. El sitio y entrada del vestíbulo se indica bien por e! rnUmo Virgilio 2 /£neid. y. 469, rerriéníani ante ipsuni , prinia4tir in ¡¡mine Ppibas Ex«íf« tflii Donde se ve , que por primo limine entiende el um- bral de la primera entrada de la casa , esto es , el inter- colunio del medio por donde se entraba a! vestíbulo; y la puerta del atrio se llamaria limen secunduin , como efectivamente era. A un cabo del vestíbulo tenia su quarto el portero . á quien llamaban famuíum atriensem. De todo lo qual es evidente , que el vestíbulo no es- taba en la calle baxo de algún colgadizo , como dixeroa algunos; y que era cosa muy diversa del atrio, de quien muchos no le diferencian. Los Griegos no usaron atrios, peto sí vestíbulos, y los llamaban propileos y prorbpros, como dice Vitruvio en el Cap. 10. En significado mas amplío también se llamaba ves- tíbulo el pórtico de los Templos próstylos. 2 Tabernae t parece serían para vender por menor y mayor los frutos de las heredades. 3 Vitruvio y los autores De Re rustica toman por una misma cosa borteum y granarinnt', aunque pudiera restringirse el herreum á significar almacén de trigo, y granariuni al puesto para otros granos v legumbres. Vea- se la Nota 3 al Cap. siguiente, pas. 1 s 3. Granaría , dice Nonio , /ecx (sNiir) in borréis, servandis seminum grami. r LIBRO VI, CAPÍTULO IX. I 53 mercaderes y gente de comercio se harán las casas mas cómodas y visto* sas, como taarbien aseguradas de insultos. Para los Abogados y personas de letras se harán mas elegantes y espaciosas, por causa de las juntas que se celebran en ellas. 3 2 Finalmente para las personas ilustres , que exerciendo honores y cargos públicos deben gobernar los ciudadanos, se harán vestíbulos re- gios, atrios magníficos, y dilatados peristilos, parques, jardines y anchos paseos, executado todo con magestad y grandeza. Tendrán también bi- bliotecas, galerías de pinturas, y basílicas no inferiores á las públicas^ pues en sus casas se tienen freqüentes consejos públicos , juicios particulares, y otras determinaciones. 33 Asi, disponiendo por estas reglas los edificios para cada clase de personas , como se dixo en el Libro I hablando del Decoro , no habrá que reprender , teniendo cada cosa su cómoda y correcta colocación. Las sobredichas reglas tendrán su observancia, no áolo en los edificios de la ciudad , sino también en las casas de campo : excepto que en la ciudad los atrios suelen estar cerca de las puertas ■, pero en las quintas lo primero es el peristilo, después los atrios con pórticos al rededor, pavimentados para uso de palestras y paseos. Expuse brevemente las reglas de los edificios urbanos , según ofreci, del mejor modo que pude: trataré ahora de las quinterías ó casas de cam- po, y el modo de disponerlas para su cómodo servicio ^ CAPITULO IX. De las casas de campo. 34 La primera diligencia será examinar los parages en orden á la salubridad , por las reglas dadas en el Libro I * para la fundación de ciudades; y después se pasará á construir la casa. Su magnitud debe pro- porcionarse á la del término que posee, y cantidad de frutos que recoge; la del corral al numero de ganado , y yuntas de bueyes que debe con- tener. En él estará la cocina á la parte mas abrigada y caliente. Junto á ella se harán las boyeras , y sus pesebres arrimados á la pared de la chi- menea y parte oriental ; porque los bueyes criándose cerca de la lumbre y en sitio claro, no salen erizados de pelo. Aun los labradores, que no saben de aspectos , creen no deberse dar otra luz que la oriental á los establos de bueyes. 35 La anchura de la boyera ni será menor de diez pies , ni mayor de quince i la longitud tanta que no se den menos de siete pies para cada par de bueyes. 3Ó Los baños ' esten juntos á la cocina, á fin de ministrarles de cerca el 4 Tengase presente en la dcseiipcion de la casa de * Capitulo 4, pag. 14 y siguientes, campo la Lámina XLIX , que creo va d¡bu.-uda con- 1 Son los baños para la gente del campo , pues forme al texto. 2“" 'os rústicos se bañaban y lavaban sus cuerpos to- QQ. 1^4 ARCHITECTURA DE M. VITRITVIO el agua para bañarse los gañanes. El lagar y la almazara estarán también cerca de la cocina , para su pronto servicio quando se saca el aceyce : y tendrán inmediata la bodega del vino , con ventanas al septentrión pues si tiene por donde pueda entrar el sol , será el vino turbio y de poca fuerza por causa del calor. La bodega del aceyte al contrario j se colo- cará con ventanas al mediodia y regiones mas cálidas , porque el aceyte no debe estar congelado , antes siempre líquido con el calor templado. La magnitud de una y otra se proporcionará á la cosecha y numero de tinajas ; las quales siendo de 20 cantaros , constaran de quatro pies de diámetro en su barriga. Si la prensa no fuere de torculado j sino de viga^ no será el sitio menos largo de 40 pies , para que tenga suficiente lugar el que la maneja: su anchura no será menor de 16 pies j pues asi ten- drán espacio bastante para sus operaciones los que trabajan. Si se necesi- taren dos vigas, al sitio para entrambas se darán 24 pies de anchura % 37 Los apriscos ó trascorrales para ovejas y cabras se harán tan gran- des que cada cabeza no tenga menos sitio de quatro pies y medio qua- drados , ni mas de seis. Los graneros se harán en alto , y á la parte del septentrión ó del aquilón, para que el grano, refrescado con el ayre,no se recaliente , y se conserve largo tiempo ; porque los que están á otro aspecto crian gorgojo y otros insectos que le destruyen. Las caballerizas, singularmente en casas de campo, se pondrán en los sitios mas cálidos; pero lejos del calor del fuego , porque éste hace las caballerías erizadas de pelo. 38 No serán inútiles para bueyes los pesebres apartados de la cocina, y al descubierto , como miren hácia el oriente , pues pasándolos allí en los dias claros, aunque de invierno, tomarán bien la comida por la ma- ñana á la luz del sol , y se criarán hermosos y lucios. dos !os dias. Las &cigas campestres necesitan mas que otras del baño . para limpiar el cuerpo de los su- dores corrompidos con el polvo , que cierran los poros é impiden la transpiración. Sin embargo dice Columela, que la gente del campo no debe bañarse mas que en los dias festivos , por no convenir el baño mas freqüente d la robustez que piden las labores de la labranza. Si¡lnei4 tjuetiuí referí eise ( i» villa ) i» ^at'jui familia , led tamum feiiií . Uverur : ñeque enim rol/sri cvrporis cenveníl frequens «sus tarum. Sidonio Apol. Lii. z, epijr. 2, descri- be una de estas casas de campo con bastante exactitud. 2 Hay gran dificultad en distinguir el turcular y el fraelum de los latinos. Vo siento que tvríular era la que nosotros llamamos frensa de huiilles con sus tuercas , ei nombre de las quales parece viene del latín torqueo . sien- do las tuercas quienes aprietan el pie de la uva pisada formado con briaga , por medio de una palanca á hor- quilla , y un lazo de cuerda. Y el fraelum parece era la viga que actualmente usamos en ios molinos de aceyte, que suele tener la longitud de 35 á 40 pies , y el grue- so de seis por la coz , y cinco por la punta. A esta viga corresponden exactamente las expredones , las palabras dcl texto, y el sitio que ocupa; pues por no haber en ella roscas ni tuercas , no se llama rorcular. Toreulum usu rar- cular diritar , quod ineortum^ íaikem virii , vel oleae ex- frimar. Nonius Can. s. Llámase praaltt't. , porque hace su efecto apretando con solo su peso , y el de una gran piedra d pilón que con un husillo se le suspende á la punta , al giro de una barra ó palanca. Fraa/am , dice 39 ^ San Isidoro 2o, 14 , trates qui uva calcara petninrr , i fremendo vocatum quasi fressorium. A poca distancia de la coz de la viga ( por donde está asegurada á U pared con una gran clavija ) está la losa solera, donde se erige el pie de los capachos ¿ serijos de esparto lle- nos de masa de aceytuna molida ; y puesto cierto ca- bezal redondo de madera encima del pie , baxa ia viga, sujeta entre dos postes llamados vírgenes , á oprimirle, y exprimir el aceyte. Philandro también equivoca en mi sentir el nombre de fraelum y torcular. Hay otra especie de prensa torculada muy común en los molinos de aceyte ó almazaras. Componese de dos postes ó brencas , que tienen atravesada una gran tuerca en su medio á proporcionada altura , por cuyo agujero á rosca pasa el husillo que sube ó baxa quando se ha de apretar ó afloxar el pie. El mismo husillo tiene á su tes- tero inferior, unido con una espiga de hierro, un cablero de proporcionado grueso , que sirve de cabezal al pie: el qual es movible , pero no gira con el husillo , por dera que sube y baxa ajustado dentro de una mella 6 canal que tienen los postes en su medio. El husillo tie- ne en su morro ó cubo quatro agujeros qtiadrados como las cabrias , en ios quales entra e) cabo quadrado de la barca que le ha de girar. La referida barra , cuya lon- gitud es de unos 12013 < pende del techo por su mitad de una cuerda fuerte , para que se pueda manejar facUmente. Tiene al cabo una clavija atravesada , en donde se mece el lazo de una maroma , que al giro de LIBRO VI, CAPÍTULO IX. 39 graneros heniles, los repuestos del farro, y las tahonas * escaran traspuestos , para librar del fuego la granja. S¡ se quisiere algún quarto mas primoroso en estas casas de labor , se tomarán las reglas dadas para las de ciudad ; pero con la mira de que éste nunca impida el uso de las faenas rusticas. 40 Debese cuidar que todos los edificios esten bien iluminados : los de campo lo pueden ser fácilmente, por no impedirlo paredes vecinas; pero en ciudad la elevación de las paredes externas * , ó la estrechez del * lugar suelen impedir las luces. Se remediará de este modo : por la parte en que se haya de tomar la luz tirese una linea de lo mas alto de la pared que la impide, hasta el lugar en que la luz se necesita, y si de ella arriba se descubre bastante porción de cielo , habrá alli luz suficiente y desemba- razada ; pero si lo impiden los trabes , las soleras , ó las contignaciones, se tomará por lumbreras , ó descubiertos en el texado. En suma siempre se abrirán las ventanas hacia donde se pueda ver el cielo , para que sean claros los edificios. Y si la luz es sumamente necesaria en los triclinios y demas viviendas, lo es mucho mas en los tránsitos, baxadas y escaleras ^ pues en estos parages suelen encontrarse muchas veces los que van y vienen cargados de algunas cosas. 41 He explicado lo mejor que he podido la distribución de las obras que entre nosotros se usan , de suerte que las puedan entender los que fa- brican : trataré ahora brevemente de la que usan los Griegos , en quanto sea bastante para no ignorarla * 156 ARCHITECTÜRA DE M. VITRUVIO CAPÍTULO X. De las casas á la Griega. 42 C/omo los Griegos no usan atrios , también sus casas se diferen- cian de las nuestras j porque desde la puerta exterior empieza un tránsito no muy ancho , que á una parte tiene las caballerizas , á la otra las estancias de los porteros , y luego el porton ó puerta interior. A este espacio entre las dos puertas llaman thyroreion. De alli se entra al peristilo , el qual tiene pórtico en solas tres caras j porque en la que mira al mediodía ponen dos antas muy distantes entre sij y sobre ellas un madero. Hacia dentro se toma tanto espacio quanto distan entre si las antas , menos un tercio : á este lugar llaman unos próstas , otros parástas. De alli adentro hay piezas muy espaciosas donde las madres de femilia se emplean en el lanificio 43 En las próstadas á una y otra mano hay dos aposentos de dor- , mir , llamado el uno tálamo , y el otro amphitálamo *. En los pórti- cos al rededor están los triclinios cotidianos , los quartos de dormir , y las viviendas de la familia. A esta porción de la casa llaman gyneconitis Junto á esta hay otra casa de mas extensión y mas ancho peristilo , cu- yos quatro pórticos son iguales en altura j ó bien el que mira al medio- día tiene las colunas mas altasj por cuya razón le llaman peristilo Rodio. Esta casa tiene bellos vestíbulos, puertas correspondientes en magnificen- cia * , y los pórticos del peristilo con adornos de estuco y enlucidos, y lagunares ó artesonados de madera labrada. 44 El pórtico que mira al septentrión tiene el triclinio Cyziceno * , y la galería de quadros: al oriente la biblioteca: las exédras ® al occiden- te i y al mediodía hay salones quadrados de tanta extensión, que pueden con- 1 Entre los Grifos hasta las Reynas se empleaban en toda suerte de labores tnugeriles , y tenían ocupadas & sus doncellas para formarlas buenas madres de familia, y desterrar la ociosidad y demas vicios ^ue nacen de la bolgaaanería. Briséis por boca de Ovidio decía í Aquilcs: trr mihi , quae Unas moUUt, afta tnanuj. Augusto mando quitar la vida á Ovínío por haber sido director de Us fabricas y telares de lana de Cleopa- tra , como que era cosa baxisima semejante ministerio xnugeril en un Senador Romano. Q. Ovinius, dice Oro- sio 6, [ 9 , ( Oícisíís est ) ob eam máxime notam , quod obs- ceeniísimt lanificio texninoqne reginae tenator fopuli Ke- mani praeesse non erubuerae. Lo qual sería mavor borrón en la vida de este gran Príncipe , si no supiéramos haber sido otras las causas de la muerte de Ovinio j ó á lo me- nos esta mirada baxo de otros respetos. 2 A saber , un aposento detrás , ó á la otra parte del tálamo, para dormir un camarero ó camarera , á fin de servir á los dueños , que dormían en el talatno , en lo que pudiera ofrecerse de noche. 5 Gyneconitis es voz Griega , que signiñeaba la vi- vienda ó porción de la casa donde estaban las mugeres separadas de los hombres ; y se derivó de gyne , que en Griego significa muger. Varron, Lactancio, Macrobio y otros hacen me- moria de una doncella Romana llamada Fauna , hija de un cal Fauno , la qual fue can retirada , que nunca salió del gyneconitis , ni su nombre se oyó jamas en público: nunca vió hombre alguno , ni de hombre fue jamas visca, i Si esto es verdad , rara añs ! Delgynetonisis hacen men- ción muchos escritores Griegos , como Homero, Xe- nofonte , Aristóteles, Laercio &c. De los Latinos Ne- pote , Geiio y otros. * De aqui se deduce que las puertas estaban después del vestíbulo , como probé en la Noca i , pag. t52, y repetiré Nota 9, pag. 157. 4 Es natural que estos nombres de peristilos , pór- ticos , triclinios , salones &c, se hubiesen cornado de las ciudades en que se inventaron, como del Cyziceno dixe en la Nota 1 al Cap. 6. Perrault dice , que el peristilo Rodio debía tener este nombre, porque miraba hacia el XDcdíodia para recibir el sol , pues consta por Plinio, que en la isla de Rodas no hay día tan nublado que no se dexc ver el soi. La derivación es algo tirada. Sobre el cellae familiaricae , viviendas ó aposentos para la familia, copia á Ambrosio Calepino en una Nota sumamente larga é importuna. 5 Vease la Nota 5 al Cap. 1 1 del Lib. V, pag- 15 1. LIBRO VI, CAPÍTULO X. I57 contener quatro triclinios estables, con lugar espacioso para los sirvientes y para los juegos *. En estos salones se celebran los convites de hombres j pues no acostumbran los Griegos admitir en sus mesas ni aun á sus propias mugeres. Este peristilo y parte de la casa se llama andronítides , por no intervenir con los hombres muger alguna. 4^ Demas de esto, hacen á una y otra mano ^ dos casas menores con puertas propias , triclinios, y quartos cómodos de dormir, para alo- jamiento de los huespedes que les vinieren, por no alojarlos en el pe- ristilo; porque qiiando los Griegos eran mas delicados y ricos, preve- nían para sus huespedes triclinios , aposentos para dormir , y despensas con provisiones. El primer día los convidaban a cenar, y en el ultimo les enviaban pollos, huevos, ensaladas, fruta y otras cosas de campo j de lo qual vino que los Pintores llamaron xenias ’ á las pinturas en que representaban estos regalos. Asi que los padres de femilía * gozaban tanta libertad en estas hospederías , que creían estar en sus mismas casas. 47 Entre las casas mayores y estas liospederías hay dos callejones, llamados mesaulas por estar entre dos edificios. Los Latinos los llamamos mironas j y es cosa muy notable vayan tan desacordes en el nombre Latinos y Griegos ; pues ellos llaman andronas i los salones donde hacen sus convites de hombres, denominándolos asi del no concurrir mugeres. Lo mismo sucede en otras cosas, v. gr. el xysto ® , protbyro , los telamo- nes , y algunas otras. 48 Xystos entre los Griegos es un pórtico muy ancho donde los atletas se exercitan en tiempo de invierno i y los Latinos llamamos xístos á los paseos descubiertos, á los quales los Griegos dan el nombre de peridrómidas. Asi mismo , á los vestíbulos antes de las puertas ^ llaman ellos prothyros ; y nosotros por prothyros entendemos los que en Griego se llaman diathyra También á las estatuas de hombre que suelen po- • nerse sosteniendo miuulos ó cornisas , los Latinos las llaman telamones y sin que de ello se halle razón en las historias; y los Griegos las nombran atblantas. Atlante suele históricamente representarse sosteniendo el cielo, por haber sido el primero que procuró con gran diligencia instruir á los hombres en el curso del sol y luna, el orto y ocaso de todas las estrellas , con la razón de su perpetuo giro. Por este beneficio los Pintores y Estatuarios le representan sosteniendo el universo ; y sus hijas las Atlantides, que nosotros llamamos Vergilias, y los Griegos Pléiadas *, ‘ fue- • Parece conforme á esta costumbre lo que leemos de 8 Del xísco se trató en la Nota t6 al Capitulo 1 1 Sansón en el Lib. de los Jueces, Cap. 16, v.z^.Vease Fi- del Libro V, pag. i 52. lósttaioen la vida de Apolonio deTiaoa, Lib. 2,Cap.23i 9 Al vestíbulo N Lím. L , aittes délas dos puertas Xenofome, Plutarco, Elian.Petron.Árbit. Séneca y otros, siguientes pata entrar al peristilo. 5 A uno y otro lado de la casa principal. 10 Parece eran especie de canceles ó verjas para ¡os 7 Derivado de xtnes , que slgniEca ííniida de regala intercolunios del vestíbulo , como dixe en la Nota i al para hxesfides. Hipócrates en su carta á Damageco sobre Cap. 8 , pag. 152. Con esto parecen concillarse varias la demencia imaginada de Detnóerito , dice : O nia^iir- opiniones acerca del vestíbulo , pues ni estaba en la calle, pie Demaírüe , magna xenia , et haifitaíiiaiii tuae muñera como dicen algunos , ni dexaba de estar á vista de todos, ÍB C* meiKlB aáferam. y s>n puerta que le ocultase. * Habla de los huespedes. * Son las tahilUs. Vease RE. el Num. 22 de! Lib. IX. 158 ARCHÍTECrURA DE M. VITRUVIO fueron convertidas en estrellas, y colocadas en el cíelo. No he dicho esto por querer alterar la costumbre de las voces ó nombres de las cosas, sino para que los Filólogos no las ignoren. 49 Con esto queda explicado el modo de disponer los edificios á la Italiana y á la Griega , y el uso de las simetrías en cada género. Y por quanto ya tratamos también arriba de la gracia y ornato de las obras , hablaremos ahora de su firmeza , para hacerlas largamente du- rables. CAPÍTULO XI. De la firmeza de los edificios, yo X-(OS edificios sobre terreno macizo , haciendo los fundamentos según advertimos en los Libros antecedentes hablando de muros y teatros, serán firmes y aptos sin duda alguna para la duración j pero si debaxo han de quedar sótanos y bóvedas, los fundamentos se harán mas anchos que las paredes de encima: y estas, los pilares y colunas sentarán per- pendicularmente enmedio de los cimientos, para que carguen sobre sólido; pues si el peso de colunas ó pilares sienta sobre pendiente , podrán permanecer poco. Si en los entrepilares y antas se pusieren postes debaxo de las trabes ' , permanecerán sin vicio ; porque de lo contrario , agra- vados los maderos con el peso que sufren, pandeándose en su medio, quiebran con el asiento la estructura. Pero poniéndoles dichos postes de- baxo, bien apretados con cuñas, no podrán pandearse. yi Se procurará también aliviar á los maderos el peso de las pare- des superiores , haciendo arcos con dovelas y tiranteces al centro ; por- que una vez asi cerrados hacia el medio de los referidos maderos , se conseguirá , primeramente, que quitado el peso que habían de tener, no se pandearán; y asi mismo, si por el tiempo se viciare alguna parce, se podrá fácilmente mudar sin aparato de apeos En los edificios de mu- chos arcos de piedra , los pilares de los ángulos se harán mas anchos, para que mejor puedan resistir el impulso ; siendo cosa clara , que las piedras del arco , oprimidas de las paredes sobrepuestas , empujarán al cen- I Kunca lUmaVitruvio límint , ni trtbes Iminxres i que cierra l«s vanos. Semejante í esta practica es la que los umbrales ó soleras de puertas ó ventanas , sino i las se usa comunmente en Madrid , donde por ser el ladri- trabes ó maderos mayores que sostienen las contigna- lio arenisco y mal cocido , se arman las casas con en- LIBRO VI, 0\P1TULO XI. I 59 centro por sus tiranteces 6 leclios, y expelerán los bolsones: pero sí son anchos los pilares angulares , aseguran la fabrica con su resistencia al impulso de los arcos Después de todas estas advertencias , no de- berá ser menor la de procurar que todas las paredes esten perfectamente a plomo , sin declinación á parte alguna. 52 Pero la mayor diligencia del Architecto debe ser en orden a la estructura de los cimientos , pues suelen originarse en ellos diferentes vicios por el impulso de algunos terraplenes. La tierra no puede tener todo el atío el peso mismo que tiene en verano; porque en invierno con las muclias aguas llovedizas que recibe, creciendo en peso y volumen, rompe y rechaza las paredes que se la oponen. Para remediar este in- conveniente, se harán en primer lugar los cimientos de la febrica anchos al tenor de la anchura del terraplén : luego en la cara se fabricarán unos pilares escarpados , ó sean estribos , unidamente con los cimientos , dis- tantes entre sí quanto los cimientos fueren altos, y tan anchos como estos en lo baxo : y de alli arriba se irán contrayendo poco á poco, de forma que la parte superior quede tan ancha como gruesa. A la parte interior contra el terreno se fabricarán unos dientes á manera de sierra, también unidos á la estructura del cimiento , los quales volarán afuera quanto hubiere de ser alto el cimiento : las paredes de estos dientes serán tan anchas como la de la obra. A los ángulos de la fabrica tómese desde el rincón una distancia por cada parte , igual á la anchura del cimiento , desde cuyos puntos se formará una pared diagonal, y de la mitad de esta se dirigirá otra al rincón del edificio. De esta forma el terreno ex- terior no podrá prevalecer contra el muro 53 Expuse cómo deben construirse las obras sin defectos, y el cui- dado que se ha de tener al empezarlas. Las texas, quartones ó ásseres son cosa menos importante que los fundamentos; pues dado caso que algunas de ellas se viciasen , fácilmente se mudan. Con esto he dado el modo de asegurar aun cosas que se reputan por insubsistentes. 5:4 La calidad de los materiales para las obras no está en mano del Architecto , porque no todos ellos se hallan en todas partes , como se dLxo en el Libro antecedente * ; y el dueño de la fábrica es quien ha de re- 5 Los Archítectos teóricos y los Matemáticos diíínen con bastante precisión para la practica quinta debe ser la anchura de los pies y Jambas respecto al claro en todo genero de arcos. Mr. de Ja Hire , los Bernoulis , Poleni y otros han puesto esu importante dificultad en estado de poder calcularse, pero no queda decidida. Sé que un sujeto instruido en esta materia está poniendo en orden algunas investigaciones que sobre ello tiene hechas , y se espera dexe el punto fuera de dudas , y con seguridad de i^rar bien en la pracrica. Vitruvio considerando que pocas ó ninguna vez su- cede que los arcos no hayan de llevar encima el peso de paredes , altos, texados y otras cosas , dexa la anchura de los pies ó estribos á la consideración del Architecto, amonestándole que nunca quede corto en esto, sino antes peque por exceso , fobetnandose por la experiencia. 4 Estas prevenciones son de suma importancia, y es predso que las tenga el Architecto bien en la memoria. l6o ARCHlTECTURA PE M. VITRUVIO resolver hacerla de ladrillo, de piedra irregular, ó de esquadrada ; pues el juicio que se hace de los edificios es de tres maneras , á saber , en la execucion , en la magnificencia , y en la Disposición. Quando vemos un edificio generalmente magnífico, alabamos solo el material : quando le vemos sutilmente trabajado , se loa la destreza del albañil pero quando notamos la elegancia procedida de la exactitud de proporciones , damos toda la gloria al Architecto. Todo lo conseguirá quando oyere los pare- ceres no solo de otros artífices , sino también de los idiotas : pues no solo los Architectos , sino codos los hombres pueden conocer lo que es bueno ; con sola esta diferencia , que los idiotas no viendo la fabrica concluida, no saben entenderla; pero el Architecto luego que la Ideó en su mente, sabe lo que será después de concluida, en gracia, comodidad y Decoro y 5 He descrito quanto juzgué útil y practicable en los edificios pri- vados, con aquella claridad que me ha sido posible. En el Libro siguiente declararé el modo de hacer los enlucidos ^ para su duración y belleza. iísül/iií , er teteres teUus novii contrahit undai. Kímqut Dicmcbete naaslmis fuMs trente Intraris soUdatur duraratiut maisx Sujrmec advtuos in gUTgtie Donde se ve que Antemlo hizo llevar U puzoUna de Por- Zuolo , llamado antes Dicataríbia y Dicarchis , á Cons- tantinopla para edihear eo el agua. 6 ¡ Gran lección para un Architecto que desea el acierto en los ediUcios que construye! Aute todas cosas le convendrá desnudarse de roda vanidad , soberbia y amor propio , sujetando diseños y modelos al parecer y dictamen de los demas Architectos , de algunos críticos y personas de gusto en las bellas Artes , al de sus apare- jadores y albañiles mas prácticos, y aun á ios que han de habiur y usar el cdiácio ; pues muchas veces sabe mejor un cocinero las malas ó buenas circunstancias de su coci- na que el mas hábil Architecto. Deberá sin embargo por- tarse en estas diligencias con la mayor cautela y política , para no dexarse vadear de los inmodestos y sabios aparen- tes. Por este medio podrá precaverse de muchos escollos que después sería imposible evitar sio g;asto y descrédito. K¡ tenga por indecente ó bazo el tomar consejo hasta del mas mínimo oBcial , si conoce que tiene espíritu y desembarazo ; pues á veces caen los peones en adverten- cias que se pasaron á coda la sagacidad de los maestros. AR- Por lo que toca á oir diferentes pareceres , y apro- vecharse de los mas fundados , nos dieron exempio mu- chos antiguos , singularmente Apeles , de quien dice Plinio 55 , to, que exponía sus quadros al público en un balcón de su casa , y él estaba detras escuchando las censuras, y los defectos que le notaban, para enmendar- los si lo eran. Verfectx opera fonehat pergala rranseuati- bus , (trujar pose ipsaar tabulam lateas , viria qaae nara- reittur auscatiaber , nilgum ditigemiorem judicem , quam se praeferens. Pero no permitió que el zapatero censurase mas que la hechura del zapato : m supra crepiitm ¡adi- (aree. Para notar algunos defectos en los artefactos no es absolutamente necesario ser artista t basta un juicio claro é investigador que los compare con sus prototipos, y vea en qué difieren ó concuerdan. MirabíUin est , de- cía Cicerón 5 de Orat. 51 , cum plurimum iit faciendo ¡n- teríit Ínter doctum er rudem , ^n.im non mulenm di^erant in judiiando. De todo lo qual puede tomar el Architecto consejos muy provechosos , que le podrán sacar de al- gunas dificuicades , y libertar en lo por venir de mere- cidas Censuras. 7 Aquí la voz txpolitioaes , que vierto eakcidos, significa toda especie de jaharrados, pavimentos, estu- cos , y pinturas en las paredes , que describe Vilruvio en el Libro siguiente. ARCHÍTECTURA ' DE M. VITRUVIO FOLIÓN. LIBRO SEPTIMO. PROEMIO n I ILT til y sabiamente se dedicaron los antiguos á dexar á la poste- ridad sus hallazgos por medio de los libros j para que nunca se perdiesen; antes aumentándolos de tiempo en tiempo con nuevas reflexiones, llegasen finalmente las ciencias al estado mas perfecto. Debemos por tanto darles infinitas gracias de no haber, con un envidioso silencio, dado sus inven- ciones al olvido, y de haberlas dexado á las edades en sus escritos. Si asi no lo hubiesen executado , mal sabriamos ahora los sucesos de Troya, las opiniones de Thales , Demócrito, Anaxágoras, Xenóphanes y otros Físicos en orden á la naturaleza de las cosas; la moral de Sócrates, Pla- tón, Aristóteles, Zenon , Epicuro y otros Filósofos: ni finalmente sabria- mos los hechos de Creso, Alexandro, Darío y demas Reyes, ni el modo con que los executaron , si nuestros mayores no hubiesen recogido no- ticias, y dexadolas á la posteridad en sus historias. II Y asi como á estos debemos dar las gracias , deben al contrario ser vituperados los que robando las obras de aquellos , se atrevieron á publicarlas como propias ; igualmente que aquellos , que desviándose de los verdaderos preceptos de los autores , se glorían envidiosamente de menospreciarlas y combatirlas : estos no solamente deben ser reprendidos, sino también severamente castigados , como gente de costumbres impías. No pasaron los antiguos estas culpas sin el debido castigo , como vemos por las historias ; y no juzgo ageno de este lugar referir algunos de sus fallos , según nos han quedado escritos. III Habiendo los Reyes Atalicos, por su gran amor á la Filología, fun- ^ Ei presente Proemio se debe leer con atención que de esta Arte escribieron. Por esta razón he creido por los que deseen instruirse en la historia de la Architec- conveniente ponerle algunas Notas de mera erudición, ¡Un en otros autores , concernientes á los progresos del mas cómodamente coger el fruto de la lección , y tener Arre en Grecia , desde el tiempo en que los Griegos i Viiruvio en mayor concepto ; puesto que para com- ía reduxeron á principios, y fizaron sus proporciones. Sin poner su obra tenia presentes todos los autores de At- este Proemio ignorariamos hasta los nombres de ios pri- chitectura Griegos y Romanos , y ouos muchos de lis meros Archítectos del mundo , y los títulos de los libros demas arces y disciplinas. 162 ARCHiTECTURA DE M. VITRUVIO fundado una rica biblioteca publica en Pérgamo , quiso también Tolomeo juntar otra en Alexandria, con no menor solicitud, industria, y deseo de gloria Concluida ya con la mayor actividad, creyó no ser bastante, si no la procuraba el futuro aumento, como propagando la semilla; para lo qual publicó certámenes literarios á las Musas y á Apolo, seña- lando , como se hace con los atletas , premios y honores para los que los ganasen con sus escritos. Dispuesto esto asi , y venido el tiempo del certamen, se debian elegir jueces competentes que adjudicasen los premios á los vencedores. Ya tenia el Rey elegidos seis de la ciudad; y no ha- llando de pronto otro que se requeria con las prendas necesarias, lo co- municó á sus bibliotecarios, por si conocian algún sujeto idóneo para el caso : los quales respondieron concurria á la biblioteca todos los dias un tal Aristófones , que con el mayor conato y diligencia iba leyendo por orden todos los libros que contenia. Con esto vino el caso de ser Aris- tófanes elegido entre los otros juez del certamen, y de ocupar su silla distinguida como ellos. IV Salieron primero los Poetas ; y como se iban leyendo sus com- posiciones , á cada uno clamaba el pueblo le fuese el premio concedido. Finalmente , pedidos los votos de los jueces , respondieron uniformes asignando el premio primero al que conocieron haber sido de todos mas aplaudido, y el segundo al siguiente. Requerido Aristófanes por su voto, mandó adjudicar el primer premio á uno que el pueblo nada había cele- brado. Mas como el Rey y todo el concurso se indignasen de ello en gran manera , levantóse Aristófones suplicando le oyesen : y callando todos, manifestó que de todos solo aquel era Poeta; los demas plagiarios; y que los jueces debian aprobar los pensamientos propios, no los hur- tos. Extrañando el pueblo la decisión, y el Rey dudoso de ella, fiado Aristófanes en su memoria, sacó de ciertos estantes muchísimos volúme- nes , y cotejando con ellos los versos leídos , obligó á los plagiarios á confesar el hurto. En vista de ello mandó el Rey fuesen tratados como ladrones : y después de condenados , los despidió ignominiosamente ; y honró á Aristófanes con muchos dones, y le hizo su bibliotecario mayor. V Los años siguientes vino de Macedonia á Alexandria un cal Zoylo, que se hacia apellidar Homero-mástix * , y recitó al Rey sus escritos con- I Diferentes escritores antiguos hacen memoria de estas célebres bibliotecas de Pérgamo y Alexandria , al- gunos de los quales parece suponen mas anrigui i la de Pórgame , como Vitruvio. Por la cronología se saca que la Alexandiina file casi 100 años mas antigua que la de Pérgamo. Este Rev de Egipto es el célebre Tolomeo, que í persuasión de su bibliotecario ma)-or Demetrio Falereo , hizo traducir ci Antiguo Testamento de len- gua Hebrea en Griega , por los sabios Judíos que le en- vió el Sumo Sacerdote Eleazar. Esta es la versión que llaman áe tos Setena Ineérpreees , execucada zjl anos antes de la Era Cnrisciana. Teodoro Almeioveen en sus Noras á Quintiliano I, I , pretende que el Aristólanes aquí nombrado es el Bi- 2aiitino, discípulo de Eratósienes, que floreció 2co años antes de la venida de Christo. Parece imposible sea este el que nombra Vitruvio , habiendo precedido la dedica- ción de la biblioteca Alexandrina á dicho Aristó&nes Bi- zantino mas de 50 años : principalmente si es cierto que fue discípulo de Eratóstenes; pues este murió de edad de 80 años el !94 antes de Jesu-Christo, esto es, unos 26 después que su discípulo Aristófanes, y 77 después de la leférida dedicación. Esta celebérrima biblioteca se que- 2 Esto es , aiorr dr Homero. Algunos eruditos tie- nen por tabula el suceso de Zoylo que aquí trae Vitru- vio, siendo cosa averiguada que este ñoreció mas de toa LIBRO VII, PROEMIO. 1 63 contra la llíada y OJissca. Pero viendo Tolomeo que el padre de los Poetas, y doctor de toda la literatura ya muerto, era tan calumniado, y sus escritos , que todo el mundo apreciaba , censurados por Zoyio, lleno de indignación, ni aun le volvió respuesta. Detúvose algún tiempo Zoyio en la Corte, y hallándose ya apretado de la necesidad, suplicó al Rey le diese algún socorro : á lo qual dicen respondió , que pues Homero , muerto mil años hada * , daba de comer continuamente á muchos millares de personas * ; asi también , pues él se jactaba de me- jor ingenio, podria mantenerse, no solo á si mismo , sino también á otros muchos. Finalmente , se sabe que después fue condenado á muerte como parricida j bien que su execucion se refiere con variedad, asegurando unos que Tolomeo le hizo crucificar, otros que murió apedreado, y otros que le quemaron vivo en Smirna. Pero qualquiera de estas muertes que tuviese , fue pena bien merecida j pues parece no corresponde menos á quien critica y censura las sentencias de los escritores, de cuya boca ya no podemos oir el sencido en que las escribieron VI En quanto á mi , ó Cesar , cierto no saco á luz esta obra en nombre mió siendo agena j ni menos pienso engrandecerme vituperando los estudios de los demas ; antes estoy sumamente agradecido á todos los escritores de que con sus desvelos en tan largas edades , unos en una facultad, y otros en otra , nos dexaron un grueso caudal de materiales, de donde tomando nosotros , como agua de tantas fuentes, y adaptan- dolos á nuestro proposito , tenemos mas pronta y expedita facilidad pa- ra escribir; y apoyándonos de sus fatigas, pasamos á componer nuevos tratados. Teniendo yo, pues, estos principios de los autores, tomé los que hadan derechamente i mi intento , y he proseguido en lo demas de caudal propio. VII Agatarco, pues , fue el primero que , enseñando Eschílo la tra- gedia en Atenas , dispuso la scena > y escribió un tratado de ella. A exemplo de Agatarco escribieron de lo mismo Demócrito y Anaxágoras, dando la razón de corresponder naturalmente á la vista y extensión de sus rayos las lineas desde un centro señalado , de suerte que de una cosa fin- arlos antes de Tolomeo Filadelfb : sobre lo qual puede verse Tomas Rcinesio Ui). 5 , Cij. 1 , Variar, hit. Gerardo J, Vosio está de parce de Vitruvio, y otros antiguos que hacen memoria do Zoylo , los quales no refieren este hecho como fábula popular , sinu como suceso hallado etilos historiadores, y en otros escritores, cuyas obras han perecido. De los que existen hacen mención de Zoylo Esttabon , Galeno , Suidas , Eustacio , Eliano y 5 En tiempo de Tolomeo ciertamente no habla mil años que era muerto Homero. Asi , estas palabras se entienden figurada é hiperbólicamente de un gran nume- ro de años. Tolomeo dixo esto unos 280 antes de la ve- nida de Christo , y Homero murió poco mas de 700 antes que Tolomeo subiese al trono. 4 A Poetas, Gramáticos, .Mitológicos, Libreros &c. En lo antiguo era un gran crimen entre los literatos ca- recer de las obras de Homero , como se ve del hecho de Alcibiades , que habiendo entrado en Ja escuela de un maestro de humanidades , y no hallando á Homero en su librería , dió un bofetón al maestro. Refiérelo Eliano Var. histar, 13 , 38. 3 Esto se enciende de las sentencias obscuras , am- biguas y dudosas , de las quales gustaron en extremo muchos antiguos , singularmente Poetas ; pero no de los errores claros y manifiestos : pues estos deben ser com- batidos en codos tiempos , sin atender á vida, muerte, ni calidades de sus autores , salva siempre la buena fe con que los escribieron. En efecto . codos los antiguos son de parecer que Zoylo se excedió en la censura de Homero , tildando aun cosas que merecen alabanza; y por eso se ganó el odio de codo el mundo. ptifnesefh. 1^4 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO fingida en las scenas pintadas^ resulten apariencias de verdaderos edificios, y que las cosas dibuxadas en superficies llanas y rectas , unas parezcan 7 remotas, y otras cercanas VIII Después Sileno publicó un volumen sobre las proporciones Dó- 8 ricas. Teodoro ® describió el Templo Dórico de Júpiter que está en Samos. » Ctesifon y Metágenes describieron el de Diana en Efeso Píthio escribió del Templo Jónico de Minerva que está en Priena Iccino y Carpion del Dórico de Minerva que está en Atenas sobre la Roca Teodoro Focéo escribió de la cúpula que está en Delfos. Filón de las proporcio- nes de los Templos, y del arsenal que había en el puerto Piréo Her- mogenes del Templo Jónico pseudodípteros de Diana en Magnesia, y del n monópteros de Libero-Padre en Teos 'K Argelio escribió de las propor- ciones Corintias, y del Templo Jónico de Esculapio que está en Tralles, »4 construido , según dicen , por su propia mano Del mausoleo escribie- ’s ron sátiro y Phitéo , á quienes dió la fortuna un grande y supremo honor , habiendo su habilidad en el Arte merecido siempre sumas alaban- zas y eternamente florecientes , como que manifestaron perfectamente en la 7 Efectos de U Perspectiva y Scenografia , según ya iníicó pag. 9 , Num 1 5 , y en el Lib. VI , Num. 10. Consta de aquí que ios antiguos usaban scenas fingidas, esto es , pintadas en cablas ¿ celas. 8 Teodoro Samio , hijo de Rheco , ambos célebres Aichítectos; pero Teodoro fue mas hábil que su padre, y cxcrcító cambien la Escultura con aplauso. Hacen hort' rosa memoria de él Heródoio, Plinio, Pausánias y otros. Aconsejó se pusiese carbón en los fundamentos del Tem- plo de Diana Efeina para evitar los peligros de la hu- medad en aquel sitio tan paludoso. Vease la Nota 6, pag. 69 , y la t , pag. 89. 9 Ctesifon y Metágenes, padre é hijo , celebérrimos Archíteccos Griegos , edificaron este beilisimo Templo, en el qual se vió la primera vea basa en las colunas, según Plinio jó, 23, Es regular fuese la Jónica de Vitru- vio , inventada por dicho Ctesifon , de ¡a qual debieron los Atenienses sacar su Atticurga. También inventaron los mismos Archíteccos ei capitel Jónico , y se vió allí la primera vea , según apuntamos en ¡a Nota 9, pag. 83. El que puso las Notas á 1« Tablas cronológicas del P. Musancio , reimpresas en Roma año 175 t , pag. 74, atribuye í Vitruvio diferentes noticias de este Templo, que no se hallan en Vitruvio. Solo dice que fue áifura!, y que su lagunar y estatua de la Diosa eran de ce- dro. Se edificó unos 5 50 anos antes de la venida de 10 Vease la Nota i , pag. '89. Este Templo de Mi- nerva en Priena , llamada hoy Falacia , existe todavía arruinado , y cl Sr. Rever , Sceward y compañeros, en el viage hecho en 1751 í la Jonia , descubrieron entre sus minas la basa Jónica de Vitruvio. 1 1 Este Templo de Minerva sobre la Roca de Até- nas , de quien hemos hecho memoria pag. 104 , Nota 20 , existe boy en gran parte , y le describen exácta- mcnce varios Viageros , Stuarc , Wheler , Le-Roy y otros. Antes del año 1687 estaba entero, pero en el asedio de Atenas por los Venecianos quedó muy arrui- nado , á efenos de una bomba caída en un repuesto de pólvora que allí tenían los Turcos, el qual incendiado, voló la mayor parte del Templo. Los \ iagcros que le vieron antes de este fracaso dicen tenia dentro un pór- tico en rededor , con dos ordenes de colunas unas sobre otras como el hypetros. Hacen memoria de este Tem- plo de Minerva Éstrabon 9 , 395 ; Pausánias Lib. 8, y otros, los quales omiten í Carpion que nombra Viiru- vio como compañero de ictino. 12 De este Filón habla Cicerón 1 De Oraiorei Va- lerio Máximo 8, 12 : Estrabon y otros. Vitruvio dice que eituba este arsenal en el puerto Pirco , át anHsmiit- tarií , ijuiid fuñar Pire» parra : de lo qual parece Inferirse que en su tiempo ya no existía. Valerio Máximo se ex- plica diversamente , suponiendo que en su tiempo , que era unos 30 años después de Vitruvio , todavía se vei'a. Meursio citando este paso de Vitruvio Ltb. de ferian, Athen. al fin del Cap. 7 pone fecerat en vez de fueran no sé de donde tomó esta lección. Vossio y Fabricio dicen que de este Filón nos quedan algunos escritos. Vease la Nota 28 , pag. S2. ij Veanse las Notas 12 , 17 , 18 y 2t , pag. Sj, 66 y 67. Vitruvio dice aquí que este Templo fue me- nopiro: , 6 sea per prerer , con una sola ala de colunas y pórtico al rededor : luego no pudo ser octástylos , sino hexastylos , como probé en dicha Nota 17. El Sr. M¡- lizia en la Vida de Hermegenes le hace octástylos, y al mis- mo tiempo menefteros , y sin nave , pronáo ni póstico. De Vitruvio no consta nada de esto : acaso se ve así en las ruinas que de él quedan , y trae Mr. Revet, cuya obra no he visto s pero lo dudo mucho. 14 Vease la Nota 5 , pag. 2. 15 Explico el presente paso que parece repugnante, según ofrecí en la Nota i , pag. 89. Dice aqui Vitruvio que Sátiro y Phitéo escribieron de! mausoléo de Arte- misia , y los llama dichosos por su habilidad en el Artes pero no dice que estos le trabajaron , antes pone los quatro que ornaron bs quatro fachadas , i saber Leo- cáres , Briaxés , Scopas y Praxítejes. Mi sentir es que estos quatro fueron los Escultores que hicieron los re- lieves , y los dos referidos los Archítectos que le inven- taron y edificaron el macizo ; y por esta razón les tocó hacer su descripción ó histeria de lo exccutado en el edi- ficio , según era costumbre de los antiguos. Vease la pag. 4S , Num. 29 , y allí ni Nota 14, Ademas, que no se Ice que los referidos Escultores fuesen también Archítectos, excepto Scopas, que según dice por reb- elón Pausátíias , edificó en Tcgea un Templo á Diana. LIBRO VII, PROEMIO. 165 la practica lo grande de sus invenciones. Cada artífice tomó á competen- cia trabajar una cara del edificio a la mayor perfección , y fueron Leo- cares, Briaxés , Scopas y Praxiteles, algunos añaden á Timoteo: la des- treza de los quales llevo aquella obra á ser una de las siete maravillas del mundo. IX Otros muchos mas de los referidos, aunque de menor fama, escribieron reglas de simetría, como son Nexáris, Teocides, Demofilo, Polis, Leónides, Silanion, Melampo , Sarnaco , Eufranor. De máquinas trataron Diades , Architas, Archimedes, Ctesibio , Ninfodoro, Filón 17 Bizantino, Difilo, Democles , Candas , Polyidos, Piros, y Agesistrato: de cuyas obras he tomado y reducido á un cuerpo lo perteneciente á la Architectura , movido de ver tantos libros de esta facultad entre los Griegos, y tan pocos Latinos. Fusslcio fue el primero de los nuestros que de ella publicó un admirable volumen. Terencio Varron escribió de las nueve Artes, y entre ellas un tratado de Architectura: y Publio Septi- mio escribió dos. Fuera de estos ninguno parece haberse dedicado a escribir de ella , sin embargo de haber florecido en lo pasado algunos ciudadanos grandes Architectos, que pudieran haber escrito con no menos elegancia *°. X En efecto Antístates , Callescro, Antimachides, y Poríno Architec- tos , hicieron los fundamentos del Templo que Pisistrato edificaba en Ate- nas á Júpiter Olímpico j cuya fabrica no se prosiguió, por haberlo pro- hibido la república muerto Pisistrato. Cerca de 200 años después, habiendo ofrecido costear la obra el Rey Antíoco , Cossucío , ciudadano Romano, la hizo de la mayor belleza, construyendo una magestuosa nave, pórtico díptero al rededor, y la mas elegante proporción de cornisamentos; tanto, que no solo es admirada de todos , sino también comparable con pocas en magnificencia ’L ** XI iS Los códices MSS. y U edición primera de Vi- tiuvio leen aquí Diades , en vez de Cliades que puso el P, locundo en sus ediciones , y siguieron los demas, menos Perraulr que enmendó el texto. Estefano dice que Diades lundó en Licia la ciudad de Diades. Diades le llima Vitruvio en el Cap. 19 del Lib.X , como cambien Hieron en el TraTado áe ííatitáníu , Ateneo y otros. De Eufranor habla Plinio 55 , 11; Valerio Máximo 8, 5; Qyinlilíano 12, 10, y otros. Plinio dice que Eufranor usó en sus obras las reglas de simetría , de la qual ín- dica aquí Vitruvio haber escrito un tratado. Otro Eufra- nor nombra Hircio I>r Mh Altxjndr. que los Rodios enviaron en auxilio á Cesar. Vease también Filosiratro 2 , 20 , I» vira AftU. Tjxa. 17 De Ctesibio se verán los Capítulos n v 12 del Lib. X. Archimedes y Archítas son conocidos de todos. 18 Suspecho que aqui por Chiridjt debe leerse Che- Ten , que fue compañero de Diades , según veremos en el Lib. X, Cap. 19. Si no es que Chereas no dexase escritos de Mecánica , y por eso no le nombra aqui Vi- ttuvio; lo qual no me parece tan verosímil como lo pri- mero. Lo cierto es , que Vitruvio no dice que Cbcrcas escribiese de ^Mecánica, como afirma Bernardino Baldi en su CTonkon de Maiemñicoí. 19 De Fussicio se baila poca noticia , si no es el Cayo Fussicio ó FufBcio que nombra Cicerón 2 y 4 in Verrene f y en otros lugares. Varron dedicó tres de sus libros J>< tin¿. Latina á su Qüestor P. Septimio. Acaso es el mismo que aqui nombra Vitruvio, que de- bió añadir sus dos libros de Archíceciuia al que escri- bió Varron. 20 Con no menos elegancia que los Griegos. Aqui lidiaba en Vitruvio la necesidad de reconocer á los Grie- gos por superiores y maestros de los Romanos , con el amor de la patria ; pero del corto numero de Architectos Romanos que nombra , y de los pocos que escribieron de Architectura , se echa de ver la mala eausa que renta en querer igualar á los suyos con los Griegos. 21 Vease la Nou 5 ó , pag. 63 , y la 18 , pag. 85. Este Templo de Júpiter Olímpico en Atenas quedó im- perfecto y sin concluir hasta el imperio de Augusto, se- gún dice Suetonio , en que pensaron los Atenienses con- cluirle y dedicarle á este Emperador ; pero ni aun se hilo entonces , sino que permaneció asi hasta el Empe- rador Adriano , que le concluvó y dedicó , como afir- man Pausánias , Esparciano , Filóstraio , Dion Cassio y otros. La causa de estas demoras pudo ser en parte el Cónsul Síla , que quitó las colunas de este Tcrrsplo , y las conduxo al de Júpiter Capitolino en Roma, según atestigua Plinio ¡6, 6. No sabemos qual de los Reyes TX ARCHiTECTURA DE M. VITRUVIO i66 XI Quatro parages hay que tienen Templos de marmol, de los qua- les tomaron clarísimo famoso nombre , y de cuya elegancia y sabio agregado de invenciones se prendaron los Dioses mismos , juzgándolos dignos de ser morada suya. El primero es el de Diana en Efeso, de Orden Jónico, empezado por Ctesifon Gnosio y su hijo Metágenes, y concluido según dicen, por Demetrio, siervo de Diana misma, y por Peonio Efesino. El segundo es en Mileto el Templo de Apolo, también de Orden Jónico, edificado por dicho Peonio y por Dafnes Milesio. El tercero el Dórico de Ceres y Proserpina en Eleusia “ , cuyo Architecto Ictino hizo la nave ex- traordinariamente grande para el expedito uso de los sacrificios, y no puso colunas en lo exterior. Este Templo , mandando en Atenas Demetrio Faleréo , el Architecto Filón le hizo próstylos, poniéndole colunas en la fachada j con cuyo aumento de vestíbulo dió desahogo a los ministros “^sagrados, y la mayor magestad al Templo Finalmente, se refiere que Cossucio edificó en Aténas el Templo de Júpiter Olímpico de Orden Corin- tio , y de espaciosa magnitud, como diximos arriba, de quien no nos ha quedado comentario alguno ; como ni tampoco de Cayo Mucio, que con su gran inteligencia edificó el Templo del Honor y Valor en la nave de Mario , usando la mas elegante proporción de colunas y cornisa- mentos que tiene el Arte. Si este Templo fuera de marmol, para que tuviera la magnificencia y riqueza de materiales, como tiene toda la be- lleza Architectónica , se concaria entre los primeros y mas excelentes edificios XII Anci'ocos es el ejue aquí nombra Vitruvio ; pero habiendo que floreció Ictino. Ademas , que U descripción que del ficar como se inflere de Plinio 6 , i 6 , y oíros lugares, Viiruvio , pues dice que un tal Corebo le empezó y ac3so debemos encenderlo de éste , que fue el primero puso las colunas de abaxo con su cornisón : que muer- de tal nombre. En este caso es preciso haya error en el to Corebo , otro Architecto llamado Metágenes hizo la deberla decir cerca de 500J habiendo muerto Pisistrato otro llamado Xenocles hizo el frontispicio de una ven- el 528 ames de Chrisio , y Aniíoco Soter el zói. Vi- tana en el ingreso. Esto resulta de la versión del texto ttuvio no indica que Cossucio dexase imperfecto este Gri^o por Xyhndro , que aunque ciertamente es al- Templo , ni menos que Sila quitase las colunas, no pu- go fíoxa , en lo sustancial va conforme i la mente de el segundo. Puede ser que las colunas que quitó Sila no 25 A este aumento que hizo Filón al referido Tem- fucKn las de los pórticos de este Templo , sino las de pío parece aludir Vitruvio en el Num. 47 , pag. 104, algunos edificios adherenies á él, y acaso aun no puestas como indiqué allí en la Nota 25. en obra , sino solo prevenidas. Que este Templo tenia 24 En la Nota 2? , pag. 62 , insinué Ip que me pa- unidas algunas capillas , ó naves dedicadas á otros Dioses, recio mas obvio en la inteligencia de las palabras de Vi- lo dice Pausa'nias t y que la primera edificación la hizo ttuvio acerca de los monumentos dehiirio, ai Mariaiia; Pero sea de ello lo que fuere , en tiempos anteriores a trae celUe. Lo que alli tuve por mas probable me parece Cossucio ya se cita este Templo como existente, según ahora cierto, i saber, que en estos monumentos de Ma- es de ver en Tueídides Lib. 2 , que floreció á mediados rio no habia mas de una nye , de cuya longitud divi- rco 5 Deipnorefbist. como existente en tiempo de An- la primera la del Valor , y ia de adentro la del Honor. líoco Epiphanes ; pero entonces ya pudo estar en el es- Discurro asi , por hablar Vitruvio en singular al nom- tado en que le dexó Cossucio. Si fuera cierto que quien brar la nave , Matianae íeliat. Acaso era semejante i este costeó la fabrica de este Templo fue Antíoco el Grande, Templo ti de Júpiter y Hercules nombrado en el Num. como afirman Mr. Fclibien y Milizia , seria preciso ere- 28 , pag. 46 , Un. \ , adonde debe corregirse el plural en cer algo la arriba dicha suma de los joo años , puesto singular , constando que Vitruvio dice alli mismo que era que este Rey vivió hasta el de 187 antes de Chrisioi un Templo solo, iii aede, con dos naves, lateriiias cellos. pero yo creo que Plutarco , á quien citan , no lo dice. Otros lugares hay en Vitruvio , en que las palabras i» 22 Estrabon confirma lo mismo; pero Plutarco en aede equivalen á in atiebusi pero en el cÍL.do consta la Vtda de terhles habla diversamente. Acaso estuvo lo contrario. mal informado , ó equivocó la primera edificación de 25 Comprendo que estos quatro Templos de raar- cion , pareciendo cierto que los celebérrimos sacrificios paredes , gradas , pavimentos Ste ; pues en quanto í las de Eleusia tenían origen mas antiguo que el tiempo en colunas y cornisamentos, sin duda habia otros , y lo era LIBRO VII, CAPÍTULO I. 167 XII Hallando pues que nuestros antiguos fueron no menos ilustres Archkectos que los Griegos, como también muchos en nuestros dias, aunque pocos los que hayan escrito preceptos del Arte , no creí acer- ** tado imitar su silencio j antes bien irlos dando de cada cosa en Libro se- parado. Y por quanto en el Libro VI dexo explicadas las proporciones de los edificios privados , en este VII trataré de los enlucidos , con el modo de hacerlos hermosos y permanentes. CAPÍTULO PRIMERO. De los pavimentos. I Empezaremos por la ruderacion ' , que es quien da principio á * todo enlucido , á fin de conseguirlo de la mayor curiosidad y firmeza. Debiendo ser en el suelo , se procurará que esté todo sólido y firme : luego se igualará, y se extenderán el estatúmen y la ruderacion. Si todo ó parte del sitio fuere postizo, se apisonará con el mayor cuidado ’. En ’ pavimentos sobre contignaciones se atenderá mucho á que no haya deba- xo alguna pared de las que no pasan arriba; y si la hubiere, se rebaxará antes para que no llegue al enmaderamiento; porque de lo contrario, al secarse el piso , ó al baxarse con el pandeo , como la pared de abaxo permanece firme, abrirá el pavimento por arriba á una y otra mano ^ 1 Cuidaráse también mucho de no mezclar tableros de carrasca y encina ■*, porque los de encina luego que sienten la humedad se tuer- cen, el Dórico de Minerva sobre la Roca de Atenas. Des- i 'Ruitriám se llamaba una capa de ripio con mor- pues de Viiruvio se debieron hacer otros en Roma de tero , que se extendía y allanaba encima de otra del nris- laarmol macizo , como fue según Plinío 56 , 6 , el Co- mo ripio en seco sin mortero alguno , llamada sntúmtn, rintio de Júpiter Tenante que edificó Augusto á la falda ó esutuminaeion. Nosotros hemos retenido en parte del Capitolio hacia el foro Romano , del qual quedan en el nombre Latino de este material llamándole rudíta. Ei pie tres colunas y el correspondiente cornisón de un tra- referido ripio era de piedra irregular llamada rocalla, bajo maravilloso y exquisito : bien que de lo que resta semejante á la de las paredes cemeniicias explicada en el de la inscripción se infiere fue resuuiado posteriormente. Lib. II ; pero mas menuda , como dice Vitruvio en este Que ios Templos de marmol sólido, y no chapados Capítulo : y para la estatuminacion y ruderacion solía con tableros ó costras de él , como se usaba , se creían usarse igualmente el nuevo , y el de las ruinas ó demoli- esiimados de lus Dioses , se infiere de lo que por pro- clones de otros edificios. £1 grueso de la estatuminacion, lepsls dice Vir^lio ^ireid. 6 , v. 69 , donde promete estando en el suelo, podía ser í gusto del Archítccto y ciao i Apolo y Diana , si conseguía sitio eu Italia para el de la ruderacion ; pero sobre eontignacicn tenia sus él, y su gente. límites, como se dirá luego. Se engaña Perrault si cree Tem Pbteia t¡ Trmae solido de nsarmase templam que en la estatuminacion entraba mortero. iHssUaem 2 Repito aquí lo que dixe en la Nota j , pag. 6y, Con lo qual parece mas inteligible la voz sessimo- en orden í la frase fsiiuationibus solidare que el Marques túam que usa Vitruvio (y ningún otro Latino) quando Galiani eonfoode con la de falss eonjioere , siendo cosas dice: (.aedium sacrarum) excelleiuiae frudearesque tan diversas. Parece que su engaño procede de no haber togisaiionum apfararus suspecrus liabent i» Deiruns sessimo. hecho distinción entre fessuca y fistusa. ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO i68 cen , y hace quiebras el pavimento. Pero si no hallándose carrasca , fuere necesario meter encina, se podrá usar aserrándola delgada; pues quanto menos fuerza tuvieren las tablas , mas fácilmente se podrán sujetar con los clavos trábales, poniéndoles uno á cada lado sobre cada quarton, para que de ninguna parte cabeceen , ni se levanten los ángulos. El mesto, ® la haya , ó el farno * duran poco. 3 Construida la coaxácion ó entablado, se cubrirá de helécho si le ^ hubiere , y si no , de paja , para que la cal no ofenda al maderage ®. Encima se extenderá el estatámen, de piedra no menor de la que puede llenar la mano. Puesto el estatámen, se le sobrepondrá la ruderacion, cuya composición será esta; si el casquijo fuere nuevo, á cada tres par- 7 tes de éste se pondrá una de cal ; y si viejo, á cada cinco partes de éste dos de cal. Hecha la mezcla, se extenderá la ruderacion, y se apiso- ® nará exactamente con pisones estrechos de madera ® , consolidándola bien : con la advertencia que después de sólido quede su grueso de nueve pul- gadas por lo menos. Sobre la ruderacion se extenderá un lecho llamado ^ núcleo ^ , compuesto de tres partes de grano de ladrillo cocido y una de cal : cuyo grueso después de apisonado no sera menos de seis dedos. So- bre la referida hiema se sentará el pavimento exactamente nivelado , sea de losas, ó sea de dados Sentado éste , y dadole la elevación nece- sa- á’ InPues para qué estas capas de raor- tcrol En estos pavimentos los ladrillos , que eran muy pequeños , suplían por las losas y dados : lo demas se executaba como en los otros pavimentos. He visto va- rios pavimentos antiguos i espiga ; pero el mas singu- IJO archítectura de m. vitruvio 6 Extendido el estatámen, irá encima la ruderacion, que después de apisonada debe tener de grueso un pie por lo menos. Sobrepuesto luego el núcleo como arriba , sientese el pavimento de dados grandes como de dos dedos dándole en cada diez pies dos dedos de vertiente ; lo qual observado debidamente, y la amoladura bien executada, quedara un pavimento sin defecto. Para que las heladas no perjudiquen al material de las juntas, se cubrirá con heces de aceyte todos los años antes que entre el invierno ; pues con esto no se podrán introducir las escarchas. Pero queriendo asegurarlo mas, sobre la ruderacion se sentarán con mor- tero ladrillos de dos pies de magnitud, bien unidos por los lados, donde tendrán una canalita ancha un dedo , la qual se llenará de cal amasada con aceyte, y al sentarlos se confricarán bien por los cantos, para que unan con la pasta. Esta , metida en las canalitas , y endurecida en ellas, no dexará paso al agua ni á humedad alguna. Después de todo esto irá el núcleo, el qual se batirá con pisones estrechos Finalmente, de dado grande, ó de ladrillo cocido puesto á espiga, se hará la postrera capa, con el declivio que se dixo arriba} pues de esta manera serán permanen- tes los pavimentos CAPITULO II. De la macer ación de la cal para los enlucidos. 7 C'onduidos los pavimentos, síguese tratar de los enlucidos '. Para hacerlos con perfección se escogerán las mejores glebas de cal, y se ten- drá macerada mucho tiempo antes que se emplee , para que si alguna gleba no estuviere bien penetrada del fuego, con una larga maceracion se 14 Dos dedos quadrados de superficie, pero en pro- fundidad eneraban algo mas de dos dedos , y se cala- ban en el mortero , por ser su parte inferior apiramidada y en bruto, á manera de las piedras del rcticulado, que se explicó pag. 42 , Nota i. Plinio 56, 25 , copia todo este Capitulo compendiosamecitei peto entendió mal las palabras de Vitruvio »e pñsíeaHtur axes tiíutinií quer~ nií. También se engaño en dar dos dedos de profundi- dad á los dados del pavimento. Este declivio ó vertiente era sin duda para escurrimbre de las aguas llovedizas , como apunté en la Nota 1 r. Sin embargo convendría dar también al pavimento la elevación que dixe en la misma Nota. ¡6 En la Nota 8 traduxe del mismo modo que aquí la frase, vectíbas tigneií ... crebriter pínrariavr selidicur. La presente es , virgh exedendo jubigarur. Pudo ser que se acostumbrasen también ciertos instrumentos de made- ra^ sólida, á manera de mazas de machacar esparto, con la superficie inferior llana, los quales se mueven con una mano , y se bate con gran comodidad el piso , quan- do por estar sobre contignacton , no debe golpearse con fuerza. En los revocos de las paredes tengo por cierto lo cxecucabao asi , como veremos hacía el fin del Num, 15 , Nota En el Num. id pone segunda vez vectibus iignrlí para significar los palos ó batideras con que los estucadores Griegos batían el material. 17 Resulta de este Capitulo, que los pavimentos so- bre contignacion , pero á cubierto , vendrían á tener de grueso pie y medio: á saber, 12 dedos la estacumina- clon y ruderacion , ó el núcleo , y ó el mosayco , ó sea dado , ó la espiga , con las ultimas capas de mor- tero. Resulta asi mismo , que en ellos no aparecían las losas , dados , ni ladrillos á espiga , sino las referidas capas de mortero , que se pulían exactamente. En di- ferentes ruinas dcl agro Romano he observado esto, si bien muchas tro tienen ladrillos , dados &c , sino la es- tatuminacion , ruderacion , y las ultimas capas de mor- tero; pero en ninguna he hallado vestigio de que des- pués de estas haya habido losa, ladrillo , ni otra cosa. Sírvan de un exemplo bien singular los pisos sobre bó- veda del anfiteatro de Vespasiano en Roma. Juzgo que la causa de esto sería, que los pavimentos de mortero no son fríos como lo son los de losas , ladrillos &c. Los pavimentos en terrados al descubierto eran sin duda de mayor grueso i pues aunque Vitruvio no dice que sobre el dado grande iban las costras dc*monero que pone en los pavimentos i cubierto , se puede creer que esta diligencia se sobreentiende de lo arriba dicho; como también en la segunda manera que da ai fin de este Capítulo. De lo qual se deduce que la madera que usaban en las contignaciones debía ser muy gruesa y de resistencia, para que no peligrase con tanto peso. Los pavimentos que he visto de semejante grueso en el Anti- guo, todos están sobre bóveda : sobre madera no me consta se haya conservado ninguno. I Traduzco enluctdos el opfra aibaria , igualmente que la voz ixfMiienti , porque Vitruvio las usa proinis* LIBRO VII, CAPÍTULO II y m. Ijl se confeccione , y cjuedc igual a la bien cocida •, pues empleándose re- ciente y no muy macerada, abundará de caliches crudos que irán levan- tando vexigas en el jaharrado^ y macerados después con el tiempo en la pared misma , se quiebran y disuelven. 8 Después de bien macerada la cal , y con las circunstancias preve- nidas, cómese una azuela * , y al modo que se hace con la madera, se * irá azolando en la alberca misma: si en la operación topare el hierro con algunas pedrezuelas , es señal de no estar bien macerada : si el hierro sale enxuto y limpio , indica estar vana y sedienta ; pero estando bien macerada y pingüe se pegará á la herramienta como engrudo , y será indicio de estar en el punco deseado. Entonces prevenidos los andamios, se dispondrán las bóvedas en las piezas , si su cielo no hubiere de ser arcesonado % CAPÍTULO IIL 'De los jaharrados. p Habiendo pues de formarse bóveda, será de esta manera. Dis- pongase una serie de listones rectos ’ , discantes entre sí no mas de « dos pies, y estos serán de ciprés si le hay; porque el abeto se carcome, y el tiempo le deteriora. Estos listones se curvarán en arco , y se ase- gurarán á la concignacion , ó al maderage del techo ®, con cantidad * de saetas , ó sean pescantes ^ , fixas con clavos de hierro. Estas saetas 3 deben ser de madera libre de carcoma , vejez y humedades , como el box, enebro, olivo, roble, ciprés, y otras semejantes, excepto la en- ci- cuameme , y no aparece diferencia entre ellas. Sin em- pero quaodo se quería enlucido Como las paredes , era bargo es muy probable que por exfoiitiones quiere com- ibraoso encamonarle con una falsa bóveda, como se des- prender el enlucido de pavimentos , paredes y bovedasi cribe en el Capítulo siguiente , y esta era la que se y por ofui Míriuni solamente el de paredes y bóvedas, enlucia. Lo mismo se ejecutaba en la armadura del Pero nunca por afus alfarÍHiB se enriende la encaladura eexado ; pues cambien ocurrían estos encamonados en ó blanqueo de cal sola desleída con agua. Para lo de- las lexavanas , como se veri en la Moca z , Capítulo roas que hay que advertir en escás frases se verá la No- siguiente, la ; , pag. ii2. En el Cap, 4 usa como sinónimas las voces leimU y txfduicnis. t Serán rectos é iguales antes de curvarlos en arco, z £1 compendio de Perrauli, traducido por el Sr. Cas- según luego dice; no tortuosos, desiguales, y de mala tañeda , dice que para la operación de probar si la cal figura. está en el punto de maceracion que se desea para los en- 2 Los cielos de los altos podían ser artesonados , y lucidos , se tome »» íorttme di maitra &e. Dice Vitru- entonces no se enlucían ; pero quando se quería hacer (tlx ia lacH maccrata astinur. Y mas abaxo : emn licium cicable por la Inclinación del tendido , era indispensable &c. Esta es una de las muchas calumnias que sufie Vi- j Las palabras catims dhfoi'nis ad uaiigaaiiints , sir» truvio , por la inconsideración y poca inteligencia de sus tiíta trant , ínhriter cUvis ftrreii fixi ( aisirei > ritigin- ARCHlTECTURA DE M. VITRUVIO 172 ciña , que cabecea y resquebraja todas las obras en que se pone. 10 Asegurados los listones , se unirá á ellos un texido de cañas Griegas * quebrantadas, atándolas con tomiza de esparto de España , y sÑ guiendo la curvatura. Por la parte superior de este camón se dará una capa de mortero , para que si penetraren algunas gotas de la contignacion, ó del techo , no pase al enlucido. Si no hubiere canas Griegas, se tomarán carrizos de las lagunas , y se harán manojos de la longitud necesaria, é iguales en grueso , atándolos con tomiza , cuyos lazos no distaran entre sí mas de dos pies. Estos manojos se asegurarán á los listones con tomiza, según se ha dicho , metiéndoles dentro algunas varas de madera para mayor seguridad *. Todo lo demas se hará como arriba queda dicho Ñ 1 1 Concluido y texido el encamonado , se extenderá en su cielo inferior la trulisacion ® : luego se igualará con una mano de mortero común y últimamente se acicalará con greda ® ó con estuco. Enlucida la bóveda , se cercará de cornisa debaxo de su arranque , la quai con* viene sea muy ténue y sutil i porque siendo grande, su mismo peso la ' despega, y cae. Será toda igual, y de estuco, sin mezclar yeso porque fra- 4 Excepto la encina , pattiT quircum , quid en st torquenda r'mii: ¡aút. Vease la Nota 4, Cap. J, pag. 167. 5 Por caña Griega debe sin duda entenderse la gor- da y [meca que todos conocen . como se iníiere de! de- cir Vitruvio que para domarlas al texido dcl camón se deben machacar primero : y asi mismo, que quaiido no se halle caña Griega , se usen los carrizos de las lagunas dispuestos en manojos. Perrault entendió mal uno y otro paso , que Galiani explica debidamente. 6 Philandto parece haber entendido mal la frase, tum idmkt ex sparee Hispanice harundinei Graeiae luiae ad asieres . . . religenrur : como la que después se sigue: et macaxae tdmice . . . aíligationibus lemperentur , y corrí- gid dos veces el texto sin necesidad alguna. Coirigióle mal también Baldo , cuya corrección sigue Perrault. Fi- nalmente, Galiani, aunque dexa en pie la dificultad, estuvo muy próximo i corregir el yerro sin conocerlo. Es sabido , que el nombre tmex ó temix hace el abla- tivo temite, no te'mUa, según pretende Philandroi y asi lo usa Plinio en el mismo lugar que Phjlandro cita. Mas extravagante es la corrección que pretenden ha- cer Pbilandro , Baldi y Perrault de la voz malaxae en inataxaiae, aunque es conseqliente al haber leido lo'nsi- (ae en genitivo, no edmee en ablativo como se debe. En orden á las varas de madera que digo se metían dentro de los manojos de carrizos para que no se des- baratasen, puesto que eran cortos y de poca resistencia, sigo á Philandro que parece entender asi las palabias, eulieliique Ugnei iti eas ( mataxas ) íenjigamur. Galiani no explica el paso , aunque su traducción es diferente de mi interpretación , entendiendo que el cuIteHi lignei eran tarugos de madera con que se clavaban á los lis- tones los referidos manojos , ademas de la tomiza con que se ataban á ellos. La traducción de Perrault me parece mas obscura que el texto Latino. Mayor es el error de este intérprete en decir que de estos carrizos se deben escoger los mas menudos ; porque Vitruvio dice que no habiendo canas Griegas , de pjludibus te- nues íolltgantur : rodos ven lo material de la traducción. He puesto carrix-ei por baruniines tenues , por set estos comunes en las lagunas ; pero bien se pueden entender las cañas menudas huecas que se hallan en las margenes 7 Todas estas maniobras convendría se execuiasen antes de estar hecho el pavimento , y aun no clavatla la tablazón de arriba. 8 Trulisacion , truUisam , era la primera mano de revoco que se daba á las paredes para sacar su rectitud, llenar los huecos y desigualdades que tuvieren , y pre- parar la supetbeie pata el ornato , estuco, ó greda. Lla- mábase tTuUisatia, por executarse con la llana, i que los Latinos llamaban trulla como los Españoles , s^un ya dixe pag. izp , Nota 8. La mezcla pata la trulisacion se componía de mortero común , llamado también ¡el y arénate , y de grano Je ladrillo cocido , según vimos eo el Lib. V, Num. 46, y se repetirá en Jos Num. 18 y ip del presente. Perrault acomodando la voz trulíisaiie al uso moderno , dice que se execulaba con yeso , avec ¿ft plante. Engáñase también dos veces por lo menos sobre este pumo Amonio Thysio en la Nota z al Cap. z¡ del Lib. 15 de Celio. Deben distinguirse el testa rrullisa- re , y testa dirigere. Lo primero era el referido revoco; y lo segundo el sacar la rectitud y lisura del mismo re- voco , a fin de que la superficie no quedase muy esca- brosa para el estuco , como que había de ser de poco cuerpo. Esta segunda operación resté dirigere , se exe- cuuba con el mismo mortero común que el testa tru- lliiare; pero los polvos de ladrillo eran muy finos. 9 Los antiguos debían tener gredas de buena calidad y equivalentes al estuco , acaso no muy diversas de las que se usan en los alfahares de loza fina. Plinio , 7. la llama creiula , y dice que muchos colores no se fiza- ban en los enlucidos , y se unian bien con la greda. £x emnibus celeribas cretulans amare , udeque illini recusane, purpurissum , indicusn , eaeruleasti , melinum , auripsgmen- lum , appianum, cerussa. Vease Varron i, 57, De íe rustica. £n el Lib. V , Cap. 10 , llama Vitruvio al en- lucido de la bóveda en los baños api» figlinua. 10 Parece que los antiguos hicieroo muy poco uso dcl yeso en los enlucidos , á lo menos en tíempo de Vi- truvio. Acaso despucs se introduxo , por ser roas barato que el estuco, como leemos en Plinio 24. En Roma no se gasta otro yeso que el que nosotros llamamos es- pejuelo, y ellos scagtiueia, ó escjltela. Es bastante sufrido y tardo en hacer presa ; pero sumaroente blanco. Em- pléase solo en blanqueos , en las juntas verticales y obli- quas de la cantería , y eis algunas otras cosas de poco momento; pero no en la construcción de paredes, u- fraguándose éste pnmero, no se sccirt , i - ■ • taráse también en ellas la costumbrrantl, n ' , , • wuiiuinore antigua de dar demasiada proyectura a la cornisa, cuyo peso hs hacia peligrosas. 1 2 Las cornisas unas son lisas , y otras talladas. En las viviendas comunes, donde se hace fuego, ó hay muchas luces, deben ser lisas para poder limpiarlas fácilmente. En las piezas de verano, y en las exédras “, en que no hay humo, y por eso no se cria hollin, se harán talladas. La causa es, porque la gran blancura de los enlucidos se empana hasta con el humo del vecindario , quanto mas con el de casa misma. 13 Terminadas las cornisas, se dará la trulisacion á las paredes, las quales deben quedar muy ásperas y escabrosas. Al secarse la trulisacion se extenderá sobre ella el arenato ” , sacando la rectitud horizontal de las paredes á regla y tendel, y la vertical con la plomada, y la de los esconces con la esquadra. De esta forma se preparará una superficie cor- recta para ser pintada. Al sec^^ se repetirá segunda y tercera capa: pues quanto mayor cuerpo tuv¡ere*ste jaharrado, tanto mas sólido y perma- nente será el enlucido. Después de las tres capas de arenado encima de Ja trulisacion, se extenderá una mano de mortero de cal y grano de mar- mol, batido al amasarle hasta que no se pegue á la batidera, y el hierro salga limpio de la pila. Al secarse esta mano, se dará otra de estuco com- puesto de grano mas fino: y después de bien manejada y pulida, se exten- derá la tercera de estuco todavía mas fino De esta manera, constando el enlucido de tres capas de arenado, y otras tres de estuco, quedará libre de quiebras y otro qualquiera defecto. Asi mismo , batida la trulisa- cion con mazuelas * hasta su perfecta consolidación, y bien lustroso con el biqties &c , como nosotros. Las bovedillas no estín en uso; sino que sigue la contignacion de los antiguos. £n el Reyno de Valencia es muy comuu el uso del yeso eo toda suerte de paredes í cubierto , con grande ahorro de gastos. Para los revocos es necesario mezclarle arena , pues de lo contrario levanta vexigas por su mu- cha fortaleza. El Conde d' Espíe en su libro intitula- lado : HÁnien it ritidri toutes sentí i ’ edifica meosn- tuniiles , impreso en París año de 1754, perece se hace iavenior de Jos rendidos en rezados y cubiertos sin ar- maduras de madera , y solo con ladrillo y yeso : como igualiDenie propagador en Francia de las bóvedas tabi- cadas, construidas con ladrillos puestos de plano unidos con yeso. Aunque para Francia pareciesen nuevas estas bóvedas y cubiertos , no lo eran para España. En el R,evno de Valencia son anciquisimas , y se hallan en va- rias Iglesias de ;oo años de antigüedad. En casas par- ticulares las hay del tiempo de los Muros y Moriscos. Creo que en el resto de España sucede lo mismo con poca diiérencia. Los reicridos techos son en Valencia igualmenre conocidos , bien que pudieron introducirse por falta de madera. Suelen darles el nombre de techa acMUjenado, Asi , es muy escraño haya escritor Español que diga , que el uso de estas bóvedas tuvo poco ha principio en el Condado de Roussilion , y que hoy (era por los años de 1760) se usa mucho en Languedoc. Esto es ignorar lo que se tiene dentro de casa , y go- bernarse por la jactancia de algunos escritores France- ses , que nos quieren vender por inventos propios cosas aoiiquisimas que acaso vieron en nuestros países. Pero realmente el P. Laugier , de quien dicho autor lo to- ma sin citarle , habla diversamente. 1 1 En la pag. 1 5 1 , Nota 5 , queda explicada U IZ Armati ó írenadi era el mortero ordinario de cal y arena, como ya dixe en la Nota 7, pag. j68. Perrault embrolló todo el periodo , y le hizo incom- prensible, traduciendo lo que no hay en el texro. Tam- poco entendió el lugar que cita del Lib. IV, Cap. j , para confirmar el error de este ; pues la voz diritihnes ni alli ni aquí significa molduras. Vease la Nota 24, pag. 92. Oalíani explicó mal la misma palabra en di- cho lugar ; pero en cl presente la traduce bien. t ; Para hacer estos tres estucos se machacaban en morteros de hierro las briznas ó desperdicios del mar- mol mas blanco, hasta reducirlos i polvo. Pasabase lue- go por cedazo de cerda , y resultaban tres clases de polvo. £J mas grueso servia para la primera capa , el mediano para la segunda , y el mas fino para la tercera. Cada clase de este polvo mrmaba su particular estuco, amansadolo con mortero común , ó sea areasra , como dice en el Cap. 6 , hasta tanto que la cuchara ó batide- ra saliese limpia , y el estuco no se le pegase : dum ¡tí lídiíítes &c , como semejantes á bs que dice ai fin dcl Cap. t , y'agis audendo subignHr. Alli se trataba del apiso- namiento de la ruderacion , y aquí del batido que se daba á la trulisacion de las paredes. En aquella , siendo sobre contignacion , era natural no se usasen pisones pesados, XX 174 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO el manejo el candor del estuco, resaltarán con hermosura los colores que se le sobrepongan. 14 Empleados los colores sobre el estuco todavía fresco, no se van; antes bien permanecen siempre, por razón de que la cal, perdiendo en el horno la humedad de la piedra, y quedando porosa y ligera, por la gran sed que tiene arrebata á sí las cosas que la tocan , y uniéndose sus diferentes principios en un cuerpo sólido de qualquiera figura que sea, después de seca vuelve á su primer estado , pareciendo recobra las calida- des de piedra. 1 5 Por esto los enlucidos bien executados ni la vejez los vuelve esca- brosos, ni aunque se estreguen al limpiarlos dexan sus colores, á no ser *4 que se hubiesen dado sin inteligencia y en seco ; pero si se hicieren con las reglas sobredichas, tendrán hrmeza, lustre y larga permanencia. Al contrario si se hicieren de una sola mano de arenado, y otra de estu- co fino, se quiebran fácilmente por su poca fuerza, y no reciben el brillo y lustre que les concilla el pulimento , por la demasiada sutileza de su u cuerpo. A la manera que un espejo de plata , si su lámina es muy delgada, no puede recibir vivo y exacto pulimento; y al contrario el que constare de plancha mas sólida , admitiendo firme bruñido , da claras y distintas las imágenes que.se le presentan: del modo mismo los enlu- cidos sutiles y de poco cuerpo , no solo se resquebrajan , sino que tam- bién brevemente se desvanecen. Pero los que reforzados de cuerpo con las repetidas capas de arenado y estucos, como van aumentando en solidez, y recibiendo todo el pulimento de la mano , no solamente salen lus- tro- sino mazuelas ligeras y otras piedras que imita. La otra iacuinum, puesto que IíachIut» significa el palustre con tendiendo el color sobre la pared ya estucada: y así lo que se maneja y pule el estuco i pero las palabras que se observé en algunos sepulcros descubiertos el año 1780 siguen de funáitte sotiiitatts requieren otra solidez y i tres millas de Roma i la mano derecha de la Via batido en las paredes del que puede darlas el palustre. Prenestina , en los quaies el color estaba sobrepuesto al 14 De la presente expresión y alguna otra halladas estuco , y nada penetrado , de manera , que estregándole en Vitruvio parece inferirse , que esta tintura de paredes con el dedo se teñía de bermellón. Asi , es pata mi cons- enlucidas se parecía á nuestra f intara al ¡reses ; pero si tante , que de estos dos modos empleaban los colores es cierto que en los enlucidos se empleaban con cola los en la tintura general ó campo de las paredes; lo qual colores , según aparece del Cap. 10 , era como la fnnurí executahan los estucadores. al temple. Puede creerse las usaron ambas; y según creo, £n las figuras , historias , alegorías , países y demas la primera se executaba de dos modos ; á saber , mez- cosas que se pintaban encima de los enlucidos donde los ciando el color con el tercer estuco , y dando con él espacios lo permitían , parece usabait la pintura el tempUi ]a ultima costra , que era la mas fina y delgada : de y esta es la segunda especie de pintura antigua, como otra suerte parece imposible quedase una superficie tan nos indica el mezclarse con cola los colotes para execu- colano y Pompeya , y en diferentes sepulcros descu- Pero esto no es de mi inspección : los Antiquarios han LIBRO Vil, CAPITULO III. I75 irosos , sino que aun representan los objetos que se les ponen delante 16 Los estucadores Griegos hacen durables sus enlucidos, no solo si- guiendo este método, sino que aun ponen ca! y arena unidas en un mor- tero, y con majaderos de madera baten la mezcla, y no la emplean mientras no está perfectamente pastosa. Por eso algunos, recortando cos- tras de enlucido de las paredes antiguas , hacen aparadores ■, y adornan el enlucido de sus paredes con la alternativa de dichas costras , y de espejos un poco realzados 17 Si se hubieren de jaharrar paredes de entramado , en que los’* maderos verticales y travesanos necesariamente han de causar algunas quie- bras, porque tocados del barro que se da primero, incontinente toman la humedad , y con el retiro al enxugarse causan hendiduras , se preca- 1(5 Lt comparación que hace Vitruvio del enlucido con el eipejo , pone en ciato la signihcacion de las pciibras imaginis exfresias íipkitndtui ex eo apere xe- miítunr , aun quando no se deduxesc dcl gian lustre y brillo que daban los antiguos í los estucos , como dixe Mota 14. Gtliani las traduce, reprcseiimn clara! á los que Ui miran ¡11 ^guras aiii p'mtadai : y es ciertamente ver- sión agena de la mente del Autor, tn el X-ib. 2 , Cap. 8, pag. qd , dice que los enlucidos del palacio de Mausolo, Rey de Caria , estaban tan resplandecientes que parecían de vidrio : ira tecioráí operiius expeliri ( paritiei ) , nr vi- tri petiucidiratem yideantut hahere. En el presente Num. i 5 repite diiéreiites veces las palabras iplendorem , iplendnei, /«Í|t»ííJ , nUeniia &c , usándolas promiscuamente en los espejos y en tos enlucidos. Al £n dcl Cap. 6 dice uri . . . perlucentes expriman! (.colores'} splendores. De cuyos pa- sages y otros consta la legitima inteligencia de dicho pe- riodo , según va traducido en mi texto. 17 Dice reciibus ¡igneis , como en el Cap. 1 , No- ta 8 y 16. 18 Pro ábacis ttrantur. No creo tenga bastante fun- damento Galiani para despreciar absolutamente la ver- sión de Barbare y Perraulc á las referidas palabras. El primero las traduce asi ; Del ebe e nato , che molti usano in ¡HOgp di ravele da dipignere quelle íroste che si levano da i partii. Esto es: De lo qual proviene , que muchos ha- cen servir de cablas para pintar las costras que quitan de las paredss. Perrauh dice ; ce qus faie un íCTps si fertne que l' on se sers des motciaux d' enduiss que l' on arrache des vieittes mur 'Ules pout en faite des sables. Una y otra versión puede convenir al texto de Vitruvio, sin excluir la mia. Muy ageno estará de latinidad y antiquaria quien ignore las accepciones en que se tomaba el abax y dha~ sus de Griegos y Latinos. Plinio 54, 3 ; 57 , 2 , y en otros lugares lo toma por mesa de aparador d creden- (ña. Por la misma lo toman Juvenal 3 , v. 204, Otnamenium abad .... Ateneo Deipnosoph. 3 ; Ausonio De Agaeocle ; Cicerón irs Tíjial, quaesr. 3 , y en otros lugares! Vatton 2>e Ling. Latin. 8 ; y otros. Suetonio 22 in Serón toma el aba- cus por una mesa en que este Príncipe solía divertirse, haciendo correr sobre ella con artificio oculto algunas quadtigas de marfil , á imitación de las verdaderas en el circo. Por ublero de axedtez lo entiende iVlacrobio 1,3, Saturnal. Persio r , v. 131 , por tabla de Arit- mética , semejante a la que usan los Músicos quando componen , en la qual pueden borrar las operaciones erradas , ó ya trasladadas en limpio. En este último sig- nificado lo usa Marciano Cápela , Apuleyo y otros. Vi- cruvio en los capiteles Jónicos y Corintios toma el dbaesu ve- mediato al archíirábe. Bastan estas reflexiones , para que no se tenga por ridicula , como pretende Galiani , la in- terpretación de Barbare y Perrault al presente lugar, donde por abacos se pueden entender mesas ó tablas de qualquier uso que fuesen. ¿Qué dificultad hay en que los pedazos de enlucido , que según he referido resplande-. cían como jaspes bruñidos, y como cristal, pudiesen ser- vir pata codo género de mesas , al modo que hoy día las usamos de pórfido , jaspe , verde-antiguo , marmol, y aun de escayola 1 Csim teficereiut ( aedes Cereris ad cir- cum máximum) dice Plinio 33, 12, itustas p4riet«i» ex- lisas , sabulis marginatis inclusas tsst , auctot est Vento. ij Esto es , en el enlucido nuevo de sus paredes van interpolando las referidas costras. El texto cierta- mente está dudoso y obscuro; spsaque tectot'ia ^ dice, abacorutn ee speculotutn divisionibus , fitr.a se prominentes habent expressiones. Puede interpretarse como llevo dicho en esta Nota, y traducido en el sexto; y asi mismo de que á ciertas distancias en los enlucidos iban dexando algunos espacios de diferentes figuras , mas tersos y bru- ñidos que lo demás , y circuidos de molduras ó ataí- res, para algunos usos que nosotros ignoramos: ó ya sea que estos mismos requadros ó espacios sirviesen de es- pejos , como se indicó en la Nota :ó ; ó ya que entre ellos se acomodasen verdaderos espejos. 20 En los Capítulos 4 y 3 haremos mención otra vez de estos ábacos ó requadros. Entre tanto podrá verse Pli- mo55, i2;35, i y 6 ; y Peironio Arbitro in iííyrit. 2 1 Paredes construidas dentro de entramados de ma- dera , parieres craiisii. Hice memoria de ellas y de su forma en la Nota 2 1 , pag. 49 , llamándolas paredes de telar d tabicones , bastante , y aun sobradamente comu- nes en Madrid. Dixe que estos tabicones se construían de material cementicio 6 latericio, llenando con él los espa- cios que dexaba el entramado de maderos verticales y transversales, como se ve en la Lámina V, letra E. Prué- base esto por las palabras de Vitruvio en el presente lu- gar cum partes totus turo inquinatus fuetit &c. Para po- ner el barro sobre que sentaba el primer orden de cañas, era fuerza hubiese pared. La estructura solo llenaba ios huecos , sin cubrir los maderos ; pues en ellos se debían clavar las cañas C. Y aun para clavar la segunda serie de cañas D , sería necesario que los maderos en que se cla- vaban volasen algo mas que los otros, para que las prime- ras no combasen las segundas ; ó bien los clavos de estas debían ser mas largos que los de las otras. Paulo Orosio 3,12, hace memoria de estas paredes. Sobre las mis- mas levanta Perrault un testimonio á Pliiaio y á Festo. En el Reyno de Valencia , singularmente en la vega de la ciudad , se usan ciertas barracas habitables , )' pa- ra la cría de la seda , cuya estructura tiene bastante ana- del lambe lyÓ ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO verá este inconveniente obrando en esta forma. Cubierta primero toda la pared con barro , se pondrá una fila de cañas largas , clavadas a los maderos con clavos Cubriránse cambien de barro estas cañas j y se clavarán otras de manera^ que si las primeras fueren clavadas a los ma- deros transversales, las segundas se clavarán á los verticales. Sobre ellas irá el arenado y estucos arriba explicados. Estos dos ordenes de cañas largas cruzadas en las paredes no dexarán abrir ni resquebrajar en manera alguna el enlucido. CAPITULO IV. De los enlucidos en parages húmedos. i8 í^ueda tratado el modo de hacer los enlucidos en lugares enxu- tos : diremos ahora cómo se deberán hacer en los húmedos , para que permanezcan sin perderse. En las viviendas á piso de tierra , desde la parte inferior del pavi- mento hasta la altura de tres pies , en vez de arenado, se dará á las pa- redes una trulisacion con mezcla de mortero y grano de ladrillo cocido, * y se las sacará la rectitud *. Con este rodapié no viciará la humedad del suelo el enlucido de aquella parce. Pero si alguna pared fuere toda hú- meda, á una prudente distancia de ella se levantará otra mas delgada, y en el intervalo de ambas se abrirá una canal mas baxa que el suelo de la estancia, con salida á parage descubierto. Levantada esta pared , se dexarán algu- nos respiraderos : pues no dando salida á la humedad por lo baxo y por lo alto , se penetrará también en la pared nueva. Hecho esto , se dará la trulisacion á esta pared con el mortero de cal y polvo de ladrillo cocido, se la sacará la rectitud , y se la sobrepondrán las otras manos de enlucido, ip Pero si el sitio no permitiere esta doble pared, se abrirán ca- « nales ‘ con salida á parte libre: y después sobre un borde de la canal * 3 se sentarán ladrillos de dos pies de anchura A la otra parte se levan- tarán unos pequeños pilares de ladrillitos de ocho pulgadas , de forma que puedan sentar sobre ellos los ángulos de dos ladrillos de los referidos, s Estos pilaritos no distarán de la pared mas de un palmo * : y encima « se erigirán atexías desde abaxo hasta lo alto de la pared , embreando pri- * 22 Dice ctsfiís muscariis^ y es natural quiera signi- ficar clavos de cabeaa ancha , como mas á proposito pata sostener las cañas sin desclavarse. * Texra srullUstíur , et ¿irígitur : esto es , se dará la trulisacion ordinaria , y se sacará con la misma mez- cla la rectitud ó igualdad de la pared. Vease la Nota 8 al Capítulo antecedente, pag. 172. 1 Se abrirán las canales si hubiere muchas paredes húmedas: ó bienVitruvio habla en plural , como acos- tumbra , entendiéndolo de qualquíera pieza húmeda. Sé- cala esta canal la letra B en la Lámina L 1 , fig. i. 2 Qpe es el borde contrario y mas distante de la pared húmeda A, unido al piso de la estancia , é in- dicado por £. ; Señalados con C. El 1 no tateres : con lo que se c Nota 2 , pag. }2. Lo inismi este Libro , tratando de los ; ^ indicada por F , vecin 5 Qpe son quatro dedos No difine Viiruvio la altura tampoco la profundidad de otro á la prudencia del Are texto dice tegalu bijiitles, ronfirma lo que dixe en la 0 consta en el Num. 6 de pavimentos en los terrados, la á la pared húmeda. s , 6 sea un quarto de pie- de estos pilaritos D, como la canal , dexando uno y tliitccto , atendidas las cit- 1 hubiese de quitar la hu- 6 Traduzco arexías ó anxíaí las palabras tegulae matje que pone el Autor , y acaso larnbien se llama- rian ÁmbrUts. No consta qual era su figura ; pero co- Dociettdose por el texto el uso que habían de tener. LIBRO VII, CAPÍTULO IV. I77 primero su parte interna para que no tomen la humedad. Se dexarán también respiraderos tanto en lo baxo , quanto arriba sobre la bóveda. Luego se enjalbegaran por defuera las atexías, para que admitan la truli- sacion de cal y polvo de ladrillo i porque como el calor del hornp las hizo tan áridas, no pueden abrazarla ni retenerla si el baiio de agua-cal no une y conglutina entrambas cosas. Después de la trulisacion, en vez del arenado , se allanará la pared con mezcla de mortero y polvos de la- drillo cocido, con todas las demas capas que diximos arriba tratando de los enlucidos en general. ao Los adornos de los enlucidos deben observar el Decoro corres- pondiente al sitio , tanto en lo físico , como en lo moral. En los tricli- nios de invierno no es conveniente el ornato , grandes pinturas , ni enta- llados primorosos en las cornisas de las bóvedas : porque todas estas cosas se enmohecen y empañan con el humo de la lumbre y hollín de las luces *. Por lo qual en sitios semejantes se harán sobre el podio algunos quadrados de estuco negro bien lustroso , interpolados con triángulos de ocre ó bermellón 11 Concluidas las bóvedas de estos invernáculos, sin tallas, pero bien bruñidas , no desagradará el pavimento que usan los Griegos en sus tri- clinios de invierno , si alguno quisiere hacerlo , por ser útil y de poco gasto. Se profundizará el suelo de la pieza hasta unos dos pies , y apiso- na- no es diücil acomodarles i la mas Util y i proposito. Hanuri llama Plinio ip , ; , al acto de curvarse alguna cosa. El mismo Plinio 55 , 12 , hace mención de estas mismas texas, tabulii , tiguUiijue ti btliutií bamaiii. Y es maravilla , que el P. Harduin nos haya dado este lu- gar de Plinio tan alterado y diferente de las ediciones aiuiguas, sin poner variante ni advertencia alguna. Se- gún esto , parece que estas texas h»mai»s debían ser las curvas llamadas cobijas , que sirven , y sirvieron en lo antiguo, para cubrir las junturas de las llanas ; pero por quanto estas no podían sertiarse sobre los pilaritos D sin dexar grandes huecos á causa de su curvatura; ni unír- seles bien los ladrillos C que cubilan U canal , con otras irregularidades que causarían en la pared , juzgo no eran otras que las texas llanas con margenes que suelen lla- marse t la SafoUuaa, indicadas en la Eg. 2. Esta for- ma de texas tiene ciertamente las circunstancias que pa- rece requerirse para el electo deseado en este paso de Vitruvio , encadenándolas unas sobre otras por medio de aluuo encaxe como los arcaduces. En algunos baños an- tiguos descubiertos modernamente se ven estas texas con margen , que forman los conductos del calor. Son fre- qUcniísImas ¡as ocasiones en que se desea dar remedio á las paredes húmedas , para evitar los perniciosos elec- tos de la humedad en sitios habitados ; y casi nunca se puede practicar otro medio que este ultimo de los dos que da Vitruvio. Asi , he procurado demostrarlo con la mayor escrupulosidad y observación del texto , lison- jejndorae de ser nimio en cosa tan precisa , y de nin- guno bien explicada. El anónimo antiguo compendiador de Vitruvio no entendió una palabra de este pasage. Para que las texas retéridas no se calasen con la hume- dad, se las daba por su cóncavo una mano de pez liquida: íKteTtffTís parres, dice Vitruvio, íteriosius picentur. Asi, aunque traduzco embrfandú tu paire iaterna , no debe en- tenderse de brea propiamente tal ( aunque acaso también Sería á proposito ) sino de pez. Yerra Gaíiaiú en en- tender el verbo pieentur, por darlas el baño de barniz de alfabar ó vidriado. 7 Sapra podía ábati ex atramento lunt subigendi tt po~ Hendí , euaeii ¡iUaceis ¡ex miniaien ixterposiru. Parece que por ábaú no se puede entender aquí otra cosa que al- gunos requadros muy tersos y bruñidos que hacian en las paredes , í imitación de las costras de mármoles , jas- pes, pórfidos &c con que otros acostumbraban cubrir sus paredes: y rtraeí ¡ítiuei, ¡ex mmacei, eran algunos triángulos de ocre ó de bermellón que interpolaban con alguna alternativa agradable , acaso imitando jaspes de estos colores. Para estos triángulos, requadros, ó faxas entre ellos, dice Plinio , 12 , que el ocre llamado rnarmoroium era el mejor , porque las piedrezuelas de mar- mol que contenía hacian que resistiese mejor á la cal de los enlucidos: ad abacos non nisi marmoroao xixmxr, quoniam marmor ia eo resistir amaritudim calcis. Y en el Cap, 1 del Lib. 3^ hablando del uso introducido en Ro- ma en su tiempo , de cubrir con costras de mármoles y jaspes las paredes , en lugar de los reléridos abacos, países , y demas punturas , dice : Kxnc vero in rorum c pie- tura) marmmbxs pulsa; jam quidem it auto : nec ranrxm xr parierer rori operíanrur , vtrxm er inrerraso marmore, vermiíiileritqxe ad effigiet rcrxm er animalium , erxstis. Noa piacfHt Jam abad , nec spaiia moncis in íxblcxlo deli- renda. En el mismo Libro, Cap. 6 , dice que de la ru- brica , ó sea almagre que venia de Africa , la mas subida de color era mejor que las demas para los abacos (acaso la usaban en lugar del bermellón, por ser muy caro) Qxae magis caererit ruber , utilior ábadr. Y que de la misma rúbrica , la mas obscura servia ad bases abacorum , esto es , según enciendo , paca ios triángulos ó laxas que se- paraban unos ábacos de otros ; y esta suplía por el ocre, como la mas colorada suplía por el bermellón. Con lo qual parece cieno el sobredicho significado de ia voz áiacxs en el presente lugar de Vimivio. lyS ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO nado el fondo j se echará la ruderacíon, ó bien un pavimento de arga- masa compuesta de mortero y ladrillo machacado, dándole el convenien- te declivio hacia una canal. Luego se pondrá y apisonará bien una capa * de carbón; encima se extenderá otra de argamasa compuesta de sablón * cal , y flor de ceniza * , su grueso medio pie , y se allanara a regla y nivel. Finalmente la superficie se amolará con piedra amoladera , y que- dará un pavimento negreante , el qual , si en los convites se vierte al- gún vaso, ó se escupe, se enxuga al momento ; y los sirvientes pueden ^ ir á pie descalzo sin sentir frialdad alguna CAPÍTULO V. T>e la pintura en las paredes. 11 En las demas viviendas, esto es, en las de primavera, otono, y verano , como también en los atrios y peristilos , acostumbraron los antiguos pintar cosas verdaderas y propias. Y porque la pintura represen- ta las que existen ó pueden existir, como un hombre, un edificio, una nave, y otras, de cuya forma, y determinado contorno de cuerpos se toma la semejanza : por esto los antiguos , que la empezaron á usar en los enlucidos, imitaron primeramente las losas de marmol, con sus man- chas y variedad de colocaciones. Pasaron después á representar cornisas, * y diversas distribuciones de triángulos ‘ de ocre y de bermellón. Y fi- nalmente imitaron aun los edificios con el relieve de las colunas,y vuelo de los frontispicios. 23 En parages abiertos, como las exedras, por la capacidad de las paredes , figuraron frentes de scenas trágicas , cómicas , 6 satíricas. En los paseos, por su mucha longitud, pintaban paises copiados al natural de varias vistas. En ellos se representan puertos , promontorios , marinas, rios , fuentes , estrechos , templos , bosques , montes , rebaños , pastores. En algunas partes representaban también historias de figuras grandes, con imágenes de Dioses , ó con diferentes fábulas : como también la guerra de Troya, las peregrinaciones de Ulises por los desiertos, y otras cosas semejantes, tomadas siempre del natural. 24 Todo esto que los antiguos copiaban de cosas realmente existen- tes, lo reprueba el depravado gusto de estos tiempos; pues hoy se pintan en los enlucidos, antes monstruosidades, que representaciones de cosas ver- daderas. Ponense juncos por colunas, por frontispicios garavatos estria- dos 8 Vease lo que se dixo del sablón en la pag. 52 , los con la alternativa ó sembrado de maderas de varios Hola 1 , y en la 127 , Noca 17. colores y figuras , sea escaqueado, sea con tombos, peo- ' Es la ceniza mas ligera y sin meicla de cierra, i lagonos , exágonos &c. que los Latinos llamaron fAvilla. 9 Pata evitar la frialdad de la baldosa , marmol y l Silijíeorum, mmuciorumque cunemim ¡nltr le rtriíi demas piedras en los pavimentos , usan hoy algunas per- disiriiuiicifni. De aquí se confítala quanco se ba dicho sonas de gusto los pavimentos de madera , acaraccando- en las Nocas i 3 , 19 y 20 at Cap. 3 > y 7 al Cap. 4. LIBRO VII, CAPÍTULO V. I79 dos * con hojas crespas y con rolcos. Hacense candeleros que sostienen templitos, sobre cuyos frontispicios se ven nacer de ciertos troncos mu- chos vastagos tiernos con volutas, sobre los qualeshay, sin alguna veri- similitud, varías figurillas sentadas. Brotan asi mismo de los vastagos ciertas fiores, que producen de su centro medias figurillas, ya con cabeza hu- mana, ya de brutos. 25 Estas cosas ni existen , ni existieron, ni menos pueden existir. Sin embargo han prevalecido tanto semejantes novedades , por la estupidez de los censores, que van haciendo desconocer la verdadera belleza de las Artes. En efecto ;cómo puede un junco sostener realmente un techo? ¿Cómo sostendrá un candelero templitos , cornisones y frontispicios? {Cómo tallos tan sutiles y tiernos sostener figuras sentadas? Y finalmente ¿cómo los troncos y vastagos pueden producir flores que se vayan trans- formando en medias figuras? Y los hombres, viendo estos absurdos, no los condenan, antes gustan de ellos, sin ponerse á averiguar si ello puede ser ó no j porque teniendo ya obtuso el conocimiento, envejecido en su estragado gusto, no saben elegir lo que se funda en autoridad y reglas de Decoro 26 No deben aprobarse las pinturas que no sean imitación de lo verdadero •, ni por mucho dibuxo que tengan deben alabarse antes de examinar si son ó no correspondientes á la verdad y razón, sin contra- dicción alguna. Por eso sucedió enTralles, que habiendo Apaturio '* de Alabanda pintado elegantemente una scena en un teatro pequeño ® llama- do por ellos ecelesiasterion, puso en ella en vez de colunas estatuas y centauros sosteniendo el cornisón, cúpulas sobre el techo, elevados fron- tispicios , coronamientos adornados con cabezas de leones ; todo Jo qual significa vertientes de aguas de los texados. Sobre este primer cuerpo de scena puso aun otro con nuevas cúpulas , pronáos , medios-frontispicios, y quantos miembros lleva toda la techumbre. 2 No consta qué quiere significar Vitruvio por las palabras: pro fas[¡¿¡u (panuarar) harpagiueruit íiriaii, tm íriipisfoUii it roluríj-, pero de todo el contexto puede dcdiiciise , que hírpagmemit ¡nitii indican las ridiculas formas de fiontispicios que algunos Pintores caprichosos hadan i los edificios que representaban en sus pinturas. Ni este ignorante abuso quedó solo entre los Pintores, sino que aun trascendió á vatios Architectos, como ve- mos en muchos sepulcros antiguos , lucillos, y urnas ci- nerarias; por exemplo,las de Sanii Bártoli pag. y 96. 3 Tódas estas monstruosidades y otras muchas nos han quedado de los antiguos , descubiertas en Hcrcola- no y Pompeya , y en ditetenies sepulcros : pero á todas exceden las de las Termas de Tito , grabadas y publi- cadas en Roma el ano de 17S;. Los Pintores y ador- nistas modernos, muy lejos de corregir semejantes im- propiedades , las propagan prodigiosamente por mil mo- dos , tanto , que es abundantísima la cosecha de Apa- lutios. Para conseguir la aprobación del vulgo , basta producir cosa nueva , ó por nuevo camino; sin parar- se en la inverosimilitud é ímptopiedad : de manera que en agregar semejantes desconciertos nos diferenciamos poco de los Chinos. TI inmortal Rafael , que bebió to- do su dibuxo en la clara fuente de los antiguos , imitó 2-7 mas que ningún otro estos ornatos , acreditándolos con su autotidad y elegante dibuxo ; sin que hubiese un Licinio que los reptobase. ¿Y qué monstruos no ha producido en este particular la escuela Alemana i ¿Tn qué santiscarios no ha dado el célebre Klauberl 4 Los Atenienses celebraban por tiempo de quarro días ciertos juegos públicos llamados apaiurios , ap^rurix iMr 4 , y en Griego i-aieí» , í saber , penas ¿el tngait, por el que usó Mclanco para matar é Xanto , Capitán ó Rey de los Beotos. Pudo caber este nombre á nuestro Apaturio por lo inverosimil y falso de sus pinturas. He- ródoto , Escrabon , Pausánias , Frontino , Polieno , Sui- das y otros hacen mención de lo dicho. 5 Luego es evidente que los antiguos , ó sea anti- t^uisimos , tuvieron sus teatros sin scena de estructura; SI solo pintada en tablas ó telas , según indiqué en la Nota 7 al Proemio dcl presente Libro , y en otros lu- gares. El presente teatro de Tralles ciertamente era de estructura , y pintada la scena trágica por Apaturio : de lo qual se puede argüir lo que dize pag, 223 , Nota 1 1, de que en' un mismo teatro podrían representarse las tres especies de drama solo con pintar la scena , puesto que hay apariencia que no las hubo de estructura basta los tiempos posteriores. l8o ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO 27 Habiendo el aspecto de esta scena lisonjeado la vista de todos por la varia multitud de objetos * > y estando para aplaudirla, salió diciendo el Matemático Licinio , «que los Alabandeses eran reputados por bastante »» agudos en lo civil, y solo por un pequeño vicio de impropiedad eran íí notados de poco advertidos ■, pues las estatuas de sus gimnasios estaban »»en acto de litigio y defensa de pleytos; y las del foro por el contrario, 5’ están con sus discos en las manos , y en acto de correr y de jugar a «la pelota. Esta incongruencia de figuras en orden á los parages que «ocupan ha redundado en público descrédito de Alabanda. Ahora pues, «tengamos cuenta nosotros en que esta scena de Apaturio no nos haga »» también Alabandeses , ó Abderitas *. Porque j quién de vosotros pone « sobre el texado de su casa otras casas , otras colunas , otros frontispicios? « Estas son cosas que van sobre la contiguación , no sobre las texas. Si «aprobamos, pues, en pintura cosas que se oponen á la recta razón, au- »»mentarémos el numero de tales ciudades tachadas de necias por estas « impropiedades mismas. « 28 Apaturio, que á todo esto no pudo responder palabra, quitó su scena , y ajustandola á las reglas de la verdad , quedó corregida y apro- bada. i O si los Dioses inmortales resucitasen á Licinio , que corrigiese este fanatismo , y este disparatado linage de pinturas en los enlucidos ! Pero no será fuera de proposito manifestar la causa por qué la falsedad pre- valezca á la razón. zp El aplauso que los antiguos solicitaban en sus obras á fuerza de habilidad, se busca ahora por los colores y su viveza; de forma, que el mérito que las obras tenian por la destreza del artífice, se ha de con- seguir ahora á costa del dueño. «Quién de los antiguos no gastó el ber- mellón ® tan parcamente como una medicina? Ahora vemos á cada paso cubiertas con él las paredes. Empleanse también ahora la crisócola ® , la ■ purpura, el ultramar ■, porque estos colores aunque se pongan sin arte, es- 6 Traduzco asi U frase frpfter tsftritanai , que ex- pliqué en la Nota 20 , pag. 66. Podrá verse l’liiiio 5}, II. que , como Virgilio y Esiacío , lo entiende por el nielado de relieve en vasos , bandejas , y demás piezas de aparador. 7 Del juego del disco ó herrón tratan i la larga los Antiquarios , singularmente Gerónimo Mercurial. Este juego estaba en el gimnasio , y se dice que nadie pudo arrojar el herrón o disco mas allá de )o codos, 6 sea 75 pies. Consistia en arrojar el disco, que era una ro- daja de hierro ó madera sólida , hasta cierta linea ó hito establecido á distancia competente , y el que mas se le acercaba , ganaba la apuesta ; ó bien el que le arrojaba mas lejos. En Roma se usa actualmente , y arrojan el disco arrollando en su circunferencia un cordel de cá- ñamo , que cogido por un cabo y despidiendo el disco, se desarrolla á imitación del trompo , y rueda por el suelo mientras le dura la fuerza , si no se lo impide al- gún tropiezo, ó toma dilección obliqua. • No comprendo por qué razón incluyó Licinio á los Abderitas, quando solo trataba de Alabanda, patria de Apaturio. De las cartas de los Abderitas á Hipócra- tes sobre la imaginaria demencia de su paisano Demó- crlio , no dexa de colegirse algo contra el juicio y dis- creción de los Abderitas , acaso mas rudos que los Ala- bandeses. 8 Es el natural , que cambien se llama mrnú. Los Latinos le llamaban mimam ; los Griegos cúinaáari y tnUtoit , como también Vitruvio en el Cap. 3 del Lib. IX. En tiempo de Vitruvio ya no gastaban los Ro- manos otro minio que el de España ; y era el de las minas de Almadén , que actualmente subsisten. Justino 44 , 3 , dice que le había en Galicia ; Estrabon en Tur- detania , ó sea Algarbe ; Floro en Asturias. Todo el Cap. 7 del Lib. 3 3 de Plinio conduce mucho para la in- teligencia de Vitruvio sobre los colores , singularmente en ios Cap. 8 y 9. 9 Entiendo que es el bol ó bolo-Armenico que usan comunmente los Doradores , el qua! , según Plinio 35, 5 , venia de Armenia hecho pelotillas. Había otra es- pecie de crisócola que servia para soldar el oro. Acaso esta es el acincar ó borrax que hoy se usa para soldar 10 Llamábase rambien Jrmenium , porque venia de Armenia como la crisócola ó bolo-Armenico. Tratan de él Dloscórides , Plinio , Galeno y otros antiguos. LIBRO Vil, CAPÍTULO VI Y VII. l8l están llenos de resplandor y belleza : y por ser de mucho coste , son exceptuados , y á cargo del dueño de la fabrica, no al del artífice. 30 He dado con bastante individualidad quantas advertencias he po- dido para que no se cometan errores en los enlucidos : trataré ahora de los preparativos , según nic irán viniendo a la memoria. Y por quanco de la cal ya se trató al principio ” , falta que hablemos ahora del marmol. CAPÍTULO VI. De la preparación del marmol para enlucidos. 31 El marmol no es en todas partes de una calidad misma, pues hay algunas donde las glebas sacan el grano resplandeciente como sal, las quales molidas y reducidas á polvo , son de mucha utilidad para los en- lucidos y cornisas. Donde no hubiere abundancia de este marmol se maciiacarán en mortero de hierro las rajas ó fragmentos que saca el escoplo de los marmolistas al trabajarle * , y se pasará por cedazo. Las cerneduras se separan en tres clases : la de grano mas vivo se guardara, como arriba se dixo , para el arenado , ó primera capa , mezclado en mortero común: luego la siguiente; y la mas fina para la tercera *. Des- pués de dadas estas tres capas , y pulidas con el mas diligente manejo, se hará la elección de los colores que por su belleza hagan el mejor efecto. Su preparación y diferencia será como se sigue. CAPÍTULO VII. De los colores minerales. 3 2 Ivos colores unos son minerales , y se extraen de la tierra donde se crian ; y otros se componen de varias cosas preparándolas, mezclándolas , y atemperándolas , á fin de que empleados hagan el mis- mo efecto. Tratarémos primeramente de los minerales, uno de los qua- les es el que en Griego se llama ochra '. Hállase en muchas partes , y aun en Italia; pero delAttico, que era el mejor, carecemos ahora: por- que quando en Aténas se beneficiaron las minas de placa , abrieron los mineros en la tierra vanas galerías para extraer el metal ; y quando en- contraban alguna vena de ocre, la seguian como las de plata. Asi los añ- il Esto es, al principio de este Libro; pero ha- de lejos para rales obras, hiendo dividido la obra de Vitruvío en Capítulos, vino 2 Indiqué ya en la Nota i 5 , Cap. 5 , la composi- i caer en el segundo. Gaiianl creyó que Vitruvio hace clon de estos tres estucos , cuya narratis-a tomé de aquí, aqui relación á !a cal para edidear , no advirtiendo que Itata de la de los enlucidos. 1 Orre le llamamos los Españoles, con retención del nombre Griego. Los Latinos le llamaron sil. De este 1 Endende los Escultores que trabajan estatuas, color, y los restantes que nombra Viuuvío datan I'ü- adornos , relieves , y demás piezas de marmol , traído rúo , Discórides , Gciio y otros. 102 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO antiguos tuvieron gran copia de muy buen ocre para los enlucidos de sus paredes. 3 3 El almagre se saca con abundancia en muchas parces, pero ven- tajoso en pocas, como son en el Ponto, en Sinope, en Egipto, en Es- paña en las islas Baleares , y en la de Lemnos , de cuyos productos hizo gracia á los Atenienses el Senado y pueblo Romano. » 34 El paretonio se llama asi por el lugar de donde se saca *. 3 5 El melino también tomó este nombre por sacarse en Meló, una ® de las islas Cicladas 3 ó La tierra verde nace en varias partes; la de Esmirna es la mejor. Los Griegos la llaman theodotion por llamarse Theodoto el dueño de la * heredad donde se halló la primera vez 37 El oropimente, que los Griegos llaman arsénicon , se saca en el ^ Ponto 3 8 La sandaraca * se halla también en muchos parages j pero la mina mejor en el Ponto junto al rio Hipan. En otras partes , como son los confines de Magnesia y Efeso , hay minas de que se extrae ya preparada, y sin necesitar molerla ni cernerla, por salir tan fina como si ya lo estuviera. CAPÍTULO VIII. Del bermellón. * 35? !Explicarémos ahora las calidades del bermellón ’. Hallóse la primera vez , según dicen , en los campos de Efeso que llaman Ciibianos. Su preparación y circunstancias son maravillosas. Sacan una gleba , que antes de ser bermellón con las preparaciones, se llama anthrax, cuya vena es de un color algo mas roxo que el hierro, y tiene á todo su rededor un polvo colorado. Quando se saca la gleba , de todas las partes que la cortó la herramienta, destila cantidad de gotas de azogue, que recogen luego los mineros. Conducidas las glebas al laboratorio , por estar húmc' das, las meten en un horno para que se enxuguen , y una niebla que saca de ellas el calor, se sienta sobre el suelo del horno, y se halla ser azogue. Sacadas las glebas , como la gota del azogue es menuda , y no puede cogerse, barren el horno, y meten las barreduras en un vaso con agua, 2 Paretonio era una ciudad de Africa ó Egipto (por llama íhia rniilis es porque su blanco tiraba algo í verde, otro nombre llamada Ammonia ) de que hace mención s Algunos le llaman jalde. Hay tres especies de ar- el mismo Vitruvio Lib. VIII , Cap. 3 , Hircio , Plinio, sérico , uno colorado , otro amarillo , y otro blanco. Amiano , Orosio y otros. El color paretonio , que to- 6 Algunos dicen que la sandaraca es el arsénico rúas mó este nombre de dicha ciudad donde se sacaba, era subido, o sea colorado. Hay sandaraca artihcial, be- blanco mineral , según el mismo Plinio 55 , 6. cha de albayalde quemado; y es mejor que la mineral, 3 Era también 'blanco mineral, como dice Plinio en como dice Vitruvio en el Cap. 12 , llamada común- dicho Libro , Cap. 7, Hace mención del melino Elia- mente genuli ; aunque algunos la llaman ¡tnitx. Esta LIBRO VII, CAPÍTULO IX. 183 a"ua, donde se mezclan y juntan en uno las gotas del azogúe- lo Si en un vaso entran quatro sextarios ® de azogue , pesará cien libras: y si después de mezclado se le pone encima dentro del vaso una piedra de cien libras, fluctúa, y no puede con su peso comprimir, es- trujar , ni deshacer el azogue. Pero si quitada la piedra de cien libras se mete un escrúpulo de oro, no fluctuará, antes se irá derechamente abaxo. Por tanto, no se debe negar que la gravedad de los cuerpos no proviene de la cantidad , sino de la esencia de su materia. 41 El azogue es provechoso para muchas cosas; porque ni la plata, ni el bronce pueden sin él dorarse perfectamente. Los brocados de oro, que ya no se llevan por ser viejos, se ponen al fuego en crisoles de barro hasta que se quemen : echanse después las cenizas en agua con por- ción de azogue, y éste atrae y une á sí todas las partículas del oro. Decántase después el agua, pásase el material al filero, y exprimido con las manos, el azogue, como cuerpo líquido, sale por la textura, quedan- do el oro dentro del paño , hecho masa con la fuerza de la expresión. CAPÍTULO IX. T>e la laboraáon del bermellón, 42 "V uelvo ahora al modo de laborar el bermellón. Secas que esten las referidas glebas, se machacan en morteros de hierro, y lavando los polvos y secándolos repetidas veces, se hace que salga el color. Sepa- radas estas cosas ‘ , pierde el bermellón la natural rigidez que le causaba el azogue , y se vuelve tierno y suave. Empleado este color en los en- lucidos de las viviendas , permanece sin menoscabo ; pero en parages abier- tos , como peristilos , exédras * y otros semejantes , adonde pueden pe- netrar los reflexos y rayos de sol y luna, tocado de ellos, se vicia, pierde su viveza, y se vuelve negro. Asi, habiendo el Escribano Faberio , entre otros muchos , querido enlucir con elegancia su casa en el Aventino, em- pleó el bermellón en las paredes del peristilo ; pero á un mes de execu- tado, se transformó en un color feo y desigual, de manera que tuvo que hacerlo de nuevo con otros colores 45 Pero si otro mas experto quisiere que el bermellón retenga su color en el enlucido , quando la pared estuviere ya pintada y enxuta se la dará con brocha un baño de cera Púnica ® derretida al fuego con un po- 2 StxttrU era entre los Romanos una medida de * Acaso es este Faberio ei que nombra Cicerón Ái el Proemio deí Lib. IX , Num. IX. Parece deducirse de 3 Ceh Púnica es la cera ya blanqueada al sol y se- Vitruvio , que un sextario de azogue pesaba 23 libras, reno, como es notorio. La dieron este nombre , porque ó 300 on2as. Algo menos de peso le dan los modernos, los Púnicos d sea Africanos fueron habilisimos en sit y la diferencia puede estar en la de las onzas. blanqueo : y es regular comerciasen con este género. Plinio 2S , 14 , reSere su manuñccura. Vease también t El color , el azogue , y la tierra. Dioscóritó. Esta era la cera que se gastaba para la pin- 2 Vease la Kota 5 , pag. 151. tura encausuca. 184 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO poco de aceyte. Luego poniendo fuego en un braserillo de hierro , se irá llevando con descreza cerca de la cera , obligándola á sudar é igua- ^ larse. Finalmente se estregará con una candela ** j y con pedazos de trapo limpio , como se hace con las estatuas de marmol desnudas. Esta opera- ción en Griego se llama cajsis. De este modo la mano de cera Púnica no dexará que' los reflexos de la luna, ni los rayos del sol chupen el color de las paredes pintadas. 44 Las oficinas del bermellón que antes estaban en las minas de Efeso, ahora se han trasladado á Roma, por haberse hallado venas del mismo en España j de donde se traen las glebas , y se trabaja aqui por los asentis- * tas. Estas oficinas están entre el Templo de Flora y el de Quirino K Suele adulterarse el bermellón mezclándole cal ; y para probar si lo está , se obrará asi : tómese una plancha de hierro con un poco de bermellón en- cima , y pongase al fuego hasta que la plancha se haga asqua : quando el color de encendido se mudare en obscuro, reárese la plancha de la lum- bre j y si después de frío recobrare su color natural, denotará ser puroj pero si quedare negro, indica estar adulterado. Esto es quanto me ocur- rió decir del bermellón. 45 La crisócola se trae de Macedonia, y se saca de junto á las mi- * ñas de bronce *. El minio y el índico sus mismos nombres indican los países donde ’ se crian CAPÍTULO X. De los colores artijkmles. "V amos á tratar ahora de los colores que se componen de varios simples , cuya manipulación los produce. Primeramente hablaré del negro (cuyo uso es indispensable en las obras) para que no se ignore su manu- factura. Construyase un quartito semejante á un lacónico ‘ , y se enlucirá con estuco fino y exactamente bruñido. Delante de él se hace un hornillo. LIBRO VII, CAPÍTULO XI. 185 y en éste un canon con boca á dicho lacónico^ y la del hornillo se tapa cuidadosamente para que no se exhale la llama. Mecese resina en el iior- nillo , y el mismo fuego que la consume impele el hollín por el cañón al lacónico, en cuyas paredes y cúpula se pega. Recógese de allí, y parte le emplean los libreros para su tinta, amasándole con gomaj y lo restante los enlucidores en las paredes, mezclándole con cola *. 47 No hallándose á la mano todas estas cosas, para que la obra no se detenga , se suplirá la necesidad en esta forma : quemense sarmientos, ó rajas de tea : hechos asqua, se apagan; y su carbón se muele en mor- tero junto con cola, y saldrá un negro no despreciable para los estuca- dores. También hacen color negro de humo muy suave para enlucidos las heces del vino después de enxutas tostadas en el horno , y molidas con cola ; y quanto de mejor vino fueren , no solo se podrá imitar dicho negro, sino también el índico. CAPITULO XI. "Del and ^ y dd ocre quemado. 48 La composición del azul ‘ se halló la primera vez en Alexan- dria. Después Vestorio la traxó á Pozzuolo. Sus circunstancias y las de su hallazgo son maravillosas. Muelese arena con flor de nitro, tan sutilmente como la harina, y mezclándola con limaduras gruesas de metal de Chipre, se le ecliará agua para amasarlo : después se formarán con las palmas de las manos muchas pelotillas , y se pondrán á secar. Después de secas se meterán en un horno dentro de un crisol de barro. Asi , inflamándose juntos el metal y la arena , dándose y recibiendo mutuos vapores , se transmutan de sus propias sustancias , y confeccionadas por el fuego sus paruculas , toman el color azul. 4P El ocre quemado, bascante útil en los enlucidos, se prepara asi. Metese en el fuego un terrón de buen ocre, y se dexa hasta que se en- cienda : apagúese después en vinagre , y viene á mudarse en color de purpura *. CA- 2 Si este negro era para ¡os requadros que dixo Vi* tnjvio hacia el hn del Kum, 20 , como parece cierto, DO se comprende cómo ios hacían tan lustrosos con s y que la halxa también cenicienta. 4 Se ignora á qué planta corresponde el los amieuos . sin embargo de oue le describ de ciados , hacen el mismo color verde de! bol , propor- cionando las tintas. Vease Plinio 3} , 5. ’ El texto dice : hm auttm infcttht áfelUmui ; con que parece significar que todos estos colores no tenían mas cuerpo que la greda que tinturaban. á De esta greda Selinusia trata Plinio 55, é y iS, y dice que era blanca como la teche. Parece que venia de Seíintij en Sicilia. 7 Vease Plinio en dicho lugar. 8 Los códices .MSS. y e! Suipiciano leen aqui: yirrit- íjiíf , quíi Gtaiti insalim aptIUnr , iaficienref &c. Jocun- do depravó el pasage , y ¡c hizo incomprensible ; pues ignorando que la yerba que llamamos glturo , ó pastel, se llamaba en Latin thrum , y en Griego isatis , creyó se trataba aqui del vidrio propiamente tal , y en vez de corregir la voz depravada insalim en isatit , substituyó Dioscó- i88 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO FOLIÓN. LIBRO OCTAVO. PROEMIO. T . . I -U- hales Mílesio , uno de los siete sabios , dixo que el agua es el principio de todas las cosas. Heráclico dixo que el fuego. Los sacerdotes Magos , que el agua y fuego. El Filósofo Eurípides , discípulo de Anaxa- goras , á quien los Atenienses llamaron scénico , dixo que el ayre y la tierra i la qual fecundada con las lluvias , produxo el género humano^ y las especies de animales que la habitan : que quando los nacidos de la tierra con el tiempo se disuelven, vuelven á ser tierra : y que los que nacen del ayre vuelven á su esfera , sin padecer destrucción sí solo mudada forma, quedan lo que antes eran. Pero Picágoras, Empedocles, Epicarmo, y otros Físicos y Filósofos establecieron quatro principios , que son ayre , fuego, agua, y tierra j y que su mixtión, con natural artificio de especies, com- pone sus calidades *. II A la verdad bien advertimos que las cosas que nacen , no solo son procreadas de dichos principios , sino que aun ninguna se nutre , crece, ni conserva sin su influxo : porque los cuerpos animados no pueden tener vida sin que el ayre los penetre , que entrando y saliendo en ellos , les dé la respiración continua. Lo mismo sucede del fuego; pues no teniendo los cuerpos el debido grado de calor, carecen de espíritu vital, de la ro- bus- LIBRO VIII, PROEMIO. 189 bustez necesaria, y no podrá la comida actuarse debidamente. Asimismo, si los cuerpos no se nutren con las producciones de la tierra, no subsis- tirán , careciendo de este principio. Finalmente, faltando á los animales el beneficio del agua, exangües y secos, necesariamente vendrían a perecer. III Por tanto , pues, la providencia divina no hizo caras ni difíciles las cosas necesarias al hombre, como hizo con las margaritas, oro, plata, y otras cosas de que no necesita el cuerpo ni la naturaleza; antes derramó con abundancia en todas partes aquellas sin las quales no puede vivir el hombre. Asi que sí acaso faltase al cuerpo parte de la respiración, la su- ple el ayre destinado para ello. El sol y el fuego, criados para el fomento natural , hacen mas segura la vida. Los frutos de la tierra , prestando sus opimas abundancias , alimentan y nutren los animales con un pasco continuo , sin necesitar de otros inútiles manjares '. Y en fin el agua, no solo es nuestra bebida , sino que nos ofrece otras mil utilidades con sus usos, siempre agradables por gratuita. Por esto los Sacerdotes Egipcios demuestran que todas las cosas provienen del agua ; pues quando cubren la tinaja que religiosamente llevan al Templo, postrados en tierra, y elevadas al cielo las manos, dan gracias á la bondad divina por este ha- llazgo *. IV Siendo, pues, sentencia de Físicos, de Filósofos, y de Sacerdotes, que todas las cosas se componen del agua, juzgué que habiendo dado en los siete Libros antecedentes las reglas para los edificios, convenia dar en este las de hallar el agua, sus calidades buenas ó malas según las de los países, el modo de conducirla, y finalmente el de conocer su bondad; siendo como es tan necesaria para la vida, usos y recreos. CAPÍTULO PRIMERO. Del modo de hallar el agua. I Será fácil de conseguir el agua si los manantiales están sobre la tierra, y en actual corriente; pero no estándolo, se buscarán sus vene- ros abriendo cavas, y recogiéndolos en uno. Para hallarlos se obrara asi: antes que nazca el sol se pone uno tendido en tierra boca abaxo en el parage donde se ha de buscar, y apoyando fixa la barba en el suelo, obsérvese á la larga todo el distrito: estando asi la barba no se esparcirá la I Por las palabras sttftrfacuis iesidettúmiiits quiere 2 De esta ceremonia qoe hacian los Sacerdotes Egip- significat que son superfluas las carnes y pescados , con cios parece hablar Apuleyo en su A¡rui di oro, lii. 1 1. toda la prolusión de manjares que inventó la gula s y Semejante i esta es en parte ¡a ceremonia que Filós- ^berían contentarse los hombres con los frutos de la trato cuenta en boca de Apolooio de Tiana,Lib. Pitagórica ; y Séneca , aunque Estoyco , inculca i ca- £1 parágrafo siguiente hace en todos los textos im- da paso io mismo , como por exeinplo , en las episto- presos el ptinápio del Cap. i , sin embargo de que él last, 18, 20, 25, 27 &c. He traducido dicha frase mismo denota pertenecer al Proemio. Asi, mediante no s^D se ve en el texto; pero creo podria también po- seguirse inconveniente alguno en restituirle al Proemio, laerse, lin itxir qui iesetr di dpitiea. Pertault lo Ínter- lo he exeoitado con empezar ei Capítulo por las pala- preta infelizmeine. tras : durtm facillm &í. £BB 190 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO la vista mas arriba de lo necesario , y se contendrá horizontalmence en aquella altura. Si se vieren salir de la tierra exhalaciones encrespadas j y subirse por el ayre, cávese allí; pues esto jamas acontece en parages áridos. 2 Deberán también los que buscan agua observar las calidades del terreno , pues los hay en que suele nacer. En la greda es el agua delgada y ligera; pero pobre de vena, y no muy sabrosa. En el sablón sueleo ‘ será cambien delgada ; y estando en sitios hondos , cenosa y desagradable. En terreno negro solo se hallan algunos sudores y gotas menudas , recogidas de las lluvias del invierno en algún parage sólido; pero son sabrosísimas. Entre la guija son las venas medianas é inconstan- tes ; bien que su agua es muy suave. En el sablón macho, en la arena, y en el carbúnculo * son los manantiales mas seguros y permanentes, y el agua sabrosa. En la piedra roxa * se hallan abundantes y buenas, si no se pierden y escurren por vetas y poros. A la raíz de los montes , y en peñascales se hallan mas abundantes y fluyentes, siendo también mas frias y saludables. Las que están en prados y llanuras son salobres, pesa- das, calientes, y poco suaves; á no ser que baxando subterráneas desde los montes , manen en los llanos : pues siendo asi , y escando á la som- bra de algunos arboles , son tan suaves como en el monte. 3 Los indicios de haber agua en el terreno, ademas del que dimos arriba serán los siguientes: si el sitio cria junco menudo ■* , sauce sil- vestre, chopos, saucegatillo , canas, hiedra, y otras cosas de esta clase, que nunca nacen, ni se mantienen sin humedad. Todas estas plantas sue- len también nacer en los atolladeros, que por estar mas baxos que los campos del contorno, reciben las aguas llovedizas en invierno, y siendo anchos, suelen conservarla mucho tiempo. De estas señales no hay que fiarse; y busquese el agua, no en dichos pantanos, sino en parages y terrenos donde las referidas plantas nazcan espontáneamente , y sin sembrarlas. 4 Donde no hubiere señal alguna de las referidas, se practicarán estos experimentos : hagase una excava ú hoya ancha tres pies , y honda no menos de cinco , y coloqúese en ella al ponerse el sol una cuenca de cobre ó de plomo; ó bien una almofía sí estuviere mas á mano, vuelta boca abaxo, y untado su cóncavo con aceyts. Cúbrase después la boca de la hoya con cañas ó ramas , y tierra por encima. Descubierta al dia siguiente , si en la cuenca se hallaren algunas gotas y sudores , hay agua en aquel sitio. Así mismo , poniendo en dicha hoya una vasija de greda sin cocer , cubierta del modo referido , si hubiere agua en el parage, se 1 Expuse mis dudas sobre el lalihn eii U Noca i, pag. }2. Para contirmacion de quanio dice Vicruvio de Jas aguas en este Libro, se debe leer el 31 de Plinio, Cap. z , 5 y 6. También se halla mucho , ó casi todo eii reotcasio , Eslrabon, Seneca, Diodoro Siculo, Dionis. Halicarnas. , Ateneo , San Isidoro , Casiodoro &:c , y * Esta era sin duda la segunda de las dos especies de carbúnculo que dixe en la Nota z , pag. 34. 2 De la piedra roxa se traca en el Cap, 7 del Lib. II. y alli en mi Nota 2 , pag. 40. 3 £s el de salir exlialaciones de la tierra , observa- das poniendo la barba en el suelo sobre iirme , eotno dice en el Num. 1. 4 Acaso quiere significar el junquillo angular lla- mado juncias el qual nunca Elta en los parages hú- medos. En quanco á los juncos ordinarios , es mas falaz el gordo que el menudo , para indicio de agua. L1J3RO VIH, CAPÍTULO I. ipi se hallara la vasija calada de humedad , y aun disuelea. También , si poniendo un vellón de lana en el hoyo dicho , al dia siguiente se ex- prinalere agua de él, será indicio de haber alli mucha. Del modo mismo, encerrando en aquel sino un candil aderezado , lleno de aceyte , y en- cendido, si al siguiente dia se halla con parte del aceyte y pavilo, como también todo el candil húmedo, es señal que alli hay agua: porque todo calor atrae á sí las humedades. Finalmente, si en aquel hoyo se hace lumbre , y al calentarse y tostarse la tierra exhala vapores nebulosos , tendrá agua el sitio. 5 Hechas estas pruebas , ó halladas las arriba dichas señales , se ha de abrir alli un pozo , y encontrando el manantial , se cavarán otros muchos al contorno , encaminando sus minas á un receptáculo común. 6 Los manantiales deben principalmente buscarse en sitios montuosos é inclinados al septentrión j porque en ellos se hallan aguas mas suaves, mas saludables, y mas copiosas, á causa de estar libres déla carrera del sol , y cubiertos de bosques , y por los montes mismos que Ies hacen som- bra, impidiendo que los rayos solares lleguen á tierra directamente, y la chupen sus humores. Asi mismo, porque las quebradas entre montes reciben toda el agua de las lluvias j y con la espesura de las selvas se con- servan alli mucho tiempo las nieves á la sombra de arboles y de los montes mismos ; las quales derretidas después , se cuelan por las venas de la tierra hasta llegar á la raiz de los montes, de donde surten dichos manantiales. 7 Al contrario, en las llanuras no puede haber esta abundancia; y si la hubiere , no será saludable , por causa de que el veemente ímpetu del sol, no siendo impedido por sombra alguna, chupa con su calor los humores del distrito ; y si hay alli aguas descubiertas , tomando de ellas la parte mas sutil y ligera que es la saludable , la disipa por el ayre , y dexa en estas fuentes solamente las partes crasas , duras y desabridas. CAPÍTULO 11. Tid agua llovediza. 8 Por esto el agua recogida de las lluvias es mas saludable, siendo la parte mas ligera y sutil de las fuentes, exhalada al ayre, donde agitada y colada por los vientos , se desata en lluvias sobre la tierra. Ni en los llanos llueve tan á menudo como en los montes, ó junto á ellos; por- que los humores que al nacer el sol salen de la tierra, al irse levantando, qualquiera que sea la dirección que tomen , se van haciendo lugar en el ayre que impelen : éste , con sus ráfagas y olas , los sigue , llenando el lugar que desocupan ; y con este movimiento impele los referidos hu- mores á qualquiera parte que vayan; con lo qual hace conmover los so- 192 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO soplos , ímpetus y ráfagas de viento Estos ímpetus y soplos sacan por donde pasan los vapores conglobados de fuentes, ríos, lagos y mares luego que los toca el calor del sol; y asi se forman arriba las nubes. Sentadas estas y sostenidas en la ola del ayre , quando llegan á los montes, choca con ellos su preñez y gravedad a la violencia del viento, y se resuelven y desatan los humores , esparcidos en lluvias sobre la tierra. p Que de la tierra nazcan los vapores , nieblas y humedades parece ser la causa, porque aquella encierra ardentísimos calores, inmensos ay- res, y rigurosos frios, con grandísima copia de agua. Asi, quando por la noche se enfria , salen las olas de viento de sus entrañas ; y de los si- tios húmedos se van conglobando nubes en el ayre : y quando al salir el sol hiere con sus rayos el orbe de la tierra , entonces el ayre con el calor del sol chupa de ella las humedades y el rocío. 10 En los baños tenemos el exemplo: ninguna bóveda de caldario ’ tiene fuentes encima : con todo eso , calentado su cíelo al ardor del fuego del hornillo , arrebata el agua de los pavimentos , se la sube consigo á la curvatura, y alli la sostiene. Como el calor siempre impele arriba, al principio por ser menudas las gotas las detiene ; pero luego que van creciendo, no pudiendo sostenerlas, caen sobre las cabezas de los que se bañan. Asi también el ayre externo, al recibir el calor del sol, chupa y lleva consigo los humores de todas partes , y los congloba en nubes; pues la tierra tocada del calor , los despide , como el cuerpo humano despide sudores. 1 1 Todo lo confirman los vientos mismos : pues los que vienen de partes frías , como son el septentrional y aquilón , corren enxutos y su- tiles á causa de la sequedad ; pero el austro y demas que soplan por la parte del curso del sol son húmedos en extremo , y siempre traen llu- vias ; porque viniendo de regiones ardientes, y chupando las humedades de la tierra , las van derramando hacia las partes septentrionales. 1 2 De que esto ultimo sea asi servirán de prueba los orígenes de mu- chos y muy grandes rios, que los mapas y acordemente los escritores de- muestran estar al septentrión. Primeramente en la India el Ganges y el Indo nacen en el Cáucaso. En Siria el Tigris y Eufrates. En Asia y Ponto el Bo- rístenes , Hipan , y Tánais. En Coicos el Fasis. En la Galia el Ródano. En la Belgia el Rin. A la parte de aqui de los Alpes el Timavo y Po. En Italia el Tiber. En Maurusia, que los nuestros llaman Mauritania , del monte Atlante 1 Esta misma doctrina se lee en e! Num. 47 , pag. 2; . tratando de las auras matutinas, 2 El baño de agua caliente se llamaba, igualmente que la estufa , caldario , íAliariiím , y este es el que aqui nombra , según indiqué en la Nota ; , pag. t:8 , y en la 1 1 , pag. 130. Para verificar lo que aqui dice Vi- truvio , que la bóveda del caldario , una vez callente con e! fuego del hornillo , atraia el agua de los pavi- mentos , y caia encima de los que se bañaban , es pre- ciso decir que la llama dcl hornillo estaba, no solo de- baxo dcl lacónico ó sudadero , sino que también se ex- tendía i U estancia de baño caliente , esto es , que el pa- vimento de esta estaba todo , ó en parte encima la bóve- da del hornillo , y de él lomaba calor , ademas del que traía el agua de la caldera , llamada también iiil 4 - ne el Lesbio , y añade otro llamado Duke como propio también de Lesbos : ’xfíxof rS m ytCru dice , en cu- yas palabras no sospechó error Vulceyo en su versión de Elianoipero acaso por !eií».-,prep»ii, debe leerse prarrípí». DDD IpS ARCHÍTECTURA DE M. VITRITV'IO férula el láser * •, sino que en todos los parages y regiones de la tierra serian las cosas de una propiedad misma. 16 La causa de esta diferencia en unos y otros lugares es la inclina- ción del cielo, y los rayos del sol, el qual corriendo en unos mas cerca, y en otros mas lejos , engendra tales xugos en la tierra , cuyas calidades se observan en las cosas referidas, como también en los ganados y bestias. Y no sucederian estas cosas tan diversas , si no fuese el influxo del sol quien dispone las condiciones de los terrenos en las regiones. 27 En efecto tiene Beocia los rios Cefiso y Melas, Lucania el Gratis, Troya el Xanto, y en los territorios de Clazomene, Eritrea y Laodicea hay fuentes y rios, adonde se llevan á beber cada dia las ovejas durante las estaciones del año en que se preparan para concebir su preñado, con lo qual, aunque sean blancas, sacan las crias en unos parages pardas, en otros obscuras , y en otros corvinas j y es la causa , que entrando en los cuerpos la virtud de aquellas aguas , engendra en ellos las propiedades que toma de cada pais. Y asi se dice , que por quanto en los campos de Troya junto al rio nace rucio el ganado mayor, y pardo el menor, le dieron los Ilienses el nombre de Xanto. 28 Hallanse también especies de aguas mortíferas, que corriendo por tierras inficionadas de malos sucos , contraen el veneno , como era la fuente que dicen hubo enTerracina, llamada de Neptuno , la qual quitaba la vida á los que ignorándolo bebían de ella, por lo qual añaden que la cegaron los antiguos : y el lago de Cicros en Tracia, que mata , no solo á los que beben de él, sino también á los que se bañan. En Tesalia mana una fuente de la qual no bebe ningún ganado , ni animal alguno se acerca: junto á ella hay un árbol que hace la flor roxa. En Macedonia en el parage en que fue sepultado Eurípides ’ , á derecha é izquierda del monumento concurren dos arroyos que se juntan en uno: suelen pararse á comer alli los pasageros por la bondad del agua , pero nadie se llega á beber del arroyo que pasa por la parte de allá del sepulcro porque dicen que su agua es mortífera. También la región de Arcadia llamada Nonacris , tiene por los montes aguas frígidísimas que se destilan de las peñas. Danlas el nombre de stygos hydor ® , y no las puede contener vaso alguno de plata, cobre, ó hierro, porque luego los hienden y se escurren j ni se halla cosa que las retenga y conserve sino la uña mular: y * táser es el suco de una planta 7, cerca de Ruspina : añadiendo que en su tiempo, esto es , viviendo Tiberio Emperador , la destruyeron los Romanos. luba el mayor , o sea el docto , que mu- lió 4Ó años antes de la Era Christiana, fue quien cerco 4 Zama con dos muros , según dice aquí Vitruvio. 2 Lo mismo dice Plinio $, 1 , y ií , ¡p. 5 Sobre este Cayo Julio, hijo de un segundo Ma- anisa , vease lo que dixe en la Vida de Víeravio. 4 Vitruvio recibió estas noticias de boca del mismo C. Julio mientras fue su huésped. Plinio las refiere co- mo tomadas de Varron. Acaso Vitruvio ruvo por mejor citar un testigo de visu , dueño y natural del pais, que no i Varron , aun quando este lo escribiera. Sea de ello lo que fijere , yo noto , que Vitruvio especifica mejor que Varron ó Plinio el parage de dichas aguas! pues es- tos se contentan con decir que era en el territorio de Zama; pero Vitruvio añade hasta el parage mismo don- de nacían, que era d campo de Ismuc í 20 millas de EEE 202 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO aun el cuerpo humano en su pequeña parte de terreno tiene muchas es- pecies de humores, á saber la sangre, la leche, el sudor, la orina, las lagrimas , inferiremos que si en tan poca tierra se halla tanta diferencia de xugos , no será maravilla que en tanta magnitud como la de la tierra se hallen innumerables diferencias de humores, por cuyas venas corriendo las aguas, salgan cargadas de ellos á las fuentes: lo qual es el motivo de haber tanta variedad de fuentes con sus particulares propiedades, esto es, la discrepancia de los parages, condiciones de los paises, y desemejantes calidades de los terrenos. 3 y Algunas de estas cosas yo mismo las he visto ; las demas las hallé escritas en libros Griegos, cuyos autores son Teofrasto, Timeo, Posidonio, Hegesias, Heródoto, Arístides, y Metrodoro * , los quales con gran dili- gencia é inmenso estudio demostraron en sus escritos , que las diversas propiedades de los sitios, las particulares virtudes de las aguas, y las calida- des de los climas están asi distribuidas por causa de la inclinación del cielo. Siguiendo pues los pasos de estos, junté en el presente Libro lo que creí bastante sobre la variedad de las aguas , á fin de que con estos precep- tos elijan mas fácilmente los hombres los manantiales de que quieran conducir fuentes á las ciudades y municipios para sus usos, no habiendo por ventura cosa tan necesaria como el agua. A la verdad, todo animal á quien faltare el grano, podrá mantenerse con frutos, carnes, peces, ó con qualquiera de estos u otros comestibles : pero sin agua ni los anima- les , ni ninguna especie de pasto puede nacer , crecer , ni guisarse : por tanto , se deben buscar y elegir con mucho cuidado y diligencia los manantiales saludables á la vida humana. CAPITULO v. "De las pruebas del agua. 3 6 Sus experiencias, pues, y pruebas se harán en esta forma. SI los manantiales estuvieren ya descubiertos y corrientes, antes de emprender su conducción obsérvese cuidadosamente qué constitución y hábito de cuer- í Todos estos siete autores fueron celebres y doctí- simos en ia antigüedad, aunque de tanto como escri- bieron nos ha quedado poco. De Heródoto , natural de Halicarnasso , nos queda la Historia que todos co- nocen. De Teofrasto , discípulo y succesor de Aristó- teles en la escuela de Atenas , solo nos quedan los ca- racteres , un tratado de planus , una historia de las pie- dras, y dos cartas. Juan Bodeo dió en 1Ó44 una exce- lente edición de las obras fisicas de Teofrasto en Grie- go y Latín , con sus doctos comentarios. El Timeo que aquí nombra Vittuvio parece ser el Piugórico , natural de Locrís en el Rcyno de Kapoles . que según Plinio, escribió de Historia , y de ia medicina que se saca de los metales. Posidonio fue Estoyco , y amigo de Pora- peyo Magno. Séneca le ciu i cada paso. Dexó muchos escritos , algunos de ¡os quales permanecen , y ios demas perecieron. Hegesias escribió Pe Re rusttíA. según Var- ron y Columela , ademas de lo que dice aquí Vitruvío. Hubo diferentes Metrodoros Codos escritores. El presente parece ser el natura! de Sceps en ia Frigia ó Troade, que escribió de Geografía , según parece por Plinio y otros. Hubo otro Mecrexioro , maestro de Hipócrates, que escribió del conocimiento , disección y prepara- ción de las yerbas para componer los medicamentos. Todavía se cica un tercer Metrodoro como escritor de Architectura ; pero pues Viiruvio no le cita en el Proe- mio del Lib. Vil entre los demás que escribieron del Arce , me persuado que no le cenia. Y Ari'stídes parece ser el Milesio , que según Plutarco y otros , esciifaió so- bre las cosas de Perúa , Italia y Sicilia. LIBRO VIII , CAPÍTULO V Y VI. 2O3 cuerpo tienen las gentes que habitan al contorno j y si fueren robustas de miembros, de buen colorido, sanas de piernas, y sin lagañas en los ojos, serán aguas excelentes. Si se descubriere fuente nueva , y su agua espar- cida sobre un vaso de metal corintio ' , ó de otro que sea bueno , no dexare mancha, será muy buena. Lo será también, si haciéndola hervir fuertemente en una caldera, y decantándola después de fría, no se ha- llare arena ni limo en el fondo. Asi mismo , si se cocieren presto con ella las legumbres, será señal de buena y saludable. Finalmente , si en la fuente se notare el agua limpia y transparente, y por donde corriere ó tocare no nacieren ovas, juncos, ni otra cosa que empuerque el pa- rage , sino que se mostrare limpia, será indicio de ser delgada y muy saludable CAPÍTULO VI. De las nivelaciones de las aguas. 37 Explicaré ahora el modo de conducirla á las ciudades y habitacio- nes: para cuyo efecto la primera diligencia será la nivelación. Execútase ésta con las dioptras con niveles de agua, ó con el corobatej pero mas exactamente se executa con éste , porque las dioptras y niveles engañan. El corobate es una regla larga hasta veinte pies * : tiene á los extremos sus piernas exactamente iguales , y unidas con ella á ángulos rectos. En- tre la regla y las referidas piernas van unos travesanos unidos á ellas por los cabos , los quales tendrán señaladas líneas perfectamente á plomo , y desde la regla colgará un perpendículo á cada parte, los quales, si colo- cado el instrumento, besan igualmente las líneas descritas, indicarán que está á nivel. 38 Pero si el viento no dexare posar los perpendículos sobre las líneas , entonces se llenará de agua una canalica que tendrá la regla en la parte superior, larga cinco pies, ancha un dedo, honda dedo y medio, y 1 Del metel corintio se habló en la Nota 18, pag. 84. El presente tugar confirma el argumento de dicha üota , y de la 5 al Cap. 5,pag. ii9> 2 Estas pruebas de una fijente nueva , aunque no son infalibles, no hay duda son indicio veemente de ser buena aquella en que concurrieren ; pero creo no bastará una ú otra de ellas ; tino que deben hallarse todas ó las mas. I DuftTis son los niveles con que nivelamos por medio de los radios visuales , guiados por dos agujeritos abiertos en las pínulas de sus extremos , como por exein- pío el de la fig. ; , Lámina LI. De la misma especie es el de la fig. 4 , dirigiendo la vista por la superficie liana de los brazos horizontales de la cruz. Ambos de- ben tenerse pendientes y equilibrados en el ayre para hacer la operación. Los niveles de agua que luego nom- bra Vitruvio, parece son los de ampollas con agua tan usados entre nosotros , v, gr. el de la fig. 5 . cuya ex- plicación va con la Lámina. Toda nivelación hecha por rayo visual es engañosa, y expuesta i error , singularmente las que practican al- gunos por medio de anteojos de larga vista , á fin de hacer menos estaciones. Estas deben ser lo mas cor- tas que se pueda prudcncialmente , en especial si la nivelación fuere muy larga , y tuviere poco declive. La razón de esto es notoria i todos. 2 Esto es , una tabla labrada de dicha longitud , y gruesa á proporción , como seria la superior de la fig. ji de la quat cuelgan los quatro perpendículos. Cerobeíi á Cberoiitcj es voz Griega , compuesta de ibera , que sig- camiaar , ó que anda y camina ; como si dixera , un ni- aunque también hace lo mismo el nivel de agua , sin embargo el corobate no alarga la estación á mas de 2a pies , que son quatro pasos , y por consiguiente se pue- de decir que camina por el terreno. La áescripcion del corobate se hace clara teniendo presente su figura. La figura 6 representa un nivel mas simple que el corobate, y que hará el mismo eteeso. 204 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO y si llega igualmente á los bordes de la canal , se sabra que esta a nivel. Con este corobate, pues, se hará la nivelación, y se sabra el declivio. 35> Quien haya leído los libros de Archimedes acaso dirá que no pue- de haber nivelación segura hecha con agua } siendo este de opinión que el agua nunca para á nivel, sino en esferoyde, cuyo centro es el mismo que el de la tierra *. Pero que el agua esté liana, que esté en esferoyde, es fuerza que los extremos de la canal de la regla la contengan a un nivel mismo } y estando mas baxo de una parce , no llegará en el otro el agua á la orilla : luego es preciso , que de qualquiera modo que esté alli el agua, aunque tenga convexidad en su medio, no por eso perderán su nivel los extremos. La figura del corobate se pondrá al fin del Libro. Si fuere mucha la pendiente, caminara el agua con mas expedición j pero ocurriendo intervalos de quebradas, será fuerza construir calzadas. CAPÍTULO VII. De la conducción de las aguas. 40 J_Je tres maneras se conduce el agua , ó corriendo por canales de estructura, ó con encañados de plomo, ó con arcaduces de barro: las reglas son estas. Si se executa por canales ‘ , bagase su estructura su- mamente sólida, dando al lecho por donde corre no menos de medio pie de caída en cada ciento de viage * , cubriendo el canal con bóveda, para que nunca pueda el sol penetrar al agua. 41 Llegada á la ciudad, construyase la arca de agua y tres re- ceptáculos unidos á ella; ponganse en el arca tres caños á igual distancia, que viertan sus aguas en los receptáculos > y estos tendrán mutua comu- nicación , para que el agua que sobre á los de los lados concurra al del medio. De este saldrán las cañerías para los lagos y fuentes públicas; del segundo para los baños , de que la ciudad saca sus propios ; y del tercero para las casas particulares. De este modo no menguará la del público , teniendo su conducto particular desde el arca. Hago este repar- timiento de receptáculos, á fin de que los particulares que conducen agua á sus casas , pagando el derecho á los arrendadores , tengan custodiadas sus cañerías. 4Z * ÍÍAmqHe deptHdentei ubique gutue fxrvU globuntur orbibus : et ^uiveri illdeae , freadiumque ¡UHUgini impositae, dbieluta muttiiiaiiie cernunna ; et in fnuiis replerit media máxime tument. Pünio 2 , 66. 1 A siber, aqUeductos con suelo, paredes y bóveda, todo de estructura : y esto es lo mejor, y fue lo mas usado en la antigüedad, á nn de conducir mayor copia de agua de la que se podría por cañerías de plomo. No faltan estemplares de aqüeductos con arcaduces de piedra , de tanto diámetro, que pueden los hombres que los limpian transitar por denrre^ pero este seria sin duda un gasto ex- cesivo en un viage largo, si bien muy loable y provechoso. 2 Pliniodice qtie un sicilico, a saber, j onzas de As, 6 4 dedos. Paladio que pie y medio. Uno por 60 da Vi- truvio en los terrados descubiertos para vertiente de las aguas lluvias ; pero enciendo que medio pie de caída en cada ciento de viage es suficiente para que e! agua camine con viveza, singularmente si hay gran copia. La practica moderna prueba que es declivio suficiente un dedo en cada cíen pasos ; pero esto solo debe tener lugar en casos apretados , y que no hay otro arbitrio i pues si el agua no camina rauda , tiene mas lugar de escurrirse por las grietas que encuentre. 3 ijamábase castellum , y era una especie de estan- que , cuyo suelo y paredes eran de la obra signina que expliqué en la Noca 3 , pag. 35, como tambieu lo era todo el viage del agua. libro VIII, CAPÍTULO VII. 205 41 Si entre la ciudad y los manantiales mediasen colinas, se mi- naran, observando en el desnivel el arriba dicho declivio^ y si el sue- lo fuere de tova o peíía, se abrirá en ella el canal: pero si fuere de tierra o arena , se liara aqüeducto de estructura con bóveda dentro de la cava, y asi se conducirá. Los pozos se abrirán dos actos distantes entre sí \ 4 43 Si se conduxere por cañería de plomo , lo primero será hacer el arca de agua junto al manantial, y desde ella hasta la de la ciudad se arreglarán las cañas ó tubos, fibricados á proporción del agua que hu- biere. Sus piezas no se fundirán menos largas de diez piesj las quales si fueren centenarias, pesará cada una izoo libras: si octogenarias, p 6 o : si quinquagenarias, óoo : si quadragenarias , 480: las de treinta dedos, ^óoz las de veinte, 240: las de quince, 180: las de diez, 120: las de ocho, p 6 y las de cinco pesarán óo libras. El nombre de estas cañas se toma de la anchura de las planchas de plomo, según los dedos que tuvie- ren antes de doblarlas en caño: asi, teniendo una plancha cincuenta dedos de anchura , la caña formada de ella se llamará quinquagenaria : y asi de las demas. 44 Esta conducción por encañado de plomo se hará asi. Teniendo el manantial el necesario declivio hasta la ciudad, y no mediarído montes muy altos que puedan dar estorbo, se atarán con estructura al mismo nivel las quebradas que hubiere, según se ha dicho en los canales y minas. Si no fuere mucho el rodeo , se rodeará ; pero ocurriendo valles muy largos, se encaminará el viage por la cuesta. Llegada abaxo, se hará a nivel una calzada no muy baxa ® , para que sea lo mas larga que s pueda. Esta calzada es el vientre que los Griegos llaman coilian. Quando llegare el agua á la otra cuesta, como con lo largo del vientre hace alguna intumescencia, se impelirá hácia arriba hasta lo alto de la cuesta. Pero no haciendo el vientre en los valles, ó no construyéndole a nivel, sino que se forma codillo, el resorte del agua desatará los plomos por las soldadu- ras. 4 Cada acto, íctui , era una dinancia de izo píes geométricos. La expresión latina en los textos impresos después del Sulpiciano es : Pureique iia sinr fuú , ut in- Tít itus ¡int lítus. Dicho códice Sulpiciano y los MSS. del Escorial leen lit actai. Perrault sospechó que después de iitKs podtia faltar el numero II i con lo qual queda perfecta la Oración , y algo mas distantes entre sí los po- zos , siendo realmente muy corto el intervalo de 120 pies. Los pozos mas contiguos del aqüeducto antiguo lla- mado del dgaí y'irgin en Roma , que aaualmente trae agua á la ciudad , distan entre sí algo mas de dos aaos; los otros se hallan á mucha mayor distancia , y se co- noce que buscaron el parage mas fácil y cómodo donde abrirlos. Los del aqüeducto de Palmira no distan mas de 80 pies , s^un Mr. Wood en sus Ru'mfs de Palm)re. En esta diversidad y duda , tengo por legitima la cor- rección de Perrault , y que debe suplirse el numero dos omitido por los copiantes , ó bien sobreentendido por fi- gura elip«s, í fin de evitar la cacofonía y repetición de la voz dxe , diciendo : ut in ¡ticer duoi ¡int Attui due. Pero Plínio nos saca de la duda diciendo : i» iintí tctui lumitta tsst ielehunti pues estos pozos no solo servían de respiraderos , sino para sacar la inmundicia al tiempo de limpiar los aqüeducios , como actualmente sirven , y codos son necesarios. 5 Contra la naturaleza del punto que aquí se traca vierte Galiani las palabras nan alté íuhnuitUT , diciendo, se hará una sut/struccion , fero no muy alta. Debiera decir, no muy profunda , para que sea el vientre lo mas largo, que pueda , ut sit ¡ihamentum quam lon^simum. Si el vientre se excavaba muy profundo en el álveo del valle, profundizarse siguiendo la obliqUidad de las dos cuestas, que fórmase ángulo ó codillo en lo profundo y medio del valle : y esto es lo que Vitruvio reprueba por las nec suístrunum ad iihtam factum , sed geniculus erit, erumfet et dissohet jistularum ¡emmissuras. Perrault no entendió una palabra del presente lugar , y aun se atreve á dar por &lso lo que dice Vitruvio. Oye los Latinos llamaban altum á lo profundo , nadie lo ig- FTT 2o6 archítectura de M. VITRÜVIO ^ ras. En el vientre se harán sus respiraderos * j para cjue se disipe la fuer- za del ayre. De esta forma, quien conduxere las aguas por encañados de plomo, podrá fácilmente hacer sus declivios, rodeos, vientres, é impulsos. 45 También aunque haya declivio suficiente desde el manantial á la ciudad, no será ocioso hacer cambijas á cada zoo actos, para que si se descompusiere alguna cosa no se haya de romper toda la obra, y se halle fácilmente el lugar donde estuviere el daño. Estos registros no se deben hacer en las baxadas , en lo llano del vientre , ni en las subidas , sino ’ absolutamente en las mayores llanuras 4(5 Si se quiere conducir el agua á menos cosca, se executará asi. Háganse arcaduces de barro , y cuezanse , cuyo grueso no sea menos de dos dedos , con sus encaxes á un cabo , para que pueda entrar ajus- tado uno en otro , y las uniones se embarrarán con azulaque. En las ® baxadas liácia el vientre se pondrá sobre el ángulo una piedra roxa ® ta- ladrada , para admitir el ultimo arcaduz de la baxada, y el primero del vientre. Lo mismo se hará al principio de la cuesta contraria, mecien- do en otra piedra roxa el ultimo arcaduz del vientre, y el primero de la • subida *. 47 Colocados asi los arcaduces en vientres, baxadas, y subidas, no se dislocarán : porque suele correr por los conductos un ayre can impe- tuoso , que rompe por medio hasta las piedras , si al principio no se echa el agua del manantial poco á poco y en poca cantidad, y si no se aseguran bien los ángulos y codillos con robustos vínculos, ó peso de lastre. Lo demas se hará como en los conductos de plomo. Asi mismo, al encaminar la primera agua se echará antes flor de ceniza, para que cier- re las junturas que acaso no estuvieren bien embarradas. 48 La conducción por arcaduces tiene la ventaja de que, ocurrido al- gún daño, qualquiera lo compone: como también, que el agua es mas saludable que la que viene en plomo; pues esta podemos sospecharla vi- ciosa, por motivo que del plomo se hace el albayalde, dañoso, según dicen , al cuerpo humano : y si lo que se hace del plomo es dañoso, no •* hay duda lo será también el plomo mismo **. Observarlo podemos en los que le trabajan, que tienen pálido el color del cuerpo ; y es la causa, que el vapor que despide al liquidarse con el ayre del fuelle , penetrando por 6 Eran los que en los aqüeductos de obra llama po- * En los conductos de plomo podría ejecutarse esto 2os. Aquí les da el nombre de (ílumnírht , porque de- mismo i uno y otro extremo del vientre} pues este era hiendo ser tan altos como las cuestas del valle, era pre- todo de estructura , lo mismo que los aqüeductos en ciso semejasen í las colunas 6 pilares , al modo de núes- bóveda. tras cambijas. ^ ■" Ko cabe duda en que la cal de plomo ¿ alba- Plinio JI , £ , restituyendo quiUitriam donde se lee fai- ratón debiera prohibirse el uso de este metal en las ca- itirUm. IK omiii aafrtctu iMis , dice , quiasriam ^rri, ñerías de aguas bebedizas. El agua por sí sola disuelve 1.IBRO VIH, CAPÍTULO Vil. 10J por el cuerpo , y quemándole mas cada dia , chupa de sus miembros la virtud de la masa sanguinaria. Por lo qual parece se deben huir los con- ductos de plomo, s¡ queremos tener agua saludable. Que sea mas sabrosa el agua venida en arcaduces, lo denotan las mesas cotidianas j pues tenién- dolas todas llenas de vasos de plata, buscan sin embargo los búcaros, por la suavidad del sabor. 4p Si no se hallaren vertientes que conducir , será fuerza cavar po- zos. Esto no se ha de executar con negligencia , antes se han de exa- minar con sumo cuidado los efectos y naturaleza de las cosas, por la variedad de calidades que se halla en la tierra , estando compuesta , como los otros mixtos, de los quatro principios. El primero es ella misma ; contiene las fuentes originadas de su humedad : tiene también fuego, de que procede el azufre, el alumbre, y el betún; y tiene vio- lentas olas de ayre , que corriendo corrupto por sus venas, llega a las excavaciones de ios pozos, y al tocar á los cavadores, les tapa la res- piración con su vapor natural, y los que no se salen incontinente, mueren alli mismo. Para precaver esto se obrará asi. Baxese un candil encendido, y si no se apaga, se podrá entrar sin peligro; pero si se apaga por la fuerza del tufo , se cavarán á uno y otro lado del po- zo dos ventilaciones, para que, á modo de narices, se disipen por alli los ayres. Executado esto , y hallada finalmente el agua , se cercará de obra todo el pozo , con la advertencia de no tapar las venas *. JO Si el parage fuere duro, y no se hallaren venas de agua aun en lomas hondo, se recogerá de los texados ú otros lugares altos, en obras signinas. Estas obras signinas se executarán asi ; prevengase la arena mas limpia y áspera, casquijo de pedernal, cuyas piedras no sean mayores de una libra , y la cal mas fuerte que se halle para la mezcla del mor- tero, que se compondrá de dos partes de cal y cinco de arena. Con este mortero y el casquijo referido se harán las paredes dentro de las mismas zanjas , las quales serán tan hondas como lo ha de ser la cisterna , y se apisonarán con pisones estrechos de madera armados con hierro. Api- sonadas las paredes , vacíese el terreno que incluyen en medio hasta lo baxo de ellas , y nivelado el suelo , hagase el pavimento con la argamasa misma apisonada del espesor que se necesite ji Si de estos receptáculos se hicieren dos 6 tres, para que pasando el agua de unos á otros se trascuele, será mucho mas sana; pues ha- bien- * Para hacer esta construcción , necesaria en todos 9 Bárbaro , Perrault , Galiani y demás intérpretes los pozos de agua de vena , y concluirlos , quando al ca- explican erradamente la construcción de estas cisternas, vatios se advirtieren vapores meluicos , da Vitruvio los Creyeron que primero se abría el foso , se construían expedientes sobredichos. Manda baxar un candil en lo las quatro paredes en rededor , y finalmente se hacia el dañosos ya se han disipado. Si se apaga , manda abrir se hacia era abrir las zanjas de la profundidad necesaria: un pozo á una y otra mano del principal , para que cir- luego se llenaban de la argamasa signina que dice cl tex- culando el ayre por los tres , se disipen y extraygan los to , y se apisonaban con gran exactitud. Qijisabase el vapores dañosos , para poder baxar los hombres , y con- terreno que encerraban estas paredes , hasta encontrar su cluir el pozo. Perrault halló una dificultad insuperable en principio , y alli se construía el suelo con la misma ar- lo qual es expresamente contra el texto. que expliqué al fin de la Nou 8 , pag. tyz. 2o8 archítectüra de m. vitruvio hiendo donde pose el légamo , se clarificará mas , y consen^ará el sabor sin oler mal. No habiendo mas de uno , sera preciso echar sal paj-^ purificarla. He expuesto en este Libro quanto he podido acerca de la virtud y diversidad del agua, quánta sea su utilidad, y el modo de conducirla y de experimentar su bondad : en el siguiente trataré de la Gnomóníca y construcción de reloxes. ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO FOLIÓN. LIBRO NONO. P ROE MIO. T I -u_ an grandes fueron los honores que los antiguos Griegos esta- blecieron para los atletas célebres que hubiesen vencido en los juegos Olímpicos, Pítios, Istmicos y Ñemeos, que no solo reciben alabanzas en los congresos, estando en pie con palma y corona, sino que aun quan- do se restituyen á sus patrias , entran victoriosos y triunfantes en las ciudades por donde pasan, y en las propias en quadrigas de triunfo, y son mantenidos á expensas del publico mientras viven. II Quando considero esto, me causa maravilla no hallar establecidas las mismas y aun mayores honras para los escritores que dan infinitas y perpetuas utilidades á todos los hombres. Fuera ciertamente mas digna esta segunda institución ; porque si bien los atletas con sus luchas hacen mas fuertes sus cuerpos, los escritores no perfeccionan solo sus entendi- mientos , sino también los de todos los hombres , dando preceptos en sus libros para aprender , y para sutilizar el discurso. III 5 De qué sirve hoy á los hombres que Milon Crotoniate * nunca * fuese vencido, ó los otros que en este exercicio salieron vencedores, sino solo de saber que mientras vivieron fueron famosos entre sus ciudadanos? Pe- I D« este Milon, natural de Cretona en la Apulia, estadio , y le comió el día siguiente ; pero hay quien se refieren prodigios de valor y fuerza apenas creíbles, diga que fue un novillo ; y no ftha quien lo reduce i Hacen memoria de ¿1 Cicerón, Ovidio, Qyintíliano, ternera. Vease la narrariva que de ello hace Ateneo Galeno , Filósiraio, Diodoro Siculo , Piinio , Eliano, Lib. lo Dtifhtumfb . ; pues yo me contentaré con poner Pausfniüs , Valerio Máximo , Solino y otros. Las cit- los versos que añade , que perifraseados dicen : cunstancias de su muerte son curiosas , según las traen £fte tí MUtn , el que lleva' en lus hemlnes Esttabon y Celio. Siendo ya viejo , pasó una tarde por De ^ne ul laerifíu «na becerra un bosque donde había en tierra un tronco á medio hen- Quadrienal. Cenduxu reí tamaña, der , con dos cuñas hincadas en la hendedura, cuyo Can lanía tigerea.a entre el «mearse, dueño , que le iba rajando , le había dexado en tal es- Quai li llevara an tierae tarderille. tado para otro día. Quiso Milon acabarle de abrir cota Asombrarense todos ; mas fue digna sus manos ; y á los primeros esfuerzos que hizo se ca- Aan de asombre majtr otra froca.a yeron las cuñas , y uniéndose el tronco , le co^ió ambas De este Milon : atiende , o' foraseer*. nUDOs. Forcejó , no consiguió soltarse : clamo , no fue Ame el ara en que á 7aTe sacripeart oído. Sobrevino la noche , y le comieron los lobos. £n Usa , búa fedoaos un novillo. Asi acabó aquel hombre prodigioso , que en una justa. Que llevo' en eriunfe , j se te temió sele, aunque discípulo del mismo Pitágoras , mató un toro de La Antología de epigramas Griegos trae uno sobre el Una puñada , se le cargó acuestas , le llevó por todo el mismo asunto, como puesto al pie de U estatam de Milon. GGG- 210 ARCHÍTECTURA DE M. VITRÜVIO Pero la doctrina de Pitágoras ^ Demócrlto, Platón, Aristóteles, y demas sabios, observada continuamente con aplicación industriosa, produce ac- tualmente, no solo á sus conciudadanos, sino á todo el mundo, recientes y exquisitos frutos : y los que desde sus primeros años adquieren la gran abundancia de sus preceptos , poseen lo mejor de la sabiduría , y siem- bran en las ciudades la suavidad de costumbres, los justos derechos y leyes, sin lo qual ninguna ciudad puede conservarse. IV Habiendo pues los escritores próvidamente dexado tantos benefi- cios públicos y privados á los hombres, juzgo se les deben dar, no solo palmas y coronas, sino cambien decretarles triunfos , y aun juzgarlos dignos de ser colocados entre los Dioses. Traeré como por exemplo uno de los muchos hallazgos útiles á la vida humana que nos dexó cada uno de ellos: los quales observados con atención, se verán los hombres obliga- dos á confesar que son acreedores de honores semejantes. En primer lugar pondré uno de los muchos y útilísimos inventos de Platón , según le ex- plica él mismo. CAPÍTULO PRIMERO. V Si un espacio ó campo quadrado de lados iguales se hubiere de duplicar, quedando también de lados iguales, por quanto esto no se pue- de hallar por números, se conseguirá por líneas. La demostración de este problema es la siguiente : VI Un quadrado de diez pies de lado da cien pies de área : si se hubiere de duplicar y hacer el área de doscientos pies también de lados iguales, se debe averiguar quan grande ha de ser el lado del quadrado correspondiente á doscientos pies de área , que es la duplicación. Esto nadie lo puede conseguir por números; porque si se le dan 14 pies, multiplicados harán ipó: si darán 22 j. Asi que no saliendo bien por números , tírese en el quadrado de diez pies de lado una diagonal que le divida en dos triángulos iguales de cincuenta pies de área cada uno. Con la longitud de esta diagonal construyase un quadrado de lados igua- les : y resultarán en este segundo quadrado quatro triángulos de cincuenta pies de área cada uno , asi como en el primero no había mas de dos de estos triángulos, tirada la diagonal. De esta forma demostró Platón por Geometría la duplicación , según es de ver en la figura puesta abaxo *. CA- I Estos tres primeros Capítulos son parte del Proemio de este Libro , y en ningún modo correspondian aquí tales divisiones, como conocerá qualquiera. Sin embar- go ha sido fuerza ponerlos , para no alterar el orden de Capítulos establecidos en las citaciones ; pero los núme- ros marginales son Romanos , como los de todos los Proemios de U obra, 2 Esta Rgura es la I de la Lámina LII. Su demos- tración está bastante comprensible en el texto : sin em- bargo la pongo aqui brevemente. El quadro A tiene diet pies de lado : multiplicando un lado por otro , v. gr. B C por B D , darán deo pies de área que es codo el qua- drado mismo. Para hacer otro quadrado doble que el antecedente , esto es , de doscientos pies de área , no hay mas que hacer , que formar otro qu.idrado , cuyos la- dos sean iguales á la diagonal del primero. Resulta, que el segundo quadrado £ tiene quatro triángulos iguales, cada uno de cincuenta pies , como tiene cada uno de los dos del quadrado A. Luego si el quadrado A tiene cien pies de área , doscientos tendrá el quadrado B; pero los lados del primero con los del segundo no tienen pro- porción averiguada ni averigtiable í pues las lineas que no Ja tienen por números enteros , tampoco la tienen por quebrados. LIBRO IX, CAPITULO IT. CAPITULO 11. 2II VII Igualmente Pitágoras halló y demostró teóricamente la for- mación de la esquadrij consiguiéndose por su raciocinio y método una esquadra perfecta: cosa que los artífices, después de mucho trabajo, ape- nas pueden lograr. Porque si se coman tres reglas, una larga tres pies, otra quatro , y la tercera cinco , adaptándolas de modo que se toquen unas á otras por sus extremidades en figura de triángulo, se tendrá una esquadra perfecta. Si á lo largo de cada regla se construye un quadrado de lados iguales , el que se haga sobre la de tres pies tendrá nueve de área; el de la de quatro, diez y seis ; y el de la de cinco veinte y cinco. Y asi, quantos pies de área tuvieren los dos quadrados de tres y de quatro pies de lado, tanto cabalmente tendrá el descrito sobre el lado de cinco Quando Pitágoras halló esto , no dudando que las Musas le hablan ilumi- nado en su invención, dicen que las hizo sacrificios en acción de gracias *. VIII Esta invención , al paso que es útil en las dimensiones y otras muchas cosas, es expedita para la construcción de las escaleras en los edificios, á fin de darlas la mas cómoda proporción de peldaños) porque dividiendo en tres partes la altura que hay desde el filo superior del alto hasta el suelo , cinco de ellas será la longitud inclinada de los maderos ^ ; pues contando quatro partes iguales á las primeras , desde el perpendículo adelante, alli vendrán á caer los labios interiores de los pies de los ma- deros \ De esta conformidad saldrá proporcionada la elevación de pel- da- 1 Esta invención orgínica de la esquadra por Pita- goras ha sido abrazada por la Geometría , con mucha ventaja y utilidad de las Matemáticas. Euclides la dió lugar en sus EUnmiroí geowíirkas (es !a 47 del Lib. 1} y todos los demas Geómetras le han imitado. El qua- drado 9 formado sobre la línea de tres pies contiene los mismos nueve de área ; diez y seis contiene el formado sobre la linea de quatro : luego ambos tendrán de área veinte y cinco pies , como el quadrado 25 formado so- bre la linea de cinco pies, que tiene veinte y cinco. La demostración geométrica puede verse en los autores de Geometría. Diógenes Laercio atribuye la presente invención de la esquadra i Tales Milesio. 2 Ateneo lii. 10 Deifas!. dice que ofreció un hiu- ismtii , esto es , un sacrificio en que se mataban cien re- ses en cien aras á un mismo tiempo. Euclides, Apolo- doro , Ciyron , y otros hacen mención de este hallazgo 5 Erit urum (pirtium) ¡¡«¡«que , dice Vitruvio , i» líilis líapoTum justj íongUadine inílinatio. Tengo por evidente que Vitruvio habla de las escaleras construidas sobre maderos , según se usan comunmente en Madrid, y acaso en lo antiguo eran las mas usadas en edificios privados para subir de un alto á otro; puesto que Vi- truvio no describe otras. Prueban mi parecer las palabras del texto, ¡n icalis rtapvrnin jaita . . . iaiünalia: esto es, la de^da inclinación de los tscapoí ó maderos de las es- caleras. Pcrrault , no hallando en Philandro , Bárbaro, Baldo , ni otro interprete cosa que le sacase del mal paso, se acoge á su ordinario asilo de alterar la lección íeciHda , escribiendo icapii naiaum , en vez de staüi star píram : de manera que en su lección Ungicuáo no se re- ferirla á scapnum , sino í tialarum , suponiendo que Vi- truvio hace sus escaleras de un solo tramo. Pero esto nunca lo probaria Perrault , aunque lo dice en su Nota ;; y por consiguiente siempre es inútil, infundada y errónea su corrección. Todavía explica peor Perrault en díclia Noca las palabras a¿ summa coaxañone , entendiéndolas del ultimo alto de la casa; lo qual es un solemne des- propósito. Galiani sigue la lección común , y presume que por scapi significa Vitruvio el mismo tramo de pie- dra ó estructura , sobre que se sientan los peldaños; pero es difícil de creer que Vitruvio le diese tal nombre. La escalera que conducía al lexado del Templo de Diana en Éfeso , era de madera de vid , según dice Plinto 14, t. Es ñlso lo que de Vitruvio dice Josué Barnes en su Nota al verso i iSá de las Finiiai de Eurípides. En vez de Vitruvio debía citar á Vegecio. 4 Por la misma razón de la Nota antecedente tra- ducen mal Perrault y Galiani las palabras ihi iollaítntar interiores latees scaponim. Perrault enriende la palabra caí- íes por un zócalo sobre que debe sentarse el primer pel- daño. Galiani quisiera leer inferieres , ó bien anterieres , donde el texto dice interieres. Ambos se extravian de la mente de Vitruvio. Tengase presente ía fig. ^ de nú Lámina LII , y se verá explicado sin dficuliad el texto en esta forma : de A , summa eaaxatie , filo superior de la coaxácion ó alto , hasta 6 que es el suelo , ad imam ¡ibramensam , hay tres parces : desde B donde ll^a ei perpendículo , hasta D donde está el borde interior del madero C , hay quatro de las mismas partes : quatuer ( partes ) a perpendículo recedant , ee iíi coUocennrr inte- riores taUes síaperam. Las cinco partes de la hipotenusa 212 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO danos y escaleras Abaxo se pondrá también la figura de esto ®. CAPÍTULO III. IX D e Archimedes igualmente, aunque hayan sido muchos y admi- rables los inventos, parece el mayor, mas excelente, y apenas creíble el que voy á referir. Exaltado Hleron al trono de Siracusa, y habiendo sali- do felizmente de varias empresas , determinó consagrar á los Dioses in- mortales en cierto Templo una corona de oro que había prometido; y asi la mandó hacer de un precio extraordinario, dando al artífice la can- tidad de oro que debia poner. Concluida la obra al tiempo estipulado, y excelentemente trabajada , la llevó al Rey , que la halló de su gusto, y fiel al peso del oro recibido. Pero esparciéndose algún rumor * de que hablan quitado oro en la obra , y mezclado plata en igual peso, indig- nado Hieron del poco respeto, y no sabiendo como comprobar el hurto, encargó á Archimedes la averiguación. Habiendo este tomado el empeño, fue casualmente á bañarse : y al entrar en el solio ‘ , observó, que quanto su cuerpo iba ocupando de sitio , tanta agua se derramaba del solio. Inferida de aquí la resolución de su encargo, saltó luego del solio lleno de alegría , y partiendo desnudo hacia su casa , iba repitiendo en alta voz haber hallado lo que buscaba : pues corriendo clamaba continuamente en Griego eyreca, eyreca ®. Sobre este principio, se dice que previno una porción de oro y otra de plata, cada una de igual peso al de la corona. Luego llenó de agua hasta el borde un vaso capaz, en el qual metió la porción de plata , la qual expelió del vaso tanta agua quanto era su volu- men. Sacó la plata, y volviendo á llenar el vaso de agua como estaba an- tes hasta el borde, cupo un sextario Con esto tuvo averiguado quanca agua D A ran Us que tiene e! madero , ó maderos inclina- dos , sobre los quales van los escalones , como queda 5 Esta altura y anchura tendrían la proporción de 5 d 4. Asi que para dar á la anchura un pie geométrico que por lo menos necesitaba , tendría la altura las nueve pulgadas que establece en otros lugares. De las escaleras hay solo tres cosas que prevenir , que son colocarlas en lugar cómodo y patente : hacerlas claras y luminosas i y finalmente determinar la proporción de los peldaños. To- das las prescribe Vitruvio en diferentes lugares : y por consiguiente yerra Galiani y otros que le objetan la omi- sión en tratar de ellas ; y aun figurarse de tal supues- to que los palacios Griegos y Latinos no tenían mas que quarto baxo. Vease la Nota 4, pag. 155. 6 Es la citada en la Nota 5 , habiendo perecido to- das las que dexó Vitruvio , según he prevenido en otras * Poiiejquim ¡nákium eie facntr.. Philandro fue de opinión que aqui por iniiriam se significa la piedra de toque , con la qual examinó Hieron si el platero habla ligado el oro recibido. El mismo parecer siguió Perrault; pero yo tengo por falsa tal inte-pretacion ; constando de toda la narrativa del experimento ¡ que el Rey no tenia otra ciencia del hecho que la que le daba el rumor es- parcido ! porque si hubiera contrastado la corona con la piedra de toque, hubiera averiguado los quilates, y visto si se había cometido fraude : lo qual sabido , ya no necesitaba apurar la cantidad mezclada , para casti- gar 6 poner en qüestion al platero. Esto hace creíble, que en aquel tiempo (unos 250 anos antes de Jesu- Christo ) no se usaba todavía la piedra de toque para los s de lo contrario , no se hubiera el pla- lesgo c. se atienden bien i _ . ... ¿iiium fst facmm , áimpio aura lantunitm argiati ¡n id ccrenarium cfus adm'nrum ene &c , se colige que el Rey había tenido aviso positivo del hecho , por medio de algún oficial del mismo platero , ú otro que acaso lo vió , ó lo conjeturó de algunas circunstancias. P . forma del solio en los baños. Vease la > 2 Que significan le hallé, lo balU 5 Sexrario menstíi- Si mi versión según entiendo , no sería difícil indag oro entregada al platero , suponiendo según dixe en la Nota 2 , pag. 18;, del congio > y contenia 20 onzas de asi : medio pie cúbico de placa pesa i agua <- . 123. LIBRO IX, CAPITULO IIL 2 1^ agua correspondiá a una determinada porción de plata. Sabido esto, metió también la porción de oro en el vaso lleno , y sacada , anadió como antes una medida de agua, y advirtió que no había salido tanta como la primera vez , sino tanta menos quanto menos voluminosa era una masa de oro que una de plata de pesos iguales. Finalmente , vuelto á llenar el vaso, y metida en el agua la corona misma, halló haber expelido esta mas agua que la masa de oro igual en peso á ella; y por esta mayor ex- pulsión de agua en la corona arguyo la mezcla de plata en el oro , y el hurto manifiesto del artífice. X Digamos algo ahora de los hallazgos de Archítas Tarentino , y de Eratóstenes Cirenéo. Inventaron estos por la Matemática muchas cosas gra- tas á los hombres; y si bien fueron aplaudidos en todas sus invenciones, se hicieron mas célebres en sus contiendas sobre la resolución de un pro- blema; pues cada qual procuró demostrar por camino diferente lo que habla mandado en sus respuestas Apolo Delíaco , á saber , que quantos pies quadrados tuviese su ara se duplicasen : con cuyo don se librarían ios habitantes de la isla. Y así. Architas lo executó por semi-cilindros , y Eratóstenes con el mesolabio ■*. • XI Siendo pues todas estas cosas examinadas con tanto deleyte en las disciplinas, y nosotros naturalmente propensos á los nuevos hallazgos, contemplando los efectos de cada uno , admiro entre otros muchos los escritos de Demócrito sobre la naturaleza, singularmente el que intituló Cheirotóneton * , en el qual iba sellando con su anillo y cera roxa * las cosas que tema experimentadas. Luego los desvelos de estos varones viven perennemente , no solo para la reforma de costumbres ^ , sino también para utilidad de todos; pero la celebridad de los atletas en breve tiem- po envejece con sus cuerpos ; y ni en su edad florida, ni después de ella, ni con doctrina alguna aprovechan á la sociedad humana , como hacen los preceptos de los sabios XII ínedio pie cúbico de ena:luq;o 1127 on2as de plati expelen 120 de agua , ó son de igual volumen , que es lo mismo. La masa 6 porción de piau que Aichímedes metió en el vaso lleno expelió un sexiario de agua , á saber , 20 onzas : luego por regla de proporción , pe- saba dicha plata poco menos de 1 88 onzas. Siendo igual en peso i la porción de oro dada al platero , se sigue que cantas orzas se le entregaron , y tamo pesaba la co- rona , á saber unas quince libras y media. Mr. de la Chapellc en su Geometría toen. 2, pag. 1^6 . trae la relación de este hallazgo de Archimedes; pero es cierto que no la habla leido en Vitruvio. 4 Este es el celebérrimo problema de la duplicación del cubo , que el Oráculo de Apolo Delíaco propuso á los habitadores de su isla de Délos para verse libres de la peste que los añigia. Eratóstenes en su carta al K.cy Pcolomeo Evergcces refiere esta historieta , y pone el modo que tuvo en resolver el problema , que ya era mas antiguo; pues Hipócrates Chío no le resolvió, aunque dió el camino para ello , diciendo que consiscia en hallar dos continuas proporcionales entre el lado del cubo dado, y el doble del Jado mismo. Sobre este principio traba- jaron ios primeros ingenios de Grecia en busca de estas dos medias proporcionales: y como la Geomettia ordi- naria no (líese suficiente para ello , recurrieron á indaga- ciones orgánicas , construyendo diiérenies instrumentos que lo (acuitasen. Efectivamente Archítas , el mismo Eratóstenes , Nicomedes , Platón , Meneemo , Diocles y otros resolvieron el problema por medio de los instru- mentos que inventaron , aunque cada uno por camino diferente. £1 de Platón parece el mas simple y cómodo de codos : y ei que dicen haber inventado -Mr. Descartes para el mismo c^to apenas difiere en substancia del mc- solabio de Architas. Esta resolución can dificil por Geometría , es impo- sible por Aritmética ; pues nunca el segundo cubo tiene raiz entera ; y no teniéndola entera , tampoco Ja tiene sorda : aunque por aproximación se podrá llegar á hacer el error insensible en la práctica. y A saber , libro de cosas selectas y experimentadas. 6 Ctrt ex millo , cera miniada , ó derretida con ber- meUon , según dixc Mota 8 , pag. 180. 7 Esto es, para descubrir hurtos y castigarlos , co- mo el del arriba dicho placero de Hieron que descubrió Archimedes. 8 Vniui netAiii ¡un (decía Vegecio De Re Aliürarí 2, }) qaae fortUer fuñe qxix vero pra ueilitare iteipw- bUíte líriéwirw, aiterm raitr. Laeicio, toryore liu r*~ HHU 214 archítectura de m. vitruvio XII Mas aunque no se ríndan honores señalados á la doctrina moral y provechosas invenciones de los escritores , ellos mismos sin embargo, elevando la mente á las esferas, y remontándose de grado en grado has- * ta los cielos en la memoria de los hombres * , hacen ver á Ja posteridad toda, no solo sus preceptos y doctrina, sino juntamente su mismo carác- ter y retrato. Asi , los que tienen ilustrada la mente con el deleyte de la literatura no pueden dexar de tener impresa en ella, como las de los Dioses, la efigie del Poeta Ennio. Los que leen con atención los versos de Accio , advierten no solo el sentido de las palabras , sino aun parece que están mirando la imagen del Poeta mismo. A los nacidos en nuestros dias les parecerá disputar con Lucrecio sobre la naturaleza de las cosas; y de la Oratoria con Cicerón Muchos de los venideros conferenciarán '®conVarron sobre la lengua Latina Los Filólogos también, consultando los libros de los sabios Griegos, creerán estar comunicando secretamente “con ellos Y en una palabra, las sentencias de los escritores doctos, floreciendo por todas las edades, aunque ausentes sus personas, quando se alegan en los discursos y conferencias , tienen mas autoridad que todos los presentes. XIII Asi, ó Cesar, con el apoyo de estos autores, y con el de su doctrina y preceptos , escribí los presentes Libros. En los siete primeros traté de los edificios ; en el octavo de las aguas ; y en este explicaré la Gnomónica , cómo se halló esta por medio de la sombra de un palo á ” los rayos del sol , y de qué modo crece y se contrae esta sombra CAPÍTULO IV, De Ja esfera y y los planetas. I Cosa es de la mente divina , y causa la mayor admiración á los ' que la consideran , el que la sombra equinoccial de un gnomon ‘ sea de una longitud en Aténas , de otra en Alexandria, de otra en Roma, dife- ren- Afric namrac muaiis tic i <¡}ue utiUa sKiir fonUe di~ animi et fiudeniue cii. Mucho mu utii , dice Elia- ,23, Vier. h'istoT. , fue ti alleca üiiodoro á los Man- es con las saiudahUs tejes que les ^so en su yejex . , o con todas las victorias que obtuvo en sus luchas j I. Pausinias in Eliae. postes, mtu difusamence de los •os qtie los antiguos dabsn á los atletas. Semejante í este discurso fue U respuesta de Scipion ino í Lclio , que se quejaba de que Sapion Na- to tuviera estatus publica: Sed quanquasn sapientibus incia ipsa factoruin e¡Ttg:osam ampliisimum viriutis est praemium ; samen illa divina virius , non stataas planc- ho inhaesentes ^ ntc triumpho ssresceniibus laastis , sed sta- iiliosa quaedam , es visidiosa praemioram ¿enera desiderat. Macrobio In somn. Scip. t , 4. 9 De aquí consta evidentemente que Vitruvio cono- ció a Lucrecio y á Cicerón. Lucrecio murió S3 años antes de la Era Chrisüana ; y Cicerón fue degollado por orden de M. Antonio nueve años despucs que murió Lucrecio. 10 También de aquí se infiere que Varron vivía quando Vitruvio escribía este Proemio. Murió Varron 28 años antes de la venida de Christo , de 88 de edad. De esto se trató en la l'sda de Vitruvio . á fin de indagar el tiempo en que ñoreció. I! Corpus aierai ¡ilieratoris , liiertatis memoria ade- rar , in qua Bruri íma¿o videbarur , decía Cicerón en la Filípica, hablando de Marco-Junio Bruto. 12 Hasta aquí llega el Proemio de este Libro, co- mo evidencia todo su contexto , y adven: en la Nota t al Cap. I , pag. 210. I La sombra equinoccial de un gnomon ó palo de longitud determinada , y en un determinado día y hora, V. gr. el día del equinoccio , ó qualquiera otro del ano. Ponen todos los antiguos por exemplo en esta mateiia la sombra equinoccial , para caminar acordes , y proce- der con claridad ; ademas de ser esta sombra equinocial la mas cómoda y á proposito para la construcción de re* LIBRO IX, CAPÍTULO IV. 2I5 rente en Placencia y demas parages del mundo : motivo por el qual son muy diversas las descripciones de los reloxes en parages diferentes j pues por la longitud de la sombra equinoccial se forman los analemas * , de » los quales se toma la delineacion de las horas , con arreglo á la situación de los pueblos , y sombra de su gnomon. El analema es una averigua- ción buscada por el curso del sol , y hallada por el aumento de la sombra desde el solsticio ibernal ; con la qual por razones architectó- nicas , y descripción de círculos , se vino á hallar el sistema del mundo. Llamo mundo al complexo de todas las cosas naturales, y de todas las esferas celestes con sus astros ^ z El cielo gira perennemente al rededor de la tierra y mar sobre los extremos del exe •, pues en esta conformidad está ordenada la verticidad natural en estos lugares, habiendo colocado los extremos del exe como centros , el uno sobre la tierra y mar en lo alto del cielo detras de las estrellas de las Ursas j y el otro á la parce opuesta debaxo de la tierra ^ en 2i6 archítectura de m. vitruvio en las regiones meridionales ; puso allí los anillos á su rededor como centros j á semejanza de un torno, llamados en Griego poloi , sobre los quales vuela el cielo perennemente. Asi , el globo terraqüeo ocupa el centro en su medio, ordenadas por la naturaleza estas cosas de suerte, que por la parte septentrional está el polo elevado y á vista de la tier- ra ; y por la meridional, estando en regiones opuestas, la misma tier- ra nos le oculta *. 3 También ciñe al cielo por el medio , con inclinación al mediodía, la zona de los doce signos, la qual está dividida en doce partes iguales * con dichos agregados de estrellas, que representan figuras naturales ® : las quales asi luminosas, juntamente con la esfera y demas constelaciones, girando velozmente al rededor de la tierra y mar, dan su vuelta circular como es el cielo. 4 Todos los signos hora visibles, hora invisibles, tienen su determi- nado periodo ; pues seis de ellos corren con la esfera a nuestra vista ; los otros haciendo su carrera por debaxo de la cierra , nos los cubre su * sombra *. Asi, siempre quedan seis á nuestra visca: porque quanto se va escondiendo el ultimo baxo de la tierra llevado con el giro del cielo, tanto por la parte contraria va apareciendo á nuestros ojos el otro, que por el mismo giro sale de las regiones ocultas é inferiores > puesto que una fuerza misma les obliga á nacer y á ponerse continuamente. y Doce son estos signos , y ocupa cada uno la duodécima parte del cielo. Giran incesantemente del oriente al ocaso j y corren por ellos con movimiento contrario la Luna, Mercurio, Venus, el Sol , Marte, Júpiter, y Saturno : de modo , que haciendo su ascenso por grados , unos por círculo mayor que otros , caminan todos en el cielo del ocaso al oriente. 6 La Luna saliendo de un signo , da su vuelta en veinte y ocho dias sitrt , 6 sea alt del fern. Vease U Nota 4 , pag. 140. sibUs unas i una constelación y otras i otra, pot cuyos A esta disposición del exe del mundo parece aludir el nombres las conocieron , y distinguieron en sus escritos, versimlo 8 del Cántico de Ana i kegum Citp. 2. En los tiempos primitivos debieron ser pocas esus figu- * Los antiguos conocieron poco 6 ningún terreno ras , pues en el Libro de Job , en Homero y Hesiodo en el emisíérío austral ; por cuya razón decían que la solo se hace mención de siete , que son !a Ursa mayor, tierra habitable estaba inclinada hacia el polo ártico; Boote , Orion , el Perro mayor , las Hidas , las Cabri- pero no por esto ignoraban que habia antípodas, ó que Has y Escorpión; pero después se fueron aumentando, al podía haberlos. Orbem cette dkimus teme , escribe Pli- paso que se iba ilustrando la Astronomía. Los modernos, nio 2 , ¿4 , gleiumque yetiicibus includl faremur. Keque habiendo descubierto innumerables estrellas desconocidas e.iim dbíeluri nbis en fomt in unid maniiam exieliitdte, con el auxilio de los telescopios, y con sus navegaciones tanti lamperum pUnieie , id qued ipsa lerum naeurae hacia el polo austral , han añadido tancas 6 mas que las ro^ir rath , nen iisdem eausis , qnjs atiuitmuí in uelo. que habia. Vitruvio describe las 48 antiguas , á- saber, Kam^iie in Ule cala in se cemexitas teigit , et cardini sae, los 12 signos del zodiaco , 20 septentrionales, y 16 bo- bee til , tenae , undique incumbic. Haee , «t selida atque reales ; bien que el Canopo solamente le nombra , puesto toaferta , assatgie , intumeicenti íiraiíií , txiraque pieten- que de Europa nunca se descubre. S^un dice en el ditar. Mandm ¡n centrnm reigis : as tena txir á centre. Cap. 7 sigue en estos grupos de estrellas ó constelacio- immensam ejas glebum in fermant nbis assidua citca um nes el sistema de Demócriio : y esta parece ser la causa LIBRO IX , CAPITULO IV. 2 I 7 dias y poco menos de una hora , y volviendo al signo de donde salió, cumple el mes lunar 7 El Sol gasta un mes para correr el espacio de un signo , que es la duodécima parte del cielo j y asi, caminando en doce meses los doce intervalos de los signos, quando vuelve al signo donde empezó, cum- ple el tiempo de un año: por tanto, el círculo que hace la Luna trece veces en doce meses , le corre en los mismos el Sol una vez sola. 8 Mercurio y Venus caminando al rededor del Sol , y circuyéndole como centro , ya retroceden , ya se retardan , ya también se paran en los intervalos de los signos, por la observancia de sus giros. Nótase esto principalmente en Venus, que siguiendo al Sol, se dexa ver muchas veces muy rutilante después de puesto este ; y entonces la llamamos véspero : otras se adelanta , saliendo antes que amanezca ; y entonces se llama lu- cero. Asi que muchas veces se detienen algunos dias más en un signo, y otras corren mas veloces al otro. Por lo qual , no empleando igual numero de dias en cada signo , lo que se detienen primero lo adelantan después acelerando la carrera; pues sin embargo de su detención en algu- nos signos, luego que salen de la demora, corren mas veloces á termi- nar su giro. 9 Mercurio, pues, hace su camino en el cielo de manera, que cor- riendo los espacios de los doce signos en 3 óo dias , vuelve al signo de quien empezó su carrera y primer giro : viniendo por canto á gastar poco menos de 30 dias en cada signo. 10 Y Venus, luego que sale del embarazo de los rayos solares, corre en 30 dias el espacio de cada signo; y los dias menos de 40 que gasta en cada uno de ellos los suple después en sus demoras , deteniéndose mas en otro signo. Por lo qual, dado el entero giro en 48? días, vuelve al signo donde principió *. 11 Marte caminando en Ó83 dias, con poca diferencia, los signos, se restituye á aquel de quien empezó su carrera, supliendo la demasiada velocidad con que pasa unos signos, deteniéndose en otros. 1 2 Júpiter, subiendo con movimiento mas cardo de occidente á orien- te, corre cada signo en poco menos de 3Óy dias: y concluyendo su * Lo mismo repite el del Capítulo. Aulo Celio Lib. 5 , Cap. 10, trae como de Varron lo siguiente: pasttTea siñbit lunae curriculum conpi intcpis quarer sfp~ unís diilus : nam duodetricesimo luna , inqait , ex quo vestigio proíécta est , eodem redit : uuccffremque epinie- Át¡ bujuc Ar istiácm tsse SurmuiH : ¡u quu rt iwi id soíum Aumudr/rci áchrrc dicity quod quater cepenisy id esr. ocso it ripiui iiihs ttufíirci ittr luifu cuum ; red qued ii na. «eras sipenarius , si ab uno pofecrus dum ad semeripsum pepedüui , mines , per quos pogressus est , números coirs- pebnddi y ¡psunique te udduc , facir numerum oseo et li- gaii: quoe dies tune currhuli ¡unurit. Lo mismo dice Ma- crobio in somn. Sáp. I , ó. Geminio pone que en 37 dias y ocho horas , como también Piinio 6 , 35. 6 En la Sota xo , pag, 142 , me remití al presente lugar , adonde consta , que el sistema celeste de Vitruvio S el de los antiguos Egipcios y que después explicó Ma- crobio in soma. Scipiott. 1, 19. Plínio 2 , 28 , afirma que este sistema es el mismo de Pitágoras : lo qual es muy probable . siendo Vitruvio Pitagórico. Galiani repite aqui en su Nota ; que este es el sistema de Totomeo, que vino al mundo mas de 100 años después que mu- rió Vitruvio. * Perrault traduce mal este periodo de Venus. Quie- re decir Vitruvio . que si este püneta no se detuviera en los rayos del Sol haría su entero giro en ;6o dias; pero como los rayos del Sol le detienen doblado tiempo del que se adelanta quando escí libre, se atrasa 127 dias, y no hace su giro en menos de los 485 ; de manera, que adelantándose so dias de los 40 que debía gastar en cada signo , luego que entra en los rayos del Sol se atra- sa 20 dias; con los quales suple los 10 adelantados, y gana otros lo hasta los 485. L>el quebrado que ocurre en este cómputo y otros de este Capítulo no se hace mérito. III 2i8 archítectura de m. vitruvio giro en once años y 3Ó’3 dias vuelve finalmente al signo en que es- taba doce años atras ^ 13 Y Saturno , corriendo el espacio de cada signo en zp meses y algunos dias mas , en zp anos y unos 1 60 dias se restituye al signo donde estaba 30 años antes; asi que quanto mas cerca está de la circun- ferencia del universo , tanto mayor es el círculo que hace j y por eso parece mas lento 14 Los planetas que caminan mas altos que el Sol, quando están en el trígono en que el Sol entra , no adelantan , sino que retroceden y se retardan, hasta que el Sol , saliendo de aquel trígono, pasa á otro signo. Quieren algunos que esto proceda de que estando el Sol a cierta larga distancia de ellos , como caminan errantes por plagas privadas de luz en los signos, estorba su curso la obscuridad misma Pero yo siento di- versamente j porque la luz del Sol se dexa ver difundida por todo el cielo sin obscuridad alguna , como lo observamos aun quando dichos planetas hacen sus regresos y demoras : luego sí en tanta distancia puede nuestra vista discernirlo, «cómo hemos de creer que á tanta divinidad y resplandor de los astros pueda acercarse obscuridad alguna? I ? Mas probable parece la opinión de que como el calor atrae á sí todas las cosas , según notamos en los frutos , que el calor del Sol los llama de la tierra hacia arriba, y hace subir de las fuentes á las nubes los vapores, elevándolos en forma de arcoj del modo mismo el veemen- te ímpetu del Sol, extendiendo sus rayos en forma de triángulo, atrae á sí los planetas que le siguen , y como refrenando y deteniendo los que le preceden, no Ies dexa proseguir, antes los hace retroceder, y volver al signo de otro trígono. 1 6 Acaso querrá saber alguno i cómo es que el Sol detiene con su calor á los planetas más en el quinto “ signo distantes de sí, que á los que !o mismo tropieza Galiani ; pero Bárbaro lo traduce bien. 10 Dicese c]ue dos planetas distan en trígono entre si , quando distan un tercio de todo el zodiaco, v. gr. quando uno está en el primer punto de Aries , y e! otro en el primero de León. A quatro aspectos suelen aten- der los Astrónomos , que son el trígono , el quadrado, el hexágono y el opuesto. El trígono es el arriba dicho: el quadrado es quando dos signos distan entre sí un quarto del zodiaco , como Aries y Cáncer : el aspec- to hexágono es quando distan un sexto del zodiaco, V. gr. Aries y Geminis : y el opuesto es quando distan todo el diámetro del zodiaco , como Aries y Libra. Ex- cepto el opuesto , todos los demas aspectos son dobies, esto es , que al mismo tiempo que un signo , v. gr. Aries, está en trígono con León , lo está también con Sagita- rio por el otro lado. Lease el Kum. 20 , pag. 119 , y aUi mi Nota 2. ] 1 Algunos Platónicos fueron de opinión que los astros estaban animados , por haber dicho Platón is Ifi- 12 En el ijunrta parece debiera decir, siguiendo el aspecto trígono explicado en la Nota 10; pero atendi- do lo que Vitruvio sigue diciendo de los rayos solares i te , como leen todos los textos. En esta supoá- cion , se explica bien la mente del Autor diciendo, que 7 Gallan! , no habiendo penetrado el sentido de este párrafo de Júpiter, cayó en algunos errores de Aritmética, y aun presumió corregir el texto. El sentido es , que Jú- piter corre cada uno de los t2 signos en poco menos de 5 ¿5 dias, esto es , en 5Ó4 y 20 horas; y concluye el es- pacio de todos ellos en 1 1 anos y días. Ceminio le da los 12 años enteros, esto es , uno en cada signo. 8 Doce años , menos dos días , según digo en la b^uta antecedente. Los modernos le dan zi años y 9 Treinta años le da Plinio : Cicerón y Geminio fere nipnea ames , casi treinta anos. Ricciolio liá. 7 Almag. 29 años y s9o dias, y otros modernos le dan 29 años y 150 dias. Perrault creyó que la voz undem- gtnta significa 31 , y atribuye el error á los copistas ig- ziorantes. En otras ocasiones ha manifestado este sabio Médico, que no sería dificil demostrar lo que dixe al fin de la Nota 5 al Cap. 3 del LIb. VIII. Nadie podrá objetarme , que acaso alguna edición ó códice Vitruvíano que vio Perrault tendría el numero 51 , en vez de 29; pues estoy seguro que no hallará códice ni edición que no tenga dicha palabra escrita como va puesta : solo el Siilpiciano , la segunda edición de locundo , la tercera, que se hizo después de su muerte , y alguna otra , sepa- ran el ssnde del sripnea ; pero esta es seguramente falta de Imprenta , y no puede inducir á error alguno. En LIBRO IX, CAPÍTULO IV. 2I9 que discan de él en segundo ó tercero que están mas cercanos? Diré lo que siento. Los rayos del Sol se difunden en forma de triángulo equilá- tero , y este termina al quinto signo ni mas , ni menos pues si se di- fundiesen en forma circular , y no triangularmente , arderian más los cuerpos mas cercanos. Ya parece que lo anunció Eurípides, Poeta Griego, quando dixo , que con mayor veemencia enardece el Sol los cuerpos que tiene distantes, dexando templados los mas vecinos. En la tragedia intitulada Faetón escribe asi : Quema las cosas que le están distantes^ y mantiene templadas las cercanas. Luego si la experiencia, la razón, y la autoridad de un Poeta antiguo demuestran nuestro discurso, creo no debemos pensar diversamente de lo que arriba queda establecido. 17 Júpiter hace su carrera entre Marte y Saturno, y por eso cami- na mas veloz que este , y menos que aquel. Y generalmente todos los planetas, quanto mas distan de la circunferencia de la esfera celeste, y giran mas cercanos á la tierra, parece que corren mas veloces: porque formando cada uno por su orden menor su círculo, se adelanta al supe- rior , pasándole freqüentemente por debaxo. 18 A la manera que si en una rueda de alfahar se pusieran siete hor- migas en otras tantas canalitas concéntricas con la rueda, a ciertas distan- cias hasta lo exterior de ella, por donde caminasen, y la rueda girase á la parte contraria , necesariamente darian las hormigas su vuelta , bien que contraria al giro de la rueda , y la mas vecina al centro la haría mas estando e! Sol v. gr. en el primer punto de Aries está León cinco signos distante del Sol , á saber , Tauro , Ge- minis . Cáncer, y ios dos referidos de Aries y León, los quates cinco hacen la base del trígono por aquella parte. Le mismo se puede decir de Aries á Sagitario, cuya base ocupan Aries y Sagitario , y los tres que abra- zan de Piscis , Aquario y Capricornio. Valga lo que valiere, la causa que da Vitruviode las demoras y retro- gresos de los planetas se reduce á decir , que cales re- trogrcsos y demoras se hacen ^ainro i íelt ¡¡gnu , esto es , quando el Sol está v. gr, en el primer punto de Aries , y el planeta en el de León , por hallarse enton- ces ambos planetas en aspecto trígono , termino en que el Sol envía mas activos sus rayos. Esta Tragedia rí Phaíton es de las perdidas de Eurí- pides : y es notable que este verso no se halle entre los fragmentos que de este Poeta publicaron Josué , Barnes y otros. 14 Los antiguos veneraban en extremo la autoridad de otros escritores mas antiguos , mirándolos como in- ventores y padies de las Arres y Ciencias. Er ad suntmxm, dice Viiruvlo al fin del Cap. 5 de este Libro, lifuniiiiia sirifmum ¡enriniUe , ínpnibui tbsínrtbHí , viiustate fi- reares , lum iasum ínter cohíHU et difutitmnes , majeres bal/tni , qaam pracieniíam junr eucioriiaiei. A. Gelio 12, 4, hablando de ciertos versos de Ennio que trae , dice : Xas versuí tías minuj frequenti essidueque memoraru di¡aas pata , qaam pftifataphara» de afftiis decreta. Ad bes eeler quídam xetustatis ín bis rersibus tam reverendut atr, íuañtas tam ímfTomisca , tamque a fuco omni remota tst. ut mía quídem lemeatía , fro amíquii lalraiisqut amicitiae legibus obseroandí , ratieadi , colendique lint. Petronio Ár- bitro i» Saiyr. dice también t Priict j temforibui , cum adbuc nuda virtuí ¡lUceree , vi^ebant arres ingennae , summumque certamen ínter bomines erar , ne quid ^ofururum saeculis diu tateree. lia ftarcuí; omuium herbarum suecos Demccri- tus exfsess'st ; er ne ¡apídum xirgultorumque vis ¡aceret , aetaiem ínter experimenta consuinpsir. Eudoxas quídem i» cacumine exceUsísimi moneis eonscendit , ut asirorum caeii- que motus deptebendent : af Cbtysipfus , ut ai irnentionem suffceret , rar hellebcno animum derersie. Verum , ut ad plastas convertar Lyssippum statuae uníus tineamenris in- ftaeranram inopia extinxit : ar Myron , qui pene honsinunt animas , ferarumque aere comprehenierat , nan invenit bae- radatn. At nos vina scoriisque demersi , ne paratas quidem Artes audcmus cognoscere \ sed aicusatores aniiquitatis, ri- tia tantum decemus et discimus. Ubi est Dialéctica^ Vbi As. tronomiaí Vbi sapientiae consultissima via^ Spis unquam renissce ? . . . Na/i ergo mirar} , si Piciura dtfecit , tiiii» ómnibus diis hominibusque formotior videaiur massa auri, quam quidquid Apelles Fhidiasve , Graeculi dsliransest fe- eeruni. Casi en los mismos términos habla Plinio en ei Cap. I del Lib. 25 ; y repite lo mismo en otros lugares, C^intiliano no respira mas que loores de los antiguos, repitiendo algunas veces las frases de doctissimi senes t anriquis haec invenienda fuerunr . nobss cognoscenda snntt bomines summs , y otras. Cicerón , Horacio , Sueionio, Macrobio y ortos muchos hacen continuos elegios de sus antiguos ; bien que no por eso les disimulan los de- féceos. ^Qpién ignora que la decadencia de las Bellas Artes procedió de haberse abandonado los exemplares antiguos, y seguido erróneos y deseonoeidos senderos? 2 20 ARCHÍTECTURA PE M. VITRUVIO mas presto, como la cercana á la circunferencia de la rueda, aunque ca- mine al mismo paso, tardarla á cumplir su giro, por la mayor grandeza de este; del mismo modo los astros caminan y hacen sus carreras par- ticulares contra el giro del cielo ; pero son juntamente llevados con él á * hacer el círculo diario *. ip De que haya unos planetas templados, otros calientes, y otros frios parece la causa, que todo fuego mueve su llama hacia arriba: luego el Sol abrasando con sus rayos el éter que tiene sobre sí, le hace arder alli donde Marte tiene su curso, por cuyo vecino ardor se hace planeta cálido. Pero Saturno que está al extremo del cielo, y sus regiones son heladas, es sumamente frió. Por la misma razón Júpiter, teniendo su ca- mino entre estos dos, parece participar de uno y otro, y hacerse con- '5 gruamente templado 20 Expuse hasta aqui quanto me ensenaron mis maestros en orden á la zona de los doce signos y siete planetas, con su opuesto camino y curso; y en qué manera y espacio de tiempo pasan de un signo á otro, y cumplen su vuelca : ahora trataré de la creciente y menguante de la Luna, según doctrina de los antiguos. Beroso, que de la ciudad ó nación de Caldea pasó al Asia , y enseñó Astronomía , dice que la Luna es un globo , cuya mitad es resplandeciente , y la otra mitad azul ; porque quando haciendo su carrera se pone debaxo del sol, este, con los rayos y veemencia de su calor atrae , y convierte á sí la parce resplande- ciente , por la analogía de ambas luces. Entonces , como vuelta su luz arriba hacia el Sol , su parte inferior que no resplandece , por la seme- janza que tiene con el ayre , se muestra obscura ; y como el Sol la hiere perpendicularmente, y queda toda la luz arriba, la llamamos pri- mera. Quando adelantándose camina á la plaga oriental , se alivia del ímpetu del Sol , y descubre hacia la cierra el Timbo solamente de su res- plandor en forma de una delgada linea , en este estado se llama segunda. La cotidiana remisión de calor , por alejarse en su carrera , la hace de día en dia tercera, quarta. El dia séptimo al ponerse el Sol, como esta la Luna en el punto medio entre oriente y occidente, por distar del Sol la mitad del emisferio, tiene cambien vuelta hácia la tierra la mitad de su parce resplandeciente. Pero quando entre el Sol y la Luna media todo el diámetro del cielo , y el Sol desde el ocaso la mira sobre el oriente, por quanto entonces está vuelca hácia el Sol á causa de su mayor distan- cia, lo qual sucede el dia catorce, despide su luz de todo su disco. Los dias siguientes, con la continua menguante en su giro hasta el mes lunar, atraída nuevamente por el Sol , se encamina á ponérsele debaxo , y cum- plir los dias que faltan para el mes. zi * Geminio trae este exempUr mUmo de las hormi- Tersanioqsi ghtum varUrirtii tdert fcrmai, ^ ij Lo mismo dixo en el Num. 8, pag. 142; y Ad sfeeiem Tmir «ehii, acultsque faiemeis: 1 6 Lucrecio Lib. 5 , desde el verso 7 n . iHcifiram patirm glemeramims , atqut pUai : DimidU tx ¡me ciitiinn lumitte tinnu, Asmhgtrum arttm imna cenrimire cendii &c. 221 LIBRO IX, CAp/tULO V. 21 Expondré ahora el sistema que con grande aplicación halló sobre lo mismo el Matemático de Samos Aristarco. Sabemos que la luna no tie- ne luz propia, sino que es como un espejo, y la recibe del sol. Su giro es el menor del de los siete planetas , y el mas cercano á la tierra : y asi el primer dia de cada mes, estando debaxo del disco y rayos del sol, antes de salir de alli, está oculta y no se descubre : y por estar con el sol se llama nueva El dia siguiente en que se llama segunda, saliéndose «7 de baxo del sol , la ilumina una pequeña linea de su limbo. Quando dista tres dias del sol , crece y tiene mayor porción iluminada. Continuando cada dia en alejarse , quando llega al dia séptimo , distando del sol , que está al ocaso, la mitad del emisferio, resplandece la mitad de su disco, y está iluminada la parte que mira al sol. El dia catorce, como su dis- tancia del sol es todo el diámetro del cielo , se llena toda de luz , y sale quando el sol se pone ■, pues distando del sol todo el diámetro del cielo, le tiene de cara y recibe directamente todo el resplandor de su disco. El dia diez y siete al nacer el sol, se halla ella inclinada al occi- dente El veinte y uno , salido el sol , está la luna hacia el medio >8 del cielo , iluminada por la parte vuelta al sol , y lo demas obscuro. Y caminando asi cada dia , cerca del vigésimo octavo se pone debaxo de los rayos del sol , y concluye su mes. Diré ahora el modo con que el sol , corriendo cada mes su signo, aumenta y disminuye los dias y horas. CAPÍTULO V. Del curso del sol por los doce signos. 22 C^uando entra este en el signo de Aries , y corre su octava parte ' , hace el equinoccio vernal. Quando pasa á la cola de Tauro ’ » y Perrault perturba aquí el texto sin necesidad al- estío , otoño é invierno en la octava parte 6 grado de funa , trasportando periodos í su capricho. Galiani ya Aries , Cáncer , Libra y Capricornio , según estable- conoció la legitimidad de la lección común , que real- cieron los Astrónomos mas antiguos , nombrados en el mente está íntegra. Por las palabras : el primer iU ie itit Num. J J de este Libro ; pero Hipaico pone el principio mes , se entiende de cada mes lunar , esto es , el dia de de las quairo estaciones en el primer pumo de dichos la conjunción ó vuelta. signos , como hoy se acostumbra y acaecen. Kec me 18 Entonces entra en la quarta parce del emisfe- /aííir , dice nuestro Columela p , 14 , hipp:¡rch¡ rerie, rio diurno ; pues atrasándose 47 minutos y medio cada qa^e detet seinitia et aequinoma , nc» ectaeis , sed primsi 24 horas dépues del plenilunio , componen tres ho- pariibus signnum tenfiíix verum in hae ruris disciplina se- as i y tantas se pone mas urde el dia 18 que el del qum- narre iadexi el Mennis , amiqaoramqae fastos Astro- píenlo. Esta phase y su semejante , que acontecen des- logorum , q\ú sane aptas pablkis sattifeiis ; et seriar pues del quarlo creciente, y antes del quarco menguan- est isla yetas agrrioüs comepra opinio &c. Hipócrates el te, se suele llamar antpbicjrtos , esto es , ptosa pn ambas Médico , lib. De fceniinir snaciara , dirigido á Perdica , partes. Rey de Mtcedonia, pone el equinoccio de primavera 19 E! dia vigésimo-octavo y cerca de uaa bota, co- á 25 de Marzo , el solsticio estival á 24 de Junio, el mo dixo en el Num. 9. equinoccio de otoño í 25 de Setiembre , y el solsticio t Cada signo contiene 50 grados ; y por consiguien- pone á 25 de los referidos meses, te la octava parte de un signo es lo mismo que el 2 Los Astrónomos antiguos figuraron el signo de octavo grado , y aun el dia octavo que entró el sol en Tauro ya entero, ya la parte anterior sota , esto es , la tn signo , excluso algún quebrado que puede haber por cabeza , cuello , manos y espalda ó armo derecho. P]i- ser los días del año solar cinco ó seis mas que los gra- nio , Celio y otros se conforman con Vítruvio. Ovidio dos del zodiaco. Plinio y Columela también ponen el Tastor. 4 dice que solo tiene la parte anterior. Las Ca- prlndpio de las quatro estaciones del año , primavera , brillas están sobre la espalda de Tauro. 222 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO y Cabrillas j las quales distinguen la parte anterior de Tauro, se extiende hasta mas de la mitad del cielo hacia el septentrión. Quando de Tauro pasa á Geminis, en cuyo tiempo aparecen las Cabrillas, sube mas sobre nosotros, y alarga los dias. De Geminis, pasando á Cáncer, que ocupa muy poco espacio de cielo, y llegando á su octava parte, hace el sols- ticio, y pasa á la cabeza y pechos de León, que son aun partes perte- necientes á Cáncer. Salido el sol de los pechos de León y fines de Cáncer, corriendo lo restante de León , acorta los dias y el círculo de su carrera, volviendo á un giro igual al de Geminis. Pasando de León á Virgo, y * caminando hasta el pliegue de su túnica * , contrae su círculo, y le iguala al de Tauro. Saliendo de Virgo por el pliegue , que es ya el primer punto de Libra, y llegando á su octava parte , hace el equinoccio autumnal^ cuyo círculo es igual al que hizo en Aries. 23 Quando ha entrado el sol en Escorpión, poniéndose las Cabrillas, mengua los dias declinando á la plaga meridional. Pasando de Escorpión á Sagitario , y llegando á sus muslos , hace el dia todavía mas corto. Y quando pasa de los muslos de Sagitario , que ya pertenecen á Capricornio, 3 y llega á su octava parte , es brevísimo el espacio de cielo que corre * : y de esta brevedad de dias vino el nombre de bruma, ó dias brumales. Saliendo de Capricornio y entrando en Aquario , aumenta el dia , y le iguala en longitud al de Sagitario. De Aquario entrado en Piscis, tiempo * en que comienza á soplar el favonio ^ , su curso es igual al de Escor- pión. De este modo corriendo el so! los signos , aumenta ó disminuye los dias y horas en determinados tiempos. Voy á tratar ahora de las demas constelaciones que están á una y otra mano del zodiaco , esto es , á las partes meridional y septentrional , compuestas y figuradas con estrellas. ^ CAPÍTULO VI. "De las constelaciones septentrionales. 24 El Septentrión, que los Griegos llaman arcton ó eliken , tiene * detras el Custodio No lejos de él está Virgo ■, sobre cuyo hombro de- re- LIBRO IX, CAPÍTULO VI. 223 recho resplandece una clarísima estrella * , que los nuestros llaman pro- ‘vhdemta major , y los Griegos protrygeton ■. su luz es muy viva y res- plandeciente. Enfrente de ésta hay otra estrella llamada arcturo , k mitad de las rodillas del Custodio de la Ursa. El Cochero está colocado enfrente de la cabeza de la Ursa atravesado hacia los pies deGeminis, y en pie sobre la punta del cuerno de Tauro En la punta del cuerno izquier- do á los pies del Cochero tiene este por aquella parte una estrella llamada mano del Cochero ; y sobre su hombro izquierdo están los Cabritos y la Cabra *. Sobre Tauro y Aries está Perseo , que por la derecha se extiende por debaxo de la base de las Cabrillas , y por la izquierda baxo la cabe- za de Aries. En su mano derecha se apoya el simulacro de Cassiopea ; y con la izquierda sobre Aries tiene el Gorgoneo ® por los cabellos, rindién- dole á los pies de Andrómeda. 2 y Los Peces ’ están sobre Andrómeda y su vientre, y sobre el vien- tre y espinazo del Caballo ; en cuyo vientre hay una clarisima estrella que le separa de la cabeza de Andrómeda. La mano derecha de Andróme- da va sobre el simulacro de Cassiopea , y la izquierda sobre el Pez aqui- lonar. Aquario está sobre la cabeza del Caballo i y sus orejas hácia las ro- dillas de Aquario La estrella del medio de Aquario es dedicada á Capri- cor- i Según algunos es de segunda magnitud , según otros de primera. Geminio la llama sííUkU. Los Lati- nos la dan el nombre de fmindemu , 6 yMemUnirt tomado del Griego fronjgtim que es lo mismoi porque quando el sol sale de ella ya se acerca la vendimia. Suele situarse al cabo de la cola de León , y aun Ua- j Enfrente de la Ursa ruavor . casi todo demro de la vía láctea. Tiene unida por la espalda la Cabra y los Cabritillos. 4 Stnr^ue ¡s lumma cwbh T4Kri. Las modernas car- tas celestes le suelen figurar medio arrodillado sobre el cuerno dercciio de Tauro. 5 El texto común lee Huedi C4pra Uevf bumna: le he traducido como si dixera Uaedi tt Cafra i, b, , no pareciendome que hace el debido sentido sin la conjun- ción er. El códice Sulpiciano lee Haidi lafut l. h. Aca- so Vitruvio omite los Cabritos . y llama Haedus i la Cabra , siendo cierto que la Cabra levanta su cabeza sobre el hombro izquierdo de! Cochero , y los Cabritos están mucho mas bazos , de manera que no puede de- cirse que están Uno humero. Ademas , que la Cabra es mas notable que los Cabritos . por tener una estrella de primera magnitud llamada comunmente U Cabra. Kotese , que de aquí en adelante en estos dos Capí- tulos construye Vitruvio en genitivo las preposiciones tufra , jufer , tnsuper , el adverbio Unge , y algún otro, siguiendo el carácter de la lengua Griega que los cons- truye en genitivo por razón de los artículos . que la Latina no tiene. Asi , las palabras de Vitruvio Tauri ^ai- dem te Atietit iasuper , se dirían en Griego ri Tai., xai TÍ »aí IT,'; y en Español enóma di Tauro y de Artes. 6 Oye es la cabeza de Medusa , que cortó Perseo, hijo de Titán Crio. £1 texto común lee rupra Au igam. Phllandro conoció error en esta lección: Er hie ¿oeur, dice, inquinatur esr si aliur. Galiani substituye Tau- ram , siendo cierto que la cabeza de Medusa viene á caer encima de Tauro ; pero también va hacia Aries , y era mas fácil de cometerse el error poniendo Aurigjm en vez de Aiiettm. Siguiendo esta sospecha, be puesto Aries en mí versión. No obstante , como toda la Egura de Perseo está encima del Cochero , pudiera quedar el texto sin corrección alguna ; habiendo dicho antes que Perseo está encima de Tauro y Aries ¡ y no había nombrado allí al Cochero con quien está unido , y se puede decir que también encima. 7 Este período hasta el punto no puede menos de estar muy desconcertado en orden á la síntesis Latina, en cuyo texto parece se enredó Vitruvio a! traducirle de alguno , 6 de todos los autores Griegos que cita en el Num. ;; de este Libro. Sin embargo con el auxilio de las cartas celestes y autores antiguos, se comprende clara su mente , y seria &cil ordenar el texto según parece debía estar. Como se lee hoy es : Item Ptsces supra An- dromedam et ejui ■eenrrem er Equi, quai ruñe stepra rpiaam Equi , cujus reatris lueidirsima stelU ¡¡nit yentrem Equi et capul Andromedae, Todas las ediciones van conformes en este pasage , excepto la Sulpiciana , que donde las demas leen et ejus yentrem , tiene ee ejus yentrit ; lo qual en nada sufraga para aclarar la síntesis , antes la obscurece mas , siendo construcción Griega embrollada con la La- tina. Tres códices Vaticanos leen de la misma suerte que el Sulpiciano. Uno del Escorial va conforme á los Vati- canos ; pero ei segundo , que se cree del siglo XII, lee; Ifíi» Pisas supra Andromedam et ejus yentris , et Equi, et supra rpinam Equi, cujus ó'c, Lease como se quiera, lo que Vitruvio quiere y debe decir es , que de los Pe- ces ei aquilonar está sobre el vientre de Andrómeda , y el austral sobre el espinazo del Caballo. Igualmente, que al extremo del vientre del Caballo hay una estrella muy resplandeciente (es de segunda ó cerceta magnitud) que le separa de la cabeza de Andrómeda. Todo coin- cide con los autores antiguos y modernos ; pues los Peces se figuran según he dicho , el uno sobre el vientre de Andrómeda , y el otro sobre el espinazo del Caballo 8 La lección común es ; Equi unguíae artingunt Aqua* rii geauai la naú no se puede verificar en modo alguno. Galiani lee Equi auriíulae por Equi uagulae ; pero ni autr con esto queda el texto corriente, estando las rodillas 2 24 ARCHÍTECTURA J>E M. VITRUVIO » cornio Encima en lo alto están el Aguila y el Delfín j y junto z estos la Flecha. Después está el Ave, cuya ala derecha toca la mano de Cefeo, y la izquierda de este con el cetro descansa sobre Cassiopea. Baxo de la cola del Ave están cubiertos los pies del Caballo z6 Sígnense los signos de Sagitario , Escorpión y Libra , encima de los quales está la Sierpe , que toca con su hocico la Corona. El Ofiúco tiene con sus manos asida la Sierpe por el medio , y con el pie izquierdo “ pisa en mitad de la frente de Escorpión No lejos de la cabeza del Ofiúco está la del Arrodillado ” ; los extremos de cuyas cabezas son fáci- les de discernir , estando delineadas con estrellas bastante claras. El pie >3 del Arrodillado sienta sobre la sien de la Sierpe que se enrosca entre las «4 Ursas llamadas Septentriones , doblándose y rematando entre ellas ’■*. En- frente del pico del Ave está la Lira : la Corona entre los hombros del Custodio y del Arrodillado. 27 de Aquaiio demasiado distantes para que se pueda decir anhguHt. Asi, yo Iccria: mtíiuíic tiiinpint ^qiu- Tü urnjtm: con lo qual correspondería á la verdadera po- situra de ambas constelaciones. Pltilandro , deseando re- tener el unpilae , propuso substituir Atíi ftmidi , por Áquitii genUft , siendo asi que las manos del Caballo lle- gan al ala del Ave , 6 sea el Cisne ; pero esta correc- ción parece absurda, como diré en la Nota lo. 9 Parecen evidente error de copistas en la lección común del presente período las palabras Coísioftae , Cas- sicfe f ó Caíjicpae media eiT dedicara Ca^ricorno , ó Ca- frienni como lee el Sulpiciano ; por ser imposible que Cassiopea y Capricornio tengan estrella alguna común estando can discantes. Todos los intérpretes después de Philandro advirtieron el imposible , y Galiani substituyó Aquarri en vez de Cassiofeae. £$ta creo es la verdadera lección. La tciérida estrella es la de tercera magnitud que esté sobre el hombro derecho de Aquario , hacia sus i8 grados. 10 Del presente periodo : desfnes está el Ate , cuya ala derecha teca la mane de Cefee &e , que en el texto Latino se let , ah ea aaiem ( Sagilta ) Velucris , citjui pea- na dextera Cepbei manam atiingit , et scepirum taeri su- pra Cassiopea innisitrer : sub Avis cauda pedes íqui sune subcecti , consta claramente que el Cisne estaba figurado de otro modo que ahora. Vitruvto dice que su ala de- recha tocaba la mano de Cefto , y que su cola cubría los pies del Caballo; pero en las cartas y globos celes- tes modernos anda al reves ; pues la cola del Cisne va bécia Andrómeda , su ala derecha es quien cubre los pies del Caballo , y su izquierda va hácia la mano de- recha de Cefeo : ni la mano izquierda de éste se coloca con cetro sobre Cassiopea C excepto uno u otro autor) sino con el brazo encorvado sobre ¡a cintura y lomo. Asi que es fuerza decir que el Cisne estaba hgurado de espaldas , no con el pecho hacia fuera como ahora. Y aunque se leca dexteram en vez de dextera antes de Ce~ phei , de manera que esta voz apele ó recaiga sobre tna- nam, y no sobre penna (lección confirmada por un có- dice del Elscorial , y en mi sentir la verdadera ) no obs- tante siempre queda en pie la dificultad de que la cola del Cisne cubra los pies del Caballo. Consta igualmenre la insubsíscencia de la corrección de Philandro , Avis peanas por Aquarii genua , que indi- qué en la Nota 8 ; pues según Vitruvlo , era la cola del Cisne quien tocaba ó cubría los pies del Caballo , no las alas. 1 1 El texto común lee ; /4rT« pede calcans frenxem Scerpienis parrem Opbiuchi eapitit. La verdadera lección es la de los códices del Escorial : ealtans median frea- ris Scerpienis partem. Oplíiaréi capitis nen longe positum ese caput ejus qui dUitur yixus in geuibus ; aunque la puu- Tuacion es mia , como indicada por el mismo contexto y verdad de la narrativa. Con haber añadido I'hilandro un ad después de Srarpivsír desconcertó todo el pasage. Galiani sigue y defiende esta corrección de Philandro. Üfiúco es lo mismo que Serpentario , ó que lleva la sierpe i pues esta se llama en Griego epbis. Adviértase que aquí construye Vitruvio en genitivo el advervio ó frase nen lenge , según el artículo Griego re Opbiet , co- mo dixe en la Nota 5. iz El Arrodillado es Hercules , según dice Higino, ó quien sea el autor del Asirenomicon Feeticett que corre en su nombre. I 5 Debiera decir , OraconU, en vez de Serpemis, pues el pie de Hercules planta sobre la cabeza del Dragón que está entre las dos Ursas . no sobre la de la otra sierpe del Ofiúco ; pero por las palabras que se siguen lo declara bascante. 14 Tenemos en todos los textos impresos y MSS. parve per ees ( Sepeentrianes') fiecrirsa Delphinus, Es lección corrupta sin duda ; pues ni ei Delfín está entre hs Ur- sas , sino muy discaitte de ellas , ni este era lugar de nombrarle, habiéndole ya descrito arriba, y no tenien- do conexión alguna con ias Ursas. Philandro propuso leer Equi pañi per et jt. Delpi. caso que en tiempo de Vi- truvio estuviese ya figurada la constelación del Caballo menor : y si no lo esraba , podría leerse Pegasi per es Ó'c. Estas recetas panyátrícas , ó de curalo-todo, son sospechosas , quando no vienen muy ajustadas. Bárbaro □o halla camino para salir del paso. Perrault sigue á Philandro ; y Galiani no entra en la dificultad. Si des- pués de estos quatro doctos comentadores es dable ha- llar que decir en beneficio del texto Vítruviano , yo, en vez de Delphinus , leería de^nient , sin mudar otra cosa , asi : parré per eos {Sepsennienes ) jiectitur ( Crace ó Serpeas') de^niens, 6 des'ineas; pues cerca de una y otra Ursa y eiure ambas corre y va dando ondas y giros el Dragón de quien está tratando el Amor , y difine entre las dos hácia la cabeza de la mayor. Esta correcci^ , ademas de ser tan natural y módica, y conforme al texto y al esudo actual de estas constelaciones , parece indi- carla Aralo , traducido en Latín por Germánico , quando tratando de lo mismo dice qu'a desinii uleima cauda, Hic caput ese Belices . . . LIBRO IX, CAPÍTULO VI. 22 J iy En el círculo septentrional están las dos Ursas constituidas de es- paldas una á otra y los pechos hacia fuera» A la menor llaman los Griegos á la mayor helike. Sus cabezas miran al contrario una de otra j y sus colas doblan contra sus cabezas , y se divisan en lo alto. La estrella llamada Polo resplandece más cerca de la cabeza de la Ursa mayor Entre las colas de las Ursas se ve extendida la de la Culebra, doblándose sobre la cabeza de la que tiene mas cercana : da otra onda junto á la cabeza de la Cinosura , y baxa próxima á sus pies. De aqui es donde comienza su giro y ondeo hacia arriba, esto es, desde la cabeza de la Ursa menor hasta la de la mayor , enfrente de su hocico , y sien derecha Sobre la cola de la Ursa menor están los pies de Cefeo ; y en linea de este en lo alto las estrellas que forman el triángulo equilátero ’’’ sobre el signo de Aries. Las figuras de la Ursa menor y de Cefeo tienen muchas estrellas comunes entre sí 28 Expuse las constelaciones celestes que están á la derecha del orien- te, entre el zodiaco y las Ursas: explicaré ahora las constituidas á la iz- quierda del oriente hacia el mediodía. 226 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO CAPÍTULO VII. De las constelaciones meridionales. * 29 Primeramente, baxo de Capricornio está el Pez austral ”, mi- * rando á la cola de la Ballena *. Desde el Pez hasta Sagitario hay un espacio * vacío. *. El Turibulo cae debaxo del aguijón de Escorpión. La parte an- terior del Centauro está próxima á Libra y Escorpión , y en sus manos sostiene el simulacro que los Astrónomos llaman Bestia. Junto á Virgo, ® León, y Cáncer, alargándose la Sierpe ® en una manga de estrellas, y en- roscándose , circuye los limites de Cáncer, y levanta el hocico hacia ‘ León *. En mitad de su cuerpo sostiene la Copa , y mete su cola debaxo de la mano de Virgo , en donde para el Cuervo. Las estrellas que tiene sobre las espaldas todas son igualmente luminosas. El Centauro esta en el baxo vientre de la Sierpe hacia la cola. 30 Junto á la Copa y León está la Nave llamada Argos , cuya proa no se descubre j pero el árbol y gobernalles que tiene unidos se ven en lo 4 alto. La misma Nave y su popa se junta al Perro por el extremo de la cola. El Perro menor sigue á Geminis enfrente de la cabeza de la Sierpe^ * y el mayor sigue al menor El Orion está debaxo atravesado, y opri- 5 mido con el pie de Tauro ® j teniendo con su mano izquierda el escudo, y con la otra levanta la clava hacia Geminis. Junto á su base va el Perro detras de la Liebre á poca distancia. Debaxo de Aries y Piscis esta la Ba- llena , de cuya cresta sale por orden una pequeña banda de estrellas a en- trambos Peces, llamada en Griego hertnedone , y su lazo metido gran es- pacio adentro, llega serpenteando á tocar lo alto de la cresta de la Balle- ® na Del pie izquierdo de Orion nace un rio de estrellas comparado al Erí- 1 Este Pez no pertenece al signo de Piscis , sino que es constelación particular , llamada el Pez austral 6 me- lidional , que tiene en su beca la estrella fomahint. 2 Laa ediciones leen: suk CafTitornio sukjeetus Fiscir aasirinus cauda fTCsficieni Céfhia. Los códices del Esco- rial y dos Vaticanos , caudam frosfkitns Cffhci. Phi- Undro substituyó caudam prasficims Ceti , y dexó cor- riente el texto; siendo cierto , según todos los Astró- nomos antiguos y modernos , que el Pez austral mira de lejos la cola de la Ballena. Esto indica el verbo pros- picia , que significa mirat de ¡ejes. Acaso Vitruvio escri- bió caudam prespiciens Citeam. ' Es creible que las estrellas que Sagitario tiene en tral; y acaso cambien alguna def Indio, figura añadida en estos tiempos. De esta suerte , y delineando la parte posterior de Sagitario por las estrellas que ahora tiene sobre su muslo y ancas , se verificaría haber un lugar ó espacio vacío desde dicho Pez basca Sagitario. ; Es la Sierpe aquatil llamada en Latín Jitfuls , y en Griego Hjdra. * También la boca de esta Sierpe suele delinearse hacia el Perro menor debaxo de Cáncer , no hacia León tud que tiene en su boca es la que llamamos Canícula y Sirius. Higino llama Canícula i dicha estrella , y Sh- rium í otra en la cabeza del mismo Petro. " Pero í distancia considerable hacia Geminis y Cáncer , de manera , que los Astrónomos modernos han acomodado entre ambos Perros al Unicornio. Este Perro menor tiene una estrella de primera magnitud, llamada Precien, 5 Ya enmendó Philandro el presente lugar, leyen- do Tauri donde el texto común tiene Cenrauri. El me- jor códice del Escorial lee Tauri : por cuya circunstancia y otras muchas es tanto mas apreciable , quanto aca- so es el único que va aquí conlbtme con la verdad. El Orion tiene en su pie izquierdo una estrella de pri- mera magnitud llamada Pie del Oríen , y también Los Poetas cuentan diferentes Tabulas acerca del Orion- Perrault hace zurdo í Orion , poniéndole la clava en la mano izquierda , y callando el escudo , uno y utro contra el texto. Mayor yerro comete en el periodo del Perro y la Liebre. 6 Leemos en impresos y MSS. el periodo presente en esta forma : Srieti er Piscibus Cetus ese sabjecius , a cujus crisia etiinate uirisque piscibus dispesita ese tennis fusio sselUriim C quxe Craece vecirarur iftísbí .. ) na^neqne irtrervalle innersus pressus nodus , serpentium , aicic^se summaps Ceú crisrain. El Sulpiciano lee serpeniis eo lu- gar de sespeniium, Philandro creyó que Vitruvio puso LIBRO IX, CAPITULO VII. Erídano Y el agua que se dice verter Aquario corre entre la cabeza del Pez austral, y la cola de la Ballena. 31 Expuse hasta aqui las constelaciones figuradas y formadas en el cielo por la naturaleza y mente Divina, según sentencia del Fisico Demó- erito> bien que solo aquellas cuyo orto y ocaso podemos observar con nuestros ojos porque asi como las Ursas, que giran al rededor del exe, nunca se nos ocultan ni ponen ; asi también las constelaciones vecinas al polo meridional, ocultas baxo de la tierra por la inclinación del cielo, no se nos manifiestan en su giro sobre el horizonte, y por la interposi- ción de la tierra no sabemos sus configuraciones. Sirva de exemplo el Canopo, estrella desconocida en estas regiones, de quien nos dan rela- ción los mercaderes que han viajado á lo ultimo del Egipto , y países próximos á los confines de la tierra 32 He descrito el giro celeste al rededor de la tierra, la disposición que tienen los doce signos , y las constelaciones septentrionales y meri- dionales j porque de este giro del cielo, del opuesto curso del sol por los signos, y de las sombras equinocciales de los gnómones se saca la descripción de los analemas. Lo demas que trata la Astrología , á saber, los efectos de los doce signos, de los cinco planetas, del sol y de la luna en orden á la vida humana , se dexa á los raciocinios de los Caldeos cuya ciencia genetlíaca se reduce á poder explicar por los astros las cosas pasadas y venideras. En efecto, los inventos que nos dexaron en sus es- critos muestran bien quan diligentes , agudos y grandes Astrólogos fueron los Caldeos. aquí Safiinium por Piitium. Bárbaro y Perrault siguen eso lección. Galiani también se con^riisa con ella ; aun- que indeciso y mal satisfecho , procura buscar adivi- nando la causa de la descorreccion del texto. Mi sentir es, que sírfeatiam no es nombre substantivo, sino ad- jetivo de ítellsTum , como si dlxera , esr renu'is fuüo líellaTum íerftTJimi», ijuae Crjtce Tarírarar ^11 niitiTriifa ¡nmrtut pretias «odiis íiringit Ceii criicim. Con esta lección nada se quita ni añade al texto , que- da ordenada su síntesis , y comprensible de todos, sien- do conforme í las cartas y globos celestes, De seme- jante serpenteo ú ondeo de la nave Argos habla Cicerón en la traducción de los Fenómenos de Arato diciendo: Ast Ctuis 4 Í CAudjm lerpeas fraelibiiur Argt. Conforme á esta interpretación, como tan natural y sen- nlb , he traducido el texto. 7 tos Astrónomos Egipcios quisieron que este rio representase su Kilo : los Griegos un pequeño rio de Ja Attica que tiene este nombre: los Italianos el Pó : los Franceses el Kódano; y los Arabes Españoles el Gua- dalquivir , el Guadiana , ó el Estrecho de Gibraltar. Los Griegos llamaron también Erídano al rio Pó ; aca- so equivocadamente , según demuestra Samuel Bochare, l. 2 Hirrazairen , Lib. 6 , Cap. 15. Los Latinos si- guieron en dar á su Pó el nombre Griego Hrridinoi, y juntamente el Latino Pjiia», como vemos en Piinio, ¡ 7 , 1 , para sostener que este es el que los Astróno- mos trasladaron al cielo. 8 No describe Vitruvio otras constelaciones austra- les , porque de Europa no se descubren mas que Jas reíerídas; pero no hav duda que Oemócrito observó otras en sus viages á Egipto y demas parces de la cierra 33 que corrio para componer su sistema Asirónomico s porque sí los mercaderes que viajaban por Egipto en busca de sus intereses observaban el Canopo ó Canobo, que está en la parte inferior del timón de la Nave , los Astrónomos que iban en busca de los astros podían des- cubrir el Acharnar y otras , caminando mas hacia el austro, y subiendo en los montes mas elevados. Piinio, Geminio, Maniiio, y ouos antiguos dicen del Canopo lo mismo que Vitruvio. 5 De aqui pudiera Galiani , como de otros muchos lugares, dexada aparte la evidencia que hay en otros escritores , haber sacado una conclusión menos dura para Vitruvio y demas antiguos , según dixe en la Nota 5 al Cap. 4. Conocieron los antiguos que la tierra enton- ces descubierta estaba casi toda desde la equinoccial a! poto árctico ; y por consiguiente era forzoso dixeran que estaba inclinada, ó bien que el cielo estaba inclinado ú obiiquo respeto á la tierra habitada; peco esto no se debe entender del globo terráqueo , sino solo de la tierra firme. 10 Este nombre se daba á los que profesaban la Astrología genetlíaca, y querían por los astros prever los sucesos foturos , dependientes de la voluntad de Dios y libre alvedrio del hombre : deucia , ó digamos ocio inútil , y pasatiempo pernicioso , nacido y propagado entre los Caldeos , abrazado por los Egipcios , Arabes , Griegos &c, y conservando todavía entre las naciones cuicas , aun después de la justa guerra que le han de- clarado y hecho la verdad y la razón. Estos Astrólo- gos judiciarios son los que Tiberio Emperador descerró de Roma , permitidos después con la condición de no practicar sus adivinaciones, según refieren Suetonio, Valer. Max., A.Gelio )' otros. 228 ARCHÍTECXURA DE M. VITRUVIO 3 3 Beroso fue el primero que se estableció en la isla y ciudad de Cóo , en la qual enseñó' la doctrina Astrológica. Después de él Antíparro su discípulo: luego después Achinapolo , el qual dió reglas genetlíacas, no por el nacimiento del hombre, sino por su concepción. De las cosas naturales Tales Milesio, Anaxágoras Clazomenio, Pítágoras Samio, Xenófa- nes Colofonio, y Demócrito Abderita nos dexaron el sistema de la natura- leza, con el modo y calidad de sus efectos. Siguiendo los descubrimien- 12 tos de estos Eudemon “ , Calixto, Meló '* , Filipo , Hiparco , Arato y ^ demas Astrólogos, hallaron con instrumentos astronómicos los ocasos y ortos de los astros, y las señales de las tempestades, dexandolo explicado á la posteridad. Deben los hombres tener en mucho la doctrina de estosj pues fue tanta, que parece obraron como Dioses en anunciarnos y adi- vinar las mudanzas futuras de los tiempos j por cuya razón se deben dexar tales cosas al cuidado é investigaciones de los referidos. CAPÍTULO VIII. De la descripción de los reloxes por medio del analema, 34- Pero nosotros debemos tratar aparte las reglas para los reloxes, , y explicar la menguante y creciente de los dias en cada mes ‘. El sol, pues, escando en los equinoccios de Aries y Libra, á nueve partes de gnomon da ocho de sombra en la altura de polo de Roma. En Aténas quatro partes de gnomon dan tres de sombra. En Rodas siete partes dan cinco. En Taranto once dan nueve. En Alexandria cinco dan tres. Y en todos los demas parages hallamos diferentes por la naturaleza las sombras equinocciales de los gnómones: y asi, siempre se deberá tomar la sombra a equinoccial del lugar en que se hubieren de construir reloxes ®. 3 5 Habiendo de ser como en Roma á nueve partes de gnomon ocho de II Diogenes Laercio, y S. Clemente Alexsndtino fiíUtl , verbo freqüente entre los Latinos Salustio , Ne- le llaman iudemo. Geminio lúcreme. Tcoftasto , Piinio, poce , Tácito , Atniano , Dictes Cretense , Nonio el Tolomeo y otros , Euieme. Traductor de U Vulgata y otros. Su significado suele li Tcoftasto, Piinio , Plutarco , Festo Avieno y restringirse á los soldados desertores, dispersos ó separa- otros le llaman Meten , si acaso no es diverso. dos del cuerpo del exeteito , y esparcidos por varios pa- ij Geminio, Hiparco y Tolomeo hacen memoria riges. No parece incongruo adaptar esta significación á de un Filipo Astrónomo. Acaso este es Filipo IVlendeo, la creciente y extensión de los días y horas en los discípulo de Platón. reloxes antiguos solares ó maquinales. Otros pieienden 14 l'iri ingentes , dice Piinio 2,12, suftuqae tner- derivar esta voz del verbo áefde que usa Tertuliano, LIBRO IX , CAPÍTULO VIII. 229 de sombra, se tirara una linea en un plano, y de su medio se levantará una perpendicular exactamente a esquadra, que se llama gnomon. Divídase en nueve partes iguales empezando desde la del plano ó pie de esta , y donde llegue la nona parte bagase centro , poniendo alH la letra A : desde alli abriendo el compás hasta la linca del plano donde estará la letra B, describase un círculo que se llama meridiano. Luego de las nueve partes que hay desde la linea dcl plano hasta el centro del gnomon se tomarán ocho , y señálense en dicha linea del plano , poniendo allí la letra C. Esta será la sombra equinoccial del gnomon. Desde dicha señal y letra C, por el centro donde está la letra A, se tirará una linea, la qual demos- trará el radio equinoccial del sol. Luego desde el centro, extendiendo el compás hasta la linea del plano, se notará su intervalo á una y otra parte en la circunferencia del círculo : en la izquierda estará la letra E, y en la derecha I i y luego por el centro se tirará una linea que le divida en dos semicírculos ¡guales : los Matemáticos la llaman horizonte. Tómese después la decimaquinta parte de la circunferencia del círculo * , y ponien- * do el pie del compás en la misma circunferencia donde la corta el radio equinoccial y está la letra F , se notará un punto á cada mano, en que se pondrán las letras G y H. De estos, y por el centro se tirarán lineas hasta la del plano donde estarán las letras T y R ; asi , la una será el radio ibernal del sol , y la otra el estival. Enfrente de la letra E estará la I donde la linea diametral corta la circunferencia: enfrente de G y H estarán K y L; y enfrente de C, F, y A estará N. Luego se tirarán diá- metros de G á L , y de H á K: el inferior pertenecerá á la parce estival, y el superior á la ibernal. 36 Estos diámetros se dividirán igualmente por el medio, en donde se pondrán las letras M y O, y alli se notarán dos puntos, por los qua- les y el centro A se tirará una linea de una á otra parce del círculo, donde se pondrán las letras P y Q : esta linea será perpendicular al radio equi- noccial , y en estilo matemático se llama axbn. De los referidos puntos, alargando el compás á los extremos de dichos diámetros , se describirán dos semicírculos, uno de los quales será el estival, otro el ibernal. Lue- go en donde aquellas dos paralelas cortan la llamada horizonte , se pon- drán á la mano derecha la letra S , y á la izquierda V. Desde el ángulo del semicírculo que tiene la letra G, tírese una paralela á la linea axbn has- 5 Philandro calculó que la óccimaquinca parte de serian en U formación del analetna los minutos que se la circunferencia de un círculo dividido en 560 grados creen faltar para los 24 grados? jY en que numero es 24 grados; pero que Tolomeo no da mas de 25 de partes dividirían estos sabios el círculo para h cons- grados y 51 minutos y 4 á la mayor declinación de! truccion del analemi, aun concediéndoles que la obli- sol. De aquí tomaron motivo Bárbaro , Perrauli y Ga- qüidad dcl zodiaco sea de 25 grados y medio á cada üani de manifestar su saber Astronómico , y decir parte de la equinoccial? Toda la diferencia es medio abienamente que Vitruvio se engañó en creer de 24 minuto , y este dudoso , como dixe en la Mota 3 al grados ia máxima declinación del sol , ó sea el ángulo Cap. 4 : luego Vitruvio obró como debía en esta di- del zodiaco con ia equinoccial, quando los modernos visión , despreciando una partícula tan módica corno has dcscubterio que no es sino de 2; ^ados y medio, ineapaa de causar error sensible ; antes por el contrario DO pudo hacer la división del círculo para el intento, dcl analema. Ea estas nimied.ides, ó digamos sandeces, ano en 13 partes, j Es acaso esto decir que la inclinación malgastan el tiempo en repetidas y proliscas Notas, cuyo del zodiaco es de 24 grados i | De qué consideración fruto es ninguno , y ei error cierto , ó muy verosiroil. M-MM 230 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO hasta el semicírculo siniestro donde está la H : esta linea paralela se llama lacótomus. Ponesc ahora el pie del compás en el lugar en que el radio equinoccial corta dicha linea, en donde se pondrá la letra X, y se alargará el otro pie hasta el lugar donde el radio estival corta la circunferencia en que está la letra H ^ y sobre el centro equinoccial y el intervalo estival se hará el círculo mensual llamado niánaco Con esto queda formado el analema. 37 Por este instrumento asi descrito y especificado se podrán tirar las lineas de las horas ó por las divisiones ibernales , ó por las estivales, ó por las equinocciales, ó finalmente por las mensuales en la delincación de los reloxes ; pues encierra el analema muchas diferencias y especies de reloxes, que podrán formarse siguiendo su artificio. El fin de él y de su variedad de lineas no es otro que dividir el dia en doce partes iguales, sea equinoccial , ó sea solsticial. ÑÍ dexo de traer aqui todos sus exemplares por pereza, sino por no ser tedioso con extenderme demasiado ® : referiré sí, quiénes fueron los inventores de varias especies de reloxes; puesto que ni yo soy capaz de inventar alguna de nuevo, ni es bien vender por mias las agenas: asi, expondré las que nos han dexado los antiguos, y quienes fueron sus inventores. CAPÍTULO IX. Z)e la descripción de algunos reloxes , y de sus inventores. 3 8 El semicírculo excavado en un quadrado con inclinación al equa- dor , dicen fue invención de Beroso Caldeo '. El escafa ó emisferio le halló Aristarco deSamos; como también el disco sobre un plano. El Astró^ logo Eudoxó inventó el araña ■. algunos dicen que le halló Apolonio. El plintio ó lacunario , según le tenemos en el circo Flaminio , le inventó Sco- 4 Acaso de aqui tomaron el nombre de almanakes nuestros Lunarios. Se engaña Caliani con decir que las ediciones de locundo leen minuhuí. Todas tres leen mCiiAíhus , y solo puso niottachus el que grabó la tigura. Lo contrario dice Pcrrault , á saber , que la mayor parte de los exemplares leen MenMui , y que locundo puso Manacus. Uno y otro es falso. Barbare solo lee Monaíbus. 5 Por la misma razón, y otras mas fuertes que la de Vitruvio , omito yo todas las figuras de los reloxes antiguos. Ls su construcción en estos tiempos de mera curiosidad, y de ninguna utilidad: sin embargo, si al> guna persona quisiese construirlos, no creo le será di- ficil siguiendo la descripción del analcma , y auxilian' dose , si fuese necesario, de la Gnomónica moderna; singularmente en estos tiempos , en que ya se han pues- to en uso algunos de ellos bailados en las excavaciones. En quanto á ios maquinales , que se describen en el Capítulo siguiente, será la dificultad poco menos que insu- perable , no quedando cxemplar que nos dirija, ser el tex- to compendioso, y no haber otro autor de quien valernos, excepto lo poco que puede sufragar Hetóo Aleatandriiio. I Debió ser esta especie de relox solar muy bien recibida entre Griegos y Komanos ; pues de ella son los seis ó siete que hasta ahora se han hallado en las ex- cavaciones de ruinas antiguas. El primero se bailó en el Túseulo de Cicerón el año lyqá , y rcsuurado por el célebre P- Boscovík , señala las horas en el Museo Kirkeriano de Roma. El segundo se hallo en el agro Romano el año ayjz, fue restaurado por el mismo Boscovik , y puesto en uso al lado de una ventana del Museo Capitolino, donde permanece. Otros dos se des- cubrieron después en las excavaciones de Tívoli , uno de los quales se conserva en dicha ciudad, y el otro en Roma en poder de particulares. En las ruinas de Hcrcolano también se halló uno de esta especie. V otro finalmente hay abierto en la cima de una pena sobre la Roca de Atenas , según dice Mr. Le-Roy en Ui ríiinaf dr los mejores ediptios de Cretia. Da las otras es- pecies de reloxes solares que nombra aqui Vitruvio se ignora hasta la razón del nombre , v es perder el tiem- po pretender indagarla, como infructuosamente han he- cho Baidi , Pcrrault y otros. LinRO IX, CAPÍTULO IX. 23 T Scopas Siracusany. Panncnion halló el pros ta historoumena, Teodosio y Andrés el pros pan clhnn. Patrocles el pelecinon. Dionisiodoro el cono. Apolonio el faretra ■. y otras muchas especies inventaron los referidos , y otros autores; como el gonareben, engonaton, y antiboreo. Aluchos ense- ñaron también por escrito el modo de hacer reloxes péndulo-portátiles. Quien quisiere saber sus descripciones, lo conseguirá con leer sus obras, con tal que encienda la formación del analema. Hallaron también los mismos escritores la construcción de los re- loxes de agua. Ctesibio de Alexandria fue el primero : el qual halló tam- bién varios efectos del ay re, y ciencia pneumática; cuyo hallazgo es digno de que el estudioso le sepa. 40 Fue Ctesibio natural de Alexandria, é hijo, de un Barbero. Este, por su grande ingenio y agudeza sobre todos los demas, dicen que se deley- taba mucho en cosas artificiosas. Habiendo un dia querido colgar en la tienda de su padre un espejo, de modo que despucs de baxado se subiese él mismo por medio de un contrapeso oculto pendiente de un cordel, dispuso la máquina en la forma siguiente. Clavó á un quarton del alto una canal de madera, adaptándola sus carrillos donde convenia: por la canal pasó un cordel dirigido á un rincón , adonde sentó con estructura ciertos tubos por donde baxase una bola de plomo pendiente del cordel. De aquí provino, que corriendo con ímpetu la bola por lo ajustado de los tubos , oprimía con la fuerza dcl peso liácia la boca el ayre allí en- cerrado, y saliendo con violencia por la compresión al ayre libre, la explosión y choque formaron un claro sonido. Habiendo advertido Ccesi- bio que de la percusión y expulsión del ayre se formaban soplos y voces; siguiendo estos principios, inventó el primero de todos las máquinas hi- dráulicas, los surtidores de agua, autómatas máquinas de movimiento « recto y circular, con otras muchas especies deliciosas; una de las quales fueron los rcloxes de agua. 41 Hizo pues un agujero en oro, ó en una perla taladrada; por- que estas cosas ni se gastan con el paso del agua, ni admiren poso que cierre el agujero. Pasando por él continuamente el agua, se va levantando un cuenco ^ que está boca abaxo , llamada phellos ó tímpano : tiene adap- 3 rada una regía con sus ruedecillas dentadas igualmente, cuyos dientes mordiéndose unos á otros, van dando un lento giro y movimiento. Ponense cambien otras reglas y ruedas dentadas, que giradas con un peso mismo , hacen diferentes efectos y juegos , v. gr. andar ó moverse algu- nas figurillas, girar obeliscos, caer bolitas para causar sonidos, tocar al- gunas trompetillas, con otros artificios semejantes. También en una co- luna , ó en una anta de la máquina se describen las horas, que con una varilla va todo el dia indicando una figurita que sale de abaxo. 42 - Á-itsmui son cosas que se mueven por medio que se mueve por sí misma, de artificios ocultos sin que nadie las toque, como se 5 Sbum, y era una especio de artesilla , ó pe- usa hoy dia con algunas figurillas de personas , anima- dazo de corcho. L1 corcho se llama en Giicgo pbc~ Ies y otras. La voz misihji.í cs Griega , y significa cosa Ihi. 232 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO 4.Z La brevedad ó longitud de las horas se consigue con meter ó afloxar los conos cada día y mes. Para la debida ministracion del agua se obra de esta manera. Hacense dos conos, uno hueco, y otro sólido, formados al torno, de suerte que pueda entrar el uno perfectamente ajus- tado dentro del otro , y que una regla misma los apriete y afloxe , para que den mas ó menos curso al agua que cae en los vasos. Con este mé- todo y artificio se fabrican los reloxes de agua para servirse en invierno *. 45 Si no gustase el modo de alargar ó reducir los dias con oprimir ó separar los conos, porque estos suelen contraer mil defectos, se obrará de esra forma. Descríbanse por el analema las horas transversalniente en una colunilla ■, como también las lineas de los meses ; colocándola de modo que pueda girar; pues girando junto á la estatuirá, ésta con su vara señalará las horas, y dará la brevedad ó aumento de ellas en sus respec- tivos meses. 44 Hacense todavía otras especies de reloxes de invierno llamados anapóricos ^ : su construcción es la siguiente. Disponense las rayas de las horas de hilo de arambre por el analema , las quales baxarán desde el centro en la frente. En esta se pondrán los círculos, con la división de los espacios mensuales. Detras de dichos hilos se colocará un tímpano *, que tendrá descrito y dibuxado el cielo, y el zodiaco dividido en sus doce signos como están en el cielo , cuyos espacios se prefinen desde el centro, siendo unos mayores que otros L En el centro del referido tímpano que está detras de los hilos, se adapta un exe versátil, que tendrá envuelta una cadenilla de arambre; de un cabo de la qual penderá el phellos, ó sea tímpano ® , á quien el agua va levantando , y del otro un contrapeso de igual gravedad. Asi , quanto el agua eleva el pbellos , tanto el con- trapeso tirando abaxo, gira el exe, el exe al tímpano, y el giro de este, ya en mayor espacio del zodiaco , ya en menor , hace las horas propias de cada tiempo : porque en cada signo están notados con agujeros todos los dias del mes á que corresponde ; y el bollon * , que en estos reloxes parece repi'esentar el sol, va señalando los espacios de las horas, pasando de un agujero á otro cada dia hasta cumplir su mes. Asi, como el sol, caminando por los espacios de los signos, alarga y acorta los dias y las ho- 4 Ko es fácil adivinar la causa de servirse de estos reloxes solamente en invierno. Acaso seria porque en invierno son las noches largas, y entre dia pueden ser- vir poco los de sol por estar casi siempre nublado, singularmente en Roma, Al contrario en verano el cic- lo de Roma casi nunca está cubierto , y las noches son corlas. También es dable que estos reloxes fuesen de- fectuosos en verano , por disiparles el agua los grandes calores. Sea de ello lo que fuere, lo cierto es, que en ningún tiempo del año , excepto el dia de los equinoc- cios , podía un mismo reiox servir de dia y de noche, sino que forzosamente los habría diversos para de dia y para de noche: ó bien debían mudarse los espacios de 5 Todos los exemplares leen inífniu. Baldo cre)'ó convenir mas á estos reloxes el nombre de znaplrontu, por el boUon ó bula que va subiendo de signo en sig- no según salen de la parte inferior. Nada adelantamos con ral lección, siendo en nuestro caso tan obscura esta como aquella i pero habiendo de substituirse voz nueva, yo leería ¡tnafeiií» ó anafoika. A:ufes\s es voz Griega, que signiñea ó puede signiñear lo mismo que la frase Latina íriu rr ridiias , ida y vriiidí; ó bien dm «Kiimia- ros ofuestos : y estos puntualmente tenían estos reloxes, caminando el bollon con movimiento contrario ai del exe del tímpano, como es de ver hacia el fin de este Kum, 44. 6 Ésto es , una rueda , ó sea una tablila llana de figura redonda. 7 Proporcionándolos i los varios tiempos y estacio- nes del año , como se infiere de toda la narrativa y des- cripción de este reiox. 8 Es ci corcho plre/ltfí de la Nota 5. 9 El boUun ó calamón, MU, que nombramos No- LIBRO IX , CArÍTULO IX. 233 horas, dicho bollon en estos reloxes , entrando por los puntos con giro contrario al del exe del tímpano, y mudándose cada día, un tiempo por espacios mayores , otro por menores según sus meses , va indicando las horas y los dias. 45 Para suministrar templadamente el agua se obrará de esta manera. Detras de la frente del relox y unidamente á él se coloca el receptáculo al qual se guiará el agua por algún tubo , y se le hará un agujero en el fondo. Al receptáculo se unirá un tímpano de metal “ con un agujero, ” por donde se le comunique el agua del receptáculo. Dentro de este tím- pano se colocará otro menor , unidos ambos con tornillo versátil de ma- cho y hembra , de modo que el tímpano menor pueda girar dentro del mayor ajustada, pero suavemente á manera de espita. El borde del tímpano mayor tendrá señalados á espacios iguales puntos; y el menor tendrá eii su borde engastada horizontalmente una lengüeta , cuya punta se dirija á los puntos del mayor. También tendrá esre menor vaso un agujero gra- duado, por donde caiga el agua al tímpano “ , y la suministre debidamente. 4Ó El tímpano mayor, en cuyo borde están grabados los signos ce- lestes, estará fixo. Cáncer estará en lo mas alto; y perpendicularmente en lo baxo estará Capricornio : á la mano derecha del que mira estará Libra; y á la izquierda Aries. Los signos restantes se distribuirán en los espacios correspondientes según se ven en el cielo. Ahora pues, entrando el sol en el intervalo de Capricornio, puesta la lengüeta sobre el borde del tímpano mayor y punto de Capricornio , mudándola cada dia de un punto á otro, como le cae entonces el agua perpendicularmente, es, por su gravedad , expelida con presteza por el agujero del tímpano al vaso inferior ; éste recibiéndola , como se llena presto , contrae y acorta la duración de dias y horas. Con el giro cotidiano del tímpano menor, entrando la lengüeta enAquario, caen en perpendículo todos los aguje- ros , y careciendo de fuerza la corriente, es preciso que salga el agua ‘s me- ló CMellum. Es el arca ó tescivatorio que sumi- ristraba el agua, 11 De la narrativa aparece que este tímpano era un vaso de bronce de figura semicircular ó semielíptíca. De este vaso y del que se le colocaba dentro , según dice mas abaxo , da Macrobio 1,21 ia Sasin, Scipio- nis , alguna idea, aunque igujtmcnte, ó mas confusa que Viiruvío. 12 Este, que llama también tímpano , , como á las ruedas y al fliillts , no era oirá cosa que una especie de barieño ó cueao capaa, en el qiial vier- ten el agua templadamente los vasos arriba dichos , y ésta con su aumento va levantando el phdlos ó corcho que nada sobre ella , para que bastando el conrrapeso que cuelga de la cadenilla arrollada en el exe , gire la rueda , según se ha dicho en el Isum. 44. l! Cuneta dísimient {naminí f.TftHdualt, er aquae vthtmenti cursu cogieur tatdius emitiere rahrurcm. l'odos los seis códices que he visto leen asi en lo sustancial, como también el Sulpicíano. Las ediciones de locundo van también conformes , sin otra diférerscia que tener deseenduHt por desíendene. Phllandro , Laed y Galiani agüen la edición de locundo. Pbilandro ya advirtió que Vicruvio dice aquí lo conirario de lo que debía decir. según lo que va narrando. Es claro i pues s¡ estando la lengüeta del vaso menor sobre el signo de Capricornio cae el agua perpendicularmente, ad ftifexdUuium bateas aquae eurreniis vehemens fondas , eelerirer fer erbiculi fo- ramen id extrudie ad oas &e , era conseqüente que di- xera aqui,que caminando el vaso interior con el giro cotidiano , se apartan los agujeros unos de otros , )• no cae el agua perpendicularmente por ellos: porquede lo contrario no empexarian i crecer los días y horas desde el ultimo punto de Capricornio al primero de Aqtiario, como realmente sucede. Por esta concluyeme raaon dice Phiiandro debería leerse tum distedit foramen ¿ prr- fendkulo. Perrault fue del parecer de Phiiandro ; pero Galiani conoció que aun después de esta corrección queda en píe la dihcultad , por las palabras que luego se siguen : ee aquae yehemenri eursu &c. Asi , soy de parecer que el texto está íntegro , y la falta en noso- tros, que no comprendemos el mecanismo de estas má- quinas. Es sin embargo digno de retiexion , que en ellas salía menos agua quanto con mas veetnencia corría: et aqaae vehemenri eursu eogiiur rardius emitiere saliememi de lo qual se puede conjeturar , que en estos meses y dial salía mas liberal el agua ; pero no con mayor fuer- za , por no tener lugar de rebalsarse : asi que era pre- KKN 234 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO menos violenta. Asi que quanto con menos fuerza recibe el agua el vaso, tanto mas dilata los espacios de las horas ; por esto en los intervalos de Aquario y Piscis, como va subiendo por grados, quando el agujero del tímpano llega á la octava parte de Aries, subiendo el agua templadamen- te, hace las horas equinocciales. 47 Caminando desde Aries por los espacios de Tauro y Geminis hasta los puntos mas altos de Cáncer, y llegando á su octava parte que es lo sumo , se ha disminuido de fuerza el agua , y manando con lentitud, dilata los intervalos, y hace en Cáncer las horas solsticiales. Empezando á baxar de Cáncer, y á caminar por León y Virgo, al tocar la octava parte de Libra, contrayendo por grados los intervalos, acorta las horas, y vuelven en Libra las equinocciales. Corriendo los espacios de Escorpión y Sagitario, sumergiéndose con mas caida el agujero, y volviendo con el giro á la octava parte de Capricornio , se restituye con la fuerza de la corriente á la brevedad de las horas brumales. He dado con la mayor claridad que he podido las reglas y prepara- tivos mas expeditos en la práctica para la construcción de reloxes. Resta ahora que hablemos de la Maquinaria y sus principios. Asi , para com- pletar un cuerpo correcto de Architectura, daré en el Libro siguiente una idea de las máquinas. AR- ciso saline menos agua que quando los agujeros esta- ban obliquos; porque entonces tenían encima mas can- tidad de ella , cuyo peso la impelia , como enseña la Hidráulica. Cun ist fuetíc in Cafritorno , dice el Autor, IhigHla in majorii ryTnpain farte rr CapriÉorni , qnotidie singuU puHCia tingens , aá ptípeniunluia haOení aquue cur- 7entií vtbetntni ponduí , cclrrirer per TrbUuli foramen id impletuj , cmripit er connahis dierum nánotu ipaiia ii lio- rarain. Cómo podían conseguir los antiguos que quanto menos agua saliese menos hubiese cambien rebalsada , y al contrario, es arduo de adivinar : acaso dariamos en ello si emprendiésemos d construir alguno de estos re- Prevengo finalmente , que si alguna persona inge- niosa pensase construirlos , no se fie de mi traducción ni de orra alguna, por mas que le parezcan fieles; sino que debe leer y meditar el texto Latino. Este era asun- to para tratado separadamente con toda la extensión que pide , aunque de mera curiosidad , como lo son otros muchos menos dignos que este; pues no perte- neciendo directamente al Architecto , me he detenido muy poco en las Notas, y he omitido muchas, aun de cosas que creo haber penetrado. Por la misma ra- zón no he dibuxado figura alguna de estos reloxes se- gún hicieron otros , singularmente Perraulc ; pues al cabo serían casi todas de idea , y solo serviríatt de engañar i los incautos, que solo se gobiernan por apariencias. ARCHÍTECTURA ‘ ’ DE M. VITRUVIO FOLIÓN. LIBRO DECIMO. PROEMIO. I IH i n EfesOj grande y hermosa ciudad de Grecia, dicen hay una antigua ley, dura á la verdad, pero nada injusta: y es, que quando un Architecto toma á su cargo una obra pública, presenta un cálculo y tasa- ción hecha del gasto de ella, quedando sus bienes obligados al Magistrado hasta estar concluida. Entonces si las expensas corresponden al cálculo, es el Architecto ennoblecido con decretos y honores. Asi mismo, si los gas- tos no exceden al cálculo en mas de una quarta parte , se paga de los mismos fondos públicos, sin que el Architecto quede sujeto á pena alguna. Pero si en la obra se consume mas de dicha quarta parte , se toma de sus bienes el dinero para la conclusión. II i Oxalá que los Dioses inmortales hubieran hecho que esta ley es- tuviese también establecida en el pueblo Romano ' , no solo en los edi- ficios públicos, sino también en los privados! pues asi no robarian impu- nemente los ignorantesj sino que solo profesarían la Architectura los inte- ligentes : no se verían obligados los padres de familia á gastos insoporta- bles hasta empobrecerse: y finalmente los Architectos mismos, por temor de la pena , darían un cálculo mas ajustado y diligente de los gastos fu- turos , para que los padres de familia viesen terminados sus edificios con lo que previnieron antes, ó con poco mas. Porque quien puede destinar V. gr. 400 para una fabrica, si se le cargan otros 100, con la esperan- za de verla concluida, los da gustoso^ pero quien fuere recargado con una mitad mas , ó aun mayor suma , perdida la confianza , y abando- nan- I ¡Oxalá , podemos exclamar aun hoy día , que ley riendo Vltruvio , con el freno de dicha ley , modiíi- tan justa estuviese en su vigor perpetuamente, por to- cada y acomodada á nuestros tiempos y estado de co- das las provincias y reynos del mundo! Porque en to- sas , no deferirían tanto ios Architectos á ios cálculos dos sus reynos y provincias se hallan arriáces de tan que les forman sus aparejadores , discípulos , oficiales, poca ciencia y mala conciencia , que concluidas las sobrestantes y demas dependientes i siendo cosa cierta, obras , dexan aniquilados ¡os dueños con el terrible ex- que no todos estos proceden con la equidad , ciencia, ceso de los gastos hechos a! cálculo antes presentado; y desinterés que conviene á la verdad , i b justicia, y acudiendo iueeo con infinitas excusas y disculpas para a! honor del Architecto, en el acopio, coste, y ben- dnrar su malicia d ignorancia. Acaso , como sigue di- dad de matctiales , como en el empleo debido de ellos. 2^6 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO nando el gaseo, destruidos los caudales, y caido de animo, se ve en la precisión de desampararla. III Ni este daíio se halla solo en los edificios, sino también en las fiestas de gladiatores en el foro, ó de representaciones en el teatro, que dan los Magistrados , en los quales no hay dilación ni demora; sino que deben terminarse para el tiempo señalado : como son las graderías para los asientos * , los toldos y demas aparatos scénicos que se gobiernan por máquinas en la representación En estas cosas se requiere mucho cono- cimiento, é ingenio cultivado con estudio, por no poderse hacer ninguna de ellas sin Mecánica , con vasto saber , y aplicado desvelo. Asi , por quanto ya estas fiestas están establecidas por costumbre, no parece fuera de razón se haga exacta y diligente averiguación y cómputo de los gastos antes de empezar la obra. Por lo qual, no habiendo ley ni costumbre que regule esta materia, y todos los años los Pretores y Ediles ^ deben prevenir las máquinas para dichos juegos, me ha parecido, ó Cesar, que no z Siáes sfecuculuTum. Habla de los teatros y anfi- teatros temporarios , los quales se construían de made- ra , á semejanza de las plazas de toros en las ciudades de España. Como estos edificios estaban descubiertos, era preciso poner toldos por encima para reparar el sol, puesto que el uso de ellos solía empezar i las dos de la tarde. No servían estos toldos para las lluvias repen- tinas , según piensa Galíani , sino los pórticos detras de los teatros , como dice en el Lib, V , Cap. 5 « ei anfiteatro de Vespasiano en Roma existen todavía los agujeros y canes de piedra donde se aseguraban los toldos. £r yulgo f «r ánrtarii funis , mi» supTt striptum esi , ex- pediuntur. As\, funes xniirii no pueden ser /Mnr» duits- TfS , ni eran otra cosa que las maromas para levantar dicha máquina. Confírmase esto , con que solo pone Vítruvio para ello una polca arriba y otra abaxo í .y siendo esta máquina para levantar pesos mayores , y por tanto mayor que la antecedente, eran indispensables las garruchas de muchas rodaxas , según e! mismo texto dice. La ciimolc^ía de aiitarii , ó uneani (ambos nom- bres podían tener ) no me parece cosa muy importan- te. Acaso se llamaron asi , por servir á la primera ope- ración de la máquirta : ó bien porque estaban sobre las demas y en lo externo. Extririus usan Suetonio, Apuleyo y otros en vez de exiernus. No pudiendo esta voz corregirse en duísjrsi , como se ha demostrado, si fuese precisa la corrección , lo que }'o no creo, podría leerse urieerarü, erecsjrii, como que estas cuerdas solo servían para levantar la máquina, 2 Retináculos, reúníiuU, eran las maromas que suje- taban la máquina después de levantada, atadas desde arriba abaxo , y aseguradas á diversas estacas en rededor. En la Lámina Lili , fig. I y 5 , se demuestran por C y B. j Las cuerdas antarias. libro X, CAPÍTULO IV Y V. 241 CAPÍTULO IV. De otra máquina tractoria. 6 P ero habiendo de subirse pesos extraordinarios , no se fiarán al exe de palancas , sino que en su lugar se pondrá un exe con tímpano grande en medio j al qual algunos llaman rueda, y entre los Griegos ya ampblreysin , ya peritrochón. En estas máquinas las garruchas son diferen- tes de las antedichas porque tanto la de arriba como la de abaxo tienen doblados ordenes de rodaxas. Asi , la cuerda de tirar pasa por el asa de la garrucha de abaxo , y se igualan sus extremos extendiéndola toda : y asi mismo se atan con cordeles junto á dicha asa las dos piernas de la cuerda , para que no se escurra hácia ninguna parte. Luego los cabos de esta cuerda suben á la garrucha de arriba , y pasan por las rodaxas infe- riores, metiéndolos por la parte exterior: de allí vienen á la de abaxo, entrando en las rodaxas por la parte interior, y salen á derecha é izquier- da: suben otra vez á la garrucha de arriba, y pasando en las rodaxas su- periores por la parte exterior, salen afuera, y baxan á una y otra mano del tímpano , y se atan bien al exe *. Luego una cuerda envuelta en el tímpano va á un árgano, el qual girado, hará también girar al tímpano y á su exe , con lo qual se estirarán las cuerdas atadas á los cabos de este , y poco á poco levantarán el peso sin peligro. Si se acomodare un tímpano mayor en medio, ó bien á un extremo del exe, le girarán los hombres caminando dentro, y se conseguirán sin árganos mas fácilmente los mismos efectos *. CAPITULO V. De otra especie de máquina tractoria. 7 Hay Otra especie de máquina bastante ingeniosa, y de uso muy breve y expedito j pero no la pueden manejar sino los que la enrienden. Consiste en un madero que se erige y asegura con quatro retináculos en quadro. Baxo de estos se clavan dos palomillas * : y encima se ata con sogas la garrucha; esta tiene debaxo una regla, larga unos dos pies, an- cha seis dedos , y gruesa quatro Las garruchas serán de tres ordenes de rodaxas en ancho ; y en lo alto de la máquina se atan tres cuerdas de tirar: de alli vienen á la garrucha de abaxo, y se pasan por las roda- xas t Se debe tener gran cuidado en meter las ma- 1 Son las maroinas de la Nota í al Cap. romas por las rodaxas del modo que dice Vitruvio aquí 2, Son las asas que diximos en el Cap. 2 , Nota 5, y en el Sum. 7 , ya por la pane de afuera , ya por la llamadas ibéíenn. Estas de lo alto de la máquina acaso de adentro , para separar sus tiros y dobles , y evitar no eran mas que una especie de escarpias grandes de el atrito ó roce. madera, como dibuxo en la Lámina Lili, ng. 5 , le- 2 Y esta es la práctica mas común, mas segura y tra C, ni parece se necesitaba otra cosa, luenos costosa. Vease la Nou i al Cap. p. 3 Se demuestra y etpiiea en dicho lugar letra E. . PPP 242 ARCHITECTÜRA DE M. VITRUVIO xas superiores , entrando los cabos por la parce de afuera : vuelven á k garrucha de arriba , y se pasan también por la parce de afuera hacia dentro en las rodaxas inferiores : vuelcas abaxo las cuerdas por la parte interior, y pasadas en las segundas rodaxas hacia fuera, vuelven arriba á las segundas rodaxas: pasados por ellas, vuelven abaxo: de donde final- mente suben á las ultimas rodaxas de arriba, y vuelven abaxo al pie de la máquina. 8 Al mismo pie de la máquina se ata tercera garrucha, llamada en Griego epagonta: nosotros la nombramos ártemon. Atase, como digo, al pie de la máquina ■* , y tiene tres rodaxas , por las quales pasan las cuerdas, y se dan á los hombres que han de tirar de ellas. De este mo- do , tirando tres filas de hombres , suben brevemente el peso á lo alto sin árgano alguno. Esta máquina se llama polyspaston , por componerse de muchas rodaxas, siendo por lo mismo de gran facilidad y presteza en la operación. Igualmente, como consta de un madero solo, tiene la como- didad que declinándola antes lo necesario, puede conducir los pesos á de- recha , izquierda y lados 5> Todas las máquinas hasta aqui descritas no solo sirven para lo re- ferido, sino también para cargar y descargar embarcaciones: unas levan- tadas, otras llanas sobre carcbéstos versátiles. También sin erección de maderos, y sobre plano, con la misma disposición de cuerdas y garru- chas se sacan las naves á la playa. CAPÍTULO VI. De la invención de Ctesifonte para conducir pesos grandes. .0 N o es fuera de proposito referir la ingeniosa invención de Ctesi- fonte. Queriendo este traer de las canteras de Efeso las canas de las cola- nas para el Templo de Diana, no fiándose de carros, porque no se atas- casen las ruedas con el gran peso , y poca solidez del terreno , obró de esta manera. Dispuso quatro viguetas de quatro pulgadas de grueso : dos de 4 Acaso se ponía a^ui otro chélonío, o palomilla. 5 lisia máquina se usa mucho en Roma : pero se pone antes el madero inclinado quanto se requiere para evitar el roce de las maromas, y colocar el peso en su sitio. Pcrrault pensó ( acaso inducido de un c:sempl3r que cita Philandro ) que este madero se inclinaba adon- de se quería después que estaba el peso arriba , aflo- xando unos retinácuíos y apretando otros. Este es un error muy grosero, que pudiera Perraulc haber evita- do, ya que da el hecho por imposible, 6 por suma- mente dificii. 6 Enriendo que carebisu significa cierta especie de gabia ó linterna que llamamos gjrtís , semejante i la maquina de Paconio descrita en el Cap. d , y dibuxada en la I.ámina LV , fig. 5. Confirmo mi parecer con lo que dice Arenco 1 1 Detpnosoph.de ciertos vasos que usa- ban los antiguos llamados eunbcsU, y eran semejantes i las rodaxas , acanalados hácla su medio, y anchos de abaxo y arriba. De Ateneo parece toma Macrobio 5 , a I, Sanes- «al. la figura del carchésio diciendo: Casehesium ese pe- culum proeerum, te titet miJstm farrem conipressum , an- sarum medsocriser , ansie a sumtno ad injisnum pertsngessti- Itsss. Ascíepiades aueem , vis inser Graesos apprime dotnss tU dtiigens , carihesia i navali se exisiimar dista. Ais enitn. . . suinnum ( -eels ) pasiem catshtsuim nominari. Nóm- brale también Virgil. 4 Ceosg. 580. Cape iíaeonii ear- íhesia Bacehi. Sidonio Apolin. panegyr. Antem. 7. S8: iridie ihsiriSTernis carihesia eernuiss asís. De donde parece claro el error dcl códice Suipiciano , que siguieron des- pués todas Jas ediciones , escribiendo thjsebesüs . por car- ehejsis , que tienen los códices MSS. del Escorial , y casi todos los demas , como tarabicn ia lección común en el Cap. 1 5 de este Libro , Num. 48 , y en el 21 , Num. 77 y 79- LIBRO X, CAPÍTULO VI. 243 de ellas eran tan largas como las colimas , y las otras dos atravesadas unían las largas, aseguradas á encaxe. A los cabos de las colunas emplo- mó dos espigas de hierro á cola de milano : y en dichas viguetas ' metió dos argollas donde girasen las espigas, reforzando los ángulos con grapas de roble. Las referidas espigas metidas en las argollas ajustaban tan suave- mente, cjue tirando las yuntas de bueyes, y rodando la coluna sobre ellas dentro de las argollas , corrían sin detención alguna. II Traídas asi codas las colunas, y necesitándose ya los architrábes, Wecágenes , hijo de Ccesifonte , tomó el exemplar dei artificio con que se habían conducido las colunas, é hizo otro semejante para traer los ar- chitrábes. Construyó pues ciertas ruedas de hasta doce pies, abrazando en su medio los cabos de las piezas , que también tenían las espigas y argollas. Luego tirando los bueyes de las viguetas quadreadas, las espigas mecidas en las argollas giraban á las ruedas, y juntamente á las piedras en ellas incluidas, las quales sirviéndolas de exe, fueron conducidas con la misma facilidad, y del mismo modo que las colunas Puede tomarse el exemplo de los rodillos con que suelen igualarse los paseos en las pales- tras. Ni esto se hubiera podido practicar, á no ser corto el camino j pues no hay mas de ocho millas de las canteras al Templo, y es todo el ter- reno llano, sin subida alguna. II En nuestros dias , habiéndose Inutilizado por la vejez la basa de la estatua colosal de Apolo en su Templo ® > y temiendo no cayese esta y se rompiese , se puohcó la obligación de hacer otra basa de la cantera misma, y tomó la obra un tal Paconio. Tenia esta basa doce pies de largo, ocho de ancho , y seis de grueso. El referido Paconio fiado en su vani- dad, no la quiso traer á imitación deMetágenes, sino que por aquel ter- mino discurrió otra especie de máquina. Construyó unas ruedas de has- ta quince pies, en las quales metió los extremos de la pieza: luego la circuyó en rededor desde una á otra rueda con ciertas varas de dos pulgadas de grueso , distantes entre sí menos de un pie. Envolvió la ma- roma sobre dichas varas, y tirando de ella los bueyes, se iba desenvol- viendo y giraba las ruedas : pero no podía caminar igual y en linea recta, sino que se salía á una ú otra parte, de manera que era forzoso retroce- der. Por lo qual el buen Paconio andando adelante y atras, consumió tanto dinero, que después no pudo pagar \ CA- (briDando como un bastidor. tus admonirus ¡n quien. Partí la resdcucion dé 1} estscua 2 En parte era ei mismo, pero se diferenciaban en que debió renovarse el pedestal ó basa. Esto parece fue en las colunas iban rodando por el suelo ; pero los architrá- el viage de Augusto desde Lesbos, ó Saraos al Asia y bes como no eran redondos, no podían girar sino sobre Bitinla , hecho el año 750 de Roma , ó ei y}^ según ruedas. Vease la tig. 2, Lámina LV. Para traer las colu- otro cómputo. Vease la Vtdude nirutif. ñas era forzoso estuvieran sus fustos aun sin diminución 4 Habiendo Paconio sacado la obra por obligación, no en el sumoscapo. esuba tenido á presentar antes cálculo de sus gastos, ni le } Acaso es el Apolo que M. Antonio quitó i los comprendía la le)' Efesina que Vicruvio refiere en el l-roe- Efesinos , restituido dtspjcs por Augusto, según refiere mío de este Libro: aunque parece por otra parce, que Paco- Plinío 54, 8 : Ferir ( -Ví/ra» ) er , quim i nio era Romano, y debió hacerse la obligación en Roma. 244 ARCH1TECTUE.A DE M. VITRUVIO CAPÍTULO VII. T)el hallazgo de esta cantera. 1 3 Haré una breve digresión para referir cómo se halló esta cantera. Iba por aquellos contornos un pastor llamado Pixódoro , á tiempo que los Efesinos proyectaban hacer de marmol el Templo á Diana, y habían resuelto traerle de Paros, de Proconneso, de Heraclea, ó de Taso. Ha- biendo, pues, Pixódoro mecido su ganado por aquel parage mismo, al encontrarse y pasar dos carneros , con la fuerza que hicieron dió el uno con sus cuernos un golpe en la pena, y saltó una raja blanquísima. Pi- xódoro entonces, dicen, que dexando su rebaño en el monte, tomó la raja, y corrió á la ciudad, que á la sazón trataba este negocio con vive- za. A vista del caso decretaron luego honores á Pixódoro, y le mudaron este nombre en el de Evangelo * : y aun en el dia cada mes pasa el Ma- gistrado al sitio mismo, y ofrece sacrificios j cayendo en pena si lo omite*. CAPÍTULO VIII. t T>e los principios de Mecánica. ^ 1 4 Expuse brevemente de las máquinas tractorias lo que creí necesa- rio. Sus movimientos y potencia, aunque cosas diferentes, concurriendo unidas, producen también dos diferentes efectos, uno de movimiento rec-- to , que los Griegos llaman eytbéian , y el otro circular , que llaman cy- doten. A la verdad, ni el movimiento recto sin el circular, ni el circular sin el recto , pueden levantar pesos. Explicarélo de modo que se entienda. Ponense en las rodaxas los exes como centros , y se colocan en las gar- ru- Ut funtai no st jusinen hasta después de quatro ¡aes de censnuiias, d de que se secase la cola empleada en ellas. Perrault debió forjar nca Nota después de haber leído algo del Poema que su hermano Carlos Perraulc estaba componiendo, titulado el st^lo de IvirXlV, ori* gen de la celebre disputa con Boileau Oespreautt so^ bre la preferencia entre antiguos y modernos. Juzgaría que la ftchada del Louvrc, el observatorio, y el arco de triunfo que dice haber construido , podían eclipsar y obscurecer ios portentos del Arte que construyeron Grie- gos y Romanos. B1 buen Perrault manitiesca no haber visto nada aun de aquello poco que los siglos y nacio- nes barbaras han perdonado hasta nuestros dias. ^ En quanto trata aquí Vltruvio de Mecánica pro- cura adaptarse a la mas fácil inteligencia en la práctica, sin entrar en los abismos y abstracciones teóricas; co- nociendo que mejor se comprenden estas cosas por exemplos y demostraciones físicas u orgánicas . que por los mas elegantes raciocinios. Gran parte de los exem- plos que aquí Trae parece tomada de la Mecánica de Aristóteles. LIBRO X, CAPÍTULO VIII. 245 ruchas: pasa por aquellas la cuerda tirada con movimiento recto, y viene á la súcula, que girada con Jas palancas, mueve los pesos hacia arriba. Puestas las muiíecas de la súcula en las palomillas como centros, y metidas las palancas en sus agujeros, girando circularmence dichas muñecas á ma- nera de torno, se levantan los pesos. Asi mismo, si se aplica una palanca de hierro á un peso que no pueden mover muchos brazos, puesto debaxo como centro á poca distancia la fuerza recta del fulcro, llamado por los Griegos hypoínóclion , y la lengua de la palanca baxo del peso, cargando su punta un hombre solo, levanta el peso. La causa es, porque la parce menor de la palanca desde el fulcro que es el centro , entra baxo del peso, y apretando su punca que dista mas del centro, forma movimiento circular, y una leve potencia viene á sostener un peso muy grave. 15 Si la lengua de la palanca se meciere debaxo del cuerpo grave, y su extremo no se oprimiere hacia abaxo , sino que se levanta hacia arriba, tendrá entonces la dicha lengua el suelo donde estriba por cuerpo grave , y el ángulo de este le servirá de fulcro. De esta suerte no se mo- verá con tanca facilidad como por presión hácia abaxo j pero se volteará el cuerpo grave á la parte contraria. Por lo qual, si la palanca sobre el fulcro se metiere tanto debaxo del peso que el cabo de fuera estuviere mas cerca del fulcro ó centro , no podrá moverle ; ni se conseguirá hasta pro- porcionar la palanca, dándole mayor distancia en la parte exterior, como arriba se dixo , sin meterla demasiado debaxo del peso. 16 Puedese observar esto en la balanza que llamamos statéra ' , la qual teniendo la asa, que es el centro, mas vecina al cabo de que pende el disco * , y corriendo el cursorio por los puntos del ástil , quanto mas distante, ó aun al cabo, se coloque, tanto un peso menor se igualará á pesos gravísimos , por el equilibrio del ástil y colocación del cursorio, distante del centro. Asi, la pequenez de dicho cursorio, adquiriendo po- der por la colocación , sin veemencia alguna hace subir blandamente el cuerpo que le excede en peso. 17 Asi mismo, el timonero de una gran nave de transporte, te- niendo la caña del timón , al qual los Griegos llaman oiax , y movién- dole con arte según el punto y dirección del centro , la hace volver con una sola mano, aunque cargada de grandísimo y extraordinario peso de géneros y vituallas : también , si sus velas penden de la mitad del árbol, no la darán mucha velocidad j pero atadas las antenas en lo mas alto, corre mas veloz. La causa es , porque las velas entonces no toman el viento á breve distancia del pie del árbol, que sirve de centro, sino lejos en lo mas alto y apartado de él. Y asi como la palanca metida debaxo del cuerpo grave , si se carga sobre el medio , es mas dura de oprimir, o no se puede pero cargándola sobre su extremo , mueve el peso fecil- mente : asi también las velas de la nave, quando están tendidas á la mi- tad I Es la que nosotros solemos llamar «mana ; y pesar. En Italia no se usa otra balanza para e! trato aquí se ctiticrde de las que hay pequeñas con un dis- menudo. co ó plato , donde se pone el género que se ha de 3 El disco 6 plato nombrado en la Kota antecedente. Q.QQ. 246 ARCHITECTÜRA DE M. VITRUVIO lad del mástil tienen menos fuerza ; pero las que se ponen al extremo, como mas apartadas del centro , con igual viento hacen correr mas veloz la nave , impelido el extremo. Aun los remos atados con lazos á los es- calmos ^ , quando con las manos se impelen y retiran, si sus palas distan buen trecho del centro metidas en el agua, empujan con veemencia y rectitud la nave , cortando su proa la raridad del agua A 18 Quando los palanquines han de llevar algún gran peso, sea á seis, sea á quatro, suelen equilibrarle á la mitad de las barras, haciendo en cierto modo compartimiento de todo el peso, para que lleve cada uno la porción que le corresponde: y asi el medio de las barras donde van los cables, está notado con clavos para que no escurran á ninguna parte; pues apartadas del centro las cuerdas, carga el peso sobre el mas cercano, del modo mismo que en la statéra, quando corre el cursorlo buscando el punto del equilibrio. jp Por la misma razón las yuntas de labranza, si tienen igualado el yugo, y el timón en el medio fixo con el lazo, tiran igualmente el peso: pero si las bestias son desiguales en fuerza, y la una pudiendo mas oprime á la otra , mudando el lazo , se hace una parte del yugo mas larga que la otra , y ayuda á la mas flaca de fuerzas. Si tanto en las barras de los palanquines , quanto en los yugos , no estando el lazo en medio, sino larga una parte y corta la otra, se hace centro en la liga- dura , y se voltean las dos porciones , la mas larga formará un círculo mayor , y la mas corta le formará menor. Y como las ruedas pequeñas son mas duras y difíciles de mover, asi también las barras y yugos en la parte de menor intervalo del centro al cabo oprimen duramente el cuello; y los que le tienen mayor, alivian el peso á quien los tira ó lleva. 20 Regulándose, pues, todas estas máquinas por movimiento recto y circular sobre su centro , lo mismo se ha de decir de los carros , car- rozas, tímpanos, ruedas, cócleas, escorpiones, ballestas, prensas, y de- mas máquinas, todas las quales hacen el efecto deseado con el movimiento recto desde el centro, y con el circular. CA- LIBRO X, CAPITULO IX. CAPÍTULO IX. 247 De los artificios para sacar agua. 21 T'rataré ahora de los artificios para sacar agua, y de sus varias especies; y primeramente del tímpano. Este no eleva mucho el agua, pero la saca expeditamente y en abundancia. Hacese un exe al torno ó compás, con sus cabos chapados de lámina de hierro. Al medio se le adapta un tímpano de tablas travadas entre sí , y se coloca sobre dos pies derechos, en cuyas mellas llevarán cambien sus lechos de hierro debaxo de los cabos del exe. En la caxa del tímpano se distribuyen ocho cablas desde el exe á la circunferencia , las quales la dividen en ocho distancias iguales. La cara exterior se cierra con tablas , dexando solo unos agujeros de medio pie para tomar el agua: asi mismo, junco al exe se hacen otros agujeros á una parte , uno á cada espacio de los ocho. Este tímpano bien embrea- do á uso de nave , movido por los hombres ‘ , gira y toma el agua por los agujeros de la frente, dándola por los del exe. Asi que poniendo de- baxo un artesón de madera con su canal , dará gran copia de agua , sea para regar huertas, sea en las salinas para distribuirla en las charcas. 22 Si debiere subir el agua á mayor altura, se mudará la máquina de esta forma. Ajústese al exe una rueda que llegue donde hubiere de llegar el agua , y á toda su circunferencia en el lado se adaptará una serie de cangilones quadrados , que se embrearán con mezcla de pez y cera : aá , quando los hombres giran la rueda , viniendo los cangilones llenos á lo alto, y empezando á declinar, vierten por si mismos en el artesón el agua que tomaron. 23 Si codavia se necesitase mas alta, se colocará en el exe de la misma rueda una doble cadena de hierro que llegue al agua , y tenga unidos vasos congiales * de cobre. Asi , el giro de la rueda envolviendo la cadena en el exe, sacará ios vasos arriba, los quales llegados sobre el exe se inclinarán , y verterán el agua en el artesón. CA- I Kmúnikis mUamiiai. Para que pudieran estas rue- das ser movidas taminaadc ¡os bombris , era forzoso hu- biese otra rueda en el mismo exe de la principal ; de otra suerte no parece poderse dar á la referida frase ei^licacion que satisfaga. Si al testero 6 tope del exe se clavase una cigüeña grande , y esta se moviese por medio de una pértiga o tablón proporcionado , opri- miéndole con los pies á cada giro , se podría lograr el rnismo efecto que caminando dentro de una rueda; pero nunca se la podría dar tanta velocidad y fuerza. Vi- truvio mismo al fin del Cap. 4 de este Libro pone las palabras de homims takanits , andando los hombres dentro de una rueda para mover pesos; y asi, aunque aqui no nombre la rueda, se debe sobreentender , quan- do se repite la misma frase. 2 El congio era medida Romana de cosas liquidas, y contenía seis sextarios , á saber, 120 onzas, ó 10 libras de agua. Vease la Nota 5 , pag. 212. 248 ARCHlTECTÜRA DE M. VITRUVIO CAPÍTULO X. De otro tímpano^ y de las haceñas. Del modo mismo se hacen también azudas en los rÍos^ acomo- dando las voladeras en la circunferencia exterior ■, las quales impelidas al ímpetu de la corriente , giran perennemente la rueda , que tomando el agua con los caxonciilos j y llevándola á lo alto, hacen el efecto desea- do, sin impulso humano, y solo con la corriente misma 2 y También giran asi las ruedas en las haceñas, las quales en nada se diferencian de estas, excepto en que á un cabo del exe llevan unido un tímpano dentado, puesto verticalmente , que gira con la rueda; junco á este tímpano se coloca horizontalmente otro mayor, cuyo exe tendrá en su tope superior la grapa de hierro que rige la muela. De esta forma los dientes del tímpano que tiene el exe, mordiendo los del horizontal, hacen girar la muela; y suministrando la tolva templadamente su cibera, el giro mismo despide la harina. CAPÍTULO XI. De la cóclea de sacar agua. .6 Hay también una especie de rosca que saca gran cantidad de agua ; pero no la sube tanto como la rueda : su construcción es la si- guiente. Tómese un madero , cuyo grueso sea de tantos dedos quantos pies su longitud , redondeado perfectamente al corno. El círculo que for- man los cabos por el tope se dividirá con el compás en quatro partes ó en ocho, y se tirarán los diámetros, de manera que puesto el cilindro en tierra perpendicularmente , los extremos de los diámetros de arriba correspondan á plomo á los de abaxo : luego de unos á otros pasarán li- neas á la larga por todo el madero , las quales distarán tanto entre sí quinto fueren grandes las divisiones de los cabos. Executando lo mismo en la circunferencia que en la longitud , quedara dividido en tantos espa- cios iguales ‘. En estas lineas circulares se harán decusaciones donde cru- zan las otras, y se notaran con puntos. 27 Esto bien executado, se toma una regla delgada de sauce, ó de saucegatillo, y untada con pez líquida, se clava en la primera decusacion: lue- I Sint tpirarum aUainri. Aquí ciertamente no se necesitaba segunda rueda para caminar dentro y girar la principal : con lo que se confirma la Noca 1 del Capi- tulo antecedente. sto es . sí el testero del exe se hubiese dividido partes, en otras tancas se dividirá su longitud! de manera que teniendo su diámetro un pie , le cor- responden id divisiones en rodo su fusco de arriba aba- xo. Veanse las figuras 5 y d , Lámina LVI , donde se da el método de formar estas divisiones por planta y perfil; quatro en ia primera, y ocho en la stgunda: pero el texto lo explica claramente, y sin necesidad de I Es LIBRO X, CAPÍTULO XI. 24p luego se va aplicando obliquamentc por las otras en largo y ancho j y prosiguiendo asi por todos los puncos, se pega sobre ellos hasta llegar á la linea discante ocho puncos de aquella sobre que se clavó el primer cabo, y se clava también este. De esta forma, quanco se avanza obliquamentc por cada espacio y punto, tanto va subiendo en longitud hasta el punto octavo. De la misma suerte se irán pegando otras reglas á todo el rede- dor del cilindro, guiadas obliquamente por las ocho decusaciones de su grueso, y formaran canales torcidos á semejanza de una verdadera rosca ó caracol. 28 Sobre las referidas reglas se irán pegando otras y otras con la misma pez líquida, creciendo su costilla hasta tanto que el grueso de todo el cilindro sea un octavo de su longitud. Sobre las reglas se circuye codo con tablas clavadas que cubran toda la obra , hartándolas de pez , y co- ligándolas con aros de hierro, para que no las abra el peso del agua. Los cabos del madero se armarán también con planchas de hierro encla- vadas, y se les pondrán las espigas ó exes de hierro. Colócase esta cóclea entre dos maderos en largo, y dos travesa- nos á los cabos ’ , en que se harán los agujeros argollados de hierro por donde pasarán los exes , sobre los quales será girada por los hombres. La elevación de la máquina será según la regla de! triángulo rectángulo de Pitágoras ® , á saber , que dividida su longitud en cinco partes iguales, se elevará su cabeza las tres, y del perpendículo de esta al pie de la máquina habrá quatro. Al fin del Libro se da por figura la formación de esta máquina. 30 He descrito hasta aqui con la claridad que basta para que se com- prendan, los órganos de madera para sacar agua, las reglas con que se construyen, y cómo con su movimiento nos dan mil utilidades. CA- í A li manera del bastidor con que Ccesifontc con- duxo las colunas para el Templo de Diana , del qual se trató en el Num. 10, y dibuxó en la Lamina LV, Rg. I. Por no ser posible acomodar í la cóclea dicho bastidor, llevando rueda para caminar dentro los hom- bres, como dice Vitruvio, he omitido e! bastidor, y he colocado cóclea y rueda del modo mas natural y conveniente. Ningún intérprete de Vitruvio ha encon- trado diheuitad en el presente paso , que para mi ape- nas tiene salida. Todos lian dado á esta cóclea bas- tidor y rueda en el texto ; pero en el dibuxo, excep- to Galiani que no le trae , todos han omitido el bas- tidor, y han puesto solo rueda ; aunque impracticable para los hombres que han de caminar dentro , por es- lat obliqua con la linea horizontal, y perpendicular í la cóclea misma. Vitruvio pide uno y otro por las pa- labras : Dextra Miem n siniíirx ceckltiim tignx isUKin- tur , i« tif ’mbus unaque jane habeniU namversaiia ím- fxa: in bis foratnina fenea íuat indusa, sM^ur ea indu- suníur stili : rr isa cacblea , homhúbus sakantibus , faús tnsaiienisi pero es fuerza decir que , ó la rueda se co- locaba fuera de la armazón como en la ág. 5 , Lámi- na LVl; ó que se acomodaba alguna cigüeña y pér- tica como dixe en la Nota t , Cap. 5 : ó que el bas- tidor giraba con la rueda, á lo que do me persuado, por algunas razones ; ó finalmente , que Vitruvio se equivoca en lo de bo¡nin¡bus calcanribus ; siendo bien sa- bido que esta cóclea requiere poca fuerza para sacar el agua , supuesto que en su camino siempre va baxando hasta que llega á la boca superior. 5 De esto se trató en el Cap. 2 del Lib. IX , y allí mi Nota 5. La elevación de esta cóclea puede ser aigo mayor que la hipotenusa de dicho triángulo , con tal que no llegue á ; ; gtados el ángulo D , fig. ¡ , Lámina LII. RRR 2 50 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO CAPÍTULO XII. De la máquina de Cteslhio, 5 1 Síguese tratar ahora de la máquina de Ctesiblo , la qual levanta el agua en surtidores Hacese esta de bronce, á cuyo pie se ponen dos caxonciilos iguales algo separados, los quales tendrán dos conductos en figura de horquilla, unidos y concurrentes á un cuenco que habrá en el medio. En este cuenco á las bocas de los dos conductos se acomodan dos espitas bien exactas , que no permitan salir el ayre hecho entrar á fuerza en el cuenco. Sobre este se acomodará una cobertera á manera de un embudo boca abaxo, fixa con su gozne y espiga, para que no la mueva la hinchazón del agua : y sobre esta cobertera va el canon llamado trom- pa, bien soldado, y elevado verticalmente. 3 2 Los caxonciilos tienen también junto á las bocas de los conduc- tos sus espitas atravesadas , mas altas que las bocas de los otros caños que están en su fondo. Asi , por los conductos de arriba entran en los caxonciilos los émbolos machos, bien torneados y untados de aceytei los quales movidos adelante y atras con palancas, oprimen el ayre que en- cierra el agua j y este , teniendo por arriba el paso cerrado con las es- pitas , impele y despide el agua , con la hinchazón que causan dichas opresiones , por las bocas de las fístulas al cuenco ; de donde recibiéndola con el ayre la referida cobertera, la impele arriba por la trompa. Asi, colocada el arca de agua en lo baxo, se suministra esta para los surti- dores. 33 Ni se atribuye á Ctesibio esta máquina sola , sino también otras muchas y de varias especies, en las quales, impelida el agua con violen- cia, hace el ayre diferentes efectos, á imitación de los naturales, como las llamadas mirlas , que se mueven y cantan j y las engibatas * que mueven varias figurillas , y se ponen á beber j con otras muchas cosas que deleytan y alhagan la vista y el oido. De todo lo qual elegi las cosas que juzgué mas útiles y necesarias, y destiné el Libro antecedente para las pertenecientes á reloxes : en el presente determiné tratar de los surtidores de agua ®. Las que no son necesarias, y sirven al mero deley- te podrá verlas en los escritos de Ctesibio quien quisiere practicar sus curiosidades. I Para la inteligencia de esta? má<^uinas pueden sufragar algo las obras de Herón Alexandtino , intitu- ladas Spiri/aíú y .Huíoraer,. 2 Llamábanse asi .porque algunas figurillas que con- tenían , caminaban ariiticiosainenie , y se acercaban al agua , bebían &c. De esto trata el referido Herón , á CA- quien traduxo del Griego , y comentó Francisco Ba- roccio. También se publicaron sus obras en la colec- ción de ios Matemáticos antiguos hecha en París en 1695- 5 En el Libro antecedente. Cap. 9 , trató de los re- loxes de agua, y máquinas de Ctesibio, J LIBRO X, CAPITULO XIII. 251 CAPITULO xm. De los órganos músicos con agua. 34 Pero no omitiré las reglas de los órganos de aguaj con la bre- vedad y precisión cjue por escrito me será posible. Construyase un basa- mento de madera , y se incluirá en él una arca de metal. Sobre el basa- mento se erigen reglas á una y otra mano en forma de escalera, travadas entre sí , en las quales se encierran los tubos de metal con suelos movi- bles hechos sutilmente á torno, los quales tendrán fixos enmedio sus bra- zos de hierro , unidos á ciertos vértices y palancas , y estarán cubiertos de piel vellosa. Habrá también en el plano de encima unos agujeros de hasta tres dedos, junto á los quales se ponen delfines de bronce en balan- za, que tengan pendientes de su boca con cadenillas címbalos caidos mas abaxo de las bocas de los tubos. 35 Dentro de la arca que contiene el agua se pone uno como em- budo inverso sobre dados altos hasta tres dedos, los quales causan el es- pacio entre el borde del embudo y el suelo de la arca, y le mantienen horizontal. A la gola de dicho embudo se adapta una pequeña caxa, que hace la cabeza de la máquina , llamada en Griego canon músicos. A lo largo de esta caxa, si fuere tetracordo, se harán quatro canales; si hexá- cordo seis; y si octacordo ocho. En cada canal hay su espita con mani- jas de hierro , que giradas , abren los conductos del arca á estos canales, desde los quales tiene dispuesto.s la arquilla unos agujeros en derechura á las bocas que vienen á la tabla superior, llamada en Griego pinax. Entre esta tabla y el canon se ponen unas reglas horadadas como lo esta ella, y untadas con aceyte , para que se impelan y retiren fácilmente , las quales cierran los referidos agujeros. Llamanse pleuritiies , y su ida y regreso cierra unos agujeros y abre otros. 30 Estas reglas tienen sus hilos de hierro que atan las teclas por el otro cabo, de forma que al oprimirlas se mueven juntamente las reglas. Sobre la tabla están los agujeros que dan paso al ayre de los conductos. Las reglas tienen anillos engastados, á los quales corresponden las lengüe- tas de todas las flautas. Los condueps que salen de los tubos están unidos fuertemente á la gola del embudo , y llegan á los agujeros que hay en la arquilla. Tienen también espitas con sus machos á corno , las quales no dexan retroceder el ayre que reciba la arquilla. 37 En esta forma, levantándose las palancas, los brazos abaten al fondo los suelos de los tubos : los delfines que están en momento ’ , baxandose de boca con los címbalos, llenan el hueco de los tubos mis- mos: los brazos dentro de estos, moviendo freqüentemente sus suelos con la veemencia del impulso, y cubriendo los címbalos sus bocas supe- 2 y que puede también aproximarse á los muros, se construye de esra manera. Armese el fuste ó basamento que los Griegos llaman eschára , de figura quadrada , que tenga de anchura XXV pies por lado ; y ponganse los quatro maderos transversales. Estos son sustentados por otros dos, gruesos F S: anchos S. pistarán los transversales entre sí hasta un pie y S > y en estos intervalos se ponen los arbolillos , que en Griego se llaman amaxópodes ‘ , en los ‘ quaies giran los exes de las ruedas inclusos en planchas de hierro. Estos arbolitos se colocan de modo que tengan quicio y agujeros, para que con palancas puedan ser girados, y hacer caminar la máquina adelante, atras, á derecha, á izquierda, y sí fuere necesario obliquamente por el ángulo. Sobre el basamento se colocarán dos maderos que vuelen seis pies por .cada parte j y al cabo de sus proyecturas irán otros dos, alargados cam- bien hacia fuera en ambas frentes VII pies: su grueso y ancho serán los mismos que los de los dos maderos del basamento. 70 Sobre esta armazón se plantan postes á encaxe, altos IX pies, ex- clusos los encaxes ; gruesos por cada lado un pie y un palmo * : distan- * tes entre sí pie y medio. Estos entrarán por arriba en los encaxes ó me- llas de otros maderos. Sobre estos irán los cábrios ^ , unidos unos con s otros también á encaxe, en elevación de IX pies. Sobre los cabrios se 4 coloca un madero quadreado , al qual irán unidos * ; como también lo s estarán á los dos maderos laterales. Cubríránse todos con tablones de pal- ma si los hay , y si no , de otra madera que pueda resistir , exclusos el pino y chopo, por ser frágiles, y encenderse fácilmente. Sobre la tabla- zón se adaptarán texidos espesos de varas menudas: y finalmente se cu- brirá toda la máquina con duplicadas pieles recientes, cosidas y embutidas de alga, ó de paja macerada con vinagre. De esta forma escupirá las balas de las ballestas , y resistirá á los incendios. ca- vío hace honrosa memoria ele sus maestros: y de todas en Vitruvio no citar sujetos, cuya memoria le pu- se colige fueron muy inteligentes y expertos en su Ane. diese causar algún lotable perjuicio en tiempos tan mu- Kadie duda que sacaron un discípulo tan semejante i dados, ellos en las tacultades que le enseñaron, quanio agra- decido y atemo en reconocerse deudor y obligado i sus i Esto es , pies dei carro. lecciones; pero al mismo tiempo es fuerza culparle de 2 Un pie y un palmo fdmifeialii , son lo dedos, muy descuidado y omiso en no habernos dexado sus j Yo leería aquí , caufierii en vez de uyrieli. Pero nombres, habiéndolo hecho de tantos otros Griegos y vease la Kota 7, pag. 85. Homanos. Hiv lugar de creer que sus maesm-s si- 4 Sobre los canterios, según la Nota antecedente, guieron en las guerras civiles el partido de Pompeyo, ; Es el cclúaitn , ó madero del caballete. V'case la como hizo toda K.oma; en cuyo caso fue prudencia Kota $ , pag. 85. VVV 202 ARCHITECTURA DE M. VITRUVIO CAPÍTULO XXL De otras tortugas. 7 1 .A-un hay otra especie de tortuga , que tiene todo lo arriba ’ dicho , excepto los cabrios ' pero tiene parapeto y almenas de tablas todo al rededor ; y arriba su alero inclinado j todo cubierto con tablas y pieles firmemente clavadas. Sobre esto irá una capa de arcilla ama- sada con cabellos, de tanto grueso que pueda defender la máquina de todo fuego. Pueden estas máquinas llevar ocho ruedas si fuere necesario, y lo pidiere la naturaleza del sitio. 72 Las tortugas que se construyen para cavar, llamadas en Griego oryges , son en todo lo mismo que las referidas ; pero las frentes se apun- tan en triangulo , para que los dardos arrojados del muro no las hieran directamente , sino que resvalando á los lados , esten seguros dentro los cavadores. 73 Pareceme á proposito poner aqui la construcción de la tortuga » de Agetor * Bizantino. Su basa era larga LX pies: ancha XVIII. Los quatro pies-derechos que movian sobre la basa, se componían de dos vigas unidas, cada una de las quales alta XXXVI pies: gruesa un pie y un palmo : anchas pie y medio. La basa de la máquina tenia ocho rue- das con que caminaba, altas VI pies y S: — ' : gruesas tres pies; (uniendo para ello con grapas tres tablones puestos de través) y reforzadas con planchas de hierro extendidas sin fuego. Estas ruedas giraban en los arbolillos, ó digamos amaxópodes. Sobre el plano que formaban los tiran- 3 tes ® en el llano de la basa movian los postes, altos XVIII pies y : — *: anchos S: — y gruesos F Z: distantes entre sí I pie y S: — ’. Sobre estos postes iban en rededor los maderos que los ataban y aseguraban toda la travazon ¡í: anchos I pie y : — ' : gruesos S: — ’. Sobre dicho en- 4 maderamiento se levantaban los cábrios * en elevación de XII pies; y encima de los cábrios corria un quarton á que se unían á encaxe los mis- mos cábrios. 74 Asi mismo, tenia clavados transversalmente los maderos laterales, sobre los quales descansaba la tablazón que protegia todo lo inferior de la máquina. En su medio tenia un alto de viguetas, en donde se guar- daban los escorpiones y catapultas. Levantábanse de alli dos pies-dere- chos compuestos de vigas unidas, altos XXXV pies: gruesos pie y medio anchos II pies: sus cabos unidos á encaxe con un madero atra- vesado, teniendo otro á la mitad entre los dos pies-derechos, unido tam- bién á encaxe, y atado con planchas de hierro. Encima de este madero en- 1 Pmter ciptelts. Si aquí no se hiciera relación i 2 Arenco !e llama Hegetor. fritíi tomarse en su significado propio ; í saber , que 4 Léanse íjnihici en las tres veces que los nombra LIBRO X, CAPÍTULO XXI. 263 entre los mismos pies-derechos había atravesada una pieza de madera ® ^ bien asegurada con palomillas y xavalcoiies En esta pieza había dos exes pequeños hechos á tornOj en los quales estaban atadas las cuerdas de que pendía el ariete h Sobre la cabeza de los que manejaban el ariete había un parapeto á modo de garita j donde pudieran estar en pie dos soldados en obser- vación de los movimientos del enemigo, y dar aviso. El ariete tenia de largo CVI ples: de ancho en lo baxo un pie y un palmo ; de grueso un pie : contraido desde el pie á la cima, y quedando esta ancha I :i.- pie, y gruesa S — % Este ariete tenia de hierro duro un espolón como suelen tener las naves largas j y desde allí hasta unos XV pies estaba guarnecido con quatro láminas de hierro clavadas en la madera. 'j 6 Desde la punta á la cabeza del ariete se ataron quatro maromas tirantes, gruesas ocho dedos, atadas al modo de las que sujetan el ár- bol de una nave de popa á proa. Estas maromas estaban faxadas con cor- deles, cuyos lazos no distaban entre sí mas de un pie y un palmo. Todo el ariete estaba envuelto con pieles crudas; y á los cabos de las maromas de que pendía se pusieron quadruplicadas cadenas de hierro , envueltas también con pieles crudas. Lo que volaba del ariete tenia clavada cierta arca de tablas, y en ella gruesisimas maromas fixas con clavos, por cuya aspereza, sin peligro de resvalar, se podía llegar sobre los muros. Tenía esta máquina seis movimientos ® , adelante , á los lados á diestra , y á siniestra ; como también se extendia y levantaba hacia arriba , y se incli- naba hácia abaxo. Erigíase hacia arriba para demoler el muro hasta C pies ; al lado por una y otra parce se extendia en su operación no menos de otros C pies. Gobernábanla C hombres ; y su peso era quatro mil talentos, que son CCCCLXXXM libras. CAPITULO XXII. Conclusión de la obra. 77 Dexo explicado lo que me pareció mas á proposito en orden á los escorpiones ' , catapultas y ballestas ; como también de las tortugas y tor- 5 El texio pone mittrUs , y martr'u solamente. Po- de tres movimientos de los quatro que expresa Viiru- tonuga. corrección es errónea. El ariete baria el muro en cinco 6 Anicnilmi. Son los que llamamos xavalcones . se- parages , á saber, hotirontalmenie ó frente á frente mejanza de las ménsulas en la puerta Jónica, que lam- del ariete mismo, hácia abaxo , hacia arriba, á la de- bien tienen este nombre. recha, y á la izquierda; pues hácia rodas estas partes 7 Del ariete nos quedan ejemplares en los relieves le inclinaban los soldados s^n las ocasiones , como el del arco triuntbl de Septimio Severo á U falda del Ca- texto mismo refiere. El sexto movimiento era e! retro- pitolio, y en otros baxos relieves. ceso que hacia para avigorar el golpe; pues aunque no se» S Erraron algunos intérpretes de Viiruvio en la ex- para batir por detras, bien puede llamarse movimieoio. plkacion de estos seis movimientos, imaginando que Ateneo describe los seis movimientos mismos, eran el progresivo , y retrogrado , recto , obiiquo &c. Perrauit conoció que no se enriende aquí el movimiento i Nada dice Vítruvio de la construcción de los es- de la tortuga, sino el del ariete solo: peto no le halló mas corpiooes, como he notado en otros lugares, sin em- 264 ARCHITECTÜRA DE M. VITRUVIO torres, sus inventores, y el modo de construirlas. De las escalas, carché- sios y otras cosas, cuya construcción es fácil, no creí preciso el escribir; pues estas cosas los soldados suelen hacerlas por sí mismos ; ni tampo- co se necesitan en todas ocasiones , ni menos pueden de un tamaño mismo ser útiles en todas, por ser unas fortificaciones diversas de otras, como también el valor de las naciones : porque un género de máquinas conviene á los intrépidos y temerarios, otro á los prudentes, y otro á los medrosos. Por lo qual, quien quisiere reflexionar sobre estos pre- ceptos , haciendo elección entre su variedad , y acomodándolo con or- den , no necesitará de otro auxilio , y podrá desempeñar diestramente qualquiera de estas cosas, según pidiere la necesidad del sitio. 78 De las máquinas defensivas no necesitamos escribir; pues los ene- migos no disponen las suyas por este termino; y muchas veces son todas arruinadas solo con la diligencia y disposición ingeniosa de las acciones; como dicen aconteció á los Rodios. 79 Diogneto era Architecto en Rodas, recibiendo de la ciudad anual- mente pensión honoraria por su inteligencia en el Arte. Vino por este' tiempo de Arado á Rodas un Architecto llamado Cálias, el qual haciendo corrillos , presentó un modelo de una muralla , y sobre ella una máquina en un carchésio versátil, con la qual arrebató dentro por encima de la mu- ralla una helépolis * que ponia fuera. Los Rodios que vieron el exemplar, maravillados de él , quitaron á Diogneto la pensión anual , y honraron á Cálias con ella. 80 Por el tiempo mismo el Rey Demetrio , llamado PoUorcetes por la pertinacia de su ánimo , haciendo guerra á los Rodios , traxo consigo al famoso Architecto Epímaco Ateniense. Construyó este una helépolis á grandísima costa, industria y trabajo, la qual tenia de alta CXXV pies, y ancha LX ; reforzándola con cilicios ^ y pieles crudas , de modo que pu- diera resistir á una piedra de CCCLX libras arrojada con ballesta : y toda la máquina pesaba CCCLX mil libras. 81 Habiendo entonces los Rodios pedido á Cálias previniese su máqui- na contra la helépolis, y la volase dentro de la ciudad como tenia ofre- cido , respondió que no podía ser ; porque no todas las proporciones se extienden á todos los casos, sino que algunas, en exemplares pequeños, si se trasladan á grandes con las reglas mismas, hacen su efecto : otras no sufren modelo, y se fabrican en sí mismas; y otras en fin, vis- tos los modelos parecen practicables; pero pasando á grandes no corres- ponden. Podémoslo advertir asi: hacese con una barrena un agujero de medio dedo, de uno, ó de uno y medio; pero si quisiéremos del modo mis- bsrgo <5Ue repite varias veces haber tratado de ellos. 2 significa máquina destniidora de ciudadss. Puríe sospecoarse, que en lieiupo de Vitruvio se usa- Ateneo trata largamente lo mismo, sen algunas catapultas pequeñas con nombre de escorpio- 5 Eran gruesisimos paños de pelote , rústicos y nes; en cuyo caso no sería su construcción diversa de vellosos, que protegían las máquinas por arriba. To- la de las catapultas . y soio el tamaño haría su dilérenciai marón este nombre de sus inventores los pueblos de pero siempre para manejar el escorpión bastaría un Ciiicii, según escribe Varron. Vegecio los llama ict- hosbre solo, como dice era el Cap. 1 de este Libro. ¡onii. LIBRO X, CAPÍTULO XXIL 265 mismo hacerle de quatro dedos, no podemos: de medio pie ó mayor ni aun parece imaginable ■*. Igualmente pues, lo que vemos practicar con algunos exemplares pequeños, en otros no muy grandes parece posible; pero en los mayores no puede conseguirse de la misma forma. 8 ^ Como advirtiesen esto losRodios, y se viesen evidentemente en- gañados, los mismos que habían hecho agravio al honor de Diogneto; vista la pertinacia del enemigo, y prevenida su máquina para tomar la ciudad; temiendo la esclavitud, y no pudiendo esperar ya mas que el ultimo exterminio, se echaron a los pies de Diogneto, rogándole socorriese la patria. Negóse este al principio ; pero viniéndole á suplicar las donce- llas ingenuas y los muchachos con los sacerdotes, prometió hacerlo con la condición de que si tomaba aquella máquina fuese suya. 83 Concedido el pacto, hizo una rotura en el muro por la parte en que debía acercarse la máquina , y mandó que todos pública y privada- mente arrojasen por aquella brecha fuera del muro, por medio de cana- les, quanta agua, estiércol y lodo tuviesen. Tirada pues de noche gran- dísima copia de agua , lodo y estiércol , acercándose el dia siguiente la helépolis, antes de llegar al muro se hundió en aquel húmedo atascadero, y ni pudo avanzar, ni retroceder. Viéndose Demetrio frustrado por la pericia de Diogneto , se retiró con su armada. Libres ya los Rodios de aquella guerra , por la diligencia de Diogneto , le dieron publicamente las gracias, y le condecoraron con todos los honores. Conduxo este su he- lepolis á la ciudad , la colocó en público , y la puso esta inscripción : De la presa hizo Diogneto este don al pueblo. Asi que en materia de de- fensa no tanto se han de procurar máquinas, quanto consejo é industria 84 Lo mismo sucedió en Chio, que habiendo los enemigos prevenido sobre sus naves ciertas máquinas llamadas sambucas ® , los ciudadanos ar- rojaron de noche al mar delante de la muralla cantidad de tierra, arena, y piedras. Al otro dia habiéndose los otros acercado, encallaron las na- ves en aquel monton de faginas baxo del agua, de suerte que no pudie- ron llegar al maro, ni retirarlas; sino que allí mismo fueron incendiadas con maléolos 85 La ciudad de Apolonia también, siendo sitiada, y cavando los enemigos una mina para penetrar á la ciudad sin ser sentidos, advertidos ios Apolonienses del caso por las centinelas, confusos con la novedad, y faltos de consejo por el temor, se caían de animo, no sabiendo el tiempo ni el lugar preciso á que saldrian con su cava los enemigos. Entonces Tri- fon Alexandrino que era allí Archicecto , mandó hacer dentro de los muros diferentes contraminas , las quales pasando fuera continuaban en la cam- 4 Porque la fuerza natural de un hombre no bas- tarla á mover tal barrena , ni á sacar las mordeduras; pero aplicando alguna máquina á su manija, que suplie- se la berza que al hombre falca , parece haría el efecto. La máquina de Callas debía ser de condición que no sufriria aumento de potencia con otra máquina; y con- sistiría en el manejo de un hombre, cuya fuerza no pue- de ciecec al paso que la máquina crece. pa- y Vegeelo 4, zo, cuenta el caso con diversidad , si es que hada del mismo. 6 Sobre 1 a fjmcmca se puede ver á Vegecio 4 , zr, 7 Maléolos eran ciertos dardos , que encendidos con algunas materias combustibles , se vibraban y li- xaban en las máquinas, naves &c de los enemigos, y las inceudiaban. Nonio , Amiano , Vegccio , Otosio &c. XXX 206 ARCHÍTECTURA DE M. VITRUVIO paña baxo tiro de flecha j y en cada cueva colgó vasos de bronce. En lina de estas , que era la mas próxima a la de los enemigos, se oyeron resonar los vasos pendientes á los golpes de las herramientas j y por este medio se supo la parte por donde los enemigos dirigían su mina para entrar en la ciudad. Hallado el sitio, previno grandísimas calderas de agua hirviendo mezclada con pez , para verterla sobre las cabezas de los ene- migos; como también excremento humano, y arena abrasada. Luego por la noche abrió varios hoyos, y vertiéndolo todo por ellos repencinamen- 8 ce sobre los que estaban dentro, mató todos los enemigos \ 8ó También siendo sitiada Marsella , y abriendo los enemigos mas de XXX minas ; advertidos de ello los ciudadanos , profundizaron el foso que circuía la ciudad : con lo qual todas las minas enemigas vinieron a dar al foso. Donde el foso no se habia podido continuar, hicieron dentro de los muros un hoyo muy ancho y largo á manera de piscina, frente del sitio donde las minas se cavaban , llenándolo de agua de los pozos y mar. Llegada inadvertidamente alli la cava , la fuerza del agua que entró der- ribó las adémas, y perecieron todos los de adentro, ya por el agua, ya por la ruina de la cava misma. 87 Igualmente , haciendo los sitiadores junto á los muros un caba- llero de arboles cortados y acinados para pelear desde su eminencia; con hierros encendidos que disparaban las ballestas, le reduxeron á ceniza. Quando la tortuga arietaria se acercó á batir el muro, dexaron caer un lazo , con el qual cogiendo el ariete , giraron árganos por medio de un tímpano, y suspendieron en el ay re su cabeza, sin haber podido tocar el muro: y finalmente, destruyeron toda la máquina con maléolos encen- didos y golpes de ballesta. 88 De esta forma las referidas ciudades salieron victoriosas contra las máquinas de sus enemigos , no con las suyas , sino por la sutileza de los Architectos. Sp Expliqué en este Libro las reglas que pude, y juzgué mas útiles y convenientes para las máquinas de paz y guerra. En los nueve prece- dentes traté de cada cosa en particular, para dexar expuestas en diez todas las partes que comprende la Architectura. 8 Un caso semejante refiere Heró 258. Cataraccas delNilo. 193. Catarro. 2 1 . Cayo Julio. 2or. — Mario. 62 N. 29 ; 166. — Mucio. 166. Cécubo, vino. 197. Cefiso, rio. 198. Cementicia obra. 34 N. I. Cera púnica. 183 N. 3. Ceres. 23 , 166. Cerostróta. 100 N. 27. Cesar, Julio. 53, 201. Chéreas. 259. Cheirotoneton. 213. Chío, isla. 200, 263- Chíon. 57. Chozas. 29 N. I. Cicerón. 214. Cicros , lago. 1 98. Cidno, rio. 196. Cilicios. 264 N. 3. Cimacios. 72 N. 1 8 j 77 N. 41 j 93 N. 34; 97- Cimientos. 69. Circo máximo. 65. — Flaminio. 230. drene. 197. Cisternas. 207. Ciudades, su fundación- 14. Clazomene. 198. Clímaciclos. 2157. Clitorio, ciudad. 199. Cnosa ó Gnosa , ciudad. 1 6. Coaxácion. 86 N. 4; 167 ysig. Cóclea para sacar agua. 248. Coilian. 203. Coicos. 29, 192. Collina, puerta de Roma. 61. Coloe, laguna. 193. Colonias Griegas. 82. Colores. 1 81 , 184, 183 &c. Columen. 86. Colimas. 82, 108, 126. Compluvio. 145 N. 5. Conisterio. 131 N. 8. Conmensuración. 143. Constelaciones celestes. 222, 226. Contignacion. 86 N. 4. Coriceo. 131. TTT O.JO Corintio, Orden. 84. Corintio, metal. 84 N. 18. Corinto, ciudad. 119. Corneto, campo. 199 N. 10. Cornisón, su origen. 86. Córchate , nivel de agua. 203. Corona dei cornisón. 78. — de Archímedes. 212. Cossucio. 165 , 166. Cotio, reyno en los Alpes. 199. Cratis, rio. 198. Creso. 46 , 1 6 1 . Creta , isla. 16. Creúsa. 82. Crisócola. 180, 184. Ctesibio. 4,165,231,2^0. Ctesifbnte. 63, 164, i6ó, 242. Cubo. 107, 213 N. 4. Cuerpo humano , su simetría. 58. Cuervo, máquina bélica. 259, 260. Cumas, ciudad. 38, 133. Cuñas en los teatros. 120. Cíipulas. 103, 164. Curia. II 2. D Dados. 107. Dafnes. 166. Darío. i6r. Decoro. 8,11,12. Defensa. 14. Delfos. 164. Demetrio Falereo. 166. Demetrio Poliorcetes. 264. Demócles. 165. Demócrito. 161,163, 213,228. Demófilo. 165. Dentellones. 1 2 N. 14. Dentículo. 78 N. 44. Diades. 165 , 259. Diana Efésina. 63, l66. Diástylos. 65 , 67. Diáthesis. 8. Diathyra. 157. Diátonos. 45, 16Ó. Diaylon. 131. Dídoros, ladrillo. 32. Díesis. 116. Dífilo. 165. Diminución de las colunas. 68. Dinócrates. 26. Diogneto. 264, 265. Diomedes. 1 7. Dionisiodoro. 231. Dioptras. 203. Difecatce. 1 1 . Dípteros. 63. Diris, rio. 193. Dirrachío. 196. Disco. 180. Disposición. 8, 152. Distribución. 8,12. Dolor de nervios. 21. — de costado, ibid. Dórico, Orden. 82 , 89. Dormitorios. 1 5 1 . Doro , Rey. 82. Duplicación de un quadrado. 210. E Ecelesiasterion. 179. Echéya. 5. Economía. 8. Ecphora. 1 1 , 71 , 78 N. 42. Edificar, modos de. 42 . Edificios, su origen. 28. Efeso. 23 J, 242. Elefántida, ciudad. 193. Eleotesio. 131 N. 10. Elfias. 1 7. Embater, módulo. 1 1 , 90. Empalizadas. 69 N. 5. Empedocles. 188. Emplecton. 44. Encamonados. 172. Enccvitsis , modo de pintar. 1 84. Encíclica disciplina. 6. Enlucidos. 171, 176. Ennio, Poeta. 214. Enfasis. 68 , 79 N. 51. Entramados. 175. Eolípilas. 20. Ephebéo. 13X. Epicarmo. 188. Epicuro. 137, 161. Epigramas. 200. Epímaco. 264. Epitithedas. 78. Eptábolo , lago. 193. Equícolo. 1 99. Era- 271 Erario. 1 1 2. Eratóstenes. 8, 22,2.2, 21.2. Erétrica, tierra ó greda. 187. Eritréa. 198. Escaleras. 2 1 1 . Eschílo. 163. Escocia. 72. Escorpiones. 19,238. Esculapio. 164. Vease Templo. Esferas. 214. Esmalte. 185 N. r. Esmirna ó Smirna. 126, 163. Esparto. 172. Espejos antiguos. 174 N. 15. Esputos de sangre. 2 1 . Esquadra , su invención. 3 N. 3 j 2 1 j Estadio. 126 , 132 N. 14. Estatúmen. 16 j. Estrategéo. 126. Estrías. 79, 83,93, 93. Estructura, varios modos. 42. Estucos. 173, 175. Etiopia. 193. Etna. 196. Eudemo. 228. Eudoxó. 230. Euftanor. 165. Eufrates. 192. Eumenicos pórticos, esto es, de bella vis ta y amenidad. 125 N. 2. Eurípides. 188, 1 98 , 2 1 9. Euritmia. 8, 10, 144. Euros. 23. Eustylos. 65, 67. Evangelo. 244. Exédras. 149, 173,178. F Faberío. 183. Faetón, tragedia de Eurípides. 219. Falemo, vino. 197. Falisco, campo. 199. Fano, ciudad. 33, 109. Farax. 37. Fasis, rio. 192. Fauces en eltablino. 148 N. 6. Faxas en los architrábes. 77. — en las ¡ambas ó tranqueros. 98. Fídias. 36. Filetes ó lístelos. 72 N. 1 8. Filípo. 228. Filipo, Rey. 239. Filón. 164, 163, 166. Filosofía. 4. Firmeza. 14 , 138. Piros. 163. Flor en las cúpulas. 1 03 N. 1 7. Fondi, ciudad. 197. Foro de Cesar. 64. Foros. 108. Fortuna eqüestre, su Templo. 64. .Ad tres Fortunas. 61. Frigia. 197. Frigidario. 131. Friso. 77. Frontispicios. 78 N.46. Fuego , su hallazgo. 28. Fuentes, sus propiedades. 194 &c. Fundamentos. 18 N. i ; 69. Fussicio. 163. G Galerías. 149. Galia. 29, 33, 192. Garrucha. 239 N. 2. Gaulicas lagunas. 1 7. Géneros músicos. 11 ó. Gerusia. 46. Gneo Cornelio. 2. Gnomon. 214 N.i. Gnomónica. 14. Golas. 78. Gortina. 16. Gotas. 92. Gracia en los edificios, i o N. 3. Gradas. 70. Graderías. 120. Graneros. 132, ^ 54 » ^ 55 - Grulla, máquina bélica. 259. Gualda. 187. Gyneconitis. 136. H Haceñas. 248. Halicarnaso. 46. Hallazgo de Archímedes. 212. Harpaginetuli striati. 179 N. 2. Hegesias. 202. Helas. 37. Helécho. 1 68. He- 272 Heleno. 82. Helépolis , máquina bélica. 264. Heniles ó pajares. 155- Heracléa. 244, Heráclito. 188. Hermodoro. 61 yóaN. 28. Hermogenes. 63, 66, 89, 164. Hermosura en los edificios. 14 N. 3. Hexástylos. 66 N. 17. Hierapolis. 197. Hieron. 212. Hímera , rio. 1 96. Hipan, rio. 192,197. Hiparco. 228. Hipócrates. 6. Hipomóclio. 245. Hipopótamos. 193. Hipotrachélio. 91 N. 15. Hisgino. 187. Homero-mastix. 162 , 263. Horas desiguales de los antiguos. 22 N.4. Horizonte. 140. Hymetto , monte. 45. Hypetros. 63. I Icneumones. 193. Icnografía. 9. Ictino. 164, 166. Ideas. 9. Ilíada de Homero. 163. Ilustres, su habitación. 1^3. Imágenes que los antiguos guardaban en los atrios. 148 Ñ. 7. Imoscapo. 64 N. 2. Impluvio. 145. Impropiedad en las pinturas. 1 79. In antis, especie deTemplos antiguos. 60. Incienso. 197. Incierto , modo de edificar. 47. India. 192. Indico. 184. Indo, rio. 192. Intercolunios. 64 , 67 N. 21. Interpensivos , maderos. 145. Interscalmio. 1 1 . Intertignios. 87 N. 1 2 , 92 N. 2 1 . Invenustus. 10 N. lope, ciudad. 196. Isatis , pastel, ó gbsto yerba. 187. Ismuc. 201. Isódoma estructura. 44. Istmicos juegos. 209. luba. Rey de Numidia. 201. j Jaharrados. 171. Jonia. 83. Joño. 82. Juegos Olímpicos &c. 209. Julio Cesar, i N. 3 ; 64. Juncos aromáticos. 197. Júpiter, Planeta. 217, 219. L Labro en los baños. 129. Lacedemonla. 4 N. 10; 46. Lacónico. 130, 184. Lacotomus. 230. Ladrillos. 31 , 129 N. — que no se hunden en el agua. 33. Lagar. 154. Lamparones. 195. Lahificio. 136 N. I. Laodicéa. 198. Láser, ibid. Lélegas. 47, 83- Leocares. 165. Leónidas, ibid. Lesbos, isla. 20, 197. Libero-Padre. 24, 89, I2¿, 164. Licinio. 180. Lidia. 197. Limas-hoyas. 145 N. 274. Limne aspkaltis , lago de pez. 1 96- Lincesto. 199. Líparis , rio. 196. Lisipo. 56. Literatos, sus habitaciones. 153. Logeion. 1 24. Loriot, Mr. 36 N. 2. loytrion. 131. Lucania. 198. Lucrecio. 214. Luna, su periodo. 216 Scc. M Macedonia. 198. Maderas para edificar. 50. hía- Magistrados , sus habitaciones. 153. Magnesia. 63, 164, 201. Magos. 188. Maléolos. 265 , 266. Mamertino, vino. 197. Mánaco. 230. Maquinaria. 14. Máquinas 237. Máquinas de Ctesibio. 231,230. — de Ctesifonte. 242. — de Metágenes. 243, — de Paconio. ibid. — para sacar agua. 247. — bélicas opugnatorias. 259. Marcia, agua. 1 94. Marco Hostilio. 17. Mario , Cayo. 62 N. 29. Marmol. 181 . Marsella. 33 , 266. Marte, Planeta. 217. Masinisa, Rey. loi. Massia, ciudad de España. 33 N. 7. Materiales para edificar. 31. Mauritania. 192. Maurúsia. Ibid. Mausoleo. 164. Mausolo. 47. Mazaca. 197. Mecánica. 244. Medios-ladrillos , semÜateres. 33 N. 6. Medir el camino andando por tierra y mar. 232, 233. Medulos, pais en los Alpes. 199. Melampo. 163 , 199. Melas. 47. Melas, rio. 198. Melino, color. 182. Meliton, vino. 197. Meló. 228. Ménsulas en la puerta Jónica. 98. Meonia. 197. Mercaderes , sus habitaciones. 133. Mercurio , Planeta. 217. Meridiana , hallarla. 2 i , num. 44. Meridiano, círculo en los analemas. 229. Meroe, isla. 193. Mesaulas. 137. Mesolabio. 213. Metágenes. 164, 166. Mécopas. 88 , 91. Metrodoro. 202. Miagro. 37. Mileto. 83, 166. Milon Crotoniate. 209. Minio ó bermellón natural, i 84. Mirón. 6, 36. Mirra. 197. Mitilene. 20. Mitridates. 123. Mneste. 63. Modillones. 3 N. 8 ; 87. Módulo. 9. Monópteros. 103. Monumentos de Mario. 62, 166. Morbo venéreo. 46 N. 1 3. Mudo, Cayo. 62, 166. Mummio, Lucio. 119. Mundo. 14 1, 213. Murena. 46. Muros de Babilonia. 20,196. N Naturaleza de las cosas. 27. Naves de Templos , su proporción. 94. Negro de humo. 184. Ñemeos, juegos. 209. Nerón , sitio de su muerte. 37 N. i . Nexáris. 163. Nicomaco. 37. N¡gir,rlo. 193. Nilo. 96, 193. Ninfbdoro. 163. Nivelar aguas. 203. Niveles cíe agua. ibid. Nonacris, región. 198. Norias. 247. Numero perfecto. 39. Núcleo. 168. O Obradores de Pintores. i5i* Ocre. 181 , 183. Octástylos. 66 N. 14. Odeo. 123 N. 3. Odisea de Homero. 163. Oficinas de Tapiceros. 131 N. 2. Olímpicos, juegos. 209. Opas. 87,88. Opticos , Ninfa. 82. Orbe de la tierra, i N. 2. Or- 274 Ordicstn. iryN. i. Oriicn.ic ioii. X. Orü.inos liiilniiilicos. 2_<5t. Oroi'iincntc. 1H2. Ortogmj.'hia, ó alzaJo en los aiiíicios. <). Paíl.igonia. 199. Palanca ó barra. 245. l’alcstra. Parástas. Parctonio. iX'2 , 196. Parmenion. 231. Paros , isla. 244. P.iseos sin barros. 127. Paus.ínias , Capitán (Iricgo. 4. Pavimentos. 167, 169. Pedernales. 19 Ñ. 12 ; 44 N. 6. Pedesoiles. 69. Petasmenos. 139. Peloponeso. 3 , 82. Pentádoron , ladrillo. 32. Pentaspascos. 240. Pentcl , monte. 43. Peonio. 166. Pcricies. 123. Peridromidas. 132, 137. Perípteros. 61 ,69, IC3. Peristilos. 146, 149, 136. Perít retos. 11,237. Pérgamo. 162. Perspectiva. 164 N. 7. Pésaro. 53. P helios. 232. Philolao. 8'. Phireo. 164 N. 13. Piedra de corre ó sillería. 19 N. 1 1 ; 44 n.3: Piedras diversas. 40 6cc. Pimienta. 197. Pinacotecas. 12 N. i6;i48 N. 2 77; 149. Pintura en las paredes. 178. Pirámide en las cúpulas. 104. Pirco, puerto. 193. Pisistraco. 163. Pitagoras. 107, 1 88 , 2 10, 2 r i , 228. Pirana, ciudad. 33. Píthio. 6 , 7,89, 1 64. Pitios, juegos. 209. Piionisa. 3^^. PiscVIoro. 244. Placcnci.i. 2 I 3. l’l nielas. 2 I 4 V sis;. l’I.iiéa , ciiid.id. 4. l’l.itoii. 2 1 o. Plúy.Kl..s. 137. Podio en los Templos, ye X. i — en los teatros, i 2 i N. 3. Polcas. I 39 N. 2. Policles. 3-. Policlcto. 6. Polis. 163. l’olisp.tstos. 24". I’olvidos. i '^1 í , 2^9. Polos del mundo. 2 i Pómez, piedra. 34 , 38. Pomtiius Liuunas. 1 Ponto. 29 , 192, I 9-. Pririno. Pórtico de Poinpeyo. I2í. — del teatro, i 2 1 . — detr.is de l.is scenas. 12;. Pórtico Persiano. 4. — de Mctdo. r,,. Púnicos P.uménicos , <> sea de hcl.'j vis.’.i y íiineiii.Li.i , sobre la irr.m Ruca de Atéius. 123. Püsidonio. 202. Pusótes o c.mtid.id. 8, Póstlco en los Templos. 61 X. 24. Potereo, rio. 16. Praxiceles. i6r. Prensa , graeliim. 1 54 X. 2. Prétid.is. 199. Prienc ó Prieiu. 6, 164. Principios de I.is cosas. 13, 3 1- Proconnés, marmol. 46, 244. Promontorio de Minerva. 1 3 3. Pronáo en los Templos. 63 N. 34- Pi'opnigeo. 131 N. 12. Proscenio del teatro, i J 9. Proserpina. 166. Prostas. 136. Próstylos. 6r. Protliyrides ó ménsulas. 98. Proihyros , ó vestíbulos. 137. Próciro, vino. 1 97. Proyectura. 78. Pseudo-dipteros. 62, 66, 104. Pseii' 275 ^3 N. 35;96- iN. 6. 86 . 38. 1J159N.5. Pycnóstilos. 64,67. Q QuirÍQO- 63 , 1 84. R Ravena, ciudad. 17, 53 - Rayos en la corona Dórica. 92. Rechámo.239. Religión. 14. Rdoxes solares y maquinales. 130, 13 1, 1 32. Resaltes por escabclos. 71, 76 N. 38; 127. Reticulado. 42. Retináculos. 240. Retroceso de los Planetas. 218. Rin , rio. 192. Rito. II. Ródano. 192. Rodas. 47, 136, 264 , 265. Roma. 142. Romana, statera. 245. Roxa, piedra. 40 N. 2. Rubia, raíz de tinte. 187. Ruderacion. 167. s Sablón, especie de arena. 32 N. i ; 38. Salápia, ciudad. 17. Salidizos. 48. Salmacis , fuente. 46. Salones. 149, 150. Sambuca, máquina bélica. 265- Sambuca , mstrumento músico. 140. Sandaraca. 182 , 186. Sardianos. 46. Samaco. 165. Sátiro. 164. S^rurno , Planeta. 218. p^dc^isódomo. 44 . pablioMinIdio. 2 . Publio Sepnimo. 165 . Puerta en los Templos^ Puertas para cerrar. 98 Puertos de mar. 133 . pulpito del teatro. 1 19 púrpura, color- > 80 , i Puiol , sus sudaderos. ; Scenas. 1 1 9 N. 4 ; 1 2 g. Scena de Apaturio. 179. Scenograíía. 9. Sciatheras. 2 1 . Scopas. 163 , 231. Scopinas. 8. Selinusia , greda. 187. Semíramis. 196. Septimio, Public. 163. Sestercio. 17. Sextario. 183 N. 2 ; 212 N. 3. Siene , ciudad. 193. Signina obra. 35 , 132. Signos celestes. 216, 22 í. Silanion. 165. Sileno. 164. Simetría. 8,11, 144. Siria. 192, 197. Situación de los Templos. 96. — de los demas edificios . 139,131. Sociedad humana, su principio. 28. Sócrates. 56. Sol, su periodo. 217. Solé, ciudad. 196. Sombra equinoccial de un gnomon en va- rios parages. 228. Sones músicos. 1 1 6. Statono. 41 N. 12. Stoichéia. 13. Stereóbata ó zócalos. 69. Stygos hydor. 198. Súcula, exe, ó cilindro. 239 N. 3. Susa, ciudad. 200. Suspensura en los baños. 1 2 8 N. 4. Systilos. 64. T Tabicones. 49 N. 21. Tablíno. 146, 148. Tahonas. 155. Taladro , máquina bélica. 259. Tálamo. 156. Tánais, rio. 192. Tarchésio. 89. Tarso, ciudad. 196» 201. Taso, isla. 244. Tauro , signo celeste. 221. Teano, ciudad. 199. Teatro Latino y Griego. 1 1 2 &c. de Pompeyo. 64 N. 6. — de madera. 236 N. 2. Tebaida. 193. Telamones. 157. Telocháres. 40. Tematismos. 1 1 . Templos para cada deidad. 1 1 , 24, 25. — antiguos , sus diferencias. 60. — doble largos que anchos. 70. — Tosíanos. loi. — de Júpiter y Fauno. 61. Templo de Minerva en Priena. 6 , 164. — de Júpiter Stator. 61. — de Júpiter Olímpico en Atenas. 63, 163 N. 21. — de Júpiter Capitolino. 63. — de Júpiter en Fano. no. — de Júpiter en Samos. 1 64. — de Júpiter Hammon. 196. — de Venus en el foro de Cesar. 64. — de Ceres. 6¿. — de Hercules Pompeyano. ibid. — de Juno Argiva. 82. — de Apolo Panionio. 83. — de Diana Eftsina. 83, 164, 166, 242. — de Castor en el circo Fiaminio. 104. — de Diana al bosque, ibid. — de Veyove. ibid. — de Libero-Padre. 89,123. — de Minerva en la Roca de Atenas. 104, 164. — de Palas en el promotorío de Sunio. 104. de Augusto en Fano. 110. — de la Luna. 1 1 9. — de Diana en Magnesia. 1 64. — de Esculapio en Tralla, ¡bid. de Apolo en Müeto. 166. — de Ceres y Proserpina en Eleusia. ibid. — del Honor y Valor de Mario, ibid. — de Flora. 1 84. — de Quirino. ibid. Templos redondos. 103. Teocides- 163. Teodoro Focéo. 164. Teodoro Samio. ibid. Teodosio. 231. Teofrasto. 137, 202. Teos , ciudad. 66 , 1 64. Terracina, ciudad. 197, 198. Terraplenes. 19, 139, Tesalia. 198. Tetradoron, ladrillo. 32. Tetrástylos. 63 N. 13. Thales. i6r, 188,228. Thyroreion. 136. Tiber, rio. 192. Tigris , rio. 192. Timavo, rio. ibid. Timelicos. 124. Timéo. 202. Timoteo. 163. Tímpano del frontispicio. 78. Tinturas. 187. Tísica. 2 1 . Toloraeo FÜadelfo. 162. Torre de los vientos en Atenas. 21. Torres en los muros. 18. — movibles. 239, 260. Tortuga arietaria, y otras. 239, 261, 262. Tos. 21. Tova roxa y negra. 41. Tracia. 198. Tralla. 46, 126, 164, 179. Trezene. 196. Triángulo del mundo. 140. Tribunal. 103, 1 1 b. Triclinios. 149, 151 , 136. Trifbn. 263. Triglifos, 91. Trígono , aspecto. 218. Trispastos. 240. Trochtlon , escocia. 72. Troxes. 13. Troya. 178, 198. Trulisacion. 172 N. 8j 173. Tuana. 197. V Vacinio, color. 187. VaRas. 98 N. ló; too N. 27; i¡¡° N. 2. Varron, Edil. 46. Varron , Terencio. 163,214. Vasos del teatro. 1 17. Vastas , contrario de venustas ; esto es, sin gracia, i o N. 3 . Velina. 199. Venus, Planeta. 217. ' Ver- Verguías ó Cabrillas. 137. Vesta. 10^. Vestíbulo. 12, 152 N. I ; 166. Vestorio. 185. Vesuvioj monte. 37, 38. Vida primitiva de las gentes. 28. Vidrio, yerba, llamada glasto ó pastel. 187 N. 8. Vientos. 20 &c. Vientre en los aqüeductos. 205. Vinos diversos. 197. Voluta Jónica. 74 N. 30 ; 83. Voz de las gentes en diversos climas. 141. Voz , su difinicion. 114 Scc. Ulises. 178. Ultramar. 180. Unirá uña. 98 N. 12. Uña mular solo puede contener el agua de Nonacris. 198. üticenses. 32. Utilidad ó comodidad. 1 4. X Xanto , rio. 1 98. Xénias. 157. Xenófanes. 161, 228. Xístos. 132 , 157. Xuto. 82. Y Yeso. 172 N. 10. z Zacinto , isla del mar Jonio. 1 96. Zaguanes. 145. Zama, ciudad dcNumidia. 201. Zanjas. 69. Zenon. lor. Zócalo. 69 N. 2. Zona celeste ó Zodiaco. 2 1 6. ^77 ADVERTENCIA. A fin de que no sea siempre necesario recurrir al cuerpo de la obra para la inteligencia particular de las Láminas, pongo á la frente de cada una de ellas una explicación su- cinta y por mayor de sus figuras? remitiéndome en lo demas á los lugares de la obra que tratan de ello. LAMINA I. Figura I. Rosa de los 24 vientos que trae Vicruvlo en el Lib. I, Cap. 6 . Figura 2 . Planta de una ciudad resguardada de los vientos. Hállase su descripción en el mismo Lib. I, Cap. 6 . LAMINA II. Figura r. Alzado en perspectiva de una porción de muro , torres y terraplén , con las puentes levadizas. Descríbelo codo Vltruvio en el Lib. I , Cap. j . A. Parte del muro sin terraplén. B. Muro y terraplén. C. Torres. D. Puentes levadizas. Figura 2. Alzado geome'crico de la misma porclon de muro , terraplén y torres. Figura 3. Planta geométrica de lo mismo , con los fundamentos oblíquos en figura de dientes de sierra, como dice Vitruvio en dicho Cap. 5 , pata sostener dividido en porciones el impulso del terraplén. LAMINA III. Ladrillos y baldosas que usaron los antiguos , de los quales trata Vitruvio en el Cap. 3 del Lib. II , y en otros Jugares que yo cito en mis Notas á este Capitulo. Figura I. A. Ladrillo Aidoron. B. Ladrillo pentádoron. C. Ladrillo tetrádoron. D. Medio-ladrillo para el pentádoron. E. Medio-ladrillo para el terrádoron. F. Ladrillo triangular que usaron mucho los Romanos , según explique en mí Nota 6 . El de la Lámina es uno de los muchos que se hallan marcados con el nombre del fabri- Figura u. Alzado de una pared de ladrillo tetrádoro , y su medio-ladrillo. El alzado dcl pentádoro no se diferencia del tetrádoro sino en la magnitud. Figura 3. Planta de la misma pared del ladrillo retrádoro , en que se demuestra la travazon alternada de la fila superior con la inferior , como dixe pag. 3 3 , Nota 6 . Figura 4. Pared de ladrillo dídoron Á. Figura 5. Planta de la misma pared , con la colocación alternada de sus filas. LAMINA IV. Estructuras que usaron los antiguos Griegos y Romanos , según se describen e del Libro II , y sus Notas desde la pag. 4 2 . Estructura reticulada. Figura I . Figura 2. Estructura incitrta , ó mampostetía , según explico en U Nota 2. Figwa 3. Estructura isódoma , que es de filas Iguales en altura, aunque de piedras desiguales en longi- tud, sentando las de la fila superior sobre las juntas de las inferiores. Figura 4. Estructura felso-isódoma , que es de filas desiguales en altura , y piedras desiguales en Ion- Ftgm-a ¡. Estructura rellena, que puede llamarse empltcton Latinam, según explique' en la Nota 3, pag. 43. Figura 6. Estructura rellena de los Griegos , llamada empltcton , explicada en dicha pag. Nota 4. Figura 7. Estructura de filas iguales , y piedras también iguales en longitud , con la canal ó rebaxo al rededor de los despeaos , según se explica en la Nota 8 , pag. 9 5 . Figura 8. Estructura almohadillada llana del foro de Nerva en Roma. Su primera fila A tiene todas las piedras con los cabos hacia las faces de la pared : y la segunda B las tiene atravesadas sobre las de abaxo , y paralelas con la pared. La longitud de cada piedra es tripla , como indican las dos estrelütas en la figura ; y cada piedra abraza dos enteras , y dos medias de la fila inferior. No he podido observar si las piedras de la primera , tercera , quinta , y demas filas que sacan sus cabos fuera son también triplas como las de la segunda , quarta &c. Si lo son, no hay duda es una estructura digna de ser imitada, por su gran ttavazon. Pero aun- que dichas piedras no sean mas de duplas quando no se necesítase pared tan gruesa, será una estructura ventajosa sobre todas las otras. Figura 9. Estructura de las substrucciones del Capitolio en Roma , semejante á la de la fig. 8 , aunque sus piedras solo son duplas , y sin mas canales que en las juntas. Figura I o. Estructura que llaman rustUs , tomada de las substrucciones del Templo de Neptuno , halla- das en Roma en ia calle Julia , junco á la Parroquial de S. Bhs de la Pañota. LAMINA V. Paredes de telar, ó tabicones, explicados pag. 49, Nota 2 i , y lugar allí citado. A. Son Jos pies derechos ilamados urrectarU. B. Travesanos , transvírsarla. C. Primera unión de caí is. D. Segunda unión de cañas , puestas al contrario de las primeras. E. Tabicado entre los maderos , cubierto de lodo para sentar las cañas. F. Segunda capa de lodo sobre las primeras cañas. G. Jaharrado y enlucido en la superficie del tabicado. Sobre estos tabicones se verá la Nota 2 I al Cap. 3 del Lib. Vil. H. Estatuminacion , statummatiú. I. Ruderacion , rudiratio. K. Yema , núclius. T. Pavimento de losas , ex uctílibui. M. Zócalo pata que la humedad del pavimento , ruderacion &c. no pudra los maderos. La explicación de estos nombres se hallan en dicho Lib. VII desde el Cap. t . LAMINA VI. Figura I • Planta de las substrucciones ó contrafuertes que pone Vitruvio á una y otra parte de las pa- redes que sostienen el impulso del terreno en sirio de cuesta , según se lee en el Lib. , Cap. 1 1, Nutn. 52. A. Son los pilares escarpados llamados er/jwae , ó anterUes , puestos a la parte ertcrna de la pared , los quales como estribos ayudan maravillosamente las paredes. B. Son los dientes de sierra que se construyen en lo interior del edificio , para sostener el Impulso del terreno. Figura 2. Planta de las estrías Jónicas y Dóricas. A. Estrladura Jónica , de que trata el Autor en el Lib. III , Num. 44 i P^S' ' B. Estrladura Dórica llana. C. Estrladura Dórica abierta. Trata Vitruvio de ambas en el Nura. 2 y , pag. 9 3 y 94. E. Quadrado para describir la cana!. D. Canales llenas , con un bocel hasta el tercio de la coluna , segun dixe en mi Nota 5 1 , pag- 79. Figura 3. Representa el cuerpo humano dentro de un círculo, según dice Vitruvio en el Lib. Ill, Num. 2 , pag. 59. Figura 4. Representa el cuerpo humano dentro de un quadrado , segun Vitruvio en dicho lugar. Figura 5. Representa la armadura dcl cexado con todas sus piezas , segun la describe Vitruvio en el Lib. IV , Nuin. I o , y mis Nocas á todo el Cap. 2 . A. Son las xácenas, atchittábes, ó maderos mayores que posan sobre las colunas ó pilares, y sostienen el resto de la armadura. B. Madero del caballete , llamado colúmsn. C. Tirantes, ó sean cadenas, trxnstra. D. Cabrios, capríoli , con los puntales I , que sostienen los canterios en E. E. Canterios , cantberU, F. Son los cabos de las vigas llamadas templos , templa. G. Son los listones llamados ójseres, sobre quienes se clavan las tablas que sostienen las texas. En las armaduras de poca anchura se omi^ los cábrios D con sus puntales I. Figura 6. Representa el corte vertical de diclia armadura. A. Xácena, ó madero mayor. B. Colúmen. C. Cabos de los tirantes , trinstn. D. Corte de los cábrios , eapréali. F. Templos. Los canterios están ocultos detras de los cábrios. LAMINA VIL Planta del Templo Irt antis , doble largo que ancho. Trata de el Vitruvio en el Lifa. III > Num. 7, pag. 60. Vcase la Noca 9 , pag. 70, y la r , pag. 94. A. Son las antas. £. Las dos colunas enere las antas. La escala de 2 4 píes geomc'tclcos solo denota que la nave es mas ancha de 20 pies , según doctrina de Vitruvio , pag. 94, Num. 27. LAMINA VIH. Figura I . Alzado del mismo Templo /« entU. La. puerca de esta y demas especies de Templos arregladas á la doctrina de Vitruvio Lib. IV, Cap. 6 . Figura 1. Flanea del ptonáo solo. Figura 3. Planta del capitel Jónico angular, que indique en la pag. 75, col. i , §. Aduitrto e^c. LAMINA IX. Planta del Templo próstylos, desccito por Vitruvio en el Cap. r del Lib. III, Num. 8, pag. <5i. X,a escala de io píes geomc’tticos se pone por la misma razón que la del itt antis , atilba dada. LAMINA X. Alzado de la fochada , y parre de la planta del mismo Templo próstyios , con los acrote- rios A , y el friso entallado, según Vitruvlo Lib. 111 , Num. 36 , pag. 77. Esta enta- lladura , ó sea baxo relieve , podrá liacerse á gusto del Arcltitecto , procurando que tenga alguna congruencia con el sugeto á quien el Templo se dedicare. LAMINA XI Planta del Templo amphipróstylos, descrito por el Autor pag. 6l , Num. 9. El póstico de esta especie de Templos solo servia para hacer correspondencia con el pronao, puesto que , como probe' en la Nota 3 5 , pag. 6 3 , y en otros lugares , los Templos anti- guos no tenían puerta en el póstico , excepto el bypetroí. Ta escala de ao pies geome'tricos sirve solo pata lo que la del /» antis. El alzado del amphipróstylos es el mismo que el del ptóstylos. LAMINA XII. Planta del Templo perípteros , descrito en el Num. i o , pag. í : . Es también doble largo que ancho , según dixe en la Nota 9 , pag. 70. La escala de to pies geométricos tiene el mismo oficio que la del m antis. En esta y demas especies deTemplos perípteios acaso había pilastras unidas con las paredes de la nave enfrente de las colunas, para que pasasen de estas á aquellas los architrábes, según dixe en la Nota 2 7 , pag. 62 , El dsdr &c. LAMINA XIII. Figura I. Alzado del Templo perípteros, descrito en el lugar citado en la Lámina antecedente. Figura 2. Alzado del Templo dípteros, cuya planta es laLáminaXV. Trata de c'lVitruvio Num. i a, pag. éj. LAMINA XIV. Planta del Templo falso- dípteros, explicado en el Num. II, pag. 6 i. Las dos colanas AA son las que pone Vittuvio entre las amas en el Num. 27, pag. 94, quando la nave fuere mas ancha de 20 pies 5 y para indicat lo mismo sirve ia escala de 30 pies geométricos. La coluna sin sombra en el pórtico indica el lugar de la fila de colanas que quitó Hctmo- genes, para hacer pscudo- dípteros el Templo dípteros, como se dice pag. 66 , Num. 20. El alzado del dípteros Lámina XIII , ^g. 2 , sirve también para esta planta. LAMINA XV. Planta del Templo dípteros, según se describe en elNum. i 2 , pag. 53. A. Las dos colunas entre las antas , como en la Lámina antecedente , y la misma escaia de 30 pies geométricos. B. Las quatro colunas que se indican en la Nota i 9 , pag. 66. El alzado se halla en la Lámina XIII , fig. 2. LAMINA XVI. Planta del Templo hypetros Las quatro colanas A son nave fuere mas ancha de ¡Este es el único Templo ds en dicho lugar , Nota ; explicada por Vitruvlo en el Num. I 3 , pag. ¿ 3 - las que pone Vitruvlo en dicho Num. 2 7 , pag. 9 4 > 40 pies? y pata indicar lo mismo se pone la escala de 60. : 10! antlsuos coo pueit. en pjonáo y péstico . según demuesito LAMINA XVII. Figura I. Alzado del Templo hypettos , descrito por el Autor en el lugar citado ceden te. Figura 2. Proporción de los intercolunlos Jónicos ó Corintios , según Vitruvio en Lib. III, pag. ¿4. A. Pycnóscylos. B. Systylos. C. Éustylos. D. Diástyíos. Figura 3 . Proporción de los íncercoluníos Dóricos , según resulta de todo el Cap. 89 y sigi A. Diástylo-tetrástylo , ó diástyíos de quatro colanas. B. Diáscylo-hexástylo, ó diástyíos de seis colanas. C. Monotrigllfo-tettástylo. D. Monottíglifo-hexlsrylo. Todas estas voces quedan explicadas en las Notas al Cap. 5. en la Lámina ante- todo el Cap. z del 3 del Lib. IV , pag. LAMINA XVIII. Corte lateral, y planta dei descubierto y pórtico interior del Templo hypetros, según Vitru- vio en el Num. I 3 , pag- 6 3 . Planta de los Templos ce 27 > pag- 70 > y allí LAMINA XIX. m podio , según doctrina del Autor en el Cap. 3 del Lib. JII, Num. mi Nota I 3. lamina XX. Alzado de la mitad de la fechada del Templo con podio, según las Notas i 3 y 14-Pag- A. Colunas del medio , mídUaae , disminuidas en todo su rededor , con la diminución diñarla. B. Coluna angular disminuida solo por la parte exterior, y dexada á plomo por la que al pórtico. C. La media adición ó resalte que dixe en Noca 38 , pag. 7 ó. LAMINA XXL Planta y alzado de una porción lateral del podio y Templo, con los resaltes pot escabelos, per íeamiHos , en podio y cornisón, de que trate' en la Noca 1 4 , pag. 70 , y en la 3 8, pag. 75. A. Resaltes per scamlUos impares. B. Podio rebaxado. C. Zócalo cubierto con las gtadas , quando las había todo al rededor en los Templos sin podio ; como en los con podio le cubrían las de la fachada : de lo qual trate en mis No- tas 4 y 5 , pag. 69 . D. Colanas angular y latqfales , disminuidas solo en lo exterior. E. Resaltes del cornisón. F. Porción lateral de la nave. LAMINA XXII. En la pag. jé , cotana 2 , lin. ultima de mi Nota 3 8 , se citó erradamente esta Lámina po- niendo XXXII, en lugar de XXII. Figura I. Cotana angular y laterales del Templo con podio , disminuida solo por la pacte de afuera. 1 , 2. Es el exe perpendicular que debecia tener la cotana si estuviera disminuida en todo el rededor. I , 3. Es el exe inclinado , que desde el centro del ímoscapo va al del sumoscapo , corres- pondiente á esta particular diminución de coiunas. Figura 2 . La misma cotana angular en grande, pata su mayor inteligencia. 1.2. El exe perpendicular. 1.3. El inclinado. 4. Es el centro del capitel que debe colocarse en el punto 5 , cabo del exe inclinado > y no en ei punto 6 , cabo del exe perpendicular , como se coloca en las coiunas del medio de la fachada y póstico. Esto quiso decir Vítruvio por las palabras collocofe capitula non ai libellam > isd ai ai^ua- lem modulum ; cuya debida versión doy en el Num. 34 , pag. •¡ 6 . Figura 3 . Planta del atchitrábe y caña de las cotanas laterales , angular y del medio de la fachada , con los resaltes sobre las coiunas laterales, y el medio resalte sobre la angular en la parte de la Echada y póstico. Figura 4 . Planta en grande de la cotana angular, y parte del atchitrábe que sostiene. A. Es el cabo del exe Inclinado hacia arras , notado con i , 3 en las figuras 1 y 2. B. Es el cabo del exe perpendicular, notado con i , 2 en dichas La lúnula obscura G es la diminución que se hada en estas cotanas. La lúnula clara H es lo que se dexaba sin disminuir en estas cotanas , y se quitarla si se dis- minuyeran como las ordinarias , según indica el círculo de puntos, que sería el sumoscapo. C D. Es ia adición ó resalte sobre las cotanas laterales y angular en aquella parte. E F. Es la media adición sobre las cotanas angulares en fechada y póstico. Figura ¡. tres aguas dei Templo Toscano , según la Nota 9 , pag- toz. LAMINA XXIII. Figura I . Alzado del Templo á la Toscana. Trata de el Vitruvio en el Lib. IV , Num. 40 , pag. i o i . Figura 1. Planta de este mismo Templo. A. Colanas angulares enfrente de las ancas. B. Colanas del medio enfrente de la pared de la celia. C. Las demas colunas entre las primeras y la pared de la celia. D. Naves laterales. E. Nave del medio. 3 , 5 , y 4. Distribución de la área , según Vitruvio en el lugar citado. Vitruvio no desaibe los miembros del frontispicio, como dixe en mi Nota 7 , pag. 102. Los he dibuxado según requiere la disposición de una armadura acomodada al Orden Jó- nico ; pues diciendo Vitruvio , que los Hettuscos ponían en ella madero de caballete, colúmen , canterios, templos , y lo testante del techo , era natural que se demostrasen estos maderos en el frontispicio, fuese de madera, ó de estructura. 'Í£ LAMINA XXIV. Plantas de las dos especies de Templos redondos , según Vitruvio Lib. IV. Figura 1 . Planta dcl Templo redondo sin celia , llamado monépttros. A. Tribunal , seguu las dimensiones que doy en la Nota 1 2 Figura 2 . Planta del Templo redondo con celia , llamado piripttros , vio en dicho lugar. en el mismo Cap. 7 del , pag. 103. dimensiones según Vitru- LAMINA XXV. Alzado y mitad de la planta del Templo redondo sin celia, según la Lamina antecedente M- , No le pongo cúpula esférica, porque tengo por cierto que no la tenían estosTemplos, a lo menos en lo externo , sino texado en figura de cono. Infiérelo de que Vltruvlo nada indica sobre ello , y de que asi son los techos de los Templos antiguos de S. Esteban-redondo , de Sta. Constancia , y el de Sea. María del Sol , existentes en Roma , y los de diferentes Templitos en algunos baxos-relieves. Los demas interpretes de Vitruvio le han puesto cúpula como ai perípteros de la Lámina siguiente. Alzado y mitad de Para su inteligenc LAMINA XXVI. ia planta del Templo perípteros, según \'i. fig- 2 de la Lámina XXIV. ia no se necesita mas que vei los Números 44 y 45 delLib. IV, pag.ioj. LAMINA XXVII. Planta del Templo de Diana en el Bosque , y otros nombrados en el Num. 46 del Lib. IV. Demuestro en ella cómo entiendo las palabras de Vitruvio cotumnis adjictis ¿extra ae s¡- nístra ad humeros pronai. La nave tiene las mismas dimensiones que los Templos del Lib. III i y en la fechada es semejante al próstylos. LAMINA XX VIH. Figura I . Alzado de la planta de la Lámina antecedente. Figura 2. Perfil de la gradería de los teatros , según Vitruvio Lib. V , Cap. 3 y siguientes. Vease mi Nota 4 á dicho Cap. 3. Adviértase que en esta figura se dió por equivocación á la anchura y altura de las gradas proporción algo diferente de la que les corresponde , que es de 33 con s 2 , según que- da establecido en dicha Nota 4. Figura 3. Modo de formar el frontispicio según la regla de Sebastian Serlio , explicada en la Nota 4Í, pag. 78. LAMINA XXIX. Las quatro especies de colunas que describe Vittuvio en sus respectivos luga A. Coiuna Jónica , según la desaibe en el Lib. III. B. Coiuna Corintia , según la describe en el Lib. IV , Cap. i . C. Coiuna Dórica , según el Cap. 5 del Lib. IV. D. Coiuna Toscana , según el Cap. 7 de dicho Lib. IV. LAMINA XXX. Figura I. Cornisón Jónico , según le describe Vicnivio en el Lib. III > Cap. 3 . Figura 2. Dentellones demostrados en grande para su mejor comprensión. Figura 3. Capitel Jónico mirado por el lado del balaustre. Figura 4. Basa Attícurga, según la descripción de Vitruvio. Figura 5. Basa Jónica Vittuviana. Figura 6 . Basa Atticurga del Orden Jónico del anfiteatro de Vespaslano. Figura 7. Basa del Orden Corintio del mismo anfiteatro. La escala de i 5 pies geométricos grabada el plinto de esta basa sirve para ella , y la de la figura antecedente. LAMINA XXXI. Figura I. Descripción de la voluta Jónica de Vitruvlo , según mi Nota 30 , pag. 74. A. Abaco. E. Costilla del coxin. F. Canal. J. Cimacio , ó sea echíno. Vease la Nota 2 2 , pag. 9 2 . P. Astrágalo del sumoscapo. La explicación de las demas letras se halla en dicha Nota 30. Figura 2. Ojo de la voluta representado en grande para mayor claridad. Figura 3. Representa dos maderos unidos con grapas , y la huelga que se debe dexar entre ellos para que no se pudran, según dice Vitruvio en el Llb. IV , Num. 42 , pag. to2. LAMINA XXXII. Figura I. Cornisón Corintio , según se deduce de VUruvio Lib. IV , Cap. I , y allí mi Nota 3. Figura 2. ' Sofito de la corona. Figura 3. Basa compuesta, comunmente llamada Corintia , según se ve en la Rotunda de Roma , Arco de Tito , y en otras partes. Vease la Nota 2 2 , pag. 7 2 . Figura 4. Basa y capitel Toscano, según Vítruvio Lib. IV, Cap. 7, pag. 102. La proyectura de esta basa va conforme la de la Aiticurga , puesto que Vítruvio no se la difine. LAMINA XXXIII. Figura I . Cornisón Dórico reformado por Vittuvío , Lib. IV ,Cap. 3 , pag. 9o, desde el Nura. 1 7. Figura 2. Sofito de la corona con sus gotas, rayos, y espacios vacíos. Figuras 3^3- Representación en grande de los mismos rayos , nombrados por Vítruvío en dicho lugar , pag. 9 2, y Nota 25. LAMINA XXXIV. Cornisón Dórico con modillones , se^n se deduce de Vittuvio LIb. IV, Cap. i , sin duda alguna digno de ser practicado : y podrán ponérsele gotas en el sofito de los modillones de la cotona horizontal encima de los triglifos. LAMINA XXXV. Figura I. Planta y alzado de la puerta Dórica , con las dimensiones que la da Vlcruvlo Lib. IV, Cap. 6. A. Muslos quiciales, ó largueros. Scap cardinales. B. Tableros, entrepaños, ó tímpanos. Tympana. C. Peynazos , ó sea travesanos. Impages. e. Cabios , ó travesanos de los cabos. d. I.atgueros del medio. puerta, con su Corte del marco de la Figura 2. porción de planta. LAMINA XXXVI. Planta y alzado de la puerta Jónica , según se describe en el lugar citado en la Lámina A. Largueros. Scapi eardinalfs. B. Tímpanos. Tj/mpana, C. Peynazos. Impaga. D. Largueros del medio. E. Cabios. Scapi qui sunt secmdum antepagmentum ¡uptrius. Vease la Nota 2 3. LAMINA XXXVII. PJanta y alzado de la puerta Corintia , ó sea Atiicurga , según se describe en dicho Lib. IV, Cap. 6. La hoja , for'u , se abría hacia fuera. LAMINA XXXVIII. A. Porción en grande de la puerta Jónica puesta en la Lámina XXXVI. B. Protyris , ó tncnsula mirada de enfrente , según dixe en la Nota 143 dicho Cap. í. C. La misma ménsula visca por el costado. LAMINA XXXIX. Figura r . Planta dei foro Latino , con las riendas de plateros , tabtrnae argentaría! , todo al reder dor , según Vitruvio, Lib. V , Cap. i , pag. io8. A. Lugar donde luchaban los gladiatores , llamado Arena , enfrente de la qual eran mas anchos los Intercolunios de los pórticos , para mayor desembarazo de los espectaiorcs. Figura 2 . Elevación o alzado de un lado mayor de lo interior del foro , con el pórtico superior y vencanage para los espectáculos. LAMINA XL. Figura I. Planta de la basílica , ó sea casa de contratación , según Vitcuvio , Lib. V , Cap. i , pag. 10? , Nutn. 2. A. Espacio descubierto dentro y enmedio de la basílica. C. Pórticos al rededor de dicho descubierto. B. Calcidicos á los extremos de la basílica con puertas propias : acerca de los quales se verá en dicha pag. lo 9 la Nota 7. Figura 2. A. Erario. B. Curia ó corre. C. Cárceles. Lib. V, Cap. 2 , pag. 112. Aquí no se ha hecho mas que indicar ios sitios de estas piezas con ci posible arreglo al Texto de Vitruvio. El ornato , luces , comodidad &c de ellas se dexa á la industria del Architecto , atendidas las circunstancias y calidades dcl sitio. Figura 3. Alzado de una porción interior de la basílica , y corte de un lado. A. Parapeto , plutmm , en los intercoluníos de arriba , pata que los que pasean en los pórticos superiores no sean registrados de las gentes de abaxo. Este plúteo tenia de alto tres quartas paites de la altura de las colunas entre que estaba ; y la otra quatta pane quedaba para dar luz á los pórticos. Vease la Nota 22 , pag. 1 i r. B. Pórtico inferior y superior. C. Porción del calcidico inferior y superior. Vitruvio no describe ni señala el sitio de la escalera. La he puesto fuera de la basílica para mayor comodidad. LAMINA XLI. Basílica qtte Vitruvio construyo en la ciudad de Fano , según refiere y describe en dicho Lib. V, Cap. I , pag. io9 , Num. 3 7 4- Figura I. Mitad de la planta de esta basílica , cuyas colunas tienen unidas por detrás las tetropi- A. Parte del ptonáo del Templo de Augusto. B. Anta al extremo de la pared del mismo ptonáo. Las letras C y D se explican en la Noca ao, pag. 1 1 1. Figura 2. A. Mitad de una fachada de dicha basílica de Vitruvio. B. Mitad de la misma , vista en corte. La letra C sirve para la Nota l 6 > pag. i l o. 6 . Plúteo. 7. Pilaritos, p//4f. 8. Maderos labrados, triha evirgineat , para recibir la armadura del cubierto. 9 . Architrábe compuesto de tres maderos de dos pies de alto cada uno. 10. La escalera, que se ha colocado á un ángulo de la basílica i aunque pudo set que estuviese como en las ordinarias. Los números l , 2 , 3 . 4 1 y 5 se expiiean en la Nota 1 4 , pag. 110. LAMINA XLII. Planta del teatro Latino , con los pórticos y paseos detrás de la scena. Trátase de e'l era el Libro V desde el Cap. 3 , pag. 1 1 2 , en texto y Notas. Las puertas entre las cunas , tanto las de abaxo como las de arriba , están dibujadas segura la hipotenusa que forma la linea de la gradería : y esta es la causa de parecer muy al- tas i pero realmente su altura perpendicular no es mas que un sexto del diámetro de la orchéstta , como de 6 á 7. El espacio que abrazan A B, E F es el pulpito ó proscenio , según dixe en la Nota S, pag. 119 . E! espacio obscuro C A , M H índica la área de la misma planta , en la qual se demues- tran las salidas desde la orchéstra á la calle , y las del ptimei corredor por las escale- ras O ; sobre lo qual se leerá la Nota 5 , pag. 1 1 4. El peristilo L es el descubierto que se hacia entre los pórticos detras de la scena , como se lee en el Cap. 9 , pag. 125. G. Puerta real , valvae rigiai. N N. Puertas de los huespedes , hospitalia. Vcase la Nota i 2 , pag. i 20 5 y el Num. 3 5, pag. 123, con sus Nocas > donde queda largamente explicado quanto pertenece á esta planta. LAMINA XLIII. Figura I. Planta dei teatro Griego , descrita en el Cap. 8 del Lib. V , pag. 124, Num. 27 y 28, y sus Notas. A B. Linea que establece el borde del proscenio. C D. Frente de la scena. E F. Diámetro de la otchéstra. Lo que resta de explicación se halla en el lugar citado. Figura 2. Porción de la gradería de asientos , cuyo corte es el medio de una de las escaleras de en- tre las puertas. A. Ventana de las celdillas donde se colocaban los vasos de bronce , según se dice en el Cap. 5 , pag- í 17- B. La misma ventana por corte. Figura 3. Uno de los referidos vasos colocado según dice Vitruvío , elevado sobre el fulcro A por la parce que mira á la ventana y scena. Adviértase , que para demostrar el corte de los peldaños de las escaleras , y el de las gra- das de asiento , juntamente con dicho vaso , se ha colocado este debaxo de la escalera misma 5 peto el inteligente ya conoce que alli no se situaban , sino en los espacios que quedan enne puertas y escaleras : ó bien mas arriba de los linteles de las puertas. Se ha practicado asi por no aumentar Láminas inútiles. LAMINA XLIV. Figura I. Demuestra el alzado y corte de la gradería, con el del pórtico ó grada cubierta . y una de las escaletas que del primer corredor salían fuera del teatro, demostradas por la letra O en la planta Lámina XHI. Corresponde á los dos teatros Latino y -riego , si se etceptúa la altura del pulpito, que la Griega era doblada que la Latina. También se ve unido á dicha gradería el corte de la scetia, y de los pórticos detras de e Figura 2. Representa la frente de la scena , con un pequeño resalte ó cuerpo avanzado que com- prende tres colunas á cada lado de la puerta real ó del medio. Ha parecido congruo executatlo asi , para que el frontispicio no fuese desproporcionado si hubiet. toda la scena : si bien este resalte no se indica en la planta. Figura 3. Se demuestra en ella ei triángulo del mundo de que ti y mis Nocas á este lugar. i de tomar I el Autor en el Lib. VI , Cap. i Figura 4. A C. Es medio píe Romano anriguo , tomado de lápidas antiguas , y grabado en losas de marmol en el Capitolio de Roma de orden del Senado Romano , para el uso público. A B. Es un palmo menor , ó sea un quario del pie antiguo , dividido en tres onzas o pulgadas. B C. El mismo palmo menor dividido en quatro dedos. Vitruvio usa estas medidas en diferentes lugares, y ha parecido preciso colocarlas aquí para comodidad de los lectores. LAMINA XLV. Representa por plantas , alzados y cortes las partes principales de los baños antiguos. Trá- tase de ello ea todo el Cap. lo del Llb. V , pag. i a 8. Figura I . Planta de una porción del hornillo , llamado by^ocaustum. Figura 2. Planra del primer piso sobre la bóveda del hornillo , con la de los pUaritos que sostenían la suspensura de la fíg. 3. Figura 3. Corte vertical del hornillo , suspensura , y sudadero ó estufe. A. Hornillo : el qual debía ser tan largo , que pudiese dar calor á quantas piezas fuese necesario sobreponerle. B. Agujero ó lumbrera que se dexaba en la clave de la bóveda para templar el calor, por medio de un escudo ó sopapo de metal , que acomodado con artificio , y pendiente de una cadena , baxaba ó subia según se necesitaba. C. Puerta de la estufe. D. Poyo de asiento para los que sudaban. a. Piiaritos de ladrillos de ocho pulgadas en quadto. Tenían diez dedos y mas de medio en quadro i y por consiguiente eran mayores que el dídoron de los Griegos. f. Primer piso inclinado hacia la boca del hornillo. e. Ladrillos dedos pies, llamados íegulae bipedales , qae sostenían ó formaban* ia suspen- sura, mantenidos por ios piiaritos a. b. Conductos quedaban paso aic.iiot desde el hornillo al hueco entre ambos pavimentos. Esta misma figura se debe aplicar á la estancia del álveo descrito en la fig. 4. El tepidario que Vicruvio pone en el Num. 49 , pag. i 30 , debía ser alguna pieza menos cálida que las del baño , y sudaderos , á fin de no salir de pronto al ambiente frío , como cosa muy perjudicial á la salud. Vease Cotn. Celso Lib. i , Cap. 3 y 4. Figura 4. Planta de la escancia de baño caliente. I. Alveo. 2. Recinto en que esperaban unos á que otros saliesen del baño. Llamábase íchoU. 3. Plúteo ó pretil. 4. Pared que miraba hácia el occidente, y contenía la ven- tana del num. 5. 6 . Canapé ó escaño , , para sentarse los que se bañaban en el álveo, según dixe Nota i 4 , pag. 130. 7. Grada inferior en que ponían los pies los que se lavaban sentados en el canapé'. 8. Poyo paca los que querían sentarse , espe- rando el tiempo de entrar en el baño , como se dl.xo Noca 1 1 , pag. 129. Figura 5. Corte del álveo , y de la estancia en que estaba. i. Alveo. 2. Poyo de asiento. 3. Pretil. 4. Pared del poniente, j. Ventana. 6 . Es- caño o canapé. 7. Grada inferior. Figura 6. A. Vaso del agua cálida, llamado aUnrium. B. \'aso de la tibia , upUiriitm. C. Vaso de ¡a natural , frlgUjrium. L. Hornillo. LAMINA XLVI. Representa la palestra , según Vitruvio , Lib. V , Cap. 1 1 , pag. J J i • A. Efebeo, cpboebium. B. Coriceo , coricíum. C. Conisterlo , comsterium. D. Loytron , frlgidí lavatia , IzvAtoxio de agua natural. E. Eleotcsio , tlaeotbesium. F. Ftigidario , frigid-trium. G. Entrada al propnigeo ú horno. H. Propnigeo , propnigeum , homo. I. Lacónico ó esmh , ¡aeónicum. L. Exédras espaciosas. M. Lago de agua caliente. N. Peristilo. a. Tres pórticos sencillos. b. Pórtico doble de cara al mediodía. Fuera de la palestra. c. c. Dos pórticos sencillos. d. Pórtico doble de cata al septentrión. e . e. Las dos sendas. f. El espacio entre las dos sendas , rebaxado píe y medio pata las dos gradas. g , g. Anditos y descansos de obra signlna en el jardin. b , b. Xisto. i. Estadio. LAMINA XLVII. Representa la casa Romana , según Vinuvlo , Lib. VI , desde el Cap. 3 hasta el 8. A. Vestíbulo explicado en la Nota 1 , pag. 152. B. Atrio. C. Alas. D. Entrada al tablino , llamada E. Tablino ó archivo , lablinura. F. Peristilo , perístylium. G. Baños y tticlLnlos de invierno. H. Biblioteca. I . Salón al uso Corintio , oeci Coríntbii. L. Salón tetrástylo , á uso de los Egipcios. No tenían estos salones mas de quatro colu- nas : aquí tiene i 6 , por lo que dixe en la Nota 5 , pag. 150. M. Galería de pinturas , plnacothíca. N. Triclinlos de primavera y otoño , dormitorios , Scc. O. Basílica. P. Triclinlos de verano. Q. Vergeles, viridaHa. LAMINA XLVIII. Figura I . R„re»na 1. am.to dd »Io i U To.caa. , LIb. VI , Cap. Loa ounae». i Mica» lo. la madero. ,o= ar.avieaao .o ancho del ..rio, y ao.rlenen lo. do. l.rerpen.rvoa do los números 2 , con los quatro llamados coliquias , seSalados con el 3 , que desde los ángulos B de las paredes baxan á los C del compluvio. A. Ciato del impluvio. Figura 1 . Armadura del atrio Corintio. Su explicación es la quanto á las coliquias. Lo demas lo declara el texto mismo tras E se declaran en la Nota 8 al mismo Capítulo 3 , pag- que la de la figura antecedente en mismo de dicho Cap. 3- Figura 3. Corte , y parte de la planta del atrio á bóveda , testudinatuM. Lia-aba viviendas encima de la bóveda , Indicadas por A. Figura 4. Corte, y parte de la planta del atrio Corintio, y displuviado. A. Canalón que recogía las aguas del compluvio para verterlas según díxe en la Nota 10, Los'tubos^vercicales que cito en dicha Nota 10, podían colocarse donde están las letras B. La planta entera del atrio está en ia Lámina antecedente , letra E. LAMINA XLIX. Planta de la casa de campo , según V¡tiu%-io , Lib. VI , Cap. P , pag. 1 4 5 • A. Corral descubierto , ebori. £. Cocina , cúlina. C. Boyeras , bubilia. D. Baños , balntaria. E. Sido cubierto para las prensas > vigas , &c , torcularia. F. Bodega de vino , cilla vinaria. G. Bodega de aceyte , celia olearia. H. Corral de ovejas , avile. I. Corral para cabras , caprile. L. Granero , granarium. M. Caballerizas , equilia. N. Horreo , horreum , sí acaso era pieza diferente del granarium , según dixe Nota 3 , pag. 152. O. Henil ó pajar , yóewí/e. P. Tahona , phtrinum. Q. Quarto para el imo , farrarium. R. Descubierto pata tornar luz, poner leña, &c. S. Lavadero , rústica lavatio. T. Lagar. V. Despensa , poenue. X. Quarto para herramientas , arados , y demas menage rustico. LAMINA L. Planta de la casa Griega , según Vitruvio , Lib. VI , Cap. i o , pag. 155. Parte del poniente , llamada A. Pasillo desde la primera puerta á la segunda , llamado tyroreian , iter ah janua. B. Caballerizas , equtlia. C. Quarto del portero , ostiarU cilla. D. Porton ó puerta interior , janua ¡ntirlor. E. Peristilo , ptrístylium. F. Antas , antae , quae ¡pictant ai mtríiltm. G. Espacio entre ellas , llamado proitai , ó parástai. H. Quarto grande pata la labor de las mugeres , oici tnagni ai ¡amjtcia. I. Tálamo , tbalamus. K. Anfitálamo , amphithalamus. L. Triclinios ordinarios ó tinelos , tricUnia quotidiaaa , quartos de dormir , y viviendas de la ñmilia , cubicuta , ct etllat familiarUai. M. Tres pórticos al rededor del peristilo E. Parte del oriente , llamada Andronitis. N. Vestíbulo , •viníbuia egregia, O. Peristilo , ¡atiora pirhtylia. P. Triclinios Cizicenos , tricUnia Cyzkena. Q. Galería de quadros , pinacotbeca. R. Biblioteca. S. Exedras. T. Salón quadrado para quatro triclinios estables. V. Casas para los huespedes , iomuneulat hospitum. X. Callejón entre las casas mayores y dichas hospederías , maaulae. LAMINA LI. Figura x . Representa e! modo de precaver las humedades de las viviendas , según Vitruvlo Lib. VII, Cap. 4 , pag. 176. A. Paced húmeda. B. Canal que saca la boca á sirio descubierto. C. Ladrillos de dos pies en quadro para cubrir ,Ia canal , llamados tegulas. Vease la No- ta 3 , pag. ij6. D. Pilaritos de ocho pulgadas de anchura , pUai ¡atercuUi htssaUbus. E. Borde de la canal , unido al piso de la vivienda. F. Borde de la canal , contiguo á la pared húmeda. ^ G. Atexías que cubren toda la pared húmeda , llamadas tigulat hamatm. Vease la No- ta 6 , pag. I 7 é. Figura 2. Representa una de estas texas ó atexías. Figuras 3^4- Díoptras usadas en Italia pata las nivelaciones. Son muy simples i y se tienen pendientes con la mano por ci anillo de enmedio , mientras se dirige la linea visual por la superficie superior hácia el objeto , ó por las pínulas. Vease el Cap. 6 del Lib. VIH, pag. 203. Figura Nivel de agua para el mismo efecto , libiUa aqairla. El tubo A de comunicación con las ampolletas de cristal B se llena de agua colorada con almagre , vino , ú otra cosa, para dirigir por sus dos filos C la visual hacia el objeto tomado por termino de la estación. Dicho tubo va sentado y unido á una canal ó lecho de madera > y para tirar la visual se hinca en el terreno todo el nivel por su espiga D. Figura 6. Nivel de perpendículo , para el mismo efecto , usado en algunas partes. Figura 7. Chórobates de Vitruvlo en dicho Cap. 6 , que no necesita mas explicación que el texto. Figura 8 . La explicación de esta figura está en la Nota 8 , pag. is>8. LAMINA LII. Figura I. Duplicación de una superficie quadrada, inventada por Platón. Vitruvio Lib. IX, Cap. i. A. Quadrado de diez pies de lado, y ciento de superficie. B. Quadtado doble en superficie que el antecedente , formado sobre su diagonal C D. Figura 2 . Triángulo rectángulo hallado por Pitágoras. Vitruvio en dicho Libro IX , Cap. a. Figura 3 . Aplicación de dicho triángulo rectángulo á los trartros de las escaleras. A B. Perpendículo desde la contígnaclon al suelo , dividido en tres partes. B D. Linea del suelo ó base del triángulo , dividida en quatro pactes desde el perpen- dículo B hasta la parte interior D del pie del escapo C , ai interioris calces scaporum. Veanse las Notas j y 4 al Cap. a , pag. 2 l l . Figura 4 . Delincación del analema pata la construcción de reloxes solares antiguos , ó sea de horas desiguales. La explicación va en el texto de Vitruvio Lib. IX, Cap. 8 , Num. 35. Figura 5 . Círculo en grande del locótomo , donde se ve la longitud de la sombra del gnomon en to- dos los meses del año i aunque Vitruvio solo describe las dos solsticiales A T solsti- cial de Capticornio , y A R solsticial de Cáncer. Asi , en Roma el día del solsticio ibernal ó bruma , que es á 2 l de Diciembre , llega á T la sombra del gnomon B A. El 21 de Noviembre y de Enero llega á D. El 2 i de Octubre y de Febrero llega á E. El 2 I de Setiembre y de Aíarzo con poca diferencia llega á C. El 2 1 de Agosto y de Abril llega á L. £1 2 I de Julio y de Mayo llega á 1 . Y el 2 i de Junio llega á R. Figuras 6 , j y 8 . Tenazas para subir las piedras en los edificios. Vittuv. X, 2. Figura 9 . Máquina llamada anlsodelo , según el mismo Libro, Cap. i y Nota >. LAMINA LUI. Figuras i y i. Primera máquina tractoria. Viituv. X, 2. A. Son los tres maderos que componen la máquina. B. Cla\ lja , espiga ó rotillo que sujeta los maderos por arriba. C. Maromas llamadas retináculos , retlnacula , las quales atadas en estacas aseguran la máquina, r. La garrucha de arriba llamada recamo , rechamum. E. Maroma ó tito de subir las piedras , funis ductai-lus. F. Polea de abaxo , en cuyo ojo G se ara un cabo de la maroma del tiro. H. El otro cabo del lito atado á la súcula , que girada con las palancas K se levanta el peso. I. Palomillas ó anillos donde giran las muñecas de la súcula. L. Tenaza de subir la piedra M , entrando en su agujero. Figura 3 . A. Súcula , exe ó cabria representada en grande. B. Anillo ó palomilla representada de frente. Figura 4 . Representa un árgano muy usado y cómodo para qualquiera operación de subir ó condu- cir pesos , sacar naves á la playa &c. Figura 5 . Segunda máquina tractoria. Vittuv. X, 5. A. Madero elevado , fixo en el suelo , y asegurado con los quatro retináculos B , atados á las estacas L. C. Palomillas , chslanix , para atar arriba la garrucha y retináculos. D. Garrucha de arriba con tres ordenes de rodaxas , de tres rodaxas cada orden. E. Listón , regula , clavado debaxo de la garrucha , para que separándola del madero , no padezcan atrito ó roze las maromas. F. Las tres maromas de subir el p>eso, atadas al anillo inferior de la garrucha de arriba; y los hombres I ritan de los otros tres cabos. G. Trócola ó garrucha de abaxo igual á la de arriba D. H. Trócola ó garrucha al pie del madero A , llamada epagonta , y árteaon. K. Piedra que se ha de subir. LAMINA LIV. Figura I. Método para erigir la máquina tractotia de la Lámina antecedente fig. i , quando son sus maderos muy grandes. Víttuv. X , 5. A. Maroma antaria , anUrii funes. Vease la Nota 1 , pag. 240. B. Retináculos que atados á estacas aseguran ia máquina después de levantada , reíinácula. G. Polea de arriba para levantar la máquina. D. Un cabo de la maroma antaria , atado en lo alto. E. Polea arada á una estaca. F. Trucha ó súcula al pie de la máquina, que tiene el orto cabo de la maroma antaria, y girada la envuelve en sí , y eleva los tres maderos. Figura 2. Tercera máquina tractoria. Vitruv. X, 4. Esta máquina se diferencia de la primera en el modo de poner el tiro , ó sea la maroma de subir los pesos , funis ducturius ; y en la rueda que lleva ia súcula en su medio. A. Trócola ó garrucha de abaxo. B. Árgano diverso del de la Lámina LUI , fig. 4 , aunque no inferior en fuerza. D. Palancas para girar el árgano. E. Piedra que sube á lo alto , asida de la tenaza F. Figura 3 . Esra máquina solo se diferencia de la antecedente en que las piedras se suben con el giro que dan á la rueda de la súcula, ó sea exe,uno ó muchos hombres que caminan den- tro. La maroma ó maromas , trócolas &c , se atan como en la antecedente , y no se necesita árgano. LAMINA LV. Figura 1. Mctodo de Ctcsifonte para conducir las colunas del Templo de Diana Efesina , según narra Vitruv. X, 6. Figura 2. Mccodo de Metágenes para conducir los archícrábes dcl mismo Templo : ibidtm. Figura 3 . Método de Paconio para conducir la basa de Apolo : ibidtm. LAMINA LVI. ' Figura I. Rueda ó tímpano para sacar agua. Vitmv. X, 9 . A. Exe hecho á torno, axU ad tornum. B. Rueda ó tímpano. C. Pies-derechos que la sostienen. D. Otra rueda unida á la principal , para darla giro caminando hombres dentro. £. Artesón que recibe el agua por los agujeros dcl exe. F. Canal que áel ar- tesón conduce el agua adonde conviene. Figura 2 . Otro tímpano que para dicho efecto describe Vitruvio en el mismo Libro, Num. 22. Va dibuxado de frente. A. Rueda que saca el agua por medio de caxoncillos en su circunferencia. B. Rueda pata caminar dentro los hombres, bom'mlbus cakantibus. Los pies-derechos, canal &c, como en la figura antecedente. Figura 3 . Representa la noria que describe Vittuvio en dicho Libro , Nura. 2 3 . Lleva también da para Ir los hombres dentro- Figura 4. Representa la cóclea que describe Vitruvio en el Cap. 11. Figuras $ y 6 . Sirven pata la construcción del rodillo ó exe de esta cóclea. J ^\ 1 '"' XtA ^ mSÍ .M «fe; 5\\W' . '••\ikif W^' ím ImM0í §mÁ.-i _ 4g_^ ■ . ' ''